viernes, 29 de junio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les queremos recomendar este podcast de David Schmidzt de la Universidad de Arizona sobre el trabajo de John Rawls y Robert Nozick sobre inequidad, justicia y el rol del Estado en impuestos y derechos de propiedad

miércoles, 27 de junio de 2012

Desde la tribuna: el gobierno no debería ser importante

No está de más repasar por qué tenemos un gobierno. Tenemos un gobierno porque hemos decidido vivir en sociedad y constituir un Estado. Lo que llaman muchos el “Contrato Social”. 

La idea de un gobierno es que nos administre algunas cosas, con arreglo a la Constitución y las leyes. El principio en nuestra sociedad es que la soberanía reside en la Nación. Ello significa que el soberano es el conjunto de nacionales. El gobierno no debería tener un propósito propio sino que su cometido es servir al pueblo, a la gente. Todo ello, reitero, con arreglo a la Constitución y las leyes.
 
El problema surge cuando el gobierno comienza a tener propósitos propios, el Ejecutivo cree que solo él es gobierno y se utilizan las elecciones para el clientelismo político.

Si la gestión pública fuera equilibrada, cada cual en su casa y trabajo tranquilo con lo que pasa. Pero como no es así, sino que la gestión pública es un conjunto de impulsos y ocurrencias, entonces hay que estar a la defensiva.Y estamos tarde.

Un ejemplo claro es el tema de la trocha 1856  (la “trocha mocha”). Todo se inició con el mal manejo de una cuestión fronteriza.  Se supone que al gobierno se le paga para que lo haga con cierto tino, no con destino.  
 
Un medio permiso, terminó en un dragado y construcción de zanjas que ponía en cierto riesgo la frontera. Pues entonces el gobierno envía un puñado de policías que van en actitud de soldados de un comando militar. Los vi en las noticias luciendo sus armas y una actitud combativa. Tal vez era una sobrerreacción o una exhibición indebida.
 
Pero fue peor verlos regresar con el rabo entre las piernas, abandonando el territorio nacional en supuesto peligro y aduciendo otras razones. Allí ha empezado un oneroso litigio internacional y un conflicto al que no se le ve trazas de terminar pronto (dicen que “un loco hace cien”).
 
Alguien tuvo la ocurrencia de la carretera fronteriza (una obra pública no programada ni planificada). Allí se desató el gran desorden: declaratoria de emergencia, utilización de fondos y procedimientos de emergencia, obras en desorden y sin adecuada construcción ni previsión, dinero perdido, naturaleza dañada, obras por perderse, ridículo y todos peor.

¿Era para eso el gobierno? ¿Será que no entienden que son pasajeros en la función pública? ¿Quizás sea que no se entiende en qué radica el Estado de Derecho?

El hecho puro es que van docenas de miles de millones de colones gastados, tal vez desviados, evidentemente perdidos. Fomento de la corrupción, daño más grande que el reclamado a Nicaragua, la cuestión ambiental lesionada, el mal ejemplo y buena parte de la función pública perdiendo el tiempo en el asunto. Se ha llegado al colmo de bloquear la inspección de un diputado en la zona. 

Se perdió el Norte, la razón de ser del gobierno. Se olvidaron del propósito de vivir en sociedad. Si todos tuviéramos claro para qué es el gobierno y que su primera obligación es ser garante del Derecho y del Estado de Derecho, quizás mucho de esto no pasaría (pues pasa a diario).

Podemos pensar en la grave situación de la CCSS, en el estado crítico del ICE, en las gravísimas pérdidas del Banco Central (medidas en miles de millones de dólares), en que todo el esfuerzo de vivienda no alcanza el déficit, en la duplicación de entidades públicas y mil cosas más. Todos pendientes de qué va a hacer el gobierno y pensando cómo nos va a afectar.Y no debería ser así. No deberíamos estar pendientes de ello. 

Lo que sucede es que hemos aceptado el manoseo de la Constitución, hemos aceptado que el Ejecutivo esté presionando constantemente al Legislativo en cuanto a emisión de nuevas leyes y cambio de las reglas de juego. Hemos aceptado que el gobierno pese demasiado y ahora no lo aguantamos. Nos hemos dejador robar la libertad.

Ahora hay que pensar en reparar lo que se ha hecho con la aceptación de muchos. Recuperar la libertad, poner al gobierno en su lugar y hacerse cada cual responsable de su vida.
 
Federico Malavassi Calvo

martes, 26 de junio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: el aporte de Schumpeter

Hemos visto cómo el empresario de Menger, Mises y Kirzner representa las fuerzas dinámicas de la economía y que, ante malos ajustes, ante desequilibrios, mediante su accionar conduce a que el equilibrio se restaure. Hayek tiene un concepto similar, sólo que, si bien hay fuerzas que impulsan al empresario hacia una condición de equilibrio, ante la posibilidades de que surja un cambio inesperado, ya había señalado acerca de  “un equilibrio a largo plazo que en un mundo siempre cambiante nunca puede ser alcanzado.” (Friedrich A. Hayek, The Use of Knowledge in Society, en Friedrich A. Hayek, Individualism and Economic Order, Chicago, The University of Chicago Press, 1958, p. 101).
 
Para Joseph Schumpeter, por el contrario, el empresario es claramente un factor de desequilibrio; de ruptura de la armonía personificada en el equilibrio del mercado. De acuerdo con J. Patrick Gunning,

“J. A. Schumpeter fue el primer economista austriaco en desarrollar explícitamente lo que puede ser llamado una teoría de la empresariedad. En su libro de 1911 [La Teoría del Desarrollo Económico] esclareció el concepto de empresario, mediante el contraste de su imagen en una economía real de mercado con la de un equilibrio general estático. Schumpeter expuso que esta última contenía el elemento de interacción económica, pero no el de invención ni de innovación (‘el llevar a cabo nuevas combinaciones’). Él utilizó el término empresariado para representar estas actividades.” (J. Patrick Gunning, “The theory of entrepreneurship,” en Willem Keizer, Bert Tieben y Rudy van Zijp, editores, Austrian Economics in Debate, New York: Routledge, 1997, 178. Los paréntesis cuadrados son míos.)

El concepto de destrucción creativa está asociado con el nombre de Schumpeter.  De acuerdo con esta teoría, el empresario se convierte en un elemento que altera el equilibrio existente en un cierto momento dado, en donde las acciones y planes individuales son compatibles. Como en dicha instancia de equilibrio general no existen utilidades, pues éstas, en términos de Mises, resultan sólo de la existencia de un desequilibrio, no se dan incentivos para que el empresario, en una situación de equilibrio, actúe ante un reconocimiento o descubrimiento de nuevas oportunidades. Pero tratará de crear nuevas oportunidades (ganancias) mediante la innovación en nuevos productos y métodos de producción. El empresario-que-actúa ante la existencia de utilidades de Mises, es sustituido por el empresario Schumpeteriano, creador de oportunidades de ganancias. A diferencia del empresario de Mises, quien descubre y actúa ante las nuevas oportunidades indicadas por la existencia de ganancias, el empresario Schumpeteriano crea las nuevas oportunidades, mediante la puesta en marcha de innovaciones; esto es, nuevas combinaciones de recursos, tanto en el caso de productos como de procesos productivos. Esas nuevas oportunidades creadas por el empresario, dan lugar a una disparidad entre los planes iniciales previos en equilibrio de los diferentes individuos, lo cual genera para el empresario innovador la oportunidad de obtener ganancias.

Otra diferencia que hay entre el empresario de Mises (así como del empresario de Kirzner) y el de Schumpeter radica en que, en tanto que el primero puede ser cualquier actor en la economía, pues posee como característica esencial y, a la vez, asequible en mayor o menor grado a cualquiera, el atributo de estar alerta ante posibilidades de lograr ganancias, el empresario Schumpeteriano es muy peculiar. Swedberg lo describe de la siguiente manera:
 
“La empresariedad, en breve, representa un tipo muy especial de cambio económico –más precisamente una forma de cambio que consiste de una nueva combinación que es trasladada a la realidad por un líder. Todos los otros cambios en la economía carecen de un elemento dinámico y son fundamentalmente pasivos,  Aquí, como en todo lado, el Hombre de Acción es separado de la Persona Estática, por un vacío cuyo puente es inexistente.” (Richard Swedberg, Rebuilding Schumpeter’s Theory of Entrepreneurship, conferencia acerca de Marshall, Schumpeter y la Ciencia Social en la Universidad  Hitotsubashi, Japón, 17 y 18 de marzo del 2007, p.  11).

Este contraste (al que se refiere y transcribe Swedberg, Ibídem, p. 26) entre el empresario al cual llama Hombre de Acción y lo que se denomina como la Persona Estática, lo presentó Schumpeter en el siguiente cuadro comparativo:
 
“El Hombre de Acción:                                                            La Persona Estática:
  Dinámico                                                                                        Estático
  Rompe de un equilibrio                                                             Busca un equilibrio
  Hace lo que es nuevo                                                      Repite lo que ya ha sido hecho   
  Activo, energético                                                               Pasivo, baja energía
  Líder                                                                                           Seguidor
  Reúne nuevas combinaciones                             Acepta las formas existentes de hacer las cosas
  No siente resistencia interna al cambio               Siente fuerte resistencia interna al cambio   
  Batalla contra la resistencia a sus acciones           Siente hostilidad por las nuevas acciones de otros
  Efectúa una elección intuitiva entre una                        Efectúa una elección entre alternativas
          multitud de nuevas alternativas                                             existentes
Es motivado por el poder y la alegría de                           Es motivado exclusivamente por las
         la creación                                                       necesidades y se detiene cuando éstasson satisfechas   
No dispone de recursos, pero pide prestado                      No dispone de recursos y no tiene usos
               en un banco                                                                 para nuevos recursos”

Si bien el empresario es tan actor como el de Kirzner, el empresario de Schumpeter tiene como característica esencial su posibilidad destructora de la situación vigente, pero que, a la vez, es creadora, entendida ésta, no por la disponibilidad de información acerca de invenciones y descubrimientos, que es algo relativamente fácil de obtener, sino por su voluntad y capacidad de convertir ideas novedosas en innovaciones concretas que lleva a cabo. El empresario de Schumpeter es el actor del proceso de Destrucción Creativa.

