sábado, 30 de enero de 2010

Mercantilismo vrs capitalismo



En este programa el periodista John Stossel demuestra las grandes diferencias que existen entre el capitalismo y mercantilismo.

viernes, 29 de enero de 2010

Viernes de Recomendación


Para este Viernes de Recomendación queremos presentarles una recopilación de videos del aclamado economista y defensor de la libertad Milton Friedman. Milton Friedman (31 de julio de 1912 – 16 de noviembre del 2006) fue un economista estadounidense (el más conocido líder de la Escuela de Chicago) y uno de los principales defensores del libre mercado y el monetarismo neoclásico de su época. En 1976 ganó el Premio Nobel de la Economía por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización.

Más Libertad, Menos Gobierno

Inmigración Ilegal Parte 1

Inmigración Ilegal Parte 2

Malas Leyes

Milagro de Estados Unidos

Salud en un Mercado Libre

El creciente costo de la Salud Social

Vouchers Educativos

Cierren la Reserva Federal


Regulación Gubernamental

El Poder del Libre Mercado

Legalización de Drogas

jueves, 28 de enero de 2010

ECONOMÍA: Cómo crear empleos


Dice Obama que quiere fomentar la creación de empleos. Cree que la recesión no termina, realmente, mientras la población activa no encuentre cómo ganarse la vida. En EE.UU. el desempleo anda por el 10%. En España ese porcentaje se duplica y el gobierno de Zapatero se hunde paulatinamente, como si estuviera en una tembladera. Obama y Zapatero piensan utilizar el gasto público para estimular la economía. George W. Bush lo hizo antes, enviando a los estadounidensess un cheque de 20 dólares, medida más cerca de la demagogia populista que de una política económica seria. Es lamentable.

Hace unos 40 años, un candidato venezolano a la presidencia prometió que crearía miles de empleos a poco de llegar al poder. Dicho y hecho: dictó un decreto que obligaba a contratar a una persona para que apretara los botones en todos los ascensores del país. La sociedad aplaudió agradecida sin advertir que eso creaba trabajos que no aumentan la producción de riquezas ni mejoran la productividad. Poco después, volvió a la carga: obligó a que en los baños públicos hubiera siempre un encargado de limpieza. Otros miles de puestos de trabajo fueron creados con un chasquido de los dedos.

El mundo está lleno de ejemplos parecidos. En Andalucía, España, se paga a unos desempleados para que barran los parques, en lo que parece ser un curioso traslado de polvo de un sitio a otro. En EE.UU. y Europa entregan grandes sumas de dinero público a empresarios agrícolas o ganaderos para que produzcan menos, como si la función del Gobierno fuera mantener altos algunos precios.

Todo eso suele ser contraproducente. En Suiza, donde el desempleo está por debajo del 4,5%, la única fórmula es contar con miles de empresas eficientes que compiten y se esfuerzan en producir cada vez más usando menos recursos, que les permiten ahorrar, invertir y crecer, lo que se transforma en oportunidades laborales.

Si un Estado quiere que aumenten los salarios, el camino es fomentar la creación de empresas privadas, lo que puede incluir las cooperativas u otras formas de propiedad colectiva, pero no en el sector público, porque el Estado-empresario conduce a la corrupción, dispendio y atraso.

Desgraciadamente, para cualquier Gobierno lo más fácil y que más votos produce es repartir dinero y asignar privilegios, operación a la que casi nadie se opone porque quienes se benefician tienen nombre y rostro, pero quienes se perjudican es una masa difusa de contribuyentes que ni siquiera percibe que le están metiendo la mano en el bolsillo. Son víctimas inocentes que pagan con sus impuestos o con inflación las maniobras clientelistas de los políticos de turno.

Carlos Alberto Montaner

martes, 26 de enero de 2010

El debate presidencial de Canal 7



En este episodio comentamos dos temas que se discutieron en el debate entre los principales candidatos presidenciales para las elecciones presidenciales de Costa Rica que se celebrarán el 7 de febrero de 2010: la red de cuido propuesta por la candidata socialdemócrata Laura Chinchilla y la discusión que se tuvo sobre las propuestas fiscales de los tres candidatos.

El drama de Haití en un mundo cerrado


Ante el drama de Haití, la respuesta de la solidaridad internacional es conmovedora. Sobre todo, la de las ONG y la de todos los ciudadanos del mundo que están colaborando con ellas para las importantes tareas de rescate, asistencia y reconstrucción.

Pero hay un aspecto que permanece en silencio, entre su desconocimiento o la sospecha de que puede ser una de esas verdades que no se quieren decir.

Ya sea a través de creencias, o a través de ideas enseñadas en las universidades, se sigue considerando que la economía es un juego de suma cero, una distribución donde lo que se da a unos, lo pierden otros. Por eso casi todas las naciones, sobre todo las desarrolladas, han cerrado sus fronteras ante la inmigración libre de personas, favorecido ello por creencias de que existen cosas como nacionalidades por encima de las personas y sus derechos.

Casi nadie cree o casi nadie acepta que un sistema de libre entrada y salida de capitales y de personas, con comercio libre interno y externo, y sin un estado de bienestar federal, es lo que permite la capitalización, el desarrollo, pero, además, es lo que permite que hablar de paz, de solidaridad, no sean meras palabras vacías y utópicas. Y esto es así porque todos leen a Marx pero no a Mises, y el resultado práctico de que la primer M predomine sobre la otra es el sufrimiento inenarrable de miles de millones de personas.

Por ello, el mundo actual se desvive por el envío de ayuda a Haití, pero a ningún gobierno se le ocurre decir “vengan, son ciudadanos por sólo pisar estas tierras”, a ningún gobierno se le ocurre mandar sus barcos militares no para la guerra, sino para la paz, para traer en masa a millones de haitianos a tierras que los reciban en libertad. Ah no, eso no, eso nunca. Ciudadanos opulentos y sindicatos fuertes que se llenan la boca hablando de solidaridad, allí dirán su muy enfático no. Y jamás leerán a Mises, desde luego, quien les explicará que cada persona que libremente se integre a una economía de mercado es más riqueza y no mayor pobreza para todos.

Pero no es sólo cuestión del drama de Haití. Millones y millones de personas sufren no terremotos, pero sí persecuciones y condiciones indignas de vida en las viles regiones autoritarias que habitan. Huyen como pueden, y los que pueden llegar a otras tierras tienen un magnífico recibimiento: son “ilegales”, son encarcelados, tratados como escoria y deportados nuevamente a su infierno, por esos mismos gobiernos que hoy están ayudando a Haití y con la mirada ignorante o cómplice, en silencio, de ciudadanos que también se consideran a sí mismos un dechado de humanidad. “Enviemos ayuda”, “vayamos”, “vayan”, pero NUNCA “vengan”, esta es su tierra, simplemente porque son seres humanos…

Es una M o la otra. Miles de colegas filósofos siguen hablando de Marx, y despreciando con todo su desdén a Mises, el héroe perseguido por los nazis y luego ignorado o despreciado por el establishment intelectual norteamericano. El resultado es el horror del mundo que hemos hecho: no un terremoto, sino, como ya dije una vez, el horror del mal de los males que podrían evitarse.

Gabriel Zanotti

lunes, 25 de enero de 2010

Tema polémico: hipocresía sindical


En este Tema polémico, deseamos criticar la hipocresía y conveniencia a la que se adaptan muchos de los sindicatos respecto a la posibilidad de concesionar el muelle de Moín. Resulta que el pasado sábado 16 de enero, una Asamblea de Empleados de JAPDEVA se reunió para dirimir si estaban de acuerdo en que se diera o no en concesión ese muelle, siendo el resultado aplastante a favor del sí: 94% del total de los presentes, que constituían el 69% de los agremiados. Sin embargo, ante tan apabullante resultado, el sempiterno sindicalista de JAPDEVA, Ronaldo Blear, denunció que esa asamblea fue "nula, ilegítima e inmoral". He ahí la primera muestra de hipocresía: ¿qué habría pasado si el 94% votara en contra de la conseción? ¿merecería esa asamblea los mismos epítetos de Blear o, por el contrario, gozaría de toda la "legitimidad" porque el sindicato de trabajadores "ha hablado"?

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que en nuestro país, ciertos individuos vociferan contra los resultados que no comparten, desacreditándolos y acusando de "intromisiones" o "fraudes" (como lo demostró el grupo más radical del "NO" al TLC) o lo ejemplificaron aquellos "próceres de la Patria", reunidos en las afueras del Teatro Melico Salazar, cuando anunciaron que desconocerían las elecciones del 2006 si el ganador era Oscar Arias. No obstante, si el resultado de una votación les favorece, inmediatamente salen gritando a los cuatro vientos que "el pueblo se ha expresado libre y apropiadamente" o que "la voluntad del pueblo, ente soberano y omnisciente, se ha cumplido".

