lunes, 29 de marzo de 2010

Tema polémico: libertad a medias


En las últimas semanas se ha dado una serie de eventos que han llamado nuestra atención: la inconsecuencia de los grupos que apoyan la unión civil de personas del mismo sexo, situación que nos ha motivado para este Tema polémico. Primero que todo, hay que dejar claro que en ASOJOD, en repetidas ocasiones, hemos apoyado dicha iniciativa y criticado a quienes la oponen. Pero nos sorprende la confusión conceptual de lo que se podría llamar “liberales gringos” (esto es personas que apoyan las libertades civiles, políticas, culturales, religiosas, sexuales, etc, pero no tienen reparo en pisotear las libertades económicas de los individuos).

Por ejemplo estos “liberales gringos” se quejan con justa razón que dicho proyecto sea sometido a referéndum, en razón de que los derechos de una mayoría no pueden estar sujetos a los de una minoría. Pero curiosamente, no les importaba arrebatar los derechos individuales al comercio, a la libertad de empresa, a elegir, a competir, etc. durante la discusión del TLC. ¿Entonces en que quedamos?

Otra cuestión que salta a la vista, es que dichos “liberales gringos” adoptan las mismas poses y lugares comunes que las personas que atacan por oponerse al proyecto de unión civil. Ambos grupos recurren a una serie de entes metafísicos, fórmulas vacías a las que el individuo de carne y hueso debe someterse y rendir culto. En un caso es el cuento de LA FAMILIA, EL MATRIMONIO, LA LEY NATURAL, etc. En la discusión del TLC, estos mismos “liberales gringos” usaban la misma estrategia sólo que cambiaban el etiquetado del producto, así hablaban de LA SOBERANÍA NACAIONAL, EL BIEN COMÚN, EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO, LA JUSTICIA SOCIAL, etc. Obviamente dichas categorías no se sostienen ante el más mínimo examen crítico. Basta con analizar un momento el concepto de “BIEN COMÚN”. Esta categoría anti-conceptual pretende que existe un grupo monolítico y uniforme al cual le es común un determinado bien, lo cual, por supuesto, no es así. Los individuos tienen distintos intereses, metas, planes, que chocan a veces unos con otros, así que el bien de unos puede que no sea el de otros. De igual forma dicha afirmación supone que se puede conocer que es ese “BIEN”, bajo qué mecanismos, quién lo determina, qué pasa con aquellos que no quieran participar del mismo. Así podríamos seguir lanzando inconvenientes a dicha categoría, pero nos extenderíamos en demasía. Aquí el punto es que ambos están dispuestos a someter al individuo real y concreto a una serie de ideales y conceptos mal construidos que se derrumban en sus propias contradicciones.

Lo que nunca entendieron los “liberales gringos” es que esas libertades que tanto defienden son iguales a aquellas que tanto odian. Devienen de la propiedad privada: así, si soy dueño de mi cuerpo, debo serlo también de lo que produzco con él. Si puedo decidir con quien relacionarme en el ámbito personal, debo poder hacerlo en el comercial. Al fin y al cabo, de lo que estamos hablando en uno y otro caso, son personas adultas que llegan a un acuerdo que resulta de beneficioso mutuamente y que en nada incumbe a los demás, no importa cuantas criaturas metafísicas se invoquen.

Vale la pena cerrar este artículo con las esclarecedoras categorías de Rand al respecto:

"El bien, dicen los místicos del espíritu, reside en Dios, un ser cuya única definición es la de que se encuentra situado por encima del poder humano para comprender, definición que invalida la conciencia humana y anula sus conceptos de la existencia. El bien, dicen los místicos del músculo, es la sociedad, que explican como un organismo no poseedor de forma física, un ser superior, no encarnado en nadie en particular y en todos en general, excepto vosotros. La mente del hombre, aseguran los místicos de espíritu, debe quedar subordinada la voluntad de Dios. La mente del hombre, dicen los místicos del músculo, debe subordinarse a la sociedad. Las normas de valor del hombre, dicen los místicos del espíritu, se basan en complacer a Dios, cuyas leyes se encuentran muy por encima del poder humano de comprensión y deben ser aceptadas basadas en la fe. Las normas de valor del hombre, dicen los místicos del músculo, residen en el bien de la sociedad, cuyos postulados se encuentran por encima del derecho humano a juzgar y deben ser obedecidas como algo fundamental y absoluto. El propósito de la vida humana, afirman ambos, es convertirse en un abyecto fantasma servidor de un propósito que no conoce, por razones que no debe poner en entredicho (…)"

3 comentarios:

Jeudy Blanco dijo...

Me apunto a discutir el tema específico de la seguridad social, como opinión personal.

Yo apoyo la obligatoriedad de la contribución al sistema solidario de salud que tenemos en Costa Rica, aunque le acepto que es una contradicción en cuanto a temas de libertad (por eso no me pongo etiquetas en ese aspecto). También de antemano acepto que neustro sistema está lejos de ser perfecto y hay que corregir un montón de deficiencias, pero no creo que lo mejor fuera eliminarlo.

Si veo diferencias fundamentales en cuanto a quienes se oponen a la libertad individual, por ejemplo, en cuanto a legalización de las uniones de personas del mismo sexo. Por ejemplo, en lo 1ero, se sacrifica (obligado) un poco de libertad individual en pos de dotar a gente que carece de algo tangible como lo es atención médica. Es irreal pensar que una persona con un salario de 250 mil colones podría aspirar a una cobertura decente bajo, por ejemplo, el sistema gringo, con todas las precondiciones y restricciones que tiene.

En lo segundo, se quiere sacrificar la libertad individual de las personas en pos de algo intangible como "la moral universal" o la "ley natural", o bajo el argumento de "proteger a la familia", cuando estas uniones no representan ninguna amenaza para quienes tenemos una familia tradicional.

Podemos discutir a partir de semejanzas y diferencias en esos 2 temas específicos, la bola queda en su cancha ;-)

La ASOJOD dijo...

Jeudy:

Gracias por participar, resumo sus puntos de la siguiente forma:

1) Es cierto que una mejora en la salud de una persona es mucho más tangible y material que hablar de "la familia" "el matrimonio" etc. Pero, generalmente (no sugiero que usted sea uno de ellos) las personas ofrecen como justificación a dichas medidas (seguro social) una serie de palabrejas como las entrecomilladas con anterioridad, así nos dicen que esas medidas se toman en nombre de "la justicia social", "la solidaridad", etc. Eso es una de las cosas que en lo personal más me choca, preferiría que me digan: "mire lo vamos a perjudicar un poco (por cierto no creo que eso sea cuantificable) a usted para beneficiar muchísimo a otro, por qué: porque podemos."

2) Es cierto que sin seguro social existirían personas que no podrían cubrir satisfactoriamente sus necesidades de salud.

Pero mi pregunta, y a la cual nadie nunca me ha dado una respuesta satisfactoria al respecto (por eso creo lo que creo), es: ¿por qué la salud de alguien vale o es más imprtante, que mi derecho de propidad, por qué alguien esta legitimado para violentar mi propiedad de alguna manera e instrumentalizarme en algún grado, de dónde proviene dicha legitimación, y bajo qué criterios se toman dichas decisiones?

Saludos.

Manuel

Anónimo dijo...

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