De acuerdo con Schumpeter,

“La apertura de nuevos mercados, extranjeros o domésticos, y el desarrollo de organizaciones, desde fábricas artesanales a consorcios como la U. S. Steel, ilustran el mismo proceso de mutación industrial –si se me permite usar un término biológico- que incesantemente revoluciona desde adentro a la estructura económica, incesantemente destruyendo la vieja e incesantemente creando una nueva. Este proceso de Destrucción Creativa es el hecho esencial del capitalismo.” (Joseph A. Schumpeter, Capitalism, Socialism and Democracy, New York: Harper, 1942, p. 83.)

En su objetivo de lograr explicar cómo es que se produce el desarrollo económico, Schumpeter enfatiza que surge del cambio que se da a partir de una situación de equilibrio, cambio que surge desde adentro de la economía, iniciado por el empresario que innova mediante nuevas combinaciones de recursos. La innovación se puede dar mediante la introducción de nuevos bienes o de una nueva calidad de los ya existentes o bien mediante la incorporación de nuevas tecnologías de producción, la apertura de nuevos mercados, la conquista de una nueva fuente de recursos o la creación de una nueva organización, con nuevos métodos administrativos o de distribución. Al así hacerlo, destruye la situación inicial de equilibrio, pero luego se llega a una nueva situación de equilibrio, que también estará sujeta a las mismas o similares fuentes de cambio antes citadas.

En el empresario Schumpeteriano se destaca la virtud del liderazgo, que permite que se salga de la rutina de la economía y que dé lugar a una nueva combinación de factores que sustituya la previa. Esto es, no sólo crea la disrupción en los mercados, sino que es también el que logra hacer las cosas nuevas. Se trata de unos individuos especiales, con la intuición necesaria para detectar las posibilidades de innovar, pero también que disponga de la capacidad de hacer que las nuevas combinaciones de recursos funcionen mejor, que las anteriores desplazadas.
 
Estas características son bien descritas por Ebner, quien resalta al empresario Schumpeteriano como el agente del cambio económico, que impulsa el progreso, el crecimiento y el desarrollo económico. Según Ebner,
 
“Schumpeter trata la innovación como la fuerza interna del cambio evolucionario discontinuo, llevado a cabo por medio del liderazgo empresarial. En efecto, el empresario Schumpeteriano deberá reflejar el impacto del liderazgo basado en la acción recíproca de la imaginación y la creación, identificada como la fuente endógena más relevante de todo cambio socio-cultural, en general, y del desarrollo económico, en particular (Joseph Schumpeter, Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung, Berlin: Dunckerund Humblot, 1912, p. 124n). El papel del liderazgo empresarial se deriva de la disrupción innovadora de las rutinas del flujo circular, cuando la novedad es impuesta sobre la mayoría de los agentes económicos (Ibídem, p. 185n). Efecto del liderazgo empresarial surge una agrupación de innovaciones, pues las pioneras amplían las oportunidades para que haya nuevas empresas (Joseph Schumpeter, Business Cycles: A Theoretical, Historical and Statistical Analysis of the Capitalist Process, 2 vols., New York: McGraw-Hill, 1939, p. 100n).” (Alexander Ebner, Hayek on entrepreneurship: competition, market process and cultural evolution, en Jürgen G. Bachaus, editor, Entrepreneurship, Money and Coordination, Northampton, Mass.: Edward Elgar, 2005, p. 134). (Los paréntesis en el texto son del autor del artículo).

Ciertamente la nueva combinación es solo temporalmente exitosa, pues el proceso de destrucción creativa es un fenómeno constante. Una vez que el empresario creador logra una combinación exitosa, innovadora, muy posiblemente será imitado por otros, con lo cual los mercados convergerán a un nuevo equilibrio… hasta que surja, como es inminente, otra innovación destructora y, a la vez, creadora de una nueva y mejor combinación.

Pero en el proceso de destrucción creativa, debido a que, una vez que el empresario en busca de utilidades ha innovado, pronto será seguido en ello por imitadores,
 
“No podemos determinar, a priori, si es que la imitación empresarial inicialmente empuja los mercados aún más lejos del equilibrio o si la imitación brinda un proceso inmediato de regreso al estado de equilibrio general…Sugiere Schumpeter que, una vez que el equilibrio es conmocionado, puede bien representar un período de inestabilidad antes de que el nuevo equilibrio, en sí potencialmente inestable, regrese a un estado de equilibrio general… Schumpeter nunca se preocupó por mostrar cómo se revierte a sí mismo el proceso…” (David Prichytko, Was Schumpeter an Austrian?, puesto en el sitio Coordination Problem el 30 de marzo del 2009.)

Jorge Corrales Quesada

lunes, 25 de junio de 2012

Tema Polémico: ¿Adonde están los del NO?


El día de hoy en ASOJOD queremos recordar aquella gran lucha que se dio en el 2008 alrededor de la aprobación o no aprobación del Tratado de Libre Comercio República Dominicana – Centroamérica – Costa Rica (CAFTA-DR). Ya tenemos tres años y medio de tener este TLC en vigencia y aun no se ha sucedido ninguna de las ocurrencias que se dejaron decir los representantes del NO durante tanto meses para asustar a la ciudadanía. El día de hoy vamos a analizar algunas y las vamos a comparar con la realidad. Por supuesto, nos concentraremos en los temas más serios y no en las estupideces como la de que se iban a llevar el agua del país en barcos que esperamos que haya sido muy poca la gente que muy ilusamente se haya creído tremendo salidón en al algún momento de la campaña.

“El TLC afecta la colocación de nuestros productos en un importante receptor de nuestras exportaciones: el Mercado Centroamericano.”

Según estadísticas del Ministerio de Comercio Exterior, las exportaciones de Costa Rica a Centroamérica no se han visto para nada afectadas desde que entró en vigencia el TLC con Estados Unidos, todo lo contrario, se han incrementado en un 14% y la balanza comercial es positiva y creciente.

“Este Tratado afecta negativamente a la mayoría del sector agropecuario.”

Las exportaciones del sector agrícola se han incrementado un 20% con respecto al 2008. También, las exportaciones a los Estados Unidos se han incrementado en un 14% de estas exportaciones el 25% de los productos que representan el 80% de las exportaciones son productos de este sector. 

“Este Tratado pone en peligro el acceso universal y de bajo costo a los servicios de telecomunicaciones y electricidad ya que obliga a Costa Rica a la apertura permitiendo la participación de multinacionales en la prestación de servicios de telefonía celular, Internet y redes privadas.”

Es más que evidente que el sector de telecomunicaciones se ha visto beneficiado con la apertura del mercado. Ahora, en presencia de competencia, el ICE que sigue siendo el principal actor en el mercado de telefonía celular a incrementado la calidad de sus servicios y además todas las compañías ofrecen tarifas y planes de telefonía cada más competitivos. Y esto se ha logrado a pesar de la SUTEL pues si no existiera este ente regulador limitando la cantidad de oferentes en el mercado y colocando mínimos a los precisos los consumidores se hubieran visto aun más favorecidos.

“El Tratado obliga a permitir que participen empresas de todo tipo en el negocio de los seguros, esto impedirá al Instituto Nacional de Seguros (INS) obtener las ganancias que hoy invierte para mantener un servicio de bomberos gratuito para toda la población, en subsidiar los seguros solidarios como riesgos del trabajo y de cosechas.”

Contrario a esto que decían, con la entrada de la competencia, el INS se ha afianzado como la empresa líder del mercado de seguros y ha obtenido las mayores ganancias de su historia. 

La lista podría continuar pero los argumentos expuestos son evidencia suficiente para concluir que las amenazas de los grupo del NO carecían de fundamento. En aquel entonces en ASOJOD nos mostramos a favor del TLC y del libre comercio en general y lo seguiremos haciendo. Este TLC con Estados Unidos ha demostrado que nuestra tesis sobre los grandes beneficios que tiene el libre comercio son correctos. Y ¿adonde están los del NO, cuando darán la cara?

viernes, 22 de junio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les ofrecemos una entrevista realizada a uno de los autores más polémicos de las décadas anteriores: Charles Murray. En la misma, el co-autor de "The Bell Curve" repasa sus trabajos anteriores, así como su nuevo libro.




miércoles, 20 de junio de 2012

Desde la tribuna: un monopolio interminable


La revision técnica vehicular fue convertida en un negocio monopolico, protegido por el Estado. La verdad es que no hay ninguna posibilidad de monopolio sostenible, en el tiempo, sin la complicidad de los políticos. Esto aplica a cualquier monopolio. RITEVE, la empresa favorecida por la protección estatal es solo un caso. Sin embargo, no es cualquier caso.

Para empezar, el monopolio tiene ya diez años y va con destino a otros muchos. Por supuesto, la alegada intervencion benefactora de RITEVE, se justifica arguyendo que este procedimiento cuida de los costarricenses y de la seguridad vial.  Fue un inicio en esa vía. Luego, vinieron otras intentonas fallidas, como los semáforos inteligentes o las cámaras fotográficas multadoras y, sin duda, vendrán otras.

RITEVE es un hito, como un faro para los políticos. Produce decenas de miles de millones anuales en ingresos. Es un gran negocio. Hasta hoy, no ha sido capaz de cumplir con la Ley del Sistema Nacional de la Calidad. Esta empresa monopólica, despues de dos lustros, no cuenta con una sola de sus pruebas acreditadas, de conformidad con la ley.  Lo más que ha hecho, es certificarse como ente inspector pero, curiosamente, es un ente inspector cuyas pruebas no estan acreditadas.

Por ejemplo, las pruebas que nunca se hicieron en la llamada trocha fronteriza, debieron estar acreditadas, Las que se hicieron y fueron incumplidas en la concesión a Caldera debieron estar acreditadas. Para mejor nutrirse, RITEVE esta excepcionada de acreditar sus pruebas por la manipulación política, la misma que le ha otorgado y mantenidio el monopolio, pretende no solo continuar irrespetando la ley, sino exigiendo tarifaciones superiores o indemnizaciones. Hasta el dia de hoy, ningún funcionario público ha señalado el incumplimiento de RITEVE.

