martes, 16 de febrero de 2010

Grupos de presión: la historia de nunca acabar


Ya decía Churchill que la democracia era el peor sistema de gobierno exceptuando a todos los demás. Efectivamente la democracia ha proveído un mecanismo para lograr la alternancia pacífica en el poder. Pero el peor mal de la democracia son los grupos de presión o interés. Esto porque los beneficios se concentran en muy pocos, mientras que los perjuicios se diluyen en el resto de la población. Esta situación provoca que los grupos de presión tengan fuertes incentivos para presionar por legislación a su favor, mientras que el resto de los ciudadanos carecen de interés por impedirlo.

Pues bueno ya con el nuevo Gobierno los grupos de presión empiezan a hacer de las suyas. La Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica y de Representantes de Casas Extranjeras (Crecex) le solicitó a la Presidenta Laura Chinchilla volver al sistema de mini-devaluaciones. Así los miembros de Crecex desean que el resto de la población reciba una moneda que todos los días valga menos, mientras ellos se ven beneficiados por la certeza del tipo de cambio. El mal de Costa Rica sigue siendo la necia costumbre de tratar de vivir y tener éxito a costa del bolsillo ajeno.

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