domingo, 30 de septiembre de 2007

El Libre Comercio Significa que las Mayores Exportaciones de Estados Unidos sean sus Empleos


El siguiente es un artículo de Bernie Sanders, congresista estadounidense que hace poco estuvo en nuestro país para apoyar al No al TLC. El artículo fue originalmente publicado en inglés en el periódico "The Hill" el 14 de octubre de 2003 y fue traducido por ASOJOD con la colaboración de Adrián Brenes.


"Nuestra economía ha sido diezmada por el “libre” comercio y alguien tiene que señalar que, como en el cuento del emperador desnudo, nuestras políticas no tienen ropas—o más apropiadamente en este contexto, no hay empleos haciendo ropa, o aparatos electrónicos o una hueste de otros productos que usamos cada día.

No es sorprendente que los proponentes de un libre comercio desenfrenado parecen renuentes a admitir el error de sus políticas. Este grupo, que incluye virtualmente a todas las corporaciones de Estados Unidos, cada consejo editorial, así como los presidentes George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Ronald Reagan, nos han dicho por decenios cuántos nuevos empleos va a crear el libre comercio aquí en casa. Ahora la evidencia aparece y ¿adivine qué? Estaban totalmente equivocados. Lo cierto es todo lo contrario.

Principalmente debido a nuestras políticas comerciales, las manufacturas están en estado de colapso. El los últimos tres años, hemos perdido 2.7 millones de empleos en la industria manufacturera, lo que representa un 16% del total. Con tan solo 14.7 millones, nos encontramos en nuestro más bajo número de trabajos en fábrica desde 1958.

En 2002, Estados Unidos compró $435 mil millones más en bienes y servicios hechos en otros países que productos hechos en Estados Unidos. Y este año, se espera que solo el déficit con China sea de $120 mil millones y siga empeorando. La Asociación Nacional de Manufactureros estima que el déficit crecerá a $330 mil millones en cinco años.

Nuestra desastrosa política comercial no sólo nos está costando millones de trabajos decentes sino que ha puesto una enorme presión hacia la reducción de los salarios conforme los trabajadores compiten por un mercado de trabajo que se está hundiendo. A pesar de los enormes incrementos de la productividad, los salarios reales del sector privado han caído un 8% desde 1973. El estadounidense promedio está trabajando más horas por menores salarios y la mayoría de las familias de clase media ahora requieren dos perceptores para pagar las cuentas. Para los trabajadores sin educación universitaria, la situación es todavía peor. Sus salarios reales han caído más de un 20% en los pasados 25 años.

El hundimiento de los trabajos manufactureros bien pagados se ilustra mejor de la siguiente forma: hace 20 años, el empleador privado más grande de Estados Unidos era General Motors, donde los trabajos ganaban—y todavía ganan—un buen ingreso. Hoy, nuestro mayor empleador es Wal-Mart, en el que los empleados ganan menos de salarios de pobreza.

No se necesita ser genio para predecir que este comercio desenfrenado con China sería un desastre. Con los empleos chinos disponibles a 50 centavos la hora, y con la posibilidad de traer su s productos hechos-en-China a este país libres de arancel, ¿por qué las compañías estadounidenses no cerrarían y se irían a China? ¿Puede alguien sorprenderse de que Motorola eliminara 42,900 empleos estadounidenses en 2001 e invirtiera $3.4 mil millones en China? ¿Quién puede sorprenderse de que General Electric dejara en la calle decenas de miles de empleados estadounidenses en la calle mientras invertía más de $1.5 mil millones en China? Honeywell es una compañía sofisticada. ¿Por qué no esperar que ellos pongan 13 fábricas en China?

China, para las corporaciones multinacionales estadounidenses, es un gran lugar para hacer negocio, si por “hacer negocio” entendemos hacer productos para la exportación a Estados Unidos de compañías que previamente lo hacían aquí en casa. Los salarios son extremadamente bajos en China y si los trabajadores tratan de defender sus derechos y crear sindicatos, van para la cárcel.

Las regulaciones ambientales son casi inexistentes y mientras China se convierte en uno de los lugares más contaminados de la tierra, las compañías no tienen que “gastar” dinero en la protección ambiental.

A lo largo de los años, los defensores del libre comercio han tratado de soslayar las malas noticias acerca de la caída de los empleos en fábricas al prometer que una nueva economía está naciendom, una en la cual los estadounidenses trabajarían con altos salarios en alta tecnología. ¡Falso otra vez! Los trabajos manufactureros no son las únicas bajas provocadas por el libre comercio.

Hay estimados de que en los últimos dos años 560,000 empleos en alta tecnología se han perdido en este país y que muchos han ido a parar a la India. Y lo que es peor, de acuerdo con el Forrester Research, “en los próximos 15 años, 3.3 millones de empleos de la industria de servicios de Estados Unidos y $136 mil millones de salarios en salarios se irán fuera del país. La industria de la tecnología de la información iniciará el éxodo”.

De acuerdo con la empresa consultora Booz Allen Hamilton, las compañías pueden bajar costos por 80% al trasladar tareas tales como programación de computadoras, contabilidad y logística a China. Entre las muchas compañías que están trasladando trabajos de alta tecnología al extranjero se encuentra Microsoft, que está gastando $750 millones en los siguientes tres años en investigación y desarrollo y outsourcing en China.

De esta manera, el libre comercio no solo nos ha costado nuestra industria textil, nuestra industria zapatera, nuestra industria acerera, nuestra industria de herramientas, nuestra industria electrónica, nuestra industria mueblera y muchas otras sino que ahora nos costará también millones de empleos en alta tecnología.

Los Estados Unidos necesita tener una relación fuerte y positiva con China, pero que no signifique permitir que las corporaciones estadounidenses y sus aliados en la Casa Blanca y el Congreso destruyan la clase media estadounidense al hacer de los empleos la exportación número uno de Estados Unidos. Si continuamos forzando a los trabajadores estadounidenses a “competir” contra gente desesperada a lo largo del mundo, los trabajadores estadounidenses continuarán perdiendo.

Estados Unidos es el mercado más lucrativo del mundo. Necesitamos apalancar su valor para lograr acuerdos de comercio que resulten en la exportación de productos, no trabajos, estadounidenses."


Bernard Sanders, congresista de los Estados Unidos

El temperamento liberal


El liberalismo es objeto constante de crítica. Candidatos presidenciales, miembros de la intelligentsia, periodistas, miembros de la clase corporativista, líderes clericales, de la derecha, de la izquierda, estos, y varios otros, se unen en ubicar al liberalismo como la fuente principal de nuestros problemas contemporáneos. En la región latinoamericana, es prácticamente obligación moral detestar y despreciar al liberalismo.

La interrogante natural, por ende, es ¿qué es el liberalismo? En cierta medida, esa es una parte principal del problema. Hay "liberales" de todo tipo; y todos, sin excepción, ofrecen su particular definición al respecto. En las palabras de un observador, cada liberal moderno es, a la vez, participante de una herejía, pero parte de una secta. Empero, entre las diferencias y las distinciones, hay un común denominador.

¿Cuál es? La respuesta parecería obvia: la libertad. Pero la libertad en su expresión total, en todas sus dimensiones, conlleva una actitud específica, un temperamento ante el conocimiento, el temperamento liberal. Esta es una forma, quizá la correcta, de entender el liberalismo, no como doctrina, o tesos, o receta preconcebida en las aulas académicas, no como algún consenso político o pacto general. El liberalismo, así visto, es una actitud ante el conocimiento, ante la realidad externa, un temperamento humilde, que se adapta a los cambios, pero que privilegia lo conocido sobre lo desconocido, la tradición histórica sobre el heroísmo de un caudillo salvador.

En una sociedad abierta, todos tienen visiones y valores, pero en esta sociedad, la norma capital es que ningún miembro de la sociedad puede imponer su visión sobre otros. Esa es la fuente de la libertad: las decisiones normativas del deber ser, de qué hacer, cómo hacerlo, se toman en forma independiente de una previa concepción de cómo se debe vivir la vida del ser humano independientemente de la concepción del nacionalismo histórico, o del fundamentalista islámico, de un proyecto alternativo de nación, del tecnócrata iluminado, del ingeniero social, vaya, de aquellos que presumen un monopolio sobre la verdad.

Mario Vargas Llosa captura este ingrediente capital del liberalismo como actitud, o temperamento, cuando nos dice: "el liberal que aspiro a ser es uno que ve en la libertad un valor fundamental." Es, gracias a la libertad, a dejar hacer, a respetar las visiones de otros, que la humanidad ha prosperado, que ha pasado de las cuevas a las estrellas, de la tribu al correo electrónico. Y ya nos decía nuestro gran liberal mexicano, José María Luís Mora, es por ello que la libertad aborrece el despotismo. Para ejercer la libertad, se requiere una serie de instituciones que eviten imposición de visiones sobre nuestros conciudadanos. Se requiere un marco de derechos que protejan que lo que es de uno, es efectivamente de uno, o sea, derechos de propiedad; y se requiere un sistema de justicia que imparta decisiones bajo la premisa de igualdad de oportunidad, o sea, estado de derecho.

Este es el temperamento de una sociedad abierta, el temperamento liberal: aquel que celebra la migración, la pluralidad racial, la diversidad política, el derecho al respeto ajeno. Es el mismo temperamento que ve con escepticismo los híbridos como "liberalismo social" o la pretensión "constructivista" de erigir, ex nihilo, sin historia o tradición, algo totalmente nuevo, una nueva sociedad que refute el pasado y "cambie" el futuro. Por ello, el liberal habla de imponer límites al uso de la autoridad y por ende, de abandonar la vanidad de, digamos, planear, orientar, dirigir la actividad de otros proyectos de vida. Esa es la esencia, y la consecuencia, de toda una enseñanza de la vida basada en la conversación del ser humano con la historia, en el temperamento liberal.

Roberto Salinas León, tomado de www.consumidoreslibres.org

sábado, 29 de septiembre de 2007

Transgénicos para todos


La organización ecologista Greenpeace solía caer simpática a la gente cuando se dedicaba a proteger a los bebés foca de los ávidos cazadores de pieles o se interponían entre un buque ballenero japonés y una manada de cetáceos esquivando los arponazos en plan Salvad a Willy, lo que tenía su gracia y también su puntito de ternura.

Pero cuando dejaron de preocuparse de las especies en peligro de extinción y decidieron meterse en harina política perdieron ese halo de sensibilidad que rodeaba todas sus acciones. Hasta en Hollywood, colonia progre donde sólo se habla de dietas vegetarianas y cambio climático, empezaron a atizarles. Vean si no los tres primeros minutos de Armageddon, los más divertidos que ha producido el cine americano en los últimos veinte años.

