martes, 31 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: una propuesta valiosa

Hay dos razones por las cuales no debe pasar desapercibida la reciente propuesta del columnista de La Nación, señor Julio Rodríguez, para que, en mis palabras, se cierre el actual Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).  La primera, porque dicha propuesta proviene de más allá de círculos usualmente no muy inclinados a promover la participación del Estado en cuanta cosa se le ocurre, como es el caso de mi persona. Pero también porque atina a reflejar una desilusión creciente de la ciudadanía con las acciones ineficientes del Estado costarricense, en donde sólo parece que la ocurrencia de gastar más, con independencia de un muy elevado déficit, es la solución para los problemas de su gestión.  La alternativa del señor Rodríguez pasa por dar mayores espacios a la actividad privada, en la provisión de una serie de servicios que actualmente mal desempeña el MOPT.

No voy a referirme con detalle a la serie de fracasos recientes que han estado ligados al accionar del MOPT, muchos de los cuales los reseña el señor Rodríguez, pero los recientes episodios de la platina, del hueco en la autopista a Alajuela y de la malhadada trocha en la frontera norte, muestran en todo su esplendor el rosario de fracasos del MOPT en el desempeño de sus funciones esenciales. 

No todas las actividades que el Estado desempeña al alero del MOPT serán fácilmente trasladables a la empresa privada para que ésta las lleve a cabo. Ejemplo de ello podría ser la Dirección General de Tránsito. Si bien algunos, como boy scouts en el pasado, contribuimos a dirigir el tránsito en la ciudad de San José, sabemos que eso más bien era una responsable diversión, que una buena sustitución del poder de autoridad conferida a los agentes del Tránsito. Pero un mayor uso de ciudadanos como inspectores ad honorem, podría contribuir enormemente a mejorar una vigilancia a todas luces hoy deficiente.

Similarmente, podría ser necesario que exista un marco regulatorio, con participación estatal, en algunas actividades que tienen que ver con el transporte formal, como, por ejemplo, las concesiones de transporte urbano e inter urbano, así como para la operación de puertos y aeropuertos, entre otras posibles actividades, que no son la ocasión de mencionar.

Lo que sí es importante destacar es lo difícil que resulta en Costa Rica lograr el traslado de actividades del sector público al sector privado, aunque esto aparente ser algo relativamente sencillo.  Podría citar, como ejemplos, a la famosa saca de guaro mejor conocida como FANAL o la eliminación de un hoy casi inoperante por innecesario Consejo Nacional de Producción (CNP). Ambas entidades utilizan recursos que bien podrían ser utilizados en cosas más necesarias, que las que actualmente hacen. Pero hay temas similares, cuya discusión política inevitable en cuanto a decidir su operación por medio del sector privado en vez del sector público, se ha convertido en una especia de tabú. La propuesta del señor Rodríguez sin duda que requiere de una discusión abierta y sin acogotamientos politiqueros, pero sí que nos permita a los ciudadanos decidir el futuro de lo que deseamos se lleve a cabo eficientemente por nuestro estado y qué por el sector privado.

Como ejemplo, las licencias, en lugar de ser otorgadas centralizadamente, procedimiento que constantemente es objeto de crítica por una ciudadanía afectada por su ineficiencia, entre otras cosas, podrían ser otorgadas des-centralizadamente por los gobiernos locales. Es así como se hace, por ejemplo, en muchos lugares de los Estados Unidos.

También muchos departamentos del MOPT podrían ser eliminados y absorbidos por otras entidades estatales o de naturaleza pública en algún grado, como el Colegio de Ingenieros o el LANAME de la Universidad de Costa Rica, sin que implique los gastos innecesarios que hoy se dan en el MOPT. Igualmente, ese Ministerio dejaría de hacer obras que serían llevadas a cabo exclusivamente por el sector privado nacional e internacional, en un marco que efectivamente promueva la competencia y que evite el choricero que hoy se ha observado, por ejemplo, en el caso de la trocha de la frontera norte. Esto podría requerir mejorar nuestro actual sistema de contratación, para evitar prácticas de colusión entre oferentes, que termina por conspirar contra la nación y finalmente contra el bienestar del ciudadano.

Es indispensable el aporte ciudadano para la reformulación propuesta del MOPT.  Cuando se estableció el INCAE en el país, me parece que su objetivo principal era el impulso al desarrollo nacional, mediante el aporte que el sector privado, en su capacidad de empresario, pudiera brindar.  Una ampliación del espacio en que el sector privado puede participar y ofrecer su capacidad, sin duda que calza naturalmente con  esos propósitos iniciales del INCAE. En mi opinión, con el paso del tiempo, INCAE nos ha quedado debiendo en este aporte del sector privado al desarrollo, pues muchos de los ejecutivos que han emergido de sus aulas y principalmente sus docentes, se han dedicado a prestar sus servicios profesionales al estado, en puestos de destacada importancia. 

Como sabemos, en el estado mucha de la práctica usual consiste en establecer restricciones, limitaciones, políticas no necesariamente proclives a que el sector privado pueda desarrollar todo su potencial, así como a preservar privilegios para sectores particulares de la economía, lo cual ha contribuido a fortalecer al estatismo y no al sector privado. Por ello me permito sugerir que el INCAE, a quien considero una institución que podría aportar mucho y sin cobro alguno a los costarricenses, encabece una propuesta de traslado de funciones del estado hacia el sector privado, empezando por el MOPT. De esta manera abandonaría su práctica actual de proveedor de altos ejecutivos al gobierno (una especie de Escuela de Altos Estudios Francesa, adaptada a nuestro medio), y dirija su papel hacia el enriquecimiento de la sociedad, mediante una mayor participación productiva de un sector privado independiente y no convertido en rémora de los fondos estatales. El INCAE está en capacidad de sugerir ese destete oportunamente sugerido por el señor Rodríguez. Sin embargo, como yo creo que es la competencia la que en verdad favorece al consumidor –en este caso al ciudadano- también sugiero que propuestas similares de restructuración sean formuladas por las escuelas de negocios de las universidades estatales y privadas. Así estaremos en capacidad de evaluar diversas opciones y sugerencias respetables.

lunes, 30 de julio de 2012

Tema polémico: Figueres y el electorado

Sin duda alguna, el evento político de la semana pasada fue la presentación del "Plan País" del escurridizo José María Figueres. De más está decir que el mismo generó las más diversas opiniones, favorables y desfavorables, pero nuestro interés no es centrarnos en su contenido ni intención, sino en la actitud del electorado respecto a la figura del exmandatario.
 
En primer lugar, cabe destacar un hecho lamentable acerca de la expectativa provocada por el "plan Figueres": el evidente mesianismo político que caracteriza a buena parte de los costarricenses, que siguen creyendo que con la venida cuasi milagrosa del caudillo, se resolverán los problemas. "Ahora sí hay norte", "ahora sí hay propuestas para combatir los problemas del país" habrán pensado los más incautos. Prensa, políticos, académicos y ciudadanos en general se comieron las uñas durante las semanas de espera que duró el mediático exPresidente, un genio -debemos reconocerlo- en las labores histriónicas, en las artes mediáticas para absorber y convencer, como ya lo había demostrado en aquella lacrimógena entrevista realizada por Ignacio Santos. En ese momento, entre sollozos y lamentos, todo se confabuló como para pensar que habían hecho una mancuerna para lograr el perdón y la lástima de los costarricenses. Y, por lo visto, parece que lo lograron, presunción confirmada por la encuesta publicada ayer por La Nación, en la que declara un empate técnico para la candidatura presidencial del PLN entre Arias, Araya y Figueres (a pesar de que éste ni siquiera se ha anunciado como precandidato). 

En ASOJOD encontramos impresionante e increíble que buena parte del electorado se haya comido el cuento de Figueres o que, contrario a lo que inocentemente pensamos, sean votantes cínicos, sin pudor, vergüenza ni conciencia histórica, a los que no les importan las serias dudas que pesan sobre el accionar de Figueres en el trístemente célebre caso de ICE-Alcatel. Al menos, buena parte de los miembros del PUSC se alejaron de ese partido cuando dos de sus figuras fueron declaradas culpables por participar en actos de corrupción. Pero eso es mucho pedir para los liberacionistas, que llevan años justificando lo injustificable, defendiendo lo indefendible o guardando silencio ante los abrumadores hechos deleznables que recaen sobre los miembros de ese partido y, por los cuales, la Fiscalía no ha movido un solo dedo, como si lo ha hecho contra otras organizaciones políticas acusadas por hechos iguales o menos graves que los cometidos por algunos verdiblancos.

Quienes han estado esperando la venida del Mesías liberacionista, se comieron las uñas por el famoso "plan" que bajaba, cuales tablas de Moisés, con los mandamientos que deben seguir para alcanzar la felicidad y quienes están dando su apoyo a Figueres, sin siquiera cuestionarse los hechos que nublan sus aspiraciones y otros tantos que no han tenido tanta resonancia mediática pero que son igual de criticables, dejan mucho que desear y siembran de desesperanza el futuro político de Costa Rica. Esperemos que sean minoría y no puedan llegar al poder, pero si por la víspera se saca el día, las opciones en otras aceras no son moral ni políticamente muy diferentes. 

jueves, 26 de julio de 2012

Jumanji empresarial: ¿por qué no soy conservador?

El conservadurismo político-cultural es un envase con contenidos de claras variantes. Qué se conserva en cada territorio o era, desde luego, es algo absolutamente distinto. Son conservadores un ayatollah iraní, un rabino ortodoxo judío, un stalinista (en la Rusia de los 1950’s), un Legionario de Cristo (en el México de los 1990’s), pero también lo son Thomas Sowell, Pat Buchanan y Sarah Palin. ¿Qué tienen en común estos personajes, al margen de las -ojalá- obvias diferencias? Probablemente todos queremos ciertas certezas en un mundo incierto pero eso no nos vuelve conservadores culturales y políticos.

¿Qué cosas sí tienen en común los conservadores? Estimados lectores, permítanme un intento de síntesis y crítica dentro de lo que este espacio permite.
 
1) La naturaleza humana
 
El conservador considera que el ser humano es básicamente defectuoso. No está a la altura del Paraíso o Era Dorada (que puede ser el Edén judeocristiano, el comunismo primitivo de Marx-Engels o cualquier otro tipo de mitología conveniente) por lo cual debe ser liderado con firmeza y vigilancia, por un pastor digno de su rebaño.
 
Pero no, el ser humano es el portentoso fruto de millones de años de evolución. Posee capacidades cognitivas y morales únicas por su grado de desarrollo. Nunca un gato pensó “qué paisaje tan hermoso” ni una ardilla“¿a dónde va mi vida?” ni un perro jamás pensó “¿qué significa ser leal a mi mejor amigo en este contexto particular?”. Pero al mismo tiempo hay rasgos parciales en otros animales avanzados de estos procesos de formación de una psiquis. ¿Qué significa esto? Que esas capacidades vienen de procesos paulatinos y completamente naturales.

Es más, el ser humano viene equipado con ciertos circuitos (hardwiring) al igual que otros primates, para la empatía. Es decir, venimos equipados para la cooperación. El gran descubrimiento del ser humano, y que ningún otro primate ni especie animal posee es el trueque. A diferencia del comercio entre los sexos que puede ser observado en los bonobos (comida o status a cambio de sexo), el ser humano descubre una división del trabajo usando bienes enajenables. Es decir: entregar algo que valoramos (y es escaso y mensurable) a cambio de algo que valoramos aún más.

