viernes, 31 de agosto de 2007

En defensa del mecanismo de solución de disputas de la OMC


El libre comercio es uno de los aspectos más visibles de la globalización y su alcance está creciendo a un paso muy acelerado. De acuerdo a algunos cálculos, las exportaciones mundiales como un porcentaje del PIB están bordeando el 25 por ciento, mientras que en 1970 constituían el 15 por ciento.1 Alrededor del mundo, los países están eliminando las barreras comerciales y están adhiriéndose a un flujo más libre de productos y servicios.

Sin embargo, esto no es un fenómeno nuevo. A fines del siglo XIX, el mundo experimentó un aumento dramático en el comercio mundial como el que estamos viviendo hoy. En su libro Consecuencias Económicas de la Paz, John Maynard Keynes describía el impacto que el comercio tuvo en la primera década del siglo XX:

“El habitante de Londres podía ordenar por teléfono, mientras tomaba su té mañanero…los varios productos de toda la Tierra, en la cantidad que él desee y esperar que estos sean entregados razonablemente pronto a su puerta”.2

Desafortunadamente, todo terminó con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, demostrándose así que el libre comercio y la globalización no son inevitables.

Casi dos décadas después, el ambiente político había cambiado. Los políticos de hecho evitaron que el comercio se encargara de generar prosperidad, con consecuencias terribles. Mientras que los países sufrían los primeros años de la Gran Depresión, los gobiernos comenzaron a imponer restricciones punitivas sobre las importaciones, iniciando con los aranceles Smoot-Hawley de 1930. El colapso del comercio mundial y la amargura que estas restricciones provocaron en algunos países contribuyeron a crear las condiciones que eventualmente condujeron a las Segunda Guerra Mundial. Como el senador Patrick Moynihan indicara, “Si usted fuese a hacer una lista corta de cinco eventos que condujeron a la Segunda Guerra Mundial, los aranceles Smoot-Hawley sería una de esas cosas”.3

La necesidad de un árbitro multilateral

Cuando las hostilidades cesaron en 1945, era dolorosamente obvio que había una necesidad de una organización comercial internacional que evitara que los mismos errores sucedieran de nuevo. Así como el comercio se suponía que debía ser el eje de la reconciliación y reconstrucción europea luego de la guerra, lo mismo sucedería en el resto del mundo. Este fue el principio detrás de la creación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés), el cual se consumó el 10 de abril de 1947. Mientras su principal objetivo era el de servir como un foro para la negociación de la reducción de aranceles, el GATT eventualmente también tuvo que hacer de árbitro en las disputas comerciales entre los estados miembros, dado el rechazo del senado estadounidense a la Organización Comercial Internacional, la cual se suponía que debía servir este propósito, entre otros.

Por lo tanto, desde su inicio el GATT sufrió de deficiencias institucionales considerables para lidiar con las disputas comerciales. Específicamente, en sus primeros años la resolución de disputas bajo el auspicio del GATT fue esencialmente un proceso diplomático que dependía de la buena voluntad de los estados miembros. Las disputas eran resueltas a través de negociaciones y de la diplomacia. Una gran debilidad del sistema de resolución de disputas del GATT era el hecho de que las decisiones se tomaban en base al consenso, incluyendo la opinión de las partes involucradas, lo cual resultaba en un sistema más difícil de operar puesto que la parte afectada podía simplemente vetar la decisión. Dadas estas circunstancias, en las primeras décadas el mecanismo de resolución de disputas no era eficiente ni utilizado con frecuencia.

A pesar del requisito de consenso, a través de los años el sistema obtuvo una naturaleza más judicial con las disputas siendo resueltas a través de adjudicación en lugar de diplomacia. Los paneles comenzaron a utilizar principios legales de precedente y reglas de interpretación tradicionales, de esta manera ayudando a que el sistema ganara credibilidad ante los estados miembros. La adjudicación también demostró ser un método más eficiente para resolver las disputas. Robert Hudec, un experto en el mecanismo de resolución de disputas del GATT, calculó que entre 1948 y 1989, la tasa de éxito del sistema en general era de casi 90%. Como el indicó, “los logros a estas alturas, si no son únicos, por lo menos son extraños dentro de la historia de las instituciones legales internacionales”.4

Sin embargo, a fines de los ochenta y principios de los noventa, el sistema se volvió cada vez más problemático debido a la limitación del consenso. Peter van den Bossche, profesor de comercio internacional de la Universidad de Maastricht, indica que: “El hecho de que la parte que perdía podía prevenir la adopción del reporte del panel significaba que los paneles muchas veces estaban tentados a arribar a una conclusión que sería aceptable para todas las partes, sin importar si esa conclusión era legalmente sólida o convincente”.5 Había un riesgo de que el sistema de resolución de disputas fuese descalificado como un mecanismo eficiente y confiable de resolver las disputas comerciales controversiales.

Por lo tanto, reformar el sistema era una de las principales prioridades de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, las cuales eventualmente derivaron en la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sin duda, librarse del requisito de consenso fue el asunto más controversial de las negociaciones. Los países miraban con escepticismo el hecho de que podrían ser “forzados” a tomar decisiones con las cuales no estaban de acuerdo. El comercio, después de todo, es uno de los asuntos más controversiales en el debate de política interna de cualquier país. Los estados miembros del GATT no estaban listos para renunciar a su soberanía de decidir qué políticas comerciales podían mantener.

Irónicamente, era la amenaza de una acción unilateral por parte de Estados Unidos lo que convenció a los miembros del GATT acerca de los beneficios de un método multilateral. Frustrado por la debilidad del requisito del consenso, el Congreso estadounidense aprobó una legislación durante los años ochenta que permitía la imposición de sanciones comerciales unilaterales en contra de países a los que se encontraba culpables de violar las responsabilidades d el GATT. Si se dejaba en su lugar, esta legislación podría haber socavado considerablemente el sistema comercial multilateral mientras que los demás países probablemente hubiesen tomado represalias contra de Estados Unidos. Podría haberse repetido el incidente de Smoot-Hawley.

Nace el sistema de resolución de disputas


Afortunadamente, el realismo dio paso al institucionalismo y un nuevo sistema fue adoptado bajo los auspicios de la OMC en 1995. El requisito de consenso fue eliminado de manera predecible, pero, como van den Bossche indica, bajo el nuevo sistema estaba claramente establecido que “los estados miembros de la OMC no podrán determinar unilateralmente que se ha dado una violación de las leyes de la OMC ni vengarse unilateralmente en el caso en que se haya dado una violación de la ley de la OMC”.6

Por lo tanto, nació un nuevo sistema que valora el multilateralismo por sobre el unilateralismo. Desde su origen, el sistema de resolución de disputas ha sido considerado la joya de la OMC. De manera simplificada, el mecanismo funciona de la siguiente manera: Cuando un país se siente perjudicado por las acciones de otra nación que considera que es inconsistente con sus compromisos con la OMC, puede pedir que se realicen consultas con el otro país para intentar resolver el problema de manera amigable. Si esto falla, entonces la parte afectada puede llevar el asunto ante un panel de adjudicación. El panel reporta sus descubrimientos luego de seis meses. El reporte del panel puede ser apelado ante el Órgano de Apelados, el cual tiene 60 días para emitir un nuevo reporte que afirme, modifique o anule las conclusiones o recomendaciones del primer panel. Una vez adoptado un reporte y si el defensor es declarado culpable de violar las disposiciones de la OMC, se le recomendará adoptar los designios del Órgano de Solución de Disputas (OSD). Si el acusado decide ignorar estas recomendaciones, el OSD puede autorizar al país afectado para que tome medidas de retaliación con medidas comerciales hasta una cantidad similar al daño original, pendiente la completa implementación.

Hay una serie de ventajas: En primer lugar, todavía hay una etapa a principios del proceso de resolución en la que la diplomacia puede ser utilizada para resolver las disputas, dejando suficiente espacio para que los países logren un acuerdo por su propia cuenta. En segundo lugar, es importante enfatizar la naturaleza no-obligatoria de las decisiones del OSD. Una de las principales preocupaciones acerca de adoptar un sistema de resolución de disputas más fortalecido bajo la OMC era el de tener “jueces extranjeros” decidiendo acerca de las leyes comerciales que un país podría mantener. Esto también era una de las principales razones por las cuales algunos grupos en Estados Unidos, un país conocido particularmente por su escepticismo hacia las cortes internacionales, se opusieron—y todavía se oponen—a la OMC.

Bajo el nuevo sistema, el OSD recomienda a los países adoptar sus decisiones. Los miembros de la OMC luego deciden si obedecen al panel o lo ignoran y se enfrentan a las consecuencias —incluyendo la posibilidad de una represalia. Sin embargo, todavía es la decisión soberana de un país si modifica sus leyes comerciales o no. Esto fortalece la legitimidad del OSD como un mecanismo para resolver las disputas comerciales. En este punto, debe indicarse que como una organización multilateral creada a través de un acuerdo internacional, la OMC deriva su legitimidad de los gobiernos nacionales que la conforman, he ahí la importancia de tener un mecanismo de resolución de disputas que no erosione la confianza de los gobiernos nacionales en el sistema.

También, a pesar de las esperadas críticas y quejas, cuando una decisión va en contra de un país, el OSD también ha desempeñado el papel político de difusor de presiones proteccionistas domésticas, permitiendo que los gobiernos “culpen” a la OMC de adoptar políticas comerciales que son impopulares en casa. Como Ernst-Ulrich Petersmann señaló, “muchos gobiernos valoran esta ‘función de política doméstica’…[que] asiste a los gobiernos a vencer a las presiones proteccionistas en casa”.7

Hasta ahora va bien


El sistema de resolución de disputas ha funcionado razonablemente bien desde su inicio. A principios de abril del 2007, 363 casos habían sido sometidos al OSD. El cumplimiento de las recomendaciones sigue siendo alto, aunque menor que aquel que había bajo el sistema del GATT. Esto es comprensible puesto que como se indicó arriba, el requisito de consenso bajo el mecanismo anterior derivó en que algunos paneles adoptaran conclusiones que eran aceptables para todas las partes involucradas y así evitaban los vetos. Desde la adopción del nuevo mecanismo de resolución de disputas, los paneles se han vuelto más asertivos en hacer cumplir las leyes de la OMC. Aún así, en los primeros 10 años del OSD, la tasa de cumplimiento es de un 83 por ciento.8

Hay dos razones por las cuales los países hallan conveniente obedecer a las decisiones del OSD. La primera es la reputación. En las palabras de Hudec, “otros gobiernos interesados en mantener la integridad legal de sus compromisos están dispuestos a hacer sacrificios considerables para exponer al gobierno acusado a la crítica por no mantener su palabra”.9 Más importante, “ser hallado en incumplimiento con las obligaciones propias es perder el derecho de pedir que otro respete esa obligación, por lo tanto, se pierden oportunidades comerciales específicas”.10 Como podemos ver, el cumplimiento exitoso de las decisiones del OSD depende de una supervisión firme llevada a cabo por los mismos estados miembros. No obstante, es el OSD es el que últimamente decide si un país ha cumplido o no.

