lunes, 31 de enero de 2011

Tema polémico: el dogma del género


Es común escuchar, en las discusiones y debates de “intelectuales”, el reproche de que vivimos en una sociedad patriarcal, donde la mujer ha sido históricamente subyugada bajo el dominio del hombre.

Es cierto que una revisión histórica refleja que la realidad política, cultural y económica de nuestro país, y del entorno mundial en general, se desarrolló bajo un contexto de sometimiento de la mujer. No podemos olvidar que unas décadas atrás, la mujer no tenía derecho al voto, al tiempo que su participación en la economía era nula o se limitaba a labores de poca relevancia. Desconocer estos errores es desconocer el desarrollo de nuestras sociedades.

Sin embargo, nuestras sociedades han cambiado, y hoy, las mujeres juegan un papel preponderante en amplios ámbitos del quehacer social general. Particularmente Costa Rica posee uno de los parlamentos con mayor participación de mujeres en el mundo, ocupando además altos puestos de mando en el ámbito público y privado. De hecho, en nuestro país el poder Ejecutivo es encabezado por una mujer.

No obstante, en medio de las luchas genuinas que muchos hombres y mujeres han dado en pos del justo reconocimiento de la igualdad de derechos y contra la discriminación por motivos de género, se ha fraguado un grupo de feministas radicales que ven la necesidad de inmiscuir la doctrina del género en los más recónditos e increíbles espacios del quehacer social. Para ciertos grupos que no reconocen el avance de nuestra sociedad en esta materia, las mujeres se encuentran en la misma condición que hace más de sesenta años.

Cabe señalar la odiosa deformación del español (como el ocurrente término "fiscala"), la absurda y risible propuesta de modificar nuestro himno nacional para incluirle la visión de género, así como la múltiple legislación que promueve la discriminación positiva, entre la que queremos destacar a la reciente Ley N° 8901, “Porcentaje mínimo de mujeres que deben integrar las Directivas de Asociaciones, Sindicatos y Asociaciones Solidaristas” publicada en La Gaceta el 27 de diciembre de 2010, en la que se obliga a las juntas directivas de este tipo de organizaciones a estar integradas de forma equitativa por hombres y mujeres. Este hecho ha sido denunciado por la Unión de Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP) como inconstitucional por limitar la libertad de asociación, consagrada en nuestra Constitución Política y, pronto, un sinnúmero de agrupaciones apoyarán esta tesis.

Los ideólogos del paradigma del género han promovido un cuerpo teórico feminista, que, sin duda, ha sido alimentado hasta convertirlo en credo indiscutible; cualquiera que ose a contradecirlo o cuestionarlo es un troglodita recién salido de las cavernas. Así, es casi imposible escuchar a una feminista hablar de los avances de los derechos de la mujer en nuestra sociedad y mucho menos a cuestionar sus propios postulados. Para estas personas, las mujeres aún viven bajo el yugo del hombre.

Karl Popper señalaba que la diferencia entre una actitud científica y una doctrinaria es que la científica se deriva de la capacidad que el científico tiene de especificar por adelantado bajo qué condiciones estaría dispuesto a abandonar su teoría y sus supuestos más básicos. Imre Lakatos agregaba en "La metodología de lo Programas de Investigación Científica", que la honestidad intelectual no consiste en intentar atrincherar o establecer la posición propia probándola (o haciéndola probable); más bien consiste en especificar con precisión las condiciones en que estaríamos dispuestos a abandonar nuestra posición. Los marxistas y freudianos comprometidos rehúsan especificar tales condiciones: tal es la señal de su deshonestidad intelectual.

Sería interesante preguntarle a una feminista comprometida –o a cualquier promotor del enfoque de género- ¿bajo cuáles condiciones estaría dispuesto a abandonar sus postulados? y ¿cuándo estaría conforme con el estado de cosas, y viviría en paz con el trato social recibido?, probablemente tal cuestionamiento termine en una mirada despectiva y una acusación de machista grosero.

viernes, 28 de enero de 2011

VIernes de Recomendación


Para este día les presentamos el ensayo: "La política y el lenguaje inglés" de George Orwell. Donde examina la importancia que presenta el lenguaje para el juego político.

jueves, 27 de enero de 2011

Jumanji empresarial: ¿Solidaridad? Tributaria


La discusión del paquete de impuestos no puede ser solamente acerca de las consecuencias económicas del mismo. Esa arista es la que menos nos debe de preocupar, pues el verdadero problema de nuestro país no es que se presente un paquete de impuestos, sino que existan los horizontes culturares, paradigmas, el sense of life para presentar el mismo. Lo que queremos decir, es que, es en el plano de las ideas, en el plano conceptual, en el plano de que función le corresponde ejercer al Estado dentro de una sociedad, donde estamos perdiendo la lucha y mientras la sigamos perdiendo, no hay buen panorama.

Este punto se revela a la perfección con el demagógico y cínico título que lleva el proyecto con que el Ejecutivo pretende meterle la mano en los bolsillos a los costarricense: “Proyecto de Solidaridad tributaria”. La palabra "impuesto" es muy sugerente: proviene de imposición, lo que significa que somos gravados, querámoslo o no. Simplemente el Estado, haciendo uso de su monopolio de la coacción, nos impone entregar (cual robo) el dinero que honestamente hemos producido y, de no obedecer, este no tendrá problemas en mandarnos de paseo a la cárcel por un par de años. Así no puede existir solidaridad alguna.

Lo que a estas alturas del partido aún no hemos entendido es que sólo es posible hablar de valores o antivalores, de bueno o malo, desde el libre albedrío, sin la libertad para elegir no se le puede reprochar o aprobar ningún curso de acción a un individuo. El problema de todo esto es que el gobierno, al igual que los Nazis, se han dado cuenta del poder del lenguaje, como bien ha sido detallado por Orwell. Así, ¿quién podría estar en contra de la “solidaridad” tributaria? ¿qué clase de seres humanos sin corazón no desearan ayudar a sus conciudadanos?

Desgraciadamente, estas son las armas que ha decidido tomar el Poder Ejecutivo para secuestrar el debate político y convertir esto en un puro y simple juego maniqueo con el propósito de descalificar a aquellos que, con argumentos serios, denunciamos que estamos cansados de pagar los platos rotos por los manejos irresponsables y hasta corruptos de la Administración Pública.

No obstante, mientras no tengamos claras estas sutilezas conceptuales seguiremos siempre con los mismos problemas y con las mismas fallidas soluciones.

miércoles, 26 de enero de 2011

Flash Legislativo


Al fin, luego de tantas semanas de espera, el Poder Ejecutivo envió a la Asamblea Legislativa el paquetazo de impuestos prometido -aunque no mencionado en campaña electoral-, mismo que se tramitará bajo el expediente N° 17.959.

El proyecto de "Solidaridad Tributaria" propone, en concreto, una transformación del impuesto de ventas a impuesto al valor agregado (IVA) y subir su base del 13% al 14%. Además, impulsa un incremento del 10% en el impuesto selectivo de consumo, un aumento de casi 2% al impuesto sobre transferencias de bienes inmuebles y un impuesto del 15% a las ganancias de capital. Los cálculos del Poder Ejecutivo indican que este paquetazo apenas generaría recursos equivalentes al 2.5% del PIB, cuando el hueco del déficit fiscal que se pretende tapar alcanza los 5.5% del PIB.

