lunes, 17 de mayo de 2010

Tema polémico: la institucionalización de la violencia en las protestas


Para este Tema polémico queremos abordar un problema que se ha vuelto costumbre en nuestro país: la institucionalización de la violencia en las protestas. Para ello, deseamos retomar los dos casos más recientes, presentados en menos de una semana: la revuelta de manifestantes en el Traspaso de Poderes del sábado pasado y la protesta de estudiantes del colegio Vargas Calvo por el uso de pantalones ajustados.

Ambos hechos no son cosa aislada en la realidad costarricense, sino que son una manifestación de algo verdaderamente problemático: la institucionalización de la violencia en las protestas. Ya sea una manifestación por la "autonomía universitaria", o por la concesión de los muelles de Limón, o por la riña taxistas-porteadores, o por el medio ambiente, o por la aprobación de un Tratado Comercial, las manifestaciones en nuestro país tienen algo en común y es que los participantes están yendo más allá del derecho a la libre expresión para violentar sistemáticamente los derechos de los demás ciudadanos, entre ellos, el libre tránsito y la propiedad privada.

En ASOJOD no sólo repudiamos estos actos sino que ya estamos cansados de ver que por cualquier cosa, especialmente si es algo tan ridículo como pantalones ajustados, cientos de personas -especialmente estudiantes colegiales o universitarios- recurran a la violencia para resolver problemas o exponer su oposición a alguna medida. Lo peor del caso es que ellos forman parte de una ciudadanía que ya ve como recursos legítimos y válidos, la violencia y la agresión, hasta el punto de celebrar, cual efeméride, eventos tan lamentables como el 24 de abril de 1970, fecha en que se llevó a cabo una de las más violentas protestas en Costa Rica: las protestas estudiantiles contra ALCOA, que no lograron su cometido pues siempre se pudo llevar a cabo la explotación de aluminio, aunque sí consiguió demostrar que la destrucción de vehículos, la agresión contra otros ciudadanos, la ruptura de vidrios, el grafitti y la intimidación, pueden usarse para cualquier cosa.

Estamos ante una cultura realmente peligrosa, por cuanto que cada vez que surge un problema, los costarricenses están recurriendo a manifestaciones violentas, bloqueos, tortuguismo y destrucción, en fin, a todo un cúmulo de irracionalidades, en lugar de acudir a las vías institucionales correspondientes para exponer su oposición. Justamente, el caso de los estudiantes del Liceo Vargas Calvo refleja lo absurdo de la mentalidad de muchos manifestantes, que primero causan daños y estragos y después de todo el problema, dicen que buscarán el diálogo para evitar la violencia. O sea, primero tiran piedras y lastiman personas y después pretenden sentarse a conversar, cuando debieron haber actuado alrevés. ¿Por qué se saltan las vías apropiadas, cuando existen? Si son lentas o no dan resultados eficacez, ¿por qué no trabajar para mejorarlas en lugar de destruir todo lo que se encuentran a su paso? ¿Por qué no comportarse como gente civilizada, conciente de que gracias al pago de impuestos de todos los ciudadanos están cursando estudios en instituciones públicas y que no deben morder a la mano que les da de comer.

Lamentablemente, los jóvenes de hoy nos están demostrando cómo serán en el mañana. Cuando lleguen a las universidades, muchos de ellos querrán recurrir a la violencia como recurso para solucionar problemas. Y cuando traten de ser detenidos por las autoridades para reestablecer el orden, serán los mismos que se victimizarán como si estuvieran reprimiendo una manifestación pacífica; serán los mismos que dirán que vivimos en una dictadura que no tolera la libertad de expresión y serán los mismos que pretenden que los demás individuos sacrifiquemos nuestros derechos para que ellos puedan destruir con toda tranquilidad lo que se les antoje.

El problema es serio y requiere medidas serias. Más que la detención de estos revoltosos y un castigo ejemplarizante, se necesita que los individuos tomemos conciencia del despeñadero moral al que nos dirigimos y tomemos decisiones para evitarlo.









7 comentarios:

Cucho Games dijo...

Cuando era estudiante de mi cole, el camino se vio afectado por las constantes innundaciones, un puente quedo falceado, el autobus pasaba con la primer piña de llantas traseras por fuera, mis compañeros y yo insistimios ante la direción y municipalidad, ante la negativa de estos tomamos palas y votamos el puente. Curioso allí si se pudo solucionar el problema

La ASOJOD dijo...

Cucho:

Disculpe que hasta ahora le conteste, pero he estado super ocupado. El punto que ud toca refleja precisamente el problema de nuestra cultura política: sólo actuamos cuando tenemos el agua hasta el cuello. Así operamos todos: los gobernantes y los gobernados.

Y eso genera consecuencias negativas, como por ejemplo que la ciudadanía se acostumbra a aplicar la violencia para conseguir lo que quieren. Si los gobernantes responden de la forma que los manifestantes quieran, llegará un momento donde entraremos a una espiral de demandas incontrolable. Si me arreglan una calle con bloqueos, por qué no hacer lo mismo para que me den casa, para que saquen a un director de una escuela, para que renuncie un ministro o para que los Tribunales cambien su parecer respecto a alguna sentencia.