Segundo, la retaliación —o la amenaza de hacerlo— puede ser un incentivo poderoso para cumplir. Si un país no ha implementado las recomendaciones hechas por el OSD, la parte afectada puede pedir autorización para vengarse suspendiendo sus obligaciones bajo la OMC con el país acusado por una cantidad similar al daño original. Esto usualmente implica un aumento sustancial de los aranceles sobre las importaciones. El Profesor van den Bossche justamente indica que “la retaliación… ejerce presión económica y política sobre el país ofensor para que este cumpla con sus recomendaciones y decisiones. Los productores y comerciantes de los productos afectados por los aranceles aumentados —que típicamente no son los beneficiarios de la medida que no es consistente con la OMC— ejercerán presión furiosamente para que esa medida se remueva”.11

Un ejemplo apropiado de esta dinámica puede ser encontrado en el 2003 cuando el OSD autorizó a la Unión Europea a tomar represalias en contra de Estados Unidos debido al incumplimiento de su decisión respecto a los aranceles sobre las importaciones de acero. La lista de productos que la Unión Europea pensaba atacar—lo cual hubiera representado un aumento en los impuestos aduaneros—incluía al jugo de naranja de Florida, al queso de Wisconsin, y a una amplia gama de otros productos de los “estados indecisos”, los cuales jugarían un papel crítico en la reelección del Presidente Bush en el 2004. El gobierno republicano de inmediato se retractó y eliminó los aranceles ilegales.

Es importante enfatizar que no es la OMC la que castiga a los países por no cumplir —como es el caso con otras entidades multilaterales.12 Aquí, la supervisión y el cumplimiento de la ley está a cargo de los mismos países, y la OMC sirve únicamente de árbitro.

No es perfecto


A pesar de su desempeño satisfactorio, el OSD ha sido el blanco de críticas a lo largo de los años, algunas de las cuales tienen fundamento. En primer lugar, se dice que hay asimetría en el acceso al sistema de resolución de disputas. Los países pobres no pueden cargar con el costo de denunciar a un país ante el OSD, especialmente cuando es contra países ricos o bloques como la Unión Europea. Una investigación conducida en el 2004 descubrió que “los países de altos ingresos son los principales usuarios del sistema de resolución de disputas”.13 Esto puede que esté cambiando. Mientras que se consolida el sistema, más países de bajos ingresos están comenzando a utilizar el OSD para denunciar a sus contrapartes más ricos, como lo indica el mismo estudio.

Esto conduce a una segunda crítica: Aún cuando los países pobres pueden acceder al mecanismo de resolución de disputas y ganar un caso en contra de un país de ingresos más altos, no están en una posición fuerte para vengarse a través del aumento convencional de aranceles aduaneros, debido a que esto perjudicaría a sus economías más que a la del país ofensor. Hay varios casos en los que los países ricos simplemente han ignorado las decisiones del OSD a pesar de la amenaza de represalias.14 Afortunadamente, hay un mecanismo casi nunca utilizado dentro de las reglas de la OMC llamado la “represalia cruzada” que podría aumentar la presión sobre los países ricos para que obedezcan las decisiones. Esto consiste en permitir que los países suspendan sus obligaciones en contra del país ofensor bajo los tratados de la OMC, incluyendo el Acuerdo General sobre Comercio y Servicios (GATS, por sus sigla en inglés), y más importante aún, el Acuerdo sobre los Aspectos Relacionados al Comercio de Propiedad Intelectual (TRIPS, por sus sigla en inglés). Así que aún cuando los aranceles convencionales puede que sean una amenaza pequeña por parte de un país pobre, la posibilidad de meterse con las leyes de propiedad intelectual podría afectar los intereses de empresas farmacéuticas poderosas —entre otras— lo que contribuiría a convencer a los países ricos a ceder.

Una tercera crítica está relacionada con la transparencia y legitimidad del OSD. Sin embargo, los críticos no reconocen que el actual sistema es más transparente que el GATT, su antecesor, en el cual, como lo indica Jagdish Bhagwatti, las disputas eran decididas “mediante política en cuartos llenos de humo en los que la transparencia era físicamente imposible y diplomáticamente poco astuta”.15 El OSD es ahora un cuerpo legalista en el que las reglas se imponen ante la política y cuyos razonamientos son accesibles para cualquiera.

Mucho mejor que la alternativa


A pesar de las críticas, el sistema de resolución de disputas es muy superior que la mayoría de las alternativas. En particular, siendo un mecanismo basado en las reglas, el OSD es más legítimo que un enfoque realista en el que los países imponen sanciones comerciales de manera unilateral unos a otros. También, cuando se compara el record abismal de los aranceles Smoot-Hawley de los años treinta, el OSD parece ser mucho más eficiente y transparente a la hora de resolver disputas comerciales que un escenario en el que los países dependen de la diplomacia unilateral y de las represalias para llegar a un acuerdo, especialmente si cuando bajo la diplomacia se manejan usualmente otros asuntos no comerciales. Finalmente, el OSD juega un papel crítico como árbitro en la supervisión de la resolución apropiada de disputas, mientras que bajo un sistema realista la obediencia a las reglas comerciales quedaría en manos de las percepciones de cada país.

Como demuestra la historia, el comercio libre no puede darse por un hecho. Un mecanismo eficiente y legítimo para resolver las disputas comerciales puede ser lo que determine la diferencia entre un mundo más próspero y uno que simplemente se desliza hacia el conflicto y el empobrecimiento. Afortunadamente para todos, el OSD ha desempeñado su papel satisfactoriamente hasta ahora.

Referencias


1. Ian Goldin y Kenneth Reinert, Globalization for Development: Trade, Finance, Aid, Migration, and Policy (Washington, DC: The World Bank and Palgrave MacMillan, 2006), p. 10.

2. John Maynard Keynes, Economic Consequences of Peace, citado en Daniel Yergin y Joseph Stanislaw, The Commanding Heights: The Battle for the World Economy (New York: Touchstone, 2002), p. 386.

3. Patrick Moynihan, Congressional Record: 5 de septiembre de 2000 (Senate), p. S7975. Disponible en: http://www.dailyimmigration.com/immigdaily/news/2000,0907-china.shtm.

4. Robert Hudec, “A Statistical Profile of GATT Dispute Settlement Cases: 1948-1989,” Minnesota Journal of Global Trade (1993), p. 353.

5. Peter van den Bossche, The Law and Policy of the World Trade Organization: Text, Cases and Materials (Cambridge: Cambridge University Press, 2005), p. 180.

6. Peter van den Bossche, The Law and Policy of the World Trade Organization: Text, Cases and Materials, p. 183.

7. Ernst-Ulrich Petersmann, The GATT/WTO Dispute Settlement System: International Law, International Organisations and Dispute Settlement (Kluwer Law International, 1998), pp. 85-6.

8. William F. Davey, “The WTO Dispute Settlement System: The First Ten Years,” Journal of International Economic Law Vol. 8 (2005), p. 47.

9. Robert Hudec, “Does the Agreement on Agriculture Work? Agricultural Disputes After the Uruguay Round.” International Agricultural Trade Research Consortium Working Paper No. 98-2 (Abril 1998), p. 36. Disponible en: http://agecon.lib.umn.edu/cgi-bin/pdf_view.pl?paperid=1154&ftype=.pdf.

10. Ibid.

11. Peter van den Bossche, The Law and Policy of the World Trade Organization: Text, Cases and Materials, p. 221.

12. Por ejemplo, la Comisión Europea puede imponer sanciones a los países dentro de la Eurozona que incumplan con las estipulaciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el cual establece ciertas reglas con respecto a la conducción de la política fiscal de los estados miembro.

13. Kara Leitner and Simon Lester, “WTO Dispute Settlement 1995-2003: A Statistical Analysis,” Journal of International Economic Law Vol. 7 (2004), p. 172.

14. Por ejemplo, EC-Bananas III, U.S. Shrimp, Canada-Diary, entre otros.

15. Jagdish Bhagwati, In Defense of Globalization (New York: Oxford University Press, 2004), pp. 104-5.

Por Juán Carlos Hidalgo
Tomado del Instituto Cato

Azúcar y TLC


Un país caribeño ha solicitado a un congresista de EE. UU. que la cuota extra de 11.000 toneladas de azúcar que nos otorga el TLC sea trasladada a ese país, ya que durante dos cosechas Costa Rica no lo ha ocupado por no tener su tratado aprobado. Ante la indignación del sector azucarero se comenta que Costa Rica se compara al cuento de la liebre y la tortuga. ¡Hemos avanzado muy rápidamente, pero ahora nos detenemos y hasta las tortugas lentas nos alcanzan! Al no aprobarse el TLC el país se detiene y otros países avanzan.

Interesantes estudios señalan que el precio mínimo de compra del azúcar por parte de EE. UU. es de $19 por quintal (46 kilos) y hoy está a $21,50. Lo que producimos y tenemos que vender por fuera del lucrativo mercado norteamericano se regala a otros compradores a $9,50 por quintal. Gracias al TLC por tiempo indefinido, esa cuota se aumenta en un 2% cada año. Costa Rica y sus 12.000 productores de caña necesitan vender a precios altos y por tiempo ilimitado.

Triunfo. Cuando nuestros representantes de LAICA se hicieron presentes en las negociaciones del TLC, lograron vencer al gremio azucarero norteamericano, cuando exigían a su propio Gobierno que no permitieran entrar ni un kilo más de azúcar costarricense al mercado del norte. Cuando Australia negoció su tratado con EE. UU., exigió una fuerte cuota para su azúcar, pero no logró introducir ni un solo grano. Exportar a otros países sin tratado significa hasta un 400% de impuestos de entrada, o como Japón que, para no responder negativamente, simplemente impone una licencia de importación. En el mundo actual, EE. UU. es el mercado desarrollado de excelencia con mayor capacidad de pago.

