martes, 10 de noviembre de 2009

Estamos advertidos


Si alguien quiere votar por Ottón Solís es porque 1) ha perdido la razón o 2) es perverso. Resulta que este candidato propone la misma fórmula trasnochada e ineficaz: más impuestos para "resolver" los problemas que afectan al país.

A Solís parece que le molesta la riqueza. Utiliza sus dotes de Planificador (¿Central?) para definir lo que, según él, es suntuario. Este "economista" desconoce el aporte fundamental de Carl Menger a la disciplina-la teoría del valor subjetivo- y pretende erigirse como el ser omnisciente, capacitado para definir qué es suntuario y qué no lo es para gravarlo. ¿Será que, de ganar la Presidencia, Ottón Solís empezará a decirnos qué es valioso, qué es importante, qué es útil, qué es bueno y qué es deseable y, a punta de decretos y leyes, nos hará seguir sus disposiciones?

Hayek nos advirtió de la fatal arrogancia de personajes de esta calaña, pero pareciera que nuestros padres y abuelos no le hicieron caso, pues Ottón no es el único que ha llegado lejos usando ese discurso. La Costa Rica actual, forjada desde hace más de 60 años, se basa en esa "lógica" perversa: unos atribuyéndose la capacidad de decidir por los demás e imponer su criterio mediante el mecanismo de compulsión y coerción conocido como Estado, sea para definir lo que según ellos es válido o no o simplemente para redistribuir la riqueza.

Sin embargo, Ottón Solís parece estar llegando más lejos con su discurso, planteando impuestos de renta global y mundial, para tasar hasta el último centavo que un ciudadano reciba. Le molesta tanto la riqueza que quiere acabarla: desea arrebatársela a sus legítimos dueños y entregársela a personas que no han hecho nada para tenerla. Desea imponerle un castigo a quienes, con base en su esfuerzo, trabajo, buenas ideas comerciales y empeño, han ganado dinero, tratándolos como simples ladrones a los que se les decomisa el botín después de un golpe.

El lema de la campaña de Solís es "La Costa Rica que queremos". ¿Queremos eso? Estamos advertidos para el futuro: si queremos generar riqueza, una Costa Rica con Ottón Solís no sería el lugar adecuado para hacerlo. Ya podemos estar claros acerca de los que nos puede pasar si los costarricenses ponen en Casa Presidencial a un fatal arrogante planificador, con dotes de omnisciencia y muy poco respeto hacia el individuo y la propiedad privada: trabajaremos unos para que otros disfruten de los resultados.

No hay comentarios.: