lunes, 11 de febrero de 2013

Tema Polémico: Medidas discrecionales


En la administración del Estado existen dos formas de gobernar; la primera sería la administración de los organismos del Estado sujetos siempre a reglas y condiciones que trascienden el ciclo económico en el que nos encontramos. A modo de ejemplo, una regla sería que los gastos corrientes del Estado no se pueden financiar por medio de deuda. Esta regla tendría el objetivo de propiciar una política fiscal responsable y evitar futuras presiones inflacionarias, aumentos de tasas de interés o incremento de impuestos. La administración sujeta a reglas es también un modo mediante el cual la ciudadanía se asegura de que los gobernantes de turno no cometan abusos que amenacen la estabilidad futura del país. 

La otra forma de administrar el Estado es por medio de políticas discrecionales cortoplacistas por parte de los políticos de turno. Esta forma de administración es la más común en Latinoamérica y por supuesto en Costa Rica. Las políticas discrecionales los políticos las promueven con gran alegoría para supuestamente corregir las imperfecciones del mercado y consiste en programas de gastos estatales específicos para propiciar aumentos en la demanda agregada o para redistribuir la riqueza. Lo que sucede es casi nunca se toman en consideración los efectos  negativos que estas políticas traen en el largo plazo. En estos casos aplica la llamada “Equivalencia Ricardiana” que estipula que cualquier política fiscal sería inefectiva dado que cualquier aumento temporal en el gasto del Estado tendrá poco impacto sobre la demanda agregada pues implica incrementos futuros de impuestos.

Que mejor ejemplo para mostrar las nefastas consecuencias de políticas discrecionales que los incrementos en el gasto realizados en la administración Arias Sanchez y por lo que aun hoy día seguimos sufriendo las consecuencias. El incremento del déficit fiscal a casi el 5% durante el gobierno de Oscar Arias para lo único que sirvió fue para prolongar los efectos negativos de la crisis financiera mundial muchos años más en Costa Rica. Los incrementos en gastos se realizaron con el objetivo de sostener la demanda agregada y los niveles de empleo pero no se le prestó importancia al evidente resultado que eso traería y eso es un aumento del déficit fiscal cuyas consecuencias se prolongarían en el mediano y largo plazo. Este déficit ha provocado aumentos en tasas de interés y un gran ambiente de incertidumbre por los eventuales incrementos en los impuestos o presiones inflacionarias que podrían entrar en efecto. La realidad es que los puestos de trabajo que se salvaron durante los peores años de la crisis mundial ahora se están perdiendo y posiblemente en mayor medida a causa de las consecuencias de la supuesta medicina.

Otro inconveniente de las políticas discrecionales es que normalmente responden a interés de grupos de poder en particular. Es común que estas políticas terminen beneficiando a unos cuantos a expensas de la gran mayoría. Que mejor ejemplo de esto que la más reciente medida tomada por las autoridades del Banco Central de Costa Rica de limitar el crecimiento de otorgamiento de créditos en dólares al sector financiero con el supuesto objetivo de tratar de mantener el tipo de cambio en cierto nivel. Esto, además de ser posiblemente inefectivo y así han coincidió muchos analistas, es claramente una medida cuyo único objetivo es beneficiar a dos grupos que son sector exportadores y sector turismo. Lo más lógico para evitar presiones inflacionarias era eliminar las bandas y dejar que el precio del dólar flotara libremente en la economía, sin embargo, la presión de estos dos sectores y sus poder de influencia en el poder Ejecutivo han logrado evitar esta medida. Ahora el sector financiero y todos los costarricenses que están interesados en pedir créditos tienen que sufrir las consecuencias. Un sector sufre en beneficio de otro. El ganador es el que pueda golpear la mesa más duro. La realidad es que la única forma de solucionar todos estos problemas es por medio de una corrección de las medidas provocadas por Oscar Arias y esto es por medio de una reducción del gasto estatal. Solo así se logrará una disminución efectiva de las tasas de interés y el retorno del tipo de cambio del dólar a niveles más convenientes para todos.

Todos los problemas se hubieran evitado si en lugar de poner en práctica políticas discrecionales, los ciudadanos nos preocupáramos más porque se coloquen reglas claras que limiten los abusos de los gobernantes como, por ejemplo, limitar el tamaño del Estado por medio de topes al gasto. ¿Cuándo aprenderemos?

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