Hoy la venta de alcohol se vuelve muy importante, tanto la producción de alcohol en los ingenios como la deshidratación de alcohol maquilado para reexportación. Lastima que hace 35 años el ingenio CATSA, destinado exclusivamente a la producción de alcohol, fue inaugurado y cerrado el mismo día por el expresidente Carazo. Si esto no hubiera ocurrido, estaríamos a un nivel de conocimiento y utilización del etanol parecido al de Brasil, donde tienen prácticamente resuelto el problema energético por medio de este proceso.

Inversión. Políticos desinformados comentan que toda la negociación se hizo a puerta cerrada para encubrir quién sabe qué tipo de intereses personales. ¡Pero se sabe que LAICA y los entes azucareros transparentemente invirtieron mucho esfuerzo y recursos para participar activamente en las negociaciones y defender a capa y espada los intereses de la industria azucarera costarricense!

Los resultados de su inteligente y dedicada participación se evidencian en el tratado. Lograron una cuota de 11 millones de kilos de azúcar a precio especial y 2 millones de kilos de azúcar orgánico. Por encima de este magnifico regalo, lograron una cuota de 31 millones de galones de alcohol que produce una utilidad neta de $2.300 millones que por cada tonelada de caña producida paga $427 al productor. Con la cuota extra, se calcula un pago adicional de $280,92 por tonelada para cada productor. El beneficio total es de $707 más por tonelada. Estos resultados son bienestar, ganancia, vida para todos los costarricenses por el trabajo y el crecimiento de la economía.

Por Fraser Pirie
Tomado de la Nación

Entravista a Francisco Chacón ex viceministro de COMEX


¿Por qué es importante y bueno hacer negocios con Estados Unidos?

Si uno vuelve a ver para atrás se dará cuenta de que Costa Rica ha sido un país vinculado al comercio internacional toda la vida y muy exitoso en los últimos 20 años en materia de política comercial y el que más provecho le sacó, a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC).

Luego de una relación regulada por una concesión unilateral inestable y frágil como la ICC, lo lógico es que a estas alturas se entre de lleno en una relación más estable como es un TLC, siendo Estados Unidos un país con el que ya existe una gran cantidad de inversión, muchas exportaciones van hacia allá y de ese país proviene una importante cantidad de importaciones,
En el extranjero nos ven con extrañeza, se preguntan qué es lo que sucede con Costa Rica que se tarda tanto en tomar una decisión que parece fácil. Todo el mundo entiende que en el mercado internacional necesita integrarse con una nación pequeña necesita aliarse a una grande y poderosa, porque ese país pequeño es el que puede sacar provecho de ese mercado, hay otras razones, como las geopolíticas, que pueda justificar ese acercamiento.

¿Es cierto que con el TLC, los ticos deberán pedirle permiso al resto de países centroamericanos si tenemos algún litigio internacional, con alguna compañía norteamericana?


Absolutamente erróneo es el concepto de que el ordenamiento jurídico costarricense quede eliminado con el TLC o que los tribunales del país no pueden aplicar la ley o que la legislación costarricense deja de existir por el TLC. Es simplemente un complemento, uno más entre un conjunto de leyes y no afecta una gran cantidad de legislación interna que ya existe y podemos cambiar como queramos, tanto a nivel laboral, como ambiental, con leyes mucho más efectivas. La prohibición de comerciar armas, puede darse. Es decir el sistema jurídico se ve fortalecido por el TLC, pero no es sustituido por el TLC.

Hay personas que insisten en que Costa Rica no fue defendida durante las negociaciones del TLC. ¿Cómo explicarles a los costarricenses de que eso no fue así?
Todas las personas que estuvieron en las mesas de negociaciones, reconocen el trabajo tesonero y patriótico de los negociadores durante ese proceso, fue un esfuerzo de muchos años, de muchas noches sin dormir, hay que reconocer eso a don Alberto Trejos y su equipo ese esfuerzo. Los grupos negociadores centroamericanos y estadounidenses, reconocen la excelente labor de la negociación del TLC con Estados Unidos que el balance positivo para Costa Rica, no es que Estados Unidos no va a sacar provecho del TLC, más bien los dos se beneficiarán.

El trabajo del equipo negociador de Costa Rica, es reconocido en todas partes del mundo y es necesario que aquí se haga de la misma forma.

¿De dónde cree usted que surge el grupo dirigente que adversa el TLC?

A mí me parece que hay varios grupos, yo no podría decir que hay un solo grupo de
opositores al TLC. Por un lado está la gente que se opone a cualquier relación con los Estados Unidos, simplemente porque consideran que sería un socio imperialista y piensa que nosotros deberíamos seguir otro camino, como la Chávez de Venezuela y la Cuba de Fidel. Por otro lado los sindicatos, que se oponen al TLC, porque ven en él, una amenaza a los privilegios que han tenido hasta ahora, no porque el TLC los elimine, sino porque si el ICE tiene que competir con un nuevo proveedor tiene que ordenarse y las cosas que se han venido haciendo deben parar. También muchos vieron en este TLC la oportunidad de renacer políticamente, como José Miguel Corrales, Rolando Araya, que estaban casi muertos y ven en esto su última opción para resucitar. No puede ser que Rodrigo Carazo nos dé lecciones de política comercial, porque fue el presidente que llevó a Costa Rica a la quiebra y a un empobrecimiento nunca antes visto.

¿Por qué considera usted que la votación para la aprobación del TLC en Estados Unidos fue tan apretada?


Precisamente porque ellos vieron en primer lugar que se dio en una época de política efervescente, acababa de pasar o en medio de las elecciones, el candidato John Kerry decía que los Estados Unidos se dedicaba a exportar trabajos a los demás países del mundo a través del TLC y ellos veían políticamente rentable oponerse al TLC con Centroamérica, no porque nos defendieran a nosotros, sino más bien porque defendían los intereses políticos de su momento.

Aquí nadie puede engañar a nadie, porque todo es muy claro para cualquiera que le dé seguimiento a la política estadounidense.

¿Cuánto protege este TLC a los pequeños exportadores?


Un TLC a quien más beneficia es a los pequeños y medianos exportadores, a las pequeñas y medianas empresas, las grandes compañías siempre tienen mucha plata, siempre pueden contratar muchos equipos de especialistas que los ayuden a sobrellevar todos los obstáculos al comercio que los países se inventan de vez en cuando. Para un pequeño y mediano exportador sobrellevar esas barreras implica un costo muy grande y cuando un TLC lo que hace es eliminar barreras, poner reglas más claras, bajar aranceles, son esas las que más se benefician. Aquí hay que ser enfáticos, esos son lo que más tienen que ganar, las empresas grandes y están en muchos países, ya tienen cómo resolver sus problemas.

Cuando se habla de los miles de empleos que generaría el TLC... ¿Qué calidad de trabajos se ofrecen?


La inversión produce más empleo. Si se hace un análisis de las condiciones laborales de las empresas extranjeras que se han venido a radicar a Costa Rica, llegamos a la conclusión de que la calidad de las condiciones laborales es mejor que las nuestras, sin que eso represente que las nacionales no se vayan superando, sino que al tener estándares más altos, estas otras empresas cada vez van a asumir más responsabilidades y pagar mejores salarios, porque la haber mas inversión hay más demanda de trabajo y con ello mi servicio, mi trabajo vales más, porque se lo pelearán dos o tres empresa y no dependo de solo una.

Solo alguien que nunca ha buscado trabajo puede decir que la inversión extranjera no genera empleo en las regiones donde se instala.

Obviamente esa inversión extranjera estaría sometida a las leyes laborales costarricenses. No hay posibilidad de que se la salten, hay que seguir los mismos trámites, sacar permisos y las mismas responsabilidades, todos los derechos de los trabajadores siguen vigentes.

¿Cuánto varía este TLC con Estados Unidos, en relación con los que firmó el país anteriormente, por ejemplo con México, Chile y Canadá?


Es el mismo molde, no hay mucho que inventar. Todos los países tienen regulaciones, como de bienes, servicios, propiedad intelectual, contratación administrativa, ente otros. Es decir, sigue la misma línea de los Tratados anteriores.

Ahora dicen mucho que la tarifa de los celulares se dispararía, pero eso es falso, si se logra una institución reguladora a favor de los consumidores, por eso lo que hoy se debería discutir es cómo se va a regular ese mercado y cuáles reglas se aplicarían a la competencia.

Tomado del Diario Extra

Sin empleos no hay medicinas


Un tema poco comprendido, la propiedad intelectual de los medicamentos, ha sido usado, más bien se ha abusado de él, para argumentar en contra del TLC. ¿Por qué se ensañan en atacar la propiedad intelectual, cuando más bien quienes defienden a los ciudadanos de escasos recursos deberían estar preocupados por defender las iniciativas que retienen las fuentes de trabajo o las que generan oportunidades nuevas de empleo?

Decir no a un TLC con el mercado más importante para Costa Rica atenta contra la capacidad de comprar medicamentos, de nutrirse adecuadamente, de motivarse para tener mejor infraestructura y mejores canales de distribución. Sin financiamiento para las instituciones sociales, mediante aportes crecientes de los empleadores y empleados, difícilmente mejoraremos la salud de nuestra gente.

Parte de la solución. Las patentes y los datos de prueba no son parte del problema que auguran los detractores, son parte de la solución. Las patentes estimulan la competencia en formas que contribuyen a que haya un entorno en el cual los medicamentos nuevos, mejores y más efectivos, reemplacen a los más viejos y menos efectivos.

Al otorgarse una patente, posibilidad vigente desde el 2000, Costa Rica brinda al inventor una exclusividad temporal sobre el producto o el proceso objeto de la patente. Se entiende que la protección generalmente es muy limitada porque, previamente al lanzamiento al mercado, se han consumido muchos años (más de 10 en muchos casos) en la investigación de nuevas medicinas para males sin solución actual o con soluciones apenas parciales.

El problema en la discusión del TLC radica en que unos cuantos productores de genéricos en Costa Rica desean copiar los productos nuevos antes de que venzan las patentes o los 5 años de datos de prueba. Lo hacen sin invertir los más de $500 millones que cuesta desarrollar solo un medicamento innovador y, como resultado, hay jugosas ganancias, particularmente en los negocios grandes de la CCSS.

