viernes 29 de febrero de 2008

Invitación


La ASOJOD se complace en invitarlos a la siguiente actividad:

Fecha: Jueves 6 de marzo, 2008

Hora: 6 pm-8 pm

Lugar: Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, San Pedro de Montes de Oca

Tema: pensamientos políticos y la Reforma del Estado para Liberalismo, Socialcristianismo y Socialdemocracia.

Expositores:
Rodolfo Piza (Liberalismo), Orlando Morales (Socialcristianismo) y Sergio Alfaro (Socialdemocracia)

La actividad es gratuita y no hace falta inscribirse. Esperamos contar con su presencia.

Viernes de recomendación


Como parte del tema de la Escuela Austriaca de economía, en ASOJOD queremos presentarles este interesante planteamiento epistemológico que busca, en términos lakatosianos, resolver el problema del apriorismo metodológico. El artículo se llama Lakatos y la reconstrucción metodológica de la Escuela Austriaca de Gabriel Zanotti y es un poco denso, por lo que cualquier duda pueden comunicarse con nosotros para intentar resolverla.

jueves 28 de febrero de 2008

Falsas dicotomías


Vivimos en una época cada vez más pesimista y en ninguna parte es más palpable que en el alarmismo sobre la globalización o el choque de civilizaciones. Aún peor, al apoderarse de nuestra manera de pensar, no permite una clara discusión de los retos que el mundo encara.

Sencillamente pregúntese: si la globalización y los cuestionamientos sobre la justicia económica local en realidad son el “megaculpable”, ¿cuál es la fuerza compensatoria que se puede aplicar por igual y en todas partes? ¿Hay tal vez una estrategia que satisfaga las necesidades de todas las partes en el plano local y que ayude a avanzar más allá de falsas dicotomías de protección contra ganancia, de incentivos contra bienestar o de local contra global?

Un enfoque, tipo láser, de este asunto tiene toda la importancia, dado que, a profundidad, virtualmente todo participante en el debate cae en la cuenta, en última instancia, de que mantener un rumbo de crecimiento sólido es la clave para garantizarse un mejor futuro. Al planear ese rumbo, una cosa es segura: la necesidad de las sociedades de permitir a sus ciudadanos el llevar una vida con sentido y productiva sólo ha aumentado.

Para muchos legisladores y defensores de políticas, la sostenibilidad –social, económica y ambiental– es la respuesta decisiva. Pero, como un santo grial, se mantiene esquiva. Luego, aparecen quienes apuestan a la capacidad empresarial. Argumentan que los seres humanos, desde hace mucho tiempo, han dedicado sus energías al comercio, combinando curiosidad y riesgo. En ese esfuerzo, los emprendedores han ayudado a acortar las distancias alrededor del mundo durante miles de años.

De la mano. Desde mi punto de vista, en vez de considerar la capacidad empresarial y la sostenibilidad como mutuamente excluyentes, es vital reconocer que van de la mano. El afán humano de crear, explorar y mejorar la suerte de uno en la vida es particularmente importante para nuestros tiempos. ¿Por qué? Debido a que tiene el potencial para ser una fuerza democratizadora y una herramienta clave para lograr la sostenibilidad alrededor del globo.

Facilitar empresas emprendedoras promueve la democracia porque altera el ordenamiento social: acaba con jerarquías y clases sociales atrincheradas que reprimen la competencia y se apoyan en favoritismos políticos. Lo que surge es una meritocracia que fortalece a la sociedad democrática.

Desde los visionarios comerciantes hasta el más humilde tendero, los emprendedores tienen éxito solamente hasta el grado que las innovaciones que traen al mercado ofrezcan una mejoría venerable y duradera en las vidas de sus clientes.

Con demasiada frecuencia, la capacidad empresarial se confunde con una crasa versión del capitalismo, pero es importante reconocer que no se trata –en primer y más importante lugar– de maximización de las ganancias.

Los emprendedores empresariales son innovadores que ayudan a crear la espina dorsal de la sociedad local. Son ellos los que adaptan las tecnologías existentes a los gustos y costos locales; los que crean y revolucionan servicios básicos; los que dan el empuje a la adaptación y el aprendizaje que permiten a las sociedades mantenerse dinámicas; y quienes asumen los riesgos necesarios para que las sociedades cosechen cualesquiera recompensas.

En el corazón. Ya sea en el caso de los pequeños negocios, que dan posibilidades a los pobres mediante la creación de empleo y el suministro de bienes, o el de las grandes empresas que reducen costos y fortalecen la economía nacional y global, el trabajo de los empresarios está en el corazón del desarrollo y la sostenibilidad económica y social, al tiempo que es un prerrequisito para cualquier estado de bienestar social.

Al dar poder a los pobres –creando riqueza y elevando los niveles de vida–, los emprendedores empresariales abren oportunidades para los recién llegados y llevan a la sociedad entera hacia un cambio social duradero.

Para que no lo olvidemos, a menudo, si no es que siempre, ha sido el dinamismo de los emprendedores empresariales lo que ha ayudado a las sociedades estancadas y moribundas a sobreponerse al maltrato político y a la supresión deliberada de la oportunidad económica.

Dada la multitud de presiones en la agenda global, junto con el asunto de recursos limitados y que disminuyen, también rápidamente se está poniendo en claro lo vital que son los empresarios “reales” en el camino a alcanzar sostenibilidad y progreso social en el Asia, Oriente Medio o África que están en desarrollo.

O tomemos el ambiente como otro ejemplo. Dadas las presiones ambientales muy bien definidas que encara la comunidad global, es evidente que las ganancias futuras se acumularán para aquellos que –utilizando su conocimiento, capital y sentido de toma de riesgos– desarrollen soluciones efectivas en cuanto a costos para lo que actualmente todavía parecen problemas desmandados.

Agentes claves. Las personas que tienen éxito en esa tarea son ampliamente aclamadas como agentes de cambio. De hecho, están propensos a ser los agentes de cambio claves de nuestra época.

En ambientes muy alejados de la esfera de los emprendedores empresariales, es sorprendente la forma en que la frase “agente de cambio” se ha convertido en algo de tanta honra, y no solo en la jerga de la actual campaña presidencial en Estados Unidos.

Mientras que el título se otorga gustosamente a algunos legisladores, y de manera más amplia a activistas sociales, rara vez se usa para describir a los emprendedores empresariales. Y, sin embargo, ambos tipos de innovadores comparten el deseo de crear un tipo de levantamiento y alteración que cambie la sociedad para mejorar.

Este es un momento muy oportuno para considerar a los emprendedores empresariales como los agentes de cambio por excelencia. Son una fuerza democratizadora global que todos deberían adoptar, y a la que deberían dar una cálida bienvenida.

Carl Schramm

Mojigatería lúdica

En ASOJOD hemos visto con pesar la noticia de que el gobierno costarricense intentará poner todos los obstáculos necesarios para impedir la entrada de una compañía rusa de casinos que desea invertir en nuestro país, con la justificación de que aparentemente detrás de esta compañía se esconde toda una organización mafiosa dedicada al narcotráfico y al blanqueo de capitales. Pues bien, el asunto no acaba ahí, pues basta con escuchar las declaraciones de muchos de nuestros políticos para darse cuenta que la causa primigénea del impedimento remite a cuestiones "morales", específicamente al elemento de vicio que se esconde detrás del juego.

El Editorial de La Nación de hoy día da validez precisamente a ese argumento, pues es un derroche de mojigatería de tal modo que llega a crucificar a la actividad lúdica en general, poniéndola como una actividad hermanada con el narcotráfico y la mafia criminal. Ex ante, tanto el gobierno como el editorial de La Nación definen a todas las personas vinculadas con los casinos como los seres más despreciables de la Tierra, cerrándo las puertas a la posibilidad de que entre ellos exista algún individuo honesto.

En ambos casos se refleja el conjunto de ideas predominantes en nuestro país respecto a ciertas actividades empresariales. Una vez más, el gobierno busca legitimarse en una serie de valores compartidos por la mayoría de los costarricenses para prohibir actividades que, según ellos, resultan nocivas para el individuo. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, se trata de proteger y salvar al individuo de sí mismo y enrumbarlo en el camino del bien y la santidad para que disfrute del paraíso.

Así pues, la exhortativa que envía el Editorial de La Nación para "revivir la ley sobre casinos, que la Asamblea Legislativa no pudo votar (1998-2002) por la oposición vehemente de un prominente diputado, por cuanto, según él, esta legislación restringía la libertad individual" resulta hilarante justamente porque, en otras palabras, está pidiendo a las autoridades que produzcan una maravillosa ley que no sólo cortará de raíz el problema sino que también nos protegerá de nuestras propias desviaciones, ilusiones ambas típicas de una mentalidad pro ingeniería social que no creíamos tuviera la línea editorial de ese rotativo.

El asunto de fondo es que, per se, el juego y los casinos no son malos como tampoco lo son los bares, los motele o los sportbooks. Las personas que asisten a esos lugares o utilizan esos servicios tienen muy claro cuáles son los beneficios y perjuicios que podrían obtener y están dispuestos a arriesgar su patrimonio porque valoran más lo que pueden obtener. Y ese es un derecho que corresponde al ámbito privado, el cual no debería ser intervenido por el gobierno. A pesar de que a muchas personas no les gusta el juego, el licor o el tabaco por considerarlos vicios, eso no es justificación para que se intente anteponer un código de valores a otro. Si simplemente no les gustan esas actividades, que no las realicen, pero que dejen a aquellos que si las aprecian realizarlas. Soslayar ese principio fundamental es irrespetar el concepto de libertad y de convivencia pacífica, pues si para los unos se debería prohibir lo que no les gusta, los otros estarían legitimados para solicitar lo mismo y al final viviríamos en un completo caos, sometidos al imperio de la fuerza, donde el grupo más grande de bándalos es capaz de imponernos su visión del bien y del mal.

Por ello en ASOJOD les tenemos una solución muy sencilla para estos problemas: legalizemos la venta de droga. Son ininmaginables el dinero así como los problemas de violencia que nos ahorraríamos con tan sólo legalizarlas. El mejor ejemplo de eso fue la época de la prohibición en los Estados Unidos, pues con ella vino de la mano el contrabando, la mafia, el mercado negro, etc.

miércoles 27 de febrero de 2008

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martes 26 de febrero de 2008

Creacionismo

En este video se muestra como una banda de fanáticos religiosos pretenden que el creacionismo sea enseñado en las clases de ciencia. Lo que plantea una interrogante muy interesante, cuáles son los límites de las potestades de los padres respecto a sus hijos, tienen estos el derecho a educar a sus hijos de cualquier forma sin importar que tan absurda, falsa o aberrante sean sus creencias. En ASOJOD nos parece que este es un tema de suma importancia, al fin y al cabo los niños son el futuro y que tan bueno este sea depende muchísimo de que actitudes y valores se esten transmitiendo en las familias y escuelas, el debate esta abierto esperamos sus opiniones.


video

McCain, un cabezón con mal genio


Dado que las primarias de los demócratas siguen bien empatadas, pero las de los republicanos ya han dado un ganador claro, parece el mejor momento de hablar de quién es John McCain, qué defiende y si a los liberales debería gustarnos, o no. Como suele suceder, tiene cosas buenas y malas, y siendo un político, las malas son más numerosas. Pero no son quizá tantas como pudiera parecer a primera vista.

A McCain se le ha criticado por estar más a la izquierda de lo que le gusta al partido y ser adorado por los medios progres estadounidenses. Pero quizá la principal razón para ello sea más su carácter que sus ideas. No es una persona diplomática ni sabe llevar el desacuerdo con elegancia, de modo que tiende a descalificar al adversario en lugar de argumentar. Y como sus posturas, en diversas y especialmente polémicas ocasiones, han sido distintas o incluso opuestas a las de su partido y su base, los destinatarios de sus invectivas han terminado siendo a menudo sus propios correligionarios. Normal, entonces, el cariño que recibe del New York Times, el Washington Post y demás templos de la progresía y la manía que se le tiene en su propio bando.

Una ventaja de ese carácter endemoniado suyo, seguramente heredado de su historial militar y familiar, pues su padre y su abuelo fueron almirantes y él estuvo preso del Vietcong cinco años, es que no es un candidato que cambie de ideas así como así. Él cree en lo que cree, y aunque pueda cambiar de opinión, no lo hace con frecuencia ni por ganar votos. No se le puede acusar de veleta como sí se hizo con Mitt Romney. Así, es fácil hacerse una idea de cómo sería una presidencia suya; basta mirar su historial.

En temas de libertades civiles, McCain no es un defensor a ultranza de los derechos individuales, sino un pragmático que igual puede defender que atacar una libertad concreta por lo que estima son sus resultados. De ahí una de las peores cosas que ha hecho en su carrera, juntarse con el muy izquierdista Feingold para aprobar una ley que coarta gravemente la libertad de expresión durante las campañas políticas, seas o no obispo. También es enemigo de la libertad de poseer armas de fuego.

Tampoco es precisamente el candidato ideal en asuntos medioambientales. Votó en contra de que se extrajera petróleo de Alaska y cree que el hombre está provocando el calentamiento global. Aquí, en cambio, su pragmatismo es una ventaja: no es tampoco un fiel seguidor de las paparruchas apocalípticas de Gore y cree que el camino hacia la independencia energética y la reducción del CO2 en la atmósfera es la energía nuclear, y que cualquier acuerdo sobre restricción de emisiones debe contar con China e India, lo que se acerca mucho a no apoyar acuerdo alguno en la práctica.

Sin embargo, en temas económicos su postura es bastante liberal. Votó en contra de los recortes de impuestos de Bush, pero argumentó que lo hizo por no ir acompañados de recortes equivalentes en gasto público. Es favorable al libre comercio y a la reducción del peso del Estado en la economía. Está en contra de la nacionalización de la sanidad y propone que puedan comprarse seguros médicos en estados distintos (reduciendo así la regulación excesiva mediante la competencia) y que quienes se pagan ellos mismos el seguro tengan exenciones fiscales que lo hagan asequible. También está a favor de los cheques escolares.

Entrando en asuntos más polémicos y con más divergencias entre liberales, es evidente que es un halcón en política exterior, un militar duro; eso es lo que todo el mundo sabe de él. En inmigración ha cambiado de postura, aunque tampoco mucho. Sigue siendo favorable a amnistiar a los ilegales ya establecidos en Estados Unidos, cosa que le granjeó un sinfín de críticas de su propio partido, pero ahora apoya que se blinden las fronteras antes de hacerlo para evitar un efecto llamada. Está a favor de la financiación federal de la investigación con células madre, pero en contra del aborto. No está a favor del matrimonio homosexual, pero sí de una unión civil.

¿Será el próximo presidente de Estados Unidos? Es difícil de decir, porque aunque pueda ganarse votos de independientes, también es probable que los pierda de su propia base, que no acaba de considerarle de los suyos. Si Hillary fuera la nominada en el lado demócrata, seguramente ésta le haría el favor de movilizar a los republicanos en contra suya, pero no parece que con Obama sucediera lo mismo. En cualquier caso, y visto que será sin duda el candidato republicano, la comparación con cualquiera de los dos posibles rivales demócratas lo hacen emerger como un mal muy menor.


Daniel Rodríguez H.

La trampa de la prosperidad compartida


Cuando tenía 12 años, mi maestro en Hungría nos contó sobre el paraíso comunista pronosticado por Karl Marx: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades". Aunque estaba acostumbrado a oír la propaganda marxista en mi colegio, ese día cometí el error de levantar la mano y preguntarle al maestro: “Si mi amigo y yo comenzamos la semana con la misma cantidad de dinero, pero él con eso compra madera y fabrica una mesa, mientras que yo me tomo todo mi dinero en cerveza, ¿deberá él compartir conmigo lo que gane al vender la mesa?” El maestro me regañó y fui transferido a otra escuela para quienes no tendrían la oportunidad de ir a la universidad.

Recientemente recordé esa experiencia al leer la columna de Hillary Clinton, “Mi plan para compartir la prosperidad”, en el Wall Street Journal. Ella no deja ninguna duda sobre su intención de realizar una masiva redistribución de la riqueza en este país, al decirnos: “en pocas palabras, éxito significa una economía que comparte su prosperidad con todos”.

Una economía verdaderamente libre permite que los de abajo trabajen duro para escalar posiciones y mejorar su nivel de vida, aunque no hay ninguna garantía de que lo lograrán. Eso es así porque el dinero que uno se gana depende de si los demás quieren pagar por nuestros productos y servicios. En un país libre, nadie obliga a otro a comprar lo que alguien quiere vender. Todo funciona voluntariamente y el resultado es una desigual distribución de la riqueza. También existe el problema de que algunos simplemente no quieren trabajar mucho.

Sin embargo, cuando comparamos la historia económica de sociedades libres con la de sociedades con economías planificadas por burócratas y políticos, constatamos que a mayor libertad mayor prosperidad y mejor calidad de vida. Además, la oportunidad de esforzarnos para mejorar nuestro nivel de vida no es destruida por el gobierno, razón por la que hay mucha más variedad y movilidad. La verdad es que tanto la libertad como el bienestar desaparecen cuando se nos obliga por la fuerza a compartir el producto de nuestro trabajo.

Está muy claro que la señora Clinton no comprende que no es la economía sino las personas las que prosperan o quienes son obligadas a compartir sus recursos con otros. Pero es que el concepto de una sociedad libre es difícil de vender, cuando tantos aspiran a vivir del trabajo de los demás. Quizás, Hillary Clinton debería leer la fábula de George Orwell, “Rebelión en la granja”, para que comprenda lo que sucede cuando un país antepone la igualdad a la libertad de los ciudadanos.

Tibor R. Machan

lunes 25 de febrero de 2008

En Vela


La Nación publicó, el sábado pasado, esta noticia: “Textilera de Poás (Confecciones BorKar) recorta planilla por TLC lento”. El propietario esperó que se despejara el panorama del TLC antes o después del referendo. Ahora, dada la necesidad de una prórroga, no puede esperar más, pues, ante la incertidumbre, “varios contratos se retiraron”.


Los beneficios de la Cuenca del Caribe vencen en octubre, pero los importadores de EE. UU. no van a aguardar hasta que los diputados ticos, con sus salarios bien asegurados, decidan. El empresario, Michael Borg, manifestó: “Con mi equipo de trabajadores puedo retar a cualquier empresario en el mundo, máxime que el TLC mejora los beneficios arancelarios”. Sin embargo, ni él ni sus trabajadores pueden luchar contra el tiempo ni contra la realidad del comercio. Ciertos diputados ticos, bañados en mezquindad e ideología, sí pueden hacerlo. Son patriotas. Deben sentirse, otra vez, muy felices.

Esta empresa ya perdió contratos por $1,2 millones en uniformes y trajes enteros. Pero ¿qué es esta suma ante el júbilo político e ideológico de los especialistas en fabricar mociones por millares, en no integrar el quórum, en enviar cartas, en apilar actas con largas peroratas y en dañar al país? Xinia Quesada, trabajadora de esta empresa, dijo: “Es terrible porque también despidieron a mi esposo, y nosotros tenemos dos hijos. Uno queda como en las nubes con esa noticia”.

El trabajo es el punto primordial de una agenda social. Es un imperativo de derechos humanos, de justicia y, como tal, de hondura moral. ¿Qué pensarán, ahora, los dueños de la moral política, los adalides del “sector social”, aterrados por el uso de la gasolina, por los viajes de sus diputados al exterior o por el servicio de bocas y vino, el 1.° de mayo en la Asamblea Legislativa? ¿Qué dirán los estrategas, los asesores entre bambalinas y los azuzadores externos de estos partidos? El tiempo y la realidad le han dado la razón a Andrea Morales, tan vilipendiada. El país y la conciencia prevalecen sobre el interés político y electoral. Si no, ¿para qué la política? Conviene leer a la periodista Giannina Segnini, el jueves pasado. “Haced lo que digo, no lo que hago”.

Una trabajadora de Poás dijo: “Yo pido al PAC que se ponga la mano en el corazón y no nos deje sin trabajo”. Por cierto, invitados los diputados del PAC a visitar la empresa, declinaron el ofrecimiento. La misma lamentación cabe para todos aquellos diputados, de cualquier partido, color y pelambre, que identifican la curul con el chantaje, los favores personales, la demagogia y la paranoia ideológica. Sus aberraciones las pagamos todos… los que trabajamos.

Los puertos y sus realidades



"Puerto Caldera generó en los primeros 16 meses de concesión ¢1.863 millones para construir parques, reparar escuelas, comprar pupitres, otorgar becas y mejorar la infraestructura turística en Esparza y Puntarenas.

Una parte del dinero, ¢600 millones, ya está en poder del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop), para recuperar la Capitanía de Puntarenas, rescatar el balneario Los Baños y ensanchar el muelle de cruceros.

El resto, ¢1.263 millones lo administran las municipalidades de Esparza y Puntarenas para arreglar caminos, fortalecer fondos escolares y construir acueductos y sistemas de alcantarillado.

Este monto acumulado entre agosto del 2006 y diciembre del 2007 corresponde a los cánones que paga el concesionario, la Sociedad Portuaria de Caldera por cada tonelada movilizada.

El disponible para desarrollo social en Caldera es superior a lo que invierte en Limón la empresa estatal que administra los puertos de Moín y Limón.

Según los datos más actuales suministrados por la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), en el 2006 tuvo un presupuesto de ¢4.298 millones para obras sociales.

No obstante, de ese gran total, solo ejecutó ¢2.186 millones, pero ¢1.353 millones equivalían a salarios y cargas sociales y solo ¢833 millones fueron obras construidas.

En 16 meses Caldera tiene más del doble de recursos para obras sociales que Japdeva y así lo reconoció Urías Ugalde (Presidente Ejecutivo del INCOP)."

Pero las buenas noticias no terminan aquí, ya que la administración y eficiencia del puerto también ha mejorado desde la concesión, como lo demuestra el siguiente gráfico. ¿Quién lo hubiera imaginado?

En ASOJOD celebramos dicha noticia y esperamos que algún día las fuerzas anti-progreso comprendan que la productividad, la inversión y la eficiencia económica son las llaves para el desarrollo así como para el mejoramiento de las condiciones de vida de todos los costarricenses. Los datos y la realidad una vez más están de nuestro lado, ahora le toca el turno a JAPDEVA.

domingo 24 de febrero de 2008

La economía según Washington

¿Cuánto tendría que regalar el Gobierno a cada ciudadano para evitar una recesión? Esta es una pregunta imposible de contestar porque contiene una conclusión falsa y cuando los argumentos políticos tienen conclusiones falsas, se instrumentan políticas equivocadas.

Para revertir la caída de la actividad económica hay que primero entender sus verdaderas causas. El Gobierno y la Reserva Federal han diagnosticado mal el problema y recetan una medicina equivocada: el "paquete de estímulo".

El problema inicial, que condujo al desastre de las hipotecas de alto riesgo, fue causado por la Reserva Federal. Después de la recesión de 2001, engendrada por la exagerada restricción del crédito por parte de la Reserva Federal, Greenspan —entonces presidente del banco central— sobrerreaccionó dándole préstamos al sector bancario a tasas de interés inferiores a la inflación. Y como era de esperarse, los requisitos para otorgar un crédito bajaron. Otro problema fue el aumento del precio de la energía, en parte causado por restricciones artificiales impuestas por burócratas y políticos. Los mismos políticos llevan años diciendo que tenemos que ser energéticamente independientes, luego se comportan como lacayos de los ecologistas.

El resultado es que no se ha permitido la construcción de nuevas refinerías ni tampoco extraer petróleo en las costas ni en las reservas de Alaska. No se permite la construcción de nuevas presas. Se restringe la minería del carbón y la construcción de nuevas plantas de energía nuclear. De modo que, gran sorpresa, se disparó el precio de la energía y se depende cada día más de la importación, mientras que las empresas petroleras de Estados Unidos son menos competitivas globalmente.