Como podrán notar, ni siquiera aumentando esos impuestos se arregla el tremendo lío en que los políticos irresponsables nos han metido. De hecho, en ASOJOD estamos seguros que este paquetazo más bien aumentará los problemas. Sin duda, incrementará la evasión fiscal -que se estima alcanza el 70% en la actualidad- y, al aumentar impuestos a Salud y Educación privadas, generará que muchas personas que hoy adquieren esos servicios por su cuenta -a pesar que ya pagan los públicos pero que, por su pésima calidad, deciden no utilizarlos- deban regresar a la CCSS y al sistema educativo público sin que estos se encuentren en capacidad de atender la demanda actual y, mucho menos, la futura. Pero la cosa no acaba ahí: más impuesto significa menos dinero en el bolsillo de los individuos, lo que se traduce en menor ahorro y menor inversión. Esto, a su vez, significará menor productividad, menor consumo, menor crecimiento económico, menos empleo y más pobreza. Menuda solidaridad tributaria la del Estado costarricense.

Los efectos negativos de este proyecto no acaban ahí. Sin embargo, queremos dedicar nuestra columna de los jueves, "Jumanji Empresarial" para que nuestros lectores puedan acceder a análisis más detallados de esta verdadera estupidez estatal de quitarle dinero a los ciudadanos generadores de riqueza para entregárselo al Estado generador de pobreza. Esperemos que puedan leerlos.

martes, 25 de enero de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: ¿verdad que nos lo prometieron?


La incapacidad del Estado para hacer las cosas bien nunca se reflejó mejor que en lo que ha tenido que ver con la famosa platina y su reparación. No voy a hablar más de esa experiencia -según algunos risible, en tanto que triste para otros- sino acerca de la dificultad que tienen los políticos de hablar con la verdad a los ciudadanos, como lo ejemplifican algunas de las promesas que tanto el Ministro como la Viceministra de Trasportes hicieron en torno a la reparación que al fin se lleva a cabo en la famosa platina.

Creo que los costarricenses somos concientes que estas obras iban a causarnos muchos trastornos, pero sabíamos que era urgente proceder a su reparación para evitar un mayor daño ulterior. Vimos, más que con agrado con resignación, la decisión anunciada por las autoridades del MOPT de proceder, a partir de la pasada Navidad, a repararla. Digo resignación porque sabíamos que nos iba a causar enormes enredos, pero había disposición para soportarlos, en especial porque con precisión esos funcionarios nos anunciaron un plan que mitigaría nuestra angustia. Nos lo hicieron saber en distintos medios: tomarían una serie de medidas que aliviarían la presión natural que surgiría sobre el tráfico usual al repararse el puente de la platina. Tristemente algunas de las más importantes promesas no se han llevado a cabo y otras han tardado tanto en ejecutarlas que cuando las hayan hecho, es de esperar que ya los trabajos en la platina estén concluidos.

Se prometió ampliar el servicio de trenes hasta San Antonio de Belén, de forma que aliviaría la demanda de tránsito que fluía por la platina. Pero, ¿qué pasó?. Que al momento en que esto se escribe -el 21 de enero- no hay tal servicio. Lo anunciado a principios de diciembre aún no se ha llevado a cabo. Se habló de traer unos trenes de España, pero la verdad es que no tenían el dinero para hacerlo. Luego, como excusa caída cual anillo al dedo, dijeron que el atraso se ocasionó por las fuertes nevadas en España que impedían el embarque de los trenes. Hace mucho que pasó eso y dudo que afectara en tal grado al embarque en los puertos. La verdad es que no se tenía los fondos disponibles para pagarlo y posiblemente por ello no se nos envió. Ahora (a mediados de enero) se asevera que, en lugar de los trenes españoles, usarán los algo viejos del antiguo ferrocarril a Puntarenas, y que empezarán a alistarlos para eso. Es decir, empezarán a funcionar cuando se haya terminado (ojalá) el arreglo de la platina. En síntesis, nunca se prestó el servicio de trenes a San Antonio de Belén anunciado para aliviar la presión por los trabajos en la autopista a Alajuela.

Caso similar de vía alterna ante esos arreglos que nunca existió fue la conclusión y reparación de tramos de la antigua carretera que va de Heredia a Alajuela. Lo que muestran ciertos noticieros es que es todavía se trata de un polvazal al que los viajeros le rehúyen por incómodo e inservible como vía alterna a la autopista en reparación. De nuevo, los trabajos no se han hecho con la celeridad requerida para que sirviera de desahogo y, si acaso estarán listos, lo será tal vez meses después de que la platina se arregló.

También increíble es lo sucedido con la puesta de un puente Bailey frente al Colegio Castella que aliviara el tránsito proveniente de la Valencia. Era de sentido común que, como estaban las cosas con un solo puente de acceso de una sola vía, al tratar de desfogar por allí el tránsito debido a la reparación de la platina, iban a darse enormes presas. Así ha sucedido, pero no es sino hasta ahora -esta semana- cuando se va a instalar ese puente Bailey, en lugar de haberlo hecho con tiempo antes de iniciar la reparación. O sea, ¡albarda sobre aparejo!: las obras para aliviar el tránsito se realizan en momentos en que se hacen los trabajos de reparación. No se en que mente encargada de la planificación de estas obras puede caber algo tan improvisado e inoportuno.

Sabíamos que las obras en el puente de la platina nos iban a causar enorme incomodidad, pero confiábamos en que las medidas que el Ministerio de Transportes nos había anunció para aplacarla efectivamente y oportunamente iban a ejecutarse. La verdad es que más parece que se trató de una burla, un engaño, que la implementación de un propósito para aliviar un problema. Tal vez las autoridades piensan que, una vez reparada la platina, estos episodios serán olvidados. Puede que tengan razón, pero podría ser que al fin, alguna vez, los ciudadanos estarán dispuestos a exigir cuentas ante tanta ineficiencia.

lunes, 24 de enero de 2011

Tema polémico: ¿demasiado tarde?


Sin duda la noticia de la semana fue la "inocente" llamada del ex Ministro de la Presidencia y ahora precandidato presidencial Rodrigo Arias, al actual Ministro de Seguridad José María Tijerino. Aduce el flamante exministro que el único objetivo de su llamada era que el señor Tijerino obtuviera información de un expediente penal que se tramitaba en su contra, pero que de ninguna forma se buscaba hacer presión política alguna respecto a la investigación judicial.

Por supuesto, esto no tiene ningún sentido, si don Rodrigo quería saber de que trataba el expediente era tan sencillo como que el mismo autorizara a un abogado de su confianza para que fuera al Ministerio Público a revisar y fotocopiar dicho expediente. Es obvio que esto lo sabe a la perfección el hermano del expresidente Arias, cuya profesión es la de la abogacía.