No en vano, hoy un puñado de empresas nacionales venden a la CCSS muchos millones de dólares y desean, naturalmente, preservar los privilegios de incumplir con las reglas de propiedad intelectual. Estos intereses comerciales se han aliado a los de grupos ideológicos y políticos que insisten en atacar al TLC con falsas afirmaciones sobre su impacto en la CCSS.

Información temeraria. Los costarricenses están siendo bombardeados con información temeraria que les pretende formar la idea de que la propiedad intelectual restringe el acceso a las medicinas y otras tecnologías en salud. Esto es un error, ya que, al analizar lo que sucede en países menos desarrollados, nos damos cuenta de que, si la gente no tiene acceso a las medicinas, no es por la propiedad intelectual, es porque no han podido financiar adecuadamente los sistemas de salud, ya que más del 98% de las medicinas de la lista esencial de medicamentos de la OMS no tienen patente.

Costa Rica ha sido un modelo exitoso en la construcción de un sistema de seguridad social, cuya amenaza principal es que mermen la producción, el empleo y la formalidad del sector privado. Sabemos que hay empresas que piensan hoy en trasladarse o generar inversiones en otros países si Costa Rica no aprueba el TLC. Como dicen popularmente, ojalá no le llenen la cabeza de humo con desinformación sobre los medicamentos y el TLC, y puedan tomar la mejor decisión para preservar y acrecentar los empleos en el país.

El acceso a medicamentos es un tema serio, que merece un análisis comprensivo que incluya planes para asegurar calidad, ahorros en el sistema por el uso de nuevas tecnologías y productos, la sanción contra los proveedores que en repetidas ocasiones cometen faltas graves en la entrega de medicamentos a la CCSS y, por supuesto, dimensionar adecuadamente el tema de las protecciones de la propiedad intelectual, considerando que solamente un número muy reducido de medicamentos en Costa Rica gozarán de ese tipo de protección en el marco del TLC, y por ello el impacto es menos del 1% de la décima parte del presupuesto de la CCSS, que se destina a comprar medicinas.

Por Sylvia Varela
Tomado de la Nación

La riqueza de la globalización


Aun cuando resulta reiterativo decirlo, la globalización, con el ciberespacio, arrasó, simbólicamente, con las fronteras de todos los países, grandes y pequeños, desarrollados o no, o en vías de desarrollo, como el nuestro, y no nos deja otra alternativa que entrar de lleno en ella.

Ya los tiempos que evocan bucólicos recuerdos de un pueblito alejado del resto del mundo pasaron, y hay que saber afrontar la realidad.

Esta mundialización tiene muchos y sobrados beneficios, si sabemos aprovechar su impetuosidad en la calidad de vida humana.

Hace no mucho, quizás 25 años, nuestros agricultores han sabido diversificar sus actividades y ya ven en otras fuentes, como el turismo o productos no tradicionales, como los minivegetales o el café de primerísima calidad y muy bien cotizado por lo que dejan mayores ganancias, pues los mercados internacionales se han abierto y ello, sin duda alguna, beneficia a todos estos nuevos productores y exportadores.

Desarrollo total. Hay que aprovechar las ventajas de la globalización económica y permitirnos salir de nuestros “solares” y mercaditos hacia otros países, donde nuestra producción es bien recibida y pagada. Debemos permitirnos ser un país totalmente desarrollado, sabiendo que nuestros productos son tan competitivos o más que los de cualquier otro país.

Debemos avanzar hacia la riqueza y no quedarnos ahí, como pulpería de pueblo, vendiendo al menudeo y hasta fiado con libreta.

¡Ya es hora de Costa Rica! Ya lo dijo el presidente Arias el 8 de mayo: “Dar la espalda a la integración económica, regresar al proteccionismo comercial y menospreciar la atracción de inversión extranjera constituyen, hoy por hoy, las vías más seguras para condenar a la juventud costarricense al desempleo y a Costa Rica al subdesarrollo. Constituyen, también, la forma más segura de desaprovechar el capital humano e institucional que ha acumulado el país en los últimos 50 años, que nos permite integrarnos exitosamente en la economía mundial...”.

Apoyo a esfuerzos. Por eso, si queremos pasar de país pobre, con tasas de desempleo altísimas y un ingreso per cápita errático, debemos apoyar los esfuerzos que el Gobierno quiere impulsar.

Y dejemos de poner oídos a la sarta de mentiras que, con sus consignas desgastadas y huecas, nos traen los políticos y sindico-políticos, a quienes solo sirve un país pobre y alicaído, para justificar su patética existencia.

¡Arriba, costarricenses!, que hoy está en juego no solo el bienestar de nuestros hijos y el propio, sino el de nuestros nietos y futuras generaciones, que nos agradecerán haber optado por el desarrollo y la prosperidad del país.

Por Wilbert Arroyo Álvarez
Tomado de la Nacióne

Una encuesta más


En la nueva encuesta de la Escuela de Estadística de la UCR sobre ¨Confianza del Consumidor¨, se muestra una intención de voto para el "SÍ" de 52,6% (un aumento de casi 3 puntos respecto a la encuesta efectuada por esa misma unidad académica en mayo), y de 33,4% para el "NO", una disminución de 4,2% en el mismo período.

Aparentemente siguen existiendo más ¨antipatriotas¨, que esos seres bondadosos desinteresados como los sindicatos que se encuentran en contra del TLC. Sigamos adelante costarricenses no le tengamos miedo al progreso, no escuchemos las voces de odio en contra de la libertad y la modernización.

jueves, 30 de agosto de 2007

¡Los TLCs siguen dando frutos!


Después de vencer los requisitos sanitarios el colifror y brócoli tico han logrado entrar al mercado de Trinidad y Tobago. Costa Rica tiene también gestiones avanzadas para cumplir los requisitos sanitarios con Jamaica, Barbados, Guyana y Surinam, y vender brócoli, coliflor y otros productos fresco.

En ASOJDO esperamos que dichos requisitos se puedan vencer para que nuestros agricultores puedan disfrutar lo antes posible de las ventajas que trae la globalización y la apertura comercial. Definitivamente nuestro país debe de entrar en un serio proceso de reconversión ecónomica en donde dejemos de producir aquello que podemos comprar en otros países de forma más barata y dedicarnos a encontrar este tipo de nichos, para que así tanto productores como consumidores podamos disfrutar plenamente de la riqueza creada por el comercio internacional.

Mano (mazo) fuerte de Johnny Araya


Tengan cuidado. Cierren bien sus puertas. Johnny Araya podría pronto tratar de entrar a sus casas y negocios a punta de mazazos para librarlos del vicio del juego. Escondan los "Monopolys" niños, que Tio Johnny puede venir hoy. Dios guarde los niños usen juegos de azar que premien con dinero. Eso sí, pueden jugarlos y ganar dinero si el juego desarrolla algún tipo de habilidad.

Claro, si el bien público está siendo protegido por las buenas acciones de los funcionarios públicos que ayudarán a que los niños no adquieran el hábito de jugar dinero al azar - y detener el gran mal que aqueja a la sociedad infantil: la ludopatía.

Como dice John Stossel en su programa de 20/20: Gimme a Break. Nuestra Constitución Política muy bien señala que las acciones privadas que no dañen la moral o el orden público, o que no perjudiquen a terceros, están fuera de la acción de la ley.

No necesitamos una policía municipal que nos venga a imponer si puedo o no participar en juegos que sean de azar o habilidad (mi moralidad) para ganar o perder mi dinero (propiedad privada). No daño la moral de otros, ni afecto el orden público, ni perjudico a terceros. Sin lugar a dudas, esta intervención estatal es totalmente injustificada e innecesaria. Con el cuentico de la ludopatía, pronto prohiben el uso de juegos de nintendo y demás...

Cuidado, repito cuidado!!!

Por Alejandro Beeche

¡Que sigan las inversiones!


¨La empresa Plantación Properties invertirá $250 millones en un complejo turístico en playa Guacamaya, en el distrito de Sardinal de Carrillo, Guanacaste.

Tina Carman directora del proyecto dijo que la inversión total en el proyecto podría alcanzar los $900 millones durante un período de al menos 10 años.¨

En ASOJOD no nos cansaremos de celebrar este tipo de iniciativas que aumentan la inversión en nuestro país la cual es tan necesaria para producir nuevos empleos con los cuales las personas puedan accesar a una mejor calidad de vida. Esperamos que nuestro país siga avanzando por el camino de la modernización y no nos quedemos como algunos pretenden en la idílica Costa Rica campesina.

TLC y Competitividad


Es importante destacar que el próximo referéndum sobre el TLC con Estados Unidos es más que la firma de un Tratado de Libre Comercio, es escoger la inserción inteligente en el mundo o el aislamiento; una mayor competitividad y exportaciones o retroceder a la dependencia del café y el banano de la década de 1980; mayor empleo y diversificación de mercados y productos o el producir para un mercado limitado; mejorar nuestro desarrollo y fomentar la competencia o mantener los monopolios estatales y ciertos privilegios; el respeto del orden constitucional o el irrespeto y la democracia en las calles; una mayor inversión extranjera o el vivir del escaso ahorro interno; el populismo o el desarrollo ordenado y solidario; el crecimiento en el libre comercio y el mercado o la intervención estatal en el sector productivo.

En Europa, desde 1950, Robert Shuman lanzó la idea de la creación de la Comunidad Europea (UE), y hoy más de 27 países con distintas religiones, razas, culturas, idiomas y desarrollo constituyen un bloque económico y solidario donde el libre comercio de bienes y servicios, con reglas claras y transparentes, fue la clave del éxito. La Unión Europea también avanzó en el campo ambiental, social y económico. Ningún país de la UE habla de haber perdido la soberanía o de que su agricultura se arruinó. Todo lo contrario: las pymes se fortalecieron y florecieron. El apoyo de los gobiernos fue clave. Muchas multinacionales se desarrollaron también. Pero la investigación, el desarrollo de nuevos productos y la innovación dio a las pymes grandes oportunidades.

El libre comercio mejoró la vida de todos los europeos. La ventaja comparativa hizo el milagro de que un país como Irlanda, del mismo tamaño de Costa Rica, lograra crecer en solo 20 años para tener un índice de desarrollo económico y social 10 veces más alto que Costa Rica.

