lunes, 22 de marzo de 2010

Tema polémico: espirales subsidiarias


Una vez más, la Sala Constitucional se ha sacado de la manga, con una de sus "magistrales" sentecias, un nuevo argumento para meternos las manos en el bolsillo, gracias a un Recurso de Amparo del diputado Oscar López. Según la sentencia constitucional N° 2009-15666, los adultos mayores tienen "derecho" a viajar gratis en el tren, como parte de toda esta doctrina de accesibilidad y "solidaridad" que ha venido impulsando nuestro Estado, aunque con mayor vigorosidad desde que el legislador "con más visión del país" está en el Congreso, lo que ha generado una verdadera espiral de subsidios que se traducen en las formas más increíbles de solidaridad forzada.

Como si ya no bastaran las resoluciones de la Sala obligándonos a pagarle la viagra a los que sufren de disfunción eréctil, a subsidiar la compra de medicamentos particulares para enfermedades determinadas o a ofrecer tratamientos de fertilización in vitro, ahora los individuos que usan el tren para desplazarse a su trabajo o centro de estudio deberán pagar el pasaje de estos tiernos abuelitos. Ya el INCOFER comenzó a tramitar un incremento en las tarifas del tren para materializar el maravilloso y tierno "derecho" de los adultos mayores a rememorar su infancia con los viajes en tren.

¿Qué vendrá después? Como subsidiamos la viagra, ¿tendremos que subsidiar también los moteles para que los nuevos "garañones" disfruten del regalo de los ticos? ¿Y qué pasa si no consiguen novia para poner a prueba sus nuevas habilidades? ¿Tendremos que subsidiarles una prostituta? Como subsidiamos los pasajes de tren de los adultos mayores ¿nos tocará subsidiar también los de las mujeres embarazadas, los de los discapacitados, los de los estudiantes universitarios, los de los zurdos o los de los católicos? ¿Tendremos que subsidiar también un pasaje de avión, en primera clase, para que estos abuelitos vayan a pasar sus últimos días en Miami en forma gratuita? Es mejor no seguir haciendo estas preguntas, pues no vaya a ser que nuestros paternalistas gobernantes las tomen como sugerencia para sacarnos más dinero. Es mejor sentarse a esperar a que nos sorprendan con su gran creatividad para dicha empresa.

Como lo hemos preguntado en ASOJOD ¿cuándo parará esta charlatanería? ¿cuál es el criterio para decir que a unos sí le subsidian y a otros no? ¿cuál es el criterio para definir hasta dónde se le subsidia a alguien una tarifa? Con los disparates de nuestro Estado Social de Derecho, los costarricenses somos víctimas de la coerción institucionalizada para repartir nuestra riqueza y mantener los derechos, vicios, privilegios y sueños de otros individuos, sin la menor esperanza de acabar con la costumbre de meternos la mano en el bolsillo cada vez que la Sala o el Congreso lo consideran oportuno.

No importa si representan nuestras raíces culturales, si son nuestros abuelos, si ponen en alto el nombre del país en competencias internacionales, si son el futuro de nuestra patria o lo que sea, en ASOJOD siempre nos opondremos a que unos vivan a costa de otros. Rechazamos estar al servicio de una muchedumbre que brama por privilegios cada vez que puede, a costa de lo que tanto trabajo y esfuerzo nos cuesta ganarnos. Exijimos respeto por la propiedad privada y que, de una vez por todas, nuestros gobernantes entiendan que la solidaridad, si se considera un valor, requiere voluntad de los individuos para mantenerse y generar resultados pacíficos. De lo contrario, conforme las personas vean que pagar por los "derechos" de otros es una carga económica, pronto comenzarán las fricciones y las discriminaciones, perdiéndose todo el terreno ganado en materia de accesibilidad.

3 comentarios:

Marisa dijo...

El Estado del Bienestar, con una buena infraestructura de Servicios Sociales, es uno de los índices más claros de desarrollo social. Por ello, no se puede dejar todo en manos del mercado, ya sabemos que éste no sabe de justicia. Creo que las iniciativas subsidiaria tienen que seguir extendiéndose, siempre habrá quien se resienta porque no cumple todos los requisitos para acceder a ella, pero en eso consiste el pacto social. Por cierto, me parece de muy mal gusto lo que dicen de la prostitución, como si el sexo fuese un producto mercantil más. Primero hay que fijar bien los valores sociales...

La ASOJOD dijo...

Marisa:

Gracias por su comentario. En primer lugar, jamás puede ser un sinónimo de desarrollo el robo institucionalizado, por lo que cualquiera que lo mida de esa manera, tiene un serio problema de orden ético.

Segundo, ud dice que no se puede dejar todo en manos del mercado porque este no sabe de justicia, pero no podría estar más equivocada. El mercado es un conjunto de individuos que, en plena libertad y de forma voluntaria, realizan intercambios. Así las cosas, lo que los individuos que participan en un intercambio libre deciden, es justo para ellos, por lo cual el mercado sí sabe de justicia. Por si fuera poco, curiosamente esos individuos que realizan el intercambio en términos políticos, definen lo que es justo o no en un conjunto de normas, pues el Derecho es una creación espontánea que surge por el propio acuerdo de los sujetos participantes en relaciones jurídico-políticas.

Respecto a que si las iniciativas subsidiarias deberían seguir extendiéndose, no podríamos estar más en desacuerdo, toda vez que jamás consentiría que se continue con el robo. Porque estas iniciativas no pueden sostenerse de otra forma que mediante el Estado quitándole dinero a algunos para dárselo a otros y jamás logrará esgrimir una justificación moral para el robo. De lo contrario, caeríamos en una situación donde el fin justifica los medios.

El "pacto social" no consiste en legitimar el uso de la fuerza para que unos vivan a costa de otros. Por el contrario, toda la teoría contractualista en que se cimenta el concepto de "pacto social" concuerda que dicho pacto surge como necesidad de los individuos para protegerse de las amenazas del medio y de otros individuos. Jamás debe interpretarse como un cheque en blanco para meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos.

Finalmente, siempre he pensado que el sexo y la prostitución son productos mercantiles por dos razones: por el simple hecho de que los servicios de ese tipo se compran y venden y, segundo, porque tal intercambio será válido siempre y cuando se realice mediante la voluntad de las partes. Si en la actividad se aplica el uso de la fuerza, estamos ante figuras diferentes como lo serían la violación o el proxenetismo/rufianería.

Alejandro

Cucho Games dijo...

Alejandro

¿Cómo garantizar los servicios a los adultos mayores? ¿Cómo se evita la discriminación? "lo que los individuos que participan en un intercambio libre deciden, es justo para ellos, por lo cual el mercado sí sabe de justicia. " entonces si como mercado consideramos justo olvidarnos de los ancianos es correcto. Con todo respeto, recuerde que no hay reloj que de vuelta atras cada día somos más viejos. ¿Qué pasara cuando estemos sentados en esa silla? creo que aky aplicare el dicho Alejandro, no hables del parto sin haber parido.