domingo, 31 de agosto de 2008

La incongruencia del materialismo


Casi simultáneamente, en la Universidad de París IX (Dauphine), en la de Cornell, en la London School of Economics y en la Hoover Institution se realizaron, últimamente, jornadas en distintos campos de la investigación que, con muy diverso tenor e interés académico, tuvieron en común manifestaciones inequívocas de materialismo filosófico.

No se trata, claro está, de las preocupaciones por los aspectos crematísticos de la vida. Se trata de una tendencia que aflora, cada vez con más fuerza, en distintas áreas, a veces de modo explícito y las más de modo implícito, e incluso de manera inconsciente; es decir, sin que necesariamente constituya un postulado expreso de quien expone.

Son premisas que se encuentran tácitas en el razonamiento, pero que no siempre se exteriorizan de modo deliberado. Sin embargo, se trata del más crudo materialismo filosófico, referido a las características del ser humano, lo cual acarrea consecuencias de gran relevancia para el significado de la sociedad abierta.

Desde lados opuestos de la biblioteca se han escrito muchísimos libros sobre este debate tan medular, pero, como he dicho antes, sigo la fórmula que enseña que un artículo periodístico, igual que la minifalda, debe ser tan corto como para atraer la atención, pero de una extensión tal que cubra el argumento.

Me apresuro a escribir que el aspecto cardinal de esta controversia estriba en la incongruencia de sostener que el hombre está compuesto exclusivamente por kilos de protoplasma y que no hay tal cosa como los estados de conciencia, la psique, la mente o el alma. Esta postura se conoce como determinismo físico, y, si fuera correcta, no tendrían lugar ideas autogeneradas, no sería posible revisar nuestros propios juicios y no habría tal cosa como proposiciones verdaderas o falsas, puesto que haríamos lo que el loro. Estaríamos programados para decir lo que decimos y hacer lo que hacemos y, por tanto, no habría libre albedrío o libertad. Consecuentemente, no tendría sentido la moral ni la responsabilidad individual.

Una de las tantas refutaciones al determinismo físico se encuentra magníficamente expuesta en un libro que lleva el sugestivo título de El yo y su cerebro. Allí el filósofo de la ciencia Karl R. Popper y el premio Nobel en neurofisiología John C. Eccles muestran que no somos sólo de carne y hueso, que no estamos determinados por los nexos causales inherentes a la materia y que eso es lo que nos distingue del resto de las especies conocidas. Y lo dicho no tiene que ver con ser o no ser religioso: Popper es agnóstico y sostiene que los estados de conciencia emergen en el contexto de un proceso evolutivo.

Lo que consignamos no debe confundirse con la noción de Laplace, también refutada, en cuanto a que el universo es cerrado. Por el contrario: la propia evolución es consecuencia de fenómenos no previstos e imprevisibles, debido a la indeterminación del universo, lo cual es independiente del libre albedrío en el ser humano. Popper explica en su artículo Sobre nubes y relojes que si esto no fuera así, un físico experimentado, completamente ignorante en temas musicales que, por ejemplo, examinara detenidamente el cuerpo de Mozart, podría inferir y reproducir sus partituras. Incluso, si conjeturara modificaciones en su alimentación (como la sustitución de pollo por pescado), podría componer música que nunca compuso Mozart.

Si apareciera un determinista físico, si le preguntáramos si puede argumentar en un sentido distinto del que lo viene haciendo, si contestara por la afirmativa y procediera en consecuencia, estaría demostrado el libre albedrío. Pero si la respuesta fuera negativa, no tendría sentido seguir la conversación, puesto que no habría posibilidad de razonamiento, de pensamiento propiamente dicho ni de argumentación. El hombre sólo puede afirmar lo que está compelido y programado para afirmar, como una máquina. No hay debate con un determinista físico, puesto que la discusión supone libre albedrío.

Este tema no es una especulación filosófica menor, sino que, como hemos dicho, acarrea consecuencias de envergadura para la sociedad abierta. Si no hay libertad, no hay propósito deliberado, no hay preferencias, valorizaciones ni elección. En otros términos, no hay acción humana: sólo reacción, del mismo modo que ocurre en los reinos animal, vegetal y mineral. A cierto estímulo opera cierta reacción.

Eccles, en su ensayo The Human Brain and the Human Person, escribe: "Es un error pensar que el cerebro lo hace todo y que nuestras experiencias conscientes son simples reflejos de la actividad cerebral, lo que constituye una visión filosófica común. Si fuera así, nuestros estados conscientes no serían más que espectadores pasivos de las actividades que realiza el mecanismo neuronal del cerebro. Nuestra creencia de que realmente somos capaces de adoptar decisiones y tenemos control sobre nuestras acciones no sería más que ilusión. [...] Somos una combinación de dos cosas o entidades: nuestro cerebro, por una parte, y nuestra propia conciencia, por otra. [...] El cerebro nos provee, como personas conscientes, de las líneas de comunicación con el mundo material".

Es en verdad paradójico que, por ejemplo, algunas de las teorías que en economía pretenden explicar los fenómenos de la elección y las decisiones partan de premisas deterministas que, naturalmente, niegan la posibilidad de que existan preferencias. En un buen número de los estudios científicos se parte de análisis "behavioristas", principalmente sustentados en los trabajos originalmente expuestos por Burrhus F. Skinner (especialmente en su libro Beyond Freedom and Dignity ), que, entre otras cosas, han tenido gran influencia en ciertas vertientes del derecho penal. Según esta corriente de pensamiento, nadie puede ser castigado, debido a que cada persona está compelida a hacer lo que hace y, consiguientemente, no es responsable de su conducta.

John R.Lucas, en The Freedom of the Will, escribe: "El determinismo no puede ser verdadero, porque si lo fuera no consideraríamos los argumentos de los deterministas como reales, sino como reflejos condicionados. [...] Sólo un agente libre puede ser racional. El razonamiento (y, por tanto, la verdad) supone la libertad. Lo mismo acontece con la deliberación y con la opción moral".

Todo el andamiaje de la sociedad abierta se sustenta en la libertad del ser humano. En su capacidad de elegir y preferir entre distintas variantes, lo cual, desde luego, no tiene sentido en el mundo del determinismo físico. No son pocos los profesionales que se declaran partidarios del liberalismo y exponen con gran enjundia y elocuencia esa perspectiva, pero dan por sentadas las premisas sobre las que descansa esa filosofía, sin considerarlas y mucho menos escudriñarlas. Es así como se ofrecen enormes espacios al materialismo, que demuele aquellas premisas una a una y, desde arriba, como un efecto dominó, socava y corroe todo el referido andamiaje, hasta convertirlo en una mera etiqueta vacía de contenido.

En el ámbito de la psiquiatría, Thomas Szasz, en prácticamente todas sus obras, la emprende contra la noción de la llamada "enfermedad mental", al insistir en que la enfermedad es un proceso interno degenerativo que se desarrolla de modo tal que produce lesiones orgánicas que afectan tejidos y células, consecuencia de ese mal funcionamiento de la estructura corpórea. Sostiene que no hay tal cosa como la enfermedad de la psique, de las ideas, de los hábitos y las conductas, lo cual debe distinguirse de los problemas químicos en el cerebro. Szasz pone de manifiesto que enfermedades como la tuberculosis, el cáncer o la escarlatina no son asimilables a proyectos de vida que se estiman desviados de la media, y que no es pertinente corregir todo con medicaciones tales como las dirigidas a los neurotrasmisores, lo cual para nada niega los procesos de somatización.

En resumen: el materialismo no sólo demuele la dignidad del ser humano, sino que esteriliza la muy benéfica consecuencia bifronte del pluralismo y el debate de ideas, tan fértil e indispensable al efecto de reducir nuestra colosal ignorancia.

Alberto Benegas Lynch

viernes, 29 de agosto de 2008

Viernes de Recomendación


En este ensayo: "Berlin y dos conceptos de libertad personal", el profesor Pedro Schwartz, explica los dos conceptos de libertad desarrollados por Isaiah Berlin: la libertad negativa y la libertad postivia.

Frente a estos conceptos el profesor Schwartz diferencia entre los liberales clásicos y liberales románticos.

jueves, 28 de agosto de 2008

¡Impresionante!



Nuestros respetos. Es increíble como un reo -con apenas el sétimo año- es capaz de diferenciar entre el concepto de vida biológica y vida axiológica. Escuchar sus afirmaciones es refrescante, pues habla de hacerse responsable, de no ser una carga, para los demás de no querer vivir encarcelado, siendo todos estos deseos éticos, dignos de admiración.

En ASOJOD esperamos que la Sala IV acepte su recurso, y le permita a este ciudadano ser dueño de su vida. Para bien o para mal la responsabilidad de vivir lleva consigo también la responsabilidad de morir. Él ya asumió la primera y quiere asumir la segunda.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El petróleo y la política


Si le proponen hacer una apuesta sobre el precio del petróleo dentro de 10 años, ¿apostaría usted por un aumento o por la caída del precio? Algunos argumentan que se está acabando el petróleo fácil de extraer, por lo que el precio seguirá subiendo. Otros aseguran que el alto precio actual provocará una inundación de nuevas fuentes petroleras, por lo que los precios caerán, siempre y cuando los políticos en Washington no sigan con su marcha fúnebre sobre la energía y el medio ambiente.

El argumento sobre la caída de los precios petroleros es que existen cientos de años de reservas petroleras, al nivel actual y al proyectado aumento del consumo, si incluimos las reservas de petróleo pesado. En países como Arabia Saudí e Irak queda mucho petróleo barato por producir (a $15 o menos el barril), pero no en cantidad suficiente para suplir toda la demanda mundial. Por eso se está produciendo más petróleo en aguas profundas que es más costoso, como también el petróleo pesado proveniente de arenas bituminosas.

El monto de las reservas petroleras se mide en función del costo. Hay más de 1.300 millones de barriles de reservas de petróleo convencional, concentradas principalmente en el Medio Oriente. Las mayores reservas de petróleo pesado están en la faja del Orinoco en Venezuela, que se estiman en 1.200 millones de barriles, cuya producción costaría menos de $50 el barril.

De las arenas petroleras de la provincia de Alberta en Canadá se está actualmente extrayendo petróleo, a un costo de unos $45 y esas reservas se estiman en 1.800 millones de barriles. El total de las reservas mundiales de petróleo bituminoso de esquisto, una roca negra azulada, se estiman en 3.300 millones de barriles, de los cuales 70% están en Estados Unidos, principalmente en Colorado, Utah y Wyoming.