El tercer problema ha sido la excesiva y destructiva regulación financiera que ha causado se disparen los costes contables y las transacciones de la bolsa, perjudicando especialmente a las empresas. Esos costes y regulaciones adicionales han logrado que muchas empresas hagan sus primeras emisiones de acciones en ciudades como Londres y que otras muden sus sedes al exterior.

Aquí a las compañías se les obligada ahora a tener directores "externos" que pueden no saber nada sobre el negocio ni mejorar el rendimiento. Y recientemente la oficina antimonopolio del Departamento de Justicia demostró de nuevo su ignorancia empresarial al proponer que las bolsas de venta de acciones, de mercancías y materias primas no puedan poseer cámaras de compensación, lo cual es fundamental para ellas. Es como decirle a un fabricante de automóviles que no puede incluir el motor cuando venda un auto y obligar al consumidor a buscar el motor en otro sitio. Esas tonterías que demuestran la ignorancia de los políticos y burócratas están afectando la economía de Estados Unidos.

Otro problema es el aumento del gasto gubernamental como porcentaje del producto interno bruto. La mayoría de los programas gubernamentales están mal gestionados y los pocos que lo están bien suelen ser contraproducentes, por lo que se malgasta mucho dinero. El tamaño del Estado es mucho mayor de lo necesario, por lo que cada gasto adicional hace daño a la economía nacional.

Para revivir la economía, tanto el Congreso como el Poder Ejecutivo deben dar marcha atrás en las políticas que causaron el daño, en lugar de empeorar la situación. Pero, lamentablemente, Washington seguirá haciendo lo mismo y favoreciendo a grupos de interés que contribuyen a las campañas electorales de quienes votan por seguir estorbando las actividades productivas de la gente.


Richard W. Rahn

viernes 22 de febrero de 2008

¡Invitación!


En ASOJOD queríamos invitar a todos nuestros lectores a la actividad que se estará realizando con el Dr. Manuel Ayau (fundador de la Universidad Francisco Marroquín siendo su primer rector hasta el año de 1998 así como presidente de la Mont Pelerin Society 1978-1980), a continuación la información:

Fecha: Jueves 28 de febrero, 2008.

Hora: 6:30pm a 7:30pm

Lugar: Conferencia Universidad Latina. (Auditorio) San Pedro Montes de Oca.

Temas: Cómo salir de la pobreza y cómo mejorar el nivel de vida.


No es necesario inscribirse sólo asistir el día de la actividad.

jueves 21 de febrero de 2008

Viernes de Recomendación


A partir de este viernes ASOJOD estrena una nueva sección: "Viernes de Recomendación." En ella estaremos ofreciéndole a nuestros lectores una serie de ensayos, lecturas y conferencias para todos aquellos que deseen profundizar en temas de economía, política y filosofía.

Debido al gran interés que ha generado la Escuela Austriaca de Economía en nuestros lectores, la primera recomendación es: La Escuela Austriaca Moderna frente a la Neoclásica de Jesús Huerta de Soto, la misma resulta una excelente introducción a este tema.

Dictamen de la Procuradoría


Para todos los interesados en el tema respecto a los asuntos legales del TLC así como sus plazos, les ofrecemos la Opinión Jurídica no vinculante de la Procuradoría. La misma es sumamente extensa por eso pasamo a continuación a transcribir únicamente sus conclusiones.

CONCLUSIONES:

De conformidad con lo antes expuesto, es opinión no vinculante de la Procuraduría General de la República, que:

1-.La entrada en vigor de un tratado internacional determina el momento a partir del cual el instrumento adquiere eficacia jurídica y por lo tanto fuerza obligatoria. Es por ello que una vez puesto en vigencia el tratado, los Estados tienen el deber de cumplir las obligaciones pactadas íntegramente y de buena fe.

2-.El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC) contiene disposiciones expresas con respecto a su entrada en vigor, artículo 22.5. Es requisito previo para la puesta en vigencia del Tratado que los Estados Parte hayan cumplido con los procedimientos jurídicos aplicables.

3-.Por procedimientos jurídicos aplicables debe entenderse aquellos previstos constitucionalmente para que el Estado otorgue su consentimiento válido y eficaz de obligarse por el tratado.

4-.En el caso costarricense, los procedimientos jurídicos aplicables consisten en la aprobación legislativa del tratado y su posterior ratificación.

5-.La ratificación de un tratado es normalmente un acto discrecional del Poder Ejecutivo. No obstante, aprobado un tratado por referéndum el Poder Ejecutivo está obligado a ratificarlo. La ratificación es requisito indispensable para la entrada en vigor del Tratado.

6-.Dicha entrada en vigor se rige por el texto original del artículo 22.5 del Tratado. La Enmienda firmada por Estados Unidos y El Salvador el 10 de marzo de 2006 no forma parte del Tratado aprobado por Costa Rica, por lo que no es aplicable.

7-.De acuerdo con el artículo 22.5 del Tratado y en virtud de que este entró en vigor el 1 de marzo de 2006, la ratificación debe intervenir antes del 1 de marzo de 2008, fecha límite para la notificación según lo dispuesto en el artículo 22.5.2 del Tratado, salvo que, conforme los términos de este, los Estados Partes acuerden que Costa Rica ratifique el Tratado en una fecha posterior.

8-.Ratificado el Tratado, éste entrará en vigencia 90 días después, según su artículo 22.5.2.

9-.El efecto propio de la entrada en vigor del Tratado es el de obligar a Costa Rica a respetar plenamente y en su totalidad las disposiciones del Tratado. Lo que implica el respeto de las obligaciones y derechos que de él derivan.

10-.Forma parte del contenido del Tratado, la obligación del Estado costarricense de aprobar determinadas leyes, a efecto de dar cumplimiento a los compromisos contraídos.

11-.El Tratado estableció fechas dentro de las cuales debían entrar en vigencia algunas de las leyes que Costa Rica debía aprobar. Los términos así estipulados han vencido, salvo lo dispuesto en la Sección H. III.2 del Capítulo 12 para los servicios de seguros obligatorio de vehículos y seguros contra riesgos del trabajo.

12-.La aprobación y promulgación de estas leyes no es necesaria para la entrada en vigor del Tratado pero sí condiciona su eficacia plena. Es por ello que, conforme el principio de pacta sunt servanda, el Estado costarricense está en la obligación de legislar en forma inmediata para dar plena observancia al Tratado.

13-.Consecuentemente, a partir de la entrada en vigor del Tratado, la omisión o ausencia de aprobación de dichas leyes implica un incumplimiento de las obligaciones derivadas del Tratado y por ende, es susceptible de comprometer la responsabilidad del Estado costarricense.

14-.Con el fin de evitar cualquier discusión sobre esa responsabilidad de Costa Rica en el plano internacional y con fundamento en los principios de pacta sunt servanda y de buena fe, lo procedente es aprobar las leyes a que Costa Rica se ha comprometido, con anterioridad o concomitantemente a la entrada en vigencia del Tratado.

miércoles 20 de febrero de 2008

¡Asombroso!


En días pasados, el diputado Alexander Mora propuso un proyecto de ley para prohibir las corridas de toros a la tica, debido a la muerte de un torero improvisado en los festejos del año pasado y por considerar que dichas corridas implican un riesgo mortal para los involucrados. El señor Mora, evidentemente, tiene mucho tiempo libre o muy poca seriedad (quizá ambas) como para tener ocurrencias de este tipo, que parecieran propuestas salidas más de una mesa de tragos o de una visita a la gradería de sol de un estadio que de la Asamblea Legislativa costarricense.

Ya lo decía Ortega y Gasset: "Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho a la vulgaridad y lo impone donde quiera". Resulta evidente que personas como este señor diputado no tienen la más mínima vergüenza de emitir estupideces de este calibre; antes bien, se sienten orgullosos y reclaman su derecho a la irracionalidad en busca de objetivos que parecen sólo existir en sus cabezas. El supuesto fin del proyecto es proteger la vida e integridad de las personas involucradas, pero en el sentido de que se proteje a los individuos de sí mismos. Está bien que el Estado proteja al ser humano de la agresión que otro cometa en su contra, pero nunca que el Estado protega a una persona de sí misma, porque al hacerlo se presupone que el ser humano no tiene derechos de propiedad sobre su vida y su cuerpo, sino que ambos pertenecen a entidades metaindividuales como Dios o como el Estado.

Pero la irracionalidad no acaba ahí, ya que pretender evitar toda amenaza a la vida de las personas implicaría introducirlas en burbujas indestructibles. Bastiat era partidario de llevar los argumentos de sus opositores al ridículo para demostrar la insensatez de estos. Hagamos el mismo ejercicio: si se le impide a una persona ingresar por su propia voluntad y concientes del riesgo a un redondel para hacerle suertes al toro, entonces también deben prohibirse actividades como subir a un automóvil o motocicleta pues cada día mueren decenas de personas por accidentes de tránsito; montar a caballo pues existe el riesgo de caerse y lesionarse seriamente; practicar deportes pues se puede sufrir una lesión o, en el peor de los casos, un infarto; establecer relaciones amorosas, toda vez que un rechazo o una infidelidad puede dar pie a un asesinato pasional o a un suicidio; hablar, puesto que se puede decir algo que cause molestia en el receptory que este agreda al emisor; cortar o picar alimentos, ya que existe el riesgo de cortarse un dedo. También se debe prohibir salir de la casa porque se puede ser alcanzado por un rayo, se puede ser asaltado, golpeado, etc. Todos estos casos involucran los mismos peligros a la vida y a la integridad que justifican el proyecto del diputado Mora.

No hay duda que propuestas como la del diputado Mora son ridículas y que, a pesar de que se están haciendo tradición en Costa Rica, todavía causan sorpresa. Pero hay que seguir levantando la voz en favor de la libertad del individuo para vivir su vida como mejor le parezca y recordar que las consecuencias, buenas o malas, de las decisiones y consecuentemente de los actos, competen únicamente al individuo. Nadie debe cargar con la responsabilidad de otro, por más buenas intenciones que tenga, pues eso sería eliminar uno de los tesoros más valiosos del ser humano: la libertad.

La FIDELidad acabó


En ASOJOD celebramos la noticia que ayer dio la vuelta al mundo: la renuncia de Fidel Castro al poder en Cuba, luego de casi 50 años de atormentar a sus compatriotas con escacez, comunismo, dogmatismo e irracionalidad. El coronel ha informado que no está en condiciones de seguir en el poder y que por eso decide hacerse a un lado, aceptándo de forma tácita la derrota que le propina el inexorable paso del tiempo, aunque deja claro que el Partido Comunista seguirá mandando, quizá por medio de su hermano Raúl, pero quizá sin el dogmatismo del vetusto barbudo. De hecho, se espera que Raúl incorpore ciertas reformas para la apertura cubana en miras de una etapa de trancisión a la democracia.

El patriarca ha muerto, políticamente hablando, pues su peso tanto dentro como fuera de la isla prácticamente desaparece, toda vez que cada día se le ve más como un recuerdo que como una realidad. Probablemente, con su muerte física, la sombra del comunismo pueda comenzar a disiparse, ya que sus irracionales seguidores perderían a su ídolo de la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, la relación de padre-hijo gestada entre Fidel Castro y Hugo Chávez se vendría abajo, debilitando seriamente a la guacamaya venezolana. Porque, aceptémoslo, Chávez necesita de figuras con luz propia para iluminarse en su tránsito hacia la revolución: Fidel, Bolivar, etc. Pero al mismo tiempo, Chávez es incapaz de deshacerse del pesado fardo que estas figuras generan, de modo que siempre se le conocerá como discípulo y no como maestro. Y eso para un megalómano puede ser fatal, hasta el punto de alcanzar el clímax de la sandez.

La pérdida de fuerza de Chávez no sólo se daría en el plano psiquiátrico, sino también en el político. Decía Gustavo Coronel, un excongresista venezolano, que Chávez es incapaz de pensar solo, que necesita asesores en todo momento. Y luego de la retirada de Baduel y de Castro, sus principales asesores, el teniente coronel no tendrá a quien recurrir para plantear estrategias. Es muy probable que de ahora en adelante sólo veamos al Chávez de Aló Presidente, despotricando y rebuznando contra sus fantasmas.

Así las cosas, la esperanza vuelve a surgir tanto en Cuba como en Venezuela, al estilo de matar dos pájaros con un sólo tiro: la salida de Fidel. No obstante, la lucha contra la estupidez y la irracionalidad colectivista (de cualquier nomenclatura teórica) sigue en pie, pues aún muertos los ídolos, los idiotas son capaces de erigirse uno nuevo. Y nunca falta quién se ofrezca para ser ensalzado.

Pero de momento, FELICIDADES Cuba, porque este será el primer paso para su libertad.

El comandante se despide


¿Cambio de era en Cuba? No exageremos. Todavía falta. Es algo que solo podrá proclamarse con realismo cuando se transforme el sistema y –ojalá– lo reemplace una mezcla de realismo económico, democracia política y apertura social.

Sin embargo, tampoco puede restársele importancia al “Mensaje del Comandante en Jefe”, que ocupó ayer la portada del diario oficialGranma , y que, suscrito por Fidel Castro, se adelanta a la sucesión formal del poder que pronto se dará en la isla.

Breve adiós. Con una brevedad desusada, lo esencial del anuncio se reduce a 16 palabras: “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”.

Esta línea, por supuesto, no está escrita en el vacío. Al contrario, es parte de unaperformance bien estructurada, y de varios actos.

Con el trasfondo de una salud en crónico deterioro y varios mensajes previos plagados de enigmáticas claves, el 20 de enero se produjeron las “elecciones” de partido único, para integrar la Asamblea del Poder Popular (parlamento decorativo), de 614 miembros.

Los dos Castro (Fidel y Raúl), por supuesto, estuvieron en la lista: primer símbolo de continuidad formal.

El siguiente capítulo tenía dos partes. La primera es la apertura de sesiones “parlamentarias”, el próximo domingo 24, durante las cuales se llenarán dos de los tres cargos máximos de la isla: presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El tercero, secretario general del Partido Comunista, se oficializará en el seno de este último.

La segunda parte era si Fidel mantendría esas posiciones. Ayer dijo que no. Así, se despidió del poder formal, dentro de una liturgia que respeta las normas del propio régimen.

Fue otro ejemplo calculado de continuidad; otro intento más de sucesión controlada dentro de las estructuras del poder y con un elenco muy reducido: el de su hermano y sus más íntimos –y, hasta ahora, leales– colaboradores; los mismos que lo han acompañado en su convalecencia.

Formas relevantes. Por esto, no estamos ante una transición; menos, ante una transformación. Se trata, simplemente, de formalizar la sucesión; es decir, cambiar con la esperanza de que todo siga igual.

Sin embargo, incluso en un régimen personalista y totalitario, como el de Cuba, las formas y los símbolos importan, sobre todo si el entorno es cada vez menos favorable para el statu quo.

Precisamente por la acumulación de problemas económicos, por los cambios mundiales, por el descontento social, por la incertidumbre consustancial a un “supremo” replegado en su lecho de enfermo y por la incapacidad del sucesor para llenar su vacío, Raúl Castro se ha visto obligado a impulsar algunos tímidos cambios.

Ha comenzado por donde menos riesgos y más ganancias potenciales existen: la economía, con mayor apertura a las microactividades privadas y nuevos guiños a la inversión extranjera. Ha desarrollado tímidos ejercicios para oír reclamos, como ocurrió recientemente en algunos centros educativos y de trabajo. E hizo el gesto de liberar, por pedido de España, a cuatro presos de conciencia en precario estado de salud.

Otros cambios. Si, como todo indica, el Castro bis y edulcorado recibe los puestos oficiales que ejercía su hermano, y este se repliega al papel de “compañero Fidel”, siempre poderoso, pero cada vez menos, las posibilidades de cambios más profundos se volverán inevitables, aunque el deseo oficial sea otro.

Raúl no es un Deng Xiaping; menos, un Gorbachev. Sus dotes son inferiores; su control, simplemente heredado, y su voluntad transformadora, mucho más reducida, casi inexistente. Sin embargo, como militar que es, posee importantes dosis de pragmatismo, y, como caudillo que nunca ha sido, depende más de los resultados que de las promesas o de la historia para apuntalar su poder.

Todo lo anterior ocurre en un contexto de deterioro generalizado en el país; es decir, de un régimen colapsado, aunque aún presente. Por esto, Raúl está obligado a cambiar. En sus intenciones, probablemente, querrá hacerlo lo menos que sea necesario para mantenerse en el trono Sin embargo, la historia reciente del totalitarismo (China, por el momento, excluida) demuestra que las aperturas económicas tienen inevitables –y profundas– consecuencias sociales y políticas.

Esto quiere decir que, aunque ni el “Mensaje del Comandante en Jefe” ni lo que decida a partir del domingo un parlamento que no es son transformaciones esenciales, sí mejoran las condiciones para que se produzcan.

Solo cuando esto ocurra, con vigor –y, ojalá, paz– estaremos ante un verdadero cambio de era. Por el momento, solo es de disfraces.

Eduardo Ulibarri

Inmigración

Probablemente uno de los temas más candentes en las elecciones estadounidenses es el tema de la migración, esta polémica no escapa a nuestro país donde los niveles de xenofobia siguen aumentando y los extranjeros suelen ser tenidos por culpables por los altos índices de criminalidad. En este video Penn and Teller acaban con el mito de la inmigración como el que los inmigrantes vienen a "robarse" los trabajos de los nacionales. Bien hace Montaner en recordarnos que la llegada de un inmigrante representa la llegada de todo un capital humano en el cual la sociedad receptora no ha tenido que invertir un solo centavo, siendo por ello una situación en las que ambas partes ganan. En ASOJOD estamos en favor de una política de puertas abiertad donde el único impedimento de entrada se daría por razones de seguridad.


video

lunes 18 de febrero de 2008

El Mito de la Baja Carga Tributaria en América Latina


¿Pagamos pocos impuestos en América Latina? Eso es lo que se infiere de algunos organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales insisten en que la carga tributaria en la región es baja. No obstante, una carga tributaria baja no implica necesariamente que el peso del Estado sobre los contribuyentes sea liviano. Es necesario entonces tener claros algunos conceptos tributarios que nos ayuden en este debate, como lo son los términos de carga tributaria, tipos impositivos e ingresos del gobierno.

La carga tributaria son los ingresos fiscales del gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto del país. El tipo impositivo es el porcentaje que se paga por concepto de tributo sobre un ingreso, bien, o transacción económica. Finalmente, los ingresos fiscales es el dinero que ingresa a las arcas gubernamentales producto de los impuestos.

Se ha mencionado en diversas instancias que la carga tributaria en América Latina es baja en comparación con países de otras latitudes. Por ejemplo, un estudio del Banco Mundial sobre América Latina y el Caribe indica que “el Estado debe fortalecer su capacidad redistributiva, lo cual para la mayor parte de los países de la región significa aumentar la carga tributaria (baja)”… Efectivamente, si bien las cifras varían dependiendo de la fuente, la carga tributaria en Latinoamérica oscila entre un 10% y 24% del PIB dependiendo del país (Brasil es la excepción con un 34%). En contraste, la carga tributaria de los países europeos ronda entre un 35% y un 45% del PIB.

Sin embargo, este indicador se presta para el engaño, ya que es manipulable desde dos vertientes: Por un lado no se incluyen tributos ocultos como el impuesto inflacionario, el cual ha sido todo un flagelo en la historia latinoamericana reciente, y usualmente tampoco se toman en cuenta los impuestos al salario propios de los sistemas de seguridad social de los distintos países. Por otra parte, el componente del PIB es inflado por los gastos del gobierno, sin importar si se trata de inversiones, gasto corrupto o despilfarrador. De ahí que un país puede experimentar una disminución en la carga tributaria mediante un aumento desmedido en el gasto público, o en su defecto, incrementar la carga a través de una caída del gasto. Aristóteles advirtió en su Retórica que “los hombres se hacen más ricos, no solo sumando a lo que ya tienen, sino también recortando sus gastos”, y lo mismo aplica a los gobiernos.

Se ha sugerido que una mejor manera de calcular la carga fiscal del Estado es a través del gasto gubernamental. Tarde o temprano todo gasto debe ser cubierto con impuestos, sean éstos presentes o futuros. En un estudio de las economías de la OCDE y 60 naciones alrededor del mundo, James Gwartney, Randall Holcombe y Robert Lawson encontraron que “el nivel de gasto del gobierno que maximiza el crecimiento, no es mayor que un 15% del PIB”—y “cuando el ámbito del gobierno se expande más allá de ese nivel, hay un impacto negativo en la riqueza de las naciones”. El gasto público de los países latinoamericanos es de aproximadamente un 24% del PIB.

Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía, va más allá y advierte que “el tamaño del Estado no se determina únicamente por lo que está registrado como gasto gubernamental sino también por las reglas y regulaciones estatales”. El estudio “Haciendo Negocios” del Banco Mundial encontró que 5 países de la región cuentan con las regulaciones más ineficientes del planeta: Guatemala, Costa Rica, Venezuela, Bolivia y Paraguay. La existencia de un sector informal que emplea entre el 40% y 65% de la población económicamente activa en Latinoamérica es muestra fehaciente de que el peso del Estado sobre la economía va más allá de lo registrado en la carga tributaria.

Además, otra razón por la cual el indicador de la carga tributaria es inútil radica en que los impuestos que más daño causan son usualmente los que generan menos ingresos. Un impuesto del 70% sobre una actividad económica dada se convierte en una prohibición de facto sobre la misma, lo cual genera pocos sino nulos ingresos para el gobierno. Altos tipos impositivos también fomentan la evasión, el contrabando y la subfacturación.

De ahí que el economista Arthur Laffer diseñara un modelo (la Curva de Laffer) que explica cómo una reducción de los tipos impositivos hasta cierto punto genera un aumento en los ingresos del gobierno. Ese fenómeno ha sido comprobado con las reducciones en los tipos impositivos llevados a cabo en los sesenta y ochenta en Estados Unidos, y los noventa en Irlanda y España, por mencionar algunos casos.

Los que promueven un sistema tributario “a la europea” olvidan lo también dicho por Friedman, quien señaló que las naciones pobres deberían copiar “ Lo que hicieron los países para hacerse ricos, y no lo que hacen cuando ya son ricos”.En todo caso, si los países del Primer Mundo como Estados Unidos y los de la Unión Europea cuentan con sistemas tributarios con un alto grado de confiscación, es porque sus economías pueden soportar tal nivel de consumo del gobierno.

El desarrollo económico no depende de un solo factor o política pública. Si bien los europeos han adoptado políticas fiscales contraproducentes al crecimiento, en otras áreas continúan haciendo las cosas bastante bien. Por ejemplo, el estudio del Banco Mundial antes mencionado encontró que los países escandinavos, así como Estados Unidos y el Reino Unido, poseen las regulaciones más eficientes del mundo. Además, los países del Primer Mundo también tienen las mejores políticas monetarias del orbe, mientras que nuestra región cuenta con una lúgubre historia inflacionaria reciente. Finalmente, las instituciones como el Estado de Derecho y la propiedad privada se encuentran firmemente arraigadas en los países ricos, a diferencia de lo que sucede en América Latina.

Aún así, la pesada carga de niveles impositivos tan confiscatorios ha pasado su factura en las economías desarrolladas. El crecimiento económico de los países europeos se encuentra prácticamente estancado. Por ejemplo, el sector privado sueco no ha creado nuevos puestos de trabajo desde 1950. Otros países europeos se han enfrentado a esta dura realidad y han tenido que bajar sus cargas tributarias con el fin de reactivar sus economías letárgicas. Entre 1996 y el 2003, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, España, Portugal y Alemania han reducido considerablemente los impuestos.