A través del comercio -que cabe recordar, es diez veces más antiguo que la agricultura- es que los seres humanos entablan división del trabajo (¡cooperación!) con extraños. Esto es algo absolutamente único en la naturaleza. Las hormigas y abejas tienen sistemas de división del trabajo relativamente interesantes, pero dentro de su familia biológica. El comercio va reemplazando cada vez más a la agresión como forma de relacionarse con extraños, y nos recuerda Steven Pinker que este es el momento más pacífico en la historia de la humanidad.
 
Y es el comercio el mecanismo para liberar tiempo (invito al lector a estudiar el principio más esencial de la cooperación recurrente con extraños: la ley de ventajas comparativas) que permite ir construyendo civilizaciones mediante el encuentro de ideas, arte, lenguaje y otras instituciones mengerianas.
 
¿Qué tiene que ver este -aparente- desvío hacia la biología, la antropología y la economía con el conservadurismo?
 
Todo, en realidad. Si el ser humano es cooperativo por naturaleza y a la vez el fruto de al menos dos millones de años de evolución biológica y cultural, no podemos decir tan a la ligera que es “malo” o “degenerado” (fallido, defectuoso) ni tampoco, desde luego que es “bueno” en algún sentido soso. Si bien los contextos no necesariamente condicionan las decisiones individuales podemos poner como polos extremos el Stanford Prison Experiment -o Auschwitz/Treblinka- por un lado y por el otro los miles de gestos de generosidad, ternura y heroísmo anónimos que jamás llegan a aparecer en los noticieros. En el medio una inmensa franja marcada por la cooperación y la confianza en menor o mayor medida. Mientras más amplios los lazos de confianza -demuestran psicólogos sociales como Esteban Laso en una sociedad, mejor será su calidad de vida cultural y material. Los entornos asfixian, envician o potencian, pero ciertamente el individuo tiene la capacidad de tomar decisiones morales -esta palabra no tiene nada que ver con religión, por cierto- más que cualquier otra cosa basado en su autoimagen y sus prioridades vitales -conocidas también como valores, otra palabra que los conservadores han pretendido monopolizar).

2) Su actitud vital: puritanismo, oposición al cambio y sumisión.
 
De lo que he podido observar, el rasgo personal más importante del modo de ser conservador es un grado elevado de puritanismo. Como lo definía el magnífico periodista y libertario H.L. Mencken:
Puritanismo: el atormentante miedo de que alguien, en algún lugar, pudiese ser feliz.
 
Esa frase va al corazón del altruismo la doctrina de Comte, ampliamente confundida con generosidad, solidaridad o caridad y que a su vez son distintas entre sí- en el plano del disfrute de la vida. El mensaje parece ser “que nadie disfrute hasta que todos puedan disfrutar”. Es como esa falacia usada por alguien de la familia en la niñez, “tómate la sopa, hay niños en África que no tienen qué comer”. Sí, es cierto, pero tanto la sopa como el disfrute son intransferibles a cientos o miles de kilómetros. Y a veces a pocos metros. Y de hecho la sopa o los recursos para hacerla/comprarla pueden al menos ser donados. Pero la alegría no. Que suframos no eleva el estado de ánimo de otros. Que nos neguemos placer en la vida tampoco hace ipso facto del mundo un lugar mejor. El placer de abrazar a un hijo para supuestamente enseñarle templanza. El placer de hacer el amor con alguien que apreciamos profundamente. El placer de bailar sin medir cada gesto por el que dirán (las voces en nuestra mente, incluso estando a solas). El de compartir carcajadas sin cálculo ni estrategia.
 
Esto no implica ser mezquinos y poco compasivos. Al contrario. Se puede hacer voluntariado con alegría, se puede luchar por causas impostergables con gusto y se puede ser generosos sin creer que eso nos resta permiso para darnos gustos necesarios.
 
El conservador no concibe nada de esto: quiere impedir por medio de mandatos morales o legislación el consumo de sustancias y el ejercicio de actividades recreacionales entre adultos. Por eso considera virtuosos los sacrificios y valores propios de la guerra: tanto en la formación como en el combate se “tiempla” el carácter de una forma que la sociedad comercial no puede ofrecernos a su modo de ver. Para el conservador no sólo debemos ser parcos, abnegados y castos sino que deben serlo los demás también. De hecho muchos conservadores suelen promover estándares de -supuesta- perfección humana para la cual claramente nadie pueda “estar a la altura.” De esa forma pueden sembrar culpa y manipular a los demás para obtener su atención, su tiempo y su dinero.
 
Los conservadores en esencia son platónicos y no artistotélicos. Platón decía que este es el mundo -ilusorio, pasajero- de lo fenomenal mientras que lo eterno y real es noumenal. Las eras platónicas de Occidente han sido las más oscurantistas pues bajo esa idea el conocimiento, la justicia y la alegría eran asunto de ultratumba. Siguiendo a Aristóteles, rechazo esa noción enteramente. Yo creo que ésta es la vida que debe ser vivida. Si existen otras o no es quizá irrelevante. En esta vida podemos y debemos buscar la eudaimonia. Es decir, la plena expresión en todos los campos. Personalmente tengo gustos modestos en muchos temas -que no en todos- pero ciertamente defiendo el derecho al lujo, el exceso y a aprender de los propios errores para todos.
 
Tampoco quiere el conservador que las familias puedan tener arreglos afectivos ni legales distintos que el que consideran tradicional. En realidad esa tradición tiene bastante poco tiempo en la historia. No que ser antiguo o nuevo vuelva a algo bueno per se, pero apelar a “lo natural” cuando hay cientos de especies animales que tienen relaciones homosexuales o a lo “tradicional” cuando hay familias nucleares hace muy poco tiempo en la historia, es un argumento de lo más fantástico. Es fantasía pura.
 
3. Formas de matrimonio en el Antiguo Testamento de la biblia cristiana.
 
Otra actitud vital conservadora es la oposición al cambio drástico. En ese plano sólo diré que fueron conservadores quienes querían una respuesta sobre “¿quién cosechará los campos?” antes de liberar a los esclavos. Muchas instituciones han demostrado éxito y complejidad asombrosa por su evolución a lo largo de cientos o miles de años. En esto el conservador muestra cierta prudencia sabia que buena falta le hace a un revolucionario. Sin embargo esa prudencia sin una vara para evaluar las instituciones y costumbres termina asfixiando toda riqueza y volviendo a los países (y familias) meros museos de glorias pasadas. La razón, en el sentido humeano -limitado- y no cartesiano -ilimitado- nos puede ayudar a evaluar si una institución -legal o cultural- es a) justa o b) productiva. Es muy difícil reformar racionalmente, pero sí se debe abolir lo que sea que traiga injusticia o sufrimiento innecesario.
 
La esclavitud puede ser todo lo tradicional que se quiera -de hecho aún existe entre ciertos grupos negros en África- pero eso no la hace justa. Las tradiciones deben ser tratadas con prudencia pero evaluadas sin misericordia.
 
Finalmente, su fijación con la autoridad y sumisión. Para la mentalidad conservadora, la autoridad debe ser respetada a como dé lugar. El conservador no reflexionó sobre la frase de Proudhon que dice “La libertad es la madre y no la hija, del orden”. Es en realidad a través de tratos libres (merecer y dar confianza) que las instituciones se plasman. No es el más fuerte el que impone las reglas en los grupos humanos exitosos. El uso de la fuerza tiene usos adecuados en sociedad, pero suplantar líderes con jefes no es uno de ellos. Si el “líder” obtiene su autoridad con engaños (¿la amenaza de un fuego eterno?) o amenazas (paredones, cárcel, expulsión del núcleo humano) entonces no es líder, es un jefe cualquiera.
 
Tampoco la sumisión a un texto sagrado, al padre, al marido, al hermano, al partido, al Estado, a la ley o a la mayoría es una virtud. Existen múltiples libros sagrados. Invito a los católicos a leer el Bhagavad Gita, a los musulmanes a leer el Zend Avesta y -ya que estamos en esas- a los ateos a leer “Lo que el Buda enseñó” de Walpola Rahula. El padre tiene cierto liderazgo evolutivo en los primates, pero la madre tiene otro en muchos planos así como superioridades en muchos planos. El marido es un compañero antes que nada (luego ya ambos verán sus roles dinámicos). El Estado tiene orígenes ilegítimos y funcionamientos truculentos inherentes, como nos enseñó el sociólogo Franz Oppenheimer. Y sobre la ley diré lo mismo que sobre la esclavitud: cada regla debe evaluarse contra una noción universalizable de derechos individuales. Si la ley viola los derechos innatos, la que debe violarse es la ley. La sumisión no es una virtud: sí el respetar los tratos y respetar a los demás. Cuando un trato (personal, social) nos exija someternos a lo que Ayn Rand llamó los Atilas del Cuerpo o los Atilas de la Mente, es hora de cambiar nuestro entorno.
 
Conclusiones
 
El conservadurismo es una actitud vital que mira hacia el pasado o a fuentes de autoridad supuestamente inapelables para hallar respuestas. No se trata de combatirlo con irreverencia ciega ni con escepticismo paralizante. Pero sí de entender sus aportes y limitaciones. Algo de conservadurismo es no sólo sano sino inevitable en cualquier grupo humano y frente a cualquier corriente nueva. Sin embargo no es es una filosofía para ser feliz ni dejar ser felices a los demás aquí y ahora. Parece propia de quien no cree en los demás y por eso pretende gobernar su mente y acciones. Yo creo que el ser humano tal y como es, es capaz de hacer un mundo mejor, por eso no soy conservador.

Juan Fernando Carpio

miércoles, 25 de julio de 2012

Desde la tribuna: gestión monopólica, una alerta

Las consultorios contratadas por RECOPE, en cuyos expedientes militan las recomendaciones de altos jerarcas del gobierno chinchillista, junto a cotizaciones ferreteras para un contrato de consultaría en imagen para la refinería china, son una advertencia preclara de lo que ocurrirá con la nueva refinería, excepto que los montos serán planetarios. 

Los combustibles de origen fósil están monopolizados en Costa Rica. Antes, el gestor del monopolio fue RECOPE, propiedad del mismo estado, pero esta en ejecución un contrato irregular que entrega ese monopolio a empresas del Estado Chino. La excusa de crear monopolios estatales, para salvaguardar la soberanía, se ha quedado en el vacío. Pero los conceptos vaciados son algunos más. 

La jerarquía de RECOPE, guiada desde casa presidencial, se involucro en un contrato para construir una refinería de petróleo cuyos niveles de producción, mezcla de productos, suministros y costos,  carecen de sentido y transparencia.

Conceptualmente, una refinería para atender el pequeño mercado local costarricense, es en si misma problemática. No se trata solo de la cantidad de barriles de petróleo procesados, sino de la mezcla de productos que se extraen del petróleo, pues los combustibles demandados por los usuarios son varios y en distintas cantidades cada uno: gasolinas, diesel, combustible de aviación, asfaltos, bunker.

No existe un petróleo, como materia prima, que pueda garantizar, al final de la tubería de refinación, el exacto perfil del consumo. Pero, mas grave aun, ese perfil es dinámico y va cambiando con el tiempo.  El cambio puede y ha sido inducido por precios relativos, por parte del mismo monopolio. Un ejemplo es el precio del diesel, que ha venido acercándose al de las gasolinas. Con estas manipulaciones de precios relativos, RECOPE  ha intentado y logrado modificar la mezcla de consumo, pero a costa de los consumidores, aplicándoles jugadas con los precios. 

Sin embargo, estas jugarretas,  tienen limites y, sobre todo, si se expande la producción, como se planea hacer, con respecto al consumo nacional. Bien puede esperarse que una gestión monopólica al estilo de RECOPE, en la administración de la nueva refinería china, vaya a costar caro a los consumidores. 