Clave del éxito. Esta claro que solo con un marco seguro y el libre comercio, como el logrado por los europeos, podremos obtener menores costos, mejorar la tecnología, más especialización y mayor competitividad. Hoy, el mundo se moviliza con los acuerdos multilaterales de comercio como la clave del éxito. Costa Rica, gracias a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) y a su espíritu luchador, hoy exporta más de $8.000 millones al año y es el principal productor de fruta fresca de Latinoamérica. Esta meta de desarrollo no la hubiera logrado sin esta iniciativa unilateral de EE. UU.

Hoy, más que nunca, requerimos producir con mayor calidad y aprovecharnos de macromercados como la UE y EE. UU. La globalización y el TLC son una oportunidad para las 2.000 pymes exportadoras, que deben ser fortalecidas y apoyadas, en este esfuerzo competitivo, con capital de riesgo, avales, crédito oportuno y competitivo, capacitación, asistencia técnica, mejoramiento de calidad, estudios de mercado, etc.

La globalización nos exige mayor educación y especialización, pero, ante todo, ahorro, inversión, solidaridad y competitividad. El Estado también requiere recursos frescos para desarrollar mayor infraestructura y apoyo a los sectores más vulnerables. Mayor agilidad, mayor competitividad, mayor ahorro, mayor estabilidad económica, mayor seguridad y, sobre todo, mayor solidaridad son la base para lograr un desarrollo sostenible.

Objetivos de un TLC. Todos los tratados tienen el mismo formato, que permite regular la propiedad intelectual, ambiental, laboral, transparencia, solución de controversias, contratación pública, inversión, telecomunicaciones, comercio electrónico, servicios financieros y otros. Su objetivo es poner reglas claras y transparentes para el comercio de bienes y servicios financieros y otros. En el TLC con EE. UU., lo que Costa Rica busca es aumentar las oportunidades, eliminar barreras y, sobre todo, lograr consolidar nuestras exportaciones de chayotes, melones, yuca, concentrado de frutas, piña, flores, mangos, vegetales y cientos de productos industriales. El TLC es la apertura al 99,5% de los productos que Costa Rica exporta. El 80% de nuestra producción agrícola está ligada a la exportación. Exportamos 4 veces más productos agrícolas que lo que importamos de EE. UU. El TLC no tiene nada que ver con el comercio de armas, la educación, recursos hídricos, privatización de instituciones públicas, importación de medicinas, políticas laborales y ambientales; y este hecho quedó ratificado por la sentencia de la Sala Constitucional.

Por último, lo que debemos ver en el TLC es la oportunidad de acceder al mercado más grande del mundo. El TLC nos obliga a ser más competitivos en telecomunicaciones y seguros, por lo que debemos fortalecer el ICE y el INS, al igual que lo hicimos con la banca estatal. El TLC también nos obliga a revisar la legislación en marcas, procedimientos de observancia, controles anticorrupción, convenio con UPOV y Tratado de Budapest. Pero, ante todo, el TLC nos permite consolidar nuestro mercado en EE. UU.

No al engaño. Lo que debemos tener claro es que este referéndum es algo más que un TLC. No nos llamemos a engaño. Con o sin TLC, debemos fortalecer nuestras instituciones educativas, la CCSS y, además, dar apoyo social a quienes menos tienen. El TLC es solo una ruta de desarrollo. De todos depende si la aprovechamos o nos bloqueamos. Colombia, Perú y Panamá están haciendo fila. Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana ya se nos adelantaron.

El TLC es solo un instrumento de política comercial y no es la salida asegurada al desarrollo. Seamos competitivos y luchemos por mejorar. No nos conformemos ni echemos para atrás. Crezcamos y demos lo mejor para lograr una Costa Rica más próspera, justa y humana. Demostremos nuestra madurez democrática y dejemos atrás los discursos populistas.

Por Jorge Woodbridge
Tomado de la Nación

¡No más!


Desgraciadamente sigue la fiesta que ciertas personas se han querido montar respecto al TLC. Ahora resulta que el exçministro de agricultura Rodolgfo Coto fue golpeado en el Club Unión con una botella en la cabeza, por parte del señor Álvaro Madrigal. El golpe se debió a una discusión en torno al TLC.

En ASOJOD esperamos que las instancias judiciales pongan fin a estos actos vandálicos antes de que los mismos se salgan de control. Desafortunadamente parece que muchas personas en contra del tratado han hecho suyas las palabras que pronunciara el ¨rector de la patria¨ Eugenio Trejos: ël tratado se aprobará sobre mi cadaver

Compromiso con la Caja


¨La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) realizará inversiones durante los próximos 13 años con los ¢185.000 millones que le girará el Gobierno en ese mismo período.

El pago reconoce una deuda de que tenía el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf) con la Caja por la atención de los indigentes, cercana a los ¢130.000 millones, más una obligación de casi ¢48.000 millones del Gobierno por cuotas patronales, entre los principales rubros.¨

Definitivamente una vez más la realidad golpea a los grupos del NO, ya que no son los empresarios ni el capital privado ni el TLC los que van a venir a destruir a la Caja, sino que el mismo gobierno ya lo estaba haciendo con sus millonarias deudas. Afortunadamente el gobierno que ha sido calificado por estos sectores como el ¨gobierno de los ricos¨da constantemente pruebas de todo lo contrario, no sólo ha hecho lo responsable como pagar dicha deuda sino que también ha realizado programas para las personas más necesitadas, como lo son el programa avancemos y ha triplicado las pensiones del régimen no contributivo.

En ASOJOD celebramos la responsabilidad con la que el gobierno ha asumido dicho tema definitivamente son con este tipo de acciones con las que el sistema de seguridad social se fortalece y no marchando en contra del TLC y atentando contra la estabilidad institucional.

Comparaciones sin sentido


Resulta injusta la comparación que hacen algunos detractores del TLC entre los filibusteros y los que estamos a favor del Tratado.

Es un punto de vista poético, retórico, escogido para beneficiarse de él obviando detalles importantes, pero, en lo histórico, no es correcto ni exacto; parece, más bien, una irresponsable simplificación de los hechos, lo cual es injusto con la historia, que es mucho más compleja.

El historiador Lowell Gudmunson nos da una nueva y refrescante perspectiva de la historia en un artículo publicado en la revistaProa (3/6/07). Bien hace al decir que “no es sensato formular estrictos paralelismos entre hechos políticos de épocas distintas”.

Corresponde a los historiadores contar hechos que ocurrieron, tratar de dar explicaciones sobre los eventos de cierta época, pero nunca ser jueces ni emitir sentencias de lo que acontece.

Origen filibustero. Es un error pronunciar la fórmula, según la cual William Walker > TLC > USA. Aunque no está en los archivos oficiales de la época, se sabe que el Gobierno norteamericano de turno perseguía filibusteros, pero que no siempre se ha pintado a este grupo como grandes villanos. Ejemplo de ello es el simple hecho –aunque les duela a algunos– de que la bandera de Cuba tiene origen filibustero. Partiendo de esto, es insensato por parte de los opositores del TLC usar selectivamente ciertos supuestos para crear argumentos a su favor.

Juan Rafael Mora Porras, con sus dotes de mando y fuerza, es parte de los héroes consagrados por la Campaña Nacional de 1856. Es su participación en esta guerra lo que le ganó el denominarlo héroe de la patria. Además, logró estabilizar la economía nacional de entonces y, como cita Gudmundson en el mencionado artículo, los detractores del Tratado “no parecen reconocer que la presidencia de Juan Rafael Mora, su héroe, se identificó intensamente con la política económica liberal, el equivalente de un TLC”, hecho que demuestra que los grandes temas se repiten a lo largo del tiempo.

Odio de los detractores. La caída de Mora tuvo que ver con el odio de sus detractores por acciones de su Gobierno, como la creación de un banco nacional o la privatización de tierras comunes para que hubiera más varones beneficiados con tierras públicas. La muerte de Juanito Mora se presenta ahora como sacrificio o injusticia.

¿Quién es, entonces, el malo de la historia? No todo es bueno o malo, sino que existen matices en los que hay que tomar en cuenta el aspecto humano, social y político de las cosas. Debemos tener cuidado con caer en un nacionalismo historiográfico; nos corresponde, más bien, adaptarnos a las posibilidades que nos presenta cada era.

Por Rigoberto González
Tomado de la Nación

miércoles, 29 de agosto de 2007

Universidad y mordaza


En La Nación del 18 de agosto, la señora Monserrat Sagot , directora del Consejo Universitario de la UCR, en lugar de debatir sobre el fondo del artículo que la suscrita publicara contra de los pronunciamientos de esa universidad respecto a la autonomía universitaria y el TLC, me desprestigia en lo personal con una serie de falsedades que me obliga a aclarar, pues tergiversan el contenido de mi opinión.

En ningún momento insulté a la Rectora o al Consejo Universitario y muchísimo menos a los estudiantes, como maliciosamente señala la señora Sagot. Lamento que en su intolerancia percibiera como insulto lo que en realidad fue una crítica con claras pretensiones de sostener un debate valiente, abierto y respetuoso. Las palabras de la representante del Consejo Universitario reivindican la violencia y evidencian que la Universidad ya olvidó debatir con argumentos. Pero el insulto sólo deshonra a quien lo infiere.

Persecución laboral. Para desacreditarme, dice la señora Sagot que yo no soy docente de la UCR y que mi vinculación a esa Universidad se limita a un nombramiento de dos meses. Lamento que en su persecución laboral no investigara mejor, pues habría advertido que mis libros llevan sello editorial de la UCR y que, siendo una de las académicas más jóvenes de la institución, por dos años consecutivos he recibido distinción pública de la Escuela de Administración de Negocios, que me califica como una de las mejores docentes de esa Facultad. En los últimos cinco años ocupé el puesto de Encargada de Cátedra del curso Instrumentos de Comercio Internacional, y de profesora del curso Economía Gerencial y Negociaciones Internacionales, en la misma escuela. Además, imparto cursos en la Maestría en Administración Pública, con énfasis en administración aduanera y comercio internacional, en la Maestría en Auditoría de Tecnologías de la Información y en la Maestría en Negocios Internacionales de la Universidad de Costa Rica, algunos de los cuales los he impartido gratuitamente.

Como muchos docentes de la UCR, no estoy nombrada a tiempo completo ni en propiedad y mis nombramientos han sido temporales pero continuos, por lo que no tengo derecho a elegir a los miembros del Consejo Universitario, pero sí a opinar sobre las acciones de la Universidad de la que me gradué y en donde –muy a su pesar– soy docente regular.

