martes, 26 de febrero de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: rebrota el sindicato de RECOPE

Al apenas ventilarse algunos de los abusos que tienen ciertas convenciones laborales, lo primero que los sindicatos hacen es amenazar a la ciudadanía con el paro. Es cierto que éste parece ser una de las pocas, pero no la única herramienta de que disponen para mantener sus posiciones. Pero en verdad que también sirve para demostrar fehacientemente que el único interés del sindicato es el logro y el mantenimiento de prebendas para sus asociados.  Es puro cuento el alegato de que lo que los mueve es el interés laboral, pues muchos otros trabajadores se verán perjudicados cuando hay paro como el que desde ya nos anuncia el sindicato de Recope, en caso de que se les toquen sus privilegios.  También es falso que el movimiento del sindicato lo impulse un interés nacional, pues lo que hacen es amenazar con parar sus labores si es que los intereses particulares de ese sindicato son alterados de alguna manera.  Usar el nombre de la Patria por parte de esos sindicatos es falsificar la verdad de las cosas: lo único que ciertamente les interesa son sus propios objetivos salariales, aunque estos sean pagados por todos los costarricenses. Eso es todo: ver cómo ganan más, aunque sea abusivamente y que sea pagado por todos nosotros.

La huelga de Recope, que, en palabras de su secretario general Gilbert Brown, fue tan sólo un mensaje para la opinión pública costarricense, es que irán a la huelga, dejándonos sin combustible, si se les toca alguno de los siguientes privilegios que les ha cuestionado la Contraloría General de la República: (1) un pago adicional en el salario que se da por desempeño; en otras palabras, si trabajan bien en su horario normal se les da ese pago extra; (2) si se les disminuye el actual tope de cesantía de 24 años, en tanto que el del ciudadano común y corriente es de 8 años.  Esta es la fuente de la cual salen pensionados con sumas desproporcionadas pagadas por todos nosotros. Tienen la desvergüenza de amenazarnos, advertirnos, “a la opinión pública”, que es la que les paga estos privilegios, de que harán una huelga si esos privilegios les son tocados. (3) El pago por antigüedad, que si bien es relativamente frecuente entre empleados públicos y no en los privados, en Recope lo es por doble partida: una por una antigüedad definida simplemente como el tiempo en que han laborado en Recope y otra adicional según sea el número de años efectivamente laborados. Esto claramente suena a un doble pago; de albarda sobre aparejo, que todos los ciudadanos tenemos que pagarles.

La situación fiscal del país es muy grave y estos grupos sindicales no parecen estar nada preocupados por los empleos. O es que no leen o que no quieren ver lo que los periódicos y la televisión exponen a diario acerca de la situación del empleo público, cuando se ha desbordado, como en Grecia y España.  Lo único que parece interesarle es ver cómo mantienen esos privilegios, sin darse cuenta de que son factores que precisamente conducen a que el estado en cierto momento no esté en capacidad de financiarlo.  Recope es parte del estado y a éste lo mantenemos todos los ciudadanos mediante impuestos o pagando precios más elevados por las cosas que nos brindan a cambio, como es el caso de los combustibles. Por ello es hora de acabar con estos abusos. El esfuerzo, que en tal sentido está haciendo la Contraloría General de la República, deberá ser ampliamente apoyado. Cada uno de nosotros debe hacer lo posible para así manifestarlo, pues sólo va en beneficio de una ciudadanía hoy esquilmada en provecho de unos pocos.

Jorge Corrales Quesada

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