Pues bien, la última “fazaña” de los activistas de Greenpeace ha sido volcar a la puerta del Ministerio de Medio Ambiente de Tailandia varios contenedores de papaya modificada genéticamente. Once toneladas de fruta transgénica, once (estos cuando se ponen, se ponen), inundaron las puertas de entrada del ministerio para concienciar a la población tailandesa de los peligros de este tipo de cultivo. El resultado fue que en cuestión de media hora, las toneladas de fruta desaparecieron porque la gente, sencillamente, se las llevó a casa. Hasta los conductores paraban los coches para llenar el maletero con fruta gratis, ajenos a las advertencias de los ecologistas, que no daban crédito a lo que veían. No sólo eso, los funcionarios del ministerio, al ver el revuelo, también bajaron a llenar unas bolsas de fruta que los cachondos de Greenpeace habían dejado tan a mano.

La gran tragedia es que por culpa de la campaña papayera de los pacifistas verduscos, varios miles de ciudadanos inocentes están consumiendo una bomba transgénica cuyas consecuencias futuras sólo cabrá atribuir a la inconsciencia de una organización ecologista. Cuando empiecen a aparecer casos de tailandeses con un color de piel sospechosamente parecido al amarillo verdoso de esa fruta tropical o comiencen a nacer niños que en lugar de caca harán la fotosíntesis, alguien tendrá que responder de ello. No quiero ser agorero, pero las demandas judiciales contra los activistas papayeros pueden ser numerosísimas. Igual hasta se ven obligados a subastar el Rainbow Warrior para pagar las indemnizaciones de los afectados

O sea, un desastre. Se pone uno a salvar el mundo y resulta que el mundo no quiere salvarse sino que prefiere llenarse la barriga de fruta transgénica. Y es que hay mucho enemigo del planeta suelto. También en Tailandia.


Pablo Molina, tomado de Libertad Digital

El marketing de la solidaridad


A lo artificial suele oponerse lo natural con al intención de dar a lo fabricado por el hombre una carácter maléfico, una especie de impronta moral que señalaría el origen impuro del producto, del bien, en su concepción capitalista.

La divisoria no siempre es clara. Al fin y al cabo se trata de condenar a las grandes multinacionales; a los fabricantes masivos de bienes y servicios; a los gigantes de la distribución o a los intermediarios, no al pequeño, al buen artesano que trata de colocar su mercancía sorteando las dificultades de un mercado dominado por el interés y la globalización.

El "comercio justo", la "sostenibilidad" y otros adminículos intelectuales de la nueva izquierda comparten con "lo artesano" un universo de valores que oponer al egoísmo y la avaricia característicos del mercado capitalista. Se trata de potenciar un mercado paralelo en el que no hay cabida para el beneficio, finalidad en la que se resume la inmoralidad implícita en el comercio en una sociedad libre.

Las críticas al comercio ya las encontramos en el formidable enemigo de la sociedad abierta que fue Platón, un firme partidario de la "organización aristocrática de la sociedad, ya que el comercio ha sido siempre despreciado por la nobleza, que no por ello ha dejado de usar los servicios de los comerciantes, a lo que a veces ha sometido incluso a pillaje". "Lo sorprendente", continúa Harold B. Acton, "es que tal actitud aristocrática perviva en la sociedad actual".

La nueva izquierda aristocrática ha dado la espalda a Marx y de paso se ha hecho malthusiana. El comercio justo y la sostenibilidad son su mejor bandera. Si queremos hacer que le mundo sea mucho mejor, nos dicen, podemos intentar la transformación desde nuestro bolsillo, cambiando nuestro hábitos consumistas.

Adaptada a los nuevos tiempos la izquierda renueva sus paradigmas sin desprenderse de la vocación reformista y moralizante de antaño. La condena sin paliativos al comercio se ha suavizado, ha adaptado su mensaje envasando sus preferencias morales y concediendo un espacio a un comercio solidario contrario a la competencia y al lucro. Y es que, nos dicen, la solidaridad es la mayor realización de una sociedad cooperativa, una sociedad que crece con el sostenimiento de estructuras que fomenten la cooperación y no la competición.

Sin embargo, aunque la vieja izquierda evoluciona y se hace tímidamente darwiniana no termina de encajar que "no es posible representar al ser humano exclusivamente como un animal egoísta, capaz de construir, por acuerdo racional con otros individuos egoístas, sólo una colaboración social conscientemente diseñada" (Schwartz). La izquierda no puede dejar de ser constructivista y desde luego no entiende al mercado.

Las grandes multinacionales han encontrado fórmulas para dar a sus productos una especie de envoltura "sostenible" y artesanal. El marketing solidario/ético/humanista es prueba de ese esfuerzo y una demostración de la efectividad de las consignas izquierdistas... y de sus contradicciones. O sencillamente del desconocimiento al que antes aludía. Las empresas aportan fondos a ONGs de fines nobilísimos; incorporan a sus portfolios productos solidarios, conscientes de que existe un deseo de transformación social que busca satisfacerse con mínimos cambios conductuales. El mercado se abre camino, a veces devorando a sus enemigos. Junto a los que consumen solidaridad, como valor añadido a los productos que adquieren, otros primarán bienes por motivos mucho menos elevados. Entre tanto será la libertad y no una moral embotellada la que saque de la pobreza a otros tantos millones de personas que ya se benefician de la competencia global, que no es enemiga de la cooperación, como pretenden hacernos creer.

Parafraseando a Mises, si queremos evitar la destrucción de nuestra civilización debemos mostrar o demostrar lo mucho que le debemos a la vilipendiada libertad económica, al sistema de libre empresa y al capitalismo.

Antonio Gimeno, tomado del Instituto Juan de Mariana

Del salario mínimo a la pobreza


Actualmente se cree que el salario mínimo aumenta el nivel de vida. Sin embargo, la auténtica realidad es que el salario mínimo crea desempleo y empobrece la sociedad. Pero, ¿por qué? ¿Cómo? Espero que lo podamos ver claro y de forma sencilla en cuatro puntos.

Primero: obligar a las empresas a remunerar a sus empleados con un sueldo mínimo significa que los que actualmente cobran una cantidad inferior a éste automáticamente quedan fuera del terreno laboral o bien pasan a cobrar lo mismo pero dentro de la economía informal. Imaginemos que de repente el gobierno de turno decide imponer un salario mínimo de $1.500 mensuales. ¿Eso significará que el empresario tendrá que renunciar a parte de sus beneficios para subir el sueldo a sus empleados? Evidentemente que no (aunque por fuerza se le verá reducido a posteriori). Lo que eso significa es que todo aquel que cobre menos de $1.500 mensuales inevitablemente quedará despedido, o bien, primero quedará despedido y luego pasará a otra empresa —o la misma— cobrando el sueldo anterior pero de forma no declarada, esto es, pasa a ser parte de la economía informal. En este sentido vemos cuan útil es realmente la economía informal, ya que ésta siempre da elección y libertad al necesitado (gente joven, inmigrantes, etc.).

Aquí alguien podría pensar que sólo el salario mínimo “alto” puede crear desempleo, pero uno reducido no. La verdad es que cualquier impedimento a la producción, por pequeño que sea, distorsiona su estructura de precios y esto siempre conduce a más desempleo y menos elección para el consumidor, trabajador o empresario.

Segundo: un incremento en el salario siempre es un aumento en los costos (el sueldo no es más que otro costo sobre el producto). En principio, esto no tiene porque ser maligno, pero si este aumento se debe a la coacción de las leyes que no obedecen la estructura productiva real —o la decisión del consumidor— el resultado serán precios irreales. Pero, ¿todos los productos se encarecen por igual? No, pero al final todos acaban encareciéndose. Los primeros segmentos en los que se notará este aumento serán los que provienen de empresas con una estructura más trabajo intensivas, es decir, que para la elaboración de su producto son necesarias más personas que máquinas, como por ejemplo, las pequeñas empresas, el sector agrícola, etc. ¿A qué se debe? A que toda la estructura productiva, en última instancia, está entrelazada entre sí. Si aumentó el costo de la madera (subiendo el sueldo al leñador de forma artificial o por coacción legal) ésta tendrá que ser vendida más cara al fabricante de sillas, mesas, etc. A la vez, el que vende las sillas las tendrá que vender más caras a la inmobiliaria, y la inmobiliaria que provee a otras empresas que no están relacionadas con la madera repercutirán el costo a sus consumidores (consumidores finales, empresas, etc.). A esto hay que agregar que a cada paso intermedio en la producción también se añade un aumento en su costo por trabajador, con lo que el aumento realmente no es nada despreciable. ¿Cuál ha sido la consecuencia? Que el aumento impuesto de los sueldos sólo ha beneficiado a una minoría que “cobra más” (si no ha sido despedida antes) pero ha empobrecido a una mayoría, ya que esta mayoría, percibe los mismos ingresos pero paga más por los productos que consume.

Tercero: de aquí se deduce rápidamente que este encarecimiento sobre algunos bienes serán demasiado caros para que alguien los quiera comprar. En este caso habrá una disminución de la demanda global, y de forma más acusada puede ocasionar que el margen sobrante para el empresario (beneficio puro) sea tan bajo que provoque la desaparición de algunos productores marginales. Esta reducción de la demanda en los productos marginales (es decir, de poca demanda per se) podrán crear monopolios o reforzarlos si ya existen. Un monopolio, en este caso, se crea gracias a los elevados costos de la elaboración del producto donde inevitablemente sólo pueden ser costeados por una sola empresa ya que no hay margen para nadie más. Y es que ciertamente la tendencia al monopolio es un hecho característico de las leyes y el estado. En ausencia de los dos, los monopolios serían prácticamente inexistentes.

Como consecuencia de este punto podemos llegar a la conclusión que el salario mínimo (y leyes in extenso) destruyen la principal base que puede sostener el trabajo continuo y sano: La Producción. El fin no es el trabajo, éste es un medio o herramienta, sólo la masiva, anárquica y compulsiva producción es el fin; ¡y cuanto más mejor! Esto es lo que realmente, junto al ahorro y capitalización, crea trabajo para todos.