La empresa Shell informó el año pasado haber desarrollado una técnica para extraer petróleo de esquisto a un costo de alrededor de $35 por barril. Estados Unidos también tiene las mayores reservas de carbón, suficiente para suplir la demanda por varios siglos. El carbón se puede convertir en petróleo (como lo comprobaron los alemanes y sudafricanos hace años) y el costo estimado de conversión en la actualidad es de unos $35 el barril.

Entonces, ¿no parece muy raro que el precio actual del petróleo sea más del doble del costo de producir lo que ahora se consume y de lo que necesitaremos en el futuro? La razón del exagerado precio es que la oferta ha sido artificialmente restringida por los gobiernos. El 88% de las reservas de petróleo convencional pertenece a gobiernos y esos gobiernos invierten cantidades insuficientes en nueva producción. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos ha restringido las perforaciones costa afuera, en tierra firme y la conversión del carbón.

Algunos políticos dicen que tomaría años aumentar la producción en este país. Mentira. Nuevos pozos se pueden taladrar a un promedio de mil pies diarios, por lo que la elaboración de un pozo promedio tarda apenas una semana y estaría produciendo en pocos meses. Las perforaciones submarinas tardan más, pero lo que toma más tiempo son los permisos gubernamentales.

Los políticos que dicen que no se puede aumentar rápidamente la producción petrolera son los mismos que proponen fuentes alternas de energía, tales como molinos de viento y energía solar, sin tomar en cuenta que eso sí tomará mucho más tiempo.

Felizmente, la gente comienza a comprender que está pagando por la gasolina el doble de lo necesario y que el ambiente no se está beneficiando en nada por ello. Energía barata y un ambiente limpio no se logran con fuentes diferentes de energía, sino con políticos diferentes.

Richard W. Rahn

lunes, 25 de agosto de 2008

Tema polémico: la migración


Para este día, en ASOJOD queremos abordar uno de los fenómenos más relevantes y visibles de nuestros tiempos: la migración. En la actualidad, prácticamente no existe país que no esté involucrado con este tema, ya sea como país destinatario, originario o tránsito. Históricamente, todos los países se han construido sobre la base de inmigrantes. No hay, hoy día, una sola nación cuya población sea netamente original. Hay varios ejemplos: Estados Unidos se construyó a partir de la llegada de cientos de miles de inmigrantes, tanto europeos (fundamentalmente polacos, italianos, ingleses e irlandeses) como asiáticos, (muchos de ellos chinos, coreanos y japoneses) latinoamericanos (principalmente mexicanos, cubanos, puertorriqueños, dominicanos y salvadoreños) y afrocaribeños (sobre todo de las Antillas). Hoy día es quizá una de las sociedades más multiétnicas que existe. Costa Rica es también otro buen ejemplo, con una importante mezcla de europeos (especialmente españoles), aborígenes, asiáticos (sobre todo chinos y taiwaneses), latinoamericanos (argentinos, chilenos, nicaragüenses, cubanos y colombianos) y afrocaribeños (principalmente jamaiquinos). Así, podemos seguir con cada país y la conclusión es exactamente la misma: las sociedades están conformadas por individuos de diversa raíz cultural y étnica, que en un momento determinado, han salido de su país natal para instalarse en otro y tener descendencia. Por eso, es obvio que no existe una "raza o nación" pura.

No obstante, a pesar de esta verdad de Perogrullo, aún existen importantes restricciones a los migrantes. Esto resulta paradójico en un contexto de globalización, interdependencia y conexión, donde la relativa libertad en el flujo de capitales, bienes y servicios no va acompañado de la consecuente movilidad de personas. Evidentemente, esto demuestra que la mal llamada "globalización neoliberal" no existe: primero, porque el neoliberalismo como tal no existe (ya en otros artículos hemos explicado por qué y no hay absolutamente ningún estudio, argumento o persona seria que pueda definir de forma realista ese pseudomovimiento sin caer en prejuicios, errores, ataques ad hominem o absurdos). Segundo, dado que el término correcto es "liberal", es importante destacar que dicha corriente implica total ibertad en el amplio sentido de la palabra, así como la prevalencia del individuo sobre la sociedad. Lo que hoy día tenemos es un sistema internacional en vías de globalización, pero donde el Estado aún permanece como uno de los más importantes -si no el más importante- actor con poder definitorio de las reglas del juego. Esto lo confirma el hecho de que ni siquiera los flujos de capitales y mercancías son libres, toda vez que existen importentes obstáculos, tanto impositivos como técnicos, definidos por los distintos Estados. Asimismo, es el Estado el que sigue definiendo los criterios para permitir o negar la libre movilización de personas. En suma, ni tenemos completa libertad ni prevalencia del individuo sobre el Estado.

En ese contexto, es fácil notar que en la actualidad los distintos gobiernos-en mayor o menor grado- mantienen políticas restrictivas contra los inmigrantes. En Estados Unidos construyen muros para impedir su entrada; en la Unión Europea aprueban normas para penalizar la migración indocumentada; en otros países como Repúbilca Dominicana, España y México se refuerza el nacionalismo y el odio hacia el extranjero. En otras latitudes persisten las actitudes xenofóbicas y racistas, sean materiales (agresiones físicas) como psicológicas (chistes, rechazos, etc.). En fin, tal y como lo hicieran en su momento los nazis, el no perteneciente a la "raza (¿?) elegida" resulta ser el culpable de todos los males. Por eso vemos que en muchos lugares se sataniza al extranjero: se le culpa de la criminalidad, de la falta de empleos, de la pobreza, de la explotación, de la contaminación, etc.

Ante esta problemática tan generalizada, en ASOJOD queremos desmentir buena parte de los argumentos de aquellos que se oponen a la migración. En primera instancia, como defensores de la libertad, consideramos que existe un derecho fundamental de las personas de trasladarse libremente a cualquier destino siempre y cuando lo haga con intenciones pacíficas y dentro del marco de la legalidad. Es decir, estamos de acuerdo con que ingresen y salgan personas de un país hacia otro, cuando quieran si sus intenciones no impliquen daños a terceros. Esto significa que el único criterio que debería tener el Estado para prohibir la entrada de personas a su territorio es la delictividad, el historial criminal.

El segundo argumento está muy relacionado con el anterior: cuando la gente se traslada a otro país con intenciones pacíficas, sea para producir o para aprender, está generando un beneficio a los ciudadanos del país receptor. Piénsese en un profesional o un obrero que llega a un país a trabajar. Tiene una formación laboral, técnica o académica que no le costó nada a los tax payers del país receptor y, al mismo tiempo, llega a producir. Además, trae conocimientos y técnicas quizá novedosas que pueden ser implementadas para mejorar la capacidad productiva de los trabajadores del país receptor. Un interesante ejemplo de esto es la Viena de los años 20 o el Estados Unidos de los años 50. En el primer caso, muchos importantes científicos, académicos, filósofos, economistas y sociólogos convergieron en la ciudada austriaca, convirtiéndola en uno de los centros culturales más importantes de Europa para esos años. En ese contexto, siendo austriacos o no, la presencia de esas personalidades contribuyó a la aparición de varios de los más importantes pensadores: Popper, Hayek, Mises, Schlick, Wittgenstein, Hempel, Tarski, Kelzen, etc. En el segundo caso, en el marco de la persecución nazi a los judios y en la etapa posterior a la guerra, cientos de miles de inmigrantes europeos migraron hacia los Estados Unidos, enriqueciendo el ambiente intelectual. Puede destacarse a Einstein, Freud, Von Neumann, Morgentern, Sartori entre otros tantos.

Pero no necesariamente tienen que ser "famosas" las personas de nuestro ejemplo. A los distintos países han llegado millones de personas que si bien permanecen en el anonimato, han generado importantísimas contribuciones. Gente con ideas novedosas, métodos de producción más eficientes, con disposición para trabajar y ganarse la vida honradamente. Sin importar si se trata de empleadas domésticas o de filósofos, las personas que llegan a los países con intenciones de trabajar y asegurarse un mejor futuro, han hecho innumerables contribuciones al desarrollo actual de la humanidad.

Justamente este punto de la búsqueda de un mejor futuro, nos lleva al tercer argumento: como bien lo dispusieron los Padres Fundadores de los Estados Unidos, cada persona tiene el derecho a la búsqueda de su felicidad. Cuando las personas migran, lo hacen por una razón: no están satisfechos en su lugar de origen. Sea por razones políticas, religiosas, culturales, económicas, ambientales o personales, las personas deciden salir de su país para buscar oportunidades que en él no encuentran. Siendo que cada persona tiene derecho a buscar su desarrollo y felicidad, de la forma en que lo considere pertinente y, siempre y cuando no viole derechos de terceros, no existe ninguna razón para impedírselo.

Por eso, desde ASOJOD hacemos el más fuerte llamado a eliminar todas las barreras que impidan el libre flujo de personas cuya intención no es violar derechos de terceros.

domingo, 24 de agosto de 2008

Utopía y violencia


Este es el título que el filósofo Karl R. Popper le dio a un capítulo de su libro Conjeturas y refutaciones. En ese capítulo Popper argumenta que las utopías derivan, inevitablemente, en violencia. El documento hecho en Montecristi nos propone la utopía de un Ecuador donde todos los ecuatorianos seamos iguales (formal y materialmente según dice el artículo 66).

Las revoluciones sangrientas del siglo XX tenían en común una pasión por la igualdad que superaba a aquella por la libertad.

En 1989 se cumplió el segundo centenario de la Revolución Francesa, así como también cayó el muro de Berlín. Marc Fumaroli de la Academia Francesa, dice que en ese año “De pronto, se hizo imposible no sólo esconder o atenuar, en nombre del postulado de un radiante porvenir, el carácter carcelario del régimen soviético y el río de sangre y de torturas que su tiranía no había dejado nunca de hacer correr, sino también negar por más tiempo el giro feroz y sangriento que había tomado en 1792 la Revolución Francesa: la igualdad y los derechos del hombre impuestos en París y en las provincias por la cuchilla de la guillotina”. Luego añade que “Todos los Terrores ‘rojos’ del siglo XX han procedido de ideologías igualitarias tan sumarias y abstractas como aquélla (de la Revolución Francesa)”.