Con toda probabilidad, la defensa costarricense en un arbitraje ya en curso, no ha tomado en cuenta este flagrante incumplimiento del monopolio. La verdad es que se estara montando el caso para que termine favorecida la tesis del monopolio. Nunca lo sabremos con claridad, porque el arbitraje obliga a la confidencialidad.     

RITEVE es pues, un hito. No solo por la persistencia monopólica, ni la excusa de la seguridad vial ciudadana, ni por el incumplimiento legal a la calidad exigida para este tipo de pruebas, ni por el gigantismo de los ingresos en juego sino, tambien, por el mecanismo del secreto, garantizado por el procedimiento arbitral.

Sin duda, RITEVE persistira incólumne. Es una empresa muy bien protegida por la clase política dominante. En campaña electoral, la promesa de su remisión es una constante. En dramático contraste, en el ejercicio del poder, su permanencia es la constante. 

Este monopolio muestra la falsedad incardinada en las campañas políticas de una democracia carcomida por la corrupción y engañada constantemente. No hay Junta de Notables, ni Consejo de Gobierno, ni Asamblea Legislativa, ni elecciones nacionales, capaces de terminar con  la rapacidad de estos monopolios. 

Hoy es posible afirmar que RITEVE es un intenso e interminable monopolio y un ejemplo de los peores abismos de la democracia representativa costarricense. 

Mario Quirós Lara

martes, 19 de junio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: el aporte de Hayek

De acuerdo con el economista austriaco Peter Klein, Friedrich Hayek no formuló una teoría acerca del empresariado, sino que su contribución sobre el tema recae en su concepción de la competencia como un proceso de descubrimiento (Peter Klein, Hayek and Entrepreneurship, en Organizations and Markets).
 
Alexander Ebner expresa que
 
“A pesar de su carácter algo implícito en la formulación de teorías de Hayek, la empresariedad provee a la teoría de Hayek acerca de la evolución cultural con argumentos esenciales acerca de la acción recíproca de los individuos, grupos e instituciones en el proceso evolucionario del desarrollo económico. La línea de razonamiento subyacente se extiende desde el comportamiento empresarial en competencia hasta la dispersión del conocimiento en el proceso de mercado, conformando a la teoría de la evolución cultural como un enfoque comprensivo del cambio institucional en el desarrollo económico.” (Alexander Ebner, Hayek on entrepreneurship: competition, market process and cultural evolution, en Jürgen G. Bachaus, editor, Entrepreneurship, Money and Coordination, Northampton, Mass.: Edward Elgar, 2005, p. 131).

Con base en una idea similar a la división del trabajo de Adam Smith, Hayek destaca la importancia de la división del conocimiento en un orden económico, que por su naturaleza fragmentada da lugar al problema de la coordinación de los planes individuales. En órdenes altamente complejos, como es el caso de las economías, el conocimiento que pueden poseer los individuos es limitado y depende de innumerables circunstancias, pero en especial depende del conocimiento de otros individuos en la sociedad, con quienes se interactúa constantemente. En palabras de Hayek,
 
“…qué tanto conocimiento y qué tipo de conocimiento deben poseer los diferentes individuos para que podamos hablar de equilibrio. Es claro que, para que el concepto tenga algún significado, no se puede presuponer que todo mundo conozca la totalidad. Yo ya he tenido que utilizar un término no definido ‘conocimiento relevante’: esto es, el conocimiento que es relevante para una persona en particular. Pero, ¿qué es este conocimiento relevante? Difícilmente puede significar simplemente el conocimiento que realmente influenció en sus acciones, debido a que sus decisiones pueden haber sido diferentes tan sólo si, pro ejemplo, el conocimiento que él posee hubiera sido el correcto, en vez del incorrecto, pero también si él hubiera poseído el conocimiento de la totalidad de campos diferentes. 

Claramente, existe un problema de la división del conocimiento que es bastante análogo, o al menos tan importante, al problema de la división del trabajo. Pero, en tanto el último ha sido uno de los sujetos principales de investigación desde el principio de nuestra ciencia, el primero ha sido completamente ignorado, aunque me parece que es realmente el problema central de la economía, como ciencia social. El problema que pretendemos resolver es cómo la interacción espontánea de un número de personas, en donde cada una de ellas posee tan sólo porciones pequeñas de conocimiento, logra un estado de cosas en el cual los precios corresponden a los costos, etcétera, y que podría ser realizado tan sólo por alguien que poseyera el conocimiento combinado de todos esos individuos. La experiencia nos muestra que algo como esto sucede, pues la observación empírica de que los precios tienden a corresponder con los costos fue el inicio de nuestra ciencia. Pero en nuestro análisis, en vez de mostrar cuáles porciones pequeñas de información deben poseer diferentes personas para lograr ese resultado, en efecto caemos de nuevo en el supuesto de que todo mundo sabe todo y con ello evadimos cualquier solución real del problema. (Friedrich A. Hayek, Economics and Knowledge, en Economica, IV (nueva serie), 1937, p. 50).

Para Hayek es crucial entender el concepto de equilibrio en un sistema competitivo.  No hay grandes dificultades en explicar el equilibrio de una persona aislada, que actúa en un cierto tiempo y de acuerdo con un plan preconcebido, pero la situación es muy diferente cuando los planes individuales son determinados de forma simultánea, pero independiente, con los de otras personas. Como expone Hayek,

“…puesto que algo de los datos sobre los cuales cualquier persona basará sus planes, será la expectativa de que otra gente actuará de una manera en particular,  es esencial, para compatibilidad de los diferentes planes, que los de uno contengan exactamente aquellas acciones que forman parte de los datos para los planes de la otra.” (Friedrich A. Hayek, Economics and Knowledge, en Op. Cit., p. 38).

Es en la búsqueda, experimentación y descubrimiento del conocimiento para la formulación y reformulación de planes individuales, en donde el empresariado juega un papel importante en el análisis de Hayek –si bien no desarrollado explícitamente por él. El empresario de Hayek se convierte en un agente del cambio, brindando la retroalimentación necesaria en las interacciones del proceso de mercado, caracterizado por un constante y persistente cambio en la información que en él existe, pero también logra la adquisición de nuevo conocimiento; esto es, innovando, a fin de ajustar los planes individuales a las nuevas circunstancias. El empresario contribuye a resolver el problema de la coordinación descentralizada de los agentes económicos, requerida en el proceso de mercado.

Este proceso de descubrimiento del conocimiento difuso y fragmentado –la competencia- requiere el logro de un balance entre lo que Hayek denomina el conocimiento teórico o científico, que es aquel cuyas reglas generales pueden ser conocidas por un grupo especialmente preparado y lo que denomina como conocimiento no organizado, a menudo tácito y subconsciente,  que es el conocimiento de las circunstancias particulares de lugar y de tiempo. En este conocimiento subjetivo que más le interesa a Hayek en el desarrollo de sus conceptos acerca del conocimiento en sociedad,

“prácticamente cada individuo tiene alguna ventaja sobre todos los demás, porque él posee información única la cual puede ser empleada en usos beneficiosos, pero cuya utilización puede sólo serla si las decisiones que dependen de él son dejadas a que él las tome o que sean hechas con su cooperación activa.” (Friedrich A. Hayek, The Use of Knowledge in Society, en Friedrich A. Hayek, Individualism and Economic Order, Chicago, The University of Chicago Press, 1958, p. 80).

Para Hayek el sistema de precios es el mecanismo más eficiente en la transmisión de información en sistemas económicos complejos, caracterizado por la dispersión del conocimiento subjetivo idiosincrático de los actores económicos. Los precios constituyen señales que brindan a los participantes la información relevante para su toma de decisiones. Los precios no son sólo fragmentos de información objetiva, sino esencialmente subjetiva para el individuo. Además, en el mercado, el conjunto de precios incorpora la información que permite la coordinación de los planes individuales. De acuerdo con Sanford Ikeda,

“Hayek se enfocó más directamente sobre la extensa división del conocimiento que el sistema de precios hace posible, lo cual le condujo a enfatizar la capacidad del sistema de precios para guiar al conocimiento local disperso (es decir, el conocimiento contextual de tiempo y lugar) y de coordinar los diversos planes.” (Sanford Ikeda, Dynamics of the Mixed Economy: Toward a theory of interventionism, New York: Routledge, 1997, p. 93.)

La función empresarial en Hayek refleja esa relación que existe entre la competencia, entendida ésta como un proceso de descubrimiento, y el conocimiento, tanto el conocimiento científico de tipo universal, como el subjetivo que el individuo conoce en función del tiempo y del lugar. Debido a que el conocimiento es complejo y disperso, la competencia, que opera por medio de los planes individuales descentralizados, se convierte en un instrumento útil para lograr un orden económico, a través del descubrimiento de nuevo conocimiento, que es, a la vez, incorporado en los nuevos planes individuales. Esto es, todo conocimiento es adaptación del individuo a nuevas circunstancias y toda adaptación es conocimiento.

De aquí que para Hayek la persistencia del cambio, su naturaleza evolutiva, es crucial en el proceso de mercado:

“… los problemas económicos surgen siempre y sólo como consecuencia del cambio. En tanto que las cosas continúan como antes, o por lo menos como se esperó que fueran, no surgen nuevos problemas que requieran de una decisión; no hay necesidad de formar un nuevo plan.” (Friedrich A. Hayek, The Use of Knowledge in Society, en American Economic Review, XXXV, No. 4, setiembre de 1945 y reimpreso en Chiaki Nishiyama y Kurt R. Leube, editores, The Essence of Hayek, Stanford, Ca.: Hoover Institution Press, 1984, p. 215).

Los precios son el mecanismo que permite transmitir la información que requiere ese cambio y lo hacen de la forma más económica, porque es sorprendente lo poco que los participantes en el mercado necesitan saber, para poder tomar la acción apropiada necesaria. Los precios son un símbolo que permite que tan sólo la información más importante sea trasladada, tan sólo a quienes les interesa. Al sistema de precios, Hayek lo llama más que metafóricamente “un tipo de maquinaria para registrar el cambio.” (Ibídem, p. 219).

