miércoles, 27 de marzo de 2013

Desde la tribuna:¿y qué es lo malo de privatizar?

Hay bronca grande entre la CCSS y la UCR por el manejo de 45 EBAIS  (Equipo básico de atención integral en salud) en los cantones de Montes de Oca, Curridabat y La Unión. La Caja no quiere pagar más y la UCR aduce que se incumple un Addendum.  De paso, han salido el Sindeu y la Feucr a despotricar contra la CCSS. 

Ellos y otros sectores denuncian que se quieren “privatizar” los EBAIS.  Incluso son más puntuales, pues denuncian que se usa el “modelo cooperativo” para privatizar la salud. Cosa curiosa.  ¡Tanta reacción!  La gente se queja de los costos de la medicina privada, no de sus resultados.  La gente también se queja de la deshumanización de la CCSS, no se las ventajas de estar asegurado.

Así que una privatización de los servicios de Enfermedad y Maternidad más bien podría ser algo deseable.   Servicios personalizados y no la anonimia general que cunde en algunos servicios públicos.  

Ahora que la ANEP y otros grupos han salido a despotricar contra los salarios de los médicos (escondiendo los salarios de algunos “administrativos”), se ha desmoronado el mito de que en lo privado prevalecía el “espíritu de lucro” ¡Eso sí! Habría que procurar que la eventual privatización no tenga los visos de corrupción de algunas obras dadas por “concesión de obra pública” o de “trocha de emergencia”.  Para ello es mejor que haya concurrencia y competencia, libre participación y transparencia.

Lo importante es que a la gente la atiendan bien, que el servicio cumpla su cometido y que haya eficiencia y continuidad.  A la gente no le sirve los eternos conflictos entre administraciones públicas sino el interés en el servicio.

Así las cosas, no veo porqué miedo a privatizar.

Federico Malavassi Calvo

lunes, 25 de marzo de 2013

Tema Polémico: Colocando Curitas


La semana pasada el Banco Central realizó una labor fuerte en defensa del piso de la banda cambiaria. Tuvo que adquirir $96.8 millones de dólares para lograr mantener el valor del dólar en un valor de ₵500. Esta compra de dólares el Banco Central la realiza con la emisión de billetes nuevos aumentando de esta manera las presiones inflacionarias. No hace falta comentar con detalle los efectos nefastos que tiene la inflación y en especial sobre las familias con menores recursos del país. La meta del Banco Central de mantener los niveles de inflación bajos parece que ha quedado en el olvidó y más bien todo parece indicar que será mucho mayor a la alcanzada el año pasado. El Banco Central sabe que es probable que sus metas de inflación no se cumplan y es por esto que ha optado por medidas extrañas como es el límite de créditos. Esta es la “curita” que pretende colocar el Banco Central, sin embargo esta “curita” no soluciona la raíz del problema que es tratar de seguir sosteniendo el tipo de cambio en un nivel determinado para que no siga bajando.

Lo ideal, para eliminar el riesgo inflacionario, sería dejar que el valor del dólar flote libremente sin injerencia alguna del Banco Central o ninguna otra entidad. Esto definitivamente solucionaría el problema de una mayor inflación, sin embargo, tomando en consideración la cantidad de divisas que están entrando al país en este momento, esto implicaría una caída abrupta del tipo de cambio y sectores con ingresos en dólares y gastos en colones como son el exportador y el turismo se verían gravemente afectados. Esta entrada de divisas al país en gran medida se debe a que las tasas de interés pasivas en colones están en un nivel alto comparadas con tasas de otros mercados en el exterior. El Gobierno quiere disminuir este problema por medio de medias extrañas como es imponiendo impuestos a la entrada de capitales. Esta es la “curita” que pretende colocar el Gobierno, sin embargo, esta “curita” no soluciona la raíz del problema que es el nivel tan alto de tasas pasivas en colones comparado con el resto del mundo.