De vuelta en América Latina, los tipos impositivos de la región no son bajas. El impuesto de renta corporativo promedio en la región es del 29%, al igual que el tipo más alto del impuesto sobre la renta individual. El impuesto al valor agregado (IVA), del cual provienen el 50% de los ingresos fiscales en Latinoamérica, promedia un 14.7%. Estos tipos son propios de naciones desarrolladas, y no guardan relación con el nivel de ingreso de la mayoría de los latinoamericanos.

Resulta paradójico además que Guatemala, uno de los países con la carga tributaria más baja de la región, cuente con tipos del impuesto de renta corporativo y personal claramente superiores a los de Brasil, la nación con la carga tributaria más alta. Ambos países cuentan además con un tipo de IVA que es similar. Esto demuestra qué tan viciado es el indicador de la carga tributaria.

Estos tipos impositivos elevados, aunados a las excesivas regulaciones, aumentan los “costos de legalidad”, es decir, los costos que implica mantener un negocio al día con todas las regulaciones e impuestos que demanda el Estado. Es así como se presenta un círculo vicioso: conforme más gente opta por la informalidad debido a los altos impuestos, los ingresos del gobierno disminuirán, por lo que habrá presión para que los tributos que se le cobran a los negocios formales sean más altos, lo que conducirá a mayor informalidad aún.

Quienes promueven el aumento de la carga tributaria en América Latina—lo cual es sinónimo de más impuestos—cometen además dos presunciones equivocadas; a) que el gasto estatal es más eficiente que el privado en satisfacer las necesidades de los individuos, y 2) que los ingresos fiscales se estancarán aun si la economía continúa creciendo.

Sobre el primer punto, es muy difícil que el gasto gubernamental resulte más eficiente que el privado, tanto por la dispersión del conocimiento a la que hiciera referencia F.A. Hayek, otro premio Nóbel en Economía (la gente sabe mejor cómo gastar su dinero que un político distante), como por los diversos incentivos en juego (una persona buscará el mayor retorno de su dinero mientras que un político o burócrata gastará el dinero ajeno de acuerdo a sus intereses políticos o sectoriales).

En cuanto a la segunda presunción, si el nivel de consumo de un gobierno permanece constante en el tiempo y la economía crece durante ese lapso, los ingresos fiscales aumentarán de igual forma. La proporción es la misma, pero el pastel—la economía—es más grande y, por ende, la tajada correspondiente al gobierno es igualmente más grande. Por eso, la mejor manera de engrosar las arcas del Estado es mediante el crecimiento económico sostenido, y no mediante más impuestos.

Es una lástima que organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID promuevan políticas contraproducentes al crecimiento como un aumento de los impuestos en América Latina. En lugar de castigar los bolsillos de los contribuyentes latinoamericanos con más impuestos, los gobiernos de la región deberían enfocarse en aligerar el tremendo peso que han cargado sobre las espaldas de sus ciudadanos a través de políticas monetarias irresponsables, excesivas regulaciones, barreras comerciales, falta de acceso a la propiedad privada, y también, altos impuestos.

Juan Carlos Hidalgo

Adoctrinamiento universitario


El pasado viernes 15 de febrero fue mi graduación como bachiller en Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Asistí al acto no de buena gana, pues ese tipo de actividades no son de mi particular agrado.

En el programa había un espacio para que Monserrat Sagot, representante del Consejo Universitario, y Carlos Villalobos, Vicerrector de Vida Estudiantil, dirigieran unas palabras a los graduandos y graduandas allí presentes, mismas que, imaginé, versarían sobre los temas políticamente correctos que se tocan en una actividad de ese tipo: compromiso para con la comunidad, solidaridad, responsabilidad, contribución a la construcción de una mejor patria y un mejor futuro y demás sandeces. Iba predispuesto a oir ese tipo de cosas, por lo cual no tenía muchas ganas de asistir, pero no tenía opción: mi libertad fue totalmente coartada cuando en Registro nos informaron que si no asistíamos no se nos entregaba el título.

No obstante, todo lo anterior no es lo que me motiva a escribir este artículo. Lo hago a causa de las inoportunas, imprudentes y dogmáticas palabras de estas dos autoridades universitarias. La señora Sagot, además de lo predecible, dijo que "hace dos días se aprobó un proyecto de ley que atenta contra el modelo de desarrollo solidario en telecomunicaciones y contra la soberanía de Costa Rica" refiriéndose a la Ley General de Telecomunicaciones (aprobada en primer debate). Invitó a los graduandos y graduandas no sólo a "informarse sobre la realidad política del país, sino también a luchar activamente contra el mal que representa el modelo neoliberal". Reclamó también que las autoridades gubernamentales no quisieron escuchar las contribuciones "científicas y analíticas" de la UCR en el debate del TLC, entre las que destacó el tristemente célebre documento de Roces de constitucionalidad del TLC.

Aquí quiero tocar varios puntos: 1) una acto de graduación no es el lugar ni el momento oportuno para exponer lo que Sagot dijo; 2) la representante del Consejo Universitario falta a la verdad cuando alega que los aportes de la UCR fueron científicos y analíticos, pues los estudiantes que estabamos a favor del TLC en dicho centro de estudios tuvimos la oportunidad de presenciar cursos, profesores y conferencias totalmente parcializadas a favor del grupo del NO, con reducidos espacios para que la gente del Sí pudiera expresarse. Incluso, algunos fuimos víctimas de amenazas (como la que publicamos en este blog) y las autoridades correspondientes dejaron pasar la denuncia (vaya paradoja, aquí si aplican la máxima lassez faire, lassez passer); 3) el llamado a luchar contra un modelo específico puede prestarse para malas interpretaciones (presumiendo la inocencia de las palabras de Sagot) que flaco favor le hacen a la paz y estabilidad que Costa Rica necesita en esta coyuntura, pues muchos de esos mensajes han sido tomados por grupos de estudiantes como una justificación institucional del vandalismo; 4) el documento de "Roces de Constitucionalidad" fue brillantemente despedazado por un grupo de juristas, entre los que se encontraban Rubén Hernández, Alan Thompson, Fabián Volio y otros, demostrándo no sólo el desconocimiento en materia constitucional de muchos de los asesores de Rectoría, sino la manipulación de información por parte de la Universidad de Costa Rica para sostener sus hipótesis.

Luego, el señor Villalobos, viendo que las declaraciones de Sagot habían generado extrañeza (probablemente haya visto mi gesto de enojo y desaprobación pues yo estaba en las primeras filas) trató de enfriar el tema, pero no tuvo suerte. Mencionó que "en este momento, en el país hay dos fuerzas: la que ve en el mercado el motor del desarrollo y la que cree en la solidaridad, la justicia y la paz social". Luego, expresó que "en estos momentos, la tesis promercado había ganado la primera batalla de esta gran lucha en que se encuentra el país". Su comentario fue totalmente separado de la realidad, por varias razones: 1) no existen tan sólo dos fuerzas, sino multiplicidad de ellas, aunque en la Universidad pretendar utilizar el enfoque reduccionista del maniqueísmo cada vez que puedan; 2) las declaraciones de este señor presuponen que los promercado no pretenden la justicia, la solidaridad ni la paz social. A este respecto, cabe aclarar que entre los promercado, el señor Villalobos agrupa gran cantidad de individuos y grupos que, en la mayoría de las ocasiones, no tienen nada más en común que estar de acuerdo con el TLC. Por mi parte y de parte de alguna gente que conozco y que es cercana a mi pensamiento, vale aclararle al Vicerrector que muchos promercado sí creemos en la solidaridad pero como una escogencia voluntaria, en la paz social como sinónimo de reducción de conflictos para una adecuada cooperación entre individuos y grupos; y en la justicia, aunque llenemos de contenido, de manera diferente a otras personas, dicho concepto. Por último, cuando el vicerrector menciona las palabras lucha y batalla, resulta paradójico respecto a la pretensión de paz social antes expuesta, pues esos conceptos tienen un contenido que hace referencia a cosas específicas y que no coadyuvan a bajar el tono de los enfrentamientos entre individuos y grupos.

Como se puede observar, parece que algunos académicos, absortos en su torre de babel, no pueden creer que la ciudadanía haya sido capaz de decidir a favor de más y mejores oportunidades de producción, consumo, empleo y empresarialidad y no a favor de las tesis bizantinas de precio y comercio justo y justicia social, dicho sea de paso, inteligibles sólo para sus defensores. Resulta verdaderamente repugnante ver que las universidades públicas (UCR, UNA y TEC) hayan perdido la noción de lo que la palabra Universidad significa: universalidad de pensamientos, posiciones, investigación científica, seria y contrastable con los datos que arroja la realidad, actitud crítica, etc. y haya cambiado esos valores por dogmatismo, arrogancia, pretensión de conocimiento, parcialidazación y panfletarismo.

Durante todo el proceso del referéndum y aún en la actualidad, esos centros siguen patrocinando, de una u otra manera, la intolerancia, el irrespeto a la voluntad de los electores y la estrategia de adoctrinamiento hacia los estudiantes, principalmente cuando ingresan a la Universidad y se topan con esa monstruosidad llamada Estudios Generales, donde muchos nos topamos con profetas más que con profesores. El famoso Jerry Espinoza es un ejemplo de ello. En fin, resulta lamentable que las universidades hayan abandonado el sapere aude para dar paso a la Revolución académica que busca implantar el Estado ideal gestado en la torre de babel.

Alejandro Barrantes

domingo 17 de febrero de 2008

Siete hermanas golpeadas


Las grandes compañías petroleras no son muy queridas en América Latina. En Venezuela, el señor Hugo Chávez la ha emprendido contra Exxon-Mobil. Ha decidido castigarla porque la empresa norteamericana se ha querellado contra su gobierno en los tribunales internacionales por incumplimiento o ruptura de contrato. Para Chávez el ejercicio de un derecho ante la violación de unos acuerdos es una afrenta a la nación y a la revolución bolivariana. Tampoco se sabe por qué el pobre Bush acabó pagando los platos rotos. Chávez volvió a insultarlo por el fallo de los tribunales británicos. Cada vez que Chávez está aburrido, la emprende contra el presidente americano. Solo lo deja descansar cuando se entretiene injuriando al colombiano Álvaro Uribe.

En Ecuador ocurre más o menos lo mismo. Los enfrentamientos más pintorescos (aunque no los únicos) del gobierno del popular presidente Correa son contra Chevron. Ignorando varios fallos judiciales anteriores, y con la complicidad de voraces abogados norteamericanos, siempre dispuestos a litigar con razón o sin ella si el demandado posee un cofre jugoso, el Gobierno de Quito, unido a ciertas inefables ONG verdes, pretende, demagógicamente, que la compañía abone miles de millones de dólares como compensación por unos supuestos daños ecológicos a los que ya les hizo frente hace años, y a los que Petroecuador, el gran responsable, ignora olímpicamente.

En realidad, es fácil golpear a las petroleras. Tienen mala prensa. Cada vez que un motorista debe llenar el tanque del auto suele maldecirlas. ¿A tres dólares el galón?, ¿mucho más en Europa? La reacción es de odio eterno, sin advertir que quienes menos ganan son las estaciones de gasolina: apenas unos centavos. Ante la duda, la culpa es de las petroleras. Las han acusado, a veces con razón, de ser peligrosamente poderosas, de abusar de la condición de monopolio, de elevar artificialmente los precios, de desatar guerras, y de envenenar el medioambiente. Casi todos los Gobiernos, incluido el norteamericano, de alguna manera se han enfrentado a ellas.

América Latina. Tal vez esto era parcialmente cierto hace unas cuantas décadas, pero aquellas famosas “Siete hermanas”: Standard Oil, Royal Dutch Shell, British Petroleum, Texaco, Chevron, Exxon, Mobil, ya no son lo que eran. Si en una época acaparaban el 80% de la producción y las reservas de petróleo y de gas del planeta, hoy andan por menos del 10% y son solo una sombra de lo que fueron. Han sido reemplazadas por otras siete hermanas, en este caso empresas estatales, a las que hay que imputarles el astronómico precio del petróleo y otras calamidades adyacentes. De acuerdo con el Financial Times , estas son las nuevas villanas: Saudi ARAMCO (Arabia saudita), Gazprom (Rusia), CNPC (China), NIOC (Irán), PDVSA (Venezuela), Petrobrás (Brasil) y Petronas (Malasia).

No tiene sentido preguntarse por qué hay tan pocas inversiones internacionales en América Latina. Lo sorprendente es que continúen fluyendo, aunque sea a cuentagotas, pese al incumplimiento de los acuerdos y a la poca seriedad del poder judicial en casi todo el ámbito latinoamericano. Me lo dijo un importante banquero español, cuyo nombre, naturalmente, no puedo mencionar: “hemos perdido diez años preciosos en América Latina luchando contra la arbitrariedad”. Y luego agregó, con cierta melancolía: “no tiene sentido hacer negocios fuera del Primer Mundo. Lo que ganas en una década lo pierdes en una semana cuando un gobernante tramposo te cambia las reglas del juego”.

Las inversiones extranjeras, además de ser una fuente de trabajo, son el gran vehículo para la transmisión de tecnología y, en nuestros días, para multiplicar la productividad con técnicas modernas de gerencia, y hasta para aumentar eso que en el pasado llamaban “conciencia social”. Se ha abierto paso una nueva visión moral de las relaciones entre la sociedad y el aparato productivo, y las grandes empresas asumen como parte de su tarea lo que llaman “responsabilidad social corporativa”. No es verdad que la única obligación de los empresarios y de sus ejecutivos es procurar beneficios. La pobreza, las enfermedades, la calidad de la educación y el cuidado de la naturaleza también les conciernen a las empresas serias, no solo por razones de índole ética, sino porque es más fácil y rentable hacer negocios en un ambiente saludable y próspero que en medio de un paisaje de violencia, niños harapientos y casuchas de tabla y zinc. Pero nada de esto parece importar en casi toda América Latina. Por eso, cada año que pasa somos un poco más insignificantes.

Carlos Alberto Montaner

sábado 16 de febrero de 2008

Descomunal engaño sindical


El sindicalismo del ICE ha disparado su ultimo cartucho en contra de la aprobación legislativa del proyecto de Ley General de Telecomunicaciones, con la publicación de un anuncio en el que se pronostica el alza de tarifas en telefonía fija convencional como consecuencia irremediable de la entrada en vigencia de esa ley. La tesis que sustentan es una total falacia, cuyo único objetivo es confundir y engañar a los lectores.

Sostienen que la tarifa básica en telefonía fija residencial, hoy en ¢1.850 ($3,70) al mes, con derecho a 160 minutos de uso, sufrirá un aumento de ¢3.300 a consecuencia de la obligatoriedad de eliminar los subsidios que manda la nueva ley. Los sindicalistas consideran como subsidio los ingresos extras que el ICE percibe por los minutos de servicio en excedente respecto a los 160 minutos incluidos en la tarifa básica. Según estadísticas publicadas por la Aresep, las líneas comerciales representan el 20% del total y las residenciales, el 80%; y el cargo promedio mensual por línea telefónica es de unos ¢5.175 ($ 10,35). El cargo promedio por línea resulta de dividir el ingreso total por la facturación de los servicios en telefonía fija convencional, estimado en $11,4 millones mensuales, entre el número total de líneas facturadas, que rondan 1,1 millones. Los sindicalistas consideran dolosamente al cargo promedio por línea, como el costo de operación mínimo para cada línea.

Si no paga, no disfruta. Del estudio de las tarifas de telefonía fija aprobadas por la Aresep se deduce que no existe ningún subsidio entre usuarios para el servicio de telefonía fija convencional, pues todos pagamos la misma tarifa básica residencial de ¢11,56 minuto por los primeros 160 minutos (¢13,44 minuto las líneas comerciales) y de ¢ 4,10 el minuto a tarifa plena u horario diurno, y de ¢2 el minuto en horas nocturnas y fin de semana. Y el que no paga lo consumido, sin contemplación ni solidaridad que valga, simplemente no disfruta del servicio por desconexión automática a partir del segundo día de mora.

La tarifa básica que todos pagamos por el servicio garantiza al ICE suficientes ingresos para cubrir el costo mínimo de operación de toda la plataforma de telefonía fija, aun cuando el consumo de todos sus abonados fuese nulo. Hasta en esa extrema situación, equivalente a un boicot nacional del servicio, el ICE percibiría la suma de ¢1.850 x 880.000 + ¢2.150 x 220.000)/500 > $ 4,2 millones por mes, $ 50,4 millones por año, monto suficiente para pagar la planilla de 4.200 empleados con salarios promedio de $1.000 cada uno. Los ingresos totales por telefonía fija hoy ya superan los $150 millones por año y seguirán creciendo proporcional- mente con el mayor ingreso per cápita y con el crecimiento de la economía.

Incomprensible aberración. No obstante, todavía se mantiene una aberración tarifaria incomprensible que perjudica seriamente el ingreso del ICE, y por lo tanto podría incidir en el futuro en un deterioro en la calidad del servicio. La tarifa básica cobra los primeros 160 minutos a razón de ¢11,56 el minuto, mientras que el excedente a solo ¢4 y ¢2. En todas partes del mundo, el excedente se cobra igual o superior o ligeramente inferior, pero no tan barato.

Es muy probable que ante un aumento de costos y salarios, el ICE se vea obligado a solicitar un incremento en la tarifa del consumo en exceso: de ¢4 a algo superior, pero ello no implicará una modificación a la tarifa básica como insisten engañosamente los sindicalistas. No hay manera alguna de que las tarifas básicas residenciales o comerciales tengan que ser aumentadas por la eliminación de los famosos “supuestos subsidios” o por efectos de la competencia; primero, porque nadie subsidia a nadie según las tarifas vigentes en telefonía fija y, segundo, porque toda la telefonía fija convencional seguirá siendo una concesión en monopolio para el ICE, con todo y TLC, apertura y Ley de Telecomunicaciones.

Ricardo Trujillo

¡Mahoma se defiende!


Copenhague y otras ciudades danesas cumplieron ayer cinco días de sufrir atentados incendiarios atribuidos por la policía a jóvenes que protestaban violentamente contra la publicación de caricaturas de Mahoma en diarios locales.

Incluso los extremistas islamistas pensaban en realizar un atentado de muerte en contra del caricaturista.

Evidentemente la cultura imperante del medio oriente se ha convertido en una verdadera amenaza para la civilización, es una lástima que existan personas dispuestas a matar y a destruir a raíz de unas inocentes caricaturas. Simplemente esta actitud es inaceptable, sino les gustan las caricaturas no las vean, no las compren. Desgraciadamente nuestro país no esta exento de episodios similares en cuanto a la estrechez mental, por ejemplo el diputado Guyón Massey se ha dedicado en la última semana ha advertir la "amenaza" que representa la llegada de Iron Maiden al país, simplemente ridículo. Hacemos nuestras en estos momentos las palabras de una celebre calcomonía: ¡Señor líbranos y protégenos de tus seguidores!

¡Más turistas!


La cantidad de turistas que llegó al país en enero aumentó un 13,7% con respecto al mismo mes del año pasado, según cifras preliminares del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Al país ingresaron 145.147 visitantes por los aeropuertos internacionales Juan Santamaría y Daniel Oduber, en Guanacaste. En el 2007, durante el mismo período, lo habían hecho 127.647 turistas. La mayoría (54%) de los visitantes proviene de EE. UU.

En ASOJOD nos alegramos de dicha noticia y esperamos que la inversión en este sector siga aumentando para que cada día sean más las divisas que ingresas a nuestro país.

viernes 15 de febrero de 2008

PAC, libertad y juventud


El 7 de octubre pasado ocurrió un evento sin parangón en la historia política de la Costa Rica democrática: un referéndum para decidir acerca del Tratado de Libre Comercio, donde la mayoría votó favorablemente y obligó a los 57 diputados a aprobarlo como Ley de la República. Pero una cosa implica la otra: a pesar de que no se preguntó en la papeleta por el futuro de la agenda de implementación, es lógico que ella es complemento necesario para que se pueda operacionalizar dicho mandato. No obstante, hay diputados que no lo consideran así. Y eso está bien, pues el derecho a disentir es una de las condiciones sine qua non de todo régimen democrático y civilizado.

Pero si esto aplica para el régimen en general, no existe razón alguna para que sea diferente para los elementos que lo conforman. El problema de la cúpula del PAC es que pide respeto por su derecho a diferir de lo que la mayoría de los votantes decidieron el pasado 7 de octubre pero, al mismo tiempo, lo niega en sus fueros internos, pues monta toda una persecución política contra la diputada Andrea Morales tan sólo por atreverse a criticar el dogma incuestionable de su partido.


Sin embargo, esta no es la única incoherencia del partido rojiamarillo. Llevan razón los jóvenes del PAC que escribieron en La Nación al decir que "la libertad es uno de los elementos primordiales de la condición humana", pero resulta paradójica la forma en la que llenan de contenido el concepto, pues luego hablan de "transformar nuestro país en uno con más equidad, con más justicia y con más solidaridad". La "ideología" que dicen defender esos jóvenes es, por antonomasia, contraria al verdadero concepto de libertad: nos hablan día a día de solidaridad, de necesidad de pagar impuestos para mejorar las condiciones de vida de los demás, de subsidios y de equidad; y con ello, están abogando por la intervención del Estado para conseguir el paraíso en la Tierra. No se dan cuenta que el Estado, ese aparato de coerción y compulsión como lo llamara Ludwig von Mises, tiene que pisotear la libertad para alcanzar ese paraíso, pues dicha intervención implica que se le quite la propiedad a unos para dársela a otros, que se le obligue al ser humano a ser solidario (aún contra su voluntad), que se defina qué, cuánto, cuándo y cómo consumir y producir.

Ya lo decía Ayn Rand: "El hombre que produce mientras otros disponen del fruto de su labor es un esclavo". Y ese es el escenario al que quiere llevarnos el PAC, por lo que en ese partido no pueden decirse defensores de la libertad. Son incapaces de comprender una de las grandes enseñanzas de Rand: que "cada ser humano es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para si mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida". Por esto, los hombres y mujeres que crean en la libertad no tienen cabida dentro del PAC.


Alejandro Barrantes Requeno

jueves 14 de febrero de 2008

Libertad de horarios


Una de las discusiones que con más frecuencia se suele producir en el terreno de los establecimientos comerciales es la conveniencia o no de liberalizar su horario de prestación de servicios. De un lado se encontrarían los partidarios de eliminar cualquier restricción de tipo temporal que exista para su actividad pública. En el extremo opuesto se situarían los que piden que el Estado regule el tiempo que puede abrir cada comercio, de tal manera que esté prohibido abrir en determinados momentos.

Los que defienden las restricciones al horario de apertura aducen la indefensión que padecen los pequeños comercios frente a las denominadas grandes superficies. Según ellos, el pequeño comerciante partiría de una situación más desfavorable para competir, y si no se restringe de alguna manera las posibilidades del gran comerciante, las pequeñas tiendas acabarían por desaparecer. Por ello sería necesario que los horarios estuviesen perfectamente regulados por la administración, de tal manera que no sobrepasasen de manera ostensible la jornada de trabajo habitual. Para ello suelen pedir limitaciones de dos tipos: en el número de horas que se puede abrir a la semana, y en los días de apertura (generalmente obligando a cerrar los domingos y determinados festivos).

Los partidarios de la total libertad de horarios aducen que beneficia al consumidor, ya que éste puede comprar en el momento que mejor le viene, ya que muchas veces su horario habitual de trabajo coincide con el horario habitual de apertura de los comercios. De esta forma, si los comercios se encontrasen abiertos en otros horarios, podrían atender mejor a sus clientes.

