lunes, 28 de diciembre de 2009

Tema polémico: ¿no era que defendían el libre comercio?


En este Tema polémico, queremos abordar un caso que verdaderamente nos deja perplejos: los mismos empresarios que hace unos años defendieron el TLC con Estados Unidos, hablando de las ventajas de la competencia y de los beneficios de importar más y mejores productos provenientes de otros mercados, ahora están pegando el grito al cielo con el TLC con China. El último capítulo de esta confusa historia es que el Gobierno de Costa Rica renunció a aplicar medidas antidumping y salvaguardas de protección en el intercambio comercial con ese país asiático.

El dumping o competencia desleal se presenta cuando las empresas de un país bajan los precios de sus productos exportados para que, cuando ingresen a otros países, se encuentren comparativamente, a un mayor alcance del consumidor, con la intención de sacar del mercado a los productores locales. Según los creyentes de esta premisa, la competencia es desleal si "A" baja el precio de sus productos a tal punto que "B" no pueda hacerlo sin operar con pérdidas.

Esta premisa merece un análisis detenido: en primer lugar, pretende hacer creer que la "perversidad" de la competencia descansa en el hecho de que un productor procure beneficiar al consumidor con precios menores. Pero ¿no es ese el objetivo del comercio: satisfacer las necesidades de consumo? En segundo lugar, es cierto que la oferta de un bien a un precio menor que el del mercado local puede ser el resultado del incumplimiento de regulaciones pero, en todo caso, ese es un problema jurídico y no económico que debe ponderar el consumidor a la hora que adquiere el producto, y no el Estado pretendiendo decirle qué puede y qué no puede comprar.

Además ¿no sé supone que la liberalización del comercio, se basa en la reducción de la intervención estatal y, en especial en la eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio? Si esto es así, ¿por qué se mantiene abierta la posibilidad de aplicar salvaguardas y medidas antidumping que, en todo caso, descansan en la fijación de obstáculos para desestimular el comercio de ciertos bienes y servicios? Pero, aún con todas esas inconsistencias, se habla de firmar Tratados de Libre Comercio.

Ahora bien, el caso costarricense es muy curioso, no sólo por la confusa posición de algunos sectores empresariales frente al acuerdo comercial con China, sino también por las incoherencias que acabamos de explicar. ¿No era que en el país se defendía el libre comercio? Lamentablemente, la respuesta es negativa. Además de la estructura mercantilista que caracteriza a nuestros negociadores y gobernantes, autorizando la apertura de algunos sectores pero protegiendo a otros de la competencia, existen serias confusiones conceptuales que inciden en la política comercial costarricense, como la equivocada pretensión de beneficiar al productor, en lugar del consumidor.

En ASOJOD defendemos el libre comercio y, como tal, consideramos que el sentido del comercio es satisfacer las necesidades del consumidor. Así las cosas, si un productor es capaz de ofrecer bienes a precios que el consumidor encuentre atractivos y, está en la voluntad de ambos realizar un intercambio, entonces que se haga. Si un consumidor estima inaceptable algún método o práctica utilizada en la producción de un bien, simplemente no lo comprará, pero si a otro le resulta indiferente y desea adquirirlo, tiene el derecho de hacerlo. Esa es la maravilla del libre intercambio en el capitalismo: cada individuo vota con su dinero, decidiendo a quién premiar y a quién castigar.

Sin embargo, cuando es el Estado el que establece restricciones al comercio, está imponiendo las preferencias y valores de unos sobre los de otros. Esto es precisamente lo que ocurre en Costa Rica: unos queriendo impedir que los costarricenses compremos bienes y servicios a mejores precios, simplemente porque desean proteger sectores específicos de la producción y buscan cualquier oportunidad para beneficiar a unos a costa de los demás. Por eso, en ASOJOD denunciamos que Costa Rica está muy lejos de ser un país que defiende el libre comercio.

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