lunes, 7 de diciembre de 2009

Tema polémico: vendedores informales


A propósito de los recientes enfrentamientos entre los vendedores informales y la Municipalidad de San José, en este Tema polémico queremos aportar una reflexión desde la óptica liberal.

En ASOJOD pensamos que lo acaecido en los últimos tiempos entre ambos bandos es lamentable y consideramos que, en todo caso, se equivoca el Alcalde Johnny Araya en tratar de sacar de la calle a estos venderoes. ¿Por qué? Porque puede aplicar toda la coacción que desee, pero siempre seguirán apareciendo vendedores informales, toda vez que la actividad que realizan significa la única forma de obtener el sustento de sus familias. Esto es así porque, como lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, los costos de formalización de los negocios son muy altos en Costa Rica, por cuanto existen innumerables trámites que implican fotocopias, traslados, días de espera, pago de permisos, etc. que no están al alcance de los que menos tienen. Además, aún cuando estas personas puedan reunir un capital para iniciar un pequeño emprendimiento, las instituciones estatales (CCSS, Municipalidad, INS, Dirección General de Tributación Directa y otras) se encargan de ahogar la iniciativa con cobros que, en definitiva, reducen los recursos para invertir en el negocio.

Ante este panorama, es claro que la gente que necesita trabajar y no encuentra donde, debe dedicarse a actividades informales y soportar la terca y absurda persecución de las autoridades, quienes los tratan como delincuentes, a pesar que sus emprendimientos sobreviven con base en los intercambios voluntarios que realizan con los ciudadanos que adquieren sus bienes o servicios. Si nos fijamos, en esa operación no hay víctimas: a nadie lo obligan a comprar el culantro o las medias que venden en la calle, entonces ¿por qué se les persigue? Por el simple hecho de que el Estado y sus instituciones quieren tener el control de toda actividad individual.

Ahora bien, si no hay víctimas podría decirse que no hay ningún problema asociado con los vendedores informales. Sin embargo, lo cierto es que todavía nos quedan dos inconvenientes que abordar: la "competencia desleal" y el ordenamiento territorial. Respecto al primero, algunos alegan que los vendedores informales compiten deslealmente porque no pagan patentes, cargas sociales, impuestos y demás cosas que sí pagan los formales, pero no se dan cuenta que la solución no está en limitar o impedir la actividad de vendedores informales, sino en reducir las barreras que representan los costos de la formalidad. Además, para ASOJOD, la competencia no es desleal cuando satisface las necesidades de consumo de los individuos ni cuando funciona a partir de la voluntad del comprador, quien libremente escoge adquirir los bienes que le ofrece el vendedor informal.

Por su parte, algunos afirman que las ventas asociadas afectan el ordenamiento territorial, por cuanto las personas impiden el paso y lesionan la visibilidad del paisaje. Pues bien, esto puede llegar a ser cierto pero no es justificación para eliminarlo, ya que el hecho de que a alguien no le guste, no le autoriza a impedir una actividad empresarial.

En ASOJOD creemos que las personas que se dedican a las ventas informales, muy posiblemente quisieran poder dedicarse a otras actividades que no impliquen estar bajo el sol o la lluvia sin protección, sin insultos, sin peligros para sus vidas y, tal vez, con un horario que les permita descansar. Pero lo cierto es que no tienen oportunidad para hacerlo. Por eso, la solución para acabar con estas actividades no es, como lo ha hecho la Municipalidad de San José, el uso de la fuerza, el desalojo, la violencia ni las acusaciones de organizaciones mafiosas detrás de los vendedores. Por el contrario, si se desea acabar con las ventas informales, lo que se requiere es la eliminación de los obstáculos que les impiden formalizar su actividad como una actividad empresarial "con todas las de la ley" o para facilitar que otros inicien su emprendimiento (grande, mediano, pequeño o micro) y así puedan generar empleos más ventajosos para estas personas.

2 comentarios:

rigo dijo...

la única razón por la que los vendedores están el la vía pública es por la enorme congregación de personas que pasan por el mismo lugar. es un problema de transporte público, que centraliza en algunos puntos el tráfico de personas con lo que inevitablemente atraen a los vendedores ambulantes.

claro, esa centralización les sirve a quienes tienen propiedades comerciales en esos puntos centralizados. su respuesta para proteger el negocio es pagar a matones a sueldo con licencia, como lo son la policía municipal, para asegurarse que solo ellos tengan acceso a la vía pública. entonces pagan impuestos a la mafie municipal y esta manda a sus matones a sueldo a agredir a la competencia de sus clientes.

es algo que se repite no solo en san josé centro sino también en las playas. aquí en flamingo y tamarindo cualquiera puede traer lo que quiera para su día de playa: sillas, sombrillas, hieleras, de todo. pero si una de mis amigas pone una camilla para brindar el servicio de masaje le cae la policía y le decomisa el equipo. o a los vendedores de artesanías les decomisan sus productos.

en fin, estos cabrones policías, matones a sueldo, en vez de joder a quién se gana la vida honradamente, debería preocuparse más por quién se gana la vida como delincuente, que buena falta nos hace.

saludos.

La ASOJOD dijo...

Ese es precisamente el punto Rigo. ¿Por qué mandar a la policía a quitar a esta gente que 1) no está haciéndole daño a nadie y 2) está realizando una actividad emprendedora que se basa en la lógica del intercambio?

Al menos para mí, no hay justificación alguna para perseguirlos, agredirlos ni echarlos. Si están ahí, es porque la gente les compra y porque la actividad les genera algún rédito. De lo contrario ya se habrían puesto a hacer otras cosas.

Alejandro