Fuentes falsas. Tampoco me motiva –como afirma– un interés particular con alguna empresa y lamento poner en evidencia su desinformación, pues soy solo una funcionaria pública que sabe de negocios. Puede que sus fuentes sean falsas o desactualizadas, y en todo caso absolutamente antojadizas. No obstante, me queda claro que para usted es reprochable que una docente sea también empresaria, principios que definitivamente yo nunca inculcaré a mis estudiantes.

Aclarado lo anterior, me surge de sus palabras una duda: ¿Acaso solo los funcionarios de la UCR podemos hablar de la Universidad? ¿Qué impide a cualquier costarricense comentar y hasta disentir de los acuerdos del Consejo que usted dirige? Quiero pensar que seguimos viviendo en una democracia donde la libertad de expresión nos cobija a todos. Es cierto que no existe una directriz universitaria expresa que coarte esa libertad, pero, leyendo su artículo y en virtud de su investidura, es evidente que la mordaza existe.

Me queda claro, señora Sagot, que en sus palabras peligra que se me siga nombrando como docente, y me queda claro que está prohibido disentir.

Pero soy universitaria y seguiré luchando por el prestigio de la Universidad en la que tanto creo. Para ello, me basta y alientan las palabras de apoyo de mis estudiantes (esos que usted dice que no existen), que son a quienes me debo y por quienes seguiré defendiendo a la institución.

Es una contradicción que cierre su artículo alegando que las universidades son un espacio de construcción crítica y creativa del conocimiento, después de haberse negado al debate mismo y recurrido a la violencia verbal y personalizada. Yo sí quiero una construcción crítica y quiero una universidad tolerante, donde podamos opinar con clase, sin insultos, sin amenazas, sin miedo a que las autoridades universitarias nos desacrediten por pensar. Bien lo decía Gandhi: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”.


Alejandra Castro B., tomado del periódico La Nación

lunes, 27 de agosto de 2007

La realidad de la ICC


Los beneficios que quitan los aranceles o impuestos de entrada a Estados Unidos para productos centroamericanos y del Caribe siguen “en un peligro muy grave” pues se puede pedir su eliminación en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Así lo advirtió el embajador permanente de Costa Rica ante la OMC, Rónald Saborío, quien recordó que un permiso para una tercera prórroga, pedido por Estados Unidos, no se ha votado en esa organización multilateral.

Costa Rica y el resto de países de la región gozaron desde 1984 de un sistema de exoneración de impuestos para exportar gran cantidad de productos a Estados Unidos. Se le denominó Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y fue una concesión unilateral estadounidense a la región.

Estos sistemas de beneficios unilaterales se consideran discriminatorios en las reglas de la OMC. Violan el artículo 1 de esa organización , considerado el corazón de todo el sistema multilateral.

Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y otros países desarrollados mantienen concesiones de este tipo, pero deben tramitar en la OMC una exención de ese artículo 1 para mantenerse en regla.

Estados Unidos solicitó una primera exención en 1984, que se autorizó por 10 años. En 1995 pidió otra por 10 años que venció el 31 de diciembre del 2005.

Saborío explicó que la administración estadounidense pidió otra exención, en el 2005, pero por apenas tres años. Ese permiso, que vence en el 2008, no se ha aprobado en la OMC, por lo que la ICC “pasa ahora por problemas muy serios en el sistema multilateral de comercio”.

Cualquiera de los países miembros puede denunciar este caso y pedir que un panel de árbitros especializados dé una resolución.

Esta fragilidad fue advertida por primera vez en agosto del 2006 por la representación permanente de Costa Rica ante la Organización Mundial de Comercio.

Historia completa. Según la representación costarricense en Ginebra, sede de la OMC, la historia acerca del futuro de los beneficios para vender a Estados Unidos se analiza solo en una parte.

Hasta ahora se discute qué puede hacer la administración estadounidense al respecto, pero hay un peso a escala multilateral.

Además, los sistemas preferenciales quedaron debilitados desde que India acusó a la UE de discriminación por su Sistema General de Preferencias (SGP). Este caso, de hace tres años, obligó a la UE a incluir a otros países dentro del sistema para evitar más denuncias.

Aunque nadie ha hecho una relación directa, es posible concluir desde aquel momento que la tendencia estadounidense y europea a firmar tratados de libre comercio (TLC) obedece a tener un instrumento jurídico mucho más seguro.

Según Saborío, los TLC solo deben ser informados a la OMC y no pasan por sistema de aprobación pues contienen compromisos recíprocos y no concesiones en una sola vía como los otros sistemas.

Además, los acuerdos multilaterales son por consenso, así que deben estar de acuerdo los 151 miembros actuales.

Tomado de la Nación

TLC y Medicamentos: Entrevista a Michelle Coffe Martínez*


-¿Se creará un monopolio de los medicamentos con el TLC?

Los opositores que vienen de muchos lados y son parte interesada en muchos casos, argumentan que la protección de la propiedad intelectual crea un monopolio a favor de la industria de medicamentos originales, cuando es virtualmente imposible que se de un monopolio sobre un medicamento nuevo, si usted va a la farmacia en busca de un medicamento para la presión alta, tiene 149 opciones de medicamentos contra la presión alta, la misma cantidad de opciones tiene el médico del seguro o privado para recetar un medicamento contra la presión alta, así que no hay ni va a haber un monopolio. Y esto se aplica para el 98% de las condiciones médicas que trata la CCSS, entonces es absolutamente falso y es sacarla del estadio decir que proteger un nuevo medicamentos significa que la Caja tendrá que comprar solo medicamentos originales y por eso quebrará porque no puede comprar solo originales.

Los medicamentos nuevos son más efectivos para combatir las enfermedades que van cambiando, el hecho de que la patente dé 20 años en los que no habrá un genérico para ese producto, no limita a los pacientes su uso.

Los genéricos son copias de medicamentos originales de la industria nacional o internacional, porque ninguna empresa de genéricos hace investigación farmacéutica para obtener nuevos medicamentos más eficaces. Ellos, literalmente, copian la receta del nuevo medicamento de un fabricante original, esto nos lleva a que la innovación, ese nuevo medicamento más efectivo y adecuado a las mutaciones de los virus, por ejemplo, no existiría si la industria de medicamentos originales no investiga.

La industria farmacéutica si tiene interés en proteger, por un plazo de tiempo, el conocimiento nuevo que ha generado, que ha sido determinado en 5 años, mentira que son 20 años, eso es la patente, la protección de datos de prueba es por 5 años para que en ese tiempo la empresa recupere una parte de la inversión hecha en la investigación, para poder continuar realizando otras investigaciones.

Y es que la inversión para obtener un nuevo producto es alta y por mucho tiempo. Desde que se encuentra la molécula con potencial de ser medicamento, luego siguen pruebas clínicas, en laboratorio, en animales, en humanos, en humanos sanos, en humanos enfermos, pruebas cruzadas, y así se realizan pruebas del año 0 al año 10, aunque se extiende un poco más. Y cada vez es más el tiempo desde que se descubre algo con potencial hasta que se convierte en medicamento. En ese tiempo se producen los datos de prueba que comprueban que el medicamento es seguro y eficaz. Ese proceso es sumamente costoso y tarda una cantidad considerable de años.

-¿Los genéricos no van a poder aparecer inmediatamente después de que sale uno original?

Hoy día una empresa puede tener inmediatamente acceso a la información cuando se inscribe un medicamento nuevo, pero no significa que salen inmediatamente al mercado con el genérico, porque no asumen el riesgo de cambiar la línea de producción, y comprar el principio activo hasta que no estén seguros que el medicamento fue exitoso, por eso esperan varios años, así que las cosas van a seguir igual.

Y la Caja de Seguro hace lo mismo como farmacovigilancia, porque ellos no someten los medicamentos que compran a pruebas de laboratorio y en la población para comprobar que el medicamento tiene el efecto que quiere, sino que espera 4 o 5 años de que el producto ha estado en el mercado privado porque esta es una forma de asegurarse que a nadie le va a salir una cola, que nadie se va a morir por usarla. Es una forma barata de hacer farmacovigilancia, y entonces después de esos 5 años los incorpora. Y lo hace cuando ya pasó casi la protección que se le había dado a la industria farmacéutica.

-¿Qué pasa con los 20 años de patentes si no se aprueba el TLC se eliminan o queda igual?

La legislación que protege la propiedad intelectual es algo que el país ya tiene indistintamente de que pase o no el TLC, creo que se ha generado una confusión intencional en este tema. La ley protege el descubrimiento, la innovación a favor de aquel que lo descubre, eso es algo que no tiene nada que ver con el TLC.

Una patente universalmente se extiende por un plazo de 20 años, pero pasados los 5 años de protección a los datos de prueba, pero eso no significa que otras empresas estudien moléculas de la misma familia de la que se patentó el medicamento y obtengan uno similar, la competencia en esta industria es feroz y el resultado es precisamente que nunca va a haber un monopolio, ni con el TLC, ni sin el TLC.

-Usted considera que el mensaje se ha confundido, ¿a que lo atribuye?

Hay intereses económicos de por medio, la industria de genéricos no quiere reconocer que la industria de investigación farmacéutica tiene el legítimo derecho de proteger su investigación y su descubrimiento, esto no es algo que Costa Rica se esté sacando de la manga, la protección de esta información, de este nuevo medicamento existe en muchos países del mundo. Casos como Colombia que no tiene TLC y los protege ha demostrado que en vez de desaparecer los genéricos más bien se ha aumentado su presencia en el mercado.

-¿La discusión no ha sido entonces por defender la salud de las personas?


No, jamás, aquí lo que pelean los grupos es un espacio de mercado, utilizan información no se si es por desconocimiento o intencional, pero la usan de forma que se manipula las intenciones de las personas y eso no es válido. Se generan más que falsedades se dan falsificaciones, y una falsificación parece verdadera, esa ha sido la dificultad para dar a conocer la realidad de las cosas, porque dicen las mentiras de una forma tan estructurada que parecen ser verdad.

-¿Van a aumentar los precios de los medicamentos?

El factor de protección no es el único que incide en el precio, también están los impuestos que algunos países le ponen a los medicamentos, y entonces la industria local se aprovecha y cobra más caro; también influyen los altísimos costos de distribución, la estructura de salud y la calidad del medicamento.

