martes, 3 de julio de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: el papel del empresario en el análisis económico: Resumen del aporte austriaco


Este capítulo tiene como propósito presentar una versión resumida de las diferentes posiciones expuestas de pensadores conocidos como economistas austriacos, además de Joseph Schumpeter, quien, como señalamos al principio de esta serie, en criterio de algunos no se le considera propiamente como un economista austriaco sino que más bien es cercano a la posición neoclásica del análisis del equilibrio, al menos la representada por Léon Walras. Sin embargo, hasta qué grado es o no es Schumpeter un economista austriaco es objeto de amplia discusión académica.

Walras desarrolló un marco teórico que mostraba cómo todos los precios podían ser determinados simultáneamente, por medio de la interacción de todos los mercados, conduciendo a lo que se denominó el equilibrio general de los precios: la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas, que representan todas las posibles interrelaciones económicas de un momento dado. 

En dicha situación de equilibrio generalizado de carácter estático no hay posibilidades de que el empresario, quien está atento para lograr oportunidades que le brinden ganancias, tenga razones para actuar. No se trata de la formación de precios que le envía información en tal sentido -esencialmente precios en una situación de desequilibrio- sino que los precios del equilibrio general resultantes esencialmente sirven como insumos para la maximización de los actores en el mercado.  Como señala Endres, al analizar la teoría de Menger acerca de la formación de los precios,

“Los precios son síntomas evidentes de fuerzas más profundas endógenas (o causas/tendencias) en acción; estas fuerzas dirigen la acción económica de los individuos; esto es, los esfuerzos de los individuos para satisfacer sus necesidades.” (A. M. Endres, Neoclassical Microeconomic Theory: The Founding Austrian Version, New York: Routledge, 1997, p. 63. La letra en cursiva es del original).

Ese papel endógeno de los precios de origen Mengeriano a que se refiere Endres, el cual está presente en el análisis austriaco del proceso de mercado, está ausente en el análisis neoclásico Walrasiano. Para Menger el concepto de equilibrio es mejor definido desde la perspectiva de una función equilibradora, en tanto que para Walras el equilibro es el resultado final de transacciones que ya se han realizado.

En este comentario final haré uso de figuras presentadas por Sandye Gloria-Palermo en su libro The Evolution of Austrian Economics: From Menger to Lachmann (New York: Routledge, 1999), que muestran el proceso del mercado austriaco, así como las concepciones que sobre ese proceso de mercado expusieron los economistas austriacos Israel M. Kirzner, Ludwig Lachmann y Friedrich A. Hayek. De mi parte, intento mostrar una figura equivalente acerca de la visión que tiene Joseph Schumpeter del proceso de mercado. 

Como se ha expuesto, en el enfoque austriaco el mercado es visto como un proceso en el cual los planes individuales impulsan la acción. Son la dinámica del sistema y no solamente la descripción de una acción resultante de algún tipo de estímulo externo.  

Se identifica una secuencia de decisiones de los individuos en relación con sus planes subjetivos, que define lo que hemos llamado el proceso de mercado. Esta secuencia, según lo presenta Palermo, consta de tres etapas, la primera de las cuales, denominada Confrontación, se inicia con la configuración del mercado resultante del cotejo de los planes individuales, tanto del propio de cada uno de ellos tomado aisladamente, así como en vista de los planes de otros individuos, resultado de acciones pasadas.

A su vez, estos planes pueden estar coordinados o no.  El primer caso se refiere a que los planes de los individuos están acordes con los planes de otros individuos. Si no surge algún cambio exógeno, externo al proceso de mercado, entonces se llega a una situación total de equilibrio, en donde termina el proceso. No hay razones para variar la posición individual lograda. En una situación en que los planes están coordinados, el cambio de dicha posición de equilibrio sólo surge si se presentan cambios inesperados; esto es, cambios exógenos. En dicha posición de equilibrio, en donde no hay fuerzas que impulsan al cambio, no hay discrepancias acerca de los precios de bienes e insumos, por lo que no es posible obtener ganancias que se lograrían variando las ofertas y las demandas.

Pero los planes individuales pueden ser que no estén coordinados; esto es, se descubre que hay posibilidades de obtener ganancias mediante la acción empresarial. Ello puede deberse a que, al vivir en un ámbito de ignorancia parcial, el individuo puede obtener ganancias mediante el descubrimiento de esas oportunidades, razón por la cual variaría su plan original. Pero también puede haber descoordinación cuando el individuo descubre que las expectativas que mantenía acerca de diferentes hechos, muestran estar equivocadas. La función de alerta empresarial, que permite descubrir posibilidades de ganancias (y de evitar pérdidas); esto es, descubrir discrepancias, le impulsa a variar sus planes a fin de lograr tales ganancias, con lo cual se logran corregir las discrepancias y eventualmente eliminarlas.  Hemos pasado de la etapa de Confrontación, a la segunda, la de Revisión de los planes. 

