lunes, 28 de abril de 2008

Tema polémico: el legado de la Iglesia Católica


En este día, hemos decidido ensañarnos contra la Iglesia Católica, dado su carácter de religión oficial del Estado costarricense y fe que comparte la mayoría de los habitantes de este país. Por ello, desde ASOJOD queremos abordar los grandes legados que la misma ha dejado a la humanidad:

1. En primer lugar, hay que reconocer que los monasterios fungieron como las primeras bibliotecas y en ellas se dieron grandes avances científicos. Basta recordar, por ejemplo, el desarrollo de la botánica y del método científico gracias a Mendel y Roger Bacon respectivamente. No obstante, lo que la Iglesia hizo con la mano, lo borró con el codo, pues en la Santa Inquisición, por medio del famoso Index prohibido, fueron arrojadas a la hoguera centenas de las más valiosas obras literarias de la humanidad. Además, en esa misma época, se persiguió y amenazó (inclusive hasta se aniquiló) a gran cantidad de científicos por revelar teorías que contradecían el dogma de la Iglesia. Todo esto provocó un considerable atraso en el estado del conocimiento humano, así como en el desarrollo de la ciencia y sus disciplinas. Nada más hay que imaginar cuánto tiempo se postergaron grandes descubrimientos o postulados por el miedo a ser asesinado por esa institución. Es cierto que la Iglesia, por medio del Papa Juan Pablo II, pidió disculpas por todo el daño cometido, pero las palabras no reponen todo el tiempo, el desarrollo y la riqueza que se perdió gracias a que el Señor Dios Todopoderoso ordenó a sus esbirros matar a todo el que, de una forma u otra, lo contradijera.

2. Pero no sólo la ciencia ha sufrido gracias a la Iglesia, sino también el arte, pues este se ha rendido ante la idea de Dios para representar la insignificancia del ser humano y de sus acciones en esta vida. Por ejemplo, durante el periodo Románico (1000 d.C.-segunda mitad del siglo XII ), la arquitectura se caracterizaba por construcción de iglesias oscuras, frías y tenebrosas, para dejar claro que a Dios había que temerle. La pintura y escultura también tenían esa característica dominante, pues es en ese periodo que se desarrollan las imágenes del Dios castigador, con rostro severo y en francas situaciones de venganza. La minimización del ser humano hecha por la religión es brillantemente expuesta por Ayn Rand, en su novela el Manantial, en una parte donde el personaje principal, el arquitecto Howard Roark, es contratado para levantar un templo. Ya terminado, uno de los principales críticos, Ellsworth M. Toohey, ataca su obra diciendo:

"Parece que una malicia deliberada hubiese invertido en este edificio (un templo creado por Howard Roark), toda concepción característica de una construcción religiosa. En lugar de estar enteramente cerrado, este presunto templo está completamente abierto como un bar del Oeste. En lugar de un espíritu de dolor respetuoso que sea digno de un lugar donde uno contempla la eternidad y advierte la insignificancia del hombre, este edificio se caracteriza por su júbilo orgiástico y disoluto. En lugar de líneas que se remonten al cielo, requeridas por la verdadera naturaleza de un templo, como símbolo de la aspiración del hombre hacia algo más elevado que su propio yo, este edificio es ostentosamente horizontal; su cuerpo en el barro declara su alianza con lo carnal, glorificando los groseros placeres de la materia sobre el espíritu. La estatua de una mujer desnuda en un sitio donde los hombres vienen a elevarse, habla por sí sola y no requiere más comentario. Una persona que entra en un templo, busca liberarse de si misma. Desea humillar su espíritu, confesar su indignidad, implorar perdón. Realiza esto con un sentimiento de humildad. La posición propia de un hombre en la casa de Dios es estar de rodillas. Nadie que esté en su sano juicio, se arrodillaría en el templo de Mr. Roark. El lugar lo impide. Las emociones que sugiere son de una naturaleza diferente: arrogancia, audacia, desconfianza, propia exaltación. No es la casa de Dios, sino la celda de un megalómano. No es un templo, sino su antítesis perfecta, una burla insolente a toda religión. Lo llamaríamos pagano si no fuera porque los paganos eran buenos arquitectos".