En función de los precios relativos, los empresarios son guiados hacia la búsqueda de ganancias, a estar continuamente buscando nuevas formas de satisfacer a los consumidores, además de que deben estar atentos para ir generando innovaciones que le permitan estar adelante de competidores, quienes buscan imitarlo. Sin proponérselo, con sus acciones el empresario así logra formar parte de un orden que va más allá de sus propios intereses específicos: el descubrimiento y la innovación se convierten en factores de desarrollo económico.

La adquisición de conocimiento subjetivo que ante un cambio efectúa el individuo, se traslada luego hacia la adquisición de conocimiento de tradiciones y rutinas; esto es, el conocimiento requerido va más allá del conocimiento subjetivo local, que refleja las particularidades de lugar y tiempo, así como del conocimiento no codificado (oral, por ejemplo), que hacen que, por la naturaleza subjetiva de ese conocimiento, las actividades empresariales sean impredecibles. Esto requiere una adquisición continua de conocimiento, a fin de permitir la adaptación del plan individual al resto de planes individuales. “En general no es la racionalidad la que se requiere para que funcione la competencia, sino la competencia, o las tradiciones que permiten la competencia, las que producirán un comportamiento racional”, nos señala Hayek (Friedrich A. Hayek, Law, Legislation and Liberty, Vol. 3: The Political Order of a Free People, Chicago: The University of Chicago Press, 1979, p. 76). En el orden de mercado el aprendizaje continuo es necesario y es la competencia la que impulsa la difusión de la racionalidad dentro de todo el orden económico.

Hayek concluye en que es mejor referirse a una tendencia hacia el equilibrio, en vez del equilibrio, como resultado del proceso de mercado:

“El concepto de orden, que yo prefiero al de equilibrio … tiene la ventaja de permitirnos hablar significativamente acerca del hecho de que el orden puede ser logrado en mayor o menor grado, y de que el orden puede también ser preservado cuando varían las cosas. Si bien un equilibrio en realidad nunca existe, uno, no obstante, puede justificadamente alegar que el tipo de orden, que en la teoría del ‘equilibrio’ representa una especie de tipo ideal, es logrado en un alto grado.” (Friedrich A. Hayek, Competition as a Discovery Procedure, en The Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 5, No. 3, otoño del 2002, p. 15).

Hayek así reitera la apreciación austriaca sostenida desde Menger y Mises, de que el orden de mercado es inherentemente estable y que, ante cualquier cambio que trastorne ese equilibrio, mediante la acción empresarial se logra un nuevo equilibrio. Siguiendo a su profesor Mises, Kirzner, a diferencia de Hayek, sostiene que ese equilibrio siempre se logra, al ser la información plenamente asimilada por los agentes en el mercado. Es el empresario quien es el que transforma una situación de ignorancia al darse el cambio inicial, a un conocimiento perfecto en que el equilibro se restaura. Hayek, por el contrario, en ese mundo de constante cambio, se refiere al procedimiento de descubrimiento del conocimiento, el cual, si bien es de convergencia, no necesariamente da lugar a una situación de equilibrio. La ocurrencia permanente del cambio impide la certeza de que se logrará el equilibrio en el largo plazo.

Eso último es enfatizado por Sandye-Gloria Palermo, al indicar que, en el caso de la convergencia hacia el equilibrio, la teoría austriaca del proceso de mercado no brinda una solución al problema que enfrentaron los neoclásicos, de poder describir como el mercado y su sistema de precios conducían al equilibrio general. Para Hayek es suficiente con que el agente económico tenga conocimiento de las circunstancias particulares de lugar y tiempo, para que se logre automáticamente el equilibrio generalizado del sistema, Ello porque el individuo toma en cuenta tan solo la información que tiene disponible y el sistema de precios le brinda la información necesaria acerca del comportamiento de los demás. Pero en caso de que los agentes tengan tan sólo conocimiento específico pero no sistémico, la convergencia no está garantizada. Para Hayek, dicha convergencia es un asunto eminentemente empírico, al señalar que

“(Un estado de equilibrio) difícilmente significa otra cosa que, bajo cierta circunstancias, el conocimiento y la intenciones de los diferentes miembros de la sociedad lleguen a estar cada vez más en acuerdo o, para poner la misma cosa en términos menos generales y menos exactos, pero más concretos, que las expectativas de la gente y particularmente de los empresarios serán cada vez más correctas.  De esta forma, la aseveración de la existencia de una tendencia hacia el equilibrio es claramente una proposición empírica; esto es, una aseveración acerca de lo que sucede en el mundo real que debería, al menos en principio, ser capaz de verificación.” (Friedrich A. Hayek, Economics and Knowledge, en Op. Cit., p. 45).

No deseo terminar esta sección sin destacar el papel que para Hayek tiene el empresario como factor de desarrollo, al actuar como descubridor del conocimiento en el proceso competitivo.

“Con todo, no puede caber duda alguna de que el descubrimiento de un mejor uso de las cosas o de la propia capacidad de uno es la más grande contribución que un individuo puede hacer, dentro de la sociedad, al bienestar de sus semejantes, y que facilitando el máximo de oportunidades para ello es como una sociedad libre llegará a prosperar más que otras. El uso afortunado de tal capacidad de empresa –y al descubrir el mejor uso de nuestra habilidad todos somos emprendedores- constituye la actividad más altamente recompensada en una sociedad libre.” (Friedrich A. Hayek, Los Fundamentos de la Libertad. 2a. edición, Madrid: Unión Editorial, 1975, p. 96.)

Jorge Corrales Quesada

lunes, 18 de junio de 2012

Tema Polémico: Embarazo adolescente y estado de "bienestar"

En los últimos días La Nación se ha enfocado publicar una serie de noticias relativas al tema de los embarazos en la adolescencia. Entre los hechos m14.000 adolescentes se convierten en madres anualmentevas al tema de embarazos en la adolescencia. Entre los hechos m resulta inás relevantes se encuentran que alrededor de 14.000 adolescentes se convierten en madres anualmente y un 70% de dichas madres no deseaban estrenarse en la maternidad. En el Tema Polémico del día de hoy trataremos de hacer ver una serie de aspectos que no suelen ser comentados por la opinión mayoritaria.

La primera pregunta que salta a la vista es cuánto le cuesta al Estado toda está fiesta sexual siendo el tema de salud y educación los más obvios. La segunda pregunta que viene, es quién subsidia toda esta fiesta (evidentemente ciudadanos que no tienen vela en el entierro). De está última deviene la tercera pregunta, por qué estos ciudadanos deben subsidiar este tipo de irresponsabilidades.

Nos aventuramos a pensar que estas preguntas encuentran su respuesta en el sistema de incentivos perversos que se han creado con nuestro estado de “bienestar”. Este es un sistema en que el mérito y la responsabilidad juegan un papel sumamente marginal en la asignación de beneficios, siendo la necesidad el criterio preponderante para la distribución de los mismos. La lógica de dicho sistema es: “necesito, ergo alguien me lo tiene que dar”. Situación que se agrava aún más cuando las instituciones informales (la cultura por ejemplo) han entrado en toda una retórica de libertinaje (libertad sin responsabilidad), lo que se ve claramente en este tema del embarazo adolescente. Veamos. Sin duda la cultura costarricense se ha vuelto mucho más permisiva con el paso de los años, a las relaciones sexuales fuera del matrimonio, así como a las relaciones sexuales meramente casuales, cada vez más se reclaman mayores derechos sexuales,  pero toda este aumento de libertad no ha venido acompañado de un discurso de responsabilidad, y es ahí en donde se cae en libertinaje. Rara vez (por no decir nunca) se escucha que todos estos derechos deben ejercerse bajo un costo: el costo de asumir la responsabilidad de las consecuencias que dicho ejercicio de la libertad conlleve, como lo puede ser un embarazo no deseado o una enfermedad venérea, etc. No, todo lo contrario, si tiene un  niño que no puede mantener no se preocupe el Estado (es decir el otro) lo pagará por usted, si contrae una enfermedad que usted no puede atenderse no se preocupe que otros la pagaran por usted.

De las cosas que más nos sorprendieron de dichos reportajes de la Nación es que muchos no accedían a preservativos por “vergüenza”, resulta increíble que a muchos adolescentes que son el futuro de nuestro país les de “vergüenza” solicitar preservativos, pero no tengan pudor, vergüenza o remordimiento alguno en que otros paguen sus metidas de patas (para no decir metidas de otra cosa). Este es el “zeitgeist” que ha provocado el Estado de malestar, mientras que esos paradigmas culturales no cambien no iremos a ningún lado.

miércoles, 13 de junio de 2012

Desde la tribuna: estado de la libertad en Costa Rica

He recomendado a muchos consultar el índice de Doing Business. Tal medición se puede ver en en este link. Allí encontrarán a Costa Rica en el lugar 122º de 183 países. Por un número no quedamos en el último tercio.
 
No está bien la seguridad de las inversiones y no está bien el asunto de trámites.Es obvio que padecemos tramitomanía. El examen de algunos casos nos evidencia que así son las cosas en nuestro país. No hay vuelta de rosca, así estamos. A pesar de normas que procuran que mejoremos, la verdad es vamos mal.
 
Hace poco un “ambientalista” decidió que SETENA estaba haciendo las cosas “facilonas” para la instalación de torres de telecomunicaciones para sistema móvil avanzado 3G (SMA-SG). La SETENA, según resoluciones 2031-2009 y 123-2012 la SETENA moduló que tramitaría la instalación de torres de telecomunicaciones para sistema móvil avanzado 3G (SMA-SG) de conformidad con el instrumento conocido como “D2” el cual sería complementado con una serie de información y trámites. Un poco de análisis llevará a la conclusión de que no es nada “facilona” la manera de tramitar la instalación de dichas torres (antenas o radiobases), sino que más bien se trata de un procedimiento recargado (más bien se indica que se reserva un procedimiento agravado si se trata de “zonas frágiles”).
 