Llegamos luego a una tercera etapa del proceso de mercado: las Consecuencias de aquella Revisión de planes. Una alternativa es que ahora se logre una convergencia de estos, con lo cual, de nuevo, se vuelve a la situación original del ciclo, en que el proceso económico requiere de la (permanente) confrontación de esos planes individuales, remozados con la nueva realidad que gradualmente se va percibiendo subjetivamente, al irse desenvolviendo el proceso de mercado. Este proceso terminará cuando surja un nuevo conjunto de precios que permite el logro de una nueva situación de equilibrio, en concierto con las nuevas expectativas que ahora se han incorporado a los diversos planes individuales. 

También puede ser que, a consecuencia de esa revisión, se llegue a una situación de divergencia en los planes, dado que en la configuración del mercado de ese momento, además de la influencia de lo experimentado en el pasado, la introducción de expectativas subjetivas requiere que el futuro de alguna manera sea incorporado. Esto conduce, en el proceso de mercado, a la confrontación y revisión necesaria de los planes no coordinados, a fin de llegar a una posible situación final de equilibrio general.

Obsérvese que esa revisión de planes se efectúa en consideración del nuevo conocimiento requerido ante una variación exógena o bien de la revisión de las expectativas acerca del comportamiento de otros que tenga el individuo. Los planes ahora pueden ser divergentes por la introducción endógena de expectativas subjetivas acerca de la realidad imaginada.

En la página siguiente se muestra gráficamente la concepción general austriaca del proceso de mercado, en función de su concepto teórico del empresario. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso.


LA VISIÓN AUSTRIACA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandye Gloria Palermo, Op. Cit., p.122.


A continuación se muestra la visión que desarrolló Israel Kirzner acerca del proceso de mercado en función de su concepto teórico del empresario. Gráficamente se indica en la página siguiente. La flecha continua indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no existe secuencia.

Para entender el proceso, se puede partir de una situación en la cual los diversos planes individuales no están coordinados, a causa de la existencia de ignorancia e incertidumbre. Esto significa que el individuo podrá descubrir oportunidades que le rindan ganancias. Por ello, se puede partir de la situación indicada por 1.2.

El empresario alerta, a través del arbitraje (operación de compra y venta en dos o más mercados que tienen precios diferentes), elimina las discrepancias de precios que daban lugar a que existieran ganancias que podían ser apropiadas. Esta acción de revisión de los planes conduce a una reducción de la ignorancia (2.1).

El proceso logra una convergencia hacia el equilibrio cuando son realizadas aquellas acciones para aprovechar las oportunidades de ganancias y no surgen nuevas oportunidades creadas endógenamente por el sistema. Esto es, cuando se pasa de 2.1 a 3.1 y de allí se regresa al inicio del ciclo indicado por 1, que se repite mediante un retorno a 3.1 pasando de nuevo por 2.1. 

El equilibrio se logra a partir de 3.1, situación en que toda la información del mercado ha sido tomada en cuenta a través de la acción de los empresarios, lo que nos conduce de nuevo al punto 1.1 y posteriormente todo converge al punto final de equilibrio 1.1.1. Es importante destacar que en Kirzner el mecanismo de ajuste se basa en la existencia de una realidad subyacente que va siendo descubierta gradualmente. Esta realidad es existente a priori y no depende de la forma en que se desarrolla el proceso. Es decir, se llega de la ignorancia a la información perfecta, por medio de la labor empresarial que la va descubriendo gradualmente. 

A continuación se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.124, de la teoría de Kirzner del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN KIZNERIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación se explica la visión de Hayek, del mercado como un proceso de descubrimiento. El gráfico aparece en la página siguiente. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Hayek no considera que haya una realidad inmutable a ser descubierta, sino que se basa en la existencia de un cambio permanente, que incluso le aleja de preocuparse por un equilibrio a largo plazo (Kirzner sí lo hace), que tal vez nunca podrá ser logrado.

Para Hayek el sistema de precios resultante de un mercado libre en competencia, proporciona las señales descubiertas requeridas para que los agentes económicos conformen sus planes acordes con ellas. En el gráfico esto se refleja en la ausencia de una secuencia de revisión de los planes en función del conocimiento (como  sí se da en 2.1) pero no en conjunto con las expectativas (según se indica en 2.2). El conjunto de precios resultante resuelve, según Hayek, el problema de la información requerida.