Los peligros que asoman en el horizonte incluyen, además de lo anterior, los costos de construcción y consultorios de la refinería, como siempre, descontrolados y sin ninguna transparencia. Pero hay otro referido a costos de oportunidad con respecto al uso de otros combustibles como gas natural, que ha estado tomando importancia en el mundo en los últimos tiempos. Y no es que no tuviera importancia antes, pero en Costa Rica no conviene seguir ignorando los hechos. 

Los planes de refinación de la nueva refinería consideran un esquema de fuentes energéticas congelado en el pasado.

Mario Quirós Lara

martes, 24 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: remoción presidencial

El tema de la remoción legislativa de miembros electos del Poder Ejecutivo, como Presidente, Vicepresidentes, Ministros, Viceministros, y otros como los Contralores, empieza, una vez más, a circular.  Creo que, independientemente a que ese llamado se origine en la mala administración que, bien o mal, se le adscribe a la actual, no me aparece afortunado que aquellos puedan ser removidos, aún por mayoría calificada, por parte de una Asamblea Legislativa, tal como está actualmente institucionalizada.
 
Esto último no porque el método sugerido conduzca a una ingobernabilidad, palabra que bien podría utilizarse para justificar al peor de los gobiernos, administrativamente hablando. Creo que mucha de la llamada ingobernabilidad deviene precisamente de la incapacidad política de las cabezas del Poder Ejecutivo y no necesariamente de otros sectores, a los cuales casi siempre el vulgo se la endilga.  Lo que sí es importante, partiendo del principio de que la soberanía reside en el pueblo, es que cuando éste considere, ya sea a inicios, mediados o finales de una gestión, que hay razones suficientes y poderosas para cambiar a quienes encabezan el Poder Ejecutivo, pueda hacerlo, sin que la sociedad tenga que incurrir en enormes y dolorosas penurias.  Una elección popular no debe convertirse en una aceptación inconmovible, invariable, aunque sea por un período dado, cuando la gestión que realiza el elegido va en contra de la soberanía popular.
 
Una forma de sustituir a unos gobernantes que el pueblo ya no desea, es mediante la utilización del método del referendo, en donde la consulta popular directa definiría, bajo ciertas reglas, como, por ejemplo, haber sido solicitado por un número significativo de votantes, lo que se supone es reflejo de la voluntad popular.  El uso del referendo debe ser una opción que el ciudadano tenga para lograr sus mejores propósitos, sin verse obligado a aceptar lo que en su momento se puede considerar como inaceptable.
 
Me parece que mejor opción es que nuestro actual orden político evolucione hacia lo que se conoce como un sistema parlamentario, del cual, de manera sencilla, podemos decir que los gobiernos –el Poder Ejecutivo- surgen, se constituyen, se conforman, a partir del conjunto de diputados que libremente eligió la ciudadanía. Ya sé que tenemos, especialmente en tiempos recientes, muy malas experiencias con la calidad de los diputados, como para dejar en manos de ellos decisión tan importante. Pero evitar ese problema de calidad es parte de lo que se trata de lograr mediante un sistema parlamentario.  Aunado a que se puedan elegir directamente los diputados y no mediante listas amañadas y tal vez en un marco que posibilite la reelección de los diputados (carrera legislativa, como se le ha llamado), los incentivos estarían puestos para que los ciudadanos soberanos escojamos a quienes consideramos son los mejores ciudadanos para esos cargos.  Por supuesto que quienes salgan electos podrían llegarnos a defraudar, razón por la cual, como bien dijo el pensador David Hume, es necesario tener presente al forjar instituciones –frenos y contrapesos- el supuesto de que todos ellos deben ser considerados como si fueran  unos “vivazos” (“knaves” es la palabra que usó en inglés), aunque en la realidad no lo sean.

Los sistemas parlamentarios no han comprobado históricamente que conduzcan a la ingobernabilidad –ya señalé que muy posiblemente ésta se presente por la incapacidad del Poder Ejecutivo- pero es cierto que uno podría pensar que las facciones estarían interesadas constantemente en cambiar a los gobernantes del momento por otros, a fin de lograr la captura del poder. Lo cierto es que la forma en que operan los parlamentos modernos conduce a la estabilidad de las coaliciones, que definen el gobierno bajo el denominado parlamentarismo.  Hasta Italia, que allá por los años sesenta del siglo pasado exhibió conductas parlamentarias altamente volátiles y volubles, ha madurado notablemente. Incluso en momentos que se podrían considerar como políticamente muy difíciles (o inestables), ha logrado conservar un alto grado de estabilidad de sus gobiernos.
 
Al final de cuentas lo importante es que la ciudadanía pueda tener formas civilizadas, lo menos traumáticas posibles, de poder cambiar sus gobernantes cuando así lo desea, si bien es obvio que ese posibilidad de cambio debe surgir de razones bien fundadas que lo ameriten. Por ello en un sistema parlamentario no se observa un cambio constante de gobiernos porque dicho cambio se suele lograr sino después de amplias discusiones en el seno de la Asamblea y de acuerdos mayoritarios, en el sentido de ir a nuevas elecciones para reconstituir las mayorías en un parlamento, tales que permitan reflejar ese deseo popular de cambio de los gobernantes. El punto esencial es que, si los gobernantes del momento no les satisfacen a los ciudadanos, como la soberanía no reside en esos gobernantes, sino en quienes los eligieron, pues que también esos ciudadanos soberanos los pueden sustituir, cuando a bien lo tengan en consideración, dentro del procedimiento parlamentario definido al respecto.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 23 de julio de 2012

Tema polémico: la revocatoria de mandato

Desde hace unas semanas, en ASOJOD planteamos cambios importantes para mejorar el sistema político costarricense: primero fue la idea de someter a referéndum muchas políticas públicas, especialmente impuestos y endenudamiento; luego la democratización en la elección de los magistrados y ahora queremos abordar la necesaria revocatoria de mandato.

Los recientes hechos acontecidos en Paraguay con la destitución de Fernando Lugo y la polémica local surgida por la inacción de la "firme y honesta" Presidente de la República, Laura Chinchilla, frente a los serios cuestionamientos hacia el Vicepresidente Liberman y el Ministro de Educación, Leonardo Garnier, nos hacen reflexionar sobre la necesidad de esa institución en el ordenamiento jurídico de Costa Rica. 

Hoy en día, en casi todo el mundo occidental se da por supuesto que la democracia es la mejor forma de organización política de una sociedad, como resultado del proceso histórico que ha llevado a consolidar el derecho de los ciudadanos a elegir a sus gobernantes. Pero la democracia es evolutiva y necesita reinventarse para mantener su legitimidad -es decir, su adecuación a los valores, preferencias, expectativas e intereses de los ciudadanos-, por lo que no puede suponerse que acaba con la extensión de ese derecho a prácticamente todos los miembros de una comunidad política. 

Precisamente, para mantener esa legitimidad se requiere pasar de un modelo donde el ciudadano tiene el derecho a elegir a sus gobernantes a otro donde se contemple la contrapartida lógica: removerlo cuando ya no se adecúe a esos valores, preferencias, expectativas e intereses. Ahí es donde entra el instituto de la revocatoria de mandato. La ecuación es muy sencilla: si yo tengo derecho a darle poder, debo tener derecho a quitárselo.

Algunos podrían argumentar que tal mecanismo genera inestabilidad política y se presta para el populismo, aunado a que con la cultura política propia de nuestro país haría que, por revanchismo político, se intente destituir a cada gobernante que no se comporte como ciertas élites lo desean. Incluso, no faltará quien compare esta situación con un retorno a la inestabilidad propia de la época de la oligarquía cafetalera costarrincense del siglo XIX. Otros, más ignorantes, alegarán que hablar de esto es como apoyar un golpe de Estado que atenta contra la propia democracia. 

Pues bien, nada más falso que eso. La democracia, como ya dijimos, necesita reiventarse, evolucionar para mantener su legitimidad. En la política, las lealtades y apoyos no son para siempre: los regímenes democráticos per se tienen una legitimidad de origen finita y débil: el valor democrático no se cultiva sin la legitimidad en ejercicio, es decir, la forma en que el sistema va adecuándose a los valores y expectativas de los individuos. Conforme ellos sientan que la democracia es el medio apropiado, el medio que más valoran, para convivir pacíficamente, la defenderán. Cuando sientan que ella no responde a lo que esperan o lo que desean, el caldo de cultivo para una reforma se gesta. 

Por ello, el punto de discusión es ¿qué tipo de reforma? La experiencia histórica nos muestra que cuando la democracia no es capaz de evolucionar, muere. La Alemania previa al ascenso de los nazi o la Venezuela anterior a Chávez, así lo demuestran. Las dictaduras no surgen porque sí; surgen porque se van acumulando los factores y los problemas que hacen a la gente dejar de valorar el régimen democrático y comenzar a valorar otras opciones: muchas veces, por macabro y retorcido que suene, la gente elige a un "hombre fuerte" que tome decisiones en su nombre. Y cuando eso sucede, casi siempre tiene que pasar mucho tiempo o correr mucha sangre, para sacarlo del poder.

De ahí que, para evitar esas situaciones, una válvula de escape que proponemos es la revocatoria de mandato. El ciudadano no tiene por qué  aguantar a un gobernante ni siquiera por todo su mandato. Este no tiene por qué ser una condena para aquellos. Si, como nuestra Constitución Polítia explica, los ciudadanos son los que tienen el poder y eligen a representantes por un periodo, la mala gestión de estos no tiene por qué tolerarse hasta qe termine el mandato; por el contrario, debe existir la posibilidad de que, mediante el plebiscito -y así se disipa el miedo de que sea un revanchismo partidario- los individuos puedan sacar a los gobernantes del poder. 

Solo con mecanismos así la democracia puede sobrevivir. Solo con mecanismos así puede evitarse que surja el totalitarismo.






viernes, 20 de julio de 2012

Viernes de Recomendación


 El día de hoy queremos invitarlos al seminario organizado por la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) titulado: ¿Están en juego los derechos de propiedad en Costa Rica?

Fecha:           Jueves 26 de julio
Lugar:           Hotel Aurola Holiday Inn. San José
Hora:            6:00PM- 9:00PM

Programa

6:00pm – 6.25pm-   Registro de participantes

6:25pm – 6:30pm     Sr. Oscar Álvarez, Presidente de ANFE (palabras de bienvenida)

6:30pm – 7:00pm     Sr. Oscar Álvarez, Presidente de ANFE

7:00pm – 7:30pm     Sr. Manrique Jimenez, Abogado constitucionalista y administrativista

7:30pm – 8:00pm     Refrigerio

8:00pm – 8:40pm     Sr. Guillermo Cabieses, Master en Derecho

8:40pm – 9:00pm     Espacio de preguntas
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Guillermo Cabieses, expositor internacional:

Máster en Derecho (LL.M.) University of Chicago Law School
Profesor de Economía y Derecho, Contratos, Incentivos Económicos y Medio Ambiente, Teoría Legal, y Antitrust en la Universidad de Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú y Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.
Miembro de la Mont Pelerin Society.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hay becas para estudiantes

Costo: 10.000 (diez mil colones).
Importante: Cupo Limitado
Reservaciones: Teléfonos: 2253-4460 / 2224-7350 / 8996-6569

miércoles, 18 de julio de 2012

Desde la tribuna: ¿ley mordaza?

Para una república, para una democracia, es elemental (vital) el tema de la libertad de expresión. No hay que olvidar que el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos consagra este importante derecho (buscar, recibir y difundir información).
 
La posibilidad de que una ley relativa a los delitos informáticos (9048), cuyo formato es una reforma al Código Penal, esté atentando contra la libertad de expresión (pariente cercanísima de las libertades de pensamiento, prensa y enseñanza) es pareja con el hecho de que nuestro Estado no ha superado los entuertos contra la libertad de expresión señalados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Mauricio Herrera.
 