Cuarto: al reducir coactivamente los beneficios de las empresas, donde las más afectadas serán las pequeñas, éstas se volverán menos competitivas perdiendo mercado y trasladando, consecuentemente, una parte de su demanda a las grandes firmas. La otra parte de la demanda queda literalmente muerta, es decir, la gente y otras empresas (demanda) compran menos debido un aumento de los precios. Por ejemplo, una de las consecuencias de la funesta política inflacionista salarial puede llevar a cerrar la clásica ferretería para transmitir parte de su demanda al gran almacén. Si este proceso hubiese sido libre y natural no habría habido ningún problema (en estos momentos la explicación de la causa no importa, sino el efecto) porqué habría venido de la libre elección del consumidor y el empresario podría haber encontrado otra oportunidad en otro negocio, pero al ser impuesta significa que ese pequeño comerciante ya no podrá montar otro pequeño comercio porque tendrá que pagar igualmente el salario mínimo a sus nuevos trabajadores; por lo tanto, la única solución que tiene es pasar a ser un desempleado más o un nuevo asalariado frustrando gracias a la “justa ley social”.

Aquí podemos volver al punto primero; y es que quedar desempleado en un mercado saturado (en parte gracias al salario mínimo) dificulta la recolocación en el mercado de trabajo. No ocurre lo mismo en una economía totalmente libre donde la rotación es alta, fluida y sana. Esto me recuerda una entrevista que concedió Henry Hazlitt a un periodista. Como él decía más o menos: cuando era un muchacho y empecé a trabajar no duraba más de tres días en una empresa, pero en aquel entonces —primer cuarto del siglo XX— no había problemas con el trabajo. Cuando me despedían sólo tenía que comprar el periódico y esa misma tarde ya tenia trabajo en otro sitio, al menos durante tres días más… De esta forma Hazlitt llegó a convertirse en un renombrado y prolífico periodista y en un auténtico campeón de la libertad en el campo filosófico y muy especialmente en el económico.

El auténtico problema no es el salario mínimo en sí, sino toda la amalgama de leyes que intentan crear una justicia distributiva. La consecuencia es un empeoramiento o degeneración de la situación laboral. La libertad no sólo es un imperativo ético, metafísico ni difuso, sino que la negación de ésta también afecta de forma nefasta en temas tan prácticos como pueden ser la economía.

Jorge Valin, tomado de www.liberalismo.org

viernes, 28 de septiembre de 2007

Hong Kong, campeón en libertad económica


En la competencia por libertad económica, Hong Kong sigue siendo el campeón. Por once años consecutivos, el informe de Libertad Económica en el Mundo (LEM) ha colocado a Hong Kong en el primer lugar, con una puntuación de 8,9 sobre 10, seguido por Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Estados Unidos y Canadá.

La habilidad de Hong Kong en mantener su sistema de libre mercado y su primer puesto es testimonio del deseo de su gente en ampliar sus propias oportunidades, respetando el sistema de libre intercambio, impuestos bajos, moneda confiable, mínimas regulaciones gubernamentales y un Estado de Derecho. La lección clave del "Gobierno pequeño y mercado grande" de Hong Kong es que la libertad económica es el verdadero camino para el desarrollo sostenible, en el sentido de ampliar las opciones al alcance de la gente.

China ha cumplido su promesa de no interferir y Hong Kong sigue prosperando, al proteger los derechos de propiedad y gozar de un Gobierno limitado. Es más, la experiencia de Hong Kong ha influido positivamente a China, comprobándose que cuando la gente es libre de comerciar y de ganar dinero se crea riqueza, lo cual favorece a todos.

El informe LEM, publicado por el Fraser Institute canadiense conjuntamente con Cato Institute y otros miembros de la red de libertad económica, clasifica a los países en base al tamaño relativo del Gobierno, la seguridad de los derechos de propiedad, la confiabilidad de la moneda, la apertura comercial y el régimen de regulaciones. Este informe recién publicado muestra las mediciones basadas en las últimas estadísticas, correspondientes al año 2005.

La India, la democracia más grande del mundo, ocupa el puesto 86 entre los 141 países estudiados, con una calificación de 6,6 puntos sobre 10; Rusia ocupa el puesto 112, Venezuela el 135 y Zimbabwe está en último lugar, en el puesto 141. Ni Cuba ni Corea del Norte pudieron ser incluidos.

En los años 50, la pobreza estaba concentrada en Asia, pero hoy está en África. El cambio se debe a la falta de libertad económica en casi toda África, mientras que Asia se ha abierto al mundo, beneficiándose del intercambio comercial y de las inversiones.

El ingreso per cápita real se ha cuadruplicado en China desde 1978 y la mayoría de los precios en ese país reflejan la oferta y demanda. La variedad de productos y servicios al alcance de los chinos ha aumentado dramáticamente. En ese sentido, las cifras del informe no reflejan el inmenso cambio favorable ocurrido en China.

Aunque el gigante asiático avanza hacia un Estado de Derecho, la corrupción es endémica y requiere un sistema judicial independiente. Esos cambios no necesitan una democracia, pero sí un Gobierno limitado. África dispone de múltiples ejemplos donde la democracia ha conducido a gobiernos ilimitados y a la pérdida de libertad tanto económica como personal.

Este informe de 2007 está dedicado a Milton Friedman, que murió en noviembre del año pasado a los 94 años. Friedman jugó un papel decisivo en el lanzamiento de estos informes sobre libertad económica en el mundo. Hace años reconoció la inmensa importancia que tiene la libertad económica para el bienestar y la prosperidad personal.

Cuando Friedman se reunió en 1988 con el entonces líder del Partido Comunista chino, Zhao Ziyang, le dijo que "los principios básicos de economía son aplicables a todas las naciones" y "el más esencial de todos ellos es la relación existente entre la prosperidad y los derechos de propiedad". Vale la pena seguir repitiendo ese importante mensaje.

James A. Dorn, tomado de Libertad Digital

Injerencia foránea por invitación del PAC


Traer al país al congresista Michael Michaud (demócrata) y al senador Bernie Sanders (independiente), con la finalidad de asegurarles a los costarricenses que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) no puede ser retirada, cuando ambos han expresado que las inversiones estadounidenses en Latinoamérica exportan trabajos y tras haber votado Sanders en contra de la extensión de la ICC en 2002 y contra las preferencias otorgadas a los empobrecidos países africanos (AGOA) en l998, es un censurable acto doloso conducenteal engaño para inclinar la balanza en el referendo en favor del NO.

PAC y Edeli. El PAC no solamente trajo a estos legisladores, sino que también, hace dos semanas, llevó a la Asamblea Legislativa a David Edeli, representante de laONG Public Citizen/Global Trade Watch, cuya directora, Lori Wallach, ha sido asesora de Evo Morales y ha participado en Bolivia en foros para combatir los TLC en América Latina (véase la noticia de la Fundación Solón con el título Cuatro expertos norteamericanos dan pautas para replantear las relaciones económicas de Bolivia con EE.UU. ( http://funsolon.civiblog.org/blog/_archives/2006/2/14 1760888.htmlasesora ).

Dicha organización realizó un largo listado de los legisladores que han votado sistemáticamente contra los acuerdos comerciales y otros instrumentos similares, con el fin de servir de insumo a otras organizaciones de su misma especie, para apoyarlos en las elecciones.

Organizaciones de ese tipo han engañado a entidades humanitarias y miembros de las Iglesias con los mismos ardides que ocultan sus reales intenciones. El siguiente trozo tomado de la página web de Public Citizen habla por sí mismo:“Patrick Murphy, quien derrotó al candidato pro CAFTA, Mike Fitzpatrick (R-Pa), afirma: ‘Estoy orgulloso de haber recibido el soporte de Citizens Trade Campaign’… ‘El congresista Fitzpatarick traicionó su distrito al haber votado por el CAFTA y haber demostrado que apoya el envío de buenos trabajos americanos hacia el exterior”.

¿Ingenuidad u oportunismo? Congresistas y organizaciones antiglobalización y proteccionistas estadounidenses y europeas buscan, con toda clase de argumentos falaces, evitar que las inversiones del Primer Mundo lleguen a los países en desarrollo, aunque EE.UU. tiene una muy baja tasa de desempleo. Evidentes son las palabras del propio senador visitante, Bernie Sanders, quien ni siquiera es del Partido Demócrata ni del Partido Republicano, sino independiente. En un escrito publicado en su país, claramente dijo: “EE.UU. es el mercado más lucrativo del mundo. Necesitamos apalancar su valor para lograr acuerdos de comercio que resulten en la exportación de productos, no trabajos, estadounidenses”. ¿No es esto una burla para los costarricenses? ¿Se trata de una ingenuidad del líder del PAC o de oportunismo político sin reparar en los costos para Costa Rica?

Los legisladores visitantes ocultan que la ICC y otros regímenes preferentes unilaterales están siendo cuestionados por India y Brasil en la OMC por discriminatorios. Y lo más grave es que también ocultan que la propia OMC, debido a la acción interpuesta por India, no ha querido todavía darle a EE.UU. permiso para una tercera prórroga por tres años más solicitada por ese país en el 2005 (contra los diez años solicitados en el pasado). Tampoco les aclaran a los costarricenses que, si bien la ley de la ICC debe quitarla el Congreso, el Presidente (según lo dice claramente el documentoSixth Report to Congress on the Operation of the Caribbean Basin Economic Recovery Act, 2005 ) mantiene la decisión de revocar o separar a aquellos miembros que ya no cumplan con los requerimientos de elegibilidad para esa concesión.

¿Renunciar a la ICC? Estos requerimientos son: A) No darle un trato preferencial a ningún país desarrollado (como será pronto con el TLC con la UE). B) No darle acceso satisfactorio a su mercado a los productos y servicios de EE.UU. en ciertos rubros que EE.UU. pide en CAFTA (dado que eso se espera de Costa Rica, según el documento mencionado). C) No promover la liberalización comercial en la OMC y en ALCA (¿qué pasará cuando Costa Rica demuestre que no desea ningún compromiso con la liberalización comercial, sentando un precedente para otros países beneficiarios de la ICC? D) No cumplir con los derechos laborales y ambientales reconocidos internacionalmente. E) No cumplir con la decisión de un arbitraje internacional iniciado por una empresa estadounidense. Vean esto bien quienes se rasgan sus vestiduras por este tema en CAFTA. ¿Será que quieren que renunciemos también a la ICC?

Retroceso. Un NO en el referéndum significa que Costa Rica sería el único país de la tierra que, por argumentos descabellados fabricados y orquestados, cuidadosamente, sin memorandos, por los verdaderos artífices de la estrategia del miedo, y que les causan asombro a los especialistas internacionales, rechaza el acceso al mayor mercado del mundo, mientras otros países se muestran muy interesados por lograrlo. Significa exponernos a sufrir lo que los expertos en comercio internacional llaman desviación del comercio y de la inversión y retroceder en todo lo logrado en términos de exportaciones, inversiones y mejores trabajos para los costarricenses.