Lo ideal, para bajar las tasas de interés, sería dejar de demandar tantos colones en le economía local. Esta demanda tan elevada es provocada por el mismo Gobierno Central  que necesita urgente los colones para cubrir su déficit fiscal pagando tasas altas de ser necesario. Para solucionar este problema el Gobierno Central ha optado por seguirse endeudando pero fuera del país por medio de la emisión de bonos en el extranjero. Este es otra medida extraña pues no soluciona el problema de la deuda y lo único que hace es trasladar el crecimiento de la deuda de colones a dólares. Esta es la “curita” que pretende colocar el Gobierno Central, sin embargo, esta “curita” no soluciona la raíz del problema que es la creciente necesidad de seguirse endeudando para financiar el déficit.

Lo ideal, para bajar el nivel de deuda, sería eliminar el déficit fiscal. Este déficit se originó desde el 2008 en la administración Arias al incrementar desproporcionadamente los gastos de transferencias del Estado y salarios y al día de hoy continúa creciendo. Lo que pretende hacer el Gobierno Central para eliminar el déficit es una reforme fiscal para eliminarlo por medio de más impuestos. Esta es la “curita” que pretende colocar el Gobierno, sin embargo, esta “curita” no soluciona la raíz del problema que es el exceso de gasto del gobierno.

Lo ideal, para bajar el nivel de gasto, sería bajar el gasto y administrar el Estado con rigurosos estándares de responsabilidad fiscal. Esta será definitivamente la solución a todos los problemas antes mencionados. Sin embargo, sobre esta solución nadie está haciendo nada y, si no se trabaja en esto, todo lo demás es y seguirá siendo “simples curitas”.

jueves, 21 de marzo de 2013

Jumanji empresarial: enfrentar la realidad Ya (Parte II)

Una medicina para la recesión que se ha probado con frecuencia es un incremento en el gasto gubernamental financiado por déficit; medicina aplicada sin prudencia por el gobierno de Oscar Arias Sanchez, en la administración pasada. Pero sugerir el gasto financiado por déficit como una contramedida a un malestar económico se basa en el supuesto de que el problema es una demanda insuficiente, o sea que la actividad económica ha decaído como respuesta al poco consumo o a una demanda total insuficiente. Aceptar este supuesto es confundir el síntoma con la causa.

Es cierto que se cierran empresas y los trabajadores se quedan sin empleo porque no pudieron encontrar suficientes compradores para su producción. Pero este estado de cosas se debe a su vez al hecho de que su producto era inconsistente con las preferencias de los consumidores. Dicho en palabras simples, las firmas eventualmente encontraron demanda insuficiente porque fueron animadas por las distorsiones monetarias a producir bienes que los consumidores no querían lo suficiente como para pagar un precio rentable por ellos. Como corolario, los trabajadores empleados en la producción de esos bienes no queridos o no vendibles encontrarán que sus servicios tampoco son vendibles, lo que da como resultado su desempleo. El problema subyacente es esencialmente una distorsión en el patrón de precios relativos (Hayek 1979, p. 8). Queda claro entonces que impulsar el consumo mediante gasto deficitario no resuelve el verdadero problema – mala asignación de recursos– y de hecho puede empeorarlo. Después de todo, el gasto gubernamental no está sujeto a la disciplina del mercado. Es poco probable que un gobierno presionado a gastar para sacar a la economía de la recesión preste mucha atención a los análisis de costos y beneficios, dejando que los contribuyentes y los compradores de bonos paguen la factura por aburridos proyectos exagerados en cuanto a sus beneficios, por los políticos de turno. Además, el gasto deficitario desplaza la inversión y el ahorro privados y los reemplaza por consumo derrochador. Esto cambia la mezcla de ahorro y consumo hacia el consumo, lo opuesto del ajuste necesario, prolongando así la recesión e inhibiendo la recuperación (Rothbard 2000 [1982], p. 20).