Para empeorar la situación, el día de ayer aparecen en el periódico La Nación unas declaraciones del actual Fiscal General que deben de preocupar a cualquiera: “En este país se acostumbra eso; es una práctica normal la de mandar mensajitos a través de interpuestas personas”. Estas afirmaciones denotan el erosionamiento del Estado de Derecho, la institucionalidad y separación de poderes, lo cual no nos sorprende, toda vez que resulta evidente que en Costa Rica, desde hace varias décadas, se decidió claudicar en la función primordial de un Estado: ejercer el monopolio de la coacción para lograr la tutela efectiva de los derechos individuales. En cambio, nuestro Estado se ha dedicado a repartir vivienda, educación, salud, pensiones, viagra, radio, televisión, telefonía, energía, agua, puertos, becas, etc. No cabe duda que nuestro Estado se encuentra muy ocupado ejerciendo otras tareas que no le competen con el consecuente deterioro de su responsabilidad principal.

Por último, existe una preocupación más, que es consustancial a esta problemática: ante una oposición débil, resquebrajada, inoperante y sin rumbo, ¿quién podrá sacar al PLN del poder y evitar que se convierta en una especia de PRI costarricense?. La alternancia en el poder resulta vital para el buen funcionamiento del sistema democrático, pero mientras la oposición siga en este estado deplorable, los costarricenses tenemos muchas razones para estar preocupados, máxime cuando el mensaje que envía el Poder Judicial es claro: aquí, con don Rodrigo, no pasa nada.

Hoy día, en ASOJOD nos preguntamos si será demasiado tarde para recuperar la decencia y la institucionalidad democrática que deben caracterizar al Estado de Derecho. Depende de cada ciudadano hacerse esa pregunta y buscar la respuesta.

viernes, 21 de enero de 2011

Viernes de recomendación


Para este Viernes de recomendación, queremos compartir con ustedes el extraordinario ensayo de Frederic Bastiat, "Petición", donde el autor demuestra, de una forma amena y exquisita, lo absurdo del proteccionismo comercial y los daños que causa.

jueves, 20 de enero de 2011

Jumanji empresarial: ¿Solidaridad Tributaria?


El Poder Ejecutivo la "sacó del estadio", como se dice popularmente: en la presentación del paquetazo de impuestos el pasado lunes 17 de enero en la Asamblea Legislativa, el Ministro de Hacienda puso la fanfarria y develó el tan "secreto" proyecto diciendo cosas realmente irrisorias.

Primero, empezó con el típico gráfico de la carga tributaria en Costa Rica, el cual usan los charlatanes para decirnos que en el país no se paga nada comparado las naciones miembro de la OCDE. Pero nunca nos dicen que esos países tienen ingresos per cápita 5 o 10 veces mayores que los nuestros ni que los ciudadanos allá ganan en monedas estables y no en una moneda de "Gran Banco". Mucho menos nos dicen que Suecia, la meca socialdemócrata, ya no es el "paraíso" que ellos imaginan. En ASOJOD hemos señalado, en reiteradas ocasiones, que ese país hace rato inició un proceso de reforma para abandonar las ideas retrógradas basadas en altos impuestos y alto gasto público y, así, dar paso a un esquema donde exista más iniciativa privada, mayor respeto por la propiedad y menos intervención estatal.

Los suecos entendieron las cosas: hasta antes de 1950, la carga tributaria en ese país era de 22% y, curiosamente, cuando era más baja, esa nación registró el segundo crecimiento económico promedio más alto de Europa. Pero luego de ese año y hasta los noventa, en el apogeo del "modelo socialdemócrata" y con una carga tributaria del 56% del PIB, el crecimiento económico de ese país fue uno de los más lentos del continente. Por supuesto que una atrocidad así era insostenible y, fieles al adagio que dice "no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo soporte", los suecos comenzaron, a inicios de la década de los 90, una verdadera revolución que ha permitido que en muchos ámbitos surja una cultura de la libertad de escogencia.

Sin embargo, los idiotas criollos nunca aprenden de las desgracias ajenas y por eso ahora pretenden subirnos los impuestos a los costarricenses, creyendo que la "magia tica" hará que las cosas sean diferentes al resto de los países. Por alguna razón que aún no entendemos, el Gobierno costarricense cree que un incremento de los impuestos no hará que las empresas extranjeras piensen en irse a otro lugar, no provocará más pobreza, mejorará la competitividad y permitirá el tan ansiado desarrollo antes del 2021.

Esos charlatanes que creen que pagamos pocos impuestos jamás se han puesto a pensar que el frío no está en las cobijas. El Ministro Herrero apuntó que Costa Rica tiene uno de los déficits fiscales más grandes de América Latina, pero no señaló a los culpables: un gasto público desmedido, un irresponsable crecimiento del empleo público (3 de cada 4 empleos creados en 2009 fueron plazas para el Sector Público), un ineficiente sistema de recaudación que permite que la evasión llegue al 70%, un régimen clientelista de exoneraciones para favorecer a algunos amigos y un endeudamiento de altísima magnitud. En síntesis, nunca quiso decirle a los costarricenses que el gran responsable de ese déficit es el mismo Estado y, por supuesto, no va a hacer gran cosa por acabar con esto. Entre las medidas que propone el Gobierno para "reducir el crecimiento del déficit" se encuentran algunas cositas enfocados a evitar que el hueco se haga más grande, pero nunca a taparlo: no hay cierre de instituciones, venta de activos del Estado o eliminación de grandes gastos en esa propuesta.

Por el contrario, según él, aumentar los impuestos es la panacea: arguye que las medidas propuestas -básicamente subir el impuesto de ventas al 14%, gravar las ganancias y réditos de capital con un impuesto del 15%, incrementar el impuesto a los vehículos en 10% y casi duplicar el impuesto de los traspasos de bienes inmuebles- generarán recursos para tapar el hueco en las finanzas públicas y hará de nuestro país el paraíso económico. ¡Cuidado amigos lectores, que el mundo está patas arriba!

Lamentablemente, en ASOJOD no creemos en la "isla de la fantasía" que propone el Gobierno actual. Por el contrario, como siempre lo hemos dicho, repudiamos los impuestos por ser un robo institucionalizado, una forma por la que el Estado -sin merecerlo- le quita la riqueza a los individuos.

Pero además de nuestra crítica moral, queremos apuntar hacia las consecuencias no previstas de este paquetazo de impuestos y que, contrario a lo que piensa don Fernando Herrero, no mejorarán la competitividad del país. Los funcionarios de Gobierno no nos dicen que los costarricenses tendrán que pagar más por bienes y servicios, así como tributar por sus ahorros, muchas veces exigüos para resolver el embrollo en que nos han metido ellos, ni que la producción y el consumo se verán fuertemente afectados, perjudicando el dinamismo de la economía que, de por sí, luego de una época de recesión apenas está intentando recuperarse.

Para empezar el análisis, centrémonos en la afectación hacia la competitividad. Al aumentar el impuesto de ventas, los productos se encarecen porque cada insumo que se requiera para su elaboración, también tendrá un precio mayor. En sencillo, esto quiere decir que el azúcar, los colorantes, el agua, la electricidad, la maquinaria y demás cosas que requiere la empresa que produce refrescos serán más caras al subir el impuesto de ventas. ¿Quién pagará los platos rotos? Inicialmente, uno podría pensar que el consumidor de refrescos, pues es al que le van a trasladar esos costos. La respuesta es correcta pero el recuento de los daños no acaba ahí: el propio empresario es también consumidor de esos insumos que requiere para la producción, por lo que el aumento en el precio también le perjudicará. Esto hará su actividad menos competitiva, sea porque tendrá que subir los precios de su producto para mantener la ganancia o porque tendrá que recortar gastos. Y adivinen por dónde revienta la cuerda cuando hay que reducir costos: por los empleados.