Esto es precisamente lo que tenemos con el caso de la mencionada Asamblea de JAPDEVA: como no les conviene el resultado -pues si se conseciona el muelle se acaba la charanga sindical, la extorsión y la indecencia que ha caracterizado a un grupo de rufianes que se valen de las huelgas para no trabajar y, simultaneamente, obtener privilegios despreciables- entonces niegan que haya sido una reunión válida y rechazan vehementemente la decisión. Pero acá no acaba la historia: como en la vulgaridad parece haber una buena dosis de solidaridad, un grupo de sindicatos (Rerum Novarum, Movimiento de Trabajadores Costarricenses, Central General de Trabajadores y la Central Social Juanito Mora) fueron a protestar el pasado lunes 18 de enero ante el Ministerio de Trabajo, haciendo un berrinche para que el Ministerio de Trabajo anule la Asamblea realizada por JAPDEVA. ¿Por qué? Porque todos estos grupos mafiosos operan de la misma forma: amenazando, extorsionando y valiéndose de la muchedumbre y el desorden para hacer lo que les viene en gana, obteniendo ventajas a costa de todos los costarricenses.

Definitivamente, si los sindicatos cumplieron alguna vez una labor social importante -cosa que está en tela de duda por su propia naturaleza organizativa-, es claro que en la actualidad no sirven para nada. Solo pretenden exprimir hasta más no poder a quienes pagan sus caprichos y amenazan con huelgas y destrozos, cual niño malcriado, cuando no se les complace. ¡Y todavía reclaman que la empresa privada no permita sindicatos en su seno! Mas lo peor del caso es que ellos y otros grupos pseudoacadémicos, "sociales" y demás epítetos políticamente correctos, alimentan una muy peligrosa forma de legitimidad de las decisiones en un régimen democrático: la de la conveniencia.

sábado, 23 de enero de 2010

Olafo, Robin Hood y el Estado


Hace unos días la tira cómica de Olafo presentó un simpático diálogo como el que sigue (no lo reproduzco textualmente porque al momento de escribir este artículo ya ese periódico se había enviado al reciclaje): ¿Cuál es tu nombre extranjero?, preguntó Olafo. Me llamo Robin Hood. ¿A qué te dedicas? Robo a ricos para dar a los pobres. Pero si todo lo das, ¿de qué vives? De la comisión del 20% que me dejo.

Una (no la única, pero sí la que más recursos presupuestarios consume) de las funciones del Estado es la redistribución de riqueza entre los miembros de la sociedad.

En estricta teoría de las finanzas públicas, esta labor debería satisfacer los siguientes criterios:

(a) Las transferencias han de ser de rico a pobre, no entre iguales y menos de pobre a rico.

(b) El esquema debe ser de sencilla administración, para que sea soportable por los contribuyentes y no una carlanca de ineficiencia económica.

(c) La pobreza que se atiende debe obedecer a mala suerte, no a malas prácticas de los receptores de la ayuda, pues esto aparejaría riesgo moral. Recuérdese el dictado del influyente apóstol Pablo: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2 Ts 3:10)

Lo anterior implica que las ayudas redistributivas deben ser por montos relativamente bajos, pues de otra forma nadie tendría incentivo para trabajar: ni el pobre, porque mejor vive pegado a la teta del Estado; ni el emprendedor rico, porque el fruto de su esfuerzo le es “robado” (para usar la expresión de Robin Hood).

Por último, (d) los programas de transferencias deben contribuir a subsanar las causas de la pobreza (e. g.: mala salud, deficiente educación) y a igualar oportunidades; es decir, ser pro-crecimiento económico. Mejor enseñar a pescar que dar un pescado, dice el refrán.

Si el esquema se ajusta a los criterios expuestos, la distribución del ingreso nacional después de la labor del Estado (medida por el coeficiente de desigualdad Gini) será “mejor” que antes de ella. Sin embargo, en América Latina, y en Costa Rica en particular, eso no ocurre así, porque no todas las transferencias son de rico a pobre.

Hay algunas, importantes, con poderosos grupos de interés que luchan por mantenerlas, como las pensiones con cargo al presupuesto nacional y las transferencias a las universidades públicas, que son de pobre a rico.

Esto ha sido documentado por estudios de expertos de la UCR, entre otros. Además, el costo de los esquemas redistributivos (medido por lo que se gasta en administración y por la alteración de los incentivos a producir) es muy alto; más alto que el 20% que Robin Hood dice dejarse. ¿Me explico, Olafo?

Thelmo Vargas

viernes, 22 de enero de 2010

Para este Viernes de Recomendación, queremos presentarles un interesante ensayo de Richard Pipes, titulado "Propiedad y libertad: la piedra angular de la sociedad civil", donde el autor hace un repaso histórico del surgimiento de ambas instituciones y explica su importancia dentro del desarrollo de la humanidad.

jueves, 21 de enero de 2010

ECONOMÍA: Empleo y Próximo Gobierno


Sólo doña Amelia Rueda parece haber divulgado una información de un organismo internacional sobre el empleo en América Latina en que Costa Rica fue superada tan sólo por Barbados en el aumento del desempleo durante el año recién pasado.
El tema interesa pues se ha divulgado información en el país que hace ver que la caída de la desocupación se frenó debido al incremento del empleo en el sector público y eso no debe ser razón para sentirnos satisfechos. El sector productivo interno, diferente del ubicado en zonas francas, parece continuar en un estancamiento a todas luces inconveniente. Los aires electorales han ocultado esta triste realidad y el tema de la desocupación no se ha analizado lo suficiente y lo peor parece ser es que algunas de las propuestas políticas más bien constituyen un freno a la reactivación necesaria.
Hay cierta mejoría en el crecimiento de la producción, principalmente en el sector externo, reflejado en mayores exportaciones de las zonas francas. Esto ha permitido que, según CINDE, en el 2009 las zonas francas hayan aumentado el empleo en alrededor de 5.500 puestos. El resto del sector privado no ha crecido con tal fuerza, como lo refleja el hecho de que el sector industrial perdió un promedio mensual de 7.600 empleos y la construcción cerca de 12.000. El empleo en el sector público parece ser el único que ha crecido. El efecto neto total en el país ha sido el de un aumento en el desempleo, que, al menos de julio del 2008 a julio del 2009, aumentó de un 4.9% a un 7.8%.
Don Ottón Solís, consistentemente, anunció que en su eventual gobierno aumentaría los impuestos, en tanto don Otto Guevara propuso reducir los impuestos con tasas marginales altas (un impuesto a la renta más bajo y uniforme). Ambos mandan señales claras a los sectores privados generadores de empleo, pero doña Laura Chinchilla dice que aumentará los impuestos después de que pase la recesión, propuesta que también desestimula cualquier esfuerzo del sector productivo interno para generar empleo. (Don Oscar Arias continuamente ha abogado por mayores y nuevos impuestos y él tendría mucha influencia en el gobierno de la señora Chinchilla). No creo que el empresario se aliente a invertir y por ende a generar empleo si se le dice que, con posterioridad a la recesión –tal vez a fines de año- le van a aumentar los impuestos. La decisión de invertir es de largo plazo y toma en cuenta estos anuncios de más gravámenes (ya o dentro de un año) para no llevar a cabo ahora, que es cuando más se necesitan, inversiones que generen empleo. Recuerden que hace poco se aprobaron impuestos a una tasa preferencial a las zonas francas, por lo que la señora Chinchila estaría impulsando nuevos impuestos a la producción nacional que se ubica fuera de esas zonas.
Creo que el panorama laboral en el sector privado es oscuro, pues los aumentos de empleo en el sector público generan mayores presiones de gasto y por ende aumentos de un déficit gubernamental que deberá cubrirse con aún mayores impuestos.
Las propuestas de don Ottón Solís y de doña Laura de más impuestos ahora o poco después aumentan la incertidumbre en el sector privado. Estos cambios en las reglas de juego difícilmente se convierten en alicientes para realizar nuevas inversiones y así aumentar las fuentes de empleo (excepto en el sector estatal).

Carlos Federico Smith

martes, 19 de enero de 2010

Ayn Rand más viva que nunca



Este es el programa que John Stossel dedicó a Ayn Rand, en el mismo se muestra la importancia de sus ideas para explicar el momento político-económico que atraviesa el mundo.

Boxes + Estado = ¿117 millones?


Por alguna extraña razón que escapa de toda lógica y comprensión el Estado (¿¿!!neo-liberal??¡¡) costarricense debe pagarle a Hanna Gabriel nada más y nada menos que 117 millones de colones debido al título mundial que gano, esto en razón de la ley 7703 que creó el Premio Nacional Deportivo Claudia Poll.

Esta situación resulta absurda, por qué el Estado debe premiar el éxito de alguien, no es el propio éxito premio suficiente, y ya que el Estado anda premiando a profesionales exitosos por qué lo hace con los deportistas y artistas y no con los ingenieros, abogados, politólogos, economistas, médicos, etc. Da pena ver este tipo de cosas.

Sala Cuarta ¿es en serio?