Pues bien, este ambientalista presenta entonces una acción de inconstitucionalidad contra tales resoluciones, las acusa de ir contra el texto expreso de la ley (indica que el artículo 16 de la Ley de la Autoridad Reguladora de  Servicios Públicos exige trámite agravado y expreso cuando se trata de “explotación de un servicio público”) y enreda a la Sala Constitucional. Señalo este punto con detenimiento, pues la intencionalidad de la acción se desnuda ante el hecho de que el recurrente “confunde” la “explotación de un servicio público” con la instalación de torres, antenas o radiobases. 
 
La Sala, sin más, da curso al asunto y ordena la suspensión del dictado de resolución final. No obstante, como las resoluciones ordenan el trámite y es un asunto administrativo, se hace un inmenso nudo y se suspende el trámite en SETENA de la instalación de las benditas  torres de telecomunicaciones para sistema móvil avanzado 3G (SMA-SG).  

Claro que el “ambientalista” no explica por qué las torres privadas sí contaminan y son un peligro para el ambiente y las del ICE no. Tampoco explica la “confusión o enredo” que hace del artículo 16 de la ARESEP citado. 

A la SETENA le queda cómodo cruzarse de brazos, para qué exponerse. Es el resultado de una señal que hace mucho tiempo dio la mismísima Sala Constitucional cuando resolvió que en materia ambiental no podía darse el “silencio administrativo positivo”. 

¿Se han movido las autoridades públicas prestas y alertas a aclarar los puntos y a idear una vía alternativa para no detener el progreso? Por supuesto que no. La Procuraduría contestó negativamente la acción, pero no aclaró el enredo normativo que hace el recurrente.

El Ministerio Rector podría hacer algo con su comisión de infraestructura, pero aún no hace nada. 

Una de las compañías fabricante de torres optó por tramitar en SETENA con el instrumento más complejo y exigente, con el “D1”  (que según el recurrente es la vía que corresponde) y  la SETENA tampoco le ha dado curso.  ¿Qué hacer?

¿Cuánto durará la Sala Constitucional en resolver este asunto? Si al final resuelve bien y determina que no hay inconstitucionalidad ¿quién pagará el atraso de meses en la tramitación? ¿El “ambientalista” que se escudó en “intereses difusos”, el letrado o instructor de la Sala que no reparó en la agarrada de majes que les están dando o la SETENA que no quiso tramitar ni la gravosa vía del D1?  ¡Es para pensar!

Por otro lado, todavía recuerdo cuando hace meses un representante de la Procuraduría y un integrante del CONESUP y representante de sus miembros negaron ante un Juzgado Contencioso-Administrativo que existiera la posibilidad de “silencio positivo” en la autorización de Universidades Privadas. Rabiosamente y con la connivencia judicial bloquearon incluso la posibilidad de demostrar precedentes (no se había estimado que hasta allí llegara la mala fe de unos y la posible ignorancia de otros).   
 
Curiosamente, tal Consejo ha venido bloqueando sistémicamente la creación de nuevas Universidades. La autorización ha sido la excepción. La tramitomanía ha sido la regla. Se dice que el Ministro concernido ha expresado, en el caso concreto de una solicitante, que mientras él sea Ministro tal entidad no se autorizará.  ¿Capricho, exceso de discrecionalidad, mala fe o abuso de poder? ¿Cuántos casos similares hay en nuestra Administración Pública? 

La forma de actuar en relación con la libertad de enseñanza ha sido de antología. Inspecciones previas (de entidades que aún no están autorizadas) para revertir dictámenes e impedir su autorización, inacción u omisión de solicitudes de consulta a fin de bloquear el plazo del silencio positivo, nuevos requerimientos de información en otros casos para encontrar un pretexto para no autorizar son apenas algunos de los expedientes utilizados.  
 
Recientemente, a pesar de que según se narró negaban la existencia del silencio positivo, el susodicho representante de los miembros de CONESUP pidió a la Sala Constitucional la inconstitucionalidad del plazo para decidir respecto de la autorización de una Universidad privada por parte de este Consejo. Estima, con la concurrencia obvia de la Procuraduría y el Ministro concernido, que el plazo de cuatro meses es “irracional” y corto para decidir la autorización.   

Para alguien que ejerce una poder de autodeterminación reconocido por nuestra Constitución como derecho fundamental y libertad pública, la libertad de enseñanza, resulta espantoso tener que esperar durante cuatro meses para que el CONESUP decida sobre su solicitud. Más aún, no entiendo cómo podría decidir negativamente si se trata de una libertad pública.  Allí están las solicitudes haciendo fila perpetuamente.   

Pienso que las telecomunicaciones y la educación son actividades principales y estratégicas en el desarrollo de una sociedad.  He puesto el caso de cómo son vulgarmente bloqueadas y regateadas. ¿Cómo anda lo demás? ¡Basta imaginárselo!

¿Invertir en educación costarricense? ¿Invertir en las telecomunicaciones? Basta un litigante escudado en derechos difusos para bloquear cualquier trámite. En otros casos hemos olvidado la naturaleza de los derechos. Basta el capricho de un ministro para que no se autorice una nueva Universidad. 

Ni hablar de otras actividades en las cuales se construyó y actuó con autorizaciones administrativas y en las que, retroactivamente, ha recaído orden judicial de derribar, cerrar o terminar. No por trámite torticero sino por imperfección del Ordenamiento Jurídico según el cual se autorizó la actividad. 

Por eso no es de extrañar que algunos agentes fiscales tengan cómo encarcelar a quien quieran (aunque sea una defensora pública que está en juicio, una persona que espera en el mostrador a su abogado para una declaración indagatoria a la que fue citada en hora que todavía no se ha cumplido) o que algunos miembros de la policía le den una vapuleada a un ciudadano indefenso y además lo acusen de amenazas o que el Ministerio de Salud cierre un negocio que ha pedido en tiempo los permisos correspondientes. 

El capricho de algunos funcionarios y administradores se está convirtiendo en la ley que rige algunas actuaciones públicas. El problema es que el exceso de leyes y la presión pública ha puesto en sus manos demasiado poder y lo usan así. 

Y … ¿la libertad? Menoscabada y maltratada. Los defensores oficiales de los derechos prefieren los derechos programáticos que los derechos de libertad, así como prefieren los intereses difusos que las personas de carne y hueso. ¡Malos tiempos! 

Queda dicho, abundan los ejemplos.

Federico Malavassi Calvo

martes, 12 de junio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: el aporte de Lachman

Lachmann, al introducir el subjetivismo más allá de las preferencias, como hasta el momento sucedía en la escuela austriaca, y aplicarlo al caso de las expectativas, sacudió fuertemente no sólo la descripción dinámica del proceso de mercado, sino también, en lo que más nos interesa, en cuanto al papel que desempeña el empresario.
 
El punto esencial de Lachmann es que
 
“El proceso de mercado es la manifestación externa de un flujo interminable de conocimiento. Este discernimiento es fundamental para la economía Austriaca. El patrón de conocimiento en la sociedad está cambiando continuamente, un proceso que es difícil de describir. El conocimiento desafía todos los intentos de tratarlo como un ‘dato’ o como un objeto en tiempo y espacio. (Ludwig Lachmann, On the Central Concept of Austrian Economics: Market Process, en Edwin G. Dolan, The Foundations of Modern Austrian Economics, Kansas City: Sheed and Ward, 1976, p. 78).

Dado que el conocimiento es intratable, es imposible que el individuo pueda tener conocimiento del futuro en la actualidad, por lo cual se ve obligado a formular sus planes con base en expectativas acerca de comportamientos o datos. Dichas expectativas de los diferentes actores en una economía, quienes mantienen diversos marcos de referencia en cuanto al tiempo, son la base para considerar que serán expectativas múltiples y posiblemente divergentes. Es decir, la naturaleza subjetiva del diagnóstico que de la situación actual puede hacer un individuo, conduce a que se puedan tener diferentes rangos de expectativas. Éstas tenderán a ser divergentes, pues la observación que un individuo puede tener de un precio actual, da lugar a diferentes reacciones en otros agentes. Y si ante esta reacción de otros, el precio que observa nuestro individuo está fuera del rango esperado de precios, dándose cuenta del error, tenderá a redefinir sus expectativas. El mérito de Lachmann está en el desarrollo explícito que hace de la subjetividad en las expectativas

La posible diversidad de expectativas constituye una crítica a la posición austriaca de Mises y Kirzner (y de Hayek, como se verá luego) que hemos expuesto, de una tendencia indudable a la convergencia: esto es, al equilibrio del orden de mercado. El criterio de Lachmann expuesto no es contrario al marco analítico austriaco, sino que constituye una extensión natural del paradigma basado en la subjetividad, el cual es ahora ampliado a las expectativas.
 
De acuerdo con Kirzner y Hayek, los planes son formulados con base en las consideraciones subjetivas (el conocimiento) de los individuos, en tanto que para Lachmann no sólo forma parte lo antes descrito (el conocimiento), sino también las expectativas. El conocimiento surge de la interpretación subjetiva que el individuo hace de la experiencia pasada y las expectativas surgen de las interpretaciones subjetivas que hace el individuo de posible acciones futuras (claramente introduciendo el factor incertidumbre), lo cual involucra un acto de imaginación del futuro.
 
Precisamente porque Lachmann enfatiza la naturaleza subjetiva de las expectativas, la consecuencia de los nuevos planes formulados con base en ellas y el conocimiento del cual se dispone, es que los planes de los individuos tenderán a divergir.
 
Esta divergencia es para Lachmann la fuerza del cambio. Así, señala que
 
“El proceso de mercado consiste de una secuencia de interacciones individuales, denotando cada una de ellas el encuentro (y algunas veces la colisión) de un número de planes, los cuales, si bien son coherentes individualmente y reflejando el equilibrio individual, son incoherentes vistos en conjunto.  De otro modo, el proceso no funcionaría.” (Ludwig Lachmann, From Mises to Shackle: An Essay on Austrian Economics and the Kaleidic Society, en Journal of Economic Literature, 14, 1976, p. 131).