Veamos con más detalle. Si el refresco se encarece, es muy probable que la gente consuma menos, reduciendo las ganancias del empresario. A eso hay que agregarle que el impuesto a las ganancias y réditos de capital contribuirá a que esas ganancias sean aún menores. Algunos considerarán que es positivo que el empresario pierda dinero pues, "de por sí tiene mucho", pero no se han detenido a pensar qué significa eso: si él pierde, perdemos todos.

Si aumenta el precio de todos los insumos, aumenta también el del producto final -el refresco-. Así, los consumidores tendremos que pagar más por adquirir lo que necesitamos o deseamos. Si no quiere incrementar el precio para no perder competitividad, el empresario tendrá que reducir costos y, normalmente, esto significa que despedirá trabajadores o innovará menos en tecnología, maquinaria, capacitación de su personal, incentivos por productividad, expansión, etc. Al final, también perderá competitividad.

Esas personas que perderán su empleo pasarán a engrosar las filas de la pobreza. Con un sinnúmero de empresarios en situaciones similares al del ejemplo, podemos imaginarnos que miles de familias perderán su fuente de ingresos. Eso se traduce en menos oportunidades de educación, salud, vestido, recreación, etc. es decir, en menos consumo. Si se consume menos en cada empresa en el país, el resultado es simplemente lo mismo del ejemplo pero con una magnitud mayor.

La gente no guarda su dinero debajo del colchón; por el contrario, la pone a trabajar y con eso, muchos ganan. Cuando se tiene riqueza, se puede ir a comer a restaurantes, se puede comprar más ropa, más equipos de cómputo; se puede viajar más y pagar mejores servicios. En otras palabras, se puede dinamizar la economía, permitiendo que otros adquieran riqueza, generando empleo y abriendo un sinfin de oportunidades.

Pero no, esos idiotas criollos que nos gobiernan pretenden reducir esos beneficios. Procuran quitarnos la riqueza, hacernos más pobres, menos competitivos; desean ahuyentar a los empresarios extranjeros y suprimir a los nacionales, acabar con las oportunidades para los jóvenes que hoy se preparan en las universidades, institutos, etc, cerrarle la puerta a los que quieren salir de la pobreza. Menuda "solidaridad tributaria" la que pretende Laura Chinchilla.

miércoles, 19 de enero de 2011

Flash Legislativo


El pasado lunes 17, los Diputados retomaron sus funciones luego del receso de fin de año. Reingresan al periodo de sesiones extraordinarias, donde la definición de la agenda corresponde exclusivamente al Poder Ejecutivo. En otras palabras, doña Laura Chinchilla y sus ministros tienen, hasta el 30 de abril, la facultad para definir hacia qué temas prioritarios debe dirigirse la discusión parlamentaria.

Todo parece indicar que empezaremos el año con el famoso Plan Fiscal, una verdadera idiotez en todo momento, pero especialmente luego de una crisis y en pleno periodo de recuperación. El Gobierno demuestra, con esto, que está decidido a evitar que los costarricenses puedan generar riqueza.

Otro tema que suena para continuar es la interminable Ley de Tránsito, que por correr y complacer a medios de comunicación y periodistas irresponsables, ha estado plagada de errores e insensateces. Tampoco podemos olvidar la Ley General de Electricidad, tema en el que el Gobierno vuelve a mostrar su falta de inteligencia, prudencia y sentido común, toda vez que pretende hacer un gallo-gallina, con una apertura a medias combinada con una especie de burbuja de protección al ICE. Si, por la víspera se saca el día, en ASOJOD tampoco tenemos muchas esperanzas que, de aprobarse dicha ley, se beneficie a los ciudadanos.

Quizá a esos tres temas se les une, en importancia, que en estas fechas comienzan a calentar las negociaciones de cara al 1° de mayo, fecha en que se debe elegir un nuevo Directorio. Muy posiblemente, el Diputado Villanueva persistirá en su intento de continuar como Presidente, pero habrá que ver si tiene los votos. Si en el Movimiento Libertario queda algo de decencia y sensatez, el famoso pacto de gobernabilidad firmado por doña Laura y el caudillo Guevara debería pasar a la historia y, ese partido, tendría que dedicarse a hacer lo que los votantes que el pasado 7 de febrero le mandaron: oposición.

El PAC y el PUSC también deberán definir su agenda. Mientras los primeros parecen ser los más claros en cuanto a su función de oposición, los segundos están en una etapa de reinvención, tratando de quedar bien con todos pero, al mismo tiempo, obteniendo dividendos para sus proyectos. Del PASE y los minoritarios es poco lo que se puede decir, salvo que el Diputado Villalta sigue dominando la agenda ambiental, con gravísimas consecuencias para el desarrollo del país, pero beneficiándose de la torpeza, miedo e incapacidad de los demás partidos para oponerse a sus disparates.

Como podrán observar, no vienen meses fáciles en Cuesta de Moras. La negociación, el tacto y las "puñaladas por la espalda", aunque suene paradójico, pueden ser el pan de cada día de acá en adelante.

En ASOJOD estaremos muy pendientes para ofrecerles, a su debido tiempo, nuestra opinión sobre los temas antes mencionados y los que seguramente surgirán conforme avance el tiempo.

martes, 18 de enero de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: escasa visión universitaria


Este año lectivo, la Universidad de Costa Rica rechazó más de 3.000 estudiantes, quienes no pudieron ingresar por falta de cupo. La principal razón para ese rechazo, de acuerdo con la rectora de la Universidad, doña Yamileth González, es la falta de aulas en la sede central en San Pedro de Montes de Oca. Ella aseveró lo siguiente: “La falta de espacio físico es el mayor limitante para a ampliar la cobertura; a veces tenemos dinero para pagar a los docentes, pero no las aulas para asignarlas a los grupos.” (La Nación, 15 de enero del 2011).

Desde hace muchos años me había dado cuenta de la mala utilización de las instalaciones físicas que había en esa universidad. En cierto momento daba clases de Economía en la Facultad de Dentistería (o como se le llame) y al ser las seis y media de la tarde en el edificio no se encontraba un alma. En realidad era toda una aventura salir del edificio si uno se tenía que quedar unos minutos con los alumnos, pues las puertas principales de acceso se cerraban y para salir había que caminar por algunos pasillos que daba horror: en todo momento pensaba que era un lugar en que apropiadamente Freddy Krüeger podía aparecerse. Con suerte aparecía un guarda que nos guiaba a través del laberinto, pues todo estaba ya a media luz.

El contraste con las universidades privadas era notorio. En estas, tanto los fines de semana como durante las primeras horas de la noche la actividad estudiantil bulle. En las públicas casi que asustan. Como economista tan sólo digo que en las primeras suele tenderse a un uso eficiente del capital físico, en tanto que su subutilización es la regla en las universidades públicas (como lo había comprobado en la Universidad de Costa Rica). Ello se debe a que en la universidad privada es obligatorio lograr un rendimiento de la inversión, mientras que en las públicas no. En sencillo, se trata de sacarle el jugo a las aulas y edificaciones, en tanto que en la universidad pública como los administradores no son los dueños que deben recuperar la inversión, no parece importar mucho el que se desperdicie su utilización. Tal vez se debe a que no son responsables de proveer de su bolsillo el gasto en que se debe incurrir para prestar el servicio, pues simplemente su financiamiento proviene principalmente de los impuestos que pagan los ciudadanos; esto es, del presupuesto público, y una parte menor de las cuotas relativamente bajas que cobran a los estudiantes.