Un nuevo episodio de humor ha logrado construir la Sala Constitucional en su historia. Ahora resulta que el ruido del pito de un tren es un tema sujeto al control de constitucionalidad. Así la Sala administra, legisla, da citas en los hospitales, etc sólo le falta ser la que declare al ganador de las elecciones. Por supuesto la pregunta de rigor es: ¿cómo avisará el tren a los conductores ahora que en nivel del pito ha sido reducido? Desgraciadamente el sentido común es el menos común de los sentidos.

lunes, 18 de enero de 2010

Tema polémico: zona marítimo-terrestre


Para este Tema polémico, en ASOJOD queremos abordar la situación en que se ven las personas que habitan en la zona marítimo-terrestre en cuanto a la tenencia de propiedad privada y la afectación negativa en que viven, respecto a las oportunidades para generar riqueza, pues la Ley N° 6043, Ley de Zona Marítimo-Terrestre, representa una clara violación al derecho de la propiedad privada y genera grandes limitaciones para que los pueblos costeros se puedan desarrollar adecuadamente.

Esta ley estipula que todo el terreno ubicado en la franja de 200 metros de ancho a lo largo de los litorales de ambas costas del país no puede ser objeto de informaciones posesorias e impide a los particulares apropiarse de ellos ni legalizarlos a su nombre. En otras palabras, todo el terreno a menos de 200 metros de la costa le pertenece al Estado. Esta franja está dividida en dos secciones: la Zona Pública, que son los primeros 50 metros, que no pueden ser objeto de ocupación de ningún tipo a menos que el Estado así lo decida porque la obra será "en beneficio de todos los ciudadanos" o instalaciones turísticas de "notoria conveniencia para el país". La otra es la Zona Restringida, en la cual los particulares si pueden realizar obras de infraestructura pero por medio de concesión y el plazo de esta puede ser de 5 a 20 años con posibilidad de una prórroga de 20 años más.

Ahora bien, una gran parte de la actividad económica de las provincias costeras de nuestro país está estrechamente relacionada con los litorales. La actividad pesquera es fuente de ingreso de muchísimas familias de bajos recursos, muchas de las cuales tienen su residencia, lógicamente, dentro de la zona marítimo-terrestre. Sin embargo, estas personas no cuentan, muchas veces, con título de propiedad de sus residencias y esto las imposibilita a adquirir un préstamo bancario pues no pueden utilizar su vivienda como garantía, con la consecuente falta de oportunidades para que desarrollen pequeños emprendimientos por su propia cuenta. Por si fuera poco, aquellos que se aventuran a montar una empresa (verdadera aventura por la maraña de trámites, impuestos, permisos, pagos, licencias, etc que caracterizan a nuestro país), deben hacerlo en régimen de concesión, cuyo vencimiento provoca que vivan en constante riesgo de que, al finalizar, el Estado les deje en la calle.

Otra actividad seriamente perjudicada con esta ley es la ligada con el turismo. Inversionistas nacionales y extranjeros probablemente optan por no invertir en estos terrenos para hacer hoteles y restaurantes por el simple hecho de que saben que lo que construyan no será propiedad de ellos y están sujetos a que esta inversión caiga en manos del Estado. Además, vender esa propiedad en algún momento dado sería más difícil puesto que no puede contar la facilidad de que sea adquirida por medio de un préstamo bancario.

Si, como hemos visto, las limitaciones establecidas por esta norma no generan beneficios para los pobladores, entonces ¿para qué existe? Una de las razones principales por la cual se creó esta ley es por motivos de conservación del medio ambiente. No obstante, en ASOJOD nos preguntamos de qué manera el hecho de dejar la decisión de las obras de construcción en esta zona en manos de las municipalidades o el Estado ayuda a mejorar el medio ambiente, si las edificaciones que se construyen en esa área deben de contar con los mismos permisos que cualquier otra edificación fuera de la zona marítimo terrestre. Permisos que supuestamente deben asegurarse de que el impacto en el medio ambiente sea razonable. Por el contrario, al pasarle esa capacidad de decisión a las municipalidades lo único que se genera es que la distribución de esas tierras para obras de infraestructura responda a intereses políticos y se genere mayor corrupción.

Todo lo anterior reafirma un punto que en ASOJOD siempre hemos enarbolado: que las regulaciones y protecciones, contrario a lo que se cree, siempre terminan perjudicando a los ciudadanos.

viernes, 15 de enero de 2010

Viernes de Recomendación


Para este día les ofrecemos el artículo: "Método y crisis en la ciencia económica" del profesor Jesús Huerta de Soto. El Dr. Huerta de Soto explica porque las matemáticas y estatísticas como método cuantitativo resultan inoperantes para realizar ciencia económica, ofreciendo como alternativa el método deductivo.

jueves, 14 de enero de 2010

ECONOMÍA: Debate sobre Inflación




A continuación presentamos los puntos de vista contrarios de dos analistas estadounidenses sobre el tema de la inflación en los EEUU. Los invitamos a que lean, saquen sus conclusiones y comenten.


Why we should worry about inflation

Rarely have so many been so optimistic about inflation. Unfortunately, it could turn out that rarely have so many been so wrong.

Few Wall Street economists see a serious risk of sharply rising prices over the next year or so, but elsewhere, people are plainly worried. The Chinese, for example, keep expressing concerns that their trillions in Treasury securities aren't so secure. The declining exchange value of the dollar also reflects fears of differentially higher inflation in the United States.

The principal cause for concern is the vast liquidity that the Federal Reserve created in late 2008 and early 2009. Most economists, even many New Keynesians, have come to accept the monetarist precept that the quantity of money is what determines the price level over the long run. A significant increase in the quantity of money relative to the output of goods and services inevitably translates into higher prices. And never has the quantity of money increased the way it did when the Fed embarked on "quantitative easing" to unfreeze the credit markets and prevent an economic free fall.

All that new money supply hasn't affected prices yet. The reasons are an unprecedented decline in the velocity of money, or the number of times a dollar turns over each year, and a similar drop in the money multiplier, which determines the increase in monetary aggregates like M1 and M2 when the Fed adds to the monetary base. The declines in velocity and the money multiplier also are the major reason that the Fed actions a year ago made sense. No one believes, however, that these declines are permanent. When they reverse, the more than $1 trillion of excess bank reserves that the Fed has created could become the engine of rapidly escalating prices.

The current sanguinity over the inflation outlook reflects two presumptions, one of them simply wrong and the other sadly implausible. The first is the classic Keynesian notion that prices cannot rise fast when there is so much idle capacity. It's as though the Fed and many on Wall Street have completely forgotten the word stagflation. We had it aplenty in the late 1970s, and we could again.

The second presumption, the implausible one, is that the Fed will suck all the extra liquidity out of the system when velocity and the money multiplier bounce back. History and the current political dynamic suggest otherwise. Will the Fed really have the courage and the political latitude to risk aborting a weak recovery solely to contain potential inflation? That clearly is what Mr. Bernanke intends. That also is what the Fed intended throughout the great inflation from the mid '60s through the '70s. But it didn't follow through. Says Allan H. Meltzer, a professor of political economy at Carnegie Mellon University and author of a definitive history of the Fed: "Every effort to do anything about inflation raised unemployment, and the Fed's resolve disappeared."

Paul Volcker did follow through, of course, and defeated inflation in the early 1980s, but he had to resist fierce pressure from Congress to give up the inflation fight in order to combat 10 percent unemployment. With unemployment back at 10 percent, with a 13-digit deficit to finance, with many in Congress calling for more direct oversight of monetary policy, and with a crucial mid-term election coming in November, it seems rather bold to assume that Bernanke will exhibit Volcker-caliber courage, or that Barack Obama will provide the political cover he'll need. It has to be at least as likely that the Fed will err on the side of jobs, and do so over and over, until the public again decides that inflation is the major problem. Last time around, that didn't happen until inflation got to 13 percent.

Al Ehrbar

Mild deflation in the years ahead

In the decade ahead, expect inflation to dwindle, giving way to mild deflation. The chance of a sustained pickup in inflation is miniscule. The dominant influence on price trends for years to come will be the deflationary influence of chronically high unemployment.

Labor costs are by far the most important long-term influence on inflation. Although rapidly rising commodity prices can put upward pressure on inflation in the short run, inflation cannot accelerate for long without an acceleration in pay rates. As long as unemployment is high, the present trend toward ever smaller pay raises, more pay freezes, and increasingly common pay cuts will continue.

Let's assume, conservatively, that the unemployment rate only has to fall to 6 percent (considerably higher than in recent business cycles) before compensation inflation begins to reaccelerate. Let's also assume optimistically that unemployment peaks at 10.5 percent in the second quarter of 2010, and falls a percentage point every year—considerably sooner and faster than it did after either of the past two expansions. Even with these assumptions, the unemployment rate would not hit an "inflationary" 6 percent until the end of 2014.

Moreover, these unemployment assumptions are too optimistic because the economy has passed a great watershed and is facing a decade or so of weakness and financial instability. After decades of private-sector balance sheets growing faster than incomes (in the household, nonfinancial business, and financial sectors), the economy has entered a period in which private debt and assets must contract profoundly. This period is a depression, although probably not another "great" depression; thanks to government support for the economy and financial system, it will be a contained depression. The adjustment process will necessarily involve chronically weak fixed investment, weak profits, financial problems, and choppy, overall substandard economic growth. All of these conditions argue for disinflation and some deflation—most certainly not rising inflation.

