miércoles, 6 de febrero de 2013

Desde la tribuna: el poder legislativo bajo el pueblo

No me gusta el diseño del nuevo edificio para la Asamblea Legislativa. Aclaro que sí creo necesario que exista un edificio apropiado, con proyección adecuada, con espacios que favorezcan la funciones y naturaleza del parlamento costarricense.

Quien trabaja y vive en un tugurio arriesga desarrollar mentalidad de tugurio, la mente deja de pensar en adecuadamente y se ajusta al medio. Nuestra sede legislativa evidencia terribles problemas y carencias.  Algunos despachos son un remedo de oficina, dan pena y no favorecen la función. No hay apropiadas instalaciones para nada. Algunos diputados que trabajan mucho o viven fuera de San José pasan penurias, incomodidades y terribles congojas. No se trata de proveer lujos ni excesos, sino de hacer las cosas bien.

Me parece grotesco que el principal salón de la Asamblea sea el “Salón de expresidentes de la República”. Una terrible contradicción de un poder legislativa que ignora su posición constitucional y la doctrina republicana básica. ¡Ni qué decir del Salón de Beneméritos!  La galería de fotos no parece propiciar el honor del pronunciamiento.  

La historia sentencia que la edificación principal se había iniciado y diseñado para “casa presidencial”.  El anecdotario recoge un caso especial, en lo que ahora se conoce como “Casa Villalobos” y es sede de la Comisión de Asuntos Internacionales e Interparlamentarios (¡no interplanetarios, como leyó algún diputado distraído!), se decía que su propietario había construido esa casa, previo a las elecciones de 1948, presumiendo que todas las mañanas se levantaría, volvería a ver hacia la Casa Presidencial y diría “¡Buenos Días Doctor!” y que, por eso, quedó bautizado así (“¡Buenos Días Doctor!”), pues ni el doctor Calderón Guardia volvió a la Presidencia ni la edificación se usó para Casa Presidencial.

No sé si con tino o desatino, pero se vendió el inmueble del Congreso Nacional al Banco Central para que sentara allí sus edificaciones y, entonces (improvisación por antonomasia) se optó por utilizar la edificación para Asamblea Legislativa y se pasó la sede a Cuesta Moras.

Tampoco me gusta el precio de 76 millones de dólares para la construcción de la nueva edificación.  No me parece la idea, ni el diseño ni la magnitud. Pero, ¡eso sí!, al igual que la mayoría de la gente, disfruto mucho la propuesta de que la Sala del Plenario se haya acomodado en el subsuelo, tipo sotanesco, para recordar  a todos que los diputados están bajo el pueblo, que el pueblo está arriba y que es quien manda.
   
Federico Malavassi Calvo

No hay comentarios.: