jueves, 11 de febrero de 2010

ECONOMÍA: EE.UU.: El amor que Geithner ha sentido toda la vida por los rescates bancarios


El Secretario de la Tesorería Timothy Geithner se enfrentó a unas severas audiencias hace un par de semanas ante el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno. ¿Lo cuestionaron los miembros del Congreso acerca del papel que jugó en crear la crisis financiera del año pasado?

Geithner se niega a responsabilizarse por la “herencia de crisis que ustedes [esto es, los del Partido Republicano] le dejaron a este país”, como le dijo a Kevin Brady (congresista del partido Republicano de Texas) ante el Comité Económico en noviembre. Aparentemente él cree que la larga fila de salvatajes con los que él ha sido asociado —empezando con la crisis del peso mexicano en 1994— no está relacionada con la expectativa de nuestras instituciones financieras de que Washington los rescataría en caso de que fracasen.

De hecho, el consistente respaldo de Geithner a los rescates de grandes bancos condena cualquier verdadero esfuerzo de acabar con aquello de “demasiado grande para fracasar”. Por eso, para que el país de verdad supere esta crisis, Geithner necesita irse.

Aunque Geithner primero llegó a la Tesorería en 1988, no tuvo ninguna posición de liderazgo hasta 1995. Pero fue durante esos primeros años que él desarrolló su aparente desdén del Congreso y del gobierno representativo.

En 1994, México llegó a ser incapaz de pagar préstamos a una serie de bancos de inversión de Wall Street. La administración de Clinton promovió legislación para prestarle efectivo a México —pero el nuevo Congreso la rechazó. Geithner, en ese entonces asistente del secretario para política monetaria y financiera internacional, diseñó una asistencia (por la puerta trasera) a México a través del Fondo para Estabilización de Tipo de Cambio de la Tesorería.

Había un argumento basado en el interés nacional para ayudar a nuestro vecino del sur. Pero sigue siendo cierto que Wall Street fue un gran beneficiado de ese rescate —se salvó de pagar un precio de decenas de miles de millones en préstamos tontos.

Geithner, mientras tanto, pronto se encontró en medio de otra ronda de salvatajes —como el representante del Secretario de la Tesorería, Robert Rubin, ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la crisis asiática. La aseveración era que los “paquetes de rescate” del FMI eran necesarios para estabilizar las economías asiáticas —pero los bancos estadounidenses nuevamente vieron sus pérdidas reducidas como resultado.

Al salir de la Tesorería, Geithner pronto se encontró en el FMI, una organización cuyo principal propósito parece ser el de rescatar a bancos estadounidenses y europeos cuando sufren pérdidas por sus inversiones en el mundo subdesarrollado —una misión que Geithner evidentemente comparte.

Desde 2003 hasta su nombramiento en 2009 como secretario de la Tesorería, Geithner fue el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York. El papel de este banco como el principal supervisor de Wall Street no puede ser exagerado —así que si el fracaso regulatorio contribuyó a la reciente crisis financiera, entonces pocos reguladores contribuyeron más que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y su jefe, Tim Geithner.

Además, el jefe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York es un miembro permanente del Comité Federal de Mercado Abierto —el cuerpo de la Fed que determina la política monetaria— particularmente la política monetaria exageradamente expansiva que directamente contribuyó a la burbuja de bienes raíces.

Si, la principal culpa cae sobre el anterior Director de la Fed Alan Greenspan (y en menor grado con el entonces gobernador de la Fed, Ben Bernanke), pero Geithner tuvo muchas oportunidades de expresar preocupaciones acerca de la creciente burbuja de bienes raíces. No lo hizo. Afortunadamente, los esfuerzos del Secretario Geithner de mover sus reformas financieras/regulatorias mediante el Congreso han fracasado hasta ahora. La esencia de su plan involucra darle a la Fed autoridad permanente para hacer un salvataje, lo cual sería un desastre completo: Necesitamos acabar con el ciclo de salvatajes, no intensificarlo.

Si hay algo en común entre casi todo rescate bancario durante los últimos 15 años es que Timothy Geithner siempre estuvo en la habitación donde se aprobaron. Cada uno de estos “rescates” trajo consigo estabilidad en el corto plazo a nuestros mercados financieros —pero solamente a cuestas de una inestabilidad a largo plazo.

Solo una manada de individuos podrían verdaderamente llamarse arquitectos de nuestro sistema financiero-regulatorio. Geithner, sin duda alguna, es uno de ellos. Pretender que recién ahora llegó a la escena no solamente es deshonesto, sino también peligroso. Sin una evaluación honesta de cómo la larga lista de rescates contribuyeron a la actual crisis —una evaluación que incluye admitir el papel que ha jugado Geithner— tenemos pocas esperanzas de evitar las próximas crisis.

Mark Calabria

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