jueves, 10 de junio de 2010

ECONOMÍA: Tormentas en ultramar


Exactamente cuando la economía de EE.UU. estaba recuperándose la crisis en Europa se ha agravado, como consecuencia del sobreendeudamiento de varios países de la periferia de dicho continente, incluyendo Grecia y España, que ya han mostrado síntomas avanzados de su problema, y Portugal, Irlanda e Italia, que todavía no.

La excesiva deuda de estas economías no preocuparía a los grandes países de Europa que manejan el euro —principalmente Alemania y Francia—, si no fuera porque sus bancos tienen la mayoría de la deuda de estos países, en forma de bonos, de tal forma que si ellos no pagan, los sistemas bancarios de los países grandes se verían en una situación muy mala. De esta forma, la ayuda que los países grandes del euro están dando a los que tienen problemas es en realidad una autoayuda, para que sus propios bancos (los de los países grandes) no quiebren.

Por esta razón puede esperarse que la ayuda a los países en problemas no faltará. Esto no quiere decir que todo está bien, sin embargo, ya que los países que darán la ayuda ya estaban enormemente endeudados antes de tener que ayudar a Grecia y compañía, y para hacer esto tendrán que endeudarse aún más. Para financiar esta ayuda, estos países van a tener que tomar prestado el equivalente a cerca de un billón de dólares (un millón de millones). Esto es una gran cantidad aun para los países más ricos y grandes de Europa. Es decir, el sobreendeudamiento se está regando por todo el continente.

Hay otros síntomas preocupantes. Como resultado de esta crisis de deuda, se espera que la demanda por importaciones disminuya en Europa, afectando las exportaciones chinas en un mal momento, ya que los precios de las viviendas en China han subido demasiado y si la economía no sigue creciendo puede reventar una crisis en la construcción, similar a la que comenzó hace un par de años en EE.UU. y que todavía no ha terminado de resolverse.

Si las economías China y europeas crecen a menor ritmo, necesitarán menos productos primarios, con lo que los precios de éstos tenderán a bajar, afectando el crecimiento de los países que exportan dichos productos. Éstos incluyen a la mayor parte de Latinoamérica, aunque no a El Salvador (nuestras exportaciones son en su mayoría industriales).

Por otro lado, el precio del petróleo y otros insumos de producción bajarían, con lo que disminuirían nuestros costos de producción. Es decir, los precios de lo que exportamos se mantendría estable mientras que los de lo que importamos disminuiría, facilitando nuestra salida de la crisis.

Esto ya parece estar sucediendo. El precio del petróleo cayó severamente en mayo. El Índice de Precios de Productos Primarios para la Industria del Journal of Commerce, un indicador de estos precios, cayó 57 por ciento en mayo, una caída similar a la de mediados de 2008, que precedió y acompañó a la crisis financiera de septiembre de ese año.

No puede saberse con certeza si esta caída es definitiva porque los precios de los productos primarios son muy volátiles. Pero es una señal que, junto con las otras, sugiere que estamos al borde de otra recesión (una recesión dentro de otra recesión que se está terminando).

La economía de EE.UU. no se libraría del impacto de esta potencial nueva crisis. Sin embargo, sufriría mucho menos que Europa y China ya que su mercado interno está creciendo fuertemente. La demanda norteamericana por nuestras exportaciones, que ya está aumentando, seguiría creciendo aunque probablemente no alcanzaría los niveles que tenía en 2008. Igualmente las remesas parecen comenzar a recuperarse.

Eso no implicaría, sin embargo, que no nos tocaría la crisis, ya que una gran parte de nuestras exportaciones van a los otros países de Centro América, que dependen de la exportación de productos primarios. En realidad, sus economías han estado creciendo más que la nuestra desde 2004, debido a que los precios de los productos primarios estaban aumentando. Ahora estarían disminuyendo.

Si se recupera la inversión en el país, lo cual depende de factores políticos, esta situación se revertiría y, como en los años 1998 a 2003, nuestras exportaciones y nuestra economía volverían a crecer más que las de los países del resto de Latinoamérica, que exportan productos primarios. En el último período en el que cayeron y se estancaron los precios de los productos primarios (1998 a 2003), las exportaciones de Latinoamérica cayeron porque exportan estos productos mientras que las de El Salvador crecieron establemente, porque nuestras exportaciones son mayormente industriales.

Esto pasó también con el crecimiento del Producto Interno Bruto del país, nosotros seguimos creciendo mientras ellos se estancaron. Esto puede volver a pasar, pero para que pase es necesario que el gobierno resuelva los problemas políticos que están atrasando la inversión.

Manuel Hinds

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