El proceso de mercado no conduce a una convergencia hacia el equilibrio, lo cual, de nuevo, hace necesaria una revisión de los planes individuales. Pero dado que el conocimiento es un flujo interminable, esa revisión es constante y, dada la subjetividad de las expectativas, hay una elevada posibilidad de que las expectativas individuales sean divergentes y no convergentes.

No hay duda de que esta visión tan austriaca en cuanto a la utilización del subjetivismo aplicado a la formulación de expectativas individuales, da lugar a una serie de inquietudes, pues, como señalan Boettke y Sullivan,
 
“En la prosecución de esta línea de investigación de un subjetivismo radical, él ofreció discernimientos profundos e importantes acerca de la naturaleza dinámica de los procesos de mercado, del papel de las instituciones como guías para las acciones, de las dificultades que hay al interpretar señales, del papel del tiempo en la percepción humana y del ligamen que hay en la vida económica  entre la dispersión del conocimiento, la dispersión de las expectativas y de la dispersión de las interpretaciones. Estos discernimientos sacudieron los fundamentos de cualquier interpretación determinista de los procesos de mercado, incluyendo la teoría austriaca del descubrimiento empresarial. Si los discernimientos de Lachmann son válidos, entonces el mundo es verdaderamente múltiple o cambiante (caleidoscópico –kaleidic- en palabras de Lachmann). (Peter J. Boettke y Steven T. Sullivan, Lachmann’s Policy Activism: An Austrian Critique of Keynesian Proclivities, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Subjectivism and Economic Analysis: Essays in Memory of Ludwig M. Lachmann, New York: Routledge, 1998, p. 179. El paréntesis en el texto es mío).

Es cierto que los resultados del análisis de Lachmann pueden haber tenido inferencias embarazosas para quienes se han caracterizado por ser anti-intervencionistas del estado en la economía. Expresan Boettke y Sullivan que

“A la hora del análisis final, la visión de la economía de Lachmann como un sistema que no necesariamente posee una tendencia hacia el equilibrio y, en particular, su visión de la operación del sistema de mercado, le condujo a proponer una política activista en tiempos de miseria económica generalizada. Esto es algo curioso en el campo austriaco.” (Peter J. Boettke y Steven T. Sullivan, Lachmann’s Policy Activism: An Austrian Critique of Keynesian Proclivities, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Op. Cit., New York: Routledge, 1998, p. 165).

A esto se puede agregar el hecho de la recepción positiva que se le dio a Lachmann en recintos social-demócratas, caracterizados por impulsar políticas activistas en casos de un presunto fracaso generalizado del mercado.  Por ejemplo, en el sitio Social Democracy for the 21st Century: A Post Keynesian Perspective, en el encabezado de la edición del 8 de febrero del 2012 se lee que: “Lachmann Endosó el Estímulo Keynesiano en una Depresión”.

Si bien Lachmann tan solo señala que se trata de una posibilidad que no haya tal convergencia al equilibrio, lo cierto es que, en diversos escritos, enfatizó un papel activo para el estado en el campo económico. Ante esto me parece que un cuestionamiento importante y que va más allá de declarar que su posición es nihilista, es el que formulan Boettke y Sullivan, de que Lachmann no lleva su enfoque subjetivista extremo hasta las profundidades necesarias, lo cual tiene implicaciones para el activismo estatal. De acuerdo con ellos,

“Si el mundo es verdaderamente caleidoscópico (múltiple y cambiante), entonces, quien formula la política debe enfrentar el mismo conjunto confuso de señales, al igual que como lo hace el participante en el mercado (con la misma diversidad de interpretación de las señales). Si los actores en el mercado privado no encaran los incentivos y carecen de la habilidad para adquirir la información, que coordine su comportamiento con el de otros en el mercado, debido a las condiciones constantemente cambiantes y a la diversidad de las interpretaciones de las señales que estos cambios producen, entonces ¿por qué deberíamos esperar que quienes formulan las políticas son capaces de coordinar los asuntos económicos de una manera exitosa? (Peter J. Boettke y Steven T. Sullivan, Lachmann’s Policy Activism: An Austrian Critique of Keynesian Proclivities, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Op. Cit., p. 179. El primer paréntesis es mío).

En una línea similar, Roger Harrison expresa la opinión de que Lachmann

“…se abstuvo de apartar de su imaginación el problema de la coordinación inter-temporal y de aseverar la perversidad inherente del proceso de mercado. Simplemente dejó con nosotros la pregunta abierta, de si podemos contar o no con las fuerzas equilibradoras que coordinen inter-temporalmente… el capítulo de su Capital and Structure se lee como si fuera un programa para el activismo político. ¿Vamos a creer que el futuro es un poco menos no conocible para los formuladores de política Keynesianos que para otros participantes en el mercado? (Roger W. Garrison, Time and Money: The Macroeconomics of Capital Structure, New York: Routledge, 2001, p. 254.)

Es importante indicar que la naturaleza caleidoscópica del mercado mencionada por Lachmann, no implica que se está frente a una anarquía o un desorden generalizado, sino que, como señalan Boettke y Sullivan,
 
“El caleidoscopio, a pesar de su indeterminación, posee un cierto patrón o estructura interna para su propia operación. El mercado, desde la perspectiva Lachmanniana, se puede decir que posee el mismo tipo de patrón ordenado –que no es el de un reloj ni uno completamente al azar… Los intentos para salirse del sistema y controlarlo no es que dirijan tanto su operación como distorsionan el patrón ordenado que caracteriza a la economía de mercado, dentro de un sistema bien establecido de reglas de propiedad.” (Peter J. Boettke y Steven T. Sullivan, Lachmann’s Policy Activism: An Austrian Critique of Keynesian Proclivities, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Op. Cit., p. 179).

La propuesta Lachmanniana difiere de la visión por la cual el sistema de mercado funciona tal como lo hace un reloj; esto es, como si fuera un conjunto de ecuaciones Walrasianas que se resuelve simultáneamente, ni tampoco concuerda con aquella de Keynes, quien consideró al mercado como inherentemente inestable; es decir, que funciona totalmente al azar. Más bien, se trata de la conformación de un orden o patrón característico de la operación del mercado. Una metáfora que explica este patrón es la expuesta por Garrison, quien describe cómo es el orden de un mercado, en el cual actúa el empresario, de acuerdo con la concepción de Lachmann. Este no es, no funciona, como un reloj, ni tampoco se puede describir como un desorden:

“El intrincado patrón de vidrio coloreado de un caleidoscopio, representa el patrón de precios determinado por los compradores y vendedores en los mercados de bienes y por quienes creen que el mercado de activos va en alza y quienes creen que va a la baja. El patrón tiene orden y belleza, pero no longevidad; ningún patrón obtenido puede durar por mucho tiempo. El paso del tiempo está necesariamente marcado por el descubrimiento de nueva información, a través de expectativas satisfechas o insatisfechas de los inversionistas. Esta es la naturaleza, según Lachmann, del proceso de mercado. Tales descubrimientos pueden hacer que, quienes creían que el mercado iba al alza, crean que ahora va a la baja y lo contrario. La baraja resultante de los activos de capital agita al caleidoscopio. Emerge un nuevo patrón de precios, pero sus características particulares no pueden haber sido predichas únicamente a partir del patrón previo o a partir de la suma total de conocimiento subyacente.

El descubrimiento inevitable de nueva información, al irse revelando el mercado, no tiene análogo en la mecánica Newtoniana. Las posiciones futuras de un péndulo pueden ser calculadas a partir de su posición actual, su masa y de las fuerzas que actúan sobre él. La posición a la cual finalmente el péndulo llega a descansar no es el resultado de un proceso –tal como Lachmann usa el término. Esto es, la posición final de equilibrio es independiente de la magnitud y de la dirección de los movimientos particulares que impulsaron al péndulo a esa posición.” (Roger W. Garrison, The Kaleidic World of Ludwig Lachmann. Review Article: The Market as an Economic Process by Ludwig Lachmann, en Critical Review, Vol. 1, No. 3, verano de 1987, p. 78. La letra cursiva es del autor).

El gran aporte de Lachmann consistió en la incorporación del subjetivismo a las expectativas.  Estas últimas, según Mises, así como Hayek, eran instrumentos para predecir. En cambio, para Lachmann, debido a la naturaleza caleidoscópica de la sociedad, caracterizada por cambios inesperados que alteran los patrones previos que servían de fundamento para la acción individual, las expectativas son resultantes de las interpretaciones subjetivas que los individuos hacen de posibles situaciones futuras. Es aquí donde Lachmann hace su muy conocida afirmación de que “El futuro no es conocible, pero no inimaginable” (Ludwig M. Lachmann, From Mises to Shackle, en Journal of Economic Literature, Vol. 14, No. 1, marzo de 1976, p. 59.)  El empresario Lachmanniano, a diferencia de aquel de Kirzner y de Hayek, desempeña el acto de imaginar cómo será ese futuro, el cual incorpora en sus expectativas que, por el proceso de difusión ampliada del conocimiento que surge, a su vez son incorporadas en las expectativas de otros agentes. Pero este proceso es continuo y caracterizado por el cambio inesperado, con lo cual, en la sociedad caleidoscópica, conduce a incompatibilidades en los planes individuales. Esta posibilidad de inconsistencia, como dice Sandye-Gloria Palermo, “desafía la visión tradicional de una tendencia hacia el equilibrio. El mercado es ahora un proceso indeterminado, gobernado por la interacción de las fuerzas del equilibrio y del desequilibrio.”[Op. Cit., p. 126]. La competencia se encarga de difundir, por una parte, el conocimiento relevante, que constituye una fuerza que impulsa hacia el equilibrio del sistema, pero, a la vez, dado que el futuro es imaginado por cada individuo, quien en diferentes momentos conjetura distintas situaciones, hace que revise sus planes en función de su capacidad para imaginar. Como esta capacidad no conoce límites, da lugar a posibles divergencias en las expectativas de los diferentes participantes. Esta es la fuerza desequilibrante que impide la garantía de un equilibrio generalizado.