Por eso es risible el argumento de los diputados, en el sentido de que cualquier error es un gazapo de los asesores. Igual, el desempeño de la Presidencia de la República, que no veta el proyecto de ley sino que le da el “Ejecútese” y la promulga, pero que se deshace en cumplidos hacia la prensa y organiza una comisión de reformas (un placebo).
 
Preocupa que la técnica legislativa sea tan pobre y complicada (la ley 9048 es un exceso de verbos que no logran determinar un tipo penal preciso y es obvio que hay una serie de disposiciones que amenazan la libertad de información). Preocupa que la Presidencia de la República sea evasiva y finja complacencias.  Preocupa que una parte de la prensa sea tan contradictoria, pues un día apura a los legisladores y exige leyes al por mayor y al día siguiente se rasga las vestiduras por el contenido de las leyes (la misma historia que con la Ley de Tránsito).
 
 Asusta el entorno, pues hace pocos días el CONAVI recordaba a sus funcionarios que tenían el deber de confidencialidad y hay una acusación contra funcionarios por sospechas de haber filtrado la información que descabezó el  nudo de negocios de la familia Herrero-Procesos.  
 
El Estado debería ser como una casa de cristal, transparente y con todo a la vista. Esta ley y el entorno nos dejan ver que el panorama se complica. Sin libertad de expresión el pueblo no puede informarse adecuadamente para tomar decisiones. Cae así una garantía básica y un supuesto de la forma republicana que caracteriza a nuestro Estado. 
 
Hay que reconocer que la tendencia en el poder costarricense (Asamblea y Ejecutivo) no es pro libertad de expresión. Una vez que entendamos esto entonces será claro que hay que promoverla la libertad de expresión y sus garantías.

Federico Malavassi Calvo

martes, 17 de julio de 2012

La columan de Carlos Federico Smith: sindicato irresponsable

Como liberal creo en el derecho de las personas a asociarse; por ejemplo, en empresas, asociaciones, colegios profesionales, sindicatos, como resultado de un principio esencial de autonomía individual; de libertad.  En lo que no estoy de acuerdo es que, por ejemplo, los sindicatos prosigan políticas que esencialmente restringen la libertad de otras personas. Por ello, me opongo a la existencias de convenciones colectivas en el sector público, que han llegado ha convertirse en un lecho para el amancebamiento de los intereses de los trabajadores gubernamentales y de los políticos de turno.

Los primeros ofrecen apoyar políticamente al gobierno si éste les concede los privilegios que solicitan y los segundos están dispuestos a dárselos, pues ellos no tienen que pagarlos de su bolsillo, sino que, de alguna manera, trasladan el pago al resto de la ciudadanía. La clave política del gobierno está en que los impuestos que debe poner para financiar esas gollerías, no sean claramente asociados, en el corto plazo, con dicho pago, sino que simplemente pasan a engrosar un déficit, como parte de un indefinido mayor gasto público.  Después de todo, el efecto de satisfacer esos nuevos privilegios se sentirá tan sólo a un plazo más largo, cuando al elector le costará más asociar el mayor déficit con la prebenda otorgada al sindicato público. (Después de nosotros, que venga el diluvio). Así es factible lograr una simbiosis política que privilegia a sindicalistas y a políticos, en contra de la ciudadanía como un todo.

El gran obstáculo que hay en la actualidad para que se logre el amasiato expuesto, es que la situación fiscal es tan delicada, que la ciudadanía está más atenta que nunca de evitar que el déficit se desborde y que obligue a aumentos gravosos de impuestos que no desea. Hay una especie de voluntad ciudadana en favor de que el orden prime en la gastadera estatal.

Deseo comentar acerca de la reciente petición de un importante sindicato nacional, el de Trabajadores de la Educación Costarricense, mejor conocido como SEC, que de fructificar creo que causará un grave daño al país.

No es una broma de mal gusto el pliego de negociaciones que el SEC le ha presentado al gobierno de la República, pues en esencia pretende obtener una letanía de privilegios que muy posiblemente ni en un reino de abundancia fiscal lo lograrían.  En alguna ocasión de mi vida, un líder sindicalista me dijo que una práctica usual de esos gremios en este tipo de negociaciones, era entrar con una carretada de peticiones para ver que agarraban y así quedaban contentos y podían justificar ante sus asociados, que algo habían logrado algo. Pero a todas luces, lo que ahora nos presenta el SEC posee características tan peculiares, que vale la pena que las exponga.  Me comentaba una microbióloga que hay ciertas bacterias (“bichos” les llamo yo) que se aparecen en el momento en que el organismo del enfermo es el más débil posible. Como es ante la baja en las defensas del ser humano cuando hacen su aparición, a esos cuerpos extraños se les llama “oportunistas”.

Me da la impresión de que el SEC sale ahora con tal magnitud de peticiones, porque considera que, como hay un gobierno ciertamente débil como pocos, es ésta la mejor oportunidad para presentar sus ambiciones crematófagas (devoradoras de riqueza). Pero éstas no mueven a risa, aunque parezca ser un producto histriónico de algunos dirigentes sindicales, sino que más bien provocan la cólera de quienes tendrán que pagar la sarta de privilegios solicitados; esto es, de los ciudadanos comunes y corrientes, principalmente los de menores ingresos, quienes difícilmente pueden evitar los tributos que sobrevendrán por ese mayor gasto gubernamental.

Tengamos claro, de una vez por todas, que el interés esencial de un sindicato es el logro de mayores ingresos para sus asociados, mediante aumentos de salarios o por la obtención de privilegios laborales, objetivo que se pretende ocultar alegando que lo que interesa es la educación, la Patria, el bienestar del costarricense y otras cosas que suenan muy bien, pero que en realidad, con los actos verdaderos de los sindicatos, se están muy lejos de lograr. Los sindicatos lo único que buscan es cómo maximizar el beneficio de sus asociados y punto. Lo demás es pura sensiblería y paja politiquera.

De acuerdo con una información periodística, la siguiente es la lista de peticiones incluidas en una convención colectiva que el SEC pretende lograr. Entre paréntesis incluyo breves comentarios míos a tales peticiones:

•    Auxilio de cesantía por 20 años. (Exceptuando a otros privilegiados del sector público, el resto de trabajadores del país sólo lo tiene por 8 años. Dada la situación fiscal del país, de otorgarse, mejor será que apaguemos y nos vayamos).

•    Si un profesor de música hace talleres, recibirá un sobresueldo del 30%. (Debemos decidir si es necesario pagar talleres o si estudiantes y profesores se ponen de acuerdo para mejorar su vida, escogiendo hacerlo voluntariamente, como ha sido hasta hoy).

•    Los miembros del SEC recibirán alimentación y pago de transporte en zonas en donde no haya bus o que sean de menor desarrollo. (Probablemente en esas zonas de menor desarrollo hay cosas que son más baratas, como vivienda y comida, además de que lo de menor desarrollo requiere que haya una zonificación que no existe.  En todo caso, si es que esos trabajadores son “mal pagados”, no harían ofertas de trabajo para laborar allí).

•    Si trabaja en una zona rural o en un área turística se le deberá dar una casa con todo y computadora e Internet. (Casi que todo el país es zona rural o zona turística, además de que podría ser un área tan agradable para vivir, que más debería aceptar menor paga por ese disfrute. A mi que me manden a Punta Islita o a Puerto Viejo en Limón).

•    Si trabaja en una zona turística, tendrá un sobresueldo del 25%. (Dado lo indicado en el párrafo anterior, más bien, tras vivir pasándosela rico en un lugar turístico, ¡hay que pagarles mucho más sueldo que el actual!).

•    Los costarricenses les pagaremos taxi a los empleados y maestros que trabajen en áreas de alta peligrosidad o con problemas de alcoholismo y drogadicción (Si se estira la colcha, casi que podemos cubrir a todo el  país con esos vicios.  En tanto los del SEC andarán cuidaditos en taxi, los restantes ciudadanos, quienes quedarán más pobres después de pagar los impuestos para financiar ese privilegio, tendremos que sufrir con los alcohólicos y drogadictos que los hay por todo lado).

•    Se otorgará un sobresueldo de un 20% si alguien tiene una segunda carrera en deportes, bellas artes, idiomas y tecnología. (Siempre y cuando sea aplicable al currículo escolar, pues por allí podrían entrar cursos de trutrú, cocina de Tía Florita, juego de chapas y patineta, entre otros).

•    La jornada laboral no podrá exceder de 44, aunque se deben pagar 48 horas. (Me encanta la honestidad: menos trabajo y mayor paga. Que aprendan los alumnos cómo el esfuerzo y el trabajo les permitirá progresar en la vida ¿o es al revés?).

•    Dicha jornada incluye el tiempo para las clases, preparar, elaborar y calificar exámenes y una serie de actividades extraordinarias, como reuniones, desfiles y otras, por las cuales se pagaré el doble. (Ante esta muestra de voluntad de trabajo, para ser consistentes es mejor que los costarricenses se lo paguen de una vez, pero que los beneficiarios del privilegio mejor no hagan nada).

•    Dos meses y 22 días de vacaciones al año. (Pobrecitos, me imagino que por lo cansados que estarán ante tanto trabajar, es necesario que ellos, a diferencia de la mayoría de trabajadores del país, tengan más vacaciones. ¿Qué sentirá un trabajador que se la pasa duro breteando de sol a sol, al leer esta abusiva petición del SEC?)

•    Pero también si se casan o se juntan, tendrán dos semanas libres, así como 5 días si cambian de casa y 15 días para atender a un pariente grave. (Acaso el resto de trabajadores costarricenses disfruta de estas gollerías, pues si bien alguna parece ser deseable, simplemente se prestaría para el abuso y no hay plata de todos los costarricenses que sea capaz de cubrir tanto privilegio para un gremio).

•    6 meses antes del parto empezarán a disfrutar de dos años de incapacidad por maternidad. (Por supuesto que esos dos años serán pagados por todos los trabajadores de este país. ¿Es que el SEC no se ha dado cuenta del mundo en que vivimos, en donde la escasez y no la abundancia de recursos es lo que prima y en donde de algún lado tendrá que salir la plata para pagar ese privilegio particular?)

•    El papá maestro o empleado del SEC tendrá un mes libre por el nacimiento del bebé y si son gemelos o más, logrará 6 meses de incapacidad (O de descanso o de lo que sea: ¿Quién cree Usted que termina pagando todo esto?)

•    Si el empleado ve su capacidad disminuida por edad u otra razón, se le deberá de asignar a un trabajo adecuado sin menoscabo de su salario o profesional. (Parece razonable, pero es necesario tener claro a qué se refieren, porque es posible que el trabajo que se tenía era el adecuado y que se le está pagando lo mismo que antes de que su capacidad disminuyera).

•    Las clases no tendrán más de 20 alumnos. (Como la población costarricense ha venido creciendo menos, eso implica un descenso en la cantidad demandada de maestros, pero como al sindicato no le conviene que disminuya su membresía, la forma de asegurarse su pertenencia al sindicato, es asegurándoles trabajo, creando grupos escolares de menor tamaño. Por supuesto, que el mayor costo que todo eso tiene, lo pagamos todos los ciudadanos).

•    Si en esos grupos hay una adecuación; esto es, algún trabajo adicional con alumnos que tengan algún tipo de problema, el máximo del grupo se reduce en 6 alumnos y si la readecuación no es muy grande, tan solo en 3. (La razón de esta petición fue expuesta en el párrafo inmediato anterior),

•    Hay que dar a toda escuela diversos instrumentos musicales, para actividades escolares que incluyen desde cimarronas y marimbas hasta coros y bandas. (Por supuesto, que eso es pagado por todos los ciudadanos, quienes no sé si están dispuestos a ceder parte de sus ingresos para este tipo de cosas o, por el contrario, si tienen algunas otras necesidades más apremiantes que deben satisfacer).