Al final, nos convertimos en una sociedad de chantaje, que sólo actúa por coerción, por amenaza, por uso de la fuerza. Entre eso y un colectivo de cavernícolas, no encuentro diferencia.

Alejandro

Cucho Games dijo...

Saludos Alejandro, tu punto es correcto, estamos entrando en un estado en donde la violencia pretende legislar ESO NO PUEDE SER.

Lo correcto sería que todo funcionara armoniosamente, o por lo menos dentro de los parametros normales, pero esa no es nuestra realidad.

El caso que te expongo, fue en mi epoca de cole, incluso me reuni con el Ministro Loria y muchos otroa POLI-Tikos, pero nuncA se logro nada.

Esta bien recriminar la conducta, pero a mi criterio mas importante es ver que esta creando la misma, yo no quiero Bangok en Costa Rica

Anónimo dijo...

O mas bien esto es una manifestacion del descontento popular ante las politicas economicas mercantilistas que fomentan el beneficio de grupos especificos, elevados impuestos a los bienes o la inflacion descontrolada por la impresion del gobierno de dinero sin respaldo para pagar sus excesivos gastos.
Es muy facil culpar a los grupos mas pobres, pero mientras esta economia sea mercantilista(Me parece una aberracion que la exclusividad de marcas exista en este pais como toyota y nissan entre otras), la inflacion este por las nubes y el ciudadano este condicionado por una economica repartida van a seguir estas manifestaciones.
Porque no cortar gasto publica, eliminar impuestos y abrir mas nuestra economia a mas empresas que compitan entre si. A lo mejor asi a la gente le va a alcanzar mas su dinero y no tengan que destapar su frustracion con violencia!!

P.D. Creo que hace falta un partido libertario de verdad, y no un culto hacia un tipo como Otto Guevara que deja mucho que desear!!

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

Totalmente de acuerdo con su comentario. Yo particularmente creo que el problema está en que la gente sigue esperando que el Estado le resuelva todos sus asuntos y no han asumido su propio rol como individuos que voluntariamente pueden organizarse para buscar soluciones reales.

La gente debe ir aprendiendo a buscar soluciones locales que provengan de la iniciativa privada y entender que del Estado no deben esperar nada más que la protección de sus derechos elementales (vida, libertad y propiedad).

Sin embargo, nuestros políticos deben dejar de legislar para la gradería de sol y ceder cada vez que la tribuna lo exige. Deben amarrarse los pantalones y ejercer el poder de policía que tiene el Estado para salvaguardar, precisamente, esos derechos elementales de los que hablaba.

Alejandro

Anónimo dijo...

Alejandro.

Me parece ingenuo que usted todavia piense que los politicos gobiernen para la tribuna. Me parece que anda dormido. Es bien sabido que estos gobiernos son promercantilistas, en donde se segmenta y distribuye el mercado de modo que se mantenga el beneficio a ciertos grupos.
Acaso usted como ciudadano no le parezca una aberracion que un monopolio subvencionado por el estado como Riteve le cobre para que le evalue el carro, pagando usted cuanto impuestos es inmaginable por la posecion de un carro: impuesto de consumo a la gasolina, impuestos de traspaso, marchamo.
O porque tengo que estar pagando peaje por usar una carretera que usted y yo pagamos para que es construya con el dinero que usted y yo pagamos.
Me vas a perdonar, pero es entendible que el pueblo se enoje y recurra a la violencia cuanto el gobierno te restrigue tus libertados de hacer tu propia empresa o disminuir tu ingresos con impuestos e inflacion. Como libertario entiendo el descontento de la gente. Estas politicas mercantilistas del gobierno, totalmente opuestas al libre mercado cercenan la oportunidad del ciudadano coriente a formar sus propias empresas y fomentan el empobrecimiento y la manipulacion del pueblo por demagogos.

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

No sea ridículo. Acá nadie hace manifestaciones porque le limiten la libertad o le confisquen la propiedad privada. El ingenuo o dormido parece ser ud.

Acá hacen manifestaciones cuando les tocan sus intereses, gollerías y demás dádivas que el Estado le ha dado a grupos de interés particular.

Es cierto que este es un Estado mercantilista, pero también populista. Si ud no puede ver que gobiernan para la tribuna (vgr. discursos), que el populismo es la herramienta para esconder todas las conculcaciones y exacciones, entonces no sé qué realidad política está viendo.

Acá lo que tenemos es un gobierno que busca complacer a dos grandes grupos: a los de presión, mercantilistas de quinta categoría que hacen negocios a costa de los demás ciudadanos (monopolios, subsidios, condonaciones, protecciones, licitaciones regaladas, etc.) y para el populacho. Aunque la mayoría de veces, lo del populacho no pasa del discurso, es claro que la prohibición de crucitas, el veto al aumento para Diputados y todas las políticas sociales selectivas son muestra que sustenta lo que digo.

Alejandro