Por ello la señora rectora de la Universidad de Costa Rica es capaz de lamentarse de que el problema con la falta de admisión es la carencia de edificaciones y no parece importarle el que se usen menos de lo que podrían esperarse.

La genialidad de la gestión pública no llega hasta aquí: ya los gobernantes anuncian que propondrán un impuesto a las ventas del 15% en el pago por la educación en las universidades privadas. A ellas posiblemente acuden muchos hijos de familias que pagan los impuestos que a la vez son la fuente principal del financiamiento de las universidades estatales. En sencillo, hoy no sólo tienen que pagar por su educación en las universidades privadas, sino que también contribuyen a sufragar los gastos de la educación universitaria pública mediante los impuestos que deben pagar. De aprobarse la propuesta del gobierno, este doble pago va aumentarse pues se les ha ocurrido que además deben pagar el impuesto sobre las ventas.

Pero hay más: las universidades privadas se han convertido en una salvada ante la incapacidad de las universidades públicas de absorber la demanda de educación universitaria. La mejor prueba de ello es que son muchos los estudiantes que no pueden entrar por falta de cupo en las universidades públicas, por lo cual deben acudir a las privadas.

Dada la "genialidad" de la propuesta de este gobierno de gravar con el impuesto de ventas a los costos de la universidad privada (que son ya relativamente mucho más altos que en las públicas) este impuesto provocará que surja una mayor demanda por educación en las universidades públicas ante el descenso en la capacidad de ”comprar” la educación universitaria privada. Lo grave es que este traslado de la demanda de educación universitaria no podrá ser absorbido por las universidades estatales, lo cual significa que habrá estudiantes que ahora no podrán realizar estudios universitarios. Y "albarda sobre aparejo", mayor el daño ante la incapacidad de absorber esta demanda exceso de la educación universitaria pública, pues como señala, insensible o desconocedora, doña Yamileth, la falta de capacidad instalada es el principal factor que impide ampliar la matrícula. ¿Qué espera para usar más intensivamente la capacidad actual instalada?

Jorge Corrales Quesada

lunes, 17 de enero de 2011

Tema polémico: ser liberal no es ser de "derecha"


En cuanto a posiciones políticas, quizá los términos más comunes con los que la gente se identifica y que la academia, los medios de comunicación y la población en general reconocen, son izquierda-derecha. Esta dicotomía se ha usado, comúnmente, para denotar a quienes apoyan el comunismo (izquierda) frente a los que prefieren el capitalismo (derecha), pero cayendo en un burdo simplismo con importantes consecuencias, todo lo cual queremos abordar en este Tema Polémico.

En ASOJOD queremos centrarnos en explicar que el liberalismo y la derecha, aunque típicamente se han considerado "hermanos" o, incluso, equivalentes, son sumamente diferentes. Para ello, primero hay que explicar qué se entiende por "derecha". Sin entrar en mucho detalle, la dicotomía izquierda-derecha se popularizó luego de la II Guerra Mundial, con el inicio de lo que se conoció como Guerra Fría, una disputa geopolítica entre las potencias socialistas -lideradas por la antigua URSS- y las capitalistas -comandadas por USA-. Se suponía que era el enfrentamiento entre opresión y libertad, entre un Estado centralizado y un mercado descentralizado. Frente a ello, académicos, políticos y demás, comenzaron a desarrollar sus propias teorías para explicar la dicotomía, pero siempre entendiéndola como un continuum con dos extremos -izquierda y derecha- en los cuales, los actores se movían en una línea que marcaba diferencias de grado.

Sin embargo, esa caracterización hoy día, está superada o, al menos, debería estarlo. ¿Por qué? Básicamente por dos razones: 1) es anacrónica y 2) es simplista. En cuanto a la primera, es obvio que superada la Guerra Fría, no hay bloques de poder tan claramente definidos como en su momento, sino que el poder se ha distribuido en una multiplicidad de actores que deben ser considerados en el análisis. La segunda tiene que ver no sólo con la ideología, sino con los intereses. No sólo hay más actores, sino que el desarrollo teórico-filosófico demuestra que los bloques "izquierda" y "derecha" no son monolíticos e, incluso, contienen elementos que no calzan en su caracterización. Primero, es imposible pensar que hay un grupo de corrientes socialistas uniformes: las diferencias entre marxistas, stalinistas, luxemburguistas, comunistas, troskistas, maoístas y demás, así lo demuestran, al igual que las divergencias entre los que se consideran "capitalistas". Es muy irresponsable, desatinado y hasta irrisorio, ver que se considere como pares a liberales, socialdemócratas, fascistas y otros grupos que, comúnmente, se ha dicho no son socialistas. Ante ello, ningún analista serio -este término definitivamente excluye al ejército de charlatanes que, con título o sin título que los califique, pretenden entender y explicar la política- usaría actualmente esa categoría de izquierda-derecha, sea para explicar la economía, la política, el derecho, la sociología o cualquier otra disciplina, pues la teoría ha avanzado lo suficiente como para dejar claro que existe una multiplicidad en el pensamiento y que las marcadas diferencias impiden que se les clasifique en un plano unidimensional.

Pues bien, la realidad demuestra que esos charlatanes e irresponsables son los que dominan los medios de comunicación, las aulas de los diferentes niveles educativos y el discurso público, toda vez que aún hoy es fácil escuchar a alguien relacionar a corrientes de pensamiento claras con esas categorías superadas. Justamente ese es el caso que queremos abordar, cuando se considera al liberalismo como parte de la derecha, hermanándolo con el fascismo o la socialdemocracia.

Empecemos por explicar, grosso modo, los principios fundamentales del liberalismo o, por lo menos, los que fungen como común denominador entre las diferentes ramificaciones de esta corriente. Fundamentalmente, quienes se ubican en esta corriente comparten su aprecio por la libertad, el individualismo, el mercado como mecanismo de generación y distribución de riqueza, la descentralización de la información, la propiedad privada, la reducción del Estado y la iniciativa y decisión privadas. Por su parte, las características principales de la socialdemocracia son la intervención del Estado en las decisiones de los ciudadanos, la distribución de la riqueza, los derechos colectivos o sociales, la supeditación de lo individual a lo colectivo, entre otras. Queda claro que no son lo mismo.

Con el fascismo también existen diferencias que hacen que el liberalismo sea diametralmente opuesto. Hoy día, esos charlatanes e irresponsables de los que hablábamos en párrafos anteriores, dicen que las dictaduras militares en Chile y Argentina o que el "imperialismo" estadounidense son sinónimo de liberalismo. Nada más errado. Si bien es cierto que en Chile se tomaron algunas medidas liberales -reducción de aranceles, privatización de empresas estatales, transformación del sistema de pensiones, pasando de un esquema de reparto a uno de capitalización individual, potencialización de la libre competencia, desrregulación, etc.- lo cierto es que se llevaron a cabo en un contexto muy particular, caracterizado por la falta de libertad en otros ámbitos de la vida y por la existencia de una dictadura atroz y violatoria de los derechos individuales. Inclusive, en la actualidad, es posible observar cómo en ese país todavía persiste una defensa y un enfoque de libertad económica, pero no de libertad civil, política, decisional, etc. Temas como el aborto, la unión civil de personas del mismo sexo, entre otros, se mantienen con un bajo perfil, posiblemente por la influencia de la religión, que en esa nación es un factor muy importante para el conservadurismo.