3. La Iglesia Católica ha sido uno de los mejores ejemplos de corrupción de toda la historia de la Humanidad: a nivel político, concentró gran parte del poder del Imperio Romano luego de su derrumbe y continuó su tarea, mediante una expansión que costó miles de vidas. Además de la Inquisición y los miles de asesinatos que esta significó, hay que recordar las conquistas de territorios realizadas por el famoso Papa Alejandro VI, padre de César Borgia; las cruzadas, que consistieron en envíos de "ejércitos eclesiásticos" para luchar contra infieles y paganos e imponérles, a fuerza de sangre, la santa religión Católica y, por supuesto, el reparto del Nuevo Mundo (América) que consintió la Iglesia. Dentro de este último momento histórico, no se puede olvidar a Juan Ginés de Sepúlveda, teólogo que escribió legitimando la conquista por ser un "derecho" de las culturas católicas superiores, imponer a su dios a seres sin alma como los indígenas. De hecho, las ideas de Sepúlveda fueron parte de lo que se conoce como la doctrina del eterno infante. Pero quizá, el mejor ejemplo de corrupción que nos ha regalado la Santa Iglesia ha sido la venta de indulgencias, es decir, unos documentos que aseguraban un espacio en el cielo y el perdón eterno del Señor para su portador. Precisamente, el tema de las indulgencias fue una de las causas de la Reforma que inició Lutero para separarse de la Iglesia Católica y fundar el protestantismo. Junto con estos actos de corrupción persisten impunes miles de asesinatos, violaciones y crímenes que la Iglesia a perpetrado y que no se borran con la simple disculpa pedida por sus autoridades.

4. Pero no sólo han ocurrido esos crímenes hace siglos. En la vigésima centuria, específicamente en 1929, la Iglesia Católica pactó con el régimen fascista de Mussolini para que este último reconociera la independencia y soberanía de la Santa Sede, y la consecuente creación del Estado del Vaticano gracias al Pacto de Letrán. La Iglesia Católica, a cambio, legitimaba a nada más y nada menos que un régimen de asesinos. Como si eso no fuera suficiente, fueron conocidos los nexos del dictador español Francisco Franco con el Opus Dei. En la década de 1970, del seno de la Iglesia Católica surgió un sacerdote peruano llamado Gustavo Gutiérrez que impulsó la famosa Teología de la Liberación, consistente en una serie de postulados que, a partir de la fallida Teoría de la Dependencia, legitimaba la lucha armada y la revolución sangrienta como medio para alcanzar las reivindicaciones populares. Gracias a ella, los sacerdotes latinoamericanos cambiaron su biblia y el discurso de la paz y amor por fusiles y pasamontañas, formando parte de guerrillas que prácticamente sobrevivieron hasta la década de los 90 (y algunas aún sobreviven). Y ni que decir de la gran cantidad de escándalos por abuso sexual de que se acusa a sacerdotes católicos hoy día.

Sin embargo, son los cuatro siguientes legados los más desastrosos que ha dejado la Iglesia Católica en su paso por la humanidad:

5. La idea de Dios sostenida por la Iglesia (y en este caso, por cualquier Iglesia), implica una vision anti-vida y anti-hombre, revolviendo los conceptos hasta crear un verdadero galimatías. Veamos, por ejemplo, lo que sucede con el amor: la biblia manda a amar a cualquiera que se cruce en el camino del hombre sin importar que lo merezca o no. Es decir, manda a que uno de los más valiosos tesoros del hombre sea arrojado por los aires para que cualquier vulgar pueda obtenerlo y a eso le llama virtud. Otro ejemplo es respecto a la famosa frase de "poner la otra mejilla", lo cual expresa una actitud pasiva y de resignación, llamándo al ser humano a aceptar cuanta cosa se ponga al frente sin hacer nada para cambiarlo. Pero uno de los reflejos más claros podría ser lo que sucede con el sexo y la procreación: la Iglesia ha mandado a sus feligreses a tener "todos los hijos que dios quiera", lo cual significa que, cuando se trate de familias pobres, seguir la directriz acarreará importantes costos para el resto de individuos si la pareja no puede mantener a su descendencia. Dado que los Estados generalmente no permiten que "niños inocentes" mueran de hambre, buscarán alguna forma de financiar su manutención, educación, salud, etc. y esto lo hará a costa de los demás, de modo que unos terminan trabajando para que otros disfruten los resultados. Pero además de la idea de procrear sin control, la Iglesia se ha opuesto al uso de métodos anticonceptivos y a la difusión de guías sexuales, lo cual ha generado una gran cantidad de enfermedades venéreas, de embarazos no deseados y de desintegración de la familia que la misma Iglesia dice proteger. En general, se trata de una perversión de la ética, trastocándo los valores de modo que queden convenientemente acomodados a sus intenciones. Una vez más es Rand quien nos ilustra magistralmente esta situación con el discurso de John Galt, personaje principal de La Rebelión de Atlas, quien habla del "pecado original":