La restricción de horarios comerciales no deja de ser una medida arcaica que resulta ser totalmente ineficaz en mercados en los que, cada vez más, van teniendo importancia distintos canales, como la venta a distancia e Internet. Además de que forzar a compradores y vendedores a realizar sus operaciones en el momento en que el legislador juzga conveniente, y no en el que a ambas partes acuerden, no deja de ser una restricción considerable en la libertad individual.

Si se quiere proteger al pequeño comerciante habría que preguntarse los motivos por los que se juzga necesaria tal medida. En una situación de libertad de horarios es precisamente el pequeño comerciante el que podría actuar con mayor flexibilidad. Esto se debe a que la mayor parte de pequeñas tiendas suelen ser de tipo familiar, y en ese caso, el apoyo de otros miembros de la familia le puede dotar al negocio de una flexibilidad superior al de las empresas de tamaño superior. Además, la cercanía de la cúpula de empresa al cliente le otorga una mayor velocidad de respuesta frente a las exigencias y cambios de gusto de la clientela.

No obstante, sí que es cierto que los pequeños comerciantes se encuentran con inconvenientes superiores que no tienen los de tamaño superior, y son los obstáculos de índole legal. Este tipo de traba se puede percibir en diversas operaciones, como por ejemplo, la contratación de personal a tiempo parcial. En una gran superficie si se desease aumentar en un 10% la plantilla, la operación no plantearía mayor problema, ya que dado su gran volumen de personal, este aumento se traduciría en la contratación de personal a jornada completa. No obstante, en el caso del pequeño comercio, realizar esta operación le supone recurrir a personal que trabaje a tiempo parcial, dada su reducida dimensión. Sin embargo, sus costos salariales no se van a incrementar en la misma proporción que en la gran empresa, dado que la legislación laboral, con sus distintas cargas y gravámenes, penaliza la contratación de personal a tiempo parcial. Así, si el pequeño comercio desea incrementar su plantilla para permanecer abierto un mayor número de horas, se encontrará con una desventaja competitiva de índole legal que elevará sus costos por encima de la gran empresa.

Estas barreras no sólo se limitan al campo laboral, sino que existen en diversas áreas. De nuevo, para la compañía de gran tamaño superarlas no le supone un gran esfuerzo, ya que se puede permitir contar un departamento legal que analice todos estos requerimientos. Sin embargo, un pequeño comercio no cuenta con un departamento legal, por lo que su capacidad competitiva se ve mermada.

A la hora de promocionar el pequeño comercio la respuesta no debería ser limitar la competencia, lo que siempre beneficia a las personas que ya están establecidas en el mercado, sino permitirle usar sus principales ventajas competitivas, la flexibilidad y la capacidad de adaptación a las necesidades del cliente, sin que el marco legal las limite. De esta manera competir con todas sus armas, respetando la libertad de compradores y vendedores.

Juan José Mora

martes 12 de febrero de 2008

La lucha contra las drogas

En este video Penn and Teller dan razones jurídicas, económicas así como éticas por las cuales la mejor solución para el problema de las drogas es su legalización, postura que es compartida por ASOJOD. Si bien estamos al tanto de los efectos dañinos que pueden tener ciertas drogas para el individuo, pensamos que este es un asunto meramente personal y que mas bien la intervención del estado fomenta una cultura del eterno infante que es fundamental erradicar si deseamos una sociedad de individuos responsables. Por supuesto que también estamos en contra de que los adictos obtengan salud gratis, creemos que cada quien debe asumir las consecuencias de sus actos incluso las económicas, en pocas palabras si quiere consumir hágalo pero no nos venga a pasar al resto su factura.


video

lunes 11 de febrero de 2008

Xenofobia anti-económica


La creciente posibilidad de una recesión en la economía estadounidense, combinado con los duros ajustes observados en los mercados de crédito, ha exacerbado el sentimiento contra la inmigración. Además, es un año de elecciones presidenciales, cuando culpar al otro por los males internos se convierte en deporte nacional.

Es una lástima que un tema de capital importancia, digno de un diálogo civilizado y de una conversación informada, sea objeto de tanta emoción visceral y tanta falacia. El caso se da en otros países también. Esto, como apunta la revista The Economist, es preocupante porque que la migración beneficia tanto al país que aporta capital humano como al país que lo recibe. Los inmigrantes suelen ser gente motivada, dinámica, con sentido de urgencia y aspiraciones.

Los inmigrantes mexicanos, tanto legales como ilegales, tienden a repatriar remesas y otros valiosos activos, como conocimientos, nuevos usos, nuevas costumbres, ideas y hasta transferencias de tecnología. Las remesas en sí representan un gran beneficio, no sólo por su valor financiero, sino porque es el mejor ejemplo del asistencialismo inteligente y completamente individualizado.

En los debates presidenciales se seguirá hablando sobre cómo neutralizar la inmigración. Sin duda, ninguno de los candidatos que se opone a la migración notará, como nos ha recordado The Economist, que más de una tercera parte de quienes tienen títulos y doctorados en ciencias o ingeniería en Estados Unidos son inmigrantes. También fueron inmigrantes muchos de los fundadores de las empresas tecnológicas que funcionan en Silicon Valley, California.

Pero, lamentablemente, la realidad es que los políticos prefieren explotar los temores por xenofobia que explicar los beneficios de la inmigración y la necesidad de un cambio inteligente, gradual y ordenado en el marco migratorio. Pero con o sin muro, la economía estadounidense seguirá dependiendo de la inmigración, tanto por presiones fiscales, como por demanda laboral. Mucho mejor sería idear mecanismos temporales, o de amnistía, que explotar un resentimiento antieconómico y tratar de cerrar unas puertas que acabarán cayéndose ante las realidades económicas.

El hecho es que una mayor integración migratoria conlleva beneficios superiores al beneficio combinado de asistencialismo financiero a otras naciones, condonación de deudas e incluso reformas comerciales. Bono, Jeffrey Sachs y demás integrantes del coro pro-tercermundista serían mucho más efectivos en sus causas si incorporan la integración migratoria a sus mensajes. Según Phillippe Legrain, anterior editor económico de The Economist: “tratar de detener la migración de personas es moralmente inaceptable y una franca estupidez económica”. Es que la inmigración es un mecanismo que reduce significativamente la miseria de los más pobres.

Entonces, la cuestión no es que las tasas actuales de inmigración son demasiado altas, sino que no son lo suficientemente altas para lograr los cometidos de vivir mejor y prosperar.

Roberto Salinas

¡Invitación!


En ASOJOD queremos invitarlo a esta actividad organizada por ANFE.


PERSPECTIVAS DE LA ECONOMIA COSTARRICENSE EN EL 2008



PARTICIPANTES:
Dr. Juan Muñóz Giró y Dr. Jorge Corrales Quesada

LUGAR: Oficinas de ANFE – 200 metros oeste de la Casa Italia – Barrio Francisco Peralta, costado norte de la Iglesia Sagrado Corazón



DIA:
Martes 26 de febrero del 2008

HORA: De 6:00 p.m. a 7:00 p.m.

ENTRADA GRATUITA

Para inscripción: Teléfonos 253-4460 4460 / 224-7350 / 253-4497 / 376-1947


¡Invitación!


En ASOJOD los queríamos invitar a la siguiente actividad organizada por el CATO.


Gobernabilidad en América Latina: ¿Tiene futuro el Neopopulismo?



Fecha: martes 19 de febrero de 2008
Hora: 2:00 p.m. a 5:00 p.m.
Lugar: Hotel Radisson
Entrada Gratuita – Cupo Limitado
Inscripciones: Telf. 283-1847, o correo electrónico: academia@academiaca.or.cr
Cierre de Inscripción: Lunes 18 de febrero de 2008, mediodía

Delirio chavista


Nuevamente Hugo Chávez demuestra el estado de paranoia en que ha sumido a Venezuela, pues ve invasiones y tramas militares por todas partes: primero con Colombia y ahora con el reciente fallo de una corte a favor de Exxon-Mobil que obliga a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a congelar más de $12.000 millones por la nacionalización de un proyecto de crudo. Respecto a este último caso, no sería de extrañar que la Exxon-Mobil tenga razón, pues la nota común de los gobiernos como los de Chávez es la violación sistemática a los derechos de propiedad y al imperio de la ley, aunque el teniente coronel despotrique diciendo que es una estratagema del "imperio" para derrocar al democrático y pacífico gobierno revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela.

Tampoco es de extrañar la amenaza lanzada por Chávez luego de conocerse el fallo (no hay que soslayar sus inicios como matón de ejército), advirtiendo que si el "acoso" continúa, entonces dejará de venderle petróleo a los Estados Unidos. Con esto, Chávez deja claro que no toma en cuenta la opinión de los ciudadanos, condición indispensable de todo régimen que se haga llamar democrático, pues dispone de Venezuela como su feudo. Y de paso decide por sus aliados, pues en la amenaza incluye a sus "aliados" Ecuador, Rusia e Irán.

Ante tal delirio de persecución, el segundón de Chávez, Daniel Ortega, salió en defensa de su ídolo intelectual diciendo que si el gobierno venezolano cae, se acabarán todos los programas sociales, educativos y de infraestructura que ése régimen despliega entre todos sus aliados latinoamericanos. En ASOJOD siempre nos hemos preguntado si Ortega conocerá el término dignidad, pues cada vez que Chávez dice algo, Ortega sale a ladrar en su favor, actitud que no pareciera adecuada para un mandatario. Pero lo más irracional de todo no es el espaldarazo ideológico de Ortega, sino la actitud de Chávez: negarse, eventualmente, a vender petróleo a su principal comprador. En caso de que se congelen las ventas, el problema para el régimen venezolano no sería qué hacer con el sobrante de petróleo sino qué hacer con el faltante de dinero, pues para nadie es un secreto que Chávez ha desahucido todas las otras ramas del sector productivo venezolano para dar impulso al petróleo. Así las cosas, la ecuación es fácil: si no puede vendérselo a su principal comprador, la economía de Venezuela, indefectiblemente, colapsará.

Se trataría de un evidente error de cálculo político-económico del teniente coronel, lo cual revelara su estrabismo mental. Error derivado de una extrema estupidez que sólo en su mente podría tener cabida: la gestación de una gran conspiración para derrocarlo, que lo lleva a desconfiar de todo el que se le acerque. Dicen que ese es último paso antes de la caída de todo megalomaniáco. Hitler, Stalin, Idi Amin y otros tantos son claros ejemplos de lo anterior. Por dicha, para suerte de la democracia, la libertad y la decencia, casi siempre este tipo de megalomaniácos terminan muertos.

domingo 10 de febrero de 2008

Nicaragua hace agua


Es en verdad escalofriante la historia de este país centroamericano que viene sufriendo todo tipo de peripecias debido a los patéticos gobernantes que los nicaragüenses han debido padecer una y otra vez como una maldición imposible de revertir. Claro que, como en tantos otros casos, estas desgracias no son casualidad sino que se deben al descuido de la educación al efecto de comprender y defender los principios de una sociedad abierta.

Durante cuarenta años han soportado estoicamente los desmanes del somocismo, luego la entrega de Carter al férreo control de la guerrilla sandinista, mas adelante la corrupción e ineptitud de gobernantes como José Arnoldo Alemán del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), una grotesca ironía que en nada se asemeja a un partido republicano ni mucho menos liberal y, de mas está decir, tampoco constitucional.

El totalitario y prepotente Daniel Ortega volvió al gobierno con el 37% de los votos en noviembre de 2006 merced a las maniobras del mencionado Alemán con el compromiso de no denunciar sus saqueos y multimillonarias transferencias de recursos malhabidos. El desgobierno anterior del propio Ortega fue financiado por los soviéticos, ahora lo es por los iraníes y por el estridente bolivariano del Orinoco.

Resulta en verdad una afrenta al buen gusto y al decoro mas rudimentario el que la idea mas reciente que propone la oposición sea la de una amnistía general para ex gobernantes al efecto de que Ortega no siga amenazando con denuncias y así neutralizar a sus oponentes políticos.

Todos los indicadores en Nicaragua revelan problemas graves: un país devastado en su economía y diezmado en el cuadro institucional en el que su gobernante sigue despotricando contra el “capitalismo salvaje” mientras insiste con insuperable terquedad en las recetas del socialismo mas cavernario y que conduce a situaciones desesperantes para la gente necesitada. Promete tan poco ambiciosas y faltas de ingenio como que todos los agricultores tendrán una vaca, un cerdo y semillas suficientes, como si por arte de magia pudiera aumentarse la producción destruyendo todos los incentivos posibles y ahuyentando las inversiones.

También le promete a su par venezolano ayuda en granos, leche y carne que curiosamente escasean en el país de los petrodólares. Pero es que las bravuconadas de Ortega no se podrán cumplir porque Nicaragua también está con problemas alimentarios: debe importar 350 millones de dólares solo en concepto de arroz, maíz y frijoles, lo cual significa cerca de una cuarta parte de las importaciones totales.

Por otra parte, el orteguismo ha promulgado una disposición por la que se imponen los Consejos de Poder Ciudadano que son copia fiel de los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba (“aquel circo sin pan” como escribió Cabrera Infante) para reforzar la delación, el espionaje y así desvirtuar y contrarrestar toda posible oposición, al tiempo que se intensifica el adoctrinamiento totalitario y el ejercicio de la milicia revolucionaria. En este contexto (a confesión de parte, relevo de prueba) es que Ortega acaba de llamar “mi querido hermano” al terrorista, asesino y secuestrador de las FARC, Antonio Marín Marín, luego rebautizado Manuel Marulanda Vélez, conocido como Tirofijo.

En otro orden de cosas, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha declarado que en Nicaragua la libertad de prensa presenta un panorama de “incertidumbre y tiempos difíciles”, principalmente debido a las múltiples presiones ejercidas a periodistas y a raíz de la negativa gubernamental de discutir la ley de acceso ciudadano a la información pública. Asimismo, preocupa la permanente intromisión e interferencia en la circulación de noticias y en otras áreas de gobierno por parte de Rosario Murillo, la mujer de Ortega (que, dicho sea de paso, lleva el mismo nombre que una de las mujeres de Rubén Darío).

En el año que acaba de finalizar la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) protestó reiteradamente por las agresiones y la inseguridad de los periodistas. Incluso manifestaron con un simbólico ataúd con la leyenda “no hay país ni sociedad libre sin libertad de expresión y de prensa”. Entre muchas otras quejas, los periodistas nicaragüenses destacan el manejo arbitrario y discriminatorio de la propaganda oficial que administra la antes mencionada primera dama.

Solo para poner un ejemplo en este tema crucial de la libertad de prensa, una iniciativa de importancia sería, en lugar de reclamar por no recibir suficiente publicidad oficial, proponer la eliminación de la respectiva oficina estatal y en lugar de rechazar las concesiones arbitrarias de radio y televisión proponer la privatización de las ondas electomagnéticas al efecto de contar con una verdadera libertad de expresión, reduciendo sustancialmente chantajes y presiones innobles. Hoy esto puede parecer alejado de las posibilidades actuales pero resulta m´s fértil y mucho más digno que pelear por migajas que graciosamente otorga el soberano.

Hay que tener sumo cuidado con estos personajes como Ortega, Morales, Chávez y Correa porque no sólo instalan un régimen de democracia tramposa al no respetar los derechos de las minorías, sino que pretenden perpetuarse en el cargo. En este último sentido debe tenerse muy presente lo que dice Robin Williams en una de las producciones cinematográficas en las que actúa: “los políticos son como los pañales, hay que cambiarlos frecuentemente y por los mismos motivos”.

Alberto Benegas Lynch

¡Ver para creer!

Acá les tenemos una de las últimas bromas de Chavez, definitivamente mandatarios como estos lo único que hacen es condenar a sus pueblos a la miseria eterna.

Acto de Valentía


En ASOJOD queríamos reconocer la valiente decisión de Andrea Morales de conformar quorum. El PAC debería dejarse ya de los eufemismos y decir la verdad, la cual es que no tienen ningún interés en mejorar la agenda de implementación sino en que la misma no sea aprobada.

En ASOJOD esperamos que en las elecciones del 2010 el PAC quede de una vez por todas sepultado, lo que si sabemos es que ya no podrán seguir utilizando su discurso democrático y de política no tradicional.

martes 5 de febrero de 2008

Pretensión de conocimiento: la doxa de un filósofo convertido en economista


El enemigo de la libertad, el mercado y la verdad número 1 vuelve a atacar de nuevo. Una vez más realiza una "crítica" en su blog, a los valores que defiende ASOJOD. Sin más preámbulos les ofrecemos nuestra respuesta.

Nuevamente, Iván va a la carga. Ahora califica de calenturienta una defensa a la libertad que no sabe a quien atribuírsela: Popper, Mises, Hayek, Huerta de Soto, etc. Lo que el susodicho no se ha dado cuenta es que él mismo llevó la discusión a lo que decían autores como Hayek y Popper, aunque haciendo burdas interpretaciones. En ASOJOD decidimos poner todas esas citas, no como un ejercicio de pseudointelectualidad, sino como una forma de que el mismo Iván pudiera remitirse a las fuentes mismas y comprobar la veracidad de lo que citamos. Eso se llama honestidad intelectual, cosa que parece ausente en alguien que, de la noche a la mañana, dada su ignorancia en economía, se convierta en un vasto conocedor de la Escuela Austriaca, tanto como para atacarla con toda propiedad. Seguro para él tomar las ideas de otros y presentarlas como propias debe ser un acto válido de creación; pero en ASOJOD no pensamos así. Si ya alguien ha dicho algo inteligente ¿por qué no citarlo? ¿Por qué pretender que se descubrió el agua tibia? Este charlatán de quinta categoría, que se hace llamar profesor, cree que poner citas es un error y que en técnicas de investigación se enseña a no usarlas. Cualquier curso de investigación enseña que uno debe construir un marco teórico para el análisis y precisamente enseña cómo se cita para poder apoyar su análisis en un conjunto de ideas que, con anterioridad han sido abordadas por alguien. Se llama revisión del estado de la cuestión, el cual es un requisito fundamental de todo trabajo que pretenda ser serio. Por eso resulta hilarante que un tipejo como ese se haga llamar profesor: para ello, deberíamos presuponer que tiene algo que enseñar, que tiene dominio sobre los temas y que es capaz de ampliar su gama de ideas para contrastarlas con las de sus estudiantes. Con quien hemos discutido es con un vulgar adoctrinador que se cree el non plus ultra de la sabiduría, el ocupante del sitio más alto del pedestal del conocimiento desde donde mira y corrige con toda arrogancia al resto de los ignorantes mortales.

Ante el ataque de este embaucador intelectual, en ASOJOD nos hemos dado a la tarea de volver a leer esa tortuosa circularidad argumentativa que no dice nada diferente respecto a “la primera entrega”. Pero antes de ello, queremos hacer una sencilla confesión: en efecto, nos equivocamos comparando a Iván con los estudiantes de la Centeno Güell, pues esos muchachos tienen una incapacidad fisiológica para razonar como es debido; en cambio, Iván goza de todas las condiciones pero su dogmatismo se lo impide. Su arrogancia lo hace caer en la estupidez porque es incapaz de notar sus garrafales fallos conceptuales. Con los de la Centeno Güell uno podría presuponer inocencia y reconocer su esfuerzo por aprender a su manera. Pero con Iván lo único que cabe es el repudio pues voluntariamente se ha decidido someter a la irracionalidad, a la negación de realidad por puro capricho.

Manipulación de nociones:

Ivan sigue con su molesta estrategia de manipular nociones, conceptos e ideas para presumir de un conocimiento que no tiene. Primero, hace una referencia al título de nuestra anterior respuesta, la fatal arrogancia, pero comete un error (¡vaya novedad!): afirma que para Hayek “la arrogancia es cualquier intento de oponerse a esta inercialidad del decurso de las cosas que, en lo que al ser humano se refiere, se expresaría como una cuasi-naturaleza humana (…) Los que no se someten a ese mecanismo evolutivo, resultan para Hayek los “soberbios”, los “orgullosos”, los “no-humildes”, los que no reconocen dicho accionar como algo que les “trasciende”, como un producto superior de la evolución humana en suma”. Realmente, lo que Hayek califica como arrogancia es la pretensión de los planificadores centralizados de conocer todas las circunstancias relevantes que influyen en la toma de decisiones en el ámbito económico de los individuos, conocimiento que les haría posible un cálculo eficiente para determinar la producción y el consumo. Justamente es allí donde Hayek argumenta que el conocimiento está disperso, en poder de muchos individuos, los cuales son los únicos capaces de planificar sus actividades.

La segunda manipulación es una prueba de que el dogmatismo de Iván lo lleva a la estupidez, pues sigue insistiendo con el tema del modelo de competencia perfecta. Lamentamos que el atrofiado cerebro de Iván sea incapaz de comprender que este postulado neoclásico siempre fue atacado por los austriacos, lo que implica que JAMÁS se le haya superado en el sentido dialéctico del término; es decir, no se le integró pues de plano se rechazó por ser considerado un serio error conceptual. En tercer lugar, asocia al capitalismo de laissez faire con un movimiento opresor a favor de ciertos grupos al cual sólo se puede llegar a partir de la represión y continua intervención del Estado, el cual se encarga de castigar a los disidentes. Al respecto señala: “nos encontramos con un Estado interventor potenciado, no sólo en los aspectos represivos, lo cual es obvio, sino para favorecer determinadas políticas o sectores económicos. Es lo podríamos llamar la “paradoja del intervencionismo”. Probablemente lo único que tenga de cierto la verborrea escrita por el filósofo de Bremen es que el capitalismo laissez faire nunca se ha dado, pues todos los capítulos de la historia que se han denominado de esa manera tienen enormes matices interventores por todas partes. Ante todo en ASOJOD tenemos serias dudas de que Iván sepa siquiera que es capitalismo por ello antes de atacar o defender dicho sistema de producción debemos estar claro sobre lo que hablamos. El capitalismo es “el sistema de cooperación y de división social del trabajo que se basa en la propiedad privada de los medios de producción”. (Mises, Ludwig. Burocracia. España: Unión Editorial. P. 37). Queda claro que para Iván el capitalismo es un sistema en donde la riqueza es un pastel estático que se reparte en un juego de suma cero, de modo que los más poderosos buscan apropiarse del mismo, arrebatando su porción a los desvalidos. Quizá Iván el terrible le agregaría a este panorama que esos mismos poderosos crean todo un marco jurídico, una ideología y hasta una religión para someter a los débiles. Pero en realidad, el capitalismo es el único sistema en donde el ser humano es libre para pensar y actuar, para conservar los frutos de su trabajo, para disentir y para crear. En él, la riqueza no es estática, sino que existen innumerables formas de incrementarla, formas que sólo pueden ser descubiertas por el hombre luego de un proceso racional. Y la evidencia así lo demuestra: las más sorprendentes mejorías en la condición de vida del ser humano se han dado durante la época capitalista.

Por eso resulta sorprendente la visión de Iván de que el capitalismo requiere de la represión para ser impuesto. Todo lo contrario el capitalismo ha sido el sistema de producción más liberador para el hombre y basta observar los sistemas anteriores como los de la esclavitud y el feudalismo para darse cuenta de ello. García Hamilton nos dice al respecto:

“en la edad media, el hombre no tenía libertad, pero gozaba de seguridad. La estructura feudal era rígida y la falta de independencia se expresaba en varios sentidos. En el campo, el siervo de la gleba estaba unido a la tierra y tenía sujeción en varios sentidos. En las ciudades o burgos, los trabajadores pertenecían a una corporación y dentro de la misma, los ascensos estaban reglamentados. (…) Cunado el orden feudal comienza a resquebrajarse y es reemplazado por formas mercantilista y capitalistas, el hombre va cortando vínculos y recupera libertades. Se posibilita la movilidad social y la estructura económica se basa cada vez más en la formación de capital, la iniciativa individual y la competencia”.(García Hamilton, José Ignacio. El autoritarismo y la improductividad. Argentina: Editorial Sudamericana, 2004. P. 208-209).