En cuanto a Argentina, lo único en que coincidió con el liberalismo fue en un incipiente proceso de apertura económica que, hasta la fecha, no se ha consolidado por causa del imperante mercantilismo existente en esa sociedad. Si bien es cierto que algunos intentos por sacar al Estado de varios ámbitos de la economía tuvieron lugar -como en el caso de las privatizaciones- todo esto no se dio en un ambiente de libertad. Las empresas estatales no se vendieron como en una economía de mercado -donde no existen barreras de entrada para los competidores- sino que le fueron traspasadas a personas cercanas al Gobierno. El proteccionismo comercial, la corrupción, el despilfarro de los fondos públicos y las medidas anticompetitivas -impuestos altos, regulaciones absurdas, burocracia y tramitología- son elementos evidentes en el funcionamiento de ese país.

Por su parte, Estados Unidos -calificado por los partidarios de la teoría de la conspiración como "imperialista"- es un vivo ejemplo de todo lo que NO es liberalismo. Esa sociedad abandonó las ideas liberales desde la década de los 30, cuando se pusieron en marcha las políticas keynesianas diseñadas para la supuesta salvación de la economía y que, hasta estos días, no han sido eliminadas. Todavía persisten altos subsidios, enorme gasto estatal, regulaciones odiosas y una compra-venta de favores políticos que, aunque importante y destructiva, no alcanza los niveles de los países latinoamericanos.

Como podrán ver, y para confirmar los invitamos a investigar más acerca del pensamiento liberal, quienes creemos en la libertad verdaderamente, lo hacemos como un valor indivisible: no se puede hablar de libertad económica sin libertad civil o política y viceversa. Por ello, repudiamos todo uso de la fuerza y la coerción, todo impedimento a que los individuos piensen, se expresen, se asocien y busquen los fines que desean.

Los liberales creemos que el Estado debe salir completamente de la economía y de la vida de los ciudadanos, dedicándose únicamente a brindar protección a su vida, libertad y propiedad, y no a subsidiar pobreza, intervenir mercados, regular actividades productivas ni obstaculizar las decisiones individuales. Pensamos que el Estado no debe tener empresas, hospitales, escuelas, colegios o universidades, sino que todo eso debe ser privado, pero en un sistema donde libremente se pueda competir y escoger, no donde los políticos le aseguren un monopolio a los empresarios.

Defendemos la iniciativa privada para que las personas, haciendo uso de sus recursos, puedan escoger la actividad a la que desean dedicarse para obtener ingresos y que los otros individuos, libre y voluntariamente, decidan si premian o castigan su esfuerzo. Procuramos que las relaciones entre las personas se basen en el intercambio, definiendo cada parte lo que considera como valor y transándolo según los términos que ellos escojan, sin intervención de terceros.

Rechazamos los subsidios, los impuestos y el absurdo gasto público que tienen la mayoría de los Estados actuales, pues quitarle riqueza a quienes la han producido por su esfuerzo y talento para dársela a quienes no la han producido es inmoral. Además, es ineficiente, pues las personas no salen de la pobreza con base en bonos, becas y demás ayudas estatales, sino por la búsqueda de oportunidades de mercado, es decir, por la creatividad y capacidad para satisfacer necesidades de consumo.

Ser liberal no es ser de derecha. El fascismo pretende colocar valores colectivos por encima de los individuales; supeditar a las personas a entelequias como "patria", "bien común", etc. que no son otra cosa que el camuflaje para que unos utilicen a otros como medios para alcanzar sus fines. El fascismo se basa en el corporativismo, esto es, el Estado definiendo quiénes son los ganadores y perdedores de la actividad política y económica, dirigiendo la producción, asignando beneficios a sus amigos y perjuicios a sus enemigos, mientras el liberalismo busque que sean los consumidores los que premien o castiguen.

La socialdemocracia o el socialcristianismo coinciden con el fascismo en la supeditación del individuo. Para esas corrientes, siempre hay algo más importante que la persona como para obligar a esta a ser un simple medio, despojándola de su riqueza, su talento, su trabajo, su esfuerzo y su dignidad. Comparten como valor que el individuo no es, para esas corrientes, más que un instrumento a disposición del político de turno para la consecución de valores antojadizos y caprichosos, basados en las ocurrencias y perversiones.

El liberalismo, por el contrario, es la única corriente de pensamiento que respeta la diversidad, aunque sea en su contra. La única que no pretende obligar a las personas a contribuir en el alcance de fines que no le son propios, la única que respeta al individuo como un ser que requiere, como condiciones sine qua non, la libertad, la propiedad y la vida para poder desarrollarse.

Así que cuando escuchen a alguien hablar de derechas e izquierdas y, principalmente, confundir al liberalismo con la derecha, pueden estar seguros que están frente a un estafador intelectual, frente a un charlatán que, por ignorancia o maldad, está tratando de confundirlos.

viernes, 14 de enero de 2011

Viernes de Recomendación


Para este Viernes de Recomendación les presentamos el discurso del expresidente de los Estados Unidos Ronald Reagan ante la Covención Nacional Republicana en 1964 llamado Tiempo para Elegir. En éste discurse Ronald Reagan expone sobre la necesidad de una sociedad con mayor libertad y menos control estatal como único medio para alcanzar el bienestar general.

jueves, 13 de enero de 2011

Jumanji empresarial: La sociedad emergente


A pesar de la aparente tendencia al desorden que existe en la naturaleza, el universo o los sistemas socioeconómicos (como los pares de medias en una gaveta), reina un sorprendente orden en los sistemas complejos que observamos, siempre y cuando los observemos a distancia y sin intervenir en ellos. Las estrellas se agrupan en galaxias; las hormigas trabajan en conjunto en sus colonias; las especies interactúan formando ecosistemas; las neuronas coordinan, como luciérnagas en un arbusto, para producir el pensamiento; y los entes económicos intercambian bienes y servicios formando una infinita red de intercambio, o lo que conocemos con el nombre de economía. Vivimos en sociedades, donde –dadas las condiciones necesarias– emergen comportamientos sociales impredecibles pero increíblemente armoniosos. El orden emerge del desorden a nuestro alrededor, y solo nuestra intervención artificial como observadores y actores nos hace percibirlo bajo la forma de caos.

La sincronización es una característica persistente en el mundo de la materia y lo vivo. Hormigas individuales reaccionan a la manera de robots a las señales químicas de sus vecinos durante sus cortas vidas, mientras la colonia como un todo vive, madura y muere, semejante a un organismo autopoiético que trasciende cualquier individuo. Las células individuales y especializadas de nuestro cuerpo se comunican entre sí químicamente y se autodestruyen para que otras nazcan, pero la entidad – que es el “ser”– no deja de existir hasta que muere como un todo, dejando espacio para que otros seres vivan. Asimismo, en el sistema socioeconómico, diferentes entes económicos actúan en busca de su propio bienestar, interaccionando con los demás consumidores, de lo que emerge un proceso económico sincronizado. Inclusive la conciencia pareciera ser emergente de un aparente caos de neuronas que se comunican y retroalimentan a velocidades impresionantes, trabajando en coro a la hora de formar nuestra memoria y pensamiento.