Patricia Rodríguez Hölkemeyer, tomado del periódico La Nación

Desde la izquierda a favor del TLC


El poder de la mentira es tan grande que todo lo explica fácilmente. Por eso resulta más accesible que la verdad. La mentira implica dos cuestiones reales: referirse a los hechos e interpretarlos. Si así no fuera, no habría mentira alguna porque sería un absurdo. Aunque hay mentiras absurdas, el absurdo no es la base de la mentira; la base real de la mentira es la realidad.

Al contrario de lo que podría pensarse, la mentira no busca el engaño. Es decir, la mentira no busca dar por sentado algo que sea falso. La mentira se propone confundir y, eventualmente, a fuerza de repeticiones y falsedades, mostrar la realidad mentida como un hecho real. Mentir es falsificar: crear una falsa realidad, basada en hechos reales, pero fundamentada en mentiras puras, en interpretaciones abusivas o en la simple mala fe.

La mentira es la más fácil de las conceptualizaciones porque apela a los sentimientos y jamás a la razón. Habla de lo inmediato. De lo “evidente”, de lo “palpable” y de lo “real”. Por eso, la mentira promovía el geocentrismo, porque lo evidente y palpable era que el sol giraba entorno a la tierra y la tierra habría de ser el centro del Universo. Era mentira no porque no pareciera real, sino porque se exigía su realidad. Hoy día, la exigencia inquisitorial de antaño se transforma en un asunto de “principios”, en algo que se debe creer porque hay ciertas fuerzas superiores que lo exigen.

Las mentiras sobre el TLC exigen una posición de “principios”. Como dijo Ottón Solís, no hay que leerlo para saber que es malo; como dijo Salom, no hay que saber de asuntos internacionales para entender que nos van a convertir en productores y consumidores de armas; como dijo Freddy Pacheco, no hay que leerlo para saber que se van a tomar nuestra agua o como dijo Guillermo Quirós, quién hizo, eso sí, una lectura ideológica y que no resiste ni un examen lógico, y menos jurídico, que vamos a perder nuestro mar patrimonial.

El poder de la mentira es tan doloso que Ottón Solís se trae a dos congresistas estadounidenses, declarados defensores de la supremacía norteamericana, sobre todo, contra América Latina y que han votado en contra de cualquier beneficio para nuestros países y, especialmente, contra Costa Rica. Basta digitar los nombres de Bernard Sanders o Michael Michaud para saber la clase de anti latinoamericanistas y de racista que son. Que hayan votado en contra de nuestro país (y que tengan la desvergüenza de venir a hablar contra el TLC) no es lo relevante: lo que importa es que sea Ottón Solís quien los traiga para hablar a favor de los intereses estadounidenses. No en vano, se ha hablado en el sistema judicial de un caso de verdadera traición a los intereses nacionales.

El poder de la mentira no respeta ni siquiera investiduras. Un grupo de sacerdotes, formado por muchos que ahorcaron sus hábitos tiempo ha, que no son ni siquiera aceptados por la institucionalidad vaticana y comandados por Ignacio Trejos, un fanático, clasista y quien quisiera que los ticos fuéramos todos campesinitos ignorantes y obedientes de sus propias perversiones religiosas, vienen con sotana a decir que no. Dejaron a su mujer en casa, a sus amantes en la de ellas, a sus hijos en el kinder de lujo y aparecen con cara de inocentes como si de veras fueran sacerdotes. No en vano la curia los desautorizó: son apostatas y falsarios que viven la vida en una doble y vergonzosa moral. Se pintan de curas cuando les conviene y cuando no, se transforman en padres de familia, en donjuanes o gente disoluta como cualquier otra persona. Ahora se ponen cuello y sotana para decir que están en contra del progreso.

El poder de la mentira es enorme y no respeta nada. Critican que la resolución de disputas se dé en organismos internacionales, se rasgan las vestiduras por la traición a nuestra propia legalidad, pero José Miguel Corrales no duda en llevar sus delirios a tribunales internacionales y acusar a nuestras instituciones de parcialidad. Su intención no es fortalecer sino sembrar la duda y socavar. El más fracasado de los políticos de los últimos tiempos, quiere vengarse de los costarricenses porque nunca lo consideraron apto para gobernar.

El poder de la mentira tiene ribetes tecnológicos. El rector Trejos se ha desecho en disculpas por sus declaraciones contra Canal 6. Ha dicho que, mañana 28 de setiembre, pedirá espacio en la prensa para aclarar su actitud contradictoria y xenofóbica. ¿Cuánto recibe el ITCR por vía de la cooperación internacional y cuánto podría dejar de percibir? ¿Hasta adónde pone este rector en peligro el financiamiento futuro de la institución? ¿Renunciará por ello?

El poder de la mentira, la doble moral y la desvergüenza son enormes. La discusión acerca del TLC lo ha mostrado: ha sacado a relucir el talante de nuestros líderes políticos y de nuestros mejores talentos. La mesa está servida: ¿Queremos que nuestros hijos sean como Franklin Chang o como Albino Vargas, como Óscar Arias o como Merino? Pronto podremos escoger.

Juan Diego López

Gato por liebre


El senador Bernard Sanders y el congresista Michael Michaud, que vinieron al país invitados por el líder del PAC, Ottón Solís, afirmaron en declaraciones a la prensa que Costa Rica no será castigada si en el referendo gana el NO al TLC y, más aún, que no han escuchado nada sobre el tema. Al respecto, cabe preguntarse, en primer lugar, quiénes son los emisores de tan positiva noticia e informarse un poco acerca de su trayectoria, a fin de evaluar la credibilidad que merecen.

Su trayectoria. Empezaré comentando brevemente los antecedentes del senador Sanders: es el único miembro del ala de la izquierda del Congreso de EE. UU., aliado de los sindicatos de ese país. En el año 2000 votó en contra de la expansión de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que incluía preferencias comerciales para Costa Rica, y se ha opuesto a todos TLC que se han negociado, porque implican pérdida de trabajos para los estadounidenses. Apoya los subsidios y se opuso a la reforma migratoria en pro de los inmigrantes en EE. UU.

Por su parte, el congresista Michaud ha sido sindicalista por más de tres décadas. Se opone al libre comercio y critica los tratados en este sentido, porque los considera culpables de la pérdida de empleo en su país. Votó a favor de los subsidios agrícolas para los productores norteamericanos y pidió que EE. UU. no dé beneficios textiles a los países centroamericanos. Obviamente, se opuso al TLC con Centroamérica. Tan preocupado está por el empleo en su país, que incluso ha presentado un proyecto de ley que protege a los trabajadores estadounidenses de la competencia con sus similares de otros países.

Intereses claros. Reseñados los hechos anteriores, son evidentes los intereses que defienden los señores Sanders y Michaud, que en definitiva no son los de Costa Rica. Siempre se han opuesto a cualquier iniciativa que beneficie nuestras exportaciones y las de otros países en desarrollo. Como bien lo dice el señor presidente de la República, de acuerdo con Sanders y Michaud, Costa Rica exportaría más bien gente que bienes a Estados Unidos, cuando no tengamos trabajos aquí… En este punto, surge una gran interrogante: ¿qué intereses motivaron a don Ottón Solís a invitarlos a nuestro país? Pero eso solamente él lo puede responder.

Estos políticos estadounidenses no son amigos de Costa Rica, y en este momento están en campaña política, por lo que el rechazo del TLC tiene el claro interés de fortalecer el apoyo de las principales centrales sindicales en su país. Además, para que se hayan tomado la molestia de venir hasta aquí para apoyar a los impulsores del NO, deben de estar muy preocupados por la cantidad de inversión y empleo que nos traerá la ratificación del TLC, ya que conocen bien nuestro atractivo como destino para invertir: trabajadores productivos y educados, centenaria tradición de paz y democracia, y la estabilidad económica de que gozamos.

En estos momentos, cuando está más próxima la fecha de realización del referendo, los costarricenses debemos ser muy cautos y usar nuestra característica malicia indígena para dilucidar los verdaderos intereses de quienes se oponen al progreso de nuestro país.

Marco Vinicio Ruiz (Ministro COMEX), tomado del periódico La Nación

Muerto el perro… ¿se acabará la rabia?


Reza el dicho popular:muerto el perro, se acabó la rabia , en clara alusión a que, una vez eliminado el causante del problema, también se acaba el problema.

Ahora bien, ¿se acabará la rabia de los agitadores, sindicatos, anarquistas disfrazados de defensores de la República y otros enceguecidos por la ira callejera en este país, una vez aprobado o no el TLC con Estados Unidos? ¿Se acabará el odio hacia lasmafias neoliberales , como las llamó el comando (“comisión”) de enlace nacional contra el TLC? ¿Dejarán de ver gigantes y hechiceros losquijotes de la verdad absoluta en Costa Rica luego del referéndum?

Antes y después. Mucho me temo que la respuesta a todas estas preguntas es no. Ante este escenario, tenemos una Costa Rica antes y después del referéndum sobre el TLC. La Costa Rica del después será una Costa Rica cuya democracia saldrá fortalecida ante este largo y tortuoso camino, una democracia más madura, la cual una vez más sentará un precedente para América y el mundo, de respeto y apego al sistema constitucional por el que nos regimos, el que unos pocos nos quieren hacer creer se encuentra secuestrado. Sin embargo, pese a esta victoria nacional que se avecina, ya hay quienes desean ensuciarla, sea cual fuese el resultado.

Ya los detractores del sistema, una vez producida la necesaria salida del vicepresidente Casas, enfilarán sus baterías hacia el presidente constitucional de la República, buscarán su salida y de quienes lo rodean, a quienes acusan de tener a Costa Rica en una dictadura. No sé en cuál universo paralelo deben estar viviendo. ¿Será acaso que ven a nuestro país semejante a la herrumbrada e inhumana dictadura de los Castro en Cuba? ¿O quizás lo comparan con el secuestro institucional en que Chávez tiene a Venezuela? No sé a quién tratan de engañar. ¡El cielo no se está cayendo!

No debemos permitir que nuestra democracia se vea falseada después del 7 de octubre; con nombres y apellidos, hay quienes amenazan y asustan con medidas de presión si gana el SÍ, como el entrabamiento que espera a los proyectos de la agenda de implementación en la Asamblea Legislativa y, por otra parte, si ganara el NO, esos mismos sectores se sentirían envalentonados para hacernos creer que el mandato del presidente Arias debe llegar a su fin. Así que todavía nos espera recorrer un difícil tramo.