Pero volviendo a Popper, este decía que las utopías presuponen una sociedad ideal y que es imposible concebir tal sociedad a través de los métodos científicos y de la lógica. Por ende, las diferencias de opinión acerca de cómo debería ser esa sociedad ideal “no siempre pueden ser resueltas a través del método de la argumentación”. Entonces, “el utópico debe ganarse, o destruir, a los utópicos que compiten con él y que no comparten sus objetivos utópicos y quienes no profesan su religión utópica”. Y para destruirlos el utópico se debe valer de la violencia, la cual según Popper comprende la propaganda, silenciar a los críticos y la aniquilación de toda oposición.

Los planes utópicos suelen pedir el sacrificio del individuo por el todo (la Constitución de Montecristi así lo pide en el artículo 83) o por generaciones futuras. No obstante, Popper decía que “ninguna generación debe ser sacrificada por el bien de una generación futura. . . nunca deberíamos pretender balancear la miseria de alguien con la felicidad de otro”. Además que “Aquellos entre nosotros que creemos en el hombre como es, y que por lo tanto no hemos renunciado a la esperanza de derrotar la violencia y la irracionalidad, debemos demandar…que a cada hombre se le permita dirigir su propia vida en todo momento en que esto sea compatible con el igual derecho de otros”.

El reino de los “filósofos reyes”—individuos que equivocadamente creen que el conocimiento y la razón son instrumentos que justificarían que ellos se tomen el poder y ejerzan violencia, si es necesaria para lograr sus fines utópicos—pone en peligro la libertad y la paz en nuestro país.

El día que nos gobiernen individuos verdaderamente racionales—que según Popper son aquellos que siempre “están concientes de lo limitados que son sus conocimientos, y del simple hecho de que cualquier habilidad crítica que poseen se la deben a la interacción intelectual con otros”—tendremos un gobierno que no nos prometa el “buen vivir”, o algo parecido al cielo en la tierra, sino solamente los derechos más elementales. La revolución que necesitamos es aquella que nos garantice igualdad ante la ley, no la igualdad formal y material que solo una guillotina puede intentar garantizar.

Gabriela Calderón

viernes, 22 de agosto de 2008

Viernes de recomendación


Para este día, queremos ofrecerles un interesante artículo de Gary Becker, titulado "La naturaleza de la competencia", donde el autor señala varios ejemplos históricos en que la competencia ha traido grandes beneficios, no sólo comerciales y económicos, sino también sociales y políticos.

jueves, 21 de agosto de 2008

Globofobia


A pesar de que la tanto la globalización como la economía de mercado son positivas, a lo largo de los últimos años se ha ido formando un movimiento que se opone a ambas. Ese movimiento ha aprovechado cualquier reunión internacional de la Organización Mundial del Comercio, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Foro Económico Mundial de Davos e incluso de la Unión Europea para manifestar su oposición y su odio a la globalización. Los orígenes de esos grupos son muy diversos y a menudo responden a intereses contrapuestos. Están formados por intelectuales, campesinos, ecologistas, estudiantes, pastores de cabras, sindicalistas, xenófobos proteccionistas de la extrema derecha norteamericana, okupas, feministas, artistas solidarios, organizaciones no gubernamentales y presuntos defensores de los países pobres. Dado que el movimiento no tiene un nombre determinado y que la única característica que une a sus heterogéneos integrantes es el odio hacia la globalización, a partir de ahora me referiré a él con el nombre que mejor describe su objetivo común: la globofobia.

Los globófobos nos explican que la globalización es negativa porque genera desigualdades económicas entre unos ricos que cada día son más ricos y unos pobres que cada día son más pobres, porque fomenta las dictaduras políticas en perjuicio de las democracias, porque usurpa el poder a los gobiernos y lo brinda a las multinacionales, porque beneficia a las empresas en perjuicio de los trabajadores, porque contribuye a la explotación infantil, porque destruye el medio ambiente y porque es responsable de un sinfín de desgracias más.

Parece como si todos los males de la humanidad, desde el hambre del Tercer Mundo hasta la falta de educación, pasando por la extinción de las ballenas y el efecto invernadero, fueran causados por esa globalización que se nos impone no se sabe exactamente desde dónde, pero que hay que detener como sea. No queda demasiado claro qué es lo que proponen como alternativa. Su mensaje tiende a ser una mera crítica destructiva (y casi siempre violenta) al proceso de globalización, sin ser demasiado precisos a la hora de hacer propuestas constructivas serias. Ahora bien, debemos suponer que quieren que los gobiernos limiten la acción de los mercados y reduzcan el grado de apertura de los países a las influencias presuntamente malignas del capital, las tecnologías y las inversiones de las empresas multinacionales de los países ricos.

En circunstancias normales, los argumentos de los grupos violentos deberían ser ignorados hasta que no consigan expresar sus argumentos de un modo civilizado (y, en este sentido, cabe decir que hay algunos grupos que expresan sus preocupaciones pacíficamente, aunque siempre suelen estar eclipsados por los violentos). Ahora bien, dada la popularidad de la que gozan entre el público, me parece que es importante pararse un momento y pensar un poco sobre las críticas que se hacen desde la globofobia.

Antes de hacerlo, sin embargo, me gustaría mencionar un aspecto importante. Muy importante. El debate sobre la globalización acostumbra a plantearse en términos de solidaridad. Se nos pretende hacer creer que quien está a favor de los mercados y de la globalización es una persona mala e insolidaria, sin criterios y "al servicio del gran capital". Por lo contrario se dice que se es solidario y buena persona si se es partidario de las limosnas, de la condonación de la deuda internacional y de las políticas públicas proteccionistas, planificadoras y antiglobalizadoras. No hace falta decir que este tipo de argumentaciones esperpénticas son erróneas y contraproducentes. Acusar sistemáticamente de malo a quien discrepa puede ser una buena estrategia populista, pero no es una buena estrategia intelectual. Ponerse a discutir sobre quién es más humanitario o más buen samaritano es perder el tiempo. Todos los que dedicamos nuestra a vida a ayudar a los países pobres somos igual de buenos o malos. Ni mejores, ni peores. Y dado que todos somos igual de buenos y que nuestro objetivo común es que los pobres dejen de serlo, la pregunta realmente importante no es quién es más solidario, sino cuáles son las políticas internacionales que terminarán consiguiendo ese objetivo. En ese sentido, creo firmemente que si las propuestas de los grupos globófobos se llevaran a cabo, el mundo sería menos libre y menos democrático, los trabajadores serían más pobres, la desigualdad entre países no llegaría a reducirse jamás, los niños de los países pobres nunca llegarían a ir al colegio y seguirían trabajando a cambio de todavía menos dinero, y el medioambiente se degradaría todavía más deprisa. Exactamente lo contrario de lo que pretenden.

Hemos visto cómo la apertura de los mercados a las fuerzas de la globalización permitió y está permitiendo a países como Japón, Corea, Singapur, Hong Kong, Tailandia, Indonesia, Malasia o incluso China alcanzar niveles de riqueza y bienestar impensables hace cuarenta años. También hemos visto que el progreso de estos países ha conllevado reducciones significativas de la pobreza entre los más desprotegidos, progreso significativo para los obreros y reducciones importantes en las desigualdades de renta entre las personas. No parece, pues, que la globalización beneficie solamente a los empresarios y a los ricos sino que parece haber comportado importantes ganancias para los trabajadores y para los más desamparados.

Es cierto que siguen existiendo centenares de millones de pobres en el mundo y no todos los ciudadanos del planeta pueden disfrutar de nuestro nivel de bienestar. La pregunta importante, sin embargo, es si la responsable de esas desgracias es la globalización. Si entendemos la globalización como el "libre movimiento internacional de cinco factores: el capital, el trabajo, las tecnologías, el comercio y la información", enseguida nos damos cuenta de que es bastante difícil que ésta sea la causante de la pobreza del mundo. Entre otras cosas, porque la globalización todavía no ha llegado al tercer mundo: ni los ciudadanos africanos pueden emigrar en libertad, ni pueden exportar sus bienes agrícolas a Europa, ni el capital de los países ricos fluye para invertir en África, ni las nuevas tecnologías son fácilmente accesibles desde ese continente, ni la información fluye libremente por África. Es decir: ninguna de las condiciones que definen la globalización se da en África. Y si la globalización no ha llegado a los países pobres, ¿cómo puede ser responsable de su pobreza? ¿No será que, si hay un problema, es que la globalización todavía no ha llegado a las zonas más pobres del planeta? Yo creo que sí. Y, por lo tanto, estoy convencido de que, en vez de detenerla, lo que debemos hacer es luchar por llevarla a África y a las zonas pobres de Asia y América Latina.

A pesar de todo esto, los globófobos no paran de publicar panfletos en los que se acusa a la globalización de, entre otras cosas, reducir las libertades democráticas e incitar a las dictaduras, de explotar a los niños del mundo, de crear gravísimos problemas medioambientales y de generar crecientes desigualdades entre ricos y pobres. ¿La solución a todos esos problemas? Pues parece que sólo hay una: la eliminación de la globalización y, consecuentemente, de la libertad y la creación de riqueza.

Xavier Sala -i-Martin

miércoles, 20 de agosto de 2008

A 40 años de Praga


Este 21 de agosto se cumplen 4 décadas del intento soviético de suprimir a los checoslovacos. A diferencia de la matanza en Hungría 12 años antes, esa vez los totalitarios se cuidaron de no hacer de Praga un altar de la libertad, porque los soviéticos habían aprendido en Budapest que, aunque se mata al hombre, se inmortaliza al Hombre, que siempre sale avante en estos forcejeos entre la libertad y la tiranía.

Solo han pasado 40 años, y el mundo es otro. El otrora invasor ya ni siquiera existe, excelente advertencia para los aprendices de tirano –sobre lo efímero del poder– como lo es también la existencia del nuevo Tribunal Penal Internacional en La Haya. Los “Breznev” de la época no tuvieron esa amenaza. Ahora sí tenemos con qué perseguirlos implacablemente hasta el fin del mundo, por delitos espeluznantes, pero dichosamente imprescriptibles.

Aprendizaje. ¿Qué aprendimos de Praga? Lo que ya sabíamos: que los molinos del Señor muelen lento, pero fino. Todo intento de doblegar el espíritu humano es tan estéril como estúpido. Los nazis no pudieron con los judíos, ni los soviéticos con húngaros o checos. Debieron aprender del fracaso de los ingleses contra Gandhi, y echar para su saco.