A partir de este nuevo paradigma emergente, el reduccionismo clásico (entender al mundo, tratando de entender sus componentes) queda atrás, en el olvido. La auto organización pareciera ser inevitable en medio de las interacciones de los vecinos inmediatos (partículas, células, seres vivos) y no debido a la intervención artificial de actores a distancia y sin la información apropiada. Los sistemas complejos son, por naturaleza, libres de tomar más de un camino predeterminado hacia el futuro, de tal forma que se desvían de la acción mecánica y predecible. Todas las organizaciones, comunidades, sectores económicos, economías regionales y otros entes globales resultan, en esencia, complejos.

Si esto es cierto, entonces lo que los economistas estatistas y políticos contemporáneos hacen y deshacen, con el propósito de manipular los procesos económicos y sociales, solo estaría aumentado la entropía de los sistemas e impidiendo la autoorganización emergente y sincronizada, necesaria para el bienestar del ser humano. Gracias a esta hipótesis, podríamos concluir –en consecuencia– que la sociedad sincronizada emergente reclama un máximo de libertad y cercanía entre los individuos y, a la vez, una ausencia total de intervención de agentes políticos a distancia y ajenos a la comunidad.

Andrés Pozuelo Arce

martes, 11 de enero de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: se vislumbra una buena decisión


El Ministro de Obras Públicas y Transportes, Ingeniero Francisco Jiménez, ha empezado bien el año 2011 con su decisión de ir moderando la limitación a la libre circulación que el Estado costarricense impuso hace tiempo al libre tránsito en la ciudad de San José.

He dicho que “se vislumbra” porque a la fecha en que esto se escribe, la restricción vehicular, así llamada, se ha suspendido gracias a la ineficiencia (para nuestra suerte) de ese Ministerio en enviar a tiempo a la Imprenta Nacional un nuevo decreto que mantuviera la restricción actual. Por eso es que no tenemos en esta primera semana de enero limitación alguna para circular. Pero el Ministro nos anuncia que la nueva restricción (cuando manden a tiempo el decreto para su publicación, que estoy seguro no fallará esta vez) en vez de ser de un día entero según la placa, como era hasta ahora, será de acuerdo con el número de placas pero sólo para ciertas horas: de 6 a 7 y media en la mañana y de 4 y media a 7 en la noche.

Esto permitirá que los costarricenses estemos menos limitados en nuestro derecho a circular libremente, pero también mejorará lo que hoy tarda un ciudadano en acudir a sus centros de trabajo al verse impedido de manejar por la carretera de circunvalación o por el centro de San José. Esto se traducirá en una menor utilización de combustible que la actual, pues se le venía obligando a tomar desvíos que alargaban su ruta normal y así gastaba más gasolina. Posiblemente hasta lograremos ahorros en el tiempo de tránsito, pues los desvíos que había que tomar se saturaban fuertemente al vernos los ciudadanos obligados a usar rutas menos eficientes.

El ahorro previsto en la cantidad de combustibles va a ser muy útil porque ya se avecinan fuertes aumentos en sus precios (y les apuesto que aumentará la inflación importada, lo cual mostrará como las tasas relativamente bajas se debían a la moderación del alza en los precios internacionales y no a la magia del Banco Central, como nos lo ha querido demostrar).

Estos incrementos en los precios de los combustibles espero que no vayan a impulsar a quienes erróneamente promovieron la restricción vehicular bajo el pretexto de que se lograría un ahorro. Algunos datos, que luego dejaron de brindarse al público, nunca mostraron ese ahorro de combustibles que juraron se daría. Espero que el Ministro, que me parece ser una persona bastante razonable, no hará caso a estos futuros y repetidos cantos de sirenas, que más bien terminan por causar un grave daño. Espero que más bien se resista a volver a una restricción torpe que hoy está decidido a abandonar y que en realidad es poco lo que puede haber permitido de ahorro en combustibles para todo el país.

Habrá otro factor que jugará en contra de la inteligente decisión del Ministro de Transportes: la angurria del Estado. ¿Acaso no se han dado cuenta de la jugosísima fuente de ingresos que constituyen las multas por violar las actuales restricciones?. El monto de esas multas no es sólo asombrosamente alto para el tipo de “delito”, sino que su recaudación es relativamente barata para el Estado costarricense: varios tráficos estratégicamente ubicados para atrapar al osado que se atreva a romper esa infame ley de tránsito actual. Si se quitan las restricciones (o se reducen) se eliminan los ingresos (o se reducen): muerto el perro se acabó la rabia.

Le deseo el mayor de los éxitos al Ingeniero Francisco Jiménez por enfrentar el dogma de la regulación de la conducta humana por la decisión de algún burócrata arrogante que cree saber más que todos nosotros actuando libremente. Sé que tiene muchas otras tareas por delante para dignificar la gestión gubernamental en el sector de transportes en el país. En ellas los costarricenses lo debemos apoyar insistiendo en que no las deje de lado,.Puede hasta ser necesario defenderlo de los “amigos” que tiene adentro o cerca y que en verdad sólo desean que las personas no seamos libres de circular en nuestro país, aunque con ello sólo logran disminuir nuestro bienestar.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 10 de enero de 2011

Tema polémico: redes sociales


La revista TIME nombró a Mark Zuckerberg -el creador de Facebook- como la persona del año 2010, reconociendo el efecto de su proyecto, el cual logró conectar a medio billón de personas en la red social más grande en la historia.

Sin lugar a dudas, las redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube, Blogger han transformado la forma en que la sociedad se comunica e interactúa. Ellas son, simplemente, una nueva herramienta de comunicación y pueden favorecer o no la lucha por la libertad, dependiendo de las ideas que se comuniquen. Por esto, sería absurdo decir que las redes sociales son más afines a alguna ideología; sin embargo, creemos que estas nuevas formas de comunicación si han favorecido un poco a la libertad, por lo menos desde el punto de vista de libertad de expresión, pues han permitido que el individuo pueda expresar sus ideas a un grupo grande de personas con mayor facilidad que antes y un riesgo mucho menor de que existan posibles reprimendas por parte del gobierno o cualquier otro grupo de poder.

La comunicación de ideas ha generado una indudable descentralización, pues ha pasado de estar controlada por una minoría en medios de comunicación como televisión, radio y prensa escrita a estar al alcance de cualquier persona que tenga acceso al internet. Por ejemplo, difícilmente ASOJOD hubiera tenido cabida en alguno de los canales costarricenses de televisión o en algún periódico. Es gracias al Blogger, Facebook y Twitter que tanto ASOJOD como millones de grupos o individuos pueden exponer sus ideas a otros tantos millones de personas y, mejor aún, sin grandes costos o una junta directiva que censure. También, otra ventaja del internet es que no tiene fronteras físicas, así que puede ser visto por cualquier persona alrededor del mundo que tenga acceso a la red. De ahí el mérito de estas redes: han potenciado la comunicación, han expandido los alcances de las ideas y han democratizado la posibilidad de convertirse en formadores de opinión.