Camino a seguir. Creo firmemente que debemos como país aprobar una serie de reformas estructurales, como la apertura del mercado de las telecomunicaciones y los seguros, reformar, simplificar y recaudar más eficazmente los impuestos, echar más mano a la concesión de obra pública para garantizar más y mejor infraestructura, sin olvidar la protección jurídica para el inversor extranjero, aprobar más TLC (Europa, China y mercados emergentes) para que los flujos de inversión extranjera directa productiva sigan creciendo; sin olvidar una justa redistribución de la riqueza y el desarrollo de programas de política social para que, de esta forma, podamos sacar provecho de las diferencias que nos distinguen de los países vecinos.

A quien debemos temerle es a la desinformación, no a las amenazas de quienes adversan el Tratado; somos un país altamente competitivo y, por sobre todo, con una tremenda madurez política como para que nos dejemos engañar por quienes proclaman defender a la patria, cuando lo que logran más bien es defender sus cómodos privilegios y anhelos de grandeza.

Este 7 de octubre el refrán popular antes mencionado lamentablemente no llegará a cumplirse, pero sí creo que la Costa Rica que queremos para el futuro la forjaremos juntos a partir de ese día. Respetemos la decisión de la mayoría.

Jorge Luis Araya, tomado del periódico La Nación

jueves, 27 de septiembre de 2007

¿Para cuál equipo juegan?


Mientras más pasan los días de la visita de los senadores estadounidenses más cosas curiosas aparecen. Por ejemplo el senador Sanders votó contra la ampliación de los beneficios otorgados a Costa Rica por la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. La ampliación di dicha iniciativa buscaba que países como Costa Rica pudieran exportar productos como el atún y los textiles libres de impuestos.

A su vez Sanders se opuso a la ley que otorgaba al Presidente autoridad para negociar tratados por la vía rápida (situación que le permitió a Costa Rica negociar el TLC) y que extendía las preferencias comerciales concedidas a los países andinos. A si mismo Sanders incluso ha votado en dos ocasiones para que Estados Unidos se retire de la OMC.

Los dos congresistas (Sanders y Michaud) critican los acuerdos comerciales porque, según afirman, desplazan oportunidades de trabajo hacia los países en vías de desarrollo, con cuyas escalas salariales los norteamericanos no pueden competir.

Ahí lo tienen amigos y amigas de ASOJOD los propios congresistas estadounidenses admiten que en nuestro país se crearan nuevas oportunidades de empleo bien remuneradas. Lo que nos parece increíble es que Ottón Solís y los Grupos del NO traigan a este tipo de señores para recomendarnos rechazar el tratado. Es lamentable darse cuenta de que en nuestro país existen personas como los señores del PAC que están dispuestos a hacer cualquier cosa para que no se apruebe el TLC. Este tipo de cosas nos muestran que efectivamente no todos estamos con la misma camisa puesta, mientras el Sí se preocupa por crear nuevos empleos en Costa Rica, Ottón Solís, los Grupos del No se encargan de proteger de la competencia a los trabajadores estadounidenses. En este orden de ideas no se nos puede olvidar que la ANEP ya a inicios del 2000 había intentado una broma similar cuando demando a Costa Rica para que perdiera los privilegios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Tristemente en nuestro país existen grupos que nadie sabe para quién trabajan.

Los más pobres se desprenden del Estado


En nuestras sociedades socialdemócratas, cada vez más a menudo los ciudadanos huyen de los servicios ofrecidos por el Estado y pagados con los impuestos y recurren a alternativas privadas con el escaso remanente que éste les deja. Es un cuestionamiento práctico de la falacia fundamental en la que descansa el sistema: puesto que los más pobres no pueden pagarse ciertos servicios básicos, el Estado los provee a todos los ciudadanos, que en su mayoría sí pueden costeárselos.

Lo curioso es que eso no sólo sucede en los países prósperos, según los ciudadanos van teniendo dinero suficiente para pagar el servicio público que no quieren y el privado que sí. También los más pobres de entre los pobres evitan en muchas ocasiones a un Estado que no responde. África es el continente que todos asociamos con la miseria y, curiosamente, muchas de las necesidades más básicas de sus habitantes no las cubren los gobiernos, sino el sector privado. Veamos tres ejemplos.

Alex Nash relata su experiencia visitando la ciudad keniata de Kisumu. Allí, un ingeniero decidió coger agua de un río cercano y tratarla con una pequeña instalación en su patio trasero. Pronto descubrió que sus vecinos querían comprársela. Ahora tiene una pequeña empresa con cinco empleados y es capaz de servir a 10.000 personas. Tiene camiones para llevar agua a los hoteles y porteadores para la gente pobre. El Estado no está ni se le espera.

James Tooley investigó sobre educación privada en África. Descubrió que, por ejemplo, en la ciudad nigeriana de Lagos, siendo gratuita la educación pública, los padres pagan por una educación privada, pese a que disponen de unos 50 dólares al mes, porque funciona mucho mejor. En la India, la puntuación media de los colegios privados es de 19 puntos en lengua y 17,9 en matemáticas, mientras que en los públicos es de 17,4 y 16,3, respectivamente.

El New York Times describe como en diversas zonas de África, los pobres, que no reciben asistencia sanitaria estatal, están creando pequeñas mutuas sanitarias con las que cubrir por muy poco dinero. Generalmente formadas por menos de 100 personas, negocian con una clínica local un buen precio. El Banco Mundial publicó un informe en el que asegura derribar tres mitos: que el sector privado es para ricos, que no está muy desarrollado y que la mayor parte del dinero dedicado a sanidad viene de fondos públicos. Llegó a la conclusión que los pobres empleaban intensamente los servicios privados de salud y que los públicos, de hecho, subsidiaban a los más ricos.

Sin embargo, muchas ONG tienden a preferir que sean los gobiernos las herramientas con las que solucionar estas y otras necesidades básicas de los más pobres. Oxfam, por ejemplo, asegura que gobiernos y Banco Mundial "obstaculizan el desarrollo impulsando soluciones mediante el sector privado que no benefician a los pobres". Los pobres, en cambio, parecen pensar de manera diferente.

Los países pobres necesitan gobiernos que garanticen los derechos básicos: la vida, la libertad y la propiedad. Del resto podría encargarse el sector privado, si tuviera seguridad en que sus esfuerzos no van a ser baldíos porque no pueden confiar en que, a largo plazo, lo suyo lo siga siendo. Ahí es donde deberían centrarse nuestros esfuerzos.

Por Daniel Rodríguez Herrera
Tomado de AIPE

¡Descaro!


"Los barcos que hacen escala en los puertos de Limón y Moín deben esperar hasta 36 horas para atracar debido a que el personal marítimo de Japdeva incumple su jornada de ocho horas.

La convención colectiva de Japdeva fija para ellos jornadas de seis horas. Sin embargo, en julio, Japdeva concilió con los 207 trabajadores un nuevo turno de ocho horas, eliminó el pago de tiempo extra y, a cambio, los indemnizó con ¢2.000 millones.

Pero en las últimas cinco semanas han laborado solo seis horas por turno (hay tres) en lugar de las ocho que les corresponde. Así, durante seis horas al día, los navíos quedan sin atención."

Ahí lo tienen lectores de ASOJOD nuestros sindicatos los supuestos defensores de la patria, los trabajadores y del bien, no sólo se están robando ¢2.000 millones sino que también están acabando con la competitividad del país.

En un mundo globalizado como el de hoy en día este tipo de situaciones son imperdonables. La calidad de los servicios son indispensables para el desarrollo del país, es inaudito que un barco este durante 36 horas varadas porque a los señores de JAPDEVA no les da la gana trabajar. Esperamos que este tipo de actitudes haga que los costarricenses se despierten y se den cuentan que en nuestro propio país existen dos tipos de ciudadanos: los que con su trabajo aportan al bienestar de la sociedad, y aquellos cuyo trabajo es empobrecernos a todos a costa de sus privilegios.

Menos Corrupción


Según el informe de Transparencia Internacional Costa Rica subió de 4,1 a 5 en nivel sin corrupción y pasó de 55 a 46 en la lista general, no es de extrañarse que países como Haití, Venezuela y Ecuador sean los más corruptos de la región.

Muchas son las variables que pueden incentivar o controlar la corrupción, entre ellas: el tamaño del Estado, la división de poderes, la seguridad jurídica, el poder del Estado sobre el individuo, y por supuesto que no sse puede olvidar la autnonomía de la voluntad.

En ASOJOD esperamos que las reformas que nuestro país requiere en estos temas(como por ejemplo el gobierno digital) se hagan lo más pronto posible, ya que la literatura económica así como el sentido común muestran, que la calidad de las instituciones así como su manejo transparente son condiciones necesarias para el crecimiento económico.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Desigualdades Odiosas


Adoptando el discurso populista predominante en la región, el secretario general iberoamericano y ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (1988-2005), Enrique Iglesias, declaró en un foro sobre “cohesión social” celebrado en Brasil, que las desigualdades en América Latina “insultan la conciencia ética de la sociedad”. El ex presidente del BID dijo que se impone recuperar los principios de “cohesión social”. Pero lo que insulta la inteligencia no es la desigualdad sino el estancamiento, la miseria, la corrupción y las malas políticas de los gobernantes latinoamericanos. La desigualdad de ingresos como supuesto problema no es más que un engaño de los intelectuales.

En el último cuarto de siglo, la globalización originó una explosión de prosperidad nunca antes experimentada en la historia de la humanidad. El avance fue tan evidente e incontrovertible que los socialistas decidieron cambiar de estrategia. La crítica al capitalismo tomó otro sendero: si bien la globalización trajo el crecimiento –decían– éste resultó desafortunado para los pueblos porque aumentó las desigualdades ampliando “la brecha entre ricos y pobres”. Falso. Estudios realizados por el Banco Mundial en 92 países demuestran que, en general, el progreso benefició a pobres y ricos en la misma proporción.

Para contrarrestar los supuestos males del crecimiento capitalista, los socialistas inventaron la política del “crecimiento con igualdad”, que a través de impuestos progresivos permitiría una mejor distribución de la riqueza. Pero, ni en América Latina ni en ninguna parte existe riqueza esperando a ser distribuida por los gobernantes, como si se repartiera una torta. La riqueza no crece en los árboles, debe ser producida por el esfuerzo y el ingenio humano. Toda la riqueza que existe desde un lápiz hasta un rascacielos ha sido creada por miles de personas que invierten y arriesgan sus ahorros y esfuerzo para producirlos. Cualquier “redistribución” posterior resulta en quitar un bien a quien le pertenece para darle a quien no le pertenece.