"Según su mito, comió el fruto del árbol del conocimiento, adquirio una mente y conviertióse en ser racional. Conoció el bien y el mal. Adquirió un ser moral. Fue sentenciado a ganar el pan con su trabajo y convirtióse en un ser productivo. Quedó sentenciado a experimentar deseo y adquirió la capacidad del disfrute sexual. Los males por los que le condenan, son la razón, la moralidad, el espíritu creador, el goce, es decir, todos los valores cardinales de su existencia. No son los vicios que el mito de la caída del hombre trata de explicar y condenar; no son sus errores los que se consideran culpa, sino la existencia de su naturaleza como hombre. Ese muñeco mecánico que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor podía ser cualquier cosa, pero no era un hombre (...) Sostener como pecado del hombre un hecho no ofrecido a su elección, es una burla a la moralidad. Afirmar que la naturaleza humana es su propio pecado, resulta una burla de la naturaleza. Castigarle por un crimen cometido antes de nacer, es una burla de la justicia. Considerarlo culpable en un asunto en el que no existe inocencia, es una burla a la razón. Destruir la moralidad, la naturaleza, la justicia y la razón por medio de un simple concepto representa una maldad difícilmente igualada."

6. Junto con estas repercusiones antes descritas, está la condena al dinero y a la riqueza por parte de la Iglesia Católica. Nos dice que "será más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los Cielos". El dogma católico, con su repudio a la generación de riqueza, ha contribuido a perpetuar la pobreza. Max Weber, en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo, demostró que, en Europa, los países del norte (no católicos) eran más ricos y sus habitantes vivían mejor que en los países del sur (católicos). Si bien, el análisis de Weber no implica un determinismo, si deja claro que hay una cuestión de valores como determinantes de lo bueno y lo malo, de lo válido y lo inválido, que juegan un papel muy importante en las sociedades. Si, a nivel educativo y social, se le inculca a las personas la condena de la riqueza y del egoísmo, entonces hay castigos "morales" para quienes vayan contra esa regla.

7. La Iglesia Católica ha secuestrado las libertades individuales: además de condenar la libertad del individuo para producir riqueza, amenazándolo con no encontrar la dicha y la salvación, ha atacado fuertemente el derecho de las personas para decidir sobre sus vidas. En pleno siglo XXI, la Iglesia Católica sigue oponiéndose al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo, a la eutanasia y pretende seguir rigiendo las decisiones de las personas, con base en el miedo, el terror y la incertidumbre sobre el futuro. La Iglesia ejerce un verdadero totalitarismo en el plano de los valores, diciendo que es bueno y que no lo es y condenando al fuego del infierno a todo aquel que piense lo contrario.

8. Pero la peor de las herencias de la Iglesia Católica ha sido la perversión de la epistemología, al pretender que el ser humano puede acceder al conocimiento y a la verdad por medio de la palabra de dios. El cenit de cualquier totalitarismo es el control del pensamiento y la transmisión de la verdad por parte del líder hacia sus seguidores. Se trata de una verdad revelada tan sólo por la magnanimidad del líder que informa lo que desea informar, cuando lo desea y a quién desea. Ataca cualquier otra forma de buscar el conocimiento y pide obediencia ciega a la revelación que hace el Santo Papa, nada más y nada menos que un ser infalible en cuestiones de fe. Es decir, un no humano, un cuasi dios que sólo necesita dejar su cuerpo pecador para ir a sentarse a la diestra del Padre.