•    Cada escuela y colegio tendrá servicios de atención médica, de dentistería, de oftalmología, de sicología, auditiva y farmacéutica. (Se supone que para estos asuntos de salud, existe la Caja de Seguridad Social, y a la cual se supone  que cotizan los trabajadores del SEC (así como su patrono, que es el estado, y el estado propiamente, siendo, en ambos casos –patrón y estado- pagado por todos nosotros. Ese sindicato desea que para ellos se tenga ese servicio en exclusiva, que, por supuesto, sería pagado por la ciudadanía. La pregunta lógica es ¿acaso tienen una idea del costo de una propuesta como la que hacen? Me atrevo a decir que podría ser astronómico, pero como ellos no lo van a pagar directamente, nada cuesta exigirlo mediante una convención colectiva que todos deberemos pagar).

•    En cada local escolar habrá una guardería para niños menores de 4 años. (Espero que ese privilegio, que tiene que pagarlo toda la ciudadanía por medio de un estado hoy casi en quiebra, no se otorgue bajo el prurito de que se trata una no adecuadamente financiada red de cuido).

•    Todos, por medio del Ministerio de Educación, cubriremos los gastos para defender a un maestro cuando se accidente  un alumno, al igual que los costos de traslado, alimentación y hospedaje de los testigos. Si el docente es declarado culpable, todos, por medio del Ministerio, pagarán el dinero de la condena. (Me río, por no llorar. Lo cierto es que el problema puede ser cubierto por una póliza colectiva de tipo de responsabilidad profesional que los maestros deberían de adquirir. La verdad es que todos los ciudadanos estamos expuestos a este tipo de problemas legales, entonces, ¿por qué van a estar los miembros del SEC exentos de cubrirse de este riesgo profesional propio de ellos?).

•    Después de 9 años de trabajo (no sé si es cada 9 años), el trabajador tendrá un año sabático (esto puede ser un permiso pagado de todo un año) para realizar investigaciones o estudios de maestría. (Una vez más, ¿por qué tan sólo para ese gremio y por qué debe ser cubierto su costo por todos los ciudadanos?

•    También se le dará una licencia con goce salarial (que caché: a esto no le llaman “sabático”) a quien realice estudios de mejora profesional, de especialización o posgrado en materias afines a la educación (Lo cierto es que si alguien invierte en mejorar su profesión es porque va a obtener un rendimiento que compense el costo de lo invertido -como mejores salarios. Alternativamente, sería simplemente un consumo que alguien desea llevar a cabo.  En ningún caso hay razón, ya sea inversión o consumo, para que toda la ciudadanía tenga que pagar por el costo de ese “goce salarial” de los agremiados del SEC).

•    Cuando el trabajador tenga que incorporarse a su colegio profesional, el costo de las pruebas serán pagadas por medio del MEP. (¿Por qué todos nosotros debemos de pagar, por medio del MEP, lo que es un asunto profesional y personal de los agremiados del SEC? Acaso el resto de profesionales en el país, que tenga que incorporarse en su colegio profesional, no debería ser tratado de igual forma).

•    Cuando el trabajador incurra en faltas muy graves, al mes prescriben. (Tan solo pregunto ¿por qué?)

•    Los costarricenses a través del MEP destinarán anualmente $200 por cada trabajador para prevenir el riesgo laboral. (Me llama la atención que su petición sea en dólares. ¿Será que no creen en la estabilidad del colón? ¿Será que están a favor de la dolarización? ¿O será que con este regalito, pagado por todos los ticos y extranjeros residentes en el país, lo que pretenden es gastarlo en Miami, por lo que es mejor desde ya pedirlo en dólares estadounidenses?  

•    Para terminar, los funcionarios de escuelas y colegios, activos y pensionados, sus parejas y sus hijos, tendrá matrícula gratuita en las universidades públicas. (La ignorancia económica del SEC es asombrosa. ¿Es que acaso la educación en esas universidades públicas es gratuita? La verdad es que toda la ciudadanía, por medio de impuestos, la está pagando.  En este caso lo que el SEC pretende es simplemente obtener un privilegio más, no asequible a todos los ciudadanos, pero sí es pagado por todos ellos).

Cuando lea en su hogar estas cosas, piense en lo que le ha costado a usted mantener unas rémoras en el sector público, que viven del dinero suyo, que el Estado le ha tomado por medio de impuestos, deuda o inflación, Pregúntese si desea que esos vivillos continúen logrando granjerías, aprovechándose  en esta oportunidad de que estamos en presencia de un gobierno debilucho, que no parece ser muy firme en sus decisiones y que, además, se vive un estado de precario en cuanto a las finanzas gubernamentales.  Si los ciudadanos que hoy pagamos esos abusos mostramos indiferencia ante estos sueños de opio del SEC, tendremos luego que gastar más y más en quienes sólo buscan privilegios, sin estar sujetos a algún tipo de fuerzas  competitivas, tal como sí sucede en el sector privado, en donde laboramos el resto de los costarricenses.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 16 de julio de 2012

Tema Polémico: Privilegios de los Educadores


La semana pasada el Sindicato de Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC) le pidió al Ejecutivo sus nuevas peticiones en el marco de la nueva  Convención Colectiva. Estas peticiones rayan en lo absurdo. Más vacaciones, guarderías en cada centro educativo para sus niños, casas con computadora para quienes den clases en zonas rurales y horas extra para participar en desfiles son tan solo algunas de las propuestas absurdas que se han dejado decir.  El secretario general del SEC expresa que no se trata de privilegios sino de medidas para mejorar la calidad de la educación.  En ASOJOD estamos impresionados del nivel de descaro de este grupo de educadores.

Estas demandas no son más que una nueva burla a todos los costarricenses que pagamos impuestos y nos preocupa el bienestar de este país. Lo peor es que son privilegios que se sumarían a los ya bastantes privilegios que tienen los educadores en este país que con la trillada justificación de que “es dinero invertido en la educación de los niños” han logrado que el Gobierno les otorgue. La realidad es todo lo contrario; es cada vez más la cantidad de dinero que se gasta en le educación pública y es cada vez menor el nivel de calidad.

En ASOJOD nos gustaría ver cambios diferentes. Nos gustaría que a los maestros se les pague por la calidad de su enseñanza y no por sus años de trabajo, que se puedan despedir con facilidad aquellos que hacen mal su trabajo, que se pongan a prueba sus destrezas poniendo a competir a los estudiantes en exámenes internacionales y entre escuelas. En fin, son necesarias muchísimas reformas en la educación pero todas muy alejadas de estas que están demandando ahora. La educación pública en este país es una prueba más de que el estado como administrador no sirve, nunca ha servido y nunca servirá. 

Que tristeza da el hecho de que hay gente que consciente de que actualmente el Estado está en crisis, con el déficit fiscal más alto de la región, sigue pidiendo excesos como si el problema no les competiera. Siguiendo por este camino terminaremos como España o Grecia u otros países de Europa que están prácticamente quebrados. Grupos de interés que si guindan del Estado a expensan de todos los contribuyentes. 

viernes, 13 de julio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy les ofrecemos la entrevista realizada por Russ Roberts al profesor Emanuel Derman, en donde explica el papel de los modelos en los mercados financieros.

martes, 10 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: matizando la situación económica actual

A mitad de este año, me complace observar datos que indican un mayor crecimiento de la economía nacional, que el que previamente anticipé en el marco de la discusión nacional, acerca de la imposición de mayores impuestos. De acuerdo con el indicador denominado IMAE y que publica el Banco Central, a marzo del 2012 el crecimiento del primer trimestre de este año es de 6.8% anual, en comparación con el del año anterior. Como se ha indicado en otras informaciones públicas, el mayor crecimiento se ha dado en las exportaciones, que lo han hecho en cerca de un 13%, a mayo de este año. El crecimiento de las exportaciones de zona franca (las cuales son más o menos la mitad del total del país) fue de más de un 17%, en el primer cuatrimestre de este año. El crecimiento de la actividad productiva doméstica, si bien muestra signos de una mejora con respecto al año anterior, posiblemente esté creciendo a un tercio de las anteriores; esto es, alrededor de un 5%.

Dos factores creo son los que han impulsado este mayor crecimiento de la economía. Por una parte, la no aprobación del paquete tributario a fines del año pasado en la Asamblea Legislativa, provocó un alivio a la enorme incertidumbre que en esos momentos rodeaba a los sectores productivos del país. Esto explicaría el mayor crecimiento de la producción doméstica destinada al consumo local en comparación con el año previo, si bien sería relativamente moderado. También la anulación tributaria podría explicar, al menos en parte, el porqué del mayor crecimiento de la exportación de zonas francas, que en cierto momento de la discusión vieron amenazado su tratamiento tributario relativamente favorable, en comparación con el resto de la producción doméstica.
 
El segundo factor, y de gran importancia para la producción interna, es la mejora relativa, aunque si bien pequeña, de la economía estadounidense, la cual ha impulsado nuestras exportaciones, principalmente de zonas francas, tal como se indicó.
 
No parece haber algún otro factor adicional que explique la mejora relativa en el crecimiento reciente de nuestra producción interna, diferente de la derivada de la mayor demanda externa proveniente principalmente de los Estados Unidos y de la eliminación de la fuerte amenaza tributaria, que a fines del año pasado pendía sobre la economía nacional.
 
Antes que algún columnista de turno lance sus campanas al vuelo (¡ya lo han hecho!), hay dos factores que actualmente gravitan sobre nuestra economía, que podrían frenar dicho crecimiento económico, a mediano plazo antes que de inmediato, y que, por tanto, nos obligan a valorar una serie de posibles acciones económicas que deberán de tomarse para prevenir ciertos efectos negativos sobre nuestra producción y empleo.
 
El primero es la grave situación actual de gran parte de Europa, debido al desorden fiscal de ciertas naciones que han pretendido seguir políticas de gasto público sin freno y utilizar cuanto endeudamiento esté asequible para reafirmarlas, una vez que casi se han extinguido sus potenciales fuentes tributarias domésticas. El resultado es que naciones como Grecia, Portugal, Chipre, España, entre otras por venir, han visto cómo se han disparado sus costos de endeudamiento en los mercados internacionales, dando lugar a situaciones imposibles de solucionar mediante endeudamiento adicional. Esto ha provocado que esos países ahora pretendan obtener préstamos o líneas de crédito de otros países de la Unión Europea, que han seguido un mayor orden en sus finanzas públicas, como Alemania, Holanda, Austria, entre otros pocos. El problema que enfrenta aquel primer grupo de naciones, es que las naciones europeas fiscalmente más disciplinadas, se rehúsan a seguir financiando ese excesivo gasto público.
 
Esta crisis de Europa ya se refleja en un menor crecimiento de sus naciones, tanto de las endeudadas como las solventes, lo cual se traduce en un descenso de sus demandas de bienes y servicios en los mercados internacionales (entre ellas de nuestras exportaciones) y esto podría provocar algún grado de enfriamiento en el crecimiento de la producción nacional. Experiencias pasadas parecen indicar que, lo que hoy sufre la Comunidad Económica Europea en sus posibilidades de crecimiento, se habrá de reflejar en sus actividades financieras y bancarias, por lo que tal vez resulte prudente reforzar nuestras reservas internacionales y las posiciones de nuestro sistema financiero, a fin de hacerle frente, si fuera posible, a algún fuerte embate económico proveniente de la situación europea señalada.
 