Sin embargo, en su matrimonio frustrado con el poder legítimo, los soviéticos trataron el asunto como solo un militar sabe: a lo bestia. Paradójicamente, en su propia casa no pudieron doblegar a Sakarov; y Solzhenitzin acaba de morir en paz, mucho tiempo después de la autodisolución de esa fingida “Unión de Repúblicas”, farsa federal en la cual el Kremlin lo único que hizo fue cambiar de tirano: un Zar por un Secretario General, y una aristocracia por la “nomenklatura ” del Partido. ¿Y la dictadura del proletariado? Muy mal, gracias.

Recordemos a Praga porque pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. En actos de verdadera desmemoria histórica, la humanidad vuelve a caer sucumbida y deslumbrada ante los Mugabes y Chávez, nuevos Mesías surgidos precisamente al calor del olvido histórico.

La tentación totalitaria se mantiene vigente, porque el poder tiene un “no se qué ” que lo hace tan sensual, embrujador e irresistible para aquellos que padecen delirios de grandeza. Algunos Narcisos se autoveneran (ellos solo se hacen daño a sí mismos); otros dan golpes de Estado, emprenden limpiezas étnicas y arrastran a la colectividad a la hecatombe, con lo cual su problema personal se convierte en crisis nacional y humana. Esos son los peligrosos, que tenemos que controlar. Llámese el Partido, el Presidente o sus amigos, en cualquier momento y lugar resurgen brotes de actos ilegítimos para hacerse con el poder a la brava, ya sea con invasiones y tanques, golpes de Estado o fraudes electorales.

No olvidar. Hay que recordar el Holocausto, Hungría, Praga, Tlatelolco y Tian Amen, no por morbo o masoquismo, y menos aún para llenarnos de rencores, sino para asegurarnos de que nunca se repitan.

No olvidemos, para que el término “genocidio” se convierta en un recuerdo jurásico, un arcaísmo que se refiera a trágicos tiempos idos, que solo pueda ser explicado como una aberrante curiosidad de la destructividad humana, en una clase de “psicología arqueológica” o de historia del terror.

Las masacres de Sbrenica y Ruanda le dan al genocidio una vergonzosa actualidad. Que estos aniversarios –como el de la invasión a Checoslovaquia– sean precisamente eso: solo malos recuerdos, que nos mantengan vigilantes para detectar y detener a tiempo, cualquier amenaza totalitaria.

Agustín Ureña Álvarez

¡Más empleo!


"La firma estadounidense Emerson contratará aquí a 200 ingenieros eléctricos, químicos e industriales en los próximos cinco años, tras iniciar operaciones en el país.

En la empresa laboran actualmente 36 ingenieros, quienes se encargan de que el hardware y software que diseña la casa matriz de Emerson en EE. UU. se adapte a las necesidades de clientes globales.

La inversión inicial de la compañía aquí es de $150.000, pero planea adicionar $250.000 en el 2011."

Una vez más la realidad desmiente las falacias que proclaman los defensores del pueblo y de la soberanía nacional. Esta peculiar especie animal, parece que no puede conocer ni siquiera a partir de la más vulgar y sencilla empiria. Los ejemplos sobran -este es uno más de ellos-, definitivamente es el capital privado, la inversión extranjera como la nacional quienes ofrecen nuevas y mejores oportunidades de empleo a los trabajadores costarricenses. Mientras unos se dedican a producir riqueza, otros se dedican a destruirla...

martes, 19 de agosto de 2008

En Vela


Publicó ayerLa Nación una noticia aparentemente trivial: más empleados públicos y privados dejan la oficina, sin romper el vínculo laboral formal, para trabajar desde la casa (teletrabajo). El Gobierno emitió, el 1.° de agosto pasado, un decreto ejecutivo para estimular esta modalidad, implantada en 11 entidades públicas. Otra cara de la globalización, que se ensancha y reduce la verticalidad.

El teletrabajo no es la obligación del Estado de dar una “tele” a los trabajadores, como dijo alguien. Significa, como escribió ayer el Dr. Enrique Margery Bertoglia, en la sección Opinión de este periódico, “un profundo cambio cultural, el gran desafío”, al calor de la conectividad tecnológica, la capacidad organizativa y la vivencia de diversos valores éticos, como la responsabilidad y la autodisciplina. Refuerza, a la vez, en la familia la ética del trabajo.

Como otras noticias en la actualidad, esta aparece, de pronto, como información prosaica de un hecho en marcha. Quizá no ahondamos en ella porque, presas de la instantaneidad y de la frenética innovación, hemos perdido realmente el sentido del asombro, que hasta el final del siglo XIX, un siglo de gigantes, compartían, como se ha dicho, los místicos, los poetas y los científicos. Teletrabajo: apenas estamos comenzando, como en casi todo. Otra relación con el trabajo, el espacio, el tiempo y nuestra vida. “El tiempo de una vida –escribe Séneca a su amigo Lucilio– es la sola propiedad del ser humano. Es necesario utilizarlo plenamente, a fondo”. La ciencia y la tecnología nos tienden la mano.

Hace una semanas, interpelado alguien sobre sus propuestas para resolver los problemas nacionales, contestó: “Volver atrás”. No podemos retroceder o desandar el camino de la ciencia y la tecnología. Desarraigar lo peor, rectificar, arrancar la cizaña, luchar, mejorar y conquistar nuevas marcas. No nos queda más. Volver atrás es el “no” total. Decimos esto por cuanto ya aparecieron los primeros artículos en Internet contra el teletrabajo, por parte de los líderes de la “telecalle” y la democracia callejera, por violar, según sus autores, el Código de Trabajo, el derecho de asociación y el derecho de huelga…

No es una broma. Es una mentalidad pétrea, enemiga del “cambio cultural”. Pronto se presentarán los primeros recursos ante la Sala Constitucional contra el teletrabajo, como ya surgieron voces de oposición contra los cursos de inglés para los profesores de secundaria, por cuanto degradan la profesión, máxime si, según los quejosos, se realizan en el Centro Norteamericano-Costarricense. Nuestro enemigo está dentro…

Julio Rodríguez

lunes, 18 de agosto de 2008

Tema polémico: la política exterior de Costa Rica


Desde hace meses hemos venido observando importantes cambios en la dirección de la política exterior costarricense. La ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán y el inicio de ellas con China; el traslado de la sede diplomática de Jerusalem a Tel Aviv, el establecimiento de relaciones con Palestina y la adhesión a Petrocaribe, entre otros. Todo esto en el seno de una carrera por obtener un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En ASOJOD hemos dado seguimiento a esta nueva política que pareciera fundamentarse en la idea de quedar bien con "dios y con el diablo" y, que al mismo tiempo, parece trastocar los valores de la política exterior costarricense. De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, la política exterior costarricense se ha caracterizado por "el respeto al derecho de asilo, el apego a la democracia, la abolición del ejército, el desarme y la promición de los derechos humanos". En ese sentido, asistimos a algunas serias contradicciones axiológicas que queremos sacar a colación para el debate.

China:

Si se dice que Costa Rica tiene como norte la protección de los derechos humanos y la promoción de la democracia, el establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con China resulta toda una contradicción. Para nadie es un secreto que China es un régimen de partido único, con limitadas libertades de expresión, asociación, credo, etc., caracterizado históricamente por violaciones a los derechos humanos, especialmente por el mantenimiento de la esclavitud. También es cierto que las políticas internas represivas del Gobierno Chino, impulsando un "capitalismo" de Estado, donde persiste la propiedad colectiva de muchos medios de producción, el clientelismo político, el amiguismo entre el aparato gubernamental y algunos empresarios, el control de precios, y en fin, la intervención del mercado. Asimismo, se mantiene un sistema legal que patrocina la esclavitud y eso es lo que ha permitido a China tener una mano de obra tan barata, capaz de lograr una tasa de crecimiento económico promedio de 9.3% entre 1986 y 2006. Evidentemente, en ese país ni hay democracia ni respeto por los derechos humanos, pero eso no fue óbice para que la Administración Arias Sánchez rompiera los lazos diplomáticos con Taiwán y los iniciara con China.

En ASOJOD no pensamos en que es necesario dejar de negociar con China, sino que no es necesario establecer relaciones diplomáticas para tener relaciones comerciales, salvo que se tratare de un Acuerdo de Asociación como el que actualmente se está tratando de establecer con la Unión Europea. Como siempre lo hemos defendido, el Estado no debe intervenir en la economía, lo que implica que no tiene por qué participar en las relaciones comerciales entre unidades económicas de distintos países: el contrato entre privados sólo debe involucrar a esos privados y sólo ellos deben participar y verse obligados por él. La única relación interestatal (no entre las unidades económicas privadas) que debería existir entre China y Costa Rica es meramente administrativa, para efecto de trámites consulares, asistencia a ciudadanos en el otro país y legalización de documentos.

Palestina e Israel:

Si, por otro lado, se pretende patrocinar el desarme y la paz, resulta ilógico establecer vínculos diplomáticos con Palestina, dado que ese Estado tiene una fuerte vinculación con el grupo terrorista Hamás y se le acusa de dar protección a miembros de Al Qaeda. Antes de que alguien pegue el grito al cielo, queremos aclarar que también consideramos como terrorista al gobierno de Israel y a todo aquel pueblo, Estado-nación o grupo que se proclame "elegido" y crea que tiene licencia para matar en nombre de alguna deidad.

Lo más lógico es que si en verdad Costa Rica está comprometida con la paz y el desarme, tendría que romper relaciones con ambos Estados hasta tanto no haya un acuerdo de cese a las hostilidades. Esto implica, por supuesto, dejar de apoyar cualquier iniciativa tanto de Israel como de Palestina en el concierto de las Naciones que no vaya dirigida a alcanzar una paz estable y limitarse, al igual que con China, a mantener relaciones de índole administrativa.

Cuba y Venezuela:

A pesar de que, en la actualidad, Costa Rica no mantiene relaciones con Cuba, lo cierto es que nuestro país nunca debió establecerlas mientras Fidel Castro y su régimen de partido único violador de libertades permaneciera en el poder. A largo del tiempo, Costa Rica ha roto algunos lazos con ese país pero los ha vuelto a reestablecer, al mejor estilo de las relaciones amorosas tormentosas, donde la pareja termina y reinicia una y otra vez.