Resulta que el capitalismo abrió un sin fin de posibilidades a cientos de miles de personas, acabando así con la estratificación social, pues permitió una movilidad social nunca antes vista en la historia. Precisamente el éxito del capitalismo reside en las masas, en el abaratamiento constante de costos en la producción, haciendo cada vez más accesibles a toda la población aquellos artículos que antes sólo las clases más opulentas podían obtener. Buenos ejemplos de esta situación podrían ser el automóvil y la televisión, que antes eran objetos de lujo y hoy grandes mayorías tienen acceso a ellos. Este fenómeno también fue percibido por Ortega y Gasset quien advirtió que:

“Nunca ha podido el hombre medio resolver con tanta holgura su problema económico (…) Desde 1900 comienza el obrero a ampliar y asegurar su vida (…) A esta facilidad y seguridad económica añádanse las físicas el confort y el orden público (…) la vida se presento al hombre nuevo exenta de impedimentos (…) El hombre medio desde la segunda mitad del siglo XIX, no halla ante si barreras sociales ningunas. Es decir tampoco en las formas de la vida pública se encuentra al nacer con trabas y limitaciones (…) No existen las “estados” ni las “castas”. No hay nadie civilmente privilegiado. (…) Se crea un nuevo escenario para la existencia del hombre, nuevo en lo físico y nuevo en lo social,. Tres principios han hecho posible este nuevo mundo: la democracia liberal, la experimentación científica y el industrialismo”. (Ortega y Gasset, José. La Rebelión de las Masas. España: Revista de Occidente, 1954. P. 59-61)

Con ello se muestra como el capitalismo ha sido un elemento fundamental en cuanto al mejoramiento de las condiciones de vida de todos los habitantes del planeta. Ahora queremos enfocarnos en la noción de grupos favorecidos por el capitalismo de la que habla Iván. Resulta verdaderamente inocente dicha afirmación para alguien que se jacta de su criticidad. No se requiere ser un genio para darse cuenta que una vez que el estado intervenga en la economía es donde verdaderamente se darán dichos privilegios de los que habla Iván y no bajo el capitalismo de laissez faire. Evidentemente son los grupos más poderos económicamente los que tendrán mayor palanca con el poder político para lograr crear legislación que favorezca sus intereses; es con el intervencionismo político con el que se abre la compuerta al clientelismo, a la compra de votos, al sacrificio de unos en beneficio de otros, y por supuesto no se requiere tener mucha malicia para darse cuenta quienes pueden poner a trabajar el Estado a favor suyo. Por ello en ASOJOD rechazamos el capitalismo cortesano intervencionista en donde el favor político se convierte en el determinante del éxito. La única forma de extirpar este cáncer social es a partir del capitalismo de laissez faire donde cada quien obtendrá lo que sus esfuerzos, su capacidad y su pericia le permitan obtener a partir de la adecuada satisfacción de las necesidades de los consumidores. Tanto que le gusta hablar de oprimidos a Iván y lo impresionante es que no se da cuenta que el intervencionismo económico estratifica en forma automática a la sociedad en dos grupos: los dirigentes y los dirigidos. Justamente los dirigentes son los que definen la suerte del resto de la población, la cual dependerá de las concesiones que logren obtener de dicha clase. En esos casos, los individuos dejarán de ser fines en sí mismos y pasarán hacer los medios para los fines que el sabio dirigente decida. Por ello, si existe un sistema económico verdaderamente clasista, opresivo, clientelista, corrupto, donde unos ganan a través de la pérdida de los otros es el de la planificación económica (en cualquier grado) y no el capitalismo de laissez faire.

Para darnos cuenta de lo verdaderamente maravilloso que es el capitalismo veamos lo siguiente: en dicho sistema, las personas ni siquiera están obligadas a producir o a consumir, sino que lo hacen sólo en la medida que así lo desean. Además, en dicho sistema, cada uno es libre de decidir en que área quiere emplear sus energías, habilidades y conocimientos, así como de consumir aquello que considere satisfaga de mejor forma sus necesidades. Inclusive, es tan maravilloso este sistema que da toda la libertad del mundo para rechazarlo: consiente que quienes se oponen utilicen los mismos medios y herramientas creadas por el capitalismo, y un claro ejemplo de esto resulta el blog de Iván Villalobos: radicado en uno de los países económicamente más poderosos de Europa, con suficiente tiempo libre (porque otros producen lo que él necesita para satisfacer sus necesidades) puede dedicarse a atacar a todo aquello que vaya contra sus ideas y valores por medio de una herramienta típicamente capitalista: Internet. Y todo eso usando una computadora creada por una transnacional, cuyos dueños no tenían interés en que Iván pudiera exponer sus pensamientos, ni siquiera les importa el uso que le de Iván, sino que su único motivo era ganar dinero vendiendo el equipo. Y resulta que “nuestra cándida” visión del proceso económico no existe. Además, el mismo sistema de capitalismo, con la institución de la propiedad privada, genera libertad de asociación, la cual le permite a Iván aliarse con personas como Jerry dentro de su propiedad para aumentar la cantidad de argumentos en contra del sistema y, si quisieran, para reunirse y planear acciones concretas para destruirlo. Y en ningún caso tienen un policía detrás, ni un agente de espionaje listo para delatarlos y condenarlos a muerte. El mismo capitalismo, a través del libre comercio, les permite viajar fuera de Costa Rica (por aerolíneas comerciales) para adquirir títulos que luego podrán canjear por respeto en las universidades. Una vez "profesores", el respeto a la propiedad privada y la tolerancia del sistema capitalista hacia la oposición, impide la confiscación de los libros con los que Iván adoctrina a sus estudiantes y en los cuales se clama por la destrucción del sistema mismo. Aún más paradójico resulta que el mismo sistema permite a los autores de dichas “biblias” hacerse ricos a partir de los derechos de propiedad intelectual, tan vituperada por ellos mismos. La tremenda contradicción de Iván ya había sido mencionada brillantemente por Revel: “la democracia es ese régimen paradójico que ofrece a quienes quieren abolirla la posibilidad única a preparase a ello en la legalidad, en virtud de un derecho, e incluso de recibir a tal efecto el apoyo el apoyo casi patente del enemigo exterior, sin que ello se considere una violación grave del pacto social”. (Revel, Jean François Cómo terminan las democracias, España: Editorial Planeta S.A., 1983. P. 12). Precisamente lo antes mencionado por Revel aplica al capitalismo.

Individualismo metodológico:


Tal como lo mencionamos antes, el individualismo metodológico tiene su origen en la Grecia preclásica. Nuestro querido filósofo de pacotilla despotrica contra esta afirmación, tachándola de anacrónica, por considerar que “es simplemente imposible que en la Grecia antigua pudiese haber habido un debate entre “colectivistas” e “individualistas”, pues la noción de individuo –tal como es hoy entendida-, es una noción de cuño moderno, por lo que resulta inimaginable su categorización en la Grecia clásica o preclásica. En el mundo griego, el “individuo” se encontraba –o creía encontrarse- inmerso en un todo social harmónico (con ello no quiero decir evidentemente “sin conflictos”, sino sólo poner de relieve la visión de mundo y el imaginario prevalecientes), pues una distinción entre ámbito privado y público resultaba impensable, tal como es entendida a partir de los albores de la Modernidad”. Para contradecir al charlatán de Bremen, basta con revisar a Salvador Giner, quien apunta:

“En la Grecia preclásica se comienza a formar ya una conciencia acerca del valor intrínseco del individuo, que era enteramente nueva en el mundo. El sentido de valor de lo individual fue la condición primera para que tuviera lugar el ulterior desarrollo del pensamiento social en Grecia (…) Heráclito descuella entre los filósofos de su época por su clara aserción de los derechos del individuo frente al Estado (…) Fue Pericles y no Solón quien dio a la democracia una expresión teórica amplia, pues se salía del mero marco de lo legal. Según Tucídides nos lo presenta, Pericles concebía la democracia como un estilo de vida peculiar en el que la idea de la libertad individual se conjugaba armionosamente con la lealtad a la patria, que era la ciudad-estado (…) Aquello que Tucídides desea subrayar en el pensamiento de Pericles es que el gobierno democrático no es tan sólo un gobierno que está en manos de la mayoría de los ciudadanos en vez de estarlos en las de una minoría, sino que en su seno existe y florece la vida privada. Así pues, el derecho a la intimidad y la noción de lo privado –tan importantes para la cultura individualista moderna- tienen sus lejanas raíces en la Grecia preclásica y clásica”. (Giner, Salvador. Historia del pensamiento social. España: Editorial Ariel. 5º Edición, 1987. P. 36-37 y 40-41).

Lo sorprendente es que todo un filósofo afirme que el debate entre individuo y colectividad no se daba en esa época cuando La República de Platón no es otra cosa que un texto que expresa la forma en que se debe organizar una sociedad y como el individuo (especialmente el de la clase d elos gobernantes) ha de someterse a lo que el todo considere como beneficioso y renunciar a cualquier posibilidad de satisfacer su “yo”. Si bien se trata de rudimentarias nociones, es innegable que en esas épocas se gesta el caldo de cultivo de lo individual frente a lo colectivo. Lógicamente en la Grecia preclásica y clásica no se desarrolla todo el debate entre individualismo y colectivismo y si Iván supiera leer (o entendiera lo que lee) vería que ya eso lo mencionamos cuando dijimos que es a partir de los siglos XVII y XVIII donde se da el mayor desarrollo teórico del individualismo con Stuart Mill, Bentham, Spencer, Smith, Ricardo, para llegar luego a autores del siglo XX como Hayek, Mises, Rand, Rothbard, Walzer, Rawls, etc. Pero no acaba ahí, sino que el mismo debate continúa en la actualidad, por lo que se ha tratado de un continuo perfeccionamiento argumentativo que no ha culminado. No obstante, Iván sigue acusándonos de desvirtuar la historia y de hacer análisis “ideológicos”. Pero ¿qué entiende Iván por ideológico? Dentro de la Ciencia Política, especialmente en la rama de la filosofía y la teoría política, se han encontrado más de 11 definiciones de ideología, pero casi todas son agrupadas en dos clases: una hace referencia al sentido marxista del término, según el cual se entendería por ideología una falsa percepción de la realidad determinada por la pertenencia a una cierta clase social. De ese modo, el concepto de ideología presupone que las clases poderosas imponen una determinada visión de mundo para perpetuar el statu quo y legitimar sus intereses. La segunda acepción del término hace referencia al conjunto de ideas compartidas por grupos específicos para coordinar las prácticas sociales de sus miembros y la interacción social de ellos con los miembros de otros grupos. Todo parece indicar que Iván es parte del primer grupo, pues califica de acrítica toda defensa de una ideología y tacha de ideológico, cualquier discurso“cargado” de esas ideas. Si en todo caso, la ideología es un conjunto de ideas compartidas, ¿por qué presupone Iván que la aceptación de esas ideas no está precedida por un análisis crítico de las mismas? ¿No puede darse el caso de que, luego de analizarlas, alguien llegue a la conclusión de que hasta ese momento no han aparecido errores lógicos, epistemológicos, metodológicos y probatorios del argumento que se lo traigan abajo? Además ¿qué en este mundo no es ideológico en la segunda acepción del término? Toda idea, de una u otra forma, es compartida por un conjunto de personas e Iván no es la excepción. Su crítica al capitalismo es compartida por muchas otras personas y, usando su propio concepto, es hasta ideológica (¿o acaso pretenderá él decir que su crítica es ejercicio puramente racional y no responde a un sistema de ideas y valores específicos?). La realidad ha demostrado la certeza de las ideas del liberalismo (no en vano los 25 países más ricos del mundo son, al mismo tiempo, los más exitosos y más libres en el amplio sentido de la palabra), pero el continua con la terquedad de llamar a esto un discurso ideológico. Y también ha demostrado el gigantesco error que resultó de la aplicación de las ideas un “pensador” como Marx, acuerpado por dos figuras tan contradictorias y equivocadas como Hegel y Rousseau o de charlatanes como Habermas (brillantemente destrozado por Popper) y Rawls. De hecho, Iván nos acusa de sentirnos excusados de leerlos porque hemos leído a Mises, pero él comete aquello de lo que nos acusa: se siente excusado de leer a Mises y a Hayek porque ya ha leído a un mequetrefe como Hegel. Como lo dijimos antes, vaya intelectual le ha tocado sus alumnos. Un tipo que no es capaz de mirar lo que tiene más allá de la nariz, un tipo incapaz de reconocer su ignorancia en algún campo, un tipo incapaz de aceptar que se equivoca, escudándose en prejuicios, a pesar de que culpa a Mises de construir “monigotes a su medida”. En definitiva esperamos que algunos de los estudiantes de Iván hayan podido salvar su cerebro recurriendo a otro tipo de personas y que no se hayan convertido en idiotas del calibre de su profesor.

Siguiendo con la discusión del individuo en sociedad, Iván afirma que “el individualismo metodológico se fabrica un escenario ficcional en el cual el individuo entra en contacto con otros sobre la base de sus intereses o preferencias, pues como reza la letanía de la secta, él es el que verdaderamente sabe lo que quiere y le conviene. Afirmar esto de manera tajante, sin que implique tampoco afirmar su contrario, significa pasar por alto todo una serie de determinaciones y condicionamientos, no sólo previos a la inserción social, sino operantes a presente y futuro”. Aca Iván vuelve a cometer un error que inclusive le desenmascara, no ya como ignorante sino como un truhán: dice que es erróneo afirmar que es el individuo el que sabe lo que quiere y lo que le conviene si a la par de esta afirmación no le acompaña su opuesto. Esto comporta sólo dos opciones: 1) que si no es el individuo el que sabe lo que quiere y le conviene, entonces debe haber algo o alguien que lo sepa o 2) que del todo nadie sabe lo que desea ni le conviene. En la primera opción, cabría preguntarse entonces quién será ese alguien que sabe lo que le conviene a los demás ¿Iván, Dios, el Estado? Porque si hay alguien que lo sepa y dado que la actuación del individuo podría, a veces, ser egoista, ese algo o alguien debería corregir las desviaciones, toda vez que lo hace en beneficio del todo (en nuestro anterior escrito ya nos referimos a este tipo de misticismo que, a lo largo de la historia, ha sido llamado Pueblo, Providencia, Partido, Estado, Historia, etc). En el segundo caso, suponer que nadie sabe lo que quiere o le conviene sería un absurdo, pues implicaría que el individuo jamás entra en una disyuntiva, haciendo irrelevante el proceso de toma de decisiones, pues le daría lo mismo escoger A, B, C, D o no escoger. Basta con revisar nuestra propia vida para verificar que siempre estamos tomando decisiones, discriminando entre las distintas opciones que nos presentan las circunstancias para elegir una que consideramos como más conveniente. De seguro Iván diría que el individuo no sabe lo que quiere y que presuponer esa racionalidad es un mito. O quizá diría que el capitalismo lleva a niveles de miseria tales en donde el individuo no puede ser libre de escoger lo que mejor le parezca. También es posible que moralice diciendo que el individuo no escoge sólo pensando en su interés, sino que está limitado por su entorno y por circunstancias específicas. Pero siempre, en todo caso, el individuo buscará adecuar sus medios a sus fines, es decir, buscará escoger la mejor opción de acuerdo con sus posibilidades. Y este individuo es concreto, no abstracto como pretende hacer creer Iván. Es tan concreto que es cada uno de nosotros cuando incurrimos en un proceso de toma de decisiones, que es al fin y al cabo el objeto de la Economía. Mises aporta una verdad de Perogrullo cuando dice:

“el Ego es la unidad del ser actuante. Es un dato incuestionable, cuya realidad no cabe desvirtuar mediante argumentos ni sofismas. El Nosotros es siempre fruto de una agrupación que une a dos o más egos. Si alguien dice Yo, no se precisa mayor ilustración para percibir el significado de la expresión. Ahora bien, al decir Nosotros, es ineludible una mayor información para identificar qué Egos se hallan comprendidos en ese Nosotros (…) El Nosotros actúa, indefectiblemente, según actúan los Egos que lo integran. Pueden estos proceder mancomunadamente o bien uno de ellos en nombre de todos los demás. En este segundo supuesto la cooperación de los otros consiste en disponer de tal modo las cosas que la acción de uno pueda valer por todos”. (Mises, Ludwig. La Acción Humana: Tratado de Economía. España: Unión Editorial, 6ª Edición, 2001. P. 53)

Resulta estúpido creer que el individuo es una ficción y que no actúa a partir de sus intereses y valoraciones. Si no lo hace así ¿cómo lo hace? Aún cuando Iván argumente que el individuo actúa por inercia, por su ambiente social o por el afán de ayudar a otros, siempre se trata de una valoración que hace que el individuo prefiera A sobre B. El hecho de preferir A sobre B implica la satisfacción de un interés específico y una decisión al respecto. Como bien apunta Mises, en todo caso, el individuo actúa para acrecentar su satisfacción personal, sea lo que sea que se la provoque, y eso trae consigo el hecho de que actúa a partir de su interés y colabora con otros para alcanzar aquello que desea. Inclusive las actuaciones que buscan mejorar la condición ajena responden a un interés personal pues el individuo encuentra como lo más satisfactorio la supresión de las molestias que agobian a otro.

Pero también resulta estúpido el recordatorio que Iván hace cuando señala que “el individuo nunca existe abstraído de su “inserción social”, es decir, al margen de determinados intereses de clase, grupales, etarios, de género, etc”. En este caso, Iván vuelve a fallar al cuando pretende hacer creer que los grupos etarios, de género, las clases sociales o los gremios se comportan como entes monolíticos. A pesar de que le explicamos que esa homogeneidad de intereses no existe en la realidad, ni a lo interno de "todo" ni tampoco a lo interno de los grupos, él continúa con su terquedad de darnos la razón y luego contradecirnos, para después volver a contradecirnos y terminar dándonos la razón. Sí, en efecto, el galimatías conceptual de Iván termina por cansar a cualquiera. Esos mismos grupos integran individuos con diferentes intereses que, incluso, son parte de otros grupos, por lo que no se puede hablar de intereses de clases compatibles con intereses etarios, raciales o de género por ejemplo. En algún caso habrá contradicción y entonces, el individuo deberá ser leal a alguno de sus grupos, pero no a todos a la vez.

La afirmación de que existen intereses de clase, de raza, de grupo etario, de género, etc y que, cada uno de ellos tiene su propia lógica, no es otra cosa que la tan difundida creencia de que no existe una lógica sino tantas como clases sociales o grupos hay, mejor conocido como polilogismo. De aquí es donde proviene el calificativo de “ideológicas” que endilga Iván a nuestras ideas, aunque él no es el único que ha decidido rebelarse contra la razón. Esta práctica es el resultado de la devastadora crítica que Böhn Bawerk realizó al marxismo, la cual lo dejó fuera de combate, por lo que Marx debió recurrir a la descalificación de la lógica y la razón, tachándola de burguesa y suplantando la razón por el misticismo, tarea que llevó a la práctica gracias al misticismo dialéctico de Hegel.

Detrás de la afirmación de Iván de la supuesta existencia de intereses de clase, etarios, de género u otros, además de una ficción, hay toda una serie de inconsistencias. Como ya mencionamos, dado que el individuo es a su vez parte de varios grupos entra en una encrucijada respecto a la lealtad cuando existan incompatibilidades entre los intereses que defienden los grupos de los que forma parte. La forma en que resuelven esta disyuntiva no es aportada por el el filósofo de pacotilla. Pero más curioso aún resulta la imposibilidad de los polilogistas para precisar qué pasa cuando el individuo de una clase, raza o grupo etario pasa a formar parte de otra. Por ejemplo, ¿qué pasa cuando el proletario se convierte en burgués, o el caucásico se reproduce con una africana, o el niño entra a la adolescencia? ¿Cuándo y cómo dejan de pensar como miembros de un grupo y comienzan a pensar como miembros del otro?. Una inconsistencia más es suponer que, en todo caso, los grupos a los que se refiere Iván son monolíticos y eso significa que Iván sigue pensando que son los agregados los que actuan, razonan y deciden, cuando en realidad esa es tarea de individuos.

Otro argumento del que Iván se jacta de haber derribado es el colectivismo. Dice que si las sociedades no son entidades monolíticas, con intereses igualmente monolíticos, incurriríamos en una contradicción cuando hablamos de colectivismo, pues según él hablar de colectivismos presupone afirmar que el “fantasma” al que atacamos implica la existencia de esa entidad monolítica. Lo que no comprende Iván es que el colectivismo que atacamos no necesita ser puesto como una entidad monolítica, pues la fuerza es la condición sine qua non para su existencia. No importa que alguien discrepe, lo único que importa es ser capaces de eliminarlos de alguna forma. Pinochet, Mao, Fidel, Pol Pot y otros tantos ya han dado muestras de que eso es posible. Pero a veces, ni siquiera se trata de la fuerza de las armas, sino de la apelación a mitos y valores socialmente difundidos. De hecho, Iván alega que es el capitalismo el sistema que busca ser implantado pero no se da cuenta que es el sistema contrario el que nos tratan de meter por todas partes. Al ser humano se le ha enseñado a rechazar el Yo y preferir el Nosotros, se nos ha enseñado que la máxima virtud es el altruismo y el peor defecto es el egoísmo. El altruismo es vivir para los otros mientras el egoísmo consiste en vivir para sí mismo. La religión, el socialismo, el comunismo, la socialdemocracia, la escuela, etc., todos abogan por poner los intereses de los demás por sobre los propios. La misma palabreja social consiste en eso: tiene conciencia social el que es capaz de dejar de pensar por un momento en sí mismo y preocuparse por los problemas de los otros. Pero el honor más alto se lo lleva aquel o aquella que no sólo se preocupe sino que actúe a favor de los otros antes que a favor suyo. La Madre Teresa de Calcuta, Al Gore o los superhéroes animados son tan desinteresados que viven para resolver los problemas de los otros. Por todo lado escuchamos a la gente decir que no se puede dejar al mercado a la libre porque los egoístas y desinteresados sólo buscarían enriquecerse. Algo o alguien debe impedirlo y debe distribuir con justicia la riqueza. Por eso, resulta adecuado exponer parte del brillante alegato de Howard Roark:

“(…) A los hombres se les ha enseñado que la virtud más alta no es crear, sino dar. Sin embargo, no se puede dar lo que no ha sido creado. La creación es anterior a la distribución, pues, de lo contrario, no habría nada que distribuir. La necesidad de un creador es previa a la de un beneficiario. No obstante, se nos ha enseñado a admirar al parásito que distribuye como regalos lo que no ha producido. Elogiamos un acto de caridad. Nos encogemos de hombros ante un acto de realización.

Se nos ha enseñado que la primera preocupación debe consistir en aliviar el sufrimiento de los demás. Pero el sufrimiento es una enfermedad. Si uno se la encuentra, intenta dar consuelo y asistencia. Hacer de eso el más alto testimonio de virtud es considerar al sufrimiento como lo más importante de la vida. Entonces el hombre debe desear ver sufrir a los demás para poder ser virtuoso. Tal es la naturaleza del altruismo. El creador no tiene interés en la enfermedad, sino en la vida. Sin embargo, la obra de los creadores ha eliminado una enfermedad tras otra, en el cuerpo y en el espíritu humanos, y ha producido más alivio para el sufrimiento que lo que cualquier altruista pueda jamás concebir.