El segundo elemento que actualmente debemos tener muy presente es que, si bien ha habido alguna mejora en los ingresos fiscales y se han tomado pasos positivos en cuanto a moderar el crecimiento del gasto gubernamental, el problema está aun latente. En vez de que se tomen decisiones difíciles que pongan orden en ese exceso de gasto gubernamental por encima de sus ingresos, las medidas –que me recuerdan las naciones endeudas hasta el alma en Europa- no son suficientes como para traer cierto grado de tranquilidad acerca de nuestra estabilidad económica en el mediano plazo.
 
Se ha buscado, por parte de nuestras autoridades monetarias y fiscales, ante la necesidad de recursos del gobierno central, que en vez de acudir al endeudamiento interno se haga en los mercados internacionales, dado que su costo en el mercado doméstico es mucho más elevado que en los internacionales, incluso tomando en cuenta la inflación interna. Esta política de “switch” de deudas es, en la actualidad, totalmente lógica de llevar a cabo, pero, como sucede con casi todo en economía, tiene efectos que deben ser tomados en cuenta. 
 
El primero es, asumiendo que el diferencial de costos actuales de ambas formas de endeudamiento es real y no producto de distorsiones internas, que la entrada de divisas a la economía nacional, por ese simple hecho y asumiendo que sea en una magnitud significativa, tendrá efectos sobre el tipo de cambio. La mayor oferta de dólares en el mercado nacional deberá provocar una depreciación de esa moneda con respecto al colón. Sabemos que un problema delicado que sufre nuestra economía es la revaluación del colón, en mucho provocada por la emisión monetaria desenfrenada por parte del Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos. Pero también hay factores internos que estimulan artificiosamente ese ingreso tan elevado de dólares, como es la política de intereses proseguida últimamente por el Banco Central.  Como castigo –así lo vislumbran algunos- por la no aprobación del paquete tributario o por necesidades de financiamiento del gobierno por medio del Ministerio de Hacienda, que a tasas menores que las hoy estimuladas por el Banco Central no ha podido llenar sus necesidades en el mercado interno, lo cierto es que las tasas internas exceden sustancialmente a la tasa de inflación (aproximadamente 10% y 5% respectivamente). Así las tasas reales de un 5% resultan ser muy elevadas con respecto a la generalidad de las tasas internacionales relevantes e históricamente las de Costa Rica. Tasas reales tan altas son un aliciente para el ingreso de capitales extranjeros al país y ello puede estar incidiendo en esa revaluación del colón (además de un proteccionismo aun vigente para importantes sectores de la economía, que, bajo un régimen de libre comercio sin protección, implica tipos de cambio de equilibrio mayores al actual).
 
Un aumento en el costo del colón con respecto al dólar, encarece el costo de las exportaciones nacionales, con lo cual es de esperarse que podrían estar llegando al límite lo que ha sido el esfuerzo del sector exportador por aumentar su productividad y la utilización de políticas internas de precios por parte de empresas extranjeras dedicadas a la producción para la exportación, durante el período de apreciación del colón de los últimos años. Así, nuestra exportación perdería su competitividad.  Si el sector externo es la máquina que actualmente impulsa el tren del crecimiento nacional, es de esperar que, con una apreciación mayor del colón, pierda algo de su impulso y la economía retrocedería en sus tasas de crecimiento.
 
El Banco Central, con ese mayor influjo de divisas producto de la colocación de deuda en el exterior, podría decidir aumentar sus reservas internacionales (posiblemente deseable ante la incertidumbre proveniente de Europa). Pero dicho acrecentamiento posiblemente se reflejaría en una mayor inflación interna, la cual podría considerarse como indeseable. El efecto sobre los precios estaría en función de la magnitud de dólares que se cambiarían a colones por parte del Ministerio de Hacienda y de la decisión del Banco Central de colocar bonos para retirar lo que pueda percibir como un exceso de colones en la economía, lo cual a su vez tendería que las tasas de interés aumenten.  Se presenta una disyuntiva entre inflación y mayores tasas de interés. En mi opinión, las tasas de interés reales tan elevadas hoy existentes permiten aumentar ligeramente la inflación interna, sin que se presenten tasas nominales de interés negativas, a la vez que se frena ese estímulo para el ingreso de capitales del exterior, que de una u otra manera se está reflejando en la abundancia de dólares en el país.
 
Pero todas estas medidas monetarias y de “switch” en la deuda nacional (más externa y menos interna) no son soluciones al verdadero problema de la economía, de un exceso de gasto público sobre los ingresos fiscales. Hemos así llegado a la raíz del cacho: en tanto no se reduzca ese excesivo gasto gubernamental y dado el repudio de los costarricenses por un aumento en los tributos, es muy poco lo que se puede lograr en cuanto a la estabilidad de nuestra economía. Se trata de escoger entre dos males: mayor inflación o mayores tasas de interés y su efecto negativo sobre la producción, en cuanto no se logre poner freno al crecimiento del gasto estatal. Pienso que lo menos problemático, dada la coyuntura actual, es permitir un ligero aumento de la inflación proyectada por el Banco Central. Todo por no querer reducir significativamente el gasto estatal. ¡Ah, tampoco olviden que ese préstamo luego tendremos que pagarlo todos los costarricenses!

Jorge Corrales Quesada

lunes, 9 de julio de 2012

Tema Polémico: La política como el arte de lo cínico


En la campaña política pasada se le vendió a los costarricenses la imagen que la actual Presidente era “firme y honesta”. Desafortunadamente, su administración ha estado plagada de situaciones que ponen en entredicho tal caracterización. Las tres más recientes se refieren al accionar concerniente al informe de la Procuraduría respecto a las famosas cartas de recomendación, a la desaparición sistemática de la “choritrocha”, y al hoyo negro que ha aparecido en la autopista General Cañas.

No nos interesa determinar en este tema polémico el porque de cada una de estas situaciones: corrupción, estupidez, ineficiencia, mal asesoramiento, etc. Sino, las respuestas que el propio Gobierno ha tomado ante dichas situaciones.  Debemos decir, que a pesar de lo grave de dichos acontecimientos, la respuesta del Gobierno ha sido absolutamente nula. En ninguna de ellas se muestra arrepentimiento, preocupación, mea culpa, etc. Todo lo contrario, en cada una de ellas encuentran algún portillo, legal o coyuntural para evadir responsabilidades. El malestar e indignación de la ciudadanía no interesa, ya que este es un Gobierno ciego y sordo, siendo que lo más grave no es que este tipo de cosas sucedan, sino que cuando sucedan el Gobierno no sienta el más mínimo pudor y la más mínima vergüenza. Actitud que debemos aclarar que no sólo se encuentra en la mandataria, sino en todo su equipo de Gobierno especialmente en el Ministro de Comunicación que como todo un sofisma es al que le corresponde la penosa tarea de “maquillar” las tortas.

Sin duda alguna, el gran reto de la oposición de cara a las próximas elecciones es articular una propuesta coherente y sistemática para devolverle a Costa Rica una vida republicana de frenos y contra pesos, de lo contrario la legitimidad del sistema seguiría bajo el preocupante camino que hoy en día recorre.

viernes, 6 de julio de 2012

Viernes de recomendación

En esta ocasión queremos rememorar la independencia de los Estados Unidos celebrada el pasado 4 de julio, en honor a una de las revoluciones más importantes que han permitido el avance de las ideas de la libertad. Por supuesto, la nación estadounidense de hoy dista mucho de la que pensaron los Padres Fundadores: ya no es una tierra de libertad, de oportunidades, de crecimiento, sino que cada día se ha venido convirtiendo en una sociedad más estatizada, más socializada, más colectivizada. 

Por eso, para recordar los principios liberales que hicieron de Estados Unidos un país próspero, pujante, libre y decente, queremos compartir con ustedes el célebre discurso frente a la Puerta de Brandemburgo, donde el expresidente estadounidense gritó "General Secretary Gorbachev, if you seek peace, if you seek prosperity for the Soviet Union and eastern Europe, if you seek liberalization, come here to this gate. Mr. Gorbachev, open this gate. Mr. Gorbachev, tear down this wall!".



jueves, 5 de julio de 2012

La Maldición del Poder

A pesar de que en el pasado tuvimos nuestras diferencias, no podemos negar que nos ha alegrado profundamente las nuevas preocupaciones que el filósofo Iván Villalobos ha abordado en sus últimos artículos. En su último artículo expone brillantemente la preocupación popperiana: el problema del poder no pasa por quién lo ostenta, sino por el cómo lo ostenta, es decir, el reto de las sociedades es tener un marco institucional bajo el cual la persona más mala e incompetente haga el menor daño posible. Le agradecemos a Iván por su gentileza en permitirnos publicar su artículo, estamos seguros que todos lo disfrutarán.

Decía el filósofo Karl Popper que las sociedades, más que de personas o líderes ejemplares, están necesitadas de buenas instituciones, pues aun el mejor de los seres humanos puede sucumbir a los vicios del poder. Por el contrario, instituciones que permitan ejercer un control estricto sobre los que las regentan, podrán siempre impedir que ‘malos gobernantes’ causen grandes daños. 

La agudeza de esta apreciación me parece indiscutible pues, entre otras cosas, objetivo fundamental de lo político no debe ser crear “hombres nuevos” –algo que nunca se sabrá a ciencia cierta lo que significa, ni con base en los criterios de quiénes sería llenado ese dudoso ideal –, sino instituciones adecuadas que permitan cerrar la puerta o corregir a tiempo arbitrariedades y abusos. 

Por supuesto que la contraposición que hace Popper entre “individuos” por un lado, e “instituciones” por el otro, resulta cuestionable –lo que no interesa aquí discutir–, pero la idea de que cualquier cuota de poder no puede ser nunca un cheque en blanco para nadie, me parece lo más valioso de su aporte.
La opinión de quienes consideran que es suficiente cambiar el color ideológico de los gobernantes para estar a salvo y dormir a pierna suelta, además de ingenua, resulta peligrosísima. Sabemos que existen personas que deliran con la más pequeña cuota de poder, y no están dispuestas a dejar pasar ninguna oportunidad para hacerse notar o “respetar”. La experiencia cotidiana nos enseña de manera harto frecuente que detrás del discurso de algunos que se presentan como progresistas o “renovadores”, lo que realmente se esconde es un deseo totalitario de poner a otros a bailar a su ritmo, avanzar intereses personales o saldar viejos rencores, más allá de las racionalizaciones retórico-ideológicas con las que suelen venir aderezados. 

No se debe olvidar que el poder no daña solo por su acción, sino también por omisión. Actos omisos, no tan espectaculares o polémicos como acciones abiertamente dirigidas a perjudicar, resultan tanto o más dañinos, pues siempre es fácil lavarse las manos en la pila de la “neutralidad”.

Vigilancia ante el poder. Debemos permanecer siempre vigilantes ante el poder y, sobre todo, no darnos el lujo de volvernos todos locos con el “loco”, pues si no el barco naufraga sin remedio. Las instituciones humanas están lejos de estar a salvo de desmanes y gamonalismos de este tipo, de constituir, por decirlo de algún modo, lugares de cero-impacto-poder. Lo que sí es posible es introducir medidas correctivas y profilácticas al respecto. La más importante de ellas, a mi parecer, es la estricta y limitada periodicidad en los cargos de dirección. La Universidad, por ejemplo, como cualquier otra institución, debe evitar convertirse en nicho para hacer carrera política; es decir, degenerar en feudo para el cultivo de “políticos profesionales”, pues de esta forma se pervierte el sentido mismo de la autonomía, además de no diferenciarse en gran cosa de las corruptelas y argollas de la política “oficial”; por el contrario, cuando esto sucede, la autoridad moral que le asiste como institución social vital, es puesta en entredicho, así como su legitimidad y credibilidad a la hora de criticar las maquinarias político-partidistas y las instituciones de gobierno.