Partiendo de una situación en que los planes individuales no están coordinados (1.2), los precios dan la información y conocimiento con los cuales se modificarán los planes individuales (2.1). La competencia, mecanismo eficiente para el descubrimiento del conocimiento, logra que los planes converjan, según lo indica 3.1. Pero, difícilmente se va a llegar a un equilibrio generalizado.

El proceso continúa con un retorno a 1 y de nuevo a la secuencia completa de 1 a 1.1 y a 1.1.2, luego a 2.1 y posteriormente a 3.1. Como el cambio es permanente, se alteran los planes previamente coordinados con la información antes vigente, por lo que el camino va de 1.1  a 1.1.2; esto es, no se llega al equilibrio de largo plazo indicado por 1.1.1. Los nuevos datos, la competencia y el nuevo conocimiento logrado, permiten una adaptación a la nueva configuración (va de 1.1.2. a 2.1 y luego a 3.1).

Sólo si dejan de haber cambios (poco relevante para Hayek), se logra llegar a la situación de equilibrio general indicada por 1.1.1. Hayek y Kirzner creen que las señales de precios conducen al sistema al equilibrio, pero Hayek considera que el caso es poco relevante. Kirzner es así un caso particular de la visión de Hayek.


LA VISIÓN HAYEKIANA DEL PROCESO DE MERCADO




Tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.125.


La visión del proceso de mercado según Ludwig Lachmann se presenta de seguido. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.

Lachmann, a diferencia de Hayek y Kirzner, incorpora en la definición de planes del individuo, además del conocimiento subjetivo del individuo, también a las expectativas que resultan de la interpretación subjetiva de un futuro posible, el cual es imaginable. Esta ampliación del concepto de planes que hace Lachmann en comparación con Kirzner-Hayek, le permite redefinir su concepto de mercado, que ahora es un proceso continuo, cuyas características son el cambio inesperado y la inconsistencia de los planes individuales. Los planes individuales divergen porque las expectativas subjetivas se basan de lo que Lachmann caracterizó como “un futuro desconocido pero imaginable”. La competencia sigue cumpliendo con el papel de difundir el conocimiento relevante, pero no las expectativas subjetivas correctas. Como estas dependen de la habilidad individual por imaginar, con lo cual definen las expectativas que se puedan tener en cierto en momento, hace que difícilmente éstas sean compatibles entre individuos. Más bien lo posible es que estas expectativas sean inconsistentes, con lo cual el camino del proceso difícilmente tenderá a un equilibrio. 

Carlo Zappia, reproduce palabras de Lachmann, al señalar que “‘El mercado es ahora un proceso indeterminado, gobernado por la interacción de las fuerzas del equilibrio y del desequilibrio’ y que la teoría económica pura no puede ayudar en mostrar ‘cuál tipo de tendencias domina al sistema’” (Carlo Zappia, Radical Subjectivism and Austrian Economics, en Roger Koppl y Gary Mongiovi, editores, Subjectivism and Economic Analysis: Essays in memory of Ludwig Lachmann, New York: Routledge, 1998, p. p. 134-135)
El cuadro que se presenta a continuación, tomado de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, expone la representación que se hace del proceso de mercado de acuerdo con Lachmann.  

Como es de esperarse, en Lachmann lo primordial es la ausencia de coordinación de los planes individuales, debido tanto a la subjetividad del conocimiento como de las expectativas. Esto hace que de 1.2 se proceda a 2.2; esto es, que se revisen esos planes individuales en función del conocimiento gradual que se ha ido descubriendo (tal como Hayek), pero también porque las expectativas subjetivas son harto cambiantes a la luz de la nueva información subjetiva que se va adquiriendo durante el proceso. Por ello, es de esperar que los planes continúen divergiendo (3.2). Precisamente, dicha  divergencia es la fuerza que Lachmann considera constituye el principal motivo del cambio; esto es, el cambio es un fenómeno esencialmente endógeno y no exógeno, como era por ejemplo en Kirzner y Hayek. 

Ante la existencia de un conjunto de planes divergentes (3.2), el proceso, según Lachmann, regresa a una nueva revisión (1), pero la configuración que emerge es esencialmente divergente (1.2), con lo cual el proceso de revisión continúa (a 2.2 y luego a 3.2). Lachmann nos guía hacia el abandono de la descripción de ordenamientos de equilibrio y más bien nos estimula en la búsqueda de las instituciones que puedan explicar el orden usualmente observado. Lachmann no brindó, en palabras de Karen Vaughn, “una teoría de las instituciones claramente articulada”. (Karen Vaughn, Austrian Economics in America: The Migration of a Tradition, New York: Cambridge University Press, 1994, p. 157).