Many people cite the large government budget deficit as a reason why inflation will eventually rise. However, large government deficits cannot spark rising inflation unless they overheat the economy, and there is little risk of that given the high unemployment, idle capacity, and generally poor growth ahead.

Another common fear is that easy monetary policy will lead to rising inflation as the economy picks up, and many people believe that easy monetary policy necessarily means rising inflation. However, flooding the system with reserves does not under all circumstances lead to additional demand, and if it does not, it cannot affect prices. Presently, excess reserves are not inducing lending for many reasons. The economy would have to be strong for years—long enough to greatly reduce unemployment, raise capacity utilization rates, and shift expectations away from deflation—before the flood of reserves could lead to strong net credit creation, fat profit margins, and upward pressures on prices. That isn't likely before the contained depression ends, and whenever the economy does begin to show sustained strength, the Fed can tighten policy.

What about a dollar collapse leading to higher import prices and thus rising domestic inflation? The dollar may fall significantly further, but there will be no ongoing, downward spiral because such a decline would have severe consequences on the wealth, revenue, and profits of the global economy, much of which is already troubled. The resulting destabilization would lead to flight back to dollars. Still, the dollar could depreciate considerably for a while. If it did, however, much of the exchange rate shift would be absorbed by exporters to the United States. To the extent that U.S. import prices did increase, the impact would be moderate, nonrecurring, and soon outweighed by the weakness in pay trends.

David A. Levy


lunes, 11 de enero de 2010

Tema polémico: impuestos y elecciones 2010


Uno de los temas que poco se ha hablado, pero que resulta vital a la hora de elegir un candidato es el tema de los impuestos, pues mucho se puede saber de la concepción de Estado de un gobernante con tener conocimiento de sus propuestas fiscales. Tampoco podemos olvidar que este ha sido un tema que en nuestro país se ha venido discutiendo con gran pasión desde el último plan fiscal. En ese momento se aducía que el Estado costarricense quebraría de no aprobarse más impuestos: al día de hoy sabemos que eso no era más que una gran mentira, aunque el endeudamiento para cubrir gasto corriente que ha impulsado este Gobierno señala que pronto, los defensores de la exacción y el gasto vendrán a la carga nuevamente. Por eso hoy queríamos dedicarnos a examinar las propuestas de los tres principales candidatos presidenciales respecto a este tema: Ottón Solís (PAC), Laura Chinchilla (PLN) y Otto Guevara (ML).

Ottón Solís ha sido claro en que desea obtener más impuestos, esto con el fin de fortalecer el Estado asistencial e intervencionista que ha ahogado al país durante los últimos 60 años. Así que la oferta del PAC es extraer dinero del sector privado para inyectarlo al siempre (in)eficiente sector público. Esta propuesta tiene varios problemas: 1) existe un fuerte incentivo a alimentar el clientelismo a través de los programas que se pretendan financiar vía nuevos impuestos; 2) Existe una burocracia que se queda con una parte importante de esos nuevos tributos y que puede convertirse en un grupo de presión; 3) Se fomenta una cultura del eterno infante y una dependencia nefasta en el Estado, lo cual pasa una gran factura sobre el tejido social y 4) Por último, la más importante, los impuestos crean pobreza, sobre todo los impuestos al capital, a la renta. Esto en razón de que dicho dinero que es extraído de los bolsillos de los costarricenses en nombre de la “justicia social”, es dinero que deja de ser consumido o ahorrado en el sector privado, lo que significa que en vez de ser consumido e incentivar el crecimiento de una actividad económica y aumentar los proyectos de inversión y con ello la demanda de trabajo y lo ssalarios reales, el dinero será ahora traspasado a las arcas del erario público con los problemas de incentivos señalados en los puntos 1, 2 y 3.

Por su parte, Laura Chinchilla va en una dirección similar, creyendo en la necesidad de más impuestos, aunque su partido alega que no es el momento oportuno para ello dado la crisis económica que a traviesa la economía mundial. Así que en este punto pareciera no existir una diferencia de fondo entre el PAC y el PLN, sino simplemente en el "cuando", porque no creerán, inocentes lectores, que los verdiblancos guardarán el abaco y la calculadora y nos dejarán sin nuevos impuestos.

Por último se encuentra la propuesta del Movimiento Libertario, la cual se basa en un flat tax, esto es, una tasa plana y baja que elimine la progresividad del impuesto de la renta, incentivando el ahorro, la inversión y el consumo y con ello el empleo y crecimiento de los salarios como se explicó con anterioridad. Además una tasa baja puede hacer más atractivo al país en temas de competitividad y así lograr la llegada de más empresas extranjeras, al tiempo que reduciría los costos legales y económicos que presentanel enmarañado sistema tributario que goza el país en la actualidad, en donde el empresario promedio costarricense gasta 282 horas al año calculando y pagando sus impuestos.

Parece que la única propuesta sensata en materia fiscal es la de Guevara, quien procura reducir el pesado fargo que cargamos los costarrinceses en cuanto a la tasa impositiva y los costos que esas exacciones generan. Algunos podrán alegar que en Costa Rica la carga tributaria es baja, en comparación con sociedades "avanzadas" como Suecia o Noruega y reclamarnos que, para darle mejores servicios de salud, educación, vivienda, subsidios, apoyos, inversiones públicas y demás ocurrencias, es necesario aumentar los impuestos. Obviando que en ASOJOD hemos dicho, en reiteradas ocasiones, que no estamos de acuerdo en que el Estado provea todos esos servicios (el único que aceptamos es seguridad ciudadana), vale la pena aclarar que Costa Rica, según el ranking “Haciendo Negocios” tiene tasas impositivas más elevadas que la misma OCDE: nuestro país carga a sus ciudadanos con impuestos que consumen el 54,8% de sus ganancias, mientras que la OCDE tiene una carga 10 puntos menor que la nuestra. Por supuesto que con este nivel de asfixia sobre la actividad productiva resulta imposible ir para adelante como diría la candidata verdiblanca.

¿Son necesarios más impuestos después de ofrecer este dato? Por supuesto que no. Esperemos que los electores tomen la decisión correcta y no le ofrezcan un cheque en blanco a ciertos candidatos que se encuentran ansiosos de asaltarlos y luego ser generosos con los recursos obtenidos por la fuerza.

sábado, 9 de enero de 2010

Quinto Seminario Escuela Austriaca


En ASOJOD queremos invitarlos al quinto seminario de Escuela Austriaca, el cual abordara preguntas, como:

¿Benefician los salarios mínimos a los trabajadores?

¿El ambientalismo protege el ambiente?

¿La asistencia gubernamental elimina la pobreza o más bien la perpetúa?

¿Si liberamos los mercados, vendrán empresotas a matar la competencia y luego subir precios?

¿Sería una tragedia si el gobierno no diera salud y educación, o todo lo contrario?

¿Deben regularse los monopolios?

¿Cuál es la diferencia entre austriacos y monetaristas?

¿En qué consiste la crítica austriaca al paradigma de competencia perfecta?

¿En qué sentido el método praxeológico prescinde de las matemáticas, estadísticas e historia?

Lugar: Universidad de Costa Rica, Facultad de Ciencias Económicas.

Fechas: Todos los miércoles desde el 13 de enero hasta el 24 de marzo de 2010.

Hora: de 6 p.m. a 9 p.m. (Refrigerio a media sesión).

Inscripciones: con Olga Sánchez al 2224-7350, 2253-4460 u 8996-6569

Requisito: lectura en inglés (indispensable).

Impartido por: Adrián Brenes.

La inscripción es gratuira y se cuenta con cupo limitado.

viernes, 8 de enero de 2010

Viernes de Recomendación


Para esta semana les ofrecemos el ensayo: "El complejo de inferioridad de las Ciencias Sociales" de Fritz Machlup. El artículo pretende ser una exposición breve de las principales discusiones metodológicas que se han sucitado en este campo.

martes, 5 de enero de 2010

Ayn Rand



En este video se explican algunas de las principales ideas d Ayn Rand.

lunes, 4 de enero de 2010

Libre mercado vrs intervencionismo


Se preguntarán ustedes por qué he titulado esta clase “las restricciones a la producción”. Bien, en realidad estoy haciendo honor a la terminología de Mises, en su tratado de economía, cuando habla de gran parte de las medidas intervencionistas. Porque lo que ellas, logran, en conjunto, es eso: restringir la producción, bajar la tasa de ahorro, de inversiones, de demanda de trabajo, de salario real. Hay un “circuito”, análogamente hablando, que ya hemos aprendido. Hay una “cadena” proporcional entre más ahorro, más inversiones, más demanda de trabajo y mayor salario real y por ende mayores (no iguales) oportunidades para todo el mundo. Todas las políticas intervencionistas atentan de un modo u otro contra la primera parte de esta cadena. Y por eso no se puede ser un buen economista –como decía Hayek- siendo “sólo economista”. Hay condiciones jurídicas, políticas y culturales que favorecen al ahorro y otras que lo desfavorecen. La economía, por todo lo que expusimos en la clase 1, simplemente dice: dejen al mercado ser tal. Esto es, libre.

