lunes, 12 de abril de 2010

Tema polémico: la elección del Directorio Legislativo


Las primeras líneas del libro Teoría de Juegos para Científicos Políticos señalan que “la estrategia es la esencia de la política, un político no estratégico no puede alcanzar sus objetivos (…)”. La anterior cita es concluyente: quien no dirige sus acciones basado en una estrategia que resulte adaptativa al contexto, esta condenado a divagar en la arena política. En Costa Rica existen decenas de ejemplos que se pueden citar de políticos que, por sus decisiones no estratégicas, hoy no son más que fantasmas del pasado. Sirva la introducción para entender lo que acontecerá en Costa Rica, en el marco de la elección del próximo directorio legislativo de la Asamblea Legislativa, el 1 de mayo.

Una lección clave para desarrollar una estrategia es entender que,quien desarrolla y ejecuta las reglas de un juego, por definición, domina el juego. Y en el caso del Directorio Legislativo, esto resulta de suma importancia, ya que sus funciones no se limitan meramente a lo administrativo, sino que tiene potestades relacionadas con el procedimiento legislativo, como establecer el orden del día. Además, el Presidente del Congreso tiene como funciones nombrar las Comisiones Permanentes, dirigir las discusiones que se refieran al reglamento interno, conceder la palabra, llamar al orden, así como conceder, a los diputados, permisos para no asistir a las sesiones, entre otras. Estas tareas, sabiendo manipularlas, permiten dominar gran parte del funcionamiento legislativo.

Así las cosas, se entiende entonces por qué la elección del Plenario ha despertado inquietud entre quienes buscan una alianza de oposición al PLN (oficialismo), formado por PAC, PUSC, PASE, FA y, eventualmente, el ML o un directorio compartido por este último partido y el oficialista, opción que, en términos de votos, parece ser la más viable hasta el momento. Dado que el PLN cuenta con 24 votos, sólo requiere 5 más para alcanzar la cantidad que exige el Reglamento en orden de conformar el Directorio. Mientras tanto, la unión PAC-PUSC-PASE-FA cuentas con 22 votos. En tal situación, los votos del ML son decisivos para ganar. Como se puede ver, el partido que está en medio de todo esto es el ML, cuya estrategia de darle largas a la toma de decisión le ha servido para incrementar su poder de negociación.

Es importante decir que son varios los factores que pueden llevar a un partido a unir fuerza con otro para dominar un directorio. Por un lado, se podría pensar en la afinidad ideológica como una de ellas, pero no es necesariamente la más importante. De hecho, esta sería una explicación ingenua, entendiendo el desdibujamiento ideológico de “los partidos atrapa-todo” y tomando en cuenta la ambición como fuerza motora de los políticos, así como que la experiencia nos muestra que las coaliciones entre partidos que se ubican a los extremos del espectro ideológico son posibles. Por otro lado, la conformación de un directorio de oposición al Ejecutivo puede ser otra de las razones (y de hecho, es el argumento central en la actual coyuntura); sin embargo, tal consideración no resiste la prueba del análisis, ya que no se puede entender a la oposición como una fuerza monolítica al oficialismo. La oposición y el acuerdo se construyen entre los diferentes actores sobre temas y circunstancias específicas, no a lo largo de los 4 años de una legislatura. y menos en un escenario donde la disciplina y coherencia partidaria no están del todo claras. Por eso, entender la dinámica de un parlamento multipartidista como el costarricense como una dicotomía oposición-oficialismo es simplemente un error.

Otra razón a tomar en cuenta es que las coaliciones se construyen sobre agendas definidas. Es decir, sobre los objetivos que los políticos quieren alcanzar y que saben que no pueden obtener por si sólos. En tal caso, el Directorio Legislativo se debería conformar sobre la base de una agenda temática. Y aquí es precisamente donde debe empezar a jugar la estrategia de los partidos políticos. Entonces, la pregunta clave es: ¿cuáles partidos poseen agendas similares que permita alcanzar decisiones efectivas? ¿Será acaso la coalición del PAC-PUSC-PASE-FA más el ML o la alianza PLN-ML? La pregunta puede resultar truculenta, pues se basa en el supuesto que los partidos poseen agendas bien definidas, pero a juzgar por la improvisación de nuestra política, esto no siempre se cumple.

Se puede sumar al argumento que, ceteris paribus, las negociaciones entre 2 partidos resultan más sencillas que las negociaciones entre 5 o más partidos, por el simple hecho que ponerse de acuerdo entre 2 es más fácil que ponerse de acuerdo entre más de 2. Las conseciones, conversaciones e interacciones son, grosso modo, menos costosas conforme menor es el número de participantes y más cercanas son sus agendas, especialmente cuando dentro de ellas se encuentran puntos de confluencia.

Al fin y al cabo, lo que no se puede dejar de lado en el análisis es la simple y pura verdad de una negociación política del tipo que aquí tratamos: se trata de la búsqueda y el ejercicio del poder. Una visión idealista o purista no nos dejaría jamás entender las enmarañaras negociaciones que se esconden detrás de la política. La política es la búsqueda del poder y para acceder al poder se necesita estrategia. Siendo así, cabe cuestionarse ¿cuál será la estrategia del ML, como actor central en la coyuntura? ¿negociará con el PLN o con la alianza de oposición? ¿cuáles puntos en común tendrá su agenda con las de los otros partidos? ¿cuál será la estrategia del PLN o del bloque contrario para alcanzar los votos faltantes, en particular, los del partido que aún no ha decantado su posición? Sin duda alguna, serán estrategias a analizar una vez que los actores las revelen. De momento, queda esperar.

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