Mientras que para Kirzner y Hayek la convergencia al equilibrio, si bien se basa en el supuesto empírico de la estabilidad relativa del orden económico, la garantizan los mecanismos competitivos propios del proceso de mercado y el resultante conjunto de precios relevante, para Lachmann debe existir un entendimiento de las fuerzas que dirigen hacia la convergencia y de aquellas que conducen al desequilibrio, para lograr entender el proceso.

En la página siguiente se presenta el gráfico de Sandy-Gloria Palermo, Op. Cit., p.126, de la visión de Lachmann del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN LACHMANNIANA DEL PROCESO DE MERCADO




A continuación desarrollo un gráfico similar a los que Sandye-Gloria Palermo presentó y que yo reproduje, de las visiones austriacas del proceso de mercado, de Kirzner, de Hayek y de Lachmann. En esta ocasión se trata de la visión de Schumpeter. Sé que para este caso los gráficos de Palermo no son totalmente adaptables a su visión particular de dicho proceso, pero se espera que éste sirva como ayuda o guía para su comprensión. La flecha indica el rumbo que lleva el proceso y la línea punteada, que no hay secuencia.
Lo primero que deseo destacar es que Schumpeter se refiere a una posición inicial en la cual los individuos llevan a cabo acciones en función del hábito. Han aprendido por experiencias pasadas cuál es el tipo de acciones que mejor satisface sus necesidades. En este sentido se puede considerar que los planes individuales están coordinados, según se indica en 1.1.

Sin embargo, para Schumpeter el cambio es lo propio del mercado. Por ello indica que

“La posición del estado ideal de equilibrio en el sistema económico, nunca logrado, continuamente ‘tratado de lograr’ (por supuesto que no conscientemente), cambia porque los datos cambian…” (Joseph Schumpeter, Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung, Dunker und Humblot: Leipzig, 1912, p. 62 y reproducido en Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, The Contribution of Joseph Schumpeter to Economics: economic development and institutions, Londres: Routledge, 2002, p. 26).

Los cambios a que se refiere Schumpeter son esencialmente endógenos, en donde la fuente de energía puede ser asimilada con la creación, con hacer algo distinto de como se venía haciendo. Esa fuente se materializa por medio de la innovación, la cual permite lograr ganancias, que antes no existían en el sentido Mengeriano. Así, el empresario varía su plan a partir de nuevas intuiciones acerca del futuro. Esto es, como resultado de cambios permanentes, pero inesperados, según se expresa en 1.1.2, la revisión de los planes individuales indicada en 2.1, es llevada a cabo en función de las innovaciones en que se ha involucrado el empresario. Recuerde que esas innovaciones son percibidas como un proceso de destrucción creadora. 
El empresario Schumpeteriano se convierte en la fuerza disruptiva del flujo circular y es 

“quien decide abandonar la respuesta adaptativa mecánica a las condiciones existentes, para poder actuar en función de estas (nuevas) condiciones”. (Sandye-Gloria Palermo, Schumpeter and the old Austrian school: Interpretations and influences, en Richard Arena y Cecile Dangel-Hagnaur, editores, Op. Cit., p. 27).

Como consecuencia de esta acción, los nuevos planes se adaptan a la innovación, a la acción creativa del empresario. Interesa hacer notar que, a diferencia del empresario Mengeriano, ese proceso que Schumpeter considera como una “evolución económica” diferente del flujo circular, es resultado de la adaptación de la estructura de la producción, no a las necesidades de los consumidores, sino que éstas más bien son modificadas por la acción endógena del empresario. Asimismo, Schumpeter, diferente de lo que propuso Keynes, en su análisis del proceso de mercado no introduce las expectativas, como, por ejemplo sí lo hace Lachmann.

Para Schumpeter el proceso económico es lo importante y no una preocupación acerca de un estado de equilibrio estacionario, pues éste nunca se va a lograr permanentemente, dada la constancia del cambio en el proceso económico. Por ello, como consecuencia de la revisión de los planes individuales, se logra un equilibrio que pronto será alterado con nuevas invenciones. Por ello, de 2.1 se pasa a 3.1 y con posterioridad se reanuda el ciclo indicado por 1.

En la página siguiente se presenta mi gráfico de la visión de Schumpeter acerca del empresariado en el proceso de mercado: 


LA VISIÓN SCHUMPETERIANA DEL PROCESO DE MERCADO




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