Del mismo estilo que el gasto deficitario existe la política de bajar los impuestos. Lo interesante es que ésta puede ser una política efectiva, en un caso de hacer lo correcto por las razones equivocadas. De nuevo aquí el supuesto es que el problema es una demanda insuficiente, y “poner más dinero en los bolsillos de la gente” reduciendo las tasas tributarias o creando créditos tributarios especiales remediará ese problema al estimular el gasto de consumo. Es probable que se produzca ese estímulo, pero lo mismo que la anterior, no es una solución, pues se ha identificado mal el problema. El gasto adicional resultante de una reducción de los impuestos, al igual que el gasto deficitario, no hace nada para corregir el patrón de mala inversión que generó la recesión en primer lugar. Sin embargo, si la reducción de impuestos fuese estructurada para promover ahorro, inversión y producción, puede ayudar a acelerar el proceso de recuperación. Sin embargo, se debe tener en cuenta que una reducción en los impuestos tiene el potencial de incrementar el crecimiento, sin importar cuál etapa del ciclo de negocios celebra su llegada. Es también importante reconocer que si la reducción en los impuestos no viene acompañada de la reducción correspondiente en el gasto, los posibles efectos negativos de los déficits gubernamentales pueden borrar los efectos directos positivos de las reducciones. El plan más seguro y efectivo sería entonces bajar el gasto junto con los impuestos, liberando más recursos para ser usados por el sector privado, sin conjurar el espectro de los déficits.

Andrés Pozuelo Arce

miércoles, 20 de marzo de 2013

Desde la tribuna: peligro latente

En Costa Rica continúa presentándose el déficit presupuestario. Es un tema muy serio que afecta profundamente la economía.

Además, para males, la actuación del Banco Central en la compra de los dólares, está incubando pérdidas y ejerciendo presión inflacionaria.

Para colmo de males, según lo reconoce el mismo Banco Central, los precios “regulados” han aumentado en demasía (electricidad, agua, combustibles).

Todos hemos sufrido, una experiencia compartida, la angurria estatal en los pagos de impuestos del último período (especialmente en lo tocante a vehículos). 

Ello pone a la vista un panorama sombrío, amenazador y peligroso.

Para terminar de iluminar (o, en este caso, llenar de tinieblas) el cuadro, es claro que de la Comisión de Notables se pasó a unos paquetes de reformas normativas (Constitución, Reglamento de la Asamblea Legislativa y Ley de la Jurisdicción Constitucional) que pretende allanar el camino para un Paquete tributario (plazos irracionalmente cortos para votar proyectos, restricción del uso de la palabra, eliminación de la consulta legislativa de constitucional y caducidad de la inconstitucionalidad para irrespeto a las formas):  la mesa queda servida para que nos coman con impuestos. 

Es obvio que la economía y el desempeño de la sociedad costarricense está bajo la amenaza de cobrar la factura por el deficitario desempeño público.  De feria, el Ejecutivo está empeñado en dilapidar centenar y medio de miles de millones de colones en la trocha mocha y proyectos circunvecinos.  Dinero que no le sobra al Estado y tampoco a los ciudadanos.

Aviados estamos, tomemos conciencia de que éste no es el camino del desarrollo sino la vía hacia la pobreza.

Federico Malavassi Calvo

martes, 19 de marzo de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: ¡fueTeté!

En las declaraciones, de casi todos los que han acudido ante la Comisión Especial de la Asamblea Legislativa para estudiar el caso de la llamada Trocha, niegan haber tenido algo que ver con tan malogrado proyecto, del que ver se derivaron claros actos de corrupción. Tan sólo cuatro funcionarios públicos, quienes laboraban en el CONAVI, algunos en niveles intermedios, han aceptado sus responsabilidades y sólo dos de ellos guardan actualmente prisión preventiva, por orden de jueces. Por sus deposiciones, casi que el resto de los comparecientes más bien esperaba ser felicitado por sus actuaciones.

Esa es hasta hoy la triste realidad de los hechos en la comisión legislativa mencionada, ante la flagrante corrupción sucedida en ese proyecto.  Nadie de los altos funcionarios gubernamentales comparecientes, quienes tuvieron responsabilidades por la decisión de llevarla a cabo, formular su planificación técnica, ejecutar y supervisar su construcción, ordenar destruir el medio ambiente, decidir acerca de qué actividades se deberían llevar a cabo en dicho proyecto, indicar cuáles obras concretas se deberían realizar y en qué forma y, ante todo, vigilar que las cosas se hicieran correctamente, de acuerdo con nuestras leyes, ha dado la cara asumiendo las responsabilidades del caso. Casi que uno esperaría saber quién fue el que tomó la decisión fundamental de llevarla a cabo y que asuma a plenitud la responsabilidad derivada de esa decisión.   