De las políticas intervensionistas que más restringen la producción, las más típicas son el impuesto progresivo a la renta y los aranceles.

Comencemos por el tema de los impuestos progresivos.No vamos a comenzar (aunque sea un tema importante) con el tema del estado y su justificación, que es un tema que habitualmente rodea al tema de los impuestos. No tenemos tiempo de introducirnos en las profundidades de la filosofía política, simplemente diré que la existencia de “estados-naciones” como los concebimos hoy en día es algo que damos por sentado y deberíamos preguntarnos más seguido su por qué.

Pero no sigamos o de lo contrario nos vamos de tema. Todos los impuestos tienen sus dificultades. Ninguno es totalmente “neutro”, esto es, ninguno deja de afectar de algún modo al proceso de mercado. Sin embargo, entre los economistas austríacos ha habido un consenso en oponerse al impuesto progresivo a la renta, quedando nuevamente como los “malos de la película”. ¿Por qué esta oposición a lo que parece más justo, esto es, que más paguen los que más ganan, y progresivamente?

Nuevamente, es el tema de la escasez. Para minimizar los efectos de la escasez hay que aumentar el ahorro, y para ello hay que “liberar recursos”. Eso tiene que ver con la noción de ahorro potencial.

El razonamiento es el siguiente. Con lo que cada uno “tiene”, hay dos posibilidades: gastarlo o no. Eso implica consumo, en el primer caso, o ahorro, en el segundo. Bueno, no ahorro necesariamente en el segundo caso: usted puede donar sus bienes, o quemar sus billetes (¿nadie lo haría, no?) o ponerlos en su casa, lo cual en la Argentina aún se sigue haciendo, y es una forma especial de ahorro.... Pero se presupone que en una economía moderna y con circuito bancario organizado, gran parte de lo que no se consume se destina al ahorro en el mercado de capitales.

Por lo tanto, si nosotros gravamos impositivamente a alguien en el momento de consumir (impuesto al consumo) no digo que sea eso excelente, pero al menos podemos estar seguros de que no son recursos que se podrían haber destinado al ahorro. Pero si gravamos directamente las ganancias y todo tipo de “activos” que tiene una persona, ya empleador, ya empleado, estamos gravando recursos que “potencialmente” podrían haberse destinado al ahorro. Si usted tiene 10 en su bolsillo, y yo lo saco impositivamente antes de que usted lo consuma, estoy sacando tal vez 5, tal vez 8, tal vez 2 que podrían haber sido destinados al circuito bancario de ahorro. Por lo tanto, los impuestos a las ganancias implican una menor cantidad de ahorro potencial. Y ya vimos lo que eso significa: menor tasa de capital, y, ya sabemos, menor salario real para todos. Más escasez de la que ya hay.

Si el impuesto es progresivo, peor. Si cuando más uno gana más le sacan, tal vez ciertas inversiones que se podrían haber realizado no se hacen.

Por lo tanto los impuestos a la renta, ya progresivos o no, implican sencillamente un menor nivel de vida para toda la población. Se saca a “los ricos” para solucionar la pobreza, y lo que se logra es incrementarla. Otra vez, el paradójico resultado de toda política intervensionista.

Dado que los austríacos razonan habitualmente con lo que “no se ve” (Hazlitt) esto es... ¡Difícil de ver! Es fácil ver las obras públicas, es fácil ver a un gobernante dando un gran discurso, con una aureola de santidad sobre su cabeza, como si fuera Gandhi, anunciando todo lo que va a repartir, fruto de sus impuestos.... Lo difícil es ver “lo que no hay”, como consecuencia de esas políticas: todo el ahorro y las inversiones que no se realizaron porque el estado sacó y gastó (a pesar de que su propaganda dice “invertir”) en otras cosas; es difícil ver todos los recursos en salud, alimentación, vivienda, etc., que quedaron desatendidos porque el gobierno sacó y gastó.... Con la infundada creencia socialista de que los particulares no pueden ocuparse de todo ello, o con la infundada creencia marxista, en el sentido estricto del término, aún hoy en día, de que con esos impuestos “mitigamos” los efectos de la explotación capitalista....

Por eso viene bien resaltar aquí que la economía de mercado es un sistema que funciona con personas normales, personas, como decía Sto Tomás, “la mayor parte de las cuales no son perfectas en la virtud”. Para que aumente el ahorro y los salarios reales de todos no es necesario contar con héroes, con grandes gobernantes ni con sacrificados e incorruptos contribuyentes. ¿De dónde salen, en una economía de mercado, los recursos que alimentan al mercado de capitales que implican un aumento de ahorro y por ende una mayor tasa de capitalización? Pues de millones y millones de actos cotidianos de ahorro de pequeños ahorristas, como todos ustedes, que tienen (tenemos) sus dineritos en el banco y sostienen con ello las pocas inversiones genuinas que nuestra economía intervenida tiene. Pero les aseguro que lo que podemos ahorrar está limitado por muchas cosas, entre ellas, lo que el estado ya nos ha sacado con todo tipo de impuestos, y entre ellos el de ganancias.

P.: Si dos empresas ganan lo mismo, ¿es justo que paguen lo mismo?

R.: En estas cosas creo que hay que guiarse por un sano criterio de utilidad social. Lo que es justo o no en las políticas impositivas es, creo yo, sencillamente lo que aumente o no el ahorro existente, pues de eso depende el nivel de vida de nuestros semejantes. Así que yo no me preocuparía de cuánto tiene que pagar cada empresa. Sencillamente creo que debe eliminarse todo tipo de impuesto a las ganancias. Sencillamente todos. No estoy exagerando. Ya hablé muchas veces de los dramáticos efectos de la escasez. La miseria y la pobreza. No tenemos que escatimar esfuerzos en la lucha contra todo lo que la cause.

P.: ¿Pero hay algún país que sobreviva que haya eliminado el impuesto a las ganancias?

R.: Bueno, yo diría que sobrevivieron a su no eliminación.... Sobre todo aquellos cuyas condiciones jurídicas y políticas fueron tan estables que promovieron una tendencia al ahorro mucho mayor que la presión impositiva, que jugaba en contra.... Por eso pueden ustedes imaginarse los efectos terribles de estos impuestos en las naciones subdesarrolladas.... Y si a eso agregamos la inflación.... Las revoluciones..... Las guerras....

Bien, cambiemos de tema....

Vamos al tema de los aranceles. Les aseguro que si el punto anterior los asombró, este les va a asombrar mucho más. En esta carrera contra el tiempo que estoy librando, he decidido organizar el tema de este modo.

Primero, vamos a razonar un poquito “in abstracto”. ¿Cuáles son los efectos de colocar o sacar un arancel? Un arancel es una especie de impuesto a los productos importados. Esto está muy bien explicado en “La economía en una lección” de Hazlitt. Vamos a suponer que este reloj importado sale $ 10. Es un ejemplo, nada más, para razonar sobre el tema. Tenemos un reloj cuyo precio en el mercado internacional es de $ 10. Ahora vamos a suponer que se lo grava en $ 5, con lo cual sale, en el país, $15. Todo esto con los argumentos habituales: para proteger o estimular la industria nacional de relojes, para que haya más ocupación, más producción local, etc.

Tenemos entonces que cada vez que alguien compra un reloj en el país, está dando al gobierno $ 5. Ahora multipliquen eso por millones y millones de veces que se compra un reloj. Van a obtener una cifra muy abultada. Son recursos que han sido sacados del circuito de ahorro e inversión, y del consumo de otros bienes, para ser enviados al estado.

Ya vimos los perjuicios de sacar recursos del circuito de ahorro e inversión. No los quiero cansar con eso. Porque tenemos ahora algo nuevo. Dije que a esos recursos se los sacaba también “del consumo de otros bienes”. ¿Y qué hay con eso? Pues que, como vimos en la clase uno, en un mercado libre, sin privilegios ni protecciones legales, sólo se mantienen en el mercado quienes menos errores cometan. Se producirá entonces una tendencia a concentrar la producción en áreas donde naturalmente la productividad es mayor. Si alguno de ustedes es empresario y trabaja sin protecciones es obvio que sería un grueso error poner una heladería en la Antártida. Pero, claro, los errores no son siempre tan gruesos, y para eso está el sistema de precios, para avisarnos de algo que anda mal, cuando nuestros costos van subiendo e incurrimos en pérdidas. Por ende, un mercado libre, donde también haya mercado libre internacional, concentrará la producción en aquellas áreas naturalmente más productivas y aquellos productos que sean naturalmente más costosos tenderán a ser importados. Otra vez, la escasez. Los costos altos tienden a ser mitigados del mercado importando más barato aquello que sería caro en cierta región, y exportado aquello que naturalmente salga más barato. Pero si el arancel desvía la producción a sectores protegidos, los costos aumentan y la productividad global disminuye. La división del trabajo es una de las grandes armas contra la escasez. Los aranceles atentan directamente contra ella. Los costos internos aumentan y por eso la capacidad de ahorro interno disminuye.