Las personas que critican las redes sociales aducen que las mismas invaden la privacidad de la gente. Esto es relativo pues las redes sociales les permiten a los usuarios exponer su vida personal en el nivel que ellos quieran y a las personas que ellos deseen. Con el adecuado uso de niveles de privacidad no debería existir una invasión indeseada de la vida de alguien y, en última instancia, si alguna persona tiene desconfianza de estos medios de comunicación pues está en toda la libertad de no utilizarlos.

Creemos que la interacción de las personas por medios virtuales apenas está empezando a desarrollarse y definitivamente ha llegado para quedarse. Países como China, Cuba e Irán, que repudian la idea de que las personas se expresen libremente encuentran cada vez más difícil censurar estos comportamientos y es una batalla que difícilmente podrán ganar pues las maquinarias gubernamentales de Estados represivos casi siempre son demasiado lentas y les cuesta mucho alcanzarles el paso a estas innovaciones que ponen a interactuar a las personas libremente.

Celebramos que existan herramientas como estas, pues no sólo representan un buen ejemplo del orden espontáneo que en ASOJOD defendemos, toda vez que no hay una autoridad central planificando las comunicaciones, ideas, efectos y demás cosas relativas a su impacto, sino que también funcionan como puertas de entrada para la libertad. Cada día queda más claro que su impacto en la generación de debate, en la comunicación de ideas y, particularmente, en la dotación de información es fundamental para que los individuos tengan acceso a noticias y datos que probablemente no conseguirían de otra forma. Y al expandir el conocimiento, se reduce el poder de grupos organizados y se disemina hacia individuos, dándoles más herramientas para tomar sus propias decisiones.

viernes, 7 de enero de 2011

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les presentamos: "Una propuesta de salida para el actual estancamiento de la epistemología de la Escuela Austriaca", conferencia dictada por el profesor Gabriel Zanotti en la UFM, en donde discute la epistemología ortodoxa de la Escuela Austriaca así como posibles reforzamientos a la misma.

lunes, 3 de enero de 2011

Tema polémico: el 2011 empieza mal


Todo parece indicar que el año 2011 será un año de discusión acerca de la tan necesaria reforma tributaria. Efectivamente nuestro país demanda con urgencia una reforma en esta materia, pero no en el sentido que el Gobierno de Laura Chinchilla nos intenta meter.

Cualquier persona que revise el índice “Haciendo Negocios” del Banco Mundial. notará que, en Costa Rica, el empresario promedio tarda 272 horas para pagar sus impuestos y asume una tasa total de impuestos sobre el 55% del total de sus ganancias, mayor incluso que la de los países que conforman la OCDE (dato interesante para esos académicos mediocres que siguen afirmando a todo pulmón que la carga tributaria en Costa Rica es muy baja). Desafortunadamente la futura reforma tributaria no se encargaría de ninguno de estos problemas, ya que las reformas tributarias en esta Banana Republic son sinónimos de más impuestos, más burocracia y más gasto. Así que el día de hoy realizaremos un análisis sucinto de las dos grandes propuestas que al día de hoy se encuentran sobre la mesa: el impuesto de $200 a las sociedades anónimas y el aumento del IVA.

Primero que todo, debemos señalar que no perderemos nuestro tiempo advirtiendo lo obvio: no se puede hablar de aumentos de impuestos hasta que el Gobierno de la República dé claras muestras de recortar el gasto, cerrar instituciones obsoletas, fiscalizar adecuadamente en qué se invierte el dinero, etc. Ya tenemos evidencias suficientes de que a ningún Gobierno o partido político le ha interesado realmente este tema y que lo único que a este respecto ha existido es retórica y demagogia.

Empecemos con el impuesto a las sociedades anónimas. Nadie que tenga un conocimiento jurídico elemental puede negar que verdaderamente hoy en día existe un grave problema respecto a las sociedades anónimas. Desafortunadamente, las personas se han valido de la independencia patrimonial de las mismas para evadir impuestos de traspaso, así ya no se venden los bienes muebles o inmuebles sino que lo que se vende son las acciones de la sociedad que es la propietaria de esta. Siendo que con ello las personas no solamente evaden dichos impuestos, sino que también distraen bienes para hacer incobrables las obligaciones que libremente han asumido.

Esto es sumamente preocupante, ya que en una economía de mercado, los deudores deben honrar sus deudas y cualquier intento por burlar a sus acreedores por medio de mecanismos jurídicos o diferenciados debe de ser severamente castigado. Así, un instrumento jurídico para facilitar y agilizar el comercio ha sido completamente desnaturalizado y utilizado para estafar (violentando esto la propiedad privada y el respeto por los contratos). Dicho esto, debemos aclarar que un mal no se corrige creando otro mal. No se vale establecer un impuesto para combatir está practica, castigando a aquellas personas con sociedades que si realizan un uso adecuado de las mismas. En este sentido lo que debería ocurrir es que las autoridades de Hacienda se encarguen de revisar qué sociedades efectivamente operan como tales y cuales no, castigando a las que no con su cancelación registral. Además en ASOJOD creemos que no deben existir impuestos dirigidos a un grupo específico, sino que los mismos deben ser universales e incluyentes, evitando con ello la creación de odiosos privilegios.

Ahora le corresponde el turno al aumento del IVA. Según las noticias, lo que se pretende es ampliar la base de servicios que hoy en día pagan impuestos así como aumentar su tarifa del 13 al 15 porciento. No hay que ser muy brillante para darse cuenta lo que esto significaría: un aumento en el costo para consumir. Gracias a esa "brillante" propuesta, todo sería más caro para los consumidores, teniendo que entregar más dinero para lo que hoy en día ya consumen.

Como si esto no fuera poco, además se pretende gravar servicios vitales como la salud y educación. Si ambos servicios, actualmente brindados por el Estado, se caracterizan por su ineficiencia y pésima calidad, un aumento en la tasa complicará las posibilidades de las familias de aspirar a ellos, obligándolos a conformarse con el triste remedo que hoy reciben quienes no pueden pagarlo. Pero, además, pondría en entredicho la propia capacidad del Estado para asumir un aumento en la demanda de estos servicios públicos, pues si no puede con la que hoy tiene, ¿cómo asumirá el incremento creado por la migración de quienes ya no pueden costearse el servicio privado? ¡Menudo estado de bienestar aquel que encarece los servicios y productos para sus habitantes!

Todo parece indicar que, en el 2011, se requerirán de esfuerzos titánicos para impedir estas nefastas políticas públicas. La pregunta del millón de dólares es ¿quién dará esta pelea? ¿Será que la actual fracción libertaria seguirá fiel y firme a lo único que queda de la versión original del partido: su oposición a más impuestos? O, por el contrario, ¿será este evento lo que termine acabando con lo que alguna vez fue una salida viable a los múltiples problemas que aquejan al estado costarricense, tan solo por cumplir un "pacto de gobernabilidad" y hacer a su caudillo algo más "potable" ante los ojos del electorado costarricense?

Si por lo visto en el 2010 sacamos conclusiones, las respuestas a estas interrogantes podrían estar algo ya perfiladas. Siendo así, este 2011, que empieza mal, podría terminar peor, con más impuestos, menos incentivos para generar riqueza y más obstáculos al desarrollo.