La riqueza le pertenece a quienes la producen, en la proporción previamente acordada, y a nadie más. Nadie, incluyendo al Estado, tiene derecho a apropiarse de lo producido por otro. La justicia, en la antigua definición de Ulpiano, jurista romano del año 170, es “dar a cada uno lo suyo”. Ninguna civilización que negara el derecho moral de una persona a disponer de su producción sobrevivió mucho tiempo.

Es natural que la producción origine desigualdades debido a que las personas son desiguales en aptitudes, dedicación y voluntad. Pero esas desigualdades se refieren solo a que algunos obtienen más ingresos que otros por ser más productivos, talentosos, arriesgados. Bajo una economía libre, la desigualdad de ingresos es justa y beneficiosa para la sociedad porque promueve los valores de la productividad y el ahorro. Esa desigualdad debe ser motivo de celebración, pues conduce a los más talentosos y ricos a incentivar a las demás personas a producir con mayor dedicación y esfuerzo. Los ricos se hacen más ricos cuanto más productivos hacen a sus trabajadores, adquiriendo tecnología y dando entrenamiento que benefician a sus trabajadores.

La producción de riqueza no tiene límites. Lo que gana uno beneficia al resto porque se suma a la riqueza general. Lo que debe insultar la conciencia de nuestras sociedades son, no las desigualdades que denuncia Enrique Iglesias, sino las que originan los privilegios, tales como los subsidios, el proteccionismo, mercados cautivos, licencias especiales, exenciones tributarias, monopolios estatales y el sinnúmero de políticas estatistas que han hundido al continente en la corrupción y el atraso. La economía prevaleciente en América Latina es precisamente la “economía de privilegio” o mercantilismo.

La igualdad que debemos conseguir es la igualdad ante la ley, en la que todas las personas tengan igual dignidad y no existan privilegios. Locke explicaba que si todos son iguales e independientes, nadie puede perjudicar a otro en su vida, libertad y propiedad.

Por Porfirio Cristaldo Ayala
Tomado de AIPE

¿En qué lo beneficia a usted el TLC?


No hace falta tener un doctorado en el MIT para darse cuenta que la campaña televisiva de los corazones del SÍ ha sido un completo ridículo y fracaso. Es una lástima que tanta plata se desperdiciara de tal manera cuando se pudo haber gastado en anuncios que destacaran los múltiples beneficios del TLC para todos los costarricenses.

Recuerdo que cuando estuve haciendo campaña la gente me preguntaba cómo los beneficiaba a ellos el tratado. Lamentablemente la publicidad mercantilista de Comex ha dado la impresión de que el TLC solo beneficia a los exportadores, por lo que la gente común y corriente no le ve mayor beneficio a su aprobación.

Sin embargo, con el TLC Costa Rica está eliminando los impuestos a la importación de miles de productos de consumo, lo que significa que los ticos podremos comprar estos bienes más baratos. ¿Ejemplos? Electrodomésticos, automóviles, aceites lubricantes y aditivos para automóviles, líquido para frenos, telas, ropa, calzado deportivo, algunos materiales de construcción, ciertos camiones, ciertas partes de automóviles, cámaras fotográficas, juguetes, videojuegos, bolas y otros implementos deportivos, aire acondicionados, entre muchos otros.

Pagar menos por muchas de estas cosas toca el bolsillo de cientos de miles de familias costarricenses. Un mensaje tan sencillo como este puede hacer la diferencia, si tan solo el mercantilismo no estuviera tan asentado en la mentalidad de las autoridades.

Por Juan Carlos Hidalgo

¿Dónde están los trabajadores?


A pesar de que en nuestro país existe alrededor de un %6 de desempleo, hoy en día existe un deficit en mano de obra. La crisis es tan grave que el gobierno ha tenido que autorizar la entrada de 41 500 trabajadores extranjeros, quienes brindarán sus servicios principalmente a productores de café, melón y piña.

Mienten aquellos que dicen que en nuestro país no existen oportunidades, en ASOJOD hemos sido enfáticos en mostrar el gran número de empleos que se han venido creando gracias a la inversión y globalización. Sabemos que existen los empleos, pero ¿existirán también los trabajadores?

Otro documental engañoso


Nuevamente, el cineasta Pablo Ortega pone a disposición del público, a través de Internet, un documental tituladoLos piratas de la placa Cocos , esta vez apoyado por las opiniones de los biólogos Guillermo Quirós y Manuel María Murillo, y el abogado Jorge Enrique Romero. El anterior fue el documental Costa Rica S. A. , que comenté ( La Nación , 03/06) con el título Un documental engañoso , en que argumenté por qué estimaba que distorsionaba la realidad y se basaba en afirmaciones infundadas.

Es esta oportunidad, hizo un documental que por varios minutos alimenta nuestro orgullo nacional, por las grandes riquezas que tenemos en nuestros mares, y, luego, partiendo de premisas equivocadas, llega a la errónea e incendiaria conclusión de que en el TLC República Dominicana-Centroamérica-EE. UU. se entrega la soberanía de nuestros espacios marítimos.

Aclaro el origen de los errores u horrores de este documental:

1.Supone que el TLC es un tratado de límites, que viene a sustituir lo que nuestra Constitución y los acuerdos internacionales dicen al respecto. No es así.

2.Ignora que la definición de territorio de Costa Rica en el TLC termina diciendo “conforme al Derecho Internacional y a su Derecho Interno”, lo que viene a reforzar lo dicho en el punto anterior y a eliminar cualquier duda o preocupación sobre la definición.

3.No tiene en cuenta que la definición de territorio de EE. UU., que tanto le preocupa, es la misma que ha usado este país en sus otros acuerdos (por ej.: con Australia, Singapur, Chile, Panamá, Perú, Colombia) y que en ninguno de esos otros acuerdos dichos países han entregando su soberanía sobre sus recursos marinos a EE. UU.

4.Considera, erróneamente, que si no se mencionan en el TLC todos los acuerdos internacionales de que Costa Rica es parte, como la Convención sobre el Derecho del Mar, estos quedan derogados. Tanto antes como después del TLC, todos los acuerdos internacionales suscritos por el país forman parte de nuestro ordenamiento jurídico, estén o no mencionados en el acuerdo comercial.

5.Parte de la premisa de que el TLC deroga toda la legislación interna. El hecho de que el TLC tenga un rango superior a las leyes nacionales significa que ni Costa Rica ni ningún otro país –incluido Estados Unidos– puede aprobar leyes nacionales que contradigan lo negociado en el TLC, pero no hace desaparecer nuestra legislación nacional; el TLC no deroga nuestras leyes, sino que convive con ellas.

6.Ignora que el tema de las concesiones estatales para la explotación de recursos naturales, aun con TLC, seguirá estando regulado por nuestra legislación nacional.

Considero muy preocupante que, a las puertas de una decisión importante, como es el referéndum sobre el TLC, se estén ventilando argumentos e interpretaciones erróneas sobre temas tan sensibles para todos los costarricenses.

Por Amparo Pacheco
Tomado de la Naciòn

martes, 25 de septiembre de 2007

Hipocresía de Sanders y Michaud


El senador Bernard Sanders y el congresista Michael Michaud, a petición del PAC, estuvieron el pasado fin de semana en nuestro país comentando su visión respecto al Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos. Abiertamente llaman a los ciudadanos costarri- censes a votar NO al TLC el próximo 7 de octubre. Ante esta peligrosa situación, es necesario recordarle a la ciudadanía costarricense que “no existe el almuerzo gratis” y que los políticos demócratas simplemente están buscando el bienestar para sí mismos, y no para Costa Rica. Veamos por qué estos señores quieren que votemos que no.

Según consta en los archivos del Congreso y del Senado estadounidense, tanto Sanders como Michaud tienen muy claro el por qué a los Estados Unidos no les conviene el TLC. En su discurso del 25 de julio del 2005, Sanders señala que “el TLC es un mal tratado para los trabajadores estadounidenses. En el TLC se dan grandes incentivos para que empresas estadounidenses cierren sus empresas y se trasladen a Centroamérica”. Pero el senador va aún más allá y señala que “tenemos que dejar de premiar a las empresas estadounidenses que dan trabajo fuera de Estados Unidos. Desafortunadamente, el TLC hará que el principal producto de exportación de Estados Unidos sea el trabajo”.

Por esa misma línea va el pensamiento del señor Michaud. En entrevista del 17 de mayo del 2005 con la cadena FOX, Michaud señala que está en contra del TLC “porque contribuye a que trabajos bien remunerados se vayan a Centroamérica”. “Uno se tiene que preguntar qué ventaja le deja este TLC a los Estados Unidos, y yo pienso que la única ventaja será para las compañías estadounidenses, las cuales contratarán más personas en los otros países”, comenta Michaud.

De hecho, el señor Michaud odia tanto el TLC que, el 10 de mayo del 2005, realizó una protesta en contra del TLC fuera del Capitolio y se dirigió al presidente Bush: “Venimos a decirle al Presidente que estamos enfermos y cansados de que nuestros trabajos se vayan a otros países. Venimos a decirle que se salga del camino de la pérdida de empleos”.

Como se observa, el único objetivo de Sanders y Michaud es que no aprobemos el TLC para que no se creen empleos en nuestro país. Ellos no se interesan por nuestro ambiente, ni por nuestras leyes laborales, es más, ni siquiera les importa nuestra estabilidad política, ellos simplemente no quieren que las empresas estadounidenses le ofrezcan trabajo a la población de Costa Rica.

Pero el problema va aún más allá. Es inadmisible y totalmente antipatriótico que el señor Ottón Solís y el PAC se presten para ser el títere de estos señores. Desconozco si es por ignorancia por lo que el señor Solís se ha convertido en el mejor aliado de estos señores, pero, al traer a Michaud y a Sanders a Costa Rica, implícitamente está apoyando la tesis de estos demócratas, la cual se resume en “no más empleos hacia Costa Rica”. Señor Solís: ¿por qué no quiere que las empresas estadounidenses le ofrezcan trabajo a nuestros jóvenes?

Las razones para estar en contra del TLC de Sanders y Michaud son precisamente las mismas razones para decir SÍ al TLC. Los mismo legisladores estadounidenses lo afirman categóricamente: “El TLC significa lo mismo que trabajos en Estados Unidos se vayan a los países firmantes del Tratado”. Por eso es que los legisladores tienen miedo y por eso es que vienen a hacer campaña en contra del TLC a nuestro país.