Pero, me podrán decir, ¿acaso los otros economistas ignoran todo esto? No. Los más inteligentes partidarios del proteccionismo (no me refiero a empresarios y sindicalistas que piden aranceles simplemente por intereses sectoriales) tienen detrás de los aranceles una teoría más amplia, que estuvo muy de moda en los años 70 aunque no ha perdido su vigencia (ahora se la presenta con un vocabulario distinto). Muchos piensan que los países subdesarrollados nunca van a salir adelante porque tienen una estructura de producción dependiente de los países desarrollados. Son agroexportadores o monoexportadores de materias primas, que venden al exterior a bajo precio, mientras importan, muy caro, productos manufacturados. Para salir de esa situación deben tener una política arancelaria fuerte y desarrollar así su industria nacional para entonces sí, estar en condiciones de competir con el extranjero. Esto sigue estando detrás de las guerras tarifarias entre los bloques, tema que retomaremos hacia el final.

Vamos a relacionar esto con la clase dos. Esta teoría de la dependencia estructural tiene un error que se ve claramente a la luz de la teoría austríaca de la formación de capital, que en última instancia es la teoría austríaca del desarrollo. ¿Cómo se constituye el ahorro y todo lo que le sigue (inversiones, etc.) en determinada región, llámese país, nación, o lo que fuere? Ya lo hemos visto: hay que abstenerse de consumir ciertos recursos en el presente para destinarlos al ahorro, esto es, al consumo futuro, lo cual implica que esos recursos ahorrados sirven para la producción de bienes de capital. Si una región está tan subdesarrollada que el ahorro interno sería casi nulo o muy lento, se recurre al capital prestado. Esto es, si las fronteras son libres las inversiones extranjeras podrán entrar libremente. Debe haber estabilidad política y jurídica, incluyendo esto último que las condiciones sean iguales para todos (esto es, el estado no debe proteger a ninguna industria, ni nacional ni extranjera). Con esta apertura de las fronteras al capital extranjero, más la libertad migratoria, la lucha contra la pobreza comienza a vencerse.

Otra vez, les pido no que me den la razón inmediatamente, sino que hagan el esfuerzo de ver las cosas al revés de lo que habitualmente se supone. La causa del subdesarrollo es que no se han dado las condiciones de estabilidad política y jurídicas necesarias para un mercado libre. La causa del subdesarrollo es el intervensionismo o el directo socialismo, ya desde el inicio o por el medio de la historia de un país (como la Argentina). La causa del subdesarrollo es por ende también la protección arancelaria con la cual supuestamente se quiere desarrollar un país. El efecto del subdesarrollo puede ser, perfectamente, países exportadores de materias primas baratas. Eso es efecto de políticas intervensionistas que han frenado la acumulación de capital. Por lo tanto, aquello que se recomienda para solucionar esa situación (aranceles y otros controles) es precisamente lo que la provoca o lo que la aumenta y prolonga. Por otra parte, este tipo de intervensionismo es compatible ya con industrias privadas protegidas, ya con industrias nacionalizadas. En la Argentina se hicieron las dos cosas. El efecto fue la pobreza y la miseria, y aumentar la que ya estaba. Y el acusado fue un mercado libre que nunca se aplicó....

En mi opinión la teoría de la dependencia estructural es una fuerte y nueva versión de la clásica teoría marxista de la explotación. Marx decía que la acumulación de capital sólo se producía merced a la explotación (trabajo hecho y no remunerado) del sector obrero y que por ende en las naciones “capitalistas” iba a haber ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Pero en los países desarrollados del hemisferio norte los sectores medios se expandieron, lo cual parecía contradecir la teoría de Marx. Pero entonces se dio una perfecta contrarréplica. La teoría marxista seguía vigente, trasladada a nivel internacional. Hay “países ricos” porque explotan a los países pobres del sur. Lo que gana un obrero de un país rico del hemisferio norte, lo pierde un obrero del hemisferio sur.

Como vemos el aparato conceptual marxista nunca logró captar el proceso de acumulación de capital. Siempre concibieron una torta estable. Algunos socialistas siempre hablaban de repartir la torta. Marx era más sagaz. Vio que la torta crecía, pero también concibió ese crecimiento “a expensas” de otros: los explotados. Los neomarxistas latinoamericanos nunca pudieron ver, entonces, la causa del subdesarrollo de estas regiones. La riqueza de los países ricos aparecía como la causa de su pobreza. Siempre que alguien gana algo, hay otro que pierde. Pero no es así. Todo lo visto hasta ahora nos muestra que es al revés: en la medida que aumenta la tasa de capital, la demanda de trabajo aumenta, los precios bajan y el salario real de todos aumenta. Para entender esto hay que hacer un verdadero esfuerzo de cambiar la perspectiva mental y tomar conciencia del marxismo cultural en el que nos encontramos. El marxismo de ningún modo ha caído de nuestras mentes. Cuando nuestros dirigentes sindicales hablan de “planes de lucha” para defenderse de la explotación de un supuesto capitalismo, y cuando todo tipo de intelectuales justifican la violencia por ellos aplicada, ¿de qué estamos hablando? ¿De Martín Luther King?

Ahora bien, hemos visto el origen de gran parte de los sectores industriales protegidos. Me parece adecuado llamar a eso “el drama” de la protección. ¿Por qué? Porque estamos parados sobre este sistema canceroso. Habitualmente en Latinoamérica, pero también en muchos otros países, hay sectores productivos asentados sobre décadas y décadas de protección arancelaria. Familias enteras dependen y han dependido siempre, tanto económica como culturalmente, de esos sectores. Para ellos es sencillamente un drama la eliminación de la protección. Obvio que debe hacerse, tal vez gradualmente. Pero los problemas políticos, culturales, psicológicos y morales de esta “curación” son enormes. Son los problemas de una política de transición. Con esto no quiero decir que debe evitarse el problema, porque de lo contrario se agudiza. La no transición agudiza los problemas, no los soluciona (alguien puede seguirse endeudando y mientras sigue la fiesta nadie se da cuenta, hasta que llega el contador, el abogado, la policía....). Pero independientemente de las políticas concretas de transición que apliquemos, hay una pregunta clave: ¿quiénes produjeron el drama? No los economistas austríacos, precisamente, que siempre se opusieron a todo tipo de políticas intervensionistas. De todos modos, ahora que ciertos países están intentando aplicar economías de mercado, los economistas austríacos tienen una buena oportunidad para trabajar en temas de transición, tema que hasta ahora no ha sido su especialidad.

¿Hay hasta aquí alguna pregunta aclaratoria?

P.: Hablando de protección.... En este momento es vox populi que la industria argentina ha sido destruída porque se abrió la entrada a cualquier producto de cualquier lugar del mundo, de modo que se destruye la industria argentina, con la consecuente desocupación. ¿Cuál es la solución?

R.: Independientemente del caso argentino, quiero aclarar que, en cuando a la interpretación de lo que en general es un arancel, su reducción o eliminación no implica una “destrucción”, sino más bien una “transformación”, un reacomodamiento de los factores productivos. Si usted tiene $ 10 en su bolsillo, destinados a la industria X protegida, y sin el arancel usted dispone de $ 8 pesos más, porque el precio del producto no es entonces 10 sino 2, entonces sucede lo contrario a la imposición de un arancel. Esos 8 pueden ser destinados al consumo de otros bienes y servicios, o al ahorro. En ambos casos aumenta la demanda de bienes y servicios en el presente o se los destina para la fabricación de nuevos bienes de capital. En cualquier caso la eliminación del arancel dejó recursos liberados para otros sectores, y lo importante es que esos sectores no estén protegidos para que el proceso no se repita. Como vemos, no hay destrucción, sino una especie de creación de nuevos sectores productivos, con la “curación” consiguiente de la des-economización de recursos que se producía en la etapa anterior.

Su pregunta me lleva a hablar de la tan mentada globalización, pero eso lo dejamos mejor para el final.

P.: Pero en ese proceso de transformación nos podemos morir en el intento...

R.: Nos estamos muriendo ahora. Bueno, me explico.

Hay que cambiar la interpretación de lo que significa una política de transición. Yo no he negado sus dificultades, las he afirmado expresamente, pero por algo dije que mientras dura la fiesta nadie se da cuenta. Esto es, no es cuestión de decir “estamos bien ahora y en la transición vamos a estar mal”. No, estamos mal ahora. En la transición lo que va a estar bien es el bien común, pero no los intereses sectoriales. Pero hay que tomar conciencia de lo que significa el costo social de la no-transición. Usted habló de morir en el intento. Pues bien: ¿cuántos niños se mueren de hambre en la Argentina, diariamente, o padecen terribles desnutriciones a causa de las políticas que en este curso hemos venido denunciando? Le aseguro que no son pocos. Las condiciones infrahumanas de vida ya existen en nuestro país y, vuelvo a decir, el eje central del debate es qué las causa. Y yo respondo: no las políticas de transición a una economía de mercado. Por otra parte, ¿de qué economía de mercado me hablan en la Argentina? ¿De unas cuantas empresas privatizadas con privilegios y monopolios? Está bien que en la realidad todo es una cuestión de grado.... No quiero ser pesimista. Pero por favor no confundan a Menem o a De la Rúa con Mises.... Esa confusión, por favor, no....

