martes 30 de junio de 2009

Ridículo en el USC


Con la autoridad moral que me da el haber sido mariachi encarcelado a los l4 años en el 48 –sin haber nunca usufructuado de la política–, le quité la “P” a la Unidad Social Cristiana porque ya no es un partido, sino una rezagada tribu familiar que va hacia el despeñadero por carecer de intereses nacionales, sino solo los propios a un clan en decadencia histórica, política e ideológica.

Sin referirme a mis aficiones al Derecho Penal, Junior Calderón está ya obsoleto. Para las elecciones de febrero de 2010 se levantan la simpática figura de Laura Chinchilla, la capacidad y entereza de Otto Guevara y el tesón admirable de Ottón Solís. El Junior no tiene nada positivo que ofrecerle al electorado costarricense, salvo la desteñida figura de Luis Fishman que ya aburre, una prima y la cónyuge.

Después de un gobierno acertado y tranquilo, nada hace el USC cuyo candidato presidencial no tiene más antecedentes, dado que siempre medrosamente ocultó su ascendencia, que los pseudolibros que le escriben, una presidencia mediocre y un voluminoso expediente en su contra en los tribunales penales.

Es nocivo para la juventud costarricense que existan aún los viejos políticos ya caducos. Ansían un nuevo capítulo en la historia y que se acaben los candidatos con pies de barro.

Fernando Guier