Jorge Corrales Quesada
 

lunes, 11 de junio de 2012

Tema polémico: la refinadora china


Como parte de los negocios que montó el Gobierno anterior al romper relaciones diplomáticas con Taiwán y establecerlas con China, tuvimos el "regalo" del Estadio Nacional y la compra de bonos por más de $300 millones, con posiblemente algunas comisiones y premios para los "negociadores" criollos. Pero nos faltó una sorpresita más, que avanza silenciosa pero muy peligrosamente: la refinadora china. 

Como bien saben todos, RECOPE no cumple un rol necesario ni destacado en el imaginario costarricense: no refina y se ha dedicado a convertirse en una simple bodega de almacenaje financiado con recursos públicos y como el único importador autorizado por ley de petróleo y sus derivados. Gracias a su monopolio y a la decisión de sus dirigentes, los costarricenses tenemos el combustible más caro de Centroamérica y uno de los más caros de todo el continente.

Frente a este problema de altos precios, la lógica y la evidencia empírica ordenan que, para solventarlo, se requiere abrir el monopolio de la importación de petróleo y permitir un mercado competitivo que le pueda ofrecer mejores condiciones a los consumidores. Pero no. Ya sabemos que la gran mayoría de políticos costarricenses no creen ni en la lógica ni en la evidencia: sus decisiones se orientan por el simple interés de llenar sus billeteras valiéndose de sus puestos. 

Así pues, se inventaron un "negocio" con China para instalar una refinería en Moín -la zona donde los trabajadores son los más responsables del mundo y nunca van a huelgas para no perder ni un minuto de sus apreciadas labores- con cuatro objetivos: 1) utilizar recursos económicos liberados por la sustitución de importación de combustible por importación de crudo (cualquier parecido con el modelo de sustitución de importaciones de la década de los 60 es mera coincidencia); 2) contar con producto terminado de una calidad mayor al que actualmente se importa, 3) garantizar la seguridad en el suministro de producto y 4) generar una disminución en el precio interno de venta de los combustibles.

Como podrán pensar, estimados lectores, estos cuatro objetivos nunca se van a cumplir. Y lejos de poner como razón para suponer este fracaso la experiencia del pasado, en ASOJOD queremos ofrecer algunos datos que pueden ayudar a entender por qué los costarricenses quedaremos peor si se implementa esta ocurrencia. 

Para echar a andar el negocito, se creó una compañía llamada Soresco, con 50% de capital puesto por el Gobierno de China y el otro 50% por el Gobierno de Costa Rica. Soresco será la encargada de construir el megaproyecto de la refinería y cobrará a RECOPE una cuota por concepto de arrendamiento (que según los estudios técnicos deberá ser de un 5% anual sobre el valor del proyecto), que deberá contemplar el costo del financiamiento más los intereses, el costo por depreciación y la utilidad, que según los cálculos pactados en el contrato suscrito por esta última y CNPC (la compañía petrolera china), será del 16%.

Ahora bien. El costo del financiamiento se las trae, porque según el contrato, se requieren alrededor del $1.500 millones. China pondría $500 millones y le correspondería al estado costarricense poner otros $500 millones. Siendo que RECOPE no tiene recursos para ponerlos, es muy probable que el Gobierno de Costa Rica tenga que solicitar un préstamo internacional y eso significa que todos los costarricenses tendremos que pagarlo en el futuro.
Adicionalmente, RECOPE deberá asumir en su presupuesto, los costos del financiamiento, esto es, la amortización e intereses por los préstamos que incurra, así como  los costos adicionales en la operación de la nueva planta, entre los cuales se deben incluir mano de obra adicional, cuya cantidad estima la empresa que será de 200 funcionarios nuevos. Esto con el inconveniente de que proyectos similares realizados en otras latitudes son intensivos en uso de tecnología y no así en mano de obra. De hecho, se dice que plantas del calibre de la que quiere tener RECOPE no requerirían más de 50 empleados, casi todos de nivel superior, por tratarse de manejo y supervisión de equipos que utilizan tecnología de punta.

El costo del arrendamiento y los costos adicionales para Recope han sido calculados en aproximadamente $ 586 millones anuales, los cuales deben ser absorbidos, de acuerdo con los objetivos del proyecto, por el ahorro en la sustitución en la importación de productos terminados por crudo y que, en términos de costo por barril, representa la cifra de $ 40.83. Esto significa que, para que el proyecto sea factible desde el punto de vista económico, el ahorro que se debe producir entre el costo del barril de producto terminado y el costo del barril de petróleo debería ser mayor $ 40.83 para que los precios internos de venta de los combustibles fuesen menores. Viendo el comportamiento histórico de mediano y largo plazo de las diferencias entre el precio del producto terminado y el crudo, el promedio en el periodo 2002-2011 es de apenas $9. En otras palabras,  con el porcentaje de utilidad pactado, los costos operativos y las constantes fluctuaciones en el precio del crudo, es muy poco probable que los costarricenses paguemos un precio menor por el combustible.

Como puede verse, es claro que los números no calzan con los fantásticos castillos de arena construidos por RECOPE. Esta ocurrencia, en la cual deben abundar las consultorías, las comisiones, los viajes a China y los negocios indirectos (como el alquiler de oficinas en Forum para Soresco, pagado aparentemente con fondos de RECOPE), será en beneficio de unos pocos que están dentro de la "argolla" que negoció con el gigante asiático. Los demás, los ciudadanos comunes y corrientes, los que trabajamos todos los días para ganarnos nuestro dinero honradamente, asumiremos los costos. Esa es la lógica del modelo mercantilista que domina este país y del cual, el PLN es el mayor exponente: privaticemos ganancias y socialicemos pérdidas. 

Costa Rica no requiere una refinería como esta, que le terminará costando millones de dólares a los tax payers actuales y futuros. Para tener una mejor calidad, precios más baratos y un sector más dinámico, con más empleos y oportunidades, lo único que se requiere es abrir el mercado para que todo el que quiera pueda importar combustible y venderlo, con reglas simples y claras, fáciles de cumplir y que le permitan al consumidor ejercer su derecho a escoger libremente el producto que mejor satisfaga sus necesidades. 

viernes, 8 de junio de 2012

Viernes de Recomendación

El día de hoy les presentamos este vídeo en el cual el académico Alberto Benegas Lynch expone sobre que el liberalismo abarcando luego varios aspectos de la economía como la propiedad, el empleo y los impuestos.


miércoles, 6 de junio de 2012

Desde la tribuna: un Estado a troche y moche

Recientes acontecimientos en Costa Rica deberían poner a reflexionar a los supresores sistemáticos de la libertad, quienes se decantan por un fundamentalismo estatista. Me refiero a los criminales atrasos en las mamografías a cargo de la CCSS y el desabasto en medicamentos básicos, incluidos algunos para tratamiento del cáncer, por más de un año, en la misma institución. Ambas noticias han sido publicadas por La Nación.
 
Sin duda, estas son gravísimas fallas de un estado anquilosado e insensible. Algunas personas, pueden salir de estos compromisos con la salud, por medio de servicios privados y medicamentos adquiridos en el tan difamado mercado. Pero, muchas no. Debe recordarse, porque esto es olvidado con frecuencia, que los servicios de salud no son gratuitos, cuestan a los contribuyentes directos de la caja, patronos y trabajadores y a los contribuyentes de los impuestos, cuando el estado deja impagos sus compromisos legales para con la CCSS. Muchas familias no pueden hacer frente a los dos pagos, el de planilla y el de servicios privados. Pero, tampoco es posible descartar el hecho de que, a la economía familiar, el encarecimiento en la contratación de trabajadores puede causarle daños en posibilidades no solo de pago directo de servicios, sino de empleo.  
 
No es este, sin embargo un problema de recursos de la CCSS. Se trata, más bien de manejos corruptos o ineficaces e ineficientes de los fondos disponibles. Se trata de administrar a troche y moche, improvisando y facilitando abusos. Por cierto, el desabasto de medicinas facultaba la declaración de estados de emergencia o de urgencia que, a su vez, permitían saltarse los procedimientos de compra con competencia.  Impedir la competencia era el desiderátum.
 
No es esa conducta exclusiva de la CCSS. La construcción de la trocha mocha en la zona norte y sus desenfadados abusos, hizo uso del mismo mecanismo de emergencia, adobado con patrioterismo, para montar una plataforma de corrupción, despilfarro y mala ingeniería. La urgencia permitía evitar la competencia y el falso patrioterismo sirve hoy, para intentar tapar todos los abusos. Impedir la competencia era el desiderátum.
 
El panorama no queda aún completo. Costa Rica es un país cada vez menos competitivo. Está ahogado en trámites creados al  impulso del fundamentalismo estatista y la demagogia. Además, el costo de la energía, en un país que quiere propiciar el mejoramiento en la calidad de vida, y la creación de nuevas oportunidades, ha llegado a niveles tan altos, que un gobierno a troche y moche, ha propuesto subvencionar a un reducido número de empresas, elevando la tarifa para el resto de los consumidores de energía. Si bien el esquema de subvención es inaceptable y el problema de estas empresas por subvencionar podría solventarse moviendo o flexibilizando las áreas de servicio de productores y distribuidores actuales, el costo de la energía eléctrica en Costa Rica, es superior, kilowatt/hora por kilowatt/hora al de Estados Unidos de América. Efectivamente,  de acuerdo a la publicación “Electric Power Monthly” de Mayo 2012, con datos de marzo del 2012 del U.S. Energy Information Administration (EIA), el costo promedio de en EUA no excede, en promedio, los 10 centavos de dólar por Kwh, mientras que en Costa Rica ese costo llegó a  17 centavos de dólar por Kwh, un abismal setenta por ciento más,  con una preocupante tendencia alcista.
 
Si no se disminuyen los privilegios y la ineficacia e ineficiencia y se acrecientan dinámicamente las oportunidades de empresa, de competencia y de trabajo,  cada vez menos costarricenses serán capaces de abandonar la trampa de su desatención médica. Bien sea esto consecuencia de una CCSS  cuarteada por privilegios y urgencias artificiosas o de desempleo y falta de mejoramiento en los ingresos familiares. 