Con todas estas razones, queda claro por qué en ASOJOD nos hemos ensañado con las religiones y, especialmente con la Católica, quizá una de las instituciones más antiguas y poderosas del mundo.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo una duda: cuando ustedes hablan de objetivismo dicen que la realidad existe independientemente del sujeto. ¿Ustedes creen que eso es similar al positivismo de Durkheim o Comte en ciencias sociales? Es que el positivismo busca los hechos o causas de los fenomenos sociales con independencia de los estados subjetivos de las personas.

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

Es un planteamiento interesante el que ud propone metodológicamente hablando. Tanto el objetivismo como el positivismo han sido corrientes filosóficas que propugnan el ascenso de la razón y la ciencia como único método válido para acceder al conocimiento y como guía de la sociedad, en lugar del misticismo y la fe. Además, ambas corrientes establecen que la realidad existe de forma independiente delll sujeto, como ud bien señala, y son posiciones opuestas a las fenomenológicas que pretenden que la realidad depende de la forma en que el sujeto la percibe.

Sin embargo, hay importantes diferencias: el positivismo privilegiaba el orden por el orden, es decir, que la razón era un instrumento para alcanzar un orden inmutable e inamovible, una especie de sociedad perfecta. En cambio, el objetivismo propugna a la razón como un valor en sí mismo y, a la vez, como una herrmamienta del ser humano para solucionar los problemas decisionales a que se enfrenta.

Otra gran diferencia es que para el positivismo no habían absolutos. El objetivismo si parte de su existencia, de forma tal que no cuestiona la existencia de una realidad que no cambiará por el sólo hecho de que el sujeto se niegue a admitirla. En ese sentido, me atrevería a comparar esta idea con la lógica situacional propuesta por Popper, otro gran pensador de la realidad objetiva, para quien la idea de institución es todo aquello que impone obstáculos a la conducta de los actores, pues estos no pueden modificar la existencia de las primeras y deben actuar en función de ellas, es decir, tomándolas en cuenta.

Hay más diferencias y es respecto con los dos autores que ud menciona y que, en realidad, podría decirse que son los padres del positivismo. Comte fue un hombre de grandes contradicciones en su vida, hasta el punto de terminar en la locura, formando una especie de religión positiva donde él, convenientemente, era el equivalente al Papa. Además, Comte tuvo importantes nexos con los socialistas franceses, especialmente con Saint-Simon, de quien fue discípulo. Por su parte, Durkheim desarrolló el funcionalismo, que es una corriente de pensamiento que explica que el ser humano es tal porque cumple funciones dentro de un determinado sistema. Ello, evidentemente, negaría la naturaleza del ser humano en el momento en que deje de cumplir unas funciones que le son designadas por una colectividad, cuyo vocero es, para Durkheim, el Estado como forma de conciencia colectiva y órgano de pensamiento social.

Ambos pensadores privilegiaban el orden por sobre cualquier cosa, inclusive la libertad, por lo cual podrían verse como opuestos a Rand. Para ella, no existe justificación para sacrificar al individuo al cumplimiento de fines diferentes a los que él mismo tenga. Además, Rand rechaza la idea de un "pensamiento colectivo" al considerar que la razón es una facultad individual.

La concepción de Estado también es diferente. Si para Durkheim y Comte era el Estado el ente racional que llevaría al orden y progreso a la sociedad, para Rand, el Estado debe ser nada más el administrador de justicia y seguridad, dejando la labor de crear prosperidad al individuo y a su interés racional y egoísta.

Alejandro

Art Gonzalez dijo...

La religión católica a estado errada y hace errar a millones desde hace siglos. Una excelente fuente de información sobre estos errores e inconsistencias de la religión católica con lo que verdaderamente dice la Biblia lo pueden encontrar en

Respuestas a mis amigos Católicos

Saludos,

Arturo Gonzalez
Vean mi página Squidoo en:
Quantum Knights

Felipe dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que plantean en este artículo. Ahora, ya que este es el tema polémico, les tengo una pregunta:

Uds afirman que:

"7. (...) La Iglesia ejerce un verdadero totalitarismo en el plano de los valores, diciendo que es bueno y que no lo es y condenando al fuego del infierno a todo aquel que piense lo contrario."

