domingo 4 de diciembre de 2011

Tema polémico: Exoneraciones a compras por Internet


Durante pasado Viernes Negro los consumidores costarricenses disfrutaron de adquirir todo tipo de bienes para el disfrute personal y el de sus familiares o amigos, y en ASOJOD no podemos estar menos que felices por todos los ciudadanos que lograron consumir y contribuir con la economía de otros ciudadanos. Nada mejor que el intercambio cuando la economía domestica atraviesa momentos difíciles.

Sin embargo, el pasado Viernes Negro también tuvo un punto negro, marcado por la decisión del Ministerio de Hacienda, de no permitir continuar con la práctica de exoneraciones para aquellos productos adquiridos por Internet, cuyo valor no supera los $500.

Según el reciente criterio de Hacienda, las empresas de casilleros habían venido abusando de la figura de la exoneración contemplada en la legislación aduanera, de manera tal que hace unos días sólo los artículos con un valor similar al antes señalado, que un familiar o amistad envían desde otro país hacia Costa Rica, pueden gozar del beneficio de exoneración. Esto a pesar de que existe la interpretación de que el Código Aduanero Uniforme Centroamericano avala las prácticas de exoneración que se venían realizando.

En ASOJOD lamentamos las disposiciones del Ministerio de Hacienda, -aunque no nos extrañan-, pero lo que nos resulta verdaderamente indignante ha sido que precisamente el anuncio de “rectificación” haya sido realizado justo en el momento en que muchos costarricenses se disponían a realizar, o ya habían realizado, sus compara en la víspera del Viernes Negro y el CiberMonday.

A todas luces se nota la voracidad y la mala fe de Hacienda, y fue clara su intención de sorprender, por no decir de “agarrar”, a todos lo que querían disfrutar de productos que no se encuentran en el mercado nacional, o que resultan más baratos si se adquieren a través de una compra exonerable en Internet.

Pero con la decisión de Hacienda también se pone en entredicho el futuro de las empresas de casilleros, que pierden parte del gran atractivo de su negocio pues, ahora el consumidor no sólo asume el riesgo propio de realizar una compra por la Web, sino que además, debe cancelar los impuestos de sus productos, sin importar el valor del mismo.

Ante esta desafortunada decisión, sólo podemos esperar que las empresas de casilleros logren aclarar el derecho de exención ante las autoridades correspondientes, en beneficio de las empresas mismas, los ciudadanos que trabajan en estas empresas, pero sobre todo, en beneficio de aquellos que queremos disfrutar de productos libres de impuestos.

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