P.: ¿Pero no hubo proteccionismo en EEUU, sobre todo en el noreste, y aún lo hay?

R.: Sí, sencillamente hubieran estado mejor sin todo eso. Yo no les estoy “tirando hechos por la cabeza”, sino que estoy tratando de cambiar la interpretación de ciertos fenómenos sociales. Así que el desarrollo industrial de EEUU no es un argumento ni a favor ni en contra de lo que yo digo. Todo depende de cómo se lo interprete.,

P.: ¿Qué opina de la economía informal, de la que habla Hernando de Soto?

R.: Bueno, es uno de los miles de temas de los que no pude hablar. Pero es muy interesante. Cuantas más reglamentaciones hay, cuanto más intervensionismo hay, hay un sinfín de cosas que usted tiene derecho natural a hacer pero que quedan sin embargo “fuera de la ley”. Pero fuera de una ley injusta, contraria al derecho natural. En Perú, donde Hernando de Soto hizo ese estudio, toda la industria del transporte era informal, porque era imposible asumir los costos que el estado imponía con sus reglamentaciones.... Y muchas personas lograron evitar el hambre ofreciendo servicios sin el control de estado.... El también estudió que si usted quería poner una pequeña o mediana empresa, el número de reglas exigidas por el estado cuando se imprimían en hojas de computación era de 600 metros....... Sí, aunque no lo puedan creer..... Y después los grandes intelectuales se preguntan por la causa de pobreza en Latinoamérica, y siguen acusando al capitalismo global..... Santo Dios.....

P. ¿Y qué me asegura que mi ahorro se convierta en inversión?

R.: Nada ni nadie se lo puede asegurar necesariamente, claro, por eso hemos hablado hasta el cansancio de condiciones políticas y jurídicas estables para un mercado libre.... Que creen las mejores condiciones que “favorezcan” ese proceso. Justamente, el proceso de ahorro y acumulación de capital es tan difícil... Las masas, como diría Ortega, dan por sentado que un día se levantan y ahí está un supermercado, y trabajo, y salarios para comprar todo eso... Creen que es fácil.... Por eso el otro día hablaba yo de la visión de conjunto. No debe suponerse que la economía es algo aislado de otros fenómenos sociales. Hayek, dado que era un excelente economista, habló, en su libro “Los fundamentos de la libertad” de las razones por las cuales la democracia es conveniente, y una de ellas era cierta tendencia al aprendizaje cívico que se produce con la estabilidad política. En cada elección los electores pueden aprender de sus errores pasados. Eso, mantenido durante décadas, ayuda notablemente a la paz y estabilidad que son la mejor garantía humana para el desarrollo. Por eso Mises y Hayek, en su filosofía política, eran tan poco proclives a las revoluciones violentas. Bueno, esta es una cuestión de filosofía política un tanto larga, pero la doy como ejemplo de tratamiento conjunto de los temas.

Pero hablando de temas, nos fuimos un poco de tema y nos queda el último punto.

Este último punto, sobre el libre comercio internacional y la libre inmigración y emigración, va a ser como una especie de “cierre”, que “abra” alguna humana esperanza a este mundo difícil.

Un mercado libre internacional como el que proponen los austríacos es una situación posible, plausible, que implica un libre movimiento de capitales y de personas. Eso no significa tener plata para comprar pasajes. No, significa algo mucho más concreto. Significa que no hay trabas jurídicas para emigrar o inmigrar. Lo cual significa, a su vez, que los austríacos están en contra de cosas a las cuales nos hemos acostumbrado y que casi no cuestionamos. Un mercado libre es incompatible con aduanas, pasaportes, visas y todo tipo de regulaciones e impedimentos para entrar y salir de un país. Para entender esto hay que tener en cuenta una filosofía social de fondo, muy bien explicada por Mises en su libro “Liberalismo”. En esa filosofía social cada persona más no significa más escasez, más problemas, sino mayor riqueza. Estamos tan acostumbrados a filosofías intervensionistas, para las cuales la torta siempre debe ser repartida frente a una población en aumento, que no concebimos una situación donde cada persona, trabajando libremente y ofreciendo sus servicios en el mercado, implique un mayor aumento en la productividad global y, por ende, una torta que crece, y no para pocos, como habitualmente se cree, sino para cada vez más gente, por el referido aumento en el salario global como fruto de las mayores inversiones. Pero hoy en día no se piensa así, y por eso se recomiendan políticas de fronteras cerradas, políticas restrictivas frente a la inmigración, donde personas humanas, que no tienen más ni menos que la dignidad que Dios les dio, son sometidas a todo tipo de vejámenes por querer entrar simplemente a trabajar libremente. Y en eso los campeones son los actuales EEUU, donde sus dirigentes políticos y sus empresarios y sindicalistas creen que la inmigración significa una menor torta para repartir, cuando hemos visto que, si liberaran el mercado, cada persona se pondría a trabajar en aquello para lo cual tiene natural productividad, y si comete muchos errores, sea del país o no, no podrá quedar en el mercado por las pérdidas en las que incurre. Pero no sólo en EEUU: no hay lugar, prácticamente, donde no se esté convencido que “uno más” significa “menos para mí”. Si se piensa así, hay que ser realmente héroe para proclamar la solidaridad para con el pobre y al mismo tiempo “dejarlo entrar”. De lo contrario se vive en la habitual hipocresía: grandes discursos solidarios, al mismo tiempo que se mantienen las fronteras cada vez más cerradas: más visas, visas de trabajo, persecución de “inmigrantes indocumentados”, etc. Un mercado libre implica la posibilidad de hacer realmente algo por todos los pobres y refugiados del mundo al mismo tiempo que se aumenta la productividad global: abrir las fronteras, eliminar las aduanas, visados, pasaportes y todo tipo de controles para con la libre movilidad de las personas. Por eso, como bien explicó Mises, nacionalismo, estatismo y militarismo van de la mano... Claro, esto no cubre todos los aspectos del corazón humano, donde las razones para la intolerancia y los prejuicios negativos son más amplias y complejas.... Pero lo que estoy proponiendo es al menos posible a nivel de sistema político y económico.

De acuerdo con lo que estoy diciendo, quiero enfatizar que, a pesar de los declamados intentos de abrir el mercado a nivel internacional, estamos muy lejos de ellos tal como la describe Mises en su ya citada obra de 1927. Las llamada actualmente “globalización” es una política de bloques cerrados que luchan entre sí: Mercosur vs. Nafta, Nafta vs. Union Europea, etc. En el fondo también todos esos gobernantes, que conciben y firman esos acuerdos, también conciben al mundo como una torta fija cuya repartición hay que disputarse. En un mercado libre, el libre comercio no depende de acuerdos políticos, de nada que funcionarios estatales firmen o decidan. En un mercado libre los gobiernos no comercian entre sí, y no puede haber deuda pública porque los gobiernos sólo obtienen sus recursos de los impuestos indirectos al consumo. Si verdaderamente se abren las fronteras, yo hago una llamada telefónica a un amigo de EEUU, arreglamos nuestro negocio por teléfono, o por e-mail, y él me vende a mí lo que acordemos, sin regulaciones ni aranceles. En una política de mercado libre, si un ciudadano paraguayo quiere venir a vivir a la Argentina, simplemente viene y se instala, como si yo quisiera instalarme a vivir en Mendoza. Sin visas ni humillantes persecuciones por “indocumentado”. En un mercado libre no hay “indocumentados”. No hay necesidad de documentos por los cuales el gobierno nos controle. Sólo hay personas que no atentan contra el código penal y los que sí, y sólo estos últimos son acusados y sometidos a juicio justo. Y no hay necesidad de otros códigos.

No quiero ser pesimista, no quiero decir que estamos igual, a nivel internacional, que hace 60 años, pero hay que ser claro y no identificar actuales políticas de globalización con la sencillez de la política de mercado libre estudiada y propuesta por los austríacos. El gobierno no debe decirle a usted qué importar, qué no, a qué arancel, etc. Meir Zylberberg, que estuvo aquí la semana pasada, me hizo acordar de un artículo de él escrito en 1963, cuando yo tenía 3 años.... En el que describe la situación de la Argentina en ese momento. Voy a leer una parte: “Control de cambios, Dirección de impuesto a los réditos, Banco Central, Corporación del Transporte Metropolitano; ingerencia en el tránsito de carreteras interprovinciales, control de precios, Junta Reguladora de la Producción Agropecuaria, barreras migratorias, Marina y Aviación Comercial del Estado, nacionalización de los depósitos bancarios, ferrocarriles, teléfonos, puertos, usinas eléctricas, agremiación y previsión social compulsiva, tales son los hitos que van generando el camino hacia la actual frustración y decadencia”.

Bueno, dejo a cada uno de ustedes ver si hemos cambiado mucho o poco....