Como ni siquiera hay asomos de que alguien nos diga que asume la plena responsabilidad política derivada del descalabro, a los ciudadanos, con cuyos impuestos se proveyeron los recursos que fueron objeto del asalto, no nos queda más que elucubrar acerca de quién o quiénes son los responsables de esa torta.  Unos, como yo, pueden pensar que, entonces, fue Teté. Otro que el hombre invisible de H. G. Wells. Alguien más creería que fue la Sombra (esto para los muy viejitos). Para quienes están muy perdidos, podrían juzgar, por aquello del desperdicio y atolondramiento navideño, que fue el Amigo Invisible. Tal vez alguien pensaría que fue aquel hombre invisible, irresponsable, que abandonó a la mujer que embarazó. Cualquiera puede haber sido, menos los que no aceptaron responsabilidad alguna ante la Asamblea, si bien, tal vez, tendrán que hacerlo ante la justicia.  Es mucho en lo que dependemos de la acción de la Fiscalía General de la República. Que Dios la ilumine, pues ya sabemos al monstruo que se enfrenta. 

Mientras tanto, nos anuncian que pronto se reanudarán los trabajos a medio palo en la Trocha. Se me revuelve el estómago, pero lo que es lo más notorio del momento, cual es la recontratación de la empresa que estaba encargada de la vigilancia en la primera etapa fallida, no lo voy a juzgar en este momento. Repugna, como si no existieran otras empresas que se pudieran encargar de tan delicada función, sin que se haya puesto en duda la eficacia de una tarea de vigilancia previa. 

Pero ha pasado desapercibida la declaratoria presidencial de que, quienes se oponen a la Trocha, son unos traidores a la Patria. Casi que me dan ganas de oponerme a ella, tal vez por lo sucedido con nuestros recursos escasos y con el juego politiquero en que se nos ha querido involucrar. Pero no lo voy a hacer, a fin de no distraerme en mi esfuerzo, porque salgan a la luz los responsables del robo de fondos públicos más grande y reciente de nuestro país.  El símbolo de la justicia podrá estar vendado. Pero no es un significado de que las cosas se deban tapar, sino para que la justicia sea imparcial. Nada más. Pero que se lleve a cabo.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 18 de marzo de 2013

TemaPolémico: Estado Asistencial e Iglesia


Muchas ocasiones los liberales somos acusados injustamente de estar en contra de la redistribución, solidaridad y caridad. Afirmación, que resulta por una incomprensión de la doctrina liberal. Ya que en realidad la oposición no se refiere a dichas acciones propiamente, sino el sujeto o institución social a través de quien se ejecutan y materializan. Veamos.

Nuestra oposición se refiere únicamente a que dichas actividades sean desarrolladas por medio del Estado. Este reproche se funda en razón de que el Estado es el instrumento de violencia institucionalizada, del monopolio de la coacción y que por ello sus potestades de imperio no pueden servir para instrumentalizar a los individuos y obligarlos a perseguir acciones (por más bondadosas que sean) que no deseen. Lo anterior, no obsta a que otros grupos e instituciones sociales  promuevan tan nobles virtudes, tales como: Iglesias, ONGS, Asociación de vecinos, familias, amistades, etc.

Precisamente, este es el sentido de las palabras del nuevo Papa: “una Iglesia pobre para los pobres”, definitivamente ese debe ser el objetivo de este tipo de instituciones. Por ello, nunca logramos entender por qué toda la institucionalidad de la Iglesia siempre anda pidiendo que sea el Estado que se encargue de estos asuntos, cuando son ellos así como otras instituciones de bien social las llamadas a cumplir con dicho rol dentro de la sociedad.

Lo anterior, no es una diferencia menor. Ya que los liberales estamos convencidos que la caridad privada siempre va ser más efectiva que la caridad pública, por dos razones básicas: 1) No puede ser corrompida para propósitos electorales, clientelistas o de aspiraciones personales de poder, 2) Sin duda, el trato humano directo es más cálido que recibir un cheque de una institución estatal, es decir, ese contacto frente a frente entre el voluntario y el necesitado produce a nivel de tejido social una vinculación y sentido de esperanza mucho más sólido que el que cualquier programa asistencial estatal pueda generar.