Parafraseando a Carlos Alberto Montaner, dado que a Fidel Castro se le ha extendido la vida para ver el fracaso de su sistema y la forma en que su propio hermano lo acaba, lo que Costa Rica debería hacer en ese contexto es simplemente esperar el reestablecimiento de la democracia en Cuba. Una vez logrado, sería correcto que nuestro país reiniciara las relaciones diplomáticas.

Respecto a Venezuela, la situación es aún más complicada. Al tener ese país un régimen de partído único (de facto), que se caracteriza por la violación sistemática a las libertades individuales, especialmente a las económicas y políticas, no se justifican las relaciones diplomáticas que Costa Rica tiene con la república bolivariana. Sin embargo, a pesar de que Chávez ha insultado una y otra vez al gobierno costarricene, ahora resulta que la Administración Arias Sánchez defiende a la de Chávez Frías, en el marco de la integración de Costa Rica a Petrocaribe para obtener petróleo "más barato". Nos preguntamos si en términos económicos efectivamente existirá ese ahorro, dado que hasta el momento no hemos visto ningún dato que lo compruebe. Pero nuestra duda es mayor en términos de costo político: literalmente, el ingreso a Petrocaribe es poner la cara para recibir bofetadas. Y como toda relación enfermiza de amor-agresión, la víctima justifica y perdona, lo cual hace pensar que se le entrega un recurso de poder a Venezuela sobre la política exterior de Costa Rica

Finalmente, en todo ese contexto de relación Cuba-Venezuela y Venezuela-Costa Rica, exista una especie de transitividad, de forma tal que indirectamente Cuba y Costa Rica se abrazan unidas. Llama poderosamente la atención que ahora nuestro país se convierta en defensor de Cuba luego de entrar a Petrocaribe, una organización financiada por el teniente-coronel Chávez y sus petrodólares. Esto lo demuestran declaraciones de Oscar Arias, cuando afirma que Estados Unidos debería cerrar Guantánamo y revocar el embargo a Cuba.

En ASOJOD estamos de acuerdo con ambas medidas, pero nos resulta sumamente curioso que don Oscar las traiga a colación ahora y no en el contexto del TLC con Estados Unidos. Para nosotros, el cierre de Guantánamo debe darse por ser este un lugar donde se violan derechos humanos y el cese del embargo, porque es una intervención del Estado en la economía, prohibiéndole a cubanos y a estadounidenses comerciar libremente entre sí. No obstante, las declaraciones de don Oscar nos hacen pensar más en una forma de congraciarse con Chávez que en un interés racional y responsable para que aquella situación finalice.

sábado, 16 de agosto de 2008

En Vela


Nos dicen las últimas noticias de Cuba que la apertura de una moderna tienda estatal en La Habana, llamada Trasval, con tufillo capitalista, ha causado furor. La curiosidad ha prevalecido sobre la capacidad de compra y las candorosas colas se alargan en la calle bajo el concupiscente sol habanero.

La oferta de artículos de ferretería, limpieza, plomería, accesorios para carros, electrodomésticos, zapatos y otros es amplia. Un fantasma recorre Cuba… La prensa oficial, tentada por el consumismo, ha desenfundado las mohosas armas de la crítica para exigir un buen servicio y mejores mercancías. Esto es bueno. Un cuerpo de seguridad custodia el edificio, como si fuera una exposición de diamantes. Un cubano compró un televisor portátil, valorado en más del doble de su salario, para ver los Juegos Olímpicos, y Regina, jubilada, no pudo comprar una escoba pues el precio equivalía a su salario mensual. Pero ¡qué importa! Otro día será.

¿Qué ha funcionado en esta tienda? Algo muy simple: la naturaleza humana que el comunismo trató, por décadas, de destruir para construir otra, sin mancha alguna, sin pecado, angelical, sin ambición, sin egoísmo, unisex, pacífica, libre y, como expresó un gurú comunista, tan maravillosa que los seres humanos podrían, a la hora triunfal del comunismo, comunicarse por medio del pensamiento sin la intermediación burguesa de la palabra. El proyecto del “nuevo hombre” se ha derrumbado, bajo un Himalaya de muertos, igual que la Torre de Babel. En Cuba, Dios, que, como omnisciente, tiene un exquisito sentido del humor, le ha alargado la vida al gran hermano, Fidel, para que sea testigo ocular de su inmenso fracaso. Su sustituto y panteonero, el hermano Raúl, está entendiendo la lección: los hechos son testarudos y la naturaleza humana, con virtudes y vicios, grandeza y bajeza, siempre sale a flote, y lo mismo se extasía ante el Partenón como ante un electrodoméstico, y adora a Dios con Bach o suspira con Celia Cruz... Así somos.

También los ticos, sin tiranos ni represión, corrimos como locos, un día, a ver un Jumbo estacionado en el aeropuerto; contemplamos extasiados las primeras escaleras eléctricas en San José, donde los chiquitos y sus padres caían como racimos; imploramos un cubito de hielo a las primeras familias que tenían refrigeradora; nos congregábamos, sobresaltados, frente al portón eléctrico de una casa, en Heredia, donde un cartel previsor decía: “No se asuste, se abre solo”, u organizábamos excursiones a San José a ver los semáforos, que se apagaban o encendían “solos”…

Que nadie mate el niño que llevamos dentro...

Julio Rodríguez

viernes, 15 de agosto de 2008

Viernes de Recomendación


Este día les presentamos el ensayo: "La Filosofía de la Ciencia de Popper", en el cual el profesor Carlos Verdugo expone las principales ideas del filósofo de Viena. En cuanto a la filosofía de la ciencia, el artículo explica el racionalismo crítico de Popper, su crítica al inductivismo, así como su visión de la ciencia como una serie de conjeturas y refutaciones. El autor también aborda los aportes a la filosofía política de Popper: su crítica al historicismo y a la sociedad cerrada así como su defensa a la sociedad abierta y a la democracia.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Democracia liberal y elección pública


El liberalismo es una corriente de pensamiento que admite propuestas muy dispares y distintos grados de compromiso con los derechos individuales. Sin embargo, si ordenásemos los distintos liberalismos en una escalera que mostrase de menor a mayor la escrupulosidad en el respeto a la propiedad privada, el primer peldaño lo ocuparía la democracia liberal: es lo mínimo exigible. Los gradualistas creemos que el desarrollo del liberalismo tiene que consistir en ir subiendo esa escalera.

La democracia liberal se ha esbozado apelando a la Teoría de la Elección Pública, con un planteamiento en muchos puntos estimulante y enriquecedor. El modelo liberal-democrático se define en contraposición al modelo democrático-republicano (coincidentes con los paradigmas "protector" y "desarrollista", respectivamente, según la terminología de Macpherson y Held). La diferencia entre los dos modelos no es baladí: el democrático-republicano recurre a políticas positivas que hagan efectivos unos ideales (subvenciones, paridad, control de precios y salarios, redistribución); el modelo liberal-democrático, por el contrario, se materializa en una Constitución-marco para las relaciones entre gobernantes y gobernados, por lo que los únicos mecanismos positivos son aquellos que preservan la "pureza" de esas relaciones, evitando así los gobiernos sobrecargados que desemboquen en incongruencias o excesos.

La diferencia con el Estado mínimo es que esas relaciones no se agotan en la protección, la justicia y las infraestructuras básicas, sino que pueden ser cualquiera que venga recogida en la Constitución. Esta Constitución tiene que ser, por una parte, "liberal" y, por otra, "económica".

Una Constitución "liberal", según este modelo, simplemente tiene que fijar límites. La novedad no reside en las "garantías" (mecanismos que aseguren que los derechos individuales clásicos no serán invalidados por los sedicentes derechos sociales) sino en la concreción y, sobre todo, control de las reglas de juego que delimiten tanto los ámbitos de decisión y los procedimientos de las políticas públicas como la participación ciudadana en la instancia legislativa. Es decir: qué y cómo pueden decidir el Gobierno y el Parlamento, y cómo son éstos elegidos por los ciudadanos.

En cuanto a la participación en la elección de legisladores y Ejecutivo, parece claro que una Constitución liberal apostaría por una fórmula electoral lo más proporcional posible, por lo que se aplicaría una fórmula de cociente electoral (cuanto más pequeño, mejor); así como por las listas Panachage, que permitan un voto combinado de candidatos de diferentes partidos y en un orden libre. Esta característica de una democracia liberal es la única que se ve reflejada en algunos programas electorales de la Campaña 2008. Seguramente porque es su característica menos relevante: aunque sea una cuestión de higiene democrática, no está claro que las listas abiertas produzcan resultados electorales distintos a los de las tradicionales listas cerradas y bloqueadas.

Blindar la Constitución a la inflación de enmiendas y restringir la discrecionalidad y las invasiones estatales es todavía más básico. No es lo mismo un Estado cuya Constitución fije el límite porcentual respecto al PIB del gasto público, o la magnitud de la presión fiscal tolerable, o los ámbitos prohibidos totalmente a la incursión política, que un Estado que permita que con cada legislatura se incremente la base social parasitaria, que aumente la progresividad de los impuestos a su gusto o que fundamente la competencia entre partidos políticos en propuestas sobre más y más regulación de ámbitos inimaginables, llegando a extremos cada año más bochornosos (sexualidad, ideología, alimentación, costumbres...). Y, siempre, como si fuera otra norma obligatoria más, invocando al inasible y escurridizo "bienestar común".

Esta Constitución, además, tiene que ser "económica". Este concepto, que comporta una cierta perspectiva contractualista, lo aportaron Buchanan y Tullock en su obra El cálculo del consenso (1963): la Constitución será "económica" u "óptima" cuando se minimice la suma de los costes externos y de negociación de todos los miembros de una sociedad dada. Ese punto mínimo se corresponde con el consenso sobre la relación que debería existir, como decíamos antes, entre gobernantes y gobernados.

Los costes externos son los costes que le generan a un individuo las decisiones de los demás y, dado que cuantos más miembros haya en una sociedad, más probabilidad tendrá dicho individuo de encontrar un grupo con sus mismos intereses, estos costes tienen pendiente negativa. Los costes de negociación son los costes del proceso de llegar a un acuerdo, y aumentan a medida que se incrementa el número de individuos cuyo pacto sea necesario para la acción colectiva, por lo que tienen pendiente positiva. La suma de ambos, en consecuencia, tiene forma de U y la minimización matemática es sencilla.