Se nos ha enseñado que es una virtud estar de acuerdo con los otros. Mas el creador es alguien que disiente. Se nos ha enseñado que es una virtud nadar con la corriente. Pero el creador nada contra la corriente. Se nos ha enseñado que estar juntos constituye una virtud. Pero el creador está solo.


Se nos ha enseñado que el ego es sinónimo de mal y el altruismo el ideal de la virtud. Pero mientras el creador es egoísta e inteligente, el altruista es un imbécil que no piensa, no siente, no juzga, no actúa. Esas son funciones del ego (…)”. (Rand, Ayn. El manantial. España: Editorial Planeta, 1966. P. 721-722)


El credo que se busca imponer por todos lados es el credo del parásito, el credo de quien es incapaz de crear y producir, por lo que tiene que dedicarse a repartir. Por medio de envilecer la riqueza, el dinero, la eficiencia y el progreso, tachándolos de resultados del egoísmo en el que vivimos, se legitima como ser piadoso y a partir de su condición es el que puede disponer de los productos de otros. Desde los representantes de la intelligentsia contemporánea hasta las reinas de belleza pregonan la necesidad de abandonar el egoísmo y lanzarse al altruismo para alcanzar la felicidad. Por eso nos dicen que debemos ayudar a los otros para poder alcanzar la paz y la alegría. Por eso moralizan diciendo que no es posible sentirse bien cuando hay niños muriendo de hambre o personas prostituyéndose. Por eso aplauden y admiran a todo aquel que ayuda a los países africanos (el concierto Live8 fue una prueba de ello), a todo aquel que dona dinero a la caridad, a todo aquel que defiende la seguridad social, a todo aquel que ayuda a los desamparados, a todo aquel que pasa temporadas enteras en las zonas marginales.

Proceso económico:


Iván critica el ejemplo de Juan y Roberto por considerarlo una simplificación del proceso económico. Pero no se da cuenta que no es que nosotros lo simplificamos, sino que el proceso en sí no tiene nada de complejo como él cree. La Economía, o más bien dicho, la cataláctica, es la ciencia del intercambio y todo intercambio implica división del trabajo, valoración y la toma de una decisión. La división del trabajo se da porque el ser humano se ha dado cuenta, por medio de su principal instrumento, la razón, que no es posible producirlo todo, sea por sus propias limitaciones o por las limitaciones del entorno. Por ello coopera, entra en contacto con los otros sobre la base de sus intereses, para mejorar su situación por medio de la satisfacción de sus necesidades. Toda acción comporta una esperanza de mejorar la situación actual, pues de no ser así no habría necesidad de actuar. Nota que esa cooperación hace más eficientes los resultados y por tanto la prefiere. Sin embargo, esa división del trabajo implica el intercambio de los productos del esfuerzo humano, los productos de su especialización, y el intercambio se da sólo porque el individuo valora, desea o necesita más lo que produjo el otro que lo que él mismo tiene. Si no fuera así, simplemente no habría intercambio. Al valorar en mayor grado lo que el otro posee, toma la decisión de intercambiar y la decisión también resulta ser una acción. Esto es así entre todas las unidades económicas, independientemente del lugar en donde se encuentren.

Iván afirma que esto no se ha dado en ninguna parte del mundo, lo cual confirma que nuestro querido idiota se autoexilió de la realidad. Todos los días, en todos los lugares, la gente sigue esta lógica: cuando pagan un pasaje de bus es porque valoran más el hecho de ser transportados a un lugar que conservar las monedas; cuando compran un periódico es porque prefiere el mismo que el dinero que tienen en la billetera. Asimismo, el dueño del autobús prefiere el dinero a conservar el combustible y los neumáticos utilizados por el bus y el sujeto del puesto de periódicos considera más valioso el dinero que el periódico. Justamente a esos individuos no les importa las razones por las cuales el otro no hizo lo que siempre hacía: al pasajero no le importa por qué el bus no pasó o al chofer no le interesa la razón por la cual el pasajero no estuvo a tiempo ese día en la parada. Tampoco al pregonero le importa porque hoy el cliente no le compró su periódico ni al cliente le interesa por qué el pregonero no se ubicó en el lugar de costumbre. En todos los casos, los sujetos de lo que se preocuparán es de encontrar una solución a su problema o necesidad: encontrar otro autobús, otro pasajero, otro cliente u otro periódico, en fin, de utilizar sus recursos para satisfacer sus necesidades. El ejemplo de los lápices que pusimos en nuestra anterior respuesta es justamente la forma en como funcionan las transacciones. Iván arremete diciendo que “a la ASOJOD no se le ocurre pensar que la escasez de madera puede ser producto de una sobreexplotación indebida de los recursos naturales, o que la eclosión de termitas hable quizá de un desequilibrio ecológico causado por la mano del hombre. Quizá la huelga de los trabajadores madereros responda también a la exigencia del mejoramiento de condiciones laborales, como podría ser un aumento de salario, o el pago de horas extra”.

El filósofo de la lectura crítica ni siquiera fue capaz de leer que el ejemplo que dimos sobre las termitas tenía como intención demostrar que el mercado funciona como un sistema de transmisión de información, lo cual sigue siendo así aún con todas las variables que él planteó. Variables que no sólo a ASOJOD no le interesan sino que tampoco al consumidor. Cuando vamos al supermercado no nos importa la razón por la cual subió el precio de un bien o porque ese día no había del producto que queríamos. Sea porque asaltaron el camión repartidor, porque subió el precio del petróleo, porque los empleados de la industria alimenticia iniciaron una huelga para ver mejoras en su situación laboral o porque el dueño del supermercado tuvo un altercado con la compañía de galletas y decidió dejar de vender sus productos, nada de eso le importa al consumidor como tal. Le interesará al politólogo, al sociólogo, al economista, al periodista, etc. pero en su faceta de académico no de consumidor. Eso demuestra que Iván no sale de su torre de babel y pretende hacer que todos piensen como él. Si el filósofo le preocupa por qué los empleados de la fábrica de galletas entraron en huelga lo puede hacer y hasta es digno de aplaudir, pero de ahí a pretender que todos y cada uno de los seres humanos se preocupen de la razón de la huelga no es otra cosa que presumir que su conducta debe ser un imperativo universal. Una prueba más de lo que este truhán desearía hacer si tuviera el poder. Por ello, vale la pena reseñar nuevamente a Mises:

“El mercado es una institución social; es la institución social por excelencia. Los fenómenos de mercado son fenómenos sociales. Son el resultado de la contribución activa de cada individuo, si bien son diferentes cada una de las contribuciones. Sin embargo, no siempre advierte el individuo que él mismo es parte, aunque sea pequeña, de complejo de elementos que determinan la situación momentánea del mercado. Debido a su ignorancia de este hecho, se siente capaz de criticar los fenómenos del mercado, de condenar en los demás un modo de conducta que estima totalmente incorrecto. Censura la rudeza e inhumanidad del mercado y reclama su regulación social en orden a ‘humanizarlo’. Exige, de un lado, medidas que protejan al consumidor contra el productor; pero, de otro, postula aún con mayor vehemencia que se proteja a los productores de los consumidores”. (Mises, Ludvig. La Acción Humana: Tratado de Economía. España: Unión Editorial, 6ª Edición, 2001. P. 381)

Iván no se da cuenta de una cosa tan sencilla: la mejora de las condiciones laborales, la conservación del ambiente, etc. de su tan cacareada conciencia social, sólo se da si los consumidores ven con buenos ojos pagar un precio más alto por productos que aseguren esa protección. Esas cosas sólo se dan si las personas valoran más el ambiente o la condición social de los trabajadores que cualquier otra cosa. El empresario, por más que quiera, no puede decidir de un día para otro, triplicar el sueldo de sus empleados si la gente no está dispuesta a cubrir con sus compras dicho costo de producción. Acá probablemente entraríamos en una de las bizantinas discusiones del destino final del dinero en la producción, donde algunas personas asegurarían que hay una forma de “beneficiar” al trabajador sin necesidad de aumentar el precio de los productos: reduciendo la ganancia del empresario, pues este malvado personaje hace más pobres a los trabajadores. Entonces, acá entra otro mito: que el capitalismo tiene dentro de sí las semillas de su propia destrucción porque hace más pobre a la gente, mito al cual Iván recurre cuando afirma que en ASOJOD olvidamos de mencionar el “más actual y recalcitrante de los totalitarismos: el del mercado capitalista". Según este mito, propio de la atrofia cerebral más sorprendente de la actualidad, el empresario capitalista exprime a los trabajadores, les roba el valor de su fuerza de trabajo y les paga un salario de subsistencia, apenas para garantizar la reproducción de la fuerza proletaria. Quienes creen en este mito ignoran varias cosas: primero, el concepto de empresario. Creen que empresario es un grupo exclusivo que, siempre y en todo lugar, está aliado al poder político (o incluso detenta poder económico y político a la vez) para explotar a los más débiles. Pero en realidad, el empresario es una categoría funcional que no remite a sujetos con nombre y apellido o con un particular bagaje social, toda vez que esa función no es propiedad exclusiva de una clase o grupo; antes bien, empresario es todo individuo que actúa de manera especulativa, a la luz de la incertidumbre (resultado de la dispersión de la información). Se trata de individuos que observan el comportamiento del mercado y, a partir de la información que logran reunir, busca opciones donde obtener dinero mediante la compra o la venta de bienes y servicios al precio más conveniente para él. Nuevamente acá está involucrado el elemento de la satisfacción del interés personal, pues el empresario siempre tenderá a vender caro y comprar barato. Justamente el proceso selectivo del mercado, que no es otra cosa que el resultado de muchas decisiones individuales, asigna las específicas tareas de cada persona. Enriquece a unos y empobrece a otros pero tales resultados no son nunca definitivos, sino que están sujetos a cambios en la medida que el empresario sea lo suficientemente capaz de satisfacer las necesidades de los consumidores con todas las condiciones que esto conlleva. Por eso es que estas “ubicaciones” no instauran estamentos o clases pues el empresario puede ser todo aquel que confíe en su propia capacidad y se arriesgue a preveer mejor las condiciones del mercado para agradar a los consumidores. No obstante, como bien sabemos, hoy día es frecuente que la gente ataque a todos los que ganen más y, por eso, piden que se proteja a los más ineficientes en desmedro de los eficientes, es decir, que se castigue a los que mejor satisfacen a los consumidores. El único escenario en que el empresario se alía con el poder político para sacar provecho es en el intervencionismo del mercado por parte del Estado, intervencionismo que piden a gritos los creyentes en el mito. Por eso, cuando alguien dice que es necesario intervenir al mercado, lo que está diciendo es que hay que cambiar un proceso libre y democrático por uno totalitario.

El segundo error de estos idiotas mitológicos es pretender que el empresario se “roba” el dinero de los trabajadores al explotarlos. Esta teoría de la plusvalía, además de incurrir en un tremendo error por considerar al trabajo como la única fuente de valor, ya ha sido ampliamente refutada y demostrada como falsa, toda vez que el valor es subjetivo y que no sólo el trabajo añade valor, sino que en este proceso influyen factores como la inversión, el riesgo, la habilidad, capacidad, cantidad, calidad, etc. Deacuerdo con los fanáticos del mito, al empobrecerse, los trabajadores no podrán comprar productos y el sistema capitalista entonces entrará en una sobreproducción y posteriormente en crisis. Lo que esta gente olvida es que el dinero que el empresario “explota” no desaparece de la faz de la tierra ni es guardado por el capitalista bajo su colchón, sino que es usado comprando otros bienes y servicios (fomentando otros sectores de producción, lo cual emplea más personas) o invertido en más y mejores factores de producción. Y el tercer error tiene las consecuencias más nefastas que se puedan pensar: si se reduce la ganancia del empresario, sea porque se le obliga o porque él mismo, de manera altruista, decide hacerlo, entonces se perderá el incentivo para crear, innovar, producir, etc. Si ese incentivo se pierde, los demás empresarios verán más seguro permanecer con su dinero que invertirlo en un negocio, lo cual provocaría no sólo escasez de bienes y servicios sino también de fuentes de trabajo. Y los mismos trabajadores que eran defendidos se quedarían sin empleo, incapaces de alimentar a sus familias y satisfacer sus necesidades.

El “misticismo” de la mano invisible:


Lamentamos muchísimo que Iván, el asiduo lector de Economy for dumbs, realice críticas tan absurdas e hilarantes sobre la obra de Adam Smith. Pero no está sólo: junto a él hay miles de bufones que atacan cosas sin ni siquiera conocer los postulados más básicos de su “enemigo intelectual”. La noción de mano invisible es, si se quiere, una noción rudimentaria pero efectiva que explica el proceso económico. Más tarde fue desarrollada por Hayek con el concepto de orden espontáneo, pero en todo caso, ambos conceptos son totalmente compatibles con la noción de cooperación social.

Smith explica en qué consiste la idea de la mano invisible cuando afirma que:

“en la medida en que todo individuo procura en lo posible invertir su capital en la actividad nacional y orientar esa actividad para que su producción alcance el máximo valor, todo individuo necesariamente trabaja para hacer que el ingreso anual de la sociedad sea el máximo posible. Es verdad que por regla general él ni intenta promover el interés general ni sabe en qué medida lo está promoviendo. Al preferir dedicarse a la actividad nacional más que a la extranjera el sólo persigue su propia seguridad, y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos. El que sea así no es necesariamente malo para la sociedad. Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo.”( Smith, Adam. La Riqueza de las Naciones. En: Lazzari,Gustavo. Héroes de la Libertad. Argentina: Fundación Atlas, 2006).

Nótese que el mismo Smith comete fallos que luego serán corregidos como la apelación a a “actividad nacional o extranjera”, pues como el mismo Mises demostró, los individuos, al actuar y proceder como productores y consumidores, rara vez diferencian entre mercado interior o exterior excepto cuando toman en cuenta los costes de transporte en su contabilidad. Puede, en efecto, que el consumidor considere conveniente comprar un pagar más por un producto nacional, pero lo más frecuente es que la mayoría de consumidores busquen la opción más económica, desentendiéndose de la procedencia y circunstancias que influyeron en el producto. Pero a pesar de ello, lo que Adam Smith llamará mano invisible no es, de ningún modo, una alusión divina. Mises explica que

“suele hablarse, en sentido metafórico, de las fuerzas automáticas y anónimas que mueven el ‘mecanismo’ del mercado. Al emplear tales metáforas, la gente olvida con frecuencia que los únicos factores que orientan al mercado son las acciones deliberadas de los individuos. No hay automatismo alguno; sólo existen personas que, consciente y deliberadamente, se proponen alcanzar objetivos específicos y determinados. Ninguna fuerza misteriosa tiene cabida en la economía de mercado, donde tan sólo pesa el deseo humano de suprimir el malestar en el mayor grado posible”. (Mises, Ludvig. La Acción Humana: Tratado de Economía. España: Unión Editorial, 6ª Edición, 2001. P. 381).

Pero Iván cree que detrás de esto hay magia. ¿Qué más humano que el ser humano mismo actuando? ¿Qué más concreto que cada uno de los seres humanos tomando decisiones, valorando bienes y servicios, produciéndolos y consumiéndolos? ¿Qué más real que personas buscando satisfacer sus necesidades, lo cual implica, por obviedad, actuar en respuesta a intereses propios? El mismo Smith materializa esta humana realidad con su célebre frase de “No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.” Si este ejemplo no le resulta claro Iván le recomendamos que le de una mirada a su vida y se dará cuenta de todo lo que depende de la “mano invisible”. Por ejemplo, la aerolínea que lo llevó a Alemania no lo hizo porque tenían fe en que Iván Villalobos fuera el Hegel del siglo XXI; sino por el interés de ganar dinero. El conductor del taxi, bus o metro que lo transportan en aquel país no lo hace porque el Espíritu Santo le encomendó la misión de transportar a Iván, sino porque desea ganar dinero vendiéndole sus servicios a la empresa de transporte. Sólo un verdadero inepto, un embustero intelectual, podría negar que la gente entre en transacciones por satisfacer su interés, su preferencia y sus necesidades, siempre en beneficio propio, pues aún cuando se actúe para ver felices a los niños pobres o para cumplir con los Mandamientos, se está haciendo esto porque el resultado le provocará algún beneficio: la satisfacción de ayudar a otros u obtener el boleto al paraíso. En la Rebelión de Atlas, el gran industrial Hank Rearden muestra cómo funciona la mano invisble, en el alegato de defensa de su juicio:

“Sólo trabajo para mi propio beneficio, que obtengo vendiendo un producto a quiénes están dispuesto a pagarlo. Ni lo produzco para su beneficio a expensas del mío, ni ellos lo compran en beneficio mío a expensas del suyo. No sacrifico mis intereses a ellos ni ellos sacrifican los suyos a mí; tratamos de igual a igual por consentimiento mutuo y en beneficio mutuo”. (Rand, Ayn. La Rebelión de Atlas. España: Editorial Luis de Caralt, 1961. P. 502)


Hayek: competencia y equilibrio

Explica Iván: “resumiendo: los austriacos y su hinchada dicen apartarse y superar el modelo neoclásico de la “competencia perfecta”, dada la imposibilidad de determinar mediante modelos estadísticos cuantitativamente dicho equilibrio, pero, afirman que, aunque cuantitativamente no sea determinable, “cualitativamente”, en el sentido de las condiciones propicias para que se dé (carácter hipotético), “existen buenas razones para creer en ello”. Resumiendo, del reconocimiento de la imposibilidad de determinar el equilibrio estadísticamente, Hayek no renuncia al modelo de la “mano invisible”, sino que, por un juego verbal y falacioso, lo afirma aún más radicalmente, puesto que “tenemos razones para creen en ello”. El gran problema de Iván es su estrechez conceptual de todo tipo, ya que equipara en forma indistinta los conceptos de competencia perfecta, equilibrio, mano invisible y cree que la escuela neoclásica y la austriaca tienen los mismos postulados o que difieren, si es que lo hacen, en grado y no en naturaleza. Vamos explicando por partes: en cuanto a la competencia perfecta, se dice que este es un modelo económico que describe en forma hipotética un mercado en donde ningún productor o consumidor tendrán poder suficiente para influir los precios. Pero resulta que la noción de competencia perfecta es, como lo hemos explicado en muchas ocasiones, un postulado neoclásico. Los austriacos, en ningún momento, asumen que el mercado camina en forma inevitable a este modelo, sino que hasta admiten la posibilidad de que, lamentablemente, se de un mercado en donde exista un solo productor o un mercado de carteles, siendo estas situaciones total y absolutamente incompatibles con el modelo de competencia perfecta que según Iván los austriacos “integran”.

Iván es incapaz de entender que el modelo de competencia perfecta asume información perfecta y completa, premisa que nunca fue ni integrada ni superada, sino rechazada por los austriacos (por eso recomendamos a Iván leer los textos que le citamos). En cuanto a la información en el mercado, Hayek comenta: “Respecto de esto cada individuo está en posición ventajosa con relación a todos los demás, porque él posee información de la que se puede hacer uso benéfico sólo si las decisiones que dependen de ella se le dejan a él o son hechas con su cooperación activa”. (Hayek, Friedrich. El Uso del Conocimiento en la Sociedad. Disponible en http://www.mises.org). En ese sentido, Hayek reconoce el hecho de que cada individuo maneja información distinta en el mercado y que intenta tomar las mejores decisiones en virtud de esta, lo cual hace inoperante el modelo de competencia perfecta. ¿Acaso comprenderá Iván que esto significa que no lo incorpora, integra ni supera en el sentido dialéctico?

En cuanto al equilibrio veamos que dicen los propios autores de la escuela (ojo, los mismos autores, no lo que nosotros creemos que dicen). Primero es Kirzner el que aclara:

“ Una característica relevante del enfoque austriaco a la teoría económica es su énfasis en el mercado como un proceso, en vez verlo como una configuración de precios, cualidades y cantidades que son consistentes las unas con las otras en producir una situación de equilibrio de mercado. Esta característica de la economía austriaca se encuentra fuertemente ligada a su disatisfacción con la noción generalmente usada de competencia perfecta. (…) Para desarrollar una teoría viable del proceso de mercado es necesario llamar la atención en el rol que juega el emprendedor, rol que suele ser dejado de lado. (…) Los verdaderos problemas económicos en cualquier sociedad surgen a partir del fenómeno de la oportunidades no percibidas. La manera en que una sociedad de mercado se enfrenta a este fenómeno no puede entenderse exclusivamente dentro de una teoría del equilibrio del mercado.” (Kirzner, Israel. Equilibrium versus Market Process. Disponible en http://www.mises.org)

Luego, es Huerta de Soto quien explica:

“Mises da un gran impulso a la teoría austriaca de los procesos dinámicos. En efecto, para Mises ningún sentido tiene la construcción matemática de una Ciencia Económica basada en el modelo de equilibrio y en el que toda la información relevante para construir las correspondientes funciones de oferta y demanda se considera «dada».

El problema económico fundamental para Mises es otro bien distinto: estudiar el proceso dinámico de coordinación social en el que los diferentes individuos empresarialmente generan de manera continua nueva información (que jamás está «dada») al buscar los fines y los medios que consideran relevantes, estableciendo con ello, sin darse cuenta, un proceso espontáneo de coordinación. (…) El objeto, de acuerdo con Hayek, de la economía consiste en estudiar este proceso dinámico de descubrimiento y transmisión de la información que es impulsado continuamente por la función empresarial y que tiende a ajustar y coordinar los planes individuales, haciendo con ello posible la vida en sociedad. Este y no otro es el problema económico esencial, de manera que Hayek es especialmente crítico del estudio del equilibrio que, en su opinión, carece de interés científico, pues en él se parte de suponer que toda la información está dada, y que por tanto el problema económico fundamental ya ha sido previamente resuelto”. (Huerta de Soto, Jesús. Estudios de Economía Política. España: Unión Editorial España, 2004. P 34-50)


Respecto a esto que se conoce como proceso de mercado dinámico es importante señalar lo siguiente:

“El proceso de mercado es la manifestación externa de un flujo incesante de conocimientos. Esta idea es fundamental para la economía austríaca. El patrón de conocimiento está continuamente cambiando en la sociedad, lo cual resulta en un proceso difícil de describir. El conocimiento desafía todos los intentos de tratarlo como un "dato" o un objeto identificable en el tiempo y el espacio.” (…)El flujo de conocimientos produce siempre nuevas situaciones de desequilibrio, y los emprendedores logran encontrar nuevas diferencias de precio-costo para explotar. Cuando una de ellas es eliminada por la competencia extenuante, el flujo de conocimientos lanza otra diferencia para explotar. El beneficio permanente de ingresos es una de las fuentes que provoca este cambio permanente de recursos.” Lachmann, Ludwig. On the Concept of austrian economics: Market Process. Disponible en http://www.mises.org)

Tanto que habla Iván de equilibrio que nos pareció buena idea introducirle a su virginal mente lo que creemos sería el primer gráfico de equilibrio que ha visto en su vida, para ver si acaso así deja de torcer lo que dicen los austriacos con su autodenominada “lectura crítica”.



