martes, 26 de enero de 2010

El drama de Haití en un mundo cerrado


Ante el drama de Haití, la respuesta de la solidaridad internacional es conmovedora. Sobre todo, la de las ONG y la de todos los ciudadanos del mundo que están colaborando con ellas para las importantes tareas de rescate, asistencia y reconstrucción.

Pero hay un aspecto que permanece en silencio, entre su desconocimiento o la sospecha de que puede ser una de esas verdades que no se quieren decir.

Ya sea a través de creencias, o a través de ideas enseñadas en las universidades, se sigue considerando que la economía es un juego de suma cero, una distribución donde lo que se da a unos, lo pierden otros. Por eso casi todas las naciones, sobre todo las desarrolladas, han cerrado sus fronteras ante la inmigración libre de personas, favorecido ello por creencias de que existen cosas como nacionalidades por encima de las personas y sus derechos.

Casi nadie cree o casi nadie acepta que un sistema de libre entrada y salida de capitales y de personas, con comercio libre interno y externo, y sin un estado de bienestar federal, es lo que permite la capitalización, el desarrollo, pero, además, es lo que permite que hablar de paz, de solidaridad, no sean meras palabras vacías y utópicas. Y esto es así porque todos leen a Marx pero no a Mises, y el resultado práctico de que la primer M predomine sobre la otra es el sufrimiento inenarrable de miles de millones de personas.

Por ello, el mundo actual se desvive por el envío de ayuda a Haití, pero a ningún gobierno se le ocurre decir “vengan, son ciudadanos por sólo pisar estas tierras”, a ningún gobierno se le ocurre mandar sus barcos militares no para la guerra, sino para la paz, para traer en masa a millones de haitianos a tierras que los reciban en libertad. Ah no, eso no, eso nunca. Ciudadanos opulentos y sindicatos fuertes que se llenan la boca hablando de solidaridad, allí dirán su muy enfático no. Y jamás leerán a Mises, desde luego, quien les explicará que cada persona que libremente se integre a una economía de mercado es más riqueza y no mayor pobreza para todos.

Pero no es sólo cuestión del drama de Haití. Millones y millones de personas sufren no terremotos, pero sí persecuciones y condiciones indignas de vida en las viles regiones autoritarias que habitan. Huyen como pueden, y los que pueden llegar a otras tierras tienen un magnífico recibimiento: son “ilegales”, son encarcelados, tratados como escoria y deportados nuevamente a su infierno, por esos mismos gobiernos que hoy están ayudando a Haití y con la mirada ignorante o cómplice, en silencio, de ciudadanos que también se consideran a sí mismos un dechado de humanidad. “Enviemos ayuda”, “vayamos”, “vayan”, pero NUNCA “vengan”, esta es su tierra, simplemente porque son seres humanos…

Es una M o la otra. Miles de colegas filósofos siguen hablando de Marx, y despreciando con todo su desdén a Mises, el héroe perseguido por los nazis y luego ignorado o despreciado por el establishment intelectual norteamericano. El resultado es el horror del mundo que hemos hecho: no un terremoto, sino, como ya dije una vez, el horror del mal de los males que podrían evitarse.

Gabriel Zanotti

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y qué tiene que ver Marx con esto?

Ese planteamiento que pone el autor del artículo, si le quitamos la parafernalia ideológica liberal sería bien recibido por la mayoría de los progresistas.

Para el caso concreto de los EEUU, los republicanos son los que andan con las ocurrencias de deportar a los haitianos indocumentados para que vayan a "ayudar a su país que tanto los necesita".

La derecha pro-mercado que ustedes tanto aclaman es la primera en fometar la xenofobia tanto en Europa como los EEUU.

En general el respeto y la tolerancia a los inmigrantes es una lucha llevada a cabo por la izquierda, jamás por el liberalismo ni mucho menos por el conservadurismo que tanto gusta de las enseñanzas de Mises y demás panfletarios.

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

1- Lo que Marx tiene que ver en esto, es el concepto de sociedades abiertas y cerradas en Popper.

2- En Estados Unidos NO EXISTE derecha pro-mercado (republicanos), como el observador ingenuo puede pensar, ejemplo de eso fue el masivo salvataje de Bush, que por cierto el mismo Obama lo siguió con planes de estímulo ¿dónde esta la diferencia entre uno y otro?

3- El liberalismo acepta y promueve la migración, de hecho la ve como un gran beneficio en muchos niveles, incluso sería difícil pensar que no si muchos de los más grandes pensadores liberales hubieran muerto sino fuera a que tuvieron la opción de eimigrar: Mises, Popper y Hayek.

Creo que en sus palabras existe una confusión central en términos como "derecha", "izquierda" "conservador", "liberal", "pro mercado".

Manuel