Sin embargo, como en todos los equilibrios, a pesar de ser interesantes como "ideales", no hay forma humana de llegar a ellos porque no existe una unidad intersubjetiva para medir los costes ni forma de acopiar y procesar tanta información. Aún así, este planteamiento no deja de ser sugestivo, porque no contempla la Constitución como una norma superior prescriptiva por origen divino o racional, sino sencillamente como media de los óptimos de cada individuo.

Por otra parte, el planteamiento de Buchanan y Tullock nos lleva a otro concepto, esta vez sí con aplicación práctica: el de la intensidad de las preferencias. ¿Qué sucede cuando una mayoría es apática respecto a cierto tema que interesa y compromete mucho a una minoría? Sucede que se impone el criterio de la mayoría a pesar de lo poco que le importa a ésta el resultado y a pesar de los graves perjuicios que se genera para la minoría. La solución que proponen para esta tibia variante de la "tiranía de la mayoría" no es, ni más ni menos, que puro y sano logrolling: intercambio (¿por qué no compra-venta?) de votos. De este modo, la minoría induciría a la mayoría a que fuera favorable a sus intereses en este tema en concreto a cambio de ella variar su posición en otros temas clave para la mayoría. Esta especie de condicionamiento podría llegar, como decimos, a la monetarización del voto: aunque sería complicado, sería interesante porque supondría añadir una variable más en el diseño de los programas electorales. Seguiría habiendo clientelismo, pero al menos no tan descarado.

Por supuesto, caben muchas críticas a esta teoría, empezando por la metodología y continuando con su inocencia. Sin embargo, bajo mi punto de vista, es perfectamente combinable con la teoría del desprendimiento de Mascaró. Porque no se trata de profundizar en los mecanismos democráticos, sino de trepar por ellos incrustando en el sistema elementos liberalizadores que lo invadan.

Pero ¿es posible llegar a una verdadera democracia liberal? Es difícil, en tanto que los que han de acometer la reforma son los mismos que se han beneficiado con el sistema a reformar: los políticos. Pero no es imposible. Y más nos vale, porque es peligroso subir escaleras en las que falten peldaños.

Berta García Faet

martes, 12 de agosto de 2008

Chávez ve a Cuba como un modelo


Para nadie es un secreto que Hugo Chávez quiere algún día ser como Fidel Castro. La semana pasada, Chávez dio un paso más hacia esa meta al emitir 26 nuevos decretos diseñados para derrumbar los derechos de propiedad y consolidar aún más su poder económico en el palacio presidencial. También nacionalizó al tercer banco del país.

Sin embargo, Hugo no sólo está imitando a su ídolo cubano en lo económico. Lo que ha sido menos difundido es la creciente colección de prisioneros políticos del presidente venezolano, y sus otros métodos siniestros para neutralizar a sus opositores.

Las medidas económicas de la Revolución Bolivariana ya son preocupantes de por sí. El gobierno ha proclamado a la producción y distribución de alimentos como un bien público, lo que significa que el Estado puede intervenir de la manera que quiera. De hecho, ya lo ha hecho, y muchos creen que Chávez tiene en la mira a Polar, una empresa local de alimentos y bebidas, para nacionalizarla.

Chávez ha pasado casi una década intentando transformar a Venezuela en una economía de planificación centralizada. Los resultados son funestos. Hay escasez de alimentos, la inversión del sector privado y el empleo se están reduciendo y la inflación en los últimos 12 meses es de cerca de 34%. El aumento de la tasa de homicidios sugiere que se está desmoronando el orden civil.

Sin embargo, Chávez parece satisfecho con las circunstancias, mostrando otra forma en la que se parece a Castro: ambos son narcisistas antes que cualquier otra cosa y ambos están motivados por un intenso deseo de gobernar como un caudillo. El bienestar del país no importa.

En términos políticos, esto significa que todos aquellos que desafíen el poder del presidente deben ser silenciados, por la fuerza, de ser necesario. A diferencia de lo que han dicho Jimmy Carter y el senador estadounidense Chris Dodd sobre que la Venezuela de Chávez es una democracia, este gobierno está tratando de aniquilar a su competencia política.

Chávez no ha tenido que ser duro con demasiados venezolanos. Pocos son lo suficientemente seguros como para desafiarlo y muchos han sido fáciles de cooptar, al atar su supervivencia financiera a la agenda del gobierno. Además, Venezuela es un lugar conocido por su corrupción: no es sólo el círculo interno de Chávez el que está disfrutando de la fiesta.

Aun así, hay unos pocos que no han podido ser comprados o intimidados; para ellos, Chávez ha tenido que usar su propia versión de "la ley".

La semana pasada, su Corte Suprema, elegida a su voluntad, estableció que 260 candidatos a las elecciones municipales y provinciales de noviembre, la mayoría de los cuales se oponen a Chávez, serán impedidos de participar en la votación, por haber sido acusados de corrupción.

Por supuesto, esto no funciona realmente así en la ley venezolana, ya que a una persona sólo se le puede prohibir participar en las elecciones si es encontrada culpable. No obstante, el gobierno de Chávez encontró una forma de solucionar ese problema. Ninguno ha sido llevado a juicio, pero el Contralor Nacional, un chavista, los declaró culpables arbitrariamente.

Un peor augurio es la creciente lista de prisioneros políticos. Uno de ellos es Iván Simonovis, el antiguo jefe de la policía metropolitana de Caracas, quien durante su gestión se ganó la reputación de ser un profesional disciplinado y dedicado en su lucha contra el crimen. Simonovis era el principal policía en la ciudad el 11 de abril de 2002, el día de una protesta masiva que provocó la breve renuncia del presidente.

Ese día, 17 personas fueron asesinadas y una fuerza policial independiente habría tratado de encontrar a los responsables. Pero Chávez asumió el control de la policía metropolitana. Simonovis fue arrestado el 22 de noviembre de 2004, acusado de ser responsable de tres de esas muertes.

Su esposa Bonny es una de sus abogadas. Hablé con ella por teléfono el jueves y me dijo que retener a un sospechoso por más de dos años va en contra de la ley venezolana, pero sus apelaciones para obtener su libertad han sido rechazadas. También dijo que durante los tres años y ocho meses de su encarcelación su esposo ha sido mantenido en confinamiento solitario en una celda de cuatro metros cuadrados sin ventanas o ventilación. Su salud se ha deteriorado.

El juicio, que comenzó el 20 de marzo de 2006, ahora es el más largo en la historia de Venezuela. Las deposiciones finales deberían haberse hecho la semana pasada, pero el juez le dio a la fiscalía más tiempo para revisar los argumentos. La esposa de Simonovis dice que esto significa que el caso puede extenderse por meses, aunque no se ha presentado evidencia que pueda condenar a su marido.

Otro prisionero político es el teniente coronel de la Guardia Nacional Humberto Quintero, responsable de la captura del líder terrorista colombiano Rodrigo Granda en territorio venezolano en diciembre de 2004 y que luego lo entregó a Colombia. Quintero debería ser tratado como un héroe en Venezuela. En cambio ha sido enviado a una prisión de máxima seguridad y supuestamente ha sido torturado.

Estos hombres están siendo castigados por no estar de acuerdo con el chavismo. Sus arrestos también sirven como advertencia para el resto del país: si decide cruzarse en el camino de las aspiraciones caudillistas de Chávez, lo hace bajo su propia cuenta y riesgo.

Mary Anastasia O'Grady

lunes, 11 de agosto de 2008

Tema polémico: la apertura del ICE


Durante la semana anterior, en el Consejo de Gobierno se sancionó la Ley de Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) como parte de la agenda de implementación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA). Ante eso, en ASOJOD queremos celebrar dicha decisión y a la vez, hacer algunos comentarios.

En primer lugar, con dicha ley se pone fin al monopolio en telecomunicaciones que existía en Costa Rica y, como bien apuntó el Presidente Oscar Arias, al hecho de que el nuestro sea el único país del continente americano en que dicha situación existía. A partir de ahora, se elimina uno de los obstáculos jurídicos más importantes para que nuevas empresas vengan a Costa Rica a competir con el ICE en el ofrecimiento de servicios tanto de telefonía celular como de internet.

Sin embargo, nunca faltan alarmistas enemigos de la libertad como el altruista Semanario Universidad, que ya preconiza que dicho sector quedaría en manos de un oligopolio privado. No entendemos cómo el Semanario ya obtuvo tan brillante conclusión, que pareciera más digna de las artes de Nostradamus que de la investigación seria y responsable. Lo cierto del caso es que el periódico advierte que Telefónica y América Móvil (antigua Telmex) mantienen regímenes de competencia falsos, de forma tal que se ponen de acuerdo para controlar el mercado. Es más, alega que "en círculos empresariales se afirma que en vez de competir libremente (Telefónica y América Móvil) se ponen de acuerdo para repartirse el mercado". Es claro que la rumorología hace su aparición, pues desconocemos quiénes conforman esos círculos empresariales que el diario usa de referencia, dado que sabemos que no se trata de los afiliados a la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), en tanto ellos mismos se han pronunciado abiertamente a favor de la apertura del ICE y no sólo en telefonía e internet, sino también en generación de energía.

Semanario también afirma que, con la apertura, el ICE perdería cerca del 66% de su mercado. Desconocemos la veracidad y seriedad de los estudios que cita dicho diario, pero en caso de ser cierto, tal situación deja claro que 66% de los clientes del ICE están insatisfechos con sus servicios, por lo cual escogerían a otra empresa. Este es precisamente el punto medular de este artículo: con la apertura y la consecuente participación de otras empresas en el sector, los usuarios tendremos más opciones para escoger y cambiarnos de operador en caso de estar insatisfechos.

No obstante, hay algo bastante curioso. De acuerdo con el rotativo "si bien el mercado de Costa Rica es pequeño, en comparación con otros países latinoamericanos, resulta muy atractivo por ser sumamente dinámico...". Si, en efecto, lo que dice Semanario es cierto, esa misma dinamicidad y atractivo del mercado reduciría potencialmente el peligro de la formación de cárteles corporativos, pues otras empresas como AT&T, Millicom (misma que inclusive menciona dicho periódico), y otras, estarían deseosas de competir en Costa Rica.