P.: Hablando de las negociaciones entre bloques.... Supongo que lo que se pretende es tratar de equilibrar de algún modo desigualdades, debilidades.... No es fácil para México comerciar con EEUU.... A un mejicano le va a resultar más fácil conseguir un buen salario en EEUU, que al revés.... Yo supongo que la negociación viene del compromiso que el gobierno tiene con sus respectivos pueblos de ofrecerles, de algún modo, mejores condiciones de negociación....

R.: Bueno, vamos a tratar de acercar posiciones. Por supuesto que los ciudadanos de EEUU y México van a estar mejor ahora con el Nafta que 40 años atrás. Pero para lograr esa integración hay una vía más rápida desde el punto de vista conceptual, pero más lenta en cuanto a su implementación sencillamente porque es más difícil de aceptar. La vía rápida, conceptualmente, es quitar controles y abrir las fronteras. Pero esto es a su vez lento por los intereses sectoriales. Es lo que dije antes sobre el drama de la protección. No va a ser fácil esa liberalización de la que hablo para personas que han basado su existencia en un sector protegido por el estado. Tal vez como política gradual lo que usted dice tiene su importancia. De todos modos insisto: no quiero ser pesimista, no quiero decir que la situación sea un total desastre; simplemente quiero insistir en que no hay crisis del capitalismo global, como dice Soros: hay crisis del intervensionismo global. No hay horror económico, como dice una pensadora francesa; el horror es el intervencionismo económico, a parte del horror del corazón humano, cuyo solución no está en nuestras manos humanas....

P.: Con respecto al tema de los monopolios, ¿cuál es la posición de la escuela Austríaca?

R.: Bueno, un poco ya lo dijimos en la primera clase, cuando hablamos de la libertad jurídica de entrada. Pero hay que agregar que en este tema los austríacos han tenido diversas fases. Por influencia de Mises se hablaba de un precio de monopolio, cuando, en un mercado libre, un productor era capaz de reducir su producción sin que caiga su demanda, elevando el precio. Mises insistía en que esa situación era muy rara y difícil de mantener. Su discípulo Rothbard afirmó que en un mercado libre todos los precios son de mercado, que el precio de monopolio sólo es posible con un mercado protegido. O sea que con libertad jurídica de entrada al mercado, sin ningún tipo de protecciones ni siquiera contra el mercado libre internacional, es imposible que una demanda sea “absolutamente inelástica” con respecto a un bien (o sea, que aumente el precio y la demanda no se derive a productos sustitutos). De este modo los austríacos se enfrentaron desde siempre contra otra teoría marxista clásica, la de la concentración monopolística. Marx afirmaba que en el capitalismo los factores de producción tienen una tendencia a la concentración en pocas manos. Claro, alguien puede decir que eso está sucediendo. Pero el caso es saber por qué. Los austríacos afirman que a medida que va creciendo el radio de acción de una empresa, va disminuyendo paulatinamente el radio de precios libres de otros bienes y servicios que antes competían. Pero entonces la empresa se enfrenta, a medida que crece, con el mismo problema del socialismo que explicó Mises en 1922: la imposibilidad de cálculo de costos y precios por la ausencia de precios libres. Cuanto más amplio es su margen de acción, a la empresa se la hace cada vez más difícil hacer ese cálculo y comienza a incurrir en pérdidas. A menos que.... Que esté protegida por el estado. Las grandes y enormes corporaciones, que después se las trata de fraccionar por ley, son fruto de prebendas y privilegios obtenidos por los “lobbys” en los congresos que generan todo tipo de intereses sectoriales. Y de vuelta lo mismo: esa es la antítesis del mercado libre, aunque las empresas sean nominalmente privadas.

P.: Yo me quería referir a los derechos de propiedad que existen sobre los descubrimientos científicos. Esas patentes, ¿son derechos de propiedad o son también fruto del intervencionismo?

R.: Bueno, no todos los austríacos han estado de acuerdo en eso. Creo que con el tema del patentamiento industrial hay dos riesgos que correr. Sus partidarios dicen que si no los ponemos, la creatividad industrial y los estímulos a las invenciones disminuyen. Sus no partidarios dicen que el riesgo de monopolio jurídico es inmediato. Yo me decidiría a correr el primer riesgo y no el segundo. Es tan necesaria la desregulación del mercado hoy en día, que las patentes deben ser eliminadas aún corriendo el riesgo de que algún estímulo a la invención disminuya. Cosa que no creo, porque el mercado, como “proceso de descubrimiento”, como dice Hayek, tiene siempre estímulos para la renovación tecnológica: el sólo mantenerse en el mercado así lo requiere.

P.: ¿Y si una sola empresa patentara algo así como el genoma humano, como ocurrió en los EEUU?

R.: Bueno, frente a ejemplos así, más necesario es no correr el riesgo de patentes industriales....

P.: Muchos monopolios se rompen por la creación de sustitutos. A pesar de las patentes nuevas ideas han destruido muchos monopolios, como el caso del plástico....

R.: Bueno, conforme a lo que venimos diciendo, los productos sustitutos aumentan la demanda potencial frente a un eventual monopolio momentáneo. Y esos productos sustitutos son fruto de ese mercado como proceso de descubrimiento. La clave del mercado no es tanto la tierra, el capital, el trabajo, sino la creatividad de la inteligencia humana. Ese es el “capital” básico de la economía. Actualmente casi todos los economistas están hablando de eso. Sin embargo fueron los austríacos (permítaseme el entusiasmo) aquellos para los cuales este tema fue el eje central de su posición económica. Esto lo vimos desde la primera clase. El motor del proceso económico es la “alertness”, como otros discípulo de Mises, I. Kirzner, la denominó: la capacidad de estar alerta a las oportunidades de ganancia en el mercado, que es la contrapartida de esa “ignorancia ignorada” que todos tenemos en el mercado. Sin eso, imposible sería la explicación del proceso económico.

P. Bueno, pero para que todo eso deje de ser una utopía, para poder implementar eso en medio de otras naciones que protegen sus propios intereses... Bueno, si los demás protegen a sus productos y nosotros no, entonces nos comen los de afuera...

R.: Mire, yo sé que es muy difícil explicar cómo nos va a ir mejor con un mercado totalmente libre aunque los demás no lo tengan, así que para eso voy a poner un ejemplo muy usado, el de una calle. Vamos a suponer que usted en una calle tiene una panadería y todos los demás comercios de la misma calle se protegen contra sus ventas. O sea que la farmacia, la verdulería y la tintorería quieren desarrollar su propia industria de panadería y ponen un arancel a sus familias según el cual su pan vale el doble. Claro, usted queda en una mala situación. Su “reacción casi instintiva” sería no comprarles a ellos. Pero, si razona un poco, va a ver que queda en ese caso peor. Antes, no podía vender sus productos; ahora, tampoco puede comprar o comprar barato. Tiene que hacer usted sus propios vestidos, remedios, etc, con los mayores costos y menor productividad que eso implica. Su situación no podría ser peor. Al menos con una política de mercado libre unilateral de su parte usted estaba mejor. En el contexto internacional es lo mismo. Desde luego que la Argentina va a estar mal si la Unión Europea, por ejemplo, protege sus productos agropecuarios. Pero si nosotros hacemos lo mismo estaremos peor, porque todos nuestros costos internos, como vimos, aumentarán. Claro, si seguimos concibiendo al comercio como una guerra, nunca entenderemos esto. Otra vez, fue Mises, con claridad meridiana, quien dijo que el comercio es exactamente lo contrario a una guerra. Ahora bien, vuelvo a decir que el mercado libre no es la utopía de suponer que con ese sistema todo está solucionado y tenemos la paz perpetua. Hay otros factores políticos y jurídicos, como ya dijimos, necesarios para el mercado libre, y, digamos más: para una vida humana digna. Lo fundamental son los derechos individuales. Es moralmente obligatorio respetarlos. Lo demás es voluntario. Un mercado libre no implica necesariamente las comodidades de la civilización occidental. Los factores culturales son aquí claves. Puede haber una perfecta pobreza voluntaria, pero no se debe imponer. La pobreza coactiva, impuesta por los gobiernos y pagada fundamentalmente por los millones de niños que se mueren de hambre diariamente, es una inmoralidad, una inmoralidad mucho más terrible y profunda que el consumismo que es fruto de un corazón humano cuya única cura está en Dios y no en un sistema.

Bien, ya no tenemos más tiempo. Pero quiero decirles una última cosa. Karl Popper, uno de los más grandes filósofos de este siglo, afirmó claramente que el motivo del optimismo no consiste en saber que mañana vamos a estar bien. No, porque eso no lo podemos saber. El motivo del optimismo consiste en todo lo que podamos hacer “hoy”. Creo que falta mucho, efectivamente, para que estas ideas se implementen, pero lo que hoy podemos hacer, fundamentalmente, es estudiarlas, profundizarlas y difundirlas. Este curso es lo que “hoy” hemos podido hacer, y en ese sentido hay motivos para ser optimistas.

Gabriel Zanotti