Por ello, la solución a las crisis nunca puede venir de la colocación de un “hombre fuerte”, como acertadamente apuntaba Constantino Urcuyo hace poco en este medio (“Ingenuidad peligrosa”, La Nación, Página Quince, 25/06/2012).

El barco no necesita tanto de un carismático capitán, como de buenos instrumentos de navegación que les permitan a los marineros orientarse de la mejor manera y remontar borrascosas tempestades. Nadie es indispensable ni nadie, por más carisma o “experiencia” que posea, deja de ser un hombre de carne y hueso, falible y tentable.

Nuestra obligación es entonces permanecer vigilantes frente al poder y sus delegados. El que manda debe mandar obedeciendo, como apuntaban los zapatistas, y además por tiempo limitado, habría que agregar.

El poder no es para nada algo inocuo, y al menos en esta galaxia, y hasta nuevo aviso, sigue siendo completamente válido el teorema de Lord Acton. Como el dragón del Apocalipsis, el Poder es la bestia huidiza que se escabulle y sobre la cual hay que ganar constantemente las riendas.
Se trata de una tarea interminable e irrenunciable.

Iván Villalobos Alpizar

miércoles, 4 de julio de 2012

Desde la tribuna: visitando, nuevamente, la Gobernabilidad

La existencia de una Junta de Notables, designada por el Poder Ejecutivo, muestra el grave quebranto de salud de la politica costarricense. Hasta ahora, la patraña de imputar al reglamento legislativo, a la revisión judicial y a la representación proporcional con minorías, los problemas nacionales, sigue desarrollándose, aún con lo ridícula que es, sin prometer soluciones a la impunidad de la jerarquía gubernativa, al clientelismo electorero, al secretismo en los asuntos públicos y al dominio oligárquico que obstaculizan una mayor participación popular y desvían el ejercicio del poder hacia fines ilegítimos. 

La convocatoria de una Junta de Notables es, al mismo tiempo, una convocatoria al pueblo para que resista y combata la impunidad, el clientelismo y el desmembramiento de la república democrática que ansía Casa Presidencial. Para una cepa politica con ansias de mayor dominio, la division de poderes y el control constitucional de las leyes, son estorbos. Para ese producto intelectual, gobernabilidad equivale a domesticación.

Su meta final consiste en desarticular cualquier control real a los designios del poder ejercido desde Casa Presidencial. No significa esto que el poder lo ejerza Casa Presidencial o el Poder Ejecutivo sino, que esta rama del poder politico, es la más sencilla de instrumentalizar y la mas eficaz, frente a las complicaciones de hacerlo con el Poder Legislativo y sus órganos auxiliares y el Poder Judicial.  

Claro, que se procura mantener una fachada de división de poderes y de control jurisdiccional de las actuaciones administrativas y de constitucionalidad de las leyes. Esta apariencia es importante para seguir utilizando el concepto de democracia y república como expresiones del sistema político costarricense y su legitimidad, por más falso que  llegue a ser.

El equilibrio consiste, para esa pertinaz cepa política, en mantener una apariencia de gobierno republicano y democrático, pero, en realidad, funcionar como una dictadura, desde el Poder Ejecutivo. La mala gestión administrativa en el caso de la platina, el "affair" de isla Calero, la trocha, la concesión de la vía a Caldera, la CCSS, el ICE, el tráfico de recomendaciones y un muy evidente etcétera, se disimula o explica finalmente, achacando la defectuosa gestión politica a tres causas. Según la notable versión, el reglamento legislativo, la Sala Constitucional y la representacion multipartidista-partidos minoritarios-en municipios y en la Asamblea Legislativa, son los imputados.  

Los cortesanos del poder, reunidos o individualmente, en comisiones o en solitario, defienden esa versión de la agenda nacional. El resultado que buscan es convertir en menguas del control político y jurisdiccional los problemas que derivan, evidentemente, de menguas de control político y jurisdiccional. 

Es, en realidad, un acto de engaño y desfachatez. Tramitar proyectos de ley con mayor improvisación y premura, poner bozales al control legislativo, hacer simbólica, en vez de eficaz, la representación política minoritaria, obstuculizar y limitar la revisión judicial de los actos administrativos y de las leyes, bajo el pretexto de que, por esa vía, se arreglaran los problemas nacionales, no puede ser mas falaz. 

Pero una engañifa puede tener consecuencias más o menos graves. Si se la reconoce y desestima, no se ocultarán o disimularán los verdaderos problemas como los que se han evidenciado en las compras de la CCSS, en las del CONAVI y el MOPT, en las fijaciones tarifarias y abusos de la ARESEP, en el agobio de trámites administrativos, en la impunidad de los jerarcas, en las irracionales decisiones acerca de RECOPE y la Refinería, en el desorden hacendario, en la falta de perspectiva frente a los retos y oportunidades de la inversión productiva y el empleo, en el inadecuado manejo de las oportunidades de la energía y el ambiente, en las carencias de profundización y extensión de los derechos de propiedad en zonas costeras e insulares, en la falta de mayor libertad de expresión e información y de una  acrecentada libertad de participacón en la vida nacional y en la búsqueda de la felicidad de las familias. Un largo etecetera de una agenda real, no la falsa que quieren imponer los que no han resuelto, sino agravado, cada uno de los problemas nacionales y dejado pasar, de largo, las oportunidades de mejor vida, más libertad y bienestar con responsabilidad, para las familias costarricenses.

La democracia y la vida republicana existen para que las Juntas de Notables, nombradas y encajadas desde Casa Presidencial,  sean artilugios antidemocráticos desactualizados y, como mucho, históricos. Cuando ocurre que toman preminencia e influencia por sobre las instituciones republicanas y democráticas, señal es de que, en vez de menos, es necesaria más república, más participación ciudadana, más iniciativa, más liderato para profundizar la responsabilidad política y más decisión para expulsar la impunidad y la corrupción.   


Mario Quirós Lara

martes, 3 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: Resumen del aporte austriaco


Este capítulo tiene como propósito presentar una versión resumida de las diferentes posiciones expuestas de pensadores conocidos como economistas austriacos, además de Joseph Schumpeter, quien, como señalamos al principio de esta serie, en criterio de algunos no se le considera propiamente como un economista austriaco sino que más bien es cercano a la posición neoclásica del análisis del equilibrio, al menos la representada por Léon Walras. Sin embargo, hasta qué grado es o no es Schumpeter un economista austriaco es objeto de amplia discusión académica.

Walras desarrolló un marco teórico que mostraba cómo todos los precios podían ser determinados simultáneamente, por medio de la interacción de todos los mercados, conduciendo a lo que se denominó el equilibrio general de los precios: la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas, que representan todas las posibles interrelaciones económicas de un momento dado. 

En dicha situación de equilibrio generalizado de carácter estático no hay posibilidades de que el empresario, quien está atento para lograr oportunidades que le brinden ganancias, tenga razones para actuar. No se trata de la formación de precios que le envía información en tal sentido -esencialmente precios en una situación de desequilibrio- sino que los precios del equilibrio general resultantes esencialmente sirven como insumos para la maximización de los actores en el mercado.  Como señala Endres, al analizar la teoría de Menger acerca de la formación de los precios,

“Los precios son síntomas evidentes de fuerzas más profundas endógenas (o causas/tendencias) en acción; estas fuerzas dirigen la acción económica de los individuos; esto es, los esfuerzos de los individuos para satisfacer sus necesidades.” (A. M. Endres, Neoclassical Microeconomic Theory: The Founding Austrian Version, New York: Routledge, 1997, p. 63. La letra en cursiva es del original).

Ese papel endógeno de los precios de origen Mengeriano a que se refiere Endres, el cual está presente en el análisis austriaco del proceso de mercado, está ausente en el análisis neoclásico Walrasiano. Para Menger el concepto de equilibrio es mejor definido desde la perspectiva de una función equilibradora, en tanto que para Walras el equilibro es el resultado final de transacciones que ya se han realizado.

En este comentario final haré uso de figuras presentadas por Sandye Gloria-Palermo en su libro The Evolution of Austrian Economics: From Menger to Lachmann (New York: Routledge, 1999), que muestran el proceso del mercado austriaco, así como las concepciones que sobre ese proceso de mercado expusieron los economistas austriacos Israel M. Kirzner, Ludwig Lachmann y Friedrich A. Hayek. De mi parte, intento mostrar una figura equivalente acerca de la visión que tiene Joseph Schumpeter del proceso de mercado. 

Como se ha expuesto, en el enfoque austriaco el mercado es visto como un proceso en el cual los planes individuales impulsan la acción. Son la dinámica del sistema y no solamente la descripción de una acción resultante de algún tipo de estímulo externo.  

Se identifica una secuencia de decisiones de los individuos en relación con sus planes subjetivos, que define lo que hemos llamado el proceso de mercado. Esta secuencia, según lo presenta Palermo, consta de tres etapas, la primera de las cuales, denominada Confrontación, se inicia con la configuración del mercado resultante del cotejo de los planes individuales, tanto del propio de cada uno de ellos tomado aisladamente, así como en vista de los planes de otros individuos, resultado de acciones pasadas.

A su vez, estos planes pueden estar coordinados o no.  El primer caso se refiere a que los planes de los individuos están acordes con los planes de otros individuos. Si no surge algún cambio exógeno, externo al proceso de mercado, entonces se llega a una situación total de equilibrio, en donde termina el proceso. No hay razones para variar la posición individual lograda. En una situación en que los planes están coordinados, el cambio de dicha posición de equilibrio sólo surge si se presentan cambios inesperados; esto es, cambios exógenos. En dicha posición de equilibrio, en donde no hay fuerzas que impulsan al cambio, no hay discrepancias acerca de los precios de bienes e insumos, por lo que no es posible obtener ganancias que se lograrían variando las ofertas y las demandas.

Pero los planes individuales pueden ser que no estén coordinados; esto es, se descubre que hay posibilidades de obtener ganancias mediante la acción empresarial. Ello puede deberse a que, al vivir en un ámbito de ignorancia parcial, el individuo puede obtener ganancias mediante el descubrimiento de esas oportunidades, razón por la cual variaría su plan original. Pero también puede haber descoordinación cuando el individuo descubre que las expectativas que mantenía acerca de diferentes hechos, muestran estar equivocadas. La función de alerta empresarial, que permite descubrir posibilidades de ganancias (y de evitar pérdidas); esto es, descubrir discrepancias, le impulsa a variar sus planes a fin de lograr tales ganancias, con lo cual se logran corregir las discrepancias y eventualmente eliminarlas.  Hemos pasado de la etapa de Confrontación, a la segunda, la de Revisión de los planes. 

Llegamos luego a una tercera etapa del proceso de mercado: las Consecuencias de aquella Revisión de planes. Una alternativa es que ahora se logre una convergencia de estos, con lo cual, de nuevo, se vuelve a la situación original del ciclo, en que el proceso económico requiere de la (permanente) confrontación de esos planes individuales, remozados con la nueva realidad que gradualmente se va percibiendo subjetivamente, al irse desenvolviendo el proceso de mercado. Este proceso terminará cuando surja un nuevo conjunto de precios que permite el logro de una nueva situación de equilibrio, en concierto con las nuevas expectativas que ahora se han incorporado a los diversos planes individuales. 

También puede ser que, a consecuencia de esa revisión, se llegue a una situación de divergencia en los planes, dado que en la configuración del mercado de ese momento, además de la influencia de lo experimentado en el pasado, la introducción de expectativas subjetivas requiere que el futuro de alguna manera sea incorporado. Esto conduce, en el proceso de mercado, a la confrontación y revisión necesaria de los planes no coordinados, a fin de llegar a una posible situación final de equilibrio general.