Así, no cabe duda de la importancia que recae sobre los individuos como actores sociales activos, involucrados en los más distintos ámbitos de la vida social, si descuidamos esos espacios siempre habrá un megalómano en el poder listo para ocuparlos para su beneficio personal.

viernes, 15 de marzo de 2013

Viernes de recomendación

Para este Viernes de recomendación y a propósito de la elección del nuevo Papa, Jorge Mario Bergoglio, queremos compartir con ustedes un interesante artículo de Alberto Benegas Lynch, en el que aclara las confusiones ideológicas del entonces Arzobispo de Buenos Aires. Esperamos que, a partir de entonces, tanto Bergoglio como muchos otros líderes mundiales, comiencen a entender que solamente puede enfrentarse la pobreza con más libertad, más propiedad privada, más generación de riqueza, más emprendedurismo y no sobre la base de prejuicios y revanchismos plasmados en políticas públicas de corte redistribucionista.

jueves, 14 de marzo de 2013

Jumanji empresarial: enfrentar la realidad YA (Parte I)

Para los objetivistas, la realidad no permite contradicciones: las cosas son o no son. Por ejemplo, si uno camina hacia un precipicio, no importa cuánto crea uno que ese precipicio no existe, siempre caerá en él. Esto también es así en la realidad económica. No importa cuánto nos engañemos de que podemos seguir caminando hacia el precipicio sin caer, con más deuda, más gasto corriente, más inflación, más regulación, más coerción fiscal y más intervención estatal generalizada, siempre terminaremos cayendo al precipicio. Solo es una cuestión de tiempo. 

Pero, dado que la arrogancia de la propia certeza y la obsesión de evadir la realidad son la característica de los gobiernos intervencionistas, es poco probable que nuestros líderes políticos logren ver la realidad antes de que todos caigamos al precipicio.

Resumo las ideas de Murray Rothbard sobre la intervención estatal: los déficits y la deuda creciente se han convertido en una carga intolerable sobre la sociedad y la economía porque aumentan la incertidumbre y la carga de impuestos en el futuro y drenan los recursos disponibles para el sector productivo con el fin de entregárselos al sector parasitario improductivo del sector público.
Además, cuando los déficits son financiados por medio de la expansión crediticia -o sea, creando dinero de la nada- es aún peor, dado que la inflación crediticia genera inflación de precios permanente, así como burbujas impredecibles en sectores ya saturados.

Tamaño círculo vicioso es tan real ahora como lo fue hace 30 años; y sin embargo, economistas en puestos de poder como el actual presidente del BCCR, Rodrigo Bolaños, siguen sin aceptar la realidad tal y como se nos presenta. Así nos lo deja ver el propio Bolaños cuando dice, ante las cifras recientes del IPC: “Los factores que acicatearon el crecimiento en el IPC serían transitorios y los indicadores de inflación a más largo plazo todavía se ubican dentro del rango meta de la Autoridad Monetaria”. Pero esta meta, que tanto cita la autoridad monetaria, no toma en cuenta el carácter impredecible del inicio de un ciclo inflacionario, cuando la intervención del Banco Central, aparte de ampliar la masa monetaria de manera progresiva, también ha generado incertidumbre, lo que hace que los empresarios busquen mayores ganancias con menos inversión para contrarrestar una inflación futura, acentuando de tal manera el círculo vicioso.

La economía se mueve gracias a la inversión creativa, así como la innovación que logra vencer la ley de retornos decrecientes y funda el proceso de capitalización que se logra con estabilidad económica. Pero, cuando por intervención del Estado, el capital de riesgo se convierte en "capital sin riesgo" (especulativo) y la economía se descapitaliza por culpa del gasto improductivo estatal, entonces es cuando vemos que la inflación aumenta y la pobreza florece como una mala siembra

Por esta razón, si el gobierno no impulsa medidas que promuevan la inversión y el empleo lