miércoles 21 de diciembre de 2011

Desde la tribuna: ¿se puede cristiano y liberal? Ideas para un debate


Los valores cristianos:

No hay duda alguna de que existe una cultura cristiana occidental. Tal cultura tiene profundos basamentos que logran conjugar la antigüedad grecorromana con los principios cristianos.

Estos principios fueron permeando poco a poco el mundo occidental y han logrado una valiosa síntesis.

Para muchos autores, tal síntesis puede apreciarse en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Cuando uno se pregunta por la esencia de los valores cristianos, no debería haber duda en contestar con “Amar a Dios sobre todas las cosas … y al prójimo como a ti mismo” (Mateo 22-36-40). Síntesis expresada por el mismo Jesucristo pero que no borra todo el cúmulo de enseñanzas y responsabilidad que también pregonó intensamente Jesús.

Algunos grandes pensadores y maestros han desarrollado toda la filosofía cristiana a partir del Evangelio y el Antiguo Testamento: La Patrística, San Agustín, La Escolástica, Santo Tomás de Aquino y un rico tejido de Encíclicas. La lista es inagotable.

La responsabilidad del cristiano es evidencia misma de que tiene libertad. Son caras de una misma moneda.

En el pasaje del Evangelio relativo a “… dad al César lo que es del César …” (Mateo 22:21, Marcos 12-17, Lucas 20:24 y la idea de Pablo en relación con los impuestos en Romanos 13:7) sobran quienes dejan campo libre al Estado (es del César). Como una especie de separación total entre el cristianismo y la forma de administrar la sociedad.

Por ello vale la pena señalar que la separación entre Iglesia y Estado no puede significar que un cristiano debe abstraerse del modo en que actúa el Estado.

El cristiano no puede limitarse a orar para que las autoridades lo hagan bien, esperar que el la actuación del Estado sea buena y abstenerse de participar en la política.

El tema es cómo ha de hacerlo y cuáles programas e ideas debe impulsar (asimismo, cuáles debe combatir).

Incluso, debe preguntarse si el ser cristiano implica una ideología política (¿humanista, socialista, marxista, liberal, demócrata algo, social algo, republicano, peronista, priísta, etc?).

De lo que no tengo duda alguna es de que un cristiano sí debe participar y debe hacerlo de un modo que se acorde con sus creencias (respeto a la verdad, a los valores fundamentales del cristianismo y a los derechos humanos).

El amor, la caridad, la fraternidad … ¿implican socialismo político y económico? No veo de dónde. Sería fariseísmo. El amor, la caridad y la fraternidad implican un modo de actuar personal, obligaciones personales, no imposiciones sociales ni mucho menos obligaciones sociales. Ello no quiere decir que hay que impulsar un sistema indiferente o que no tenga previsiones sociales, sino que no puedo transplantar valores y obligaciones personales a la estructura social sin más. Incluso, en la valoración del amor al prójimo, hay toda una gama de interpretaciones importantes que no pueden hacerse de lado. Nadie puede ser candil de la calle y oscuridad de la casa. No se puede imponer el amor social y no practicar el personal. Sería una contradicción. No se puede amar al prójimo lejano (contradictio in terminis, oxímoron o absurdo) y olvidar al cercano. Un padre de familia tiene obligaciones ciertas con sus familiares (esposa e hijos) y más tenues con el resto de integrantes de la sociedad. Por tal razón, al exagerar o transplantar algunos valores o principios (caridad y fraternidad, por ejemplo, al campo político o social por norma jurídica, lo que sucede es una situación ilógica, más bien demagógica).

En cambio, los principios elementales del Estado de Derecho (el pueblo como elemento esencial del Estado y sus implicaciones, el Derecho como instrumento de acción y sus consecuencias) parecen conjugarse perfectamente con el cristianismo (no idolatrar a un Estado como a un becerro de oro, ni a una sociedad con abstracción de sus integrantes).

De allí que el constitucionalismo resulta ser armonioso con el cristianismo. En la consecuencia de ello van ir apareciendo los modos y derechos del Estado de Derecho: republicanismo o su equivalente en las monarquías constitucionales, el ser humano como fin y no medio, el respeto a los derechos fundamentales (incluyendo la vida, la libertad y la propiedad).

El liberalismo:

El liberalismo ha tenido como centro el reconocimiento de la libertad del ser humano y sus implicaciones en diversos ámbitos. Así pues, hay consecuencias políticas, económicas, filosóficas y jurídicas.

En algunas de sus manifestaciones históricas y sus actuaciones ha habido enfrentamiento innegable y hasta físico y grosero con la Iglesia Católica y con algunas otras denominaciones o cultos.

Ello, por supuesto, ha pasado en grado mayor con el marxismo y sus derivaciones. No obstante, algunos socialistas han querido apropiarse del cristianismo y desautorizar la posibilidad de que cualquier otro tipo de concepción política pueda ser compatible con él.

El liberalismo tiene un concepto de ser humano, con libertad y responsabilidad. En ello es similar al cristianismo.

El liberalismo promueve la tolerancia y la libertad ajenas, en ello es igual al cristianismo (aunque algunas concepciones cristianas no crean en la libertad y menos en la libertad de culto).

El liberalismo promueve la economía de mercado y el trabajo. El cristianismo promueve el trabajo y no es incompatible con la economía de mercado.

El liberalismo promueve la libertad jurídica y política y ahora estamos claros que tales valores son perfectamente compatibles con el cristianismo.