-¿No todos los medicamentos son de buena calidad?


La industria de innovación cuando entrega los datos de prueba al Ministerio de Salud está probando que sus medicamentos son eficaces, cuando un genérico copia la receta y se referencia contra un original no está probando nada, ellos solo dicen copiamos esta receta y como ellos ya probaron que son eficaces, entonces por añadidura yo también lo soy. El problema es que en Costa Rica no se ejerce farmacovigilancia, la constatación de que el principio activo que utiliza esa farmacéutica es el mismo y va a dar el mismo resultado. No quiero decir que los genéricos no gozan de claridad, lo que trato de decir es que no comprueban su calidad, y ha habido muchísimas instancias de rechazos por fallas terapéuticas de medicamentos genéricos que no han comprobado su calidad. No tratamos de sacar a los genéricos del mercado, pero queremos mostrar que la industria de innovación hace un esfuerzo real de comprobar calidad y la industria de genéricos no lo hace.

-¿Cómo obtienen los permisos entonces?


Técnicamente, por vía reglamentaria la industria farmacéutica de genéricos si no presenta sus propios datos de prueba debe, al momento de inscribir su medicamento probar la bioequivalencia con el medicamento final y biodisponibilidad en el cuerpo humano, es decir, que esa pastilla es equivalente biológicamente al medicamento contra el cual se referenció y que eso lo constatará con pruebas de laboratorio, pruebas en humanos que son mucho más baratas que todas las pruebas de base clínica que realizó la industria farmacéutica de investigación. No son tan costosas como para que una empresa consolidada no pueda pagar por hacerlas, pero en muchos casos ni registran datos de prueba ni presentan pruebas de bioequivalencia, entonces no hay ningún respaldo de su calidad.

-¿En este momento, si usted compra un genérico no tiene ningún respaldo de que no le vaya a salir cola, como dijo usted?


Lo que tiene es el respaldo de la marca, Gtuttis, Pffizer, por ejemplo, y debe tomar una mayor cantidad de producto que si fuera es el medicamento original, pero sabe que la marca le da el beneficio que usted busca, y que tiene un respaldo.

-¿Y los genéricos que no tienen marca no tienen respaldo?


Eso es un problema, porque ¿quién las respalda? No quiero asustar a la población, porque otro tema es la cantidad de falsificaciones que se dan, vimos las pastas de dientes chinas que nadie sabe como, y se da la falsificación con medicamentos también.

*Michelle Coffe Martínez es subdirectora de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos, Fedefarma
Tomado del Diario Extra

No debemos perder la oportunidad


Algunos países de Centroamérica se mueven al buen ritmo de la apertura comercial, panorama que contribuye al crecimiento y desarrollo de la economía. Uno de tantos acontecimientos importantes que evidencia ese ritmo de apertura ha sido la visita de Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente de Brasil, a Honduras y Nicaragua, donde ha ofrecido inversiones en áreas tan importantes como la energía y la implementación de proyectos de cooperación para el desarrollo, y, según el mandatario de Brasil, la visita obedece a las ventajas que ofrece la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (TLC). Esas y otras situaciones nos deberían importar y mucho. ¿Nos hemos preguntado por qué la visita de Lula Da Silva no incluyó Costa Rica?

Precisamente, cuando un país ratifica un TLC, no solo se asegura el libre comercio entre las naciones partes del acuerdo, sino que otros países fuera de él aprovechan las ventajas que brinde (estatus de Nación Más Favorecida) y buscan posicionar sus empresas u otras inversiones en estos países. Es decir, al ser parte de un TLC, los países se vuelven mucho más atractivos al resto del mundo, y es lo que han visto Brasil y otros países en Centroamérica.

Por lo tanto, las ganancias del libre comercio son mucho más amplias de lo que muchos piensan. Costa Rica, ha perdido ventaja en los últimos meses, no se han visto aún ofrecimientos importantes, que sí han tenido otros países centroamericanos. En la región han entendido que es el momento oportuno de sacar ventaja de la posición de un país que por décadas ha sido el motor de la economía centroamericana y que hoy se debate en unimpasse con graves repercusiones a escala mundial.

Herramienta. Porque no entender, como ha hecho la República Popular de China, que el comercio es una herramienta más de la política comercial y que, pese a su fuerte régimen y gobierno mixto, han entendido que integrarse a la economía mundial les ha traído grandes resultados; eso sí, aprovechando recursos importantes como la tecnología y la mano de obra especializada. Si bien en Costa Rica la mano de obra bien calificada y la estabilidad política han sido el estandarte más atractivo a escala mundial, no podemos seguir pensando que nos seguirán dando ventajas comerciales respecto a otros países. Ahora debemos sumar a lo anterior la reducción de barreras arancelarias y de obstáculos técnicos al comercio, aseguramiento de la inversión, cumplimiento de los niveles jurídicos, entre otros, y eso solo se obtiene con la implementación de los TLC.

De tal forma, es importante lograr un consenso que contribuya a obtener un resultado más allá del SÍ o del NO, y para eso debemos entender el entorno en el que estamos. Durante décadas hemos sido aperturistas, innovadores y tomadores de riesgos; eso ha sido la clave para llegar a donde estamos. Todos los que hoy aprueban o desaprueban el TLC han sido resultado de todo ese proceso de cambio. Son personas exitosas, con una buena educación y excelente características para incursionar en el mundo actual. Entonces, ¿cuál es el temor?, ¿acaso no somos en estos momentos una economía con suficientes TLC firmados y ratificados? Para fundamentar lo anterior, hace algunos días se firmó un acuerdo comercial con Panamá. Deberíamos preocuparnos si no tuviésemos herramientas para incursionar en la economía internacional actual, pero las tenemos en gran cantidad y de mucha calidad.

Por Vinicio Sandí Meza
Tomado de la Nación

Nuevas Oportunidades


Después de tres días de actividades, la feria de exposición de productos concluyó el sábado con contratos comerciales cerrados por un valor de $2.080.000 y acuerdos de intención por $10.673.000, según informó el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional (CCPIT).

Definitivamente las oportunidades existen en este mundo globalizado lo más importante es que el Estado fomente un ambiente institucional que incentive la iniciativa privada y no la asfixie en trámites, regulaciones e impuestos. En ASOJOD esperamos que nuestro país se llene de este tipo de actividades que le permitan al emprendedor costarricense obtener mejores condiciones de vida.

Entrevista a Jorge Woodbridge


¿Qué es en realidad lo que coordina en competitividad?

Es un Consejo Nacional de Competitividad. El año pasado, hicimos consultas y talleres en distintos sectores de la economía. Evaluamos todas las regiones del país para ver las posibilidades y oportunidades de desarrollo y analizamos proyectos como generación eléctrica, educación, sobre todo la superior. Analizamos la gestión ambiental, el trabajo de Setena (Secretaría Técnica Ambiental) y (la situación de) los puertos y aeropuertos.

¿De qué depende competir con eficiencia?

La competitividad depende de muchas variables. Los ministros (de cada sector) son los encargados de que las cosas caminen.

¿Qué hace usted?


Básicamente hacer un diagnóstico.

¿Habla de muchas variables, cuáles intervienen en la competitividad?

La competitividad depende no solo de cierta estabilidad macroeconómica, sino también de simplificación de trámites, es un proceso complicado y muy difícil.

¿Y qué han hecho para simplificar los trámites?


Ahí es donde más me he esforzado. He trabajado con las municipalidades (para hacer trámites electrónicos), vamos a sacar también un expediente electrónico en Setena, con el Ministerio de Trabajo y con Migración, p ero enfocado a la competencia del sector privado.

¿En concreto qué hay? China pidió para futuras inversiones trámites simples.

El diagnóstico es de todo. Se evaluaron los procesos que se involucran para construir o desarrollar un proyecto turístico, una marina o un contrato turístico. Vimos las miles de leyes y reglamentos que afectan y fijamos prioridades.

¿Y qué es lo prioritario?


Vimos que Setena era uno de los problemas más serios, hicimos un plan estratégico, apoyando mucho a Setena, para convertirla en un organismo que facilite toda la tramitología, porque todo pasa por Setena, es uno de los grandes cuellos de botella que tenemos.

¿Habla de miles de leyes engorrosas, qué van hacer con eso, no ha conversado con diputados?


Yo tengo que jugar con eso, el problema es que hemos estado totalmente atrapados por el TLC, la agenda es el TLC y no se puede pretender nada en la Asamblea Legislativa. Yo tengo que trabajar como si tuviera un incendio, tengo que apagarlo. Trabajamos en la parte sectorial, institucional y regional.

¿Y en estas áreas qué menciona, cuáles son las prioritarias?


Tratamos de avanzar en varios campos, en el turístico, la inserción en el mercado internacional y clarificar los recursos humanos que tenemos y qué oportunidades tendríamos. Ahí entra la educación, los bancos, el fortalecimiento del mercado de capitales.

¿Para avanzar en lo que señala, han definido alguna estrategia?

Lo que nos ha interesado desde que empezamos se fundamenta en que tenemos que ser una sociedad educada y cambiar. Por ejemplo, hay demasiados abogados y se necesitan muchos ingenieros.

“Está la parte institucional en la que vimos un montón de debilidades en el Gobierno, instituciones que perdieron fuerza pero que tienen departamentos estratégicos. Por ejemplo, en este ministerio estratégico es todo lo que tiene que ver con las Pymes, con el consumidor y toda el área de competitividad que básicamente son trámites, normas de calidad y técnicas, que al final son un montón de obstáculos. En el MAG (Ministerio de Agricultura) todo lo que es fitosanitario, todo lo que tiene que ver con el sector exportador, a todo esto le estamos dando mucha importancia”.

En el debate sobre el TLC, Marco Vinicio Ruiz dijo que Panamá nos dejó atrás, ellos tiene un ministerio de la Innovación que revolucionó la tramitología ¿Por qué ellos avanzan y nosotros no?

Costa Rica es compleja. En Panamá el orden jurídico no es tan complicado como el nuestro.

¿Pero qué están haciendo?


En unos 15 días estaremos sacando la formalización de una empresa desde el escritorio. Los planos de construcción que llevaban 180 días en trámite los vamos a sacar en tres días.

¿Cómo?


Trabajando con el convencimiento de la gente. Tenés que tener una gran capacidad de convicción y liderazgo, de poder político para hacer las cosas; además de tiempo y recursos. Yo todo lo he hecho rascando ahí... del presupuesto de la empresa privada que me apoya en muchas cosas.