Obsérvese que esa revisión de planes se efectúa en consideración del nuevo conocimiento requerido ante una variación exógena o bien de la revisión de las expectativas acerca del comportamiento de otros que tenga el individuo. Los planes ahora pueden ser divergentes por la introducción endógena de expectativas subjetivas acerca de la realidad imaginada.

En la página siguiente se muestra gráficamente la concepción general austriaca del proceso de mercado, en función de su concepto teórico del empresario. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso.


LA VISIÓN AUSTRIACA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandye Gloria Palermo, Op. Cit., p.122.


A continuación se muestra la visión que desarrolló Israel Kirzner acerca del proceso de mercado en función de su concepto teórico del empresario. Gráficamente se indica en la página siguiente. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no existe secuencia.

Para entender el proceso, se puede partir de una situación en la cual los diversos planes individuales no están coordinados, a causa de la existencia de ignorancia e incertidumbre. Esto significa que el individuo podrá descubrir oportunidades que le rindan ganancias. Por ello, se puede partir de la situación indicada por 1.2.

El empresario alerta, a través del arbitraje (operación de compra y venta en dos o más mercados que tienen precios diferentes), elimina las discrepancias de precios que daban lugar a que existieran ganancias que podían ser apropiadas. Esta acción de revisión de los planes conduce a una reducción de la ignorancia (2.1).

El proceso logra una convergencia hacia el equilibrio cuando son realizadas aquellas acciones para aprovechar las oportunidades de ganancias y no surgen nuevas oportunidades creadas endógenamente por el sistema. Esto es, cuando se pasa de 2.1 a 3.1 y de allí se regresa al inicio del ciclo indicado por 1, que se repite mediante un retorno a 3.1 pasando de nuevo por 2.1. 

El equilibrio se logra a partir de 3.1, situación en que toda la información del mercado ha sido tomada en cuenta a través de la acción de los empresarios, lo que nos conduce de nuevo al punto 1.1 y posteriormente todo converge al punto final de equilibrio 1.1.1. Es importante destacar que en Kirzner el mecanismo de ajuste se basa en la existencia de una realidad subyacente que va siendo descubierta gradualmente. Esta realidad es existente a priori y no depende de la forma en que se desarrolla el proceso. Es decir, se llega de la ignorancia a la información perfecta, por medio de la labor empresarial que la va descubriendo gradualmente. 

A continuación se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.124, de la teoría de Kirzner del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN KIZNERIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación se explica la visión de Hayek, del mercado como un proceso de descubrimiento. El gráfico aparece en la página siguiente. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Hayek no considera que haya una realidad inmutable a ser descubierta, sino que se basa en la existencia de un cambio permanente, que incluso le aleja de preocuparse por un equilibrio a largo plazo (Kirzner sí lo hace), que tal vez nunca podrá ser logrado.

Para Hayek el sistema de precios resultante de un mercado libre en competencia, proporciona las señales descubiertas requeridas para que los agentes económicos conformen sus planes acordes con ellas. En el gráfico esto se refleja en la ausencia de una secuencia de revisión de los planes en función del conocimiento (como  sí se da en 2.1) pero no en conjunto con las expectativas (según se indica en 2.2). El conjunto de precios resultante resuelve, según Hayek, el problema de la información requerida.

Partiendo de una situación en que los planes individuales no están coordinados (1.2), los precios dan la información y conocimiento con los cuales se modificarán los planes individuales (2.1). La competencia, mecanismo eficiente para el descubrimiento del conocimiento, logra que los planes converjan, según lo indica 3.1. Pero, difícilmente se va a llegar a un equilibrio generalizado.

El proceso continúa con un retorno a 1 y de nuevo a la secuencia completa de 1 a 1.1 y a 1.1.2, luego a 2.1 y posteriormente a 3.1. Como el cambio es permanente, se alteran los planes previamente coordinados con la información antes vigente, por lo que el camino va de 1.1  a 1.1.2; esto es, no se llega al equilibrio de largo plazo indicado por 1.1.1. Los nuevos datos, la competencia y el nuevo conocimiento logrado, permiten una adaptación a la nueva configuración (va de 1.1.2. a 2.1 y luego a 3.1).

Sólo si dejan de haber cambios (poco relevante para Hayek), se logra llegar a la situación de equilibrio general indicada por 1.1.1. Hayek y Kirzner creen que las señales de precios conducen al sistema al equilibrio, pero Hayek considera que el caso es poco relevante. Kirzner es así un caso particular de la visión de Hayek.


LA VISIÓN HAYEKIANA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.125.


La visión del proceso de mercado según Ludwig Lachmann se presenta de seguido. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Lachmann, a diferencia de Hayek y Kirzner, incorpora en la definición de planes del individuo, además del conocimiento subjetivo del individuo, también a las expectativas que resultan de la interpretación subjetiva de un futuro posible, el cual es imaginable. Esta ampliación del concepto de planes que hace Lachmann en comparación con Kirzner-Hayek, le permite redefinir su concepto de mercado, que ahora es un proceso continuo, cuyas características son el cambio inesperado y la inconsistencia de los planes individuales. Los planes individuales divergen porque las expectativas subjetivas se basan de lo que Lachmann caracterizó como “un futuro desconocido pero imaginable”. La competencia sigue cumpliendo con el papel de difundir el conocimiento relevante, pero no las expectativas subjetivas correctas. Como estas dependen de la habilidad individual por imaginar, con lo cual definen las expectativas que se puedan tener en cierto en momento, hace que difícilmente éstas sean compatibles entre individuos. Más bien lo posible es que estas expectativas sean inconsistentes, con lo cual el camino del proceso difícilmente tenderá a un equilibrio. 

Carlo Zappia, reproduce palabras de Lachmann, al señalar que “‘El mercado es ahora un proceso indeterminado, gobernado por la interacción de las fuerzas del equilibrio y del desequilibrio’ y que la teoría económica pura no puede ayudar en mostrar ‘cuál tipo de tendencias domina al sistema’” (Carlo Zappia, Radical Subjectivism and Austrian Economics, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Subjectivism and Economic Analysis: Essays in memory of Ludwig Lachmann, New York: Routledge, 1998, p. p. 134-135)
El cuadro que se presenta a continuación, tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, expone la representación que se hace del proceso de mercado de acuerdo con Lachmann.  

Como es de esperarse, en Lachmann lo primordial es la ausencia de coordinación de los planes individuales, debido tanto a la subjetividad del conocimiento como de las expectativas. Esto hace que de 1.2 se proceda a 2.2; esto es, que se revisen esos planes individuales en función del conocimiento gradual que se ha ido descubriendo (tal como Hayek), pero también porque las expectativas subjetivas son harto cambiantes a la luz de la nueva información subjetiva que se va adquiriendo durante el proceso. Por ello, es de esperar que los planes continúen divergiendo (3.2). Precisamente, dicha  divergencia es la fuerza que Lachmann considera constituye el principal motivo del cambio; esto es, el cambio es un fenómeno esencialmente endógeno y no exógeno, como era por ejemplo en Kirzner y Hayek. 

Ante la existencia de un conjunto de planes divergentes (3.2), el proceso, según Lachmann, regresa a una nueva revisión (1), pero la configuración que emerge es esencialmente divergente (1.2), con lo cual el proceso de revisión continúa (a 2.2 y luego a 3.2). Lachmann nos guía hacia el abandono de la descripción de ordenamientos de equilibrio y más bien nos estimula en la búsqueda de las instituciones que puedan explicar el orden usualmente observado. Lachmann no brindó, en palabras de Karen Vaughn, “una teoría de las instituciones claramente articulada”. (Karen Vaughn, Austrian Economics in America: The Migration of a Tradition, New York: Cambridge University Press, 1994, p. 157).

Mientras que para Kirzner y Hayek la convergencia al equilibrio, si bien se basa en el supuesto empírico de la estabilidad relativa del orden económico, la garantizan los mecanismos competitivos propios del proceso de mercado y el resultante conjunto de precios relevante, para Lachmann debe existir un entendimiento de las fuerzas que dirigen hacia la convergencia y de aquellas que conducen al desequilibrio, para lograr entender el proceso.

En la página siguiente se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, de la visión de Lachmann del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN LACHMANNIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación desarrollo un gráfico similar a los que Sandye-Gloria Palermo presentó y que yo reproduje, de las visiones austriacas del proceso de mercado, de Kirzner, de Hayek y de Lachmann. En esta ocasión se trata de la visión de Schumpeter. Sé que para este caso los gráficos de Palermo no son totalmente adaptables a su visión particular de dicho proceso, pero se espera que éste sirva como ayuda o guía para su comprensión. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.
Lo primero que deseo destacar es que Schumpeter se refiere a una posición inicial en la cual los individuos llevan a cabo acciones en función del hábito. Han aprendido por experiencias pasadas cuál es el tipo de acciones que mejor satisface sus necesidades. En este sentido se puede considerar que los planes individuales están coordinados, según se indica en 1.1.

Sin embargo, para Schumpeter el cambio es lo propio del mercado. Por ello indica que

“La posición del estado ideal de equilibrio en el sistema económico, nunca logrado, continuamente ‘tratado de lograr’ (por supuesto que no conscientemente), cambia porque los datos cambian…” (Joseph Schumpeter, Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung, Dunker und Humblot: Leipzig, 1912, p. 62 y reproducido en Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, The Contribution of Joseph Schumpeter to Economics: economic development and institutions, Londres: Routledge, 2002, p. 26).

Los cambios a que se refiere Schumpeter son esencialmente endógenos, en donde la fuente de energía puede ser asimilada con la creación, con hacer algo distinto de como se venía haciendo. Esa fuente se materializa por medio de la innovación, la cual permite lograr ganancias, que antes no existían en el sentido Mengeriano. Así, el empresario varía su plan a partir de nuevas intuiciones acerca del futuro. Esto es, como resultado de cambios permanentes, pero inesperados, según se expresa en 1.1.2, la revisión de los planes individuales indicada en 2.1, es llevada a cabo en función de las innovaciones en que se ha involucrado el empresario. Recuerde que esas innovaciones son percibidas como un proceso de destrucción creadora. 
El empresario Schumpeteriano se convierte en la fuerza disruptiva del flujo circular y es 

“quien decide abandonar la respuesta adaptativa mecánica a las condiciones existentes, para poder actuar en función de estas (nuevas) condiciones”. (Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, Op. Cit., p. 27).

Como consecuencia de esta acción, los nuevos planes se adaptan a la innovación, a la acción creativa del empresario. Interesa hacer notar que, a diferencia del empresario Mengeriano, ese proceso que Schumpeter considera como una “evolución económica” diferente del flujo circular, es resultado de la adaptación de la estructura de la producción, no a las necesidades de los consumidores, sino que éstas más bien son modificadas por la acción endógena del empresario. Asimismo, Schumpeter, diferente de lo que propuso Keynes, en su análisis del proceso de mercado no introduce las expectativas, como, por ejemplo sí lo hace Lachmann.

Para Schumpeter el proceso económico es lo importante y no una preocupación acerca de un estado de equilibrio estacionario, pues éste nunca se va a lograr permanentemente, dada la constancia del cambio en el proceso económico. Por ello, como consecuencia de la revisión de los planes individuales, se logra un equilibrio que pronto será alterado con nuevas invenciones. Por ello, de 2.1 se pasa a 3.1 y con posterioridad se reanuda el ciclo indicado por 1.

En la página siguiente se presenta mi gráfico de la visión de Schumpeter acerca del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN SCHUMPETERIANA DEL PROCESO DE MERCADO