Costarricenses, abramos los ojos. No nos dejemos engañar por la hipocresía de estos señores y recordemos que la única manera de salir del subdesarrollo es mediante el aumento en el empleo.

Por Álvaro Alfaro
Tomado de la Nación

Entrevista a Oscar Arias


Presidente, ¿su retorno a la campaña del referendo es definitivo?

Sí, si Dios quiere, si Dios quiere. Él es el que dispone al final, pero si continúo así como voy, mejorando, aunque gradualmente, si Dios quiere sí.

¿Qué tan frecuente va a ser su actividad en la campaña?


Es la rutina diaria.

¿Va a ser igual que si no estuviera lesionado?


Sí, es la rutina diaria, atender visitas, atender gente y salir de San José, cuando es necesario, a hacer discursos.

¿Cómo ha percibido su retorno?

Sí, sí, la gente conmigo ha sido muy cariñosa y hoy el Gobierno tiene más apoyo que hace 16 meses cuando comenzamos; pienso que los costarricenses saben que estoy para tomar decisiones, no para posponer decisiones.

¿Piensa variar su mensaje, lo va a intensificar, lo va a cambiar?


Es lo mismo que dije en campaña, que tenga el costarricense confianza de que yo, si le estoy pidiendo que apoye el TLC, es porque sé que es bueno para este país, que es bueno para los costarricenses.

¿Usted ha podido ver la campaña de los corazones del SÍ?


Muy poco.

De lo que vio, ¿qué le pareció?

No me ha impresionado mucho.

¿Cree usted que le ha faltado fuerza a la campaña del SÍ?


Bueno, yo realmente, yo, es que no soy de mucha televisión, pero me imagino que la de ahora va a jugar un papel más activo.

¿Más presencia en medios?

Sí, me parece que testimoniales de gente, algunos que he visto, de gente trabajadora, gente muy humilde que, sin embargo, pienso que es gente con mucho sentido común y por eso me gustaron mucho, porque la gente se manifiesta con mucha espontaneidad, que no cree las mentiras del NO.

¿En qué han mentido los del NO?


Bueno, fuera de las (mentiras) usuales, como que vamos a acabar con la educación pública, que vamos a debilitar a la Caja, que la Caja no puede comprar medicamentos genéricos, que se van a llevar el agua, se van a llevar las riquezas marinas de Isla del Coco, todo esto es falso; que vamos a fabricar armas, y la última que escuché fue hace poquito que me dice una señora: ‘Presidente ¿es cierto que si gana el TLC nuestros hijos van a tener que ir a pelear a Iraq?’. Eso es lo último que me tocaba escuchar, sobre todo que me lo pregunten a mí pues saben cuál es mi posición ante la invasión norteamericana a Iraq.

Pasando a la agenda complementaria, hasta ahora fue contundente su Gobierno al decir “todo o nada”. ¿Por qué no se aprovechó cuando el PAC había hecho una propuesta en ese sentido?

Este es un tema en que el PAC ha venido arrastrando los pies porque saben que van a perder, y don José Merino igual, y don Albino Vargas igual, y por eso dice que si gana el SÍ se van a oponer a la agenda complementaria, y que se tiran a la calle a combatirla. La mejor demostración de buena fe, Carlos, es que nosotros no enviamos la agenda complementaria a sesiones extraordinarias y lo único que el Gobierno ha dicho es ‘avancemos en el debate de estos proyectos sin que se lleguen a votar, y la votación a favor o en contra dependerá del resultado del referendo’. Eso es buena fe y lo venimos diciendo desde hace tiempo.

Pero ni siquiera se pudo avanzar en el debate de la agenda...

No, porque no quiso el PAC.

¿Y ahí es cuando el Gobierno decide suspenderlo?


Bueno, o complacerlos. Pero no vamos a hacer nada, verdad, ¿para qué?

Pero la contundencia de ahora, de que usted incluso reconozca que puede sacrificar algunos aspectos de su programa de Gobierno si ganara el NO, ¿qué es?


Es realismo puro, en la vida hay que ser realista, hay que ser pragmático. Es decir, yo no le puedo pedir a los partidos que estamos en esta coalición que sigamos con la agenda complementaria si hemos perdido el referendo, el pueblo no lo va a aceptar. Las dos cosas van de la mano: si ganara el SÍ, la agenda complementaria es parte de la ratificación del TLC, porque de otra manera no puede entrar a regir.

¿Usted cree que el PAC debe darle los votos a la agenda si gana el SÍ?

Absolutamente.

¿No solo no bloquearla?


El PAC, don Óscar López y don José Merino, de otra manera estarían burlando al pueblo de Costa Rica. Sería un engaño para el pueblo irrespetar la voluntad expresada en las urnas.

Y si no lo hicieran ¿usted cree que hay fortaleza en la alianza de los 38 votos?

Creo que sí, por supuesto ya tenemos el 41 bis, entonces creo que sí, pero ellos siempre pueden consultar cada proyecto a la Sala IV, tienen un mes para eso y pueden hacer filibusterismo parlamentario, pero eso sería cuchillo para su propio pescuezo.

Usted ha tenido algún contacto con don Ottón Solís después de que hicieron el compromiso?


No señor.

¿Estaría dispuesto a tenerlo, a conversar sobre el tema?


Si es sobre ese tema en particular sí, no tengo inconveniente.

Don Óscar, ¿usted sigue con fe en que el SÍ va a ganar?


Absoluta confianza de que el SÍ va a ganar.

¿En qué basa su confianza?


En la inteligencia del pueblo costarricense y en el sentido común del pueblo costarricense, sobre todo lo que le conviene y lo que no le conviene. Nadie como yo soy testigo de que por el atraso en la aprobación del TLC hemos perdido innumerables inversiones, no solo de empresas extranjeras, sino nacionales.

El escenario fatídico para la campaña del SÍ es que gane el NO. ¿Usted tiene un plan B?

Esa es una pregunta hipotética, yo no contesto preguntas hipotéticas, porque el SÍ va a ganar, pero no hay plan B. Seremos el primer país en autoimponernos un embargo comercial con los Estados Unidos. Eso es lo que tenemos que decidir nosotros el 7 de octubre. Si queremos castigar al pueblo costarricense con menos generación de empleo, con la posibilidad de que los salarios reales no mejoren sustancialmente en los próximos años, con un crecimiento menor que nos va a impedir seguir recaudando más ingresos del sector empresarial... Yo lo he dicho un poco apocalípticamente: ¡Diay, nos lleva el diablo!

Tomado de la Nación

Nuevas oportunidades


El consorcio Grupo Caribeño Internacional S.A. informó que invertirá $40 millones para construir una marina con 398 atracadores en la provincia de Limón. Proyecto el cual generará 2000 nuevos empleos.

En ASOJOD no descansaremos en mostrar este tipo de ejemplos que señalan el camino por el cual nuestro país debe seguir avanzando. La realidad sigue siendo la misma, son los grandes inversionistas aquellos que crean las mejores opciones de calidad de vida a la clase trabajadora, o ¿será qué JAPDEVA puede ofrecer este tipo de oportunidades a la comunidad limonense? En ASOJOD esperamos que de cara a este siete de octubre todos los costarricenses reflexionemos respecto al camino por el cual deseamos transitar, uno de ellos puede ser el de la inversión y con ello el aumento de los empleos, el otro es el de darle la espalda a nuestro principal socio comercial experiencia que las comunidades de Golfito pueden describir mejor que nadie cuando las empresas bananeras se fueron a buscar mejores rumbos, todavía Golfito espera el futuro mejor que les prometían los sindicatos. En ASOJOD espermaos que esta vez no sea toda la población la que nos quedemos esperando ese futuro.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Costa Rica, Irlanda y el TLC


En los últimos años, economistas y políticos de todo el mundo han tornado su mirada hacia Irlanda. Este país es considerado un ejemplo a seguir, pues, en menos de dos décadas, ha pasado de ser un país en desarrollo con una economía basada principalmente en la agricultura y en los bienes de consumo básicos (como es el caso actual de muchos países de Latinoamérica) a “el mejor país del mundo para vivir” según The Economist Inteligente Unit. Sin lugar a duda, una de las principales razones de su acelerado crecimiento económico fue el ingreso de inversión extranjera directa de alta tecnología al país en la década de los noventas.

Realmente, el crecimiento que ha tenido Irlanda en las últimas dos décadas es el fruto de mucho trabajo, planificación y políticas internas de desarrollo que empezaron a implementarse desde los cincuentas. El gobierno Irlandés optó por una nueva política de desarrollo estratégico fundamentada en atracción de inversión extranjera, calidad de educación, desregulación de telecomunicaciones y políticas de economía de mercado (entre ellas, reducción de tarifas arancelarias y acceso a mercados). Todo esto permitió que Irlanda se diera a conocer como una potencial y atractiva sede para grandes industrias de capital extranjero, y en especial, industrias de alta tecnología (electrónica y equipos médicos por ejemplo). Enfatizo en el hecho de que se instalaron industrias de alta tecnología porque, son precisamente este tipo de empresas, las que generan los encadenamientos de conocimientos más provechosos para la población del país sede.

Definitivamente las políticas liberales de apertura de mercados, las reformas en educación y otras demás reformas internas ayudaron considerablemente. Sin embargo, cabe destacar que de nada conviene tener condiciones de país muy favorables si no se cuenta con un mercado lo suficientemente grande para que las empresas transnacionales puedan vender a los volúmenes deseados. De poco hubieran servido todas estas reformas si Irlanda no hubiera ingresado a la Unión Europea. Empresas como Intel y Dell aprovecharon las buenas condiciones y la mano de obra “barata” de Irlanda para vender a los países ricos de la región.

Estas políticas no son muy diferentes a las implementadas en Costa Rica en los últimos veinte años. El Gobierno de Costa Rica, al igual que Irlanda, ha fundamentado su política comercial exterior en la apertura hacia mercados internacionales y en la búsqueda de condiciones que faciliten la atracción de inversión extranjera. Esto ha permitido que, igual que Irlanda, Costa Rica se haya convertido en sede de muchas industrias transnacionales de alta tecnología y el mejor ejemplo de esto es Intel.

Igual que en Irlanda, de poco sirve tener buenas condiciones para invertir si no se cuenta con un mercado atractivo. Los beneficios de la ICC para nuestro país han sido, y siguen siendo, muchos y de mucha importancia para nuestro desarrollo. Pero queda a criterio de los Estados Unidos seguir concediendolos o no. Esto implica un riesgo demasiado elevado que no nos podemos dar el lujo de dar. La aprobación del TLC es de suma importancia para asegurarnos estas condiciones. Además, considero que Costa Rica ha llegado a un nivel de madurez económica apto para sacarle el mejor de los provechos.