Resulta irónico que Semanario haga uso de la misma táctica que criticó al grupo del Sí al TLC durante el pasado referéndum, la del miedo, para empezar a generar resistencias a la apertura. Basta con observar las hecatombes pronosticadas respecto al futuro de la telefonía, la electricidad y el internet o la "información" aportada sobre los nexos de los distintos empresarios (satanizados dicho sea de paso) con personalidades políticas y económicas costarricenses. El viejo truco de deslegitimar porque "A es amigo de B, primo de C, suegro de D o ex compañero de kinder de E" nos hace recordar algo más cercano a las falacias ad hominem que al periodismo investigativo, para usar con este último calificativo las palabras de Alberto Cortés, reconocido opositor al TLC.

En ASOJOD no podemos comprender por qué a algunos grupos y personas les incomoda tanto la libertad para escoger. La postura ética de quienes atacan esa libertad no es otra más que la altruista, es decir, aquella que pretende hacer de unos seres humanos los medios para que otros alcancen sus fines. Podrán decirnos "si el ICE desaparece, mucha gente de escasos recursos o de zonas rurales quedará sin acceso a servicios de telefonía", pero a eso nosotros respondemos, sin ningún problema, que no estamos dispuestos a sacrificar a unos (los que necesitan buenos servicios de telecomunicaciones para estudiar, trabajar, producir) para darle algo a otra persona, indistintamente de su posición socioeconómica.

Algunas personas creen que los que se van a ver beneficiados con la apertura en telecomunicaciones son los "grandes y poderosos empresarios". En realidad, no sólo los grandes empresarios van a obtener beneficios, sino también miles de personas como pequeños y medianos empresarios, estudiantes, trabajadores, etc. cuyas labores necesitan buenos servicios de telefonía o internet. También se beneficiarán muchas personas que vayan a ser empleadas, directa o indirectamente, por esas nuevas compañías. ¿O es que acaso Telefónica o América Móvil no necesitarán ingenieros, secretarias, abogados, oficinistas, técnicos, guardas de seguridad, conductores, bodegueros, publicistas, médicos de empresa, personal de limpieza, suplidores de equipo, diseñadores de software, etc?

Indistintamente de su trabajo, si una persona es cliente de los servicios de telefonía celular o internet, podrá ahorrar, gracias a la competencia, mucho tiempo en filas y trámites. Podrá trabajar de forma más cómoda, con mejor cobertura, mejores precios y mejores sistemas. En otras palabras, los consumidores (que somos la gran mayoría) podremos obtener mejores servicios, mejor calidad y mejores precios. Pero lo más importante, podremos obtener la libertad y nos empoderaremos para decidir sobre lo que nos compete: la forma en que se usa nuestro dinero.

viernes, 8 de agosto de 2008

Viernes de recomendación


Para este día, en ASOJOD queremos ofrecereles un interesante artículo de Milton Friedman titulado "La tiranía de los controles". En él, Friedman explica que la intervención estatal, especialmente en materia comercial, con sus restricciones y controles, no sólo limita la libertad individual, sino que termina por afectar más a los que menos tiene, derribando ese mito de que "la globalización hace más pobres a los pobres".

jueves, 7 de agosto de 2008

Intervencionismo estatal


El día de ayer se presentó un gran disturbio en las inmediaciones del Mercado Central en San José, cuando vendedores ambulantes y la Policía Municipal se enfrentaron. Las imágenes televisivas sobre la situación fueron elocuentes: violencia, gritos, golpes, etc.

Pero lo más preocupante es el fondo del asunto: el intervencionismo del Estado sigue atentando contra la libertad individual y la generación de ingresos. El Estado, considerado por muchos como la panacea para resolver los problemas de los ciudadanos, es el que los está generando, pues al impedirle trabajar a estas personas, les está obstaculizando su salida de la pobreza. Y tal situación, sabemos, es caldo de cultivo para muchos otros problemas.

Por supuesto que no justificamos la violencia y las agresiones que se presentaron en dicho disturbio. No importa si viene de los vendedores o de los policías, el hecho es que la violencia es el recurso no racional para resolver problemas, y curiosamente, es el medio que nunca logra resolver definitivamente esos problemas. Sólo los oculta un rato, pero se convierte en una bomba de tiempo.

Para ASOJOD, estas situaciones podrían reducirse, sino evitarse, si los gobernantes comprendieran de una buena vez que no deben intervenir en transacciones voluntarias entre privados. No importa que la intervención se sustente en los más loables sentimientos e intenciones; el punto es que la única forma en que se puede mantener la paz y la tranquilidad es por medio del indivisible binomio libertad-responsabilidad.

En los acuerdos entre privados, el Estado no tiene por qué entrometerse, salvo que se violenten los derechos de alguna de las partes. Los vendedores ambulantes tienen, en la mayoría de los casos, este trabajo como única fuente de ingresos. Los compradores que adquieren lo que estos vendedores ofrecen, valoran más ese producto o las condiciones en que lo adquieren, que si lo hicieren en otro lugar. Ambas partes ganan por un acuerdo voluntario.

Por supuesto que habrá uno que otro que pretenda pasarse de listo y engañar a la otra parte. Pero el mismo mercado lo sacará de la competencia, pues nadie más le comprará o venderá. Y en todo caso, el Estado ahí sí debe intervenir para salvaguardar derechos. La coacción sólo es válida cuando es usada para reprimir una coacción previa.

miércoles, 6 de agosto de 2008

¡Lamentable!


Ayer, el estado de Texas ejecutó al reo mexicano José Medellín por la violación y asesinato de dos adolescentes en Houston. Esto a pesar de que el Tribunal Internacional de Justicia, había establecido que dicha ejecución debía ser suspendida, para investigar si al imputado se le habían respetado sus derecho a la asesoría consular.

En ASOJOD condenamos dicho hecho, creemos que en todos los casos se debe dar un cumplimiento estricto de las garantías que informan al debido proceso, pues sin ellas todo juicio se convierte en una gran pantomima en donde el imputado no tiene los mecanismos adecuados para preparar su defensa.

Esperamos que por el bienestar del Estado de Derecho, este tipo de prácticas sean eliminadas de la actividad judicial. Estados Unidos tiene mucho por hacer en este tema,:un buen ejemplo de ello vendría a ser Guantánamo.

También reprochamos el irrespeto a los organismos de derecho internacional. En ASOJOD pensamos que todos aquellos países que se suscriban voluntariamente a los mismos, se encuentran moralmente obligados a respetar sus resoluciones, independientemente de la coacción que tengan o no dichos organismos para obligar a los estados que incumplan a acatar sus decisiones, pues en ejercicio de su soberanía decidieron vincularse a ellas.

En ASOJOD seguiremos denunciando las violaciones a los derechos individuales sin importar de donde vengan.

El costo del intelectualismo barato



Mire la gráfica adjunta y siéntase triste por lo que está pasando en Latinoamérica. La gráfica compara los ingresos por habitante de las distintas regiones de los países en desarrollo, expresados como porcentaje de los ingresos por habitante de los países desarrollados, de 1975 a 2005. Note que de las seis regiones hay tres que tienen curvas que van hacia arriba (lo que indica que sus ingresos están mejorando en comparación con los de los países desarrollados) y hay tres que van hacia abajo (que indica lo contrario). Las regiones que están mejorando son Asia Oriental y Pacífico (China, Malasia, Indonesia, etc.); Asia del Sur (India, Pakistán, Sri-Lanka); y, recientemente, después de una caída brutal, Europa Oriental y Asia Central. Las regiones que están perdiendo su competencia con los países desarrollados son América Latina, el Medio Oriente y el Norte de África, y África al sur del Sahara. Es triste ver que Latinoamérica, que era en 1975 la región con más ingreso por habitante, y la que se esperaba que se desarrollara más rápidamente, vio caer su ingreso por habitante de 35% a 26% del ingreso de los países desarrollados en los últimos 30 años. En ese período, el ingreso por habitante de Asia Oriental creció de 5% a casi 20% del de los países desarrollados, y el de Asia del Sur de 7% a 10%. Si estas tendencias siguen así, en unas dos o tres generaciones sólo habrán tres regiones subdesarrolladas en el mundo: Latinoamérica, el Medio Oriente y África.

FUENTE: World Development Indicators, Banco Mundial.

¿Qué es lo que hace la diferencia entre los que crecen y los que caen? En esencia, la bayuncada intelectual que domina a las regiones que están retrocediendo. Latinoamérica, como las otras dos regiones perdedoras, se ha quedado trabada en un intelectualismo barato basado en las ideas estériles del pasado—culpando a las regiones exitosas por los fracasos propios; prefiriendo la envidia y el odio a la emulación positiva de lo que les ha dado el éxito a los otros; creyendo que el progreso se logra aislándose del mundo externo y protegiéndose de éste; dando a la envidia el puesto preponderante entre las motivaciones del actuar político y económico.

Las regiones exitosas están teniendo éxito porque en vez de rezongar contra la globalización están integrando sus economías a las cadenas internacionales de producción; porque en vez de culpar a los países desarrollados por el subdesarrollo propio están exportándoles bienes y servicios a estos países; porque en vez de hundirse en la mediocridad del negativismo, han tomado la responsabilidad de sus propios destinos, sin esperar limosnas de gobiernos propios o extranjeros. En el Asia exitosa, el héroe popular, el modelo a emular, es el empresario exitoso, el científico que descubre cosas útiles y las adapta a la producción, el ingeniero que da vida a obras eficientes, el artista que da nombre y alma al país. En Latinoamérica el héroe todavía es el gobernante que da expresión a las envidias populares. Estos incluyen a presidentes que no pagan las deudas de sus países, promueven la coca e insultan vulgarmente a los países poderosos. Incluyen a Chávez que tiene plata para promoverse sólo porque se apropia de los ingresos que Venezuela tiene no por eficiencia sino por un accidente del destino—su petróleo. Parafraseando el dicho tan popular, uno puede decir "Dime a quién admiras y te diré quién eres y hacia adonde vas¨. Si estas actitudes siguen dominando a Latinoamérica, no es difícil predecir que vamos a seguir declinando, y que seremos subdesarrollados por mucho tiempo después de que Asia se haya desarrollado plenamente.

Manuel Hinds

lunes, 4 de agosto de 2008

Tema polémico: la Romería para " La Negrita"


No podemos dejar pasar la oportunidad para comentar sobre la más reciente celebración religiosa en Costa Rica: la Romería a Cartago para agradecer a la Vírgen de Los Ángeles, mejor conocida como "La Negrita". Resulta ser que cientos de miles de costarricenses deciden, cada 2 de Agosto, poner a prueba su resistencia física como una muestra de fe para agradecerle a la "patrona" los milagros concedidos.