Esta situación de equilibrio se produce cuando tanto la oferta como la demanda se encuentran balanceadas, pero como ya hemos visto, el mercado es un proceso dinámico, y cambiante debido a que, precisamente, quienes actúan en él son personas cuyos gustos y necesidades cambian constantemente, lo cual hace imposible la consecución del tan cacareado equilibrio de Iván. Cuando Hayek habla de que el mercado tiende al equilibrio lo que quiere decir es que el mercado busca alcanzar dicho equilibrio, toda vez que la oferta sigue a la demanda, pero el equilibrio no es definitivo, sino que se logra en transacciones específicas y es válido tan sólo para ellas. En ese sentido, es la tarea del empresario encontrar la manera de satisfacer la demanda, pero como nunca logra alcanzar un estado definitivo, deberá estar constantemente innovando, mejorando, creando, etc. Esas son las razones que arguye Hayek que existen razones para suponer el equilibrio, pero el mismo será en un momento dado, nunca un equilibrio definitivo. El intervencionismo es el que entorpece el equilibrio parcial al que pueden llegar compradores y vendedores cuando fijan precios y cantidades sobre las cuales tranzan y lamentablemente nunca hemos experimentado en la historia de la humanidad algún episodio de cero intervención, de lo cual se desprende que hasta el momento no hemos sido del todo libres para tranzar en el mercado. Y no se trata de sabidurías milenarias, como dice Iván, sino de un proceso de concertación de intereses que será diferente en todo momento y lugar, inclusive cuando se trate de los mismos individuos. Por eso no se debe presuponer el equilibrio, ni se debe afirmar como una petición de principio: basta con ver la realidad y notar que el mismo Iván, cuando consiente hacerse de una cantidad Q por un precio X y el vendedor acepta recibir el precio X por la cantidad Q que ofrece, se está en presencia de un equilibrio de mercado. Una vez más, ese equilibrio no es definitivo, sino que al día, mes o año siguiente, el mismo Iván consentiría adquirir una cantidad Q+1 por un precio X+5. Ahí no hay misticismo, fe ni cosas sobrenaturales, sino que se trata de algo tan humano y tan real como un acuerdo tomado entre individuos que actúan.

Iván cree haber descubierto la circularidad en Hayek, pero a lo que llegó fue a un descubrimiento que ya había sido realizado mucho tiempo antes: la función del empresario. Dicha función consiste en la búsqueda de la satisfacción de las necesidades de consumo. En este tanto, la oferta siempre persigue a la demanda y es por ello y sólo ello que el mercado tiende a equilibrios pero nunca llega a uno total. Mises explica que “ningún empresario puede invertir dinero en un proyecto que no ofrece perspectivas de lucro. Es precisamente este hecho el que hace soberanos a los consumidores y el que obliga al empresario a producir lo que los consumidores exigen perentoriamente” (Mises, Ludwig. Burocracia. España: Unión Editorial. P. 42-43)

Nazismo:


Iván dice que nos equivocamos al afirmar que el Nazismo surge como una reacción contra la democracia liberal. Pues bien, le recomendamos a nuestro querido filósofo que aproveche su estadía en Alemania para darse una vuelta a algún museo de la Segunda Guerra Mundial, experiencia que estamos seguros le permitirá aprender algo nuevo. Basta con examinar las acciones del nazismo en su estadía en el poder para darse cuenta verdaderamente quien era su enemigo más latente. El nazismo acabó con la separación de poderes, acabó con el estado de derecho, concentró el poder en la figura del Führer, acabó con la igualdad ante la ley creando dos tipos de ciudadanos: los que eran y los que no, acabó con la economía de mercado dando paso aun dirigismo estatal, sometió al individuo a la colectividad, destruyo la esfera de acción privada de los individuos, así que por todo ello no es posible imaginar dos sistemas políticos más chocantes y disonantes como lo son el nazismo y la democracia liberal. Pero mejor que sea el mismo Hitler quien lo diga.

“(…) Como una mujer que prefiere someterse al hombre fuerte antes que dominar al débil, así las masas aman más al que manda que al que ruega, y en su fuero íntimo se sienten mucho más satisfechas por una doctrina que no tolere rivales que por la concepción de la libertad propia del régimen liberal.”(Hitler, Adolf. Mi Lucha. En: García Hamilton, José Ignacio. El autoritarismo y la improductividad. Argentina: Editorial Sudamericana, 2004. P. 217) “Espíritu y voluntad de sacrificio del individuo en pro de la colectividad.”(Hitler, Adolf. Mi lucha. Disponible en http://www.planetalibro.com.ar. P. 45) “El criterio fundamental del cual emana este modo de obrar lo denominan –por oposición al egoísmo- idealismo. Bajo este concepto entendemos únicamente el espíritu de sacrificio del individuo a favor de la colectividad, a favor de sus semejantes”. (Ibíd. P. 85)

Si esto no es un ejemplo de que el nazismo fue declarado enemigo de la democracia liberal, entonces el mundo está de cabeza.

Para ir finalizando queremos destacar una paradoja más en Iván: nos “corrige” las citas de Popper y nos acusa de desconocer el significado que dicho autor otorga al historicismo. Pero lo curioso es que une una cita que hicimos de Popper que tenía que ver con ingeniería social con una frase burlesca refiriéndonos a la no finalidad del mercado frente a la sí existente en el historicismo marxista. Lo mejor de todo es que entre una y otra referencia hay cerca de 2.500 palabras. Vale destacar que ambas referencias ni siquiera versan sobre el mismo tema. Y eso es lo que Iván llama lectura crítica. Antes de leer inter textos es necesario leer el texto. Si no, se comenten las grandes atrocidades intelectuales dignas de Iván.

Esto es todo en cuanto a nuestra participación frente a las embestidas del filósofo consagrado economista. No dedicaremos más tiempo ni a leer su blog ni a responder sus escritos, pues ya hemos sido lo bastante claros en cuanto a la defensa de lo que pensamos. Lo que de ahí prosiga no es otra cosa que terquedad, dogmatismo e incapacidad de Iván para aceptar sus errores.

Alejandro Barrantes y Manuel Echeverría
Fundadores de ASOJOD

lunes 4 de febrero de 2008

YO: la maravilla del Ego



En muchas ocasiones hemos escuchado a la gente decirle a sus seres queridos que "vivo por ustedes", "sacrifico mis deseos por complacerlos" o "que mi felicidad sólo se logra si ustedes son felices". También hemos sido testigos, y quizá hasta protagonistas, de frases como "antes de ti estaba perdido", "por ti tomaría el sol y te lo regalaría", "por ti mejoraré cada día para ser digno de tenerte al lado", "tu me elevas hasta el cielo, haciendo que alcance alturas que jamás alcanzaría" o "sólo soy feliz si estoy contigo". Pues bien, el problema de estas frases no es la cursilería sino algo más grave: subordinación del Yo respecto al otro. El problema no es único del sometido, sino que a partir de ideas como esas se da un cheque en blanco para que los intereses de los demás siempre estén por encima de los propios. Se trata, en todo caso, de una esclavización voluntaria y, en definitiva, tanto quien entrega su libertad como quien la recibe son las criaturas más despreciables de la Tierra.

Llevaba razón Ayn Rand cuando decía que "para decir yo te amo primero es necesario saber decir YO". Si cada uno de nosotros es incapaz de reconocerse y de identificar sus necesidades e intereses es incapaz de ayudar a otros a alcanzar los suyos. La razón, nuestra única herramienta para sobrevivir y gracias a la cual hemos podido alcanzar el progreso actual, hace que el ser humano actúe siempre para acrecentar su propia satisfacción, es decir alcanzar fines concretos con arreglo a los medios de que se dispone. Pero a veces, las personas deciden anteponer los intereses de unos por encima de los suyos, lo cual significa considerar como más valiosos los fines de otros, convirtíendose él en un medio para alcanzar las metas que otros se han propuesto. Cuando le decimos a alguien que somos capaces de sacrificar nuestra felicidad por la consecución de la suya, lo que en realidad le estamos diciendo es que esa persona amada es considerada como vulgar. ¿Por qué? Porque sólo un vulgar se esclaviza a sí mismo y los vulgares sólo pueden apreciar a otros vulgares. Además, si esa persona acepta el sacrificio, está demostrando que no le importa utilizar a una persona como una herramienta para conseguir algo en concreto. Es, en definitiva, alguien capaz de conquistar a los humanos para esclavizarlos en aras de alcanzar su beneficio. Y si hay algo que no es moral es disponer de otros como simples piezas de utilería.

Cuando alguien dice que fue "salvado" por otra persona, en el sentido romántico del término, lo que le está diciendo es que antes de ella era un miserable. ¿Y quién en su sano juicio quiere a un miserable? ¿Por qué querría alguien amar a alguien que es incapaz de amarse a sí mismo? Y si esa persona es incapaz de amarse a sí mismo, la cosa más elemental del mundo, ¿cómo va a ser capaz de amar a la persona que lo "salvó"? Cuando el ser humano no se aprecia como un ser racional y no se cree digno de alcanzar su felicidad, entonces no merece llamarse ser humano. Es una bestia que no hará más que depender de otros para que satisfagan sus necesidades. ¿En verdad hay gente que quiera cargar a sus espaldas a otros? Si los hay, se trata de alcahuetas que no permiten al ser humano responsabilizarse de sus propias decisiones.

Luego, cuando alguien dice que dibujará en el cielo la sonrisa de su ser querido o robará la luna o las estrellas para entregárselas en una caja de sorpresas, lo que le está diciendo es una enorme mentira. Aún cuando lo diga en sentido metafórico, está mintiendo. Nadie puede agarrar una estrella o la luna y empaquetarla en una caja. Y lo paradójico es que la gente se derrite cuando escucha este tipo de frases, pero al mismo tiempo dice rechazar a la gente mentirosa. Hay que recordar que quien miente una vez es capaz de hacerlo dos, tres e infinitas veces. Y si aceptamos a una persona mentirosa, estamos abriendo la puerta para ser engañados luego. Anaxágoras decía algo brillante: "si me engañas una vez, la culpa es tuya; si me engañas dos veces, la culpa es mía". ¿Se respeta a sí mismo alguien que se deja ver la cara de tonto de un modo tan fácil? No. Y el respeto es parte del aprecio propio.

El ser humano debe entender que lo que siempre debe liderar su escala jerárquica de valores es su Yo. Primero debemos ser capaces de satisfacer nuestras necesidades y deseos para luego poder colaborar con otros. Pero es responsabilidad de cada quien procurarse lo que necesita, pues darle en las manos el pan a otro significa aceptar a un parásito en nuestras vidas. Lao Tse ya lo había explicado muy bien cuando dijo "si le das pescado a un hombre le nutrirás un día; si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida". Dejemos que cada quien trabaje en pro de sus propos requerimientos y sólo después de eso, colaboremos si es necesario.

El ser humano debe ser capaz de YO sin avergonzarse de que lo llamen egoísta, pues quien le llama egoista es el que quiere que el ser humano entregue el producto de su esfuerzo a los demás a cambio de nada. Es el código del parásito que rechazó Howard Roark en el alegato que subimos hace días. El parásito moraliza diciéndo que la mayor virtud es dar pero, en realidad, la mayor virtud es crear porque no se puede dar lo que no ha sido creado. El parásito moraliza diciendo que debemos dar sin esperar nada a cambio pero, en realidad, el mundo es un gran mercado donde los seres humanos cambiamos valor por valor. Tanto debe apreciar el ser humano el producto de su esfuerzo como para aceptar por él sólo aquello que tenga en mayor estima. Debe darse cuenta que producir para otros sin recibir nada a cambio sólo tiene un parangón en la historia: la esclavitud. Y darle a otros sin recibir nada sólo puede acarrear la podredumbre del ser humano, pues estará sometido a alimentar a un monstruo insaciable que siempre le pedirá más y más; y de ese castigo no podrá salir luego. Quien cifra su confianza, su imagen y su felicidad en la opinión de los otros, nunca será capaz de complacer a todas las voces.

Por eso, cada perosna debe saber decir: "mi tiempo, mi obra, mi amor, mi respeto, mi talento, mi alegría y mi todo no están disponibles para que cualquiera los tome, pues de nada valdrían mis tesoros si cualquier vulgar los puede obtener. Necesito obtener algo a cambio y sólo puedo tratar con aquellos que estén dispuestos a dármelo. Pero no es cualquier bagatela la que estoy dispuesto a recibir, sino sólo aquello que yo considere más valioso que lo que doy". El ser humano debe entender uno de los valores más altos: que sólo se puede vivir para uno mismo. No se ofrece la vida a alguien ni se pide la de aquel para sí, porque cada humano es un fin en si mismo y no un medio para que los otros consigan lo que desean.

El Yo debe ser lo primero en la vida del ser humano. El Nosotros sólo tiene cabida cuando varios YO hemos decidido que es más beneficio coordinar nuestras fuerzas para alcanzar una meta que actuar de manera aislada. Pero en todo momento y lugr, nuestra decisión deberá cumplir con dos principios elementales: seguir considerando a los demás como fines (respetando sus derechos) y colaborar mientras cada uno de los involucrados lo considere como más beneficioso.

domingo 3 de febrero de 2008

¿Más recetas socialistas?


Durante las últimas largas décadas, en buena parte de la región latinoamericana se han aplicado con intensidad variada las recomendaciones socialistas con resultados siempre nefastos, especialmente para la gente más necesitada. Ahora, resulta que se anuncia como una novedad la implantación más intensa del colectivismo empobrecedor, para lo que hacen punta Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador con gobernantes trasnochados y discípulos del mandamás cubano.

Se han encaramado en el poder merced a una concepción tramposa de la democracia que hace tabla rasa con los derechos de las minorías. Recientemente, durante los años noventa, no fueron pocos los que se dejaron embaucar con etiquetas liberalizadoras pero, en gran medida, esos experimentos desembocaron en aumentos siderales en el gasto estatal, en la deuda pública y en la carga fiscal, al tiempo que surgieron casos de alarmante corrupción en el contexto de llamadas privatizaciones que significaron el traspaso de monopolios gubernamentales a monopolios privados.

Este cuadro de situación impulsó a muchos partidarios de corrientes de pensamiento de izquierda a señalar un quiebre más marcado respecto de lo que equivocadamente consideraron (y consideran) políticas liberales. De más está decir que los efectos negativos del estatismo no se combaten con más estatismo sino revirtiendo el camino.

Los extremos de esta lamentable situación fueron Fujimori en Perú, Menem en Argentina y Salinas de Gortari en México, con el agravante del desconocimiento más palmario de la división horizontal de poderes y el desvergonzado copamiento de los organismos de contralor republicano.

El momento que nos toca vivir sirve para refutar a los distraídos que alegremente sostuvieron que a partir de la caída del muro de la vergüenza en Berlín, era inexorable e irreversible la terminación del socialismo. Esto no es más que un torpe marxismo al revés. Tal como ha enseñado Popper, en los sucesos humanos no hay tal cosa como las leyes inexorables de la historia. Todo depende de lo que seamos capaces de hacer cada uno de nosotros todos los días.

Con todos los experimentos truculentos de los megalómanos ingenieros sociales para fabricar “el hombre nuevo” y otras sandeces, a esta altura de los acontecimientos no resulta fácil explicar la insistencia en las fallidas recetas del autoritarismo socialista. Salvo honrosas excepciones, en las universidades se siguen repitiendo machaconamente las virtudes del positivismo jurídico como si no existieran puntos de referencia extramuros de las normas promulgadas por el legislativo, se sigue insistiendo en que el aparato estatal debe tratar a sus congéneres como animales imponiéndoles retenciones al fruto de sus trabajos obligándolos al aporte para sistemas quebrados y absurdos de jubilaciones que sorprenden a cualquiera que tenga alguna remota idea de interés compuesto, se sigue manipulando el mercado laboral que no permite productividades elementales y se sigue pensando que constituye una gracia mayúscula el cerrarse al mundo en una enfermiza autarquía alambrada para adquirir bienes mas caros y de peor calidad.

Entre otros, el caso argentino exhibió un notable progreso desde su organización nacional hasta que hicieron estragos los populismos y las demagogias, primero en la década del treinta y mucho mas intensamente a partir de la década siguiente. Antes de eso último, los salarios de los peones rurales y de los obreros de la incipiente y floreciente industria eran superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, España e Italia. La población se duplicaba cada diez años. Las exportaciones estaban a la altura de las de Canadá y Australia y con teléfonos per capita y líneas férreas en relación a la población eran igual que en Estados Unidos. En el centenario —1910— la Academia Francesa comparó los debates parlamentarios en aquel país con los que se llevaban a cabo en el seno de esa corporación debido a la cultura que ponían de manifiesto diputados y senadores.

Alexis de Tocqueville en su obra sobre el antiguo régimen y la Revolución Francesa conjetura que los países que han mostrado gran progreso moral y material, tienden a dar eso por sentado. Momento fatal, porque es allí donde ocupan los espacios vacantes otras corrientes intelectuales. Para bien de los que vivimos en esta región latinoamericana, es de desear que se recapacite y se abandone el uso de fuerza para imponer desde el estado planificaciones atrabiliarias y se le de cabida a los bienhechores principios de la sociedad abierta.

El ex marxista Bernard-Henri Lévy apuntó en su libro Barbarie con rostro humano: “He dicho que el socialismo es un engaño y una decepción; cuando promete, miente, cuando interpreta, yerra”. El socialismo es “el crematorio de la libertad” como bien ha dicho el gran Jean-Francois Revel. Recluta incautos y canallas para alimentar la insaciable voracidad del poder.

Alberto Benegas Lynch

sábado 2 de febrero de 2008

Breve biografía de Ayn Rand (1905-1982)


El peso del yugo rojo

Nació hace mas un siglo, en 1905, en la Rusia zarista. A muy pronta edad, por lo tanto, tuvo que ser testigo del terror desatado por la Revolución de Octubre y el caos en que se sumió ese inmenso país. Su familia perdió sus propiedades y ha habido quien ha especulado con la posibilidad de que alguna persona muy especial para ella fuese deportada a los campos de Siberia .

Apenas había cumplido los veintiún años cuando en 1926 logró viajar a los Estados Unidos con un permiso temporal para visitar a unos parientes. Obviamente, jamás regresó a su tierra natal.

Pronto empezó la Gran Depresión con lo que las perspectivas de encontrar trabajo para una inmigrante rusa que todavía no dominaba el idioma eran más bien escasas. Así que fue alternando empleos en la industria cinematográfica de Hollywood. Trabajando como extra conoció a Frank O’Connor, que más tarde se convertiría en su marido. Trabajó después en el servicio de guardarropa de los estudios RKO; fue allí donde empezó a trabajar en Los que vivimos, una novela semibiográfica sobre una joven, Kira Argounova, que ha de enfrentarse al comunismo ruso protegerse a sí misma y a su amado Leo Kovalensy.

Pero antes de terminarla, en 1931, empezó a escribir el guión para una película titulada Red Pawn (Peón Rojo) que presenta fortísimas similitudes con Los que vivimos. Consiguió venderlo por 1.500 dólares a los estudios Universal Pictures, que después lo revendieron a la Paramount. De momento, sin embargo, la película sigue inédita si bien su guión está publicado . Aunque es su primer escrito de importancia, ya se encuentran en él todas las características de Rand.

Estas características, que después irán desarrollándose en las demás obras, son principalmente la lucha de un hombre justo contra un entorno hostil. Y el amor con una mujer que comparte sus valores. Pero más importante todavía es la fe razonable en el triunfo del bien sobre el mal; con esa eclosión del espíritu libre que contempla las recompensas del haber obrado rectamente.

Las principales novelas

En 1932 volvió a ponerse manos a la obra con Los que vivimos, pero de nuevo interrumpió esta tarea para escribir un guión. Esta vez se trató de La noche del 16 de enero, que se estrenó primero en Hollywood en 1934 y más tarde en Broadway. Finalmente, a finales de 1933, se publicó Los que vivimos. Una década después, sirvió de guión para dos películas italianas: Noi vivimi y Addio Kira.

En 1935 empezó a escribir El manantial pero, como con su primera novela, interrumpió la empresa varias veces para componer obras menores.

Entre ellas, destaca la que apareció en 1938, ¡Vivir!, un cuento breve sobre los efectos terribles del colectivismo sobre el espíritu humano. El protagonista se inmuniza contra el letargo de unos hombres que no se atreven a pensar por sí mismos y que, por lo tanto, conforman una sociedad en la que el progreso y la felicidad triunfal son completamente desconocidos mientras la más brutal sumisión al caudillo es rutina.

Al año siguiente, en 1939, escribió una adaptación de Los que vivimos, que se estrenó en Broadway bajo el título The Unconquered (El inconquistado) y Think Twice (Piensa dos veces), que jamás llegó a estrenarse.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, se publicó El manantial. Y tres años después Warner Brothers la llevó a la gran pantalla con Gary Cooper en el papel de Howard Roark, el arquitecto innovador que se niega a rendir su obra a los burócratas. Su rival es Ellsworth Toohey, el arquetipo del parásito que no soporta contemplar el éxito de los demás pero cuyos frutos reclama para sí en nombre de la sociedad. Entremedio hay una serie de personajes, principalmente el mediocre arquitecto Peter Keating, el editor populista Gayl Winnand y la bella Dominique Françon que se debaten entre el bando de los creadores y el de los aprovechados.

A principios de enero de 1945, Rand comenzó a escribir una novela a la que tituló The Strike (La huelga), en la que narraba la lucha de unos empresarios contra la sovietización de la sociedad americana. Su intención era describir el mismo duelo entre el genio creador independiente y el parásito que se esconde detrás de las faldas de la turba para hacerse con lo que él jamás se esforzó por crear. Aunque si bien el segundo se nutre del primero, no se da a la inversa; así que la autora planteó la situación de un creador que se declara en huelga. Y el pánico del parásito que se queda sin su odiada víctima. Sin embargo, en esta ocasión no iba a tratarse de un cara a cara entre dos hombres sino de un choque a nivel mundial que trazaría las líneas de batalla a lo ancho de toda la sociedad. Si El manantial se centraba en el creador para glorificarlo en su búsqueda de la prosperidad a pesar de los parásitos, The Strike tenía que centrarse en las consecuencias a las que ha de enfrentarse una sociedad que se traga el credo del parasitismo. Según las propias notas que escribió cuando estaba empezando a trabajar en esta obra:

En El manantial no mostré cuán desesperadamente el mundo necesita a Roark; excepto por implicación. Lo que sí enseñé fue cuán viciosamente el mundo le trata y por qué. Mostré principalmente lo que él es. Era la historia de Roark. Ésta ha de ser la historia del mundo; en relación con sus principales motores. (Casi una historia de un cuerpo en relación con su corazón; un cuerpo muriendo de anemia). [Las cursivas son de Rand]

Once años después de empezar a trabajar en este gran proyecto, aceptó un título diferente que su marido le sugirió. Se publicó en 1957 en Estados Unidos como Atlas Shrugged (literalmente: “Atlas se encogió de hombros”, pero en los países de habla hispana se publicó como “La rebelión de Atlas”).

Después de La rebelión de Atlas, Rand jugueteó con la posibilidad de escribir una nueva novela larga pero sin la densidad filosófica de aquella. Quería volver al espíritu colorido y vital de aquellos guiones que escribió en los locos años veinte, al estilo de la colorista y enamoradiza Good Copy. Debía tratarse de una glorificación de la felicidad triunfal, algo fresco y estimulante como la Sinfonía de Halley que se menciona en La rebelión de Atlas o la Canción de las Luces Danzarinas de Red Pawn. Llegó a ponerle nombre al protagonista, Faustin Donnegal, pero nunca la concluyó.