¿Qué diferencia esta actitud de la Iglesia con la manera en que los objetivistas condenan como "sub-humanos" a aquellos que no comparten su código de ética?

Anónimo dijo...

Con respecto a la pregunta que les planteo el primer anonimo a ustedes me surgio una inquietud. Si mal no recuerdo los positivistas logicos consideraban a la ética como una cosa "aleatoria" puesto que no hay forma de verificar empíricamente una proposición ética (por ejemplo, uno puede proposición como el agua se evapora es observable mientras que la proposición matar a alguien es malo no hay forma de medirlo o contrastarlo con los hechos empíricos). Ahora bien, como Popper fue un positivista lógico al principio supongo que él está muy influenciado por esta posición filosófica por lo que me gustaría saber si Popper también consideraba los temas éticos como subjetivos o el creía que existía una ética objetiva. Segundo, me gustaría saber si cuando dicen que la ética es una ciencia están utilizando el término ciencia como se entiende según el criterio de demarcación de la ciencia que popper propuso a través de falsacionismo, es decir, si las proposiciones éticas son falseables. Si se me permite adelantarme a su respuesta y me dicen que sí puesto que en la ética hay que ver que es bueno para el hombre qua hombre entonces le pediría que me dieran por favor una definición del hombre según el objetivismo (es decir, que criterios debe cumplir un organismo para ser llamado hombre) Gracias

La ASOJOD dijo...

Felipe (nuevo Terox):

La gran diferencia entre el objetivismo y la Iglesia Católica es doble: en primer lugar, los objetivistas pensamos, racionalizamos la realidad y no tomamos las cosas como inmutables. Si ud demuestra que uno de los postulados objetivistas es falso, abandonamos el postulado; no somos tan dogmáticos como para resistirnos a la prueba. Es simple falsacionismo popperiano. La segunda diferencia es que los objetivistas no hemos matado, violado ni robado escudándonos en la idea de dios y castigando materialmente a cualquiera que se oponga a nuestros valores. Despreciamos a aquellos con un código anti-vida y anti-hombre, pero no por eso montamos una cacería de brujas con hoguera incluida.

Alejandro

Anónimo dijo...

Felipe:

En una, tenés que convencer a Dios...

En la otra, a ASOJOD...

Creo que tenés más posibilidades con Dios...

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

La respuesta a sus dudas era un poco larga, por la cual decidimos publicarla como post. Gracias por su participación.

Alejandro

rodman dijo...

Para juzgar el papel de la Iglesia Católica, hay que tratar de ser desapasionado para juzgar su papel con la debida objetividad. Es indiscutible que la Iglesia Católica ha sido la institución religiosa y social más influyente de la historia, también es la más duradera, con casi 2000 anos de existencia, y pudiendo conservar millones de creyentes
-entre devotos y nominales- en diferentes partes del mundo, con una organizacion y una administración que más de uno se la desearía, sabiendo adaptarse a las diferentes épocas históricas y con una capacidad de influencia en en diferentes campos de la sociedad, como el campo educativo, a través de la apertura de escuelas y colegios, muchas de ellas que datan de siglos, en el campo político, donde surgen incluso agrupaciones políticas que se inspiran en opiniones de la Iglesia, en el campo de la salud, con la apertura de hospitales, o en el campo filantrópico, con la apertura de hogares y centros de cuidado para niños y ancianos. En síntesis, la Iglesia Católica ha sido un éxito desde el punto de vista de su sobrevivencia como institución y en el grado de influencia que ejerce en diferentes campos a nivel mundial.
Pero reconocer todo esto no conlleva a creer en los postulados de la Iglesia Católica o de que sus planteamientos teológicos y filosóficos sean necesariamente beneficiosos para el ser humano como especie. Yo rechazo a la Iglesia Católica porque subordina al ser humano a un dios imaginario, porque esclaviza al ser humano a través de sus ritos que controlan y atemorizan a la persona desde su nacimiento hasta su muerte, porque tiene una visión de mundo fideísta donde la persona subordina su razón y su crítica a las opiniones de la Iglesia y porque al igual que las demás religiones se mantiene a través de la mentira y la sumisión, a través de recursos como el miedo, la autoridad y la tradición. También la rechazo porque no creo en la divinidad ni sabiduría del personaje llamado Jesús -que no tuvo interés en fundar una Iglesia, primero porque era judío y segundo porque creía que el fin del mundo estaba muy cerca-, ni en la Biblia -ese conglomerado de textos plagiados y contradictorios entre sí-, ni en María -¿alguien podría decirme cuál es el gran mérito o aporte de esta señora, aparte de aparearse con el Espíritu Santo?-.
Para cerrar, la mejor forma de comprobar las mentiras de la Iglesia, es desmenuzar el Credo, base de las creencias católicas, e ir, una por una, leyendo sus afirmaciones (Creo en un solo Dios padre, eterno, todopoderoso, creador del cielo y de la tierra....)y con todo el sentido crítico y sinceridad anotar "creo", "dudo" o "no creo". Si impera lo que dije del sentido crítico y racional, la respuesta a cada una de las afirmaciones del credo debe ser la tercera.