¿No cree que también la corrupción dificulta los trámites?


Es que los tramitólogos buscan dinero. Cuesta mucho romper paradigmas y sistemas donde por años se han hecho así ¿como los sacás (los tramitólogos) de ahí? Hay que convencer a los mandos medios y a los departamentos legales de cada ministerio. Hay que tener poder político.

¿Tiene poder político para romper con eso?


Tengo por lo menos la directriz del Presidente de lo hagan (los ministros).

Falta un poco más de dos años para que termine el Gobierno. ¿Será suficiente tiempo?

Sí claro, yo voy golpenado paredes por todo lado.

¿Tendremos pronto una Costa Rica eficiente?


Sí claro. El Presidente está decidido , creo que muy pronto, antes de tres años, pero se necesita apoyo, los mandos medios obstaculizan en los ministerios.

Tomado de la Nación

Lo que el viento se puede llevar


Si como se dice, de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, una de ellas, sin duda, es la que últimamente viene rondando, con aires de angélica mesura, algunas opiniones sobre el tema político del momento. Se trata, una vez más, del clásico palanganeo tico, pero en una variante circunstancial, que mantiene intacto aquello tan nuestro del no a comprometerse con nada y del quedar bien tanto con Dios como con el diablo a la vez, al sostener temerariamente y sin matiz alguno, la paridad absoluta entre las posiciones a favor y en contra del TLC.

Porque ni son absolutas ni homogéneas esas posiciones respecto a dicho Tratado ni quienes las sostenemos hemos realizado entre nosotros pacto de sangre alguno. Por ejemplo, a favor estamos quienes tenemos nuestras reservas sobre el punto, pero compartimos con otros de la misma acera que los beneficios de su ratificación son mayores que los perjuicios que el no hacerlo pueda acarrearnos como país.

Decentes y comprometidos. Mientras, en contra del Tratado el cuadro tiene otros matices, pues hay en ese sector ciudadano gente decente y comprometida con el bienestar de los costarricenses y que de buena fe y razonadamente adversan lo que consideran innecesario, inoportuno o perjudicial en él, pero otros hay también que simplemente lo que desean es desestabilizar la República y el modo en que tradicionalmente hemos conducido en este país nuestros asuntos.

Deja así de lado ese galimatías de pretensiones dialógicas al que hacía referencia, que, si bien en un régimen republicano y liberal como el nuestro se tiene derecho a disentir de las opiniones de los otros y que esa es una de las razones primordiales de su existencia, a lo que no hay derecho alguno es a salirse de las reglas que lo amparan, así sea de modo retórico. Y eso es lo que está sucediendo desde hace mucho tiempo ya, con un sector de la oposición al TLC que, abiertamente y sin decoro alguno, está llamando a los costarricenses a la insubordinación frente al orden establecido y a las instituciones que lo representan, a recurrir a las vías de hecho contra ellas y, sin más ni más, a la violencia callejera.

Radical diferencia. Puede decirse lo que se quiera de quienes estamos a favor del Tratado –y de todo, sin duda, se ha dicho ya–, excepto que desde nuestro ciudadano acuerdo hayamos cohonestado la subversión, así sea con nuestro silencio. Y eso es una radical diferencia con respecto a aquellos que, si de buena fe se alinean con el NO, nada han hecho por diferenciarse lo suficiente de quienes tienen otros intereses en juego y, a juzgar por sus aliados internacionales y las gollerías y corruptelas nacionales que defienden, no son esos, precisamente, el bien del país y de los nuestros.

Esa diferencia política, clara y fundamental entre una y otra posición, deberían tenerla en cuenta quienes claman paridad cuando no concordia. Porque las palabras, es cierto, se las lleva el viento; pero ese mismo viento, ideológico y cargado de una semántica falaz y retorcida, puede llevarse en banda nuestra realidad institucional si no la paramos a tiempo, si no la denunciamos siquiera o si somos cómplices de ella, al callar lo que también sabemos que es cierto: que a veces, de la palabra al hecho, no hay mucho trecho… ni, menos aún, cívico tiempo.

Por Andrés Fernández
Tomado de la Nación

domingo, 26 de agosto de 2007

TLC y comercio de órganos


Como todo costarricense consciente de lo que el país se juega en el próximo referéndum sobre el TLC, he tratado de seguir los numerosos debates, entrevistas y artículos relacionados con el tema. Hasta ahora lo he hecho como observador. Sin embargo, recientemente se planteó un tema que me toca de forma directa, y por el cual voy a dar mi opinión.

Trasplante de hígado. Se trata del supuesto comercio de órganos y materiales anatómicos que según denuncian de manera superficial y alarmista, se daría tras la aprobación del TLC. El tema me toca directamente porque a principios de los años 90 organicé y coordiné el equipo de profesionales que llevó a cabo el primer trasplante de hígado realizado en nuestro país, el 5 de febrero de 1993. El esfuerzo necesario para lograr este objetivo demandó seleccionar 27 especialistas, promover su capacitación, conseguir los recursos materiales necesarios, establecer y aprovechar en beneficio de los costarricenses una serie de contactos internacionales y requirió también revisar cuidadosamente la legislación vigente. Los primeros trasplantes de hígado se realizaron en el Hospital Calderón Guardia y para ello contamos con el apoyo valioso e insustituible del Pacific Presbyterian Medical Center, de San Francisco, California, y específicamente del apoyo del Dr. Carlos Esquivel, cirujano costarricense que desarrolló su carrera profesional en los EE. UU. y dirige uno de los equipos de trasplantes más exitoso del mundo.

El intercambio con profesionales e instituciones de aquél país tuvo efectos muy positivos en una diversidad de campos que van más allá del procedimiento quirúrgico que mencioné. Algo fundamental porque un país como Costa Rica requiere del intercambio intenso con sociedades más desarrolladas para impulsar su propio progreso; y esta necesidad no se deriva de la incapacidad de los costarricenses, sino de nuestra limitación de recursos materiales y de la necesidad de aprovechar mejor nuestras energías, conociendo sus experiencias, y evitando así errores que otros países ya superaron.

Hablo de lo que sé. Al mismo tiempo, y antes de referirme de manera específica al tema, debo hacer una aclaración. Soy cirujano y aparte de mi trayectoria de 39 años en el Hospital Calderón Guardia, fui gerente de la División Médica de la CCSS de 1998 al 2002; cuento con una amplia experiencia en salud pública y, por mi edad y actividad profesional, he tenido además el privilegio de participar en la construcción del sistema de seguridad social y salud pública de Costa Rica; sin embargo, no soy ni conocedor ni especialista en comercio internacional. Esto no me impide hablar del tema, pero me obliga, si quiero tomar parte en el debate expresando opiniones que aspiran a ser tomadas con seriedad, a informarme, combinando mi conocimiento y mi experiencia con aquellos propios de los especialistas.

A manera de ejemplo, así como no aceptaría que un ingeniero o un abogado cuestionen, con pretensiones de autoridad en la materia, procedimientos quirúrgicos o tratamientos médicos, sin informarse primero con los especialistas, tampoco me lanzaría a opinar sobre el contenido del TLC exclusivamente desde mi profesión y especialidad, aplicando a aquel categorías y consideraciones propias de la medicina y la salud pública. Si lo hago así, promuevo la desinformación e instrumentalizo mi prestigio con fines propagandísticos, que es lo que hacen los que han promovido la denuncia que nos ocupa.

Dicho lo anterior, debo hacer cinco aclaraciones en relación con el argumento del supuesto comercio de órganos y materiales anatómicos que algunos colegas y un obispo han utilizado para promover la oposición al TLC. Me sorprende que personas que han alcanzado tan altas posiciones en la jerarquía nacional, por defender ideas políticas saquen de contexto la realidad de la situación y tergiversen la verdad de la posición de los negociadores.

Cinco razones de peso. Primero: aclarar que en un tratado, la materia comercial se regula de dos formas, mediante prohibiciones específicas en el ordenamiento jurídico de las partes, o por medio de aranceles. Si se trata del primer caso, no van a establecerse estos últimos para el respectivo bien o servicio y evidentemente carece de sentido incluirlo en una lista de exclusiones.

Segundo: insistir en que la Organización Mundial del Comercio establece clasificaciones para una diversidad de bienes y servicios que no por ello son legales universalmente, es decir, aunque ella los reconozca, un país puede legítimamente prohibirlos.

Tercero: aclarar que, al contar con una clasificación específica, un bien o un servicio pueden estar enumerados en el Tratado sin que por ello se derogue una prohibición expresa anterior y establecida por ley. Este es el caso de los órganos, huesos y materiales anatómicos humanos en Costa Rica. La Ley n° 7409 del 12 de mayo de 1994, denominada “Ley de Autorización para Trasplantar Órganos y Materiales Anatómicos Humanos”, establece una prohibición expresa en su artículo 27. Se trata, como es obvio, de una norma fundamentada en la Constitución Política y en convenios internacionales de derechos humanos. La Sala IV en la resolución que estableció la constitucionalidad del instrumento comercial que nos ocupa, trató específicamente el tema de la prohibición de fabricar y exportar armas en nuestro país, a pesar de que en el convenio se enumera la correspondiente clasificación de la OMC. Existe claramente un paralelo con el tema del comercio de órganos, huesos y materiales anatómicos humanos.

Cuarto: como en Costa Rica está prohibido y el tratado que nos ocupa no cambiará esto, decir lo contrario no es serio, y saltar de decirlo a citar los abusos que se cometen en otros países con el comercio de órganos, es simplemente demagógico.

Quinto y final: rechazo de forma vehemente la superficialidad con que se ha manipulado este tema, porque de manera colateral afecta esfuerzos realizados en Costa Rica para crear una cultura que acepta y promueve la donación de órganos. El eslogan que el Hospital Calderón Guardia utiliza precisamente para estimular esta decisión es el siguiente: “NO TE LLEVES TUS ÓRGANOS AL CIELO, EN LA TIERRA ALGUIEN LOS NECESITA”. Esta frase habla por sí misma. Mientras los ticos pensemos con la limpieza, la solidaridad y el amor de este pensamiento, no debemos preocuparnos de lo que pasa en otros países, pero sí debemos defender lo que tenemos y evitar desviar la atención de la gente con pensamientos tan alejados de nuestra idiosincrasia


Fernando Ferraro Dobles, tomado del periódico La Nación