En 1962 escribió la introducción a la traducción que hizo Lowell Bair de El noventa y tres de Victor Hugo, su autor preferido :

La distancia entre su mundo y el nuestro es sorprendentemente corta (murió en 1885), pero la distancia que separa su universo del nuestro ha de medirse en años luz estéticos [...] No digas que las acciones de estos gigantes son “imposibles” pues son heroicas, nobles, inteligentes y hermosas. Recuerda que lo cobarde, lo depravado, lo descerebrado y lo feo no son todo lo que le es posible ser al hombre [...] Descubrí a Victor Hugo cuando tenía trece años, en la sofocante y sórdida fealdad de la Unión Soviética. Uno tendría que haber vivido en algún planeta pestilente para comprender plenamente lo que sus novelas, y su radiante universo, significaron para mí entonces y significan ahora. Y el que esté escribiendo una introducción a una de sus novelas para presentarla al público americano tiene, para mí, un aire al tipo de drama que él habría aprobado y entendido. Él hizo posible que yo esté aquí y que sea una escritora. [Las cursivas son de Rand]

Aparece el objetivismo

Al cerrar la etapa novelesca, Rand se centró en los ensayos filosóficos. Sólo un lustro después de La rebelión de Atlas, apareció el primer número de la revista The Objectivist Newsletter. Así empezó a divulgar su particular manera de entender el mundo, el objetivismo, abarcando desde cuestiones epistemológicas hasta críticas de arte pasando por la teoría política y el comentario social. La revista, bajo diversos nombres, siguió publicándose hasta 1976 . Todos sus libros de no ficción se publicaron en ese mismo periodo, excepto Philosophy: Who Needs It, que no vio la luz hasta 1982.

La elección de la palabra “objetivismo” ha creado alguna confusión pues si bien Rand defendió el laissez-faire en términos inequívocos, los principales defensores de este sistema económico han destacado por abogar la llamada teoría del valor subjetivo por lo que se les suele llamar “subjetivistas”. Hasta qué punto son incompatibles?

El subjetivismo, dentro de la teoría económica, viene a decir que el valor de un determinado bien no depende exclusivamente de las características del objeto en sí, sino también, e incluso principalmente, de las del sujeto que lo valora. Por ejemplo, uno no valora igual un mismo vaso de agua cuando está sediento que cuando está saciado.

El objetivismo al que se refería Rand consiste en poner el énfasis en que la realidad es independiente de los caprichos del sujeto, esto es, por mucho que me fastidie que esté lloviendo, ese asco no altera la situación meteorológica.

Por lo tanto, la compatibilidad es posible, al menos hasta cierto punto, entre, digamos, el subjetivismo de Ludwig von Mises y el objetivismo de Ayn Rand. Prueba de ello es la obra de George Reisman, que fue discípulo de ambos y es autor del tratado de teoría económica que lleva el explícito título Capitalism.

El desarrollo del objetivismo

En una ocasión le preguntaron que definiera el objetivismo en pocas palabras y respondió:

  1. Metafísica: Realidad objetiva.
  2. Epistemología: Razón.
  3. Ética: Interés propio.
  4. Política: Capitalismo.

Los primeros dos puntos se refieren a lo que ya he esbozado: que la realidad es la que es. A es A. No sólo existe una realidad en este universo (punto primero) sino que ésta es discernible (punto segundo). No vivimos en un infierno caótico. Tampoco vivimos en una magma de confusión del que sólo puedan salvarnos las élites intelectuales platónicas con sus conexiones sobrenaturales. Nada de una verdad reservada a los elegidos. Si Victor Hugo fue su inspiración estética, Aristóteles fue la filosófica.

Este racionalismo a ultranza era incompatible con cualquier forma de misticismo o sentimiento religioso. Pero Rand lo llevó hasta el extremo de desechar todas y cada una de las religiones como dogmas totalmente erróneos y viciados de origen. Si bien es innegable que todas las religiones, como todos los hombres, han cometido errores y que la teología está plagada por necesidad de elementos incompatibles con la razón, ello no quita que exista en el sentimiento religioso un anhelo de bondad. Es más, en el caso de la tradición judeocristiana de su amado Occidente, es difícil no considerar la humanización de Dios como, en cierta medida, una divinización del hombre; la exaltación de la felicidad triunfal del hombre creador. Pero el objetivismo, léase Rand, prefirió considerar que si algo bueno había tenido la iglesia en Occidente se lo debía a la filosofía secular.

Pero, volviendo a los dos puntos de partida, esa racionalidad, esa capacidad de entender el mundo no es automática. Requiere un esfuerzo, es un acto volitivo. Rand se refirió a la tentación tan frecuente de no querer enfrentarse a la realidad. La traición de preferir no saber algo pues podría ser demasiado desagradable, la tentación de desear caprichosamente y sentarse a esperar a que suene la flauta. Como el que no hace una pregunta al cónyuge para así no tener la certeza de un desamor. O como el que apretando una tecla espera que un aparato obedezca sus deseos, independientemente de la función de esa tecla en concreto.

Por lo tanto, el éxito depende de cada uno, ese es el tercer punto: el propio interés. El objetivismo rechaza la noción de que debamos ayudar a los demás siempre y en todo lugar antes que a nosotros mismos. Las necesidades de los demás no pueden representar una hipoteca sobre la felicidad de uno. Esa sería una cuenta imposible de saldar. La máxima comunista del “a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus posibilidades” condena a cada ser apto al agujero negro de deslomarse sacrificando todo su ser en el altar colectivo a cambio de nada. No hay nada de ético en la crueldad de aceptar culpas inmerecidas. Si no te ayudas primero a ti mismo, de poco valdrás a los demás.

Y de ahí, Rand pasa al cuarto punto, el derecho a la propiedad privada, basándose en el principio de autoposesión:

El hombre ha de trabajar y producir para poder sustentar su vida. Ha de sustentar su vida mediante su propio esfuerzo y su propia mente. Si no puede disponer del producto de su esfuerzo, no puede disponer de su esfuerzo; Si no puede disponer de su esfuerzo, no puede disponer de su vida. Sin los derechos de propiedad, ningún otro derecho puede practicarse .

Estos cuatro puntos fueron desarrollados extensamente en la revista que he citado antes y en una serie de libros. Los dos primeros aparecieron en 1963 con la intención de combatir el embiste izquierdista, fueron For The New Intellectual (En pos del nuevo intelectual) y The New Left: The Anti-Industrial Revolution (La nueva izquierda: la revolución anti-industrial).

Al año siguiente apareció The Virtue of Selfishness (La virtud del egoismo). Como en el caso del objetivismo-subjetivismo, cabe aclarar a qué se refería exactamente Rand cuando defendía el egoísmo y atacaba el altruismo.

Ella se ciñó a la palabra inglesa “selfishness”, que se refiere a la atención hacia los propios intereses. Consideró, por el contrario, que el altruismo consiste en considerar buena toda acción cuyo beneficiario sea distinto al que la emprende. Es decir, por altruismo ella entendía, en realidad, esa monstruosidad de reclamar la atención y el esfuerzo de los demás como un privilegio propio. O, dicho de otra forma, la repulsa a cualquier tipo de acto beneficioso para uno mismo; el negarle a uno del derecho de vivir su propia vida. En suma, la total sumisión del individuo a la muchedumbre. Aclarado esto, no puede resultar tan sorprendente que considerara el altruismo una “apabullante inmoralidad”.

En 1966 se publicó Capitalism: The Unknown Ideal (Capitalismo, el ideal desconocido), una recopilación de artículos en defensa de la libertad económica. Como en otras ocasiones, algunos de los artículos eran de colaboradores. Así, por ejemplo, Alan Greenspan, ex jefe de la Reserva Federal americana, escribió un notable artículo en defensa del patrón oro y otro criticando las leyes antimonopolio. Nathaniel Branden escribió sobre cuestiones relacionadas con la psicología y, en especial, sobre su tema predilecto: la autoestima.

Tres años después, en The Romantic Manifiesto expuso sus ideas estéticas en la que se incluyó, entre otros escritos, la mencionada introducción al Noventa y tres.

Luego de varias polémicas con algunos de sus seguidores (especialmente con Murray Rothbard), Ayn Rand falleció en 1982. A partir de entonces, el movimiento objetivista se dispersó en diferentes grupos que han reinterpretado a la autora.

viernes 1 de febrero de 2008

¿ES EL DINERO SEÑAL DE VICIO ....O DE VIRTUD?


Les ofrecemos un extracto de la obra maestra de Ayn Rand, La Rebelión de Atlas. Donde se reflexiona respecto al dinero y si el mismo es fuente de vicios o virtud.

"¿Así es que usted piensa que el dinero es el origen de todo mal? dijo Francisco dAnconia. «¿Alguna vez ha preguntado cuál es la raíz del dinero? El dinero es un instrumento de cambio, que no puede existir a menos que haya bienes producidos y hombres capaces de producirlos. El dinero es la forma material del principio según el cual, los hombres que quieran tratar entre sí deben hacerlo a través del intercambio dando valor por valor. El dinero no es instrumento de mendigantes que piden regalado a base de lágrimas ni de los saqueadores que arrebatan a la fuerza. El dinero se hace posible sólo por los hombres que producen. ¿Es esto lo que usted considera maligno?

Cuando usted acepta dinero en retribución de su propio esfuerzo, lo hace únicamente bajo la convicción de que lo podrá cambiar por el producto del esfuerzo de los demás. No son los mendigantes o los saqueadores, los que dan valor al dinero. Ni un océano de lágrimas, ni todos los cañones del mundo pueden transformar esos pedazos de papel en su cartera, en el pan que usted necesita para sobrevivir mañana. Esos pedazos de papel que debieran ser oro, constituyen una prenda de honor su título que le da derecho a la energía de la gente que produce. Su cartera es la declaración de su esperanza de que en algún lugar del mundo a su alrededor, existen hombres incapaces de quebrantar ese principio moral que es la raíz del dinero. ¿Es eso lo que considera malvado?


¿Se ha preocupado usted por investigar las raíces de la producción? Observe un generador eléctrico y atrévase a decirse a sí mismo que fue creado por el esfuerzo muscular de bestias irreflexivas. Intente hacer crecer una semilla de trigo sin los conocimientos transmitidos a usted por quienes tuvieron que descubrirlo por vez primera. Trate de obtener su alimento tan sólo a base de movimientos físicos y aprenderá que la mente humana es la raíz de todos los bienes producidos y de toda la riqueza que haya existido jamás sobre la tierra.


Mas usted asegura que el dinero lo hacen los fuertes a expensas de los débiles. ¿A qué fuerza se refiere? No es la fuerza de las armas o de los músculos. La riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar. ¿Es por lo tanto el dinero hecho por el hombre quien inventa un motor a expensas de quienes no lo inventaron? ¿Es el dinero hecho por el inteligente a expensas de los tontos? ¿Por el capacitado a expensas del incompetente? ¿Por el ambicioso a expensas del holgazán? El dinero se hace antes de que pueda ser robado o mendigado hecho por el esfuerzo de cada hombre honesto; cada uno hasta el límite de su capacidad. El hombre honrado es el que sabe que no puede consumir más de lo que él mismo ha producido.


Intercambiar por medio del dinero es el código de los hombres de buena voluntad. El dinero se basa en el axioma de que cada cual es dueño de su mente y de su esfuerzo.
El dinero no concede poder para prescribir el valor de su esfuerzo, excepto el juicio voluntario del hombre que está dispuesto a cambiar su esfuerzo con usted en retribución. El dinero le permite a usted obtener por sus bienes y su trabajo, lo que para los que lo compran vale, pero no más. El dinero no permite otros tratos excepto aquellos que se llevan a cabo en beneficio mutuo por el juicio espontáneo de los que intercambian. El dinero exige de usted el reconocimiento de que los hombres han de trabajar en beneficio propio y no en su propio daño; para ganar y no para perder el conocimiento de que no son bestias de carga nacidos para transportar el peso de su miseria que usted debe ofrecer valores y no agravios, que el lazo común entre los hombres no es un intercambio de sufrimientos, sino un intercambio de mercancías. El dinero exige que usted venda: no su debilidad a la estupidez de los hombres, sino su talento a cambio de razón; exige que usted compre, no lo peor que ofrecen, sino lo mejor que su dinero pueda encontrar. Y cuando los hombres viven a base del comercio y con la razón no la fuerza como árbitro decisivo el mejor producto es el que triunfa; la mejor actuación; el hombre de mejor juicio y más alta maestría. Y el grado de productividad del hombre será también el de su recompensa. Tal es el código de la existencia, cuyo instrumento y símbolo es el dinero. ¿Es esto lo que usted considera reprobable?

Pero el dinero es sólo un instrumento. Lo llevará a usted donde usted quiera, pero no lo reemplazará como conductor. Le dará los medios para satisfacer sus deseos, pero no proveerá dichos deseos. El dinero es el azote de quienes intentan revertir la ley de causalidad; de quienes buscan reemplazar la mente, adueñándose de los productos de la mente.


El dinero no comprará la felicidad para quien no tenga un concepto de lo que desea; el dinero no le dará un código de valores si él ha evadido el conocimiento de que valorizar y no le proveerá con un propósito si él ha eludido la elección de lo que busca. El dinero no comprará inteligencia para el, ni admiración para el cobarde, ni respeto para el incompetente. El hombre que intenta comprar los cerebros de sus superiores para que le sirvan, reemplazando con dinero su capacidad de juicio, termina por convertirse en víctima de sus inferiores. Los hombres de inteligencia lo abandonan, pero los embaucadores y farsantes acuden a él en masa, atraídos por una ley que él desconoce: la de que ningún hombre puede ser inferior a su dinero. ¿Es ésta la razón por la que usted lo designa maligno?
Sólo el hombre que no lo necesita, está capacitado para heredar riqueza: el hombre que labraría su propia fortuna, sin importar donde comience.

Si un heredero está a la altura de su dinero, éste le sirve, de lo contrario, lo destruye. Pero ustedes observan esto y claman que el dinero lo ha corrompido. ¿Es eso así? ¿No habrá sido él quien ha corrompido al dinero? No envidiéis a un heredero indigno; su riqueza no es la vuestra y no habríais podido emplearla en mejor forma. No consideréis que debió ser distribuida entre vosotros. El agobiar al mundo con cincuenta parásitos en vez de uno, no habría hecho revivir esa muerta virtud que constituía la fortuna. El dinero es un poder viviente que muere sin su raíz. El dinero no servirá a una mente que no esté a su altura. ¿Es éste el motivo por el que le llamáis perverso?

El dinero es vuestro medio de supervivencia. El veredicto que pronunciéis acerca de la fuente de vuestro sustento, es el mismo que pronunciáis acerca de vuestra vida misma. Si la fuente es corrupta, habréis condenado vuestra propia existencia ¿Adquiristeis el dinero por fraude? ¿Halagando los vicios o estupideces humanas? ¿Sirviendo a imbéciles con la esperanza de adquirir más de lo que vuestra habilidad merece? ¿Rebajando vuestros principios? Realizando tareas que despreciáis para clientes hacia quienes sentís desdén? En tal caso vuestro dinero no os proporcionará ni un momento, ni el equivalente del valor de un solo centavo de auténtica alegría. Todo cuanto compréis se convertirá, no en un tributo a vuestro favor, sino en un reproche; no en un triunfo, sino en un constante evocador de vergüenza. Entonces gritaréis que el dinero es malo. ¿Malo porque no substituye al respeto que os debéis a vos mismo? ¿Malo porque no os deja disfrutar de vuestra depravación? ¿Es ésta la causa de vuestro odio al dinero?


El dinero siempre seguirá siendo un efecto y rehusará reemplazaros como causa. El dinero es producto de la virtud, pero no os conferirá virtud ni os redimirá de vuestros vicios. El dinero no os dará lo que no hayáis merecido, ni material, ni espiritualmente. ¿Es esa la raíz de vuestro odio hacia él?


¿Acaso habéis dicho que el amor al dinero es el origen de todo mal? Amar una cosa es conocerla y amar su naturaleza. Amar el dinero es conocer y amar el hecho de que el dinero es la creación de lo mejor de vuestros poderes internos y vuestro pasaporte para poder comerciar vuestros esfuerzos por el de los más capaces de nuestros semejantes. La persona que vendería su alma por unos pocos centavos, suele ser la que proclama en voz más alta su odio hacia el dinero; y tiene justa razón en odiarlo. Los amantes del dinero están deseosos de trabajar por él. Saben que son aptos para merecerlo.


Permitidme una indicación acerca de la clave que conduce al conocimiento del carácter humano. El que maldice el dinero, lo ha obtenido de manera deshonrosa. Quien lo respeta, lo ha ganado honradamente.


Huid como por vuestra vida de quien os diga que el dinero encarna el mal. Dicha frase es la campanilla que anuncia la proximidad de un saqueador igual que en otros tiempos anunciaba la de un leproso. Mientras los hombres viven en comunidad sobre la tierra y necesitan medios para tratar unos con otros, el único sustituto en caso de abandonar el dinero, sería el cañón de un arma de fuego.


Pero el dinero exige de vosotros las más altas virtudes, si es que queréis hacerlo o conservarlo. Quienes carecen de valor, orgullo, o estimación propia, los que carecen del sentido moral de su derecho a su dinero y no están prestos a defenderlo como si defendieran sus propias vidas, los que se excusan por el hecho de ser ricos, no lo serán por mucho tiempo. Constituyen un cebo natural para las bandadas de saqueadores que desde hace siglos se agazapan bajo rocas, pero que salen al exterior en cuanto huelen a un hombre que ruega ser perdonado por la culpabilidad de poseer riqueza. Se apresurarán a aliviarle de su culpa y de su vida como se merece.


Entonces presenciaréis el alza de los hombres que militan bajo dos banderas; de quienes viven por la fuerza y sin embargo, cuentan con quienes viven del comercio para crearles el valor del dinero robado; hombres que son los polizones de la virtud. En una sociedad moral, ellos son los criminales y los estatutos se establecen para protegerlos contra sus actividades. Pero cuando una sociedad establece la existencia de criminales por derecho y de saqueadores legales, es decir, de hombres que utilizan la fuerza para apoderarse de la riqueza de víctimas desarmadas, entonces el dinero se convierte en vengador de quien lo creó. Tales maleantes se creen seguros al robar a seres indefensos en cuanto han aprobado una ley que los desarme. Pero su botín se convierte en imán para otros saqueadores que se los arrebatarán en igual forma a la que ellos lo obtuvieron. Entonces el triunfo irá, no al más competente en producción, sino al más despiadado en brutalidad. Cuando la fuerza se convierte en norma, el asesino triunfa del ratero, y entonces la sociedad desaparece entre un despliegue de ruinas y carnicerías.


¿Queréis saber si ese día va a llegar? Observad el dinero. El dinero es barómetro de las virtudes de una sociedad. Cuando veáis que el comercio se efectúa, no por consentimiento de las partes, sino por compulsión, cuando veáis que para poder producir, necesitáis obtener autorización de quienes no producen, cuando observéis que el dinero afluye hacia quienes trafican no en bienes sino en favores, cuando percibáis que los hombres se hacen ricos más por el soborno o por influencia que por el trabajo, y que las leyes no os protegen contra ellos, sino que, al contrario, los protegen a ellos contra vosotros; cuando observéis la corrupción recompensada y la honradez convertida en auto sacrificio, podéis estar seguros, sin temor a equivocaros, que vuestra sociedad está condenada. El dinero es un medio tan noble que no compite con las armas, ni pacta con la brutalidad. Nunca permitirá a un país sobrevivir como propiedad a medias, o como botín compartido.


Siempre que aparezcan elementos destructores entre los hombres, empezarán por destruir el dinero, porque éste es la protección del hombre y la base de una existencia moral. Tales elementos se apoderarán del oro, entregando a los dueños en cambio un montón de papel falsificado. Esto destruye las normas objetivas y deja a los hombres a merced caprichosa de un arbitrario promulgador de valores. El oro es un valor objetivo, un equivalente a riqueza producida. El papel es una hipoteca sobre riqueza que no existe, reforzada por un arma apuntada al pecho de quienes se espera han de producirla. El papel es un cheque cursado por saqueadores legales sobre una cuenta ajena: «La virtud de las víctimas». Vigilad el día en que dicho cheque rebote llevando la anotación: «Cuenta sobregirada».

Cuando hayáis convertido al mal en medio de sobrevivencia, no confiéis en que los hombres sigan siendo buenos. No esperéis que conserven la moralidad y pierdan la vida con el fin de convertirse en pasto de los inmorales. No esperéis que produzcan cuando la producción se ve castigada y el robo recompensado. No preguntéis entonces: « ¿ Quiénes están destruyendo al mundo?» porque seréis vosotros mismos.

Os encontráis en medio de los mayores logros de la civilización más grandemente productiva y os preguntáis por qué se derrumba a vuestro alrededor, cuando vosotros mismos bloqueáis la fuente sanguínea que la alimenta, que es el dinero. Contempláis el dinero a la manera de los salvajes antes de vosotros, y os preguntáis por qué la selva vuelve a vuestras ciudades. A través de toda la historia de la humanidad, el dinero fue siempre botín de los saqueadores de un tipo u otro, cuyos nombres cambiaron, pero cuyos métodos continuaron siendo los mismos; apoderarse del dinero por la fuerza y mantener a los productores atados, degradados, difamados y despojados de honor. Esa frase acerca de lo pecaminoso del dinero que repetís con ese irresponsable aire de virtuosidad, data de la época en que la riqueza era producida por la labor de esclavos, esclavos repetían los movimientos descubiertos con anterioridad por la mente de alguien y que dejaron sin mejora por siglos. Mientras la producción fue gobernada por la fuerza y la riqueza se obtuvo a través de la conquista, hubo poco que conquistar. Sin embargo, a través de siglos de estancamiento y hambre, los hombres exaltaron a los saqueadores como aristócratas de la espada, aristócratas de la cuna, y más tarde como aristócratas del despacho, despreciando a los productores, primero como esclavos, y luego, como comerciantes, tenderos e industriales.


Para gloria de la humanidad, existió por primera y única vez en la historia del mundo un país de dinero y no me es posible rendir más alto y reverente tributo a Estados Unidos de Norte América, porque ésto significa: un país donde reina la razón, la justicia, la libertad, la producción y el logro. Por vez primera la mente y el dinero de los hombres quedaron libres, dejó de existir la fortuna como botín de conquista, siendo suplantada por la fortuna, consecuencia del trabajo, y en vez de guerreros y esclavos, surgió allí el verdadero forjador de fortuna; el más grande trabajador, el tipo más elevado de ser humano: el forjador de sí mismo, el industrial norteamericano.


Si me pedís que nombre la distinción más honrosa que caracteriza a los norteamericanos, escogería ya que incluye a todas las demás el hecho de haber sido el pueblo que acuñó la frase: «hacer dinero». Jamás en ninguna otra lengua o nación, había sido usada semejante frase; los hombres pensaron siempre en la riqueza como cantidad estática que podía ser arrebatada mendigada, heredada, distribuida, saqueada u obtenida como favor. Los norteamericanos fueron los primeros en comprender que la riqueza había de crearse. La frase: «hacer dinero» contiene la esencia de la moralidad humana.


Sin embargo, debido a esas palabras, los norteamericanos, se vieron denunciados por las podridas culturas de los continentes de ladrones. Ahora el credo de los saqueadores os ha llevado a considerar vuestros más dignos logros como motivo de vergüenza, vuestra prosperidad como motivo de culpabilidad, vuestros más eminentes personajes industriales como unos granujas, vuestras magnificas fábricas como producto de la labor muscular, trabajo de esclavos, movidos a fuerza de látigo, como lo fueron las pirámides de Egipto. El malvado que pretende no apreciar la diferencia entre el poder del dólar y el poder del látigo, debería aprender la lección sobre su propio pellejo lo que pienso le sucederá algún día.


A menos y hasta el momento en que descubráis que el dinero es la raíz de todo lo bueno, estaréis buscando vuestra propia destrucción. Cuando el dinero deje de ser el instrumento utilizado por los hombres para efectuar los tratos entre sí, los hombres mismos se convertirán en herramientas unos de otros. Sangre, látigos, cañones o dólares. Elegir... No existe otra opción y el tiempo apremia». "


Ayn Rand