Tristemente, Costa Rica vive un presente rememorando glorias pasadas, en medio de presagios sobre un futuro muy desmejorado. Se requiere de propuestas de mayor alcance, de abandonar el etiquetado ideológico y de reconocer la realidad.  Normalmente, los enemigos de la libertad, señalan cualquier contratiempo económico como causado por fallas de la libertad de empresa, de la propiedad privada, del capitalismo o del mercado. Impidiendo la competencia, piensan encontrar la solución. Como remedio, sugieren más estado y menos sociedad.  Muchos consideramos  llegado el momento de revisar el rumbo. 

Mario Quirós Lara.

martes, 5 de junio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: el aporte de Kirzner

Para Kirzner,

“…el elemento crucial de la función empresarial está en la habilidad de ver oportunidades no explotadas, cuya existencia previa significó que el equilibrio inicial del flujo circular era ilusorio –eso, lejos de ser un estado de equilibrio, representaba una situación de desequilibrio inevitablemente destinada a ser alterada… El empresario es la fuerza equilibradora cuya actividad responde a las tensiones existentes y efectúa aquellas correcciones por las que esas oportunidades no explotadas habían estado clamando.” (Israel M. Kirzner, Competition and Entrepreneurship, Chicago: The University of Chicago Press, 1973, p. 127.)

El aporte distintivo de Kirzner a la teoría de la empresariedad radica en la explicación de por qué ésta debe ser vista como un estado de alerta, en donde el empresario descubre oportunidades para apropiarse de ganancias. Su concepción fue influida por su condición de haber sido alumno de Mises, de quien ya hemos destacado la importancia de ese atributo o condición de estar alerta, como explicación de la acción del empresario en un proceso de mercado. En criterio de Boettke y Sautet,

“La brillantez de Kirzner radica en la forma en que él abrió el marco cerrado de la microeconomía tradicional al introducir el elemento empresarial. Desde el punto de vista de Walras, los precios son parámetros que ningún agente puede influenciar… los agentes son pasivos, en el sentido de que no originan cambios; simplemente responden como robots a la situación del mercado y a los incentivos ofrecidos por los precios paramétricos… eso no podía explicar cómo se determinan los precios. Tal como lo vislumbró Kirzner, el problema del empresariado como una categoría analítica, surge del discernimiento de que no podemos explicar la existencia de una simple novedad (y de la utilidad pura) en relación con los factores productivos que ya están en uso.” (Peter Boettke and Frederic Sautet, The Genius of Mises and the Brilliance of Kirzner, en Annual Proceedings of the Wealth and Well-Being of Nations, Vol. 3, 2001, p. 39).

En su análisis, Kirzner parte de una situación inicial de equilibrio, en la cual el individuo está alerta ante posibilidades de obtener una ganancia, si bien dicha posición inicial se caracteriza porque todas las oportunidades de ganancias han sido apropiadas. El papel del empresario es el de descubrir las preferencias de los consumidores, en un marco de ignorancia parcial. Este es su ámbito de acción: descubrir errores. Se puede hablar en términos de un empresario-descubridor. Este descubrimiento de la información es algo inesperado y no planeado. El agente central del proceso, el empresario, como parte de la acción humana de todos los individuos en un marco de incertidumbre, impulsa el proceso de mercado, dado su liderazgo, estado de alerta, iniciativa y empuje. A partir de una situación de desequilibrio, en que los precios no reflejan las preferencias verdaderas de los agentes, la posibilidad de obtener ganancias le incentiva a descubrir los gustos verdaderos y las preferencias de los consumidores, en un proceso por el cual se extiende toda esa información al mercado.

El proceso empresarial Kizneriano consta de dos partes. En una primera instancia, el empresario alerta descubre errores y actúa para corregirlos, dándole a los consumidores soberanos un producto que cumpla con sus expectativas. Es decir, en un cierto momento, usa el conocimiento disperso que puede existir en una economía y, al notar el error, actúa para corregirlo, lo cual significa que, con sus acciones, restaura el equilibrio. Este es un caso simple de un solo período, de un momento dado.
Pero su conocimiento es parcial y no perfecto. En una segunda instancia, como el empresario vive en un mundo de ignorancia, se requiere que tome en cuenta el factor incertidumbre. El estado de alerta que debe observar el empresario debe tomar también en cuenta sus expectativas acerca de la realidad del mundo futuro. Es decir, extiende su modelo de un solo período a un caso de períodos múltiples, lo que le permite incorporar el concepto de incertidumbre. Para tener éxito, para tener ganancias, ahora deberá tener presente no sólo el arbitraje de precios del momento, sino también visón, audacia y creatividad al actuar, lo cual significa que, de alguna manera, tendrá que tomar en cuenta el arbitraje futuro.
Dada esta ignorancia, el empresario, obligado a escoger, actúa con la expectativa de que su impresión subjetiva se aproxime a la realidad que va mostrándose gradualmente ante sus ojos. Con el fin de tratar con el problema de la incertidumbre, el empresario debe estar alerta, que no es sino la propensión del hombre de formular una imagen del futuro. Así, él actúa creyendo que esa imagen que formula, es la realidad del futuro. La especulación del empresario acerca de qué tan correctas son sus apreciaciones sobre el futuro, forma parte de su estado de alerta.
El papel que desempeñan las ganancias en la conducta del empresario es generar la situación de alerta que le permite detectar oportunidades; esto es, hace posible que se dé el proceso de descubrimiento. El empresario se da cuenta de que tiene ante sí una posibilidad real de ganancias y frente a ello es que actúa; es decir, las ganancias que motivan la acción del empresario son ganancias ex ante. Podrá equivocarse, pero él mismo u otro empresario se dará cuenta (estará alerta) de otras ganancias posibles, que motivarán que actúe. Así la acción humana tiene un propósito, cual es estar alerta ante dicha posibilidades.
A largo plazo, este proceso de aprendizaje, de descubrimiento a que va siendo expuesto gradualmente en el proceso de mercado, significa que aquel empresario, quien usa el conocimiento disperso, produce un conocimiento que va más allá de su conocimiento individual y que es trasladado al mercado como un todo, expresado mediante los precios  Tal como señala Sandye Gloria-Palermo,
“La alerta de los empresarios Kiznerianos permite a todos los participantes en el mercado, descubrir los datos que realmente conforman la economía en general. La empresariedad conduce al equilibrio, pues permite el descubrimiento y la diseminación de la información necesaria para construir planes coordinados y, de esta manera, brinda un remedio para el estado de ignorancia en el cual los individuos toman sus decisiones.” (Sandye Gloria-Palermo, The Evolution of Austrian Economics: From Menger to Lachmann, New York: Routledge, 1999, p. 113.)

El empresario Kizneriano es un descubridor en un mundo de ignorancia en donde, en una primera instancia, es la información imperfecta la que impide el equilibrio instantáneo. Al darse cuenta de las posibilidades de ganancias, al descubrirlas y tratar de resolver los desequilibrios, requiere de nuevo conocimiento, lo cual exige que deba escoger. Por ello, la función empresarial en esencia tiene que ver con el cambio en el conocimiento, su descubrimiento, su diseminación y su reacción ante el cambio en la información de que se dispone. Kirzner hace uso aquí de la concepción desarrollada por Hayek acerca de la competencia como un proceso de descubrimiento (y no como un estado de cosas, como sucede en el análisis de equilibrio neoclásico), la cual vale la pena repetir aquí:

“El uso del conocimiento ampliamente disperso en una sociedad con una extensa división del trabajo, no puede descansar en individuos que conozcan todos los usos específicos, a los cuales pueden ponerse cosas bien conocidas de su ambiente individual. Los precios dirigen su atención hacia lo que vale la pena descubrir acerca de las ofertas en el mercado de diversas cosas y servicios… El conocimiento del cual yo hablo consiste más bien en una capacidad de descubrir circunstancias particulares, que llegan a ser efectivas tan sólo si quienes poseen ese conocimiento son informados por el mercado, acerca de qué cosas o servicios son requeridas y qué tan urgentemente lo son. Esto debe ser suficiente para indicar la índole del conocimiento al que me he venido refiriendo, cuando llamo a la competencia un proceso de descubrimiento.” (Friedrich A. Hayek, Competition as a Discovery Procedure, en Chiaki Nishiyama y Kurt R. Leube, editores, The Essence of Hayek, Stanford, Ca.: Hoover Institution Press, 1984, p. p. 256-257.)

Para Kirzner, el comportamiento de los empresarios conduce a un equilibrio, al permitir el descubrimiento y la diseminación de la información necesarios para la elaboración de planes coordinados de los individuos. Si bien es comprensible que el empresario pueda cometer errores, el proceso de descubrimiento del orden económico permite, a su vez, que otros empresarios más hábiles puedan detectar esas oportunidades de obtener ganancias y, en consonancia, de actuar para eliminar el error así originado. Por ello, para Kirzner el comportamiento del empresario es un factor que conduce a la coordinación de los planes individuales: esto es, al equilibrio.

El empresario de Mises constituye una fuerza equilibradora, pero para Kirzner la función va más allá: de la de ser un empresario atento a las oportunidades de ganancias, pero que, cuando actúa en tal sentido, descubre el orden implícito en el proceso de mercado, que puede ser usado por otros participantes.
Kirzner expuso que

“Para mi los cambios que inicia el empresario son siempre hacia el estado hipotético de equilibrio; esos son cambios que surgen en respuesta a patrones existentes de decisiones erradas, un patrón caracterizado por oportunidades echadas de menos. El empresario, desde mi punto de vista, da lugar a ajustes mutuos en aquellos elementos discordantes que resultaron de la previa ignorancia del mercado.” (Israel Kirzner, Competition and Entrepreneurship, Chicago: The University of Chicago Press, 1973, p. 73 y citado (aunque está en desacuerdo con lo que considera es tan sólo una opinión y no una prueba analítica) en Sandye Gloria-Palermo, Op. Cit., p. 105. La letra en cursiva es de Kirzner.)
Jorge Corrales Quesada