Arturo Rosabal Arce

La corazonada de los gringos buenos


Con toda la razón los opositores del TLC se han quejado sobre la injerencia del embajador estadounidense en los asuntos internos de Costa Rica, tomando posición a favor del tratado. Pero ahora resulta que para avanzar la causa del No el PAC, el mismo que anuncia que desconocerá el resultado de la votación del 7 de octubre, se trajo a dos congresistas gringos para que hagan lo mismo que ha venido haciendo el embajador estadounidense, pero a favor del "No". Aquellos son gringos buenos, este un gringo malo.

Aquí hay que decir algunas cosas. Primero, parece muy ingenuo -y hasta irreponsable- creer que dos congresistas puedan hablar con propiedad y seguridad de lo que piensan los otros 99 senadores y los otros 434 representantes que conforman el Congreso estadounidense, sobre todo si dentro de un año la configuración de ese congreso puede cambiar dramáticamente, cuando se elijan todos los miembros de la Cámara baja y un tercio del Senado. ¿Pueden estos gringos buenos asegurar que nada cambiará?

Segundo, ¿qué tienen que perder estos gringos buenos si sus predicciones no son correctas? Nada. Por eso pueden darse el lujo de venir y decir lo que quieran. Si el país no ratifica el tratado y los poderosos lobbys estadounidenses se mueven para sacar al país de la Iniciativa de de la Cuenca del Caribe, ¿pondrían en peligro sus puestos en el Senado y la Cámara de Representantes estos gringos buenos oponiéndose a estos grupos que son los que financian sus campañas y la de sus candidatos presidenciales? En la coyuntura política que enfrentará Estados Unidos en los próximos meses quién tendrá mas peso, ¿los textileros de Carolina del Norte interesados en bloquear la competencia costarricense y capaz de donar millones de dólares a las campañas políticas, o Costa Rica? Solo hace falta un poco de sentido común para darse cuenta. No se trata de justicia o equidad. Se trata de la realidad política de un país que como Estados Unidos se encamina a una contiena electoral cerrada en la que el apoyo de los grupos organizados es fundamental. Ante esta realidad, la influencia del país será muy limitada.

Y finalmente, ninguno de los gringos buenos asguró que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe sea eterna. Lo que dijeron es que no hay ambiente para su derogación en el Congreso. Tal vez no en este, pero no pueden hablar del que venga. Pero en el fondo nada cambia: la ICC sigue siendo una concesión unilateral susceptible a ser derogada. Hoy, mañana, dentro de tres meses o tres años, estaríamos a expensas de los gringos, malos y buenos. ¿Estamos dispuestos a apostar nuestro futuro a la corazonada de dos gringos, por más que se nos quiera hacer creer que son buenos? Yo por lo menos, a eso sí le digo NO.

Por Roberto Gallardo

¿Quién es Bernard Sanders?



Resulta que ahora el NO ha echado mano a congresistas estadounidenses para tratar de derrotar el TLC. En específico, Ottón Solís se ha llevado al senador Bernie Sanders (I-VT) al país para que mediante apariciones públicas trate de convencer a los costarricenses de que nada va a pasar si rechazamos el TLC.

Es curioso cómo para los del NO esto no constituye una intromisión en la campaña por parte de un funcionario extranjero. Rápidamente denunciaron al embajador estadounidense por hablar a favor del TLC, pero en este caso más bien celebran las declaraciones de Sanders. Un caso más de doble moral.

Pero, ¿quién es Bernie Sanders? Es el único auto-declarado socialista en el Congreso de Estados Unidos. Ha votado en contra de cualquier tipo de apertura comercial en Estados Unidos, incluyendo la introducción de un proyecto de ley para retirar a ese país de la Organización Mundial del Comercio, así como el rechazo a todo tipo de acuerdo de libre comercio con otros países (¿estaría a favor del TLC renegociado que impulsa Ottón?). El Cato Institute, donde trabajo, publica cada 2 años un estudio que califica el récord legislativo comercial de cada congresista estadounidense. Sanders recibe una de las notas más bajas, con un 33 de 100.
Hace unos años, Sanders escribió un artículo titulado "El Libre Comercio Significa que las Mayores Exportaciones de Estados Unidos sean sus Empleos". En él claramente afirma oponerse a los TLCs debido a que éstos se llevan los puestos de trabajo estadounidenses a otros países (en este caso Costa Rica). Así que Sanders no está preocupado por que los costarricenses vayamos a ser perjudicados por el TLC. Él está preocupado porque nos vamos a ver beneficiados.

Su visita a Cosa Rica debería levantar más dudas sobre las consecuencias del NO.

Por Juan Carlos Hidalgo

¿Qué irá a pasar?



La encuesta del día de hoy de la UNIMER revela que existe un virtual empate entre el Sí y el NO, de cara al referéndum, en pocas palabras nadie sabe que irá a pasar el día 7 de octubre. Entre las buenas noticias que nos trae dicha encuesta es que el porcentaje de votantes ha aumentado, en ASOJOD esto nos alegra ya que es necesario revertir de alguna forma el alto grado de abstencionismo que se ha apoderado de nuestro país.
También en ASOJOD lamentamos las posibles razones que han disparado al No y han debilitado al Sí. Muy probablemente el famoso memorándum le ha pasado la factura a la campaña del Sí. Esto nos resulta lamentable y es muestra clara de la indigencia intelectual que consume a nuestro país, ya que las bondades o las maldiciones que traiga la aprobación del TLC, no tienen ninguna relación con las sugerencias de dicho memorándum. Cometen un grave error aquellos cuyo voto se basará en dicha situación, de cara a este 7 de octubre en ASOJOD hacemos un llamado ha realizar un estudio serio de las consecuencias ya sea positivas o negativas que puede traer la aprobación o el rechazo del tratado, mismas que no tienen ninguna relación de causalidad con lo escrito en el memorándum

Arquetipo del demagogo


"Ponte una corona, haz una libación a la estupidez y ataca a tu rival denodadamente". Demóstenes

La demagogia desde los tiempos de la antigua Grecia se ha caracterizado por constituirse en una falsificación y una corrupción de la democracia. El centro, eje y motor de un proceso de esta naturaleza, es el líder transformado en demagogo. Este personaje ha sido caracterizado por Emilio Temprano, investigador en este campo, como un centauro de la vida política, al cual se le distingue a mucha distancia.

Plantea el mencionado autor que el demagogo "apenas pronuncia sus primeras palabras, ya se sabe cuál es su intención: el mandato, la dominación, el lucimiento, pero, fundamentalmente, la permanencia en el torbellino del éxito". En tal sentido, si hay algo que debe reconocerse en este tipo de líder es su tesón por figurar y estar en primera línea en el escenario político. Así como el vampiro de los relatos de terror vive de la succión de la sangre humana, el demagogo vive de la exaltación a su imagen, de los aplausos y los elogios. El demagogo es egocéntrico y no soporta que otro le "robe" el escenario.

El investigador consultado es de la opinión que uno de los elementos que forman parte de su personalidad es "su fluida oratoria provocativa contra sus oponentes y su habilidad para halagar al pueblo". Sin embargo, manifiesta que el demagogo no debería fiarse de tales lisonjas, pues la antigua sentencia latina ya advierte que: 'No des fe a los cazadores de palabras demasiado halagadoras. El cazador atrae a los pájaros con el dulce sonido del caramillo'. De ahí que la facilidad de los demagogos para la adulación da mucho qué pensar".

Temprano esboza un conjunto de rasgos propios de los demagogos de todos los tiempos, ante cuyos líderes y discursos "hay que tomar las debidas precauciones si no se quiere terminar preso en la telaraña urdida con la incansable elocuencia de estos demiurgos". He aquí, pues, algunas de las características psicológicas esenciales de los demagogos:

- Autoritarismo.

- Insolencia y arrogancia.

- Fácil elocuencia, con un don innato a la persuasión.

- Excelente "comunicador" para convencer a las masas.

- No duda jamás, vive de afirmaciones y negaciones rotundas.

- Se alimenta generalmente de tópicos vulgares.

- Es violento y provocador nato.

- La difamación y la calumnia suelen ser a veces sus armas predilectas.

- Recurre, si es preciso, a la emoción inflamada.

- Utiliza la ironía retadora o el humor bufonesco.

- Su oratoria se asienta en los prejuicios más rastreros.

- Desprecia cualquier opción alternativa, aunque

hable difusamente de derechos humanos.

- El reduccionismo histórico está presente en su discurso.

- Emplea la mentira de forma descarada y sin
parpadear.

- Adulador de los sentimientos populares.

- Utiliza con naturalidad las técnicas de la intriga.

- Recurre a gestos y expresiones bajas y chabacanas.

- Manipula a su conveniencia el vocablo "pueblo".

- Narcisismo unido a una pedantería insoportable.

- Le gusta rodearse de gente sumisa para que lo adulen y admiren.

Estas características las extrajo Temprano, como denominadores comunes, de la personalidad desplegada por líderes de la contemporaneidad, de quienes "unos creen que son gentes para escapar a kilómetros y otros, los consideran seres privilegiados, se arroban ante ellos y los aclaman".

Dentro de este orden de ideas, el investigador destaca que "en el fondo del demagogo siempre se destaca, por mucho que lo disimule, una personalidad autoritaria que quiere imponerse a los demás: por medios violentos si es preciso. El germen del dictador se le puede detectar desde sus primeros años. Ante un público de admiradores, casi nunca se muestra con su verdadero rostro autoritario, salvo en épocas de fiero dogmatismo político. Según Le Bon, la multitud sólo puede ser impresionada por sentimientos excesivos, y el demagogo que desee seducirla debe abusar de las afirmaciones violentas. Su método consistirá en exagerar, asegurar, repetir y no intentar jamás demostrar nada mediante razonamientos".

El demagogo se convierte en un hábil maestro en la utilización de los discursos falaces caracterizados por la lógica como argumentos de la fuerza, al pueblo, de la autoridad, contra la persona, de la misericordia, entre otros. Su habilidad consiste en convencer a otros de que lo falso es verdadero.

Finalmente, cabe destacar que, en opinión de Aristóteles: "Las democracias se alteran sobre todo por la insolencia de los demagogos". A lo cual el autor consultado complementa: "¿Insolencia? He aquí la clave de su éxito". Saque usted sus propias conclusiones.


Diego Márquez Castro, tomado de http://independent.typepad.com/elindependent/2007/03/arquetipo_del_d.html