Lamentablemente, los romeros no ponen a prueba su razón. Antes bien, renuncian a ella. Tienen energías para soportar grandes recorridos, frío, lluvia, hambre y corren el riesgo de ser atropellados, pero nunca dedican un sólo segundo a razonar. Se trata de gente que cree que existe una relación de causalidad entre el camino hacia la Basílica de Los Ángeles y la obtención de un milagro. Los antivalores que están detrás de ese acto no son otro que la renuncia explícita a la razón y a la grandeza del ser humano; en el primer caso, en vez de buscar explicaciones racionales a las cosas (como por ejemplo por qué se obtiene un trabajo), se escoge la salida más fácil: endilgarle el "milagro" a dios y su equipo. En el segundo caso, la entrada de rodillas y con la cabeza baja a la iglesia, demuestra el sentimiento de inferioridad que embarga a esas personas: no se creen lo suficientemente dignos y capaces para vivir su vida y resolver sus asuntos, sino que ruegan por la misericordia instantánea.

Además, es gente que ha decidido poner su vida en manos de otro. No quieren asumir la responsabilidad de vivir sino que pretenden que "el señor y la virgen" guíen sus pasos y hagan con él/ella su santa voluntad. Y como si fuera poco, algunos de ellos dedican grandes cantidades de tiempo para trasladarse de todas partes del país, siendo ese tiempo un desperdicio de productividad. Sólo hay que imaginar cuánto crecería la economía costarricense si toda esa gente trabajara con el mismo ímpetu y dedicación con que caminan a visitar a "La Negrita".

Pero como si la cuestión moral no fuera suficiente para reprobar esta triste costumbre, todavía hay un argumento económico: ¿cuánto dinero, en remuneraciones, gasolina y equipo, gasta la Cruz Roja y la Fuerza Pública en brindar atención y protección a los romeros. Para muestra un botón: el operativo de seguridad para los romeros costó 117 millones de colones.

Ojalá cada día más gente pudiera darse cuenta de su actitud tan anticonceptual y antirracional para así abandonarla. Obviamente, nosotros defendemos la libertad de cada quién a llevar su vida como mejor le parezca, por lo que apelamos a la toma de conciencia personal y el retorno voluntario a la realidad y a la razón.

sábado, 2 de agosto de 2008

Cosas Curiosas


Mientras el ritmo de crecimiento del sector turista ha decrecido (el arribo de visitantes en junio tuvo una tasa anualizada de 7%, que es tres veces inferior a la tasa de crecimiento mostrada en febrero anterior (21%)). Pero mientras aparece esta noticia, al mismo tiempo se informa que el proyecto de construcción de Marina en Puerto Viejo ha sido archivado, debido a la presión y oposición que ha recibido de ciertos sectores "ecologistas".

Es una lástima que este tipo de proyectos duerman el sueño de los justos, nuestro país no puede descuidar este sector que aun necesita de una mayor inversión e innovación.

El crecimiento del poder en la democracia


El Estado contemporáneo actual se encuentra caracterizado por un indudable crecimiento y ampliación del poder político, puesto que la esfera de intervención pública se ha expandido de forma exponencial a poco que lo comparemos con las funciones encomendadas al Estado liberal moderno (laissez-faire) e, incluso, en relación con los regímenes monárquicos de aspiración absolutista propios del sistema del Antiguo Régimen. Ahora bien, ¿cómo se concibe y aplica ese poder en el seno de un modelo democrático?

Crecimiento del poder

A propósito de la historia y evolución del poder, Bertrand de Jouvenel señaló ya hacia 1945 que la instauración de la democracia moderna incrementó de modo exponencial los dos recursos y símbolos centrales del poder en el Estado-nación: los recursos militares y los fiscales. Es decir, se había producido una simultánea generalización e intensificación de dos políticas interventoras relevantes, las referidas al reclutamiento forzoso y obligatorio de soldados y las imposiciones tributarias, resultando ambas de una particular relación causalmente asociada. La lógica de tal dinámica sigue el trazo de una línea evolutiva y secuencial clara y consecuente:

  • Por un lado, se produce paulatinamente la extensión del derecho de sufragio a toda la ciudadanía al tiempo que entran en escena los partidos de masas en la dinámica política y parlamentaria, junto con la emergencia de diversos movimientos sociales tendentes a reclamar una mayor participación y mayores cuotas de igualdad material mediante la traslación de sus demandas y reivindicaciones a la esfera pública
  • Por otro lado, como consecuencia de la traslación generalizada y crecimiento de las demandas sociales se produce una expansión significativa del papel del Estado en la sociedad civil, con el objetivo de llevar a cabo su cumplimiento e implementación
  • Además, el proceso de ampliación y profundización estatal en el ámbito privado se encuentra directamente relacionado con un progresivo y continuado proceso de modernización, secularización, racionalización y burocratización.
  • Sin embargo, Jouvenel viene a señalar ahora un resorte extra y fundamental que permanecía oculto hasta el momento: a diferencia de la monarquía, en un Estado democrático el soberano ya no es el antiguo señorial de corte aristocrático y claramente diferenciado del resto, sino de carácter popular (soberanía popular). Así pues, ha dejado de ser ese "otro" para convertirse en un "nosotros", en tanto pueblo indiferenciado e igualitario. Tal cambio, en cuanto al sujeto soberano, resulta trascendental, puesto que facilitó enormemente la disposición y aceptación general de políticas y decisiones que respondían a las nuevas necesidades estatales. De hecho, la práctica estatal supo disfrazar tales decisiones, tendentes al logro de un incremento sustantivo de su poder y atribuciones, a través de un particular "velo democrático" mediante el cual disimular sus intenciones reales, de tal forma que su aspiración natural de incremento y concentración de poder quedaba ahora cubierta por un aura de legitimidad democrática.

Intervención estatal

Jouvenel nos advierte también acerca de los peligros de tal intervención estatal, pues el Estado no crece sólo como respuesta desinteresada a las demandas de la sociedad, sino también como respuesta natural a la dinámica de unas burocracias dispuestas siempre a extender su particular ámbito de competencias. Además, la administración, por el hecho de no estar sometida a la implacable vigilancia del mercado, se vuelve lenta, poco ágil, ineficiente y, por tanto, excesivamente costosa.

Además, si se acepta el axioma apriorístico consistente en que el ser humano es egoísta por naturaleza, no habrá dificultad en reconocer entonces como un hecho autoevidente que los políticos utilizarán instintivamente el poder en beneficio propio. De este modo, el ejercicio del poder, que es la cuestión central de toda relación política, tan sólo se convierte en un reflejo más de la naturaleza humana individual, imprimiendo así lo privado su particular sello en lo público.

Reducción de la libertad

Finalmente, a fin de constatar de modo fehaciente la hegemonía y preeminencia del poder político estatal, tan sólo se precisa centrar nuestra atención sobre el retroceso que el pleno ejercicio de los derechos individuales ha experimentado en el último siglo. Con el fin de demostrar fehacientemente este hecho, tan sólo hemos de centrar nuestra atención en el evidente cambio interpretativo del que ha sido objeto el concepto de libertad clásica, en tanto libertad negativa, pues frente a los derechos naturales de vida, libertad y propiedad, se contraponen ahora los recursos estatales referidos a la enorme capacidad de guerra, legislación y fiscalidad, cuyo desarrollo y preeminencia trae como consecuencia lógica la limitación y reducción de los primeros.

Tan poderosa es esa realidad, que a algunos las libertades individuales les parecen ya no sólo anacrónicas sino, egoístas y perniciosas. ¿Quién podrá conceder valor a su vida, a su hacienda o a su familia, cuando debe sacrificarse y morir por su Estado? La Patria exige a veces esos sacrificios y no hay hombres que los niegue. Pero el Estado moderno los exige siempre, en frío, y se le dan a disgusto o se los toma a la fuerza. No hay más libertad que la que él concede.

López Amo Marín, A., Los caminos de la libertad (1947)

El crecimiento del Estado

Finalmente, cabe señalar también el particular fenómeno en torno a la crisis del Estado-nación como consecuencia de la progresiva cesión de competencias en favor de la conformación y configuración de superestructuras estatales. En este sentido, tal proceso parece indicar que el único medio de asegurar la existencia humana sobre la base de la hegemonía estatal consiste en formar un solo Estado que llegue a abarcar toda la superficie de la tierra: un "Estado mundial".

A este respecto, existen a juicio de algunos autores, dos hipótesis contradictorias sobre los efectos de tal traspaso ascendente de poderes (regímenes internacionales o supranacionales):

  • Unos afirman que debilitarán al Estado reduciendo su capacidad funcional, sus recursos y su autonomía para tomar decisiones.
  • En cambio otros, argumentan que puede que aumenten la autonomía y el poder efectivo de las elites estatales al liberarlas de la carga que representan las tareas más gravosas y de mayor desgaste político.

Ahora bien, la creación de una superestructura de tal tamaño y entidad no puede hacer otra cosa que continuar el progresivo e imparable avance a favor de la concentración de poder, de modo que creo lícito postular dos efectos plausibles propios de tal dinámica: en primer lugar, una mayor autonomía, autoridad y potestad por parte de la elite política supraestatal gobernante (véase la UE), puesto que es de suponer que de no ser así no adoptaría tales medidas; pero, por otro, y de modo paralelo, una tendencia contraria en el sentido de transferencia hacia abajo. Una reacción opuesta que surge con el objetivo de profundizar un paulatino proceso de descentralización política y administrativa, presente ya en la actualidad.

Imagínese un gobierno mundial, democráticamente elegido a escala planetaria según el principio un hombre, un voto. ¿Cuál sería el resultado de semejante elección? Con toda probabilidad, tendríamos un gobierno de coalición chino-indio ¿Cómo actuaría el nuevo gobierno para satisfacer a sus partidarios y ser reelegido? Denunciando, tal vez, que el llamado mundo occidental es muy rico y el resto del mundo, sobre todo China y la India, demasiado pobres, lo que exigiría una redistribución sistemática de la renta y la riqueza.

Hoppe, H.H., Monarquía, Democracia y Orden Natural

Es evidente que, en función de cuál sea el movimiento que salga victorioso de esta pugna política contrapuesta, ello acabará por determinar una nueva dinámica que transformará de modo sustancial las bases, prácticas y fundamentación del sistema político vigente a lo largo del siglo XXI.


Manuel Llamas