Pd. por supuesto que no quiero que se siga financiando con dinero público a la Iglesia Católica en Costa Rica. Que cada iglesia se mantenga a sí misma con el aporte de sus seguidores -o esclavos en muchos casos-.

La ASOJOD dijo...

Rodman:

Como siempre, un verdadero gusto leer sus aportes. Muchas gracias

Felipe dijo...

Alejandro,

1. No se qué querrás decir con "nuevo Terox". Preferiría que sólo me llamaras por mi nombre "Felipe".

2. En ningún momento intento decir que los objetivistas han hecho las mismas cosas que la Iglesia. Mi pregunta, que me parece que no contestaste, iba dirigida a la diferencia entre la superioridad moral que la Iglesia dice tener y la superioridad moral que los objetivistas (al menos según lo que Uds. han dicho en pasados posts) tienen sobre los demás. Me gustaría, cuando tengan tiempo, que me contesten este punto, que es el único que no he logrado entender del objetivismo y que por el momento no acepto.

La ASOJOD dijo...

Felipe:

Mi respuesta es evidente en el comentario. No sé por qué no la ve. Pero bueno, se la reitero. La gran diferencia entre los religiosos y los objetivistas es que los segundos no tomamos las cosas oomo válidas tan sólo porque un dios así lo establece. Como le digo, racionalizamos la información, es decir, la procesamos y la aceptamos como válida tan sólo cuando así sea. Es decir, cuando el mismo examen racional no señale que hay cosas falsas en ese conocimiento. Es decir, mientras para los objetivistas la realidad se aprehende por medio de la epistemología y de la razón, para los religiosos se aprehende por revelación divina. Así que, si mañana dios dice que la pared no existe, el religioso creerá que no existe.

Pero esa no es la única diferencia. La otra es que los objetivistas no obligamos a nadie a adoptar nuestras ideas ni amenazamos con un futuro de dolor en el más allá. Como le digo, despreciamos a los que renuncian a su condición de humano, pero para mucha de esa gente, nuestro aprecio o desprecio no les preocupa, ergo, ni siquiera hay castigo moral.

La razón, como facultad volitiva e individual, es la que nos hace ver que la gente que renuncia a ella sufrirá, pero no porque nosotros les imprimamos algún tipo de dolor, sino porque como seres irracionales, tendrán enormes problemas para sobrevivir. ¿Cómo producirán su alimento si no razonan la manera de hacerlo? ¿Cómo sobrevivirán si adoptan la fuerza como derecho, habiendo bestias más fuertes que ellos?

Alejandro

Adrián Brenes dijo...

El aporte de una institución de tantísima influencia como la Iglesia católica puede analizarse desde cualquier punto de vista. Ver el vaso medio vacío es uno de ellos, pero igual se podrían escribir apologías enciclopédicas de la Iglesia.

La ASOJOD dijo...

Adrián:

Las instituciones así como las personas no han de ser juzgadas por la sarta de buenas intenciones que dicen profesar, sino por las acciones que realizan, no por lo que dicen creer sino por lo que efectivamente realizan. En este análisis la iglesia por supuesto que sale muy mal parada.

Manuel