Los liberales son anticlericales. El clericalismo es opone a los pasajes del Evangelio que se citan respecto de “dad al César …”. Podría concluirse entonces que el clericalismo no es cristiano.

Los liberales no se oponen a la caridad, a la fraternidad ni al amor. Lo que combaten es el transplante irracional de dichos temas al mundo político y jurídico, creando distorsiones sociales y económicas.

El liberalismo se opone a un Estado irracional, abusivo, dictatorial e irrespetuoso de los derechos y libertades públicas. El cristianismo debería estar en la misma línea.

Algunos cristianos quieren llevar la moral cristiana a moral pública y legislar en relación con tal concepción incluso en el ámbito penal. El liberalismo está en contra de ello. No se pueden salvar las almas por ley. Hay evidentes errores del pasado que dan la razón al liberalismo. Reitero que se trata únicamente de algunos cristianos.

El liberalismo defiende el derecho de propiedad y lo considera importante para activar y crear mercados. El cristianismo ha estudiado y señalado que el derecho de propiedad es conforme al Evangelio y doctrina cristiana.

Hay algunos liberales que no son cristianos. Hay demasiados socialistas y marxistas que son enemigos del cristianismo.

Interés de la pregunta:

En el siglo XIX hubo muchos enfrentamientos entre el liberalismo y el cristianismo. No fueron tantos como los que tuvo el cristianismo con el marxismo y sus derivaciones ni con el fascismo y sus similares.

Ello ha llevado a muchos a pensar que no se puede ser cristiano y liberal. También han sido muchos los que lo han pregonado y no han tenido empacho en señalar como incompatibles con el cristianismo la economía de mercado, la riqueza, la globalización (aunque sea enano de otro cuento), la caída del marxismo, la libertad empresarial, el derecho de propiedad, la libertad política, el conocimiento, el avance científico, la tecnología, la libertad de pensamiento y la libertad en varios aspectos (incluyendo política, prensa y filosofía).

Por supuesto que además, con la crítica desde el púlpito a algunas situaciones sociales, políticas y jurídicas, algunos no han sabido entender las causas y han hecho análisis que con sus prejuicios han desorientado a algunos cristianos.

Ejemplo de ello es culpar a los ricos de la existencia de pobres. Igual, señalar en la libre empresa o progreso la mala suerte o vida de otros. Asimismo, señalar que la libertad es la causa de los vicios. O que la libertad de prensa y espectáculo es la culpable directa de la perversión de costumbres. Detrás de algún púlpito hay más estatolatría que amor al prójimo, más marxismo que amor a Dios, más totalitarismo que difusión del Evangelio, más doctrina propia que cristianismo.

Por ello es menester plantearse si se puede ser cristiano y liberal, si un cristiano puede defender la libertad, si un cristiano puede apoyar la economía de mercado, si un cristiano debe defender la propiedad y la empresa, si un cristiano puede defender la riqueza, si un cristiano debe promover la difusión de los derechos e, incluso, si un cristiano debe entender los riesgos del clericalismo.

No basta poner los ejemplos de Lord Acton y el Padre Sirico, solo para mencionar a un par de conspicuos pensadores y difusores de la armonía necesaria entre cristianismo y liberalismo. Aunque l a historia está llena de pensadores y políticos cristianos y liberales es importante señalar que se trata de vivencia y pensamiento absolutamente armonioso.

Para algunos, como mi buen amigo Luis Lépiz, incluso se trata de un tema de necesidad. Para Luis es un deber cristiano impulsar la economía de mercado con el propósito de poner las condiciones para que los pobres puedan progresar y la riqueza aumente y se distribuya. Su intenso estudio de estos temas le lleva a la conclusión de que no hay otro camino.

Conclusión:

Aunque abunda bibliografía al respecto, lo cierto es que parece ser necesario estar repasando estas esenciales cuestiones.

No tengo duda de la perfecta compatibilidad entre el cristianismo y el liberalismo. Incluso, al igual que mi amigo Luis Lépiz, estimo que se trata de una conclusión necesaria. Creo que el buen cristiano no puede evitar ser liberal.

No obstante, como buen liberal dejo el asunto a la discusión abierta y sin prejuicios. Sin ánimo de agotar la discusión, planteo este tema para Navidades y Fin de Año. Al final apunto alguna bibliografía interesante.

Feliz Navidad, cristiana y liberal.

PS: Abunda literatura respecto de tema tan importante. Propongo algunas lecturas de diverso motivo, enfoque y profundidad, únicamente para estimular el pensamiento y estudio alrededor del tema.

http://www.eseade.edu.ar/servicios/Libertas/5_5_Montes.pdf
http://alteran1985.blogspot.com/2009/01/liberalismo-cristiano.html
http://institutointerglobal.org/historia/2136-ique-es-liberalismo-cristiano
http://www.liberalismo.org/articulo/16/55/liberalismo/catolicismo/eaco/g0lan/
http://almela.blogspot.com/2009/05/liberalismo-y-cristianismo.html

Federico Malavassi Calvo

1 comentarios:

Holden dijo...

Aunque el libro no trate directamente sobre esta entrada vean como se titula la última obra de Carlos Rodríguez Braun y de Juan Ramón Rallo: “El liberalismo no es pecado”

http://www.planetadelibros.com/el-liberalismo-no-es-pecado-libro-60880.html

Yo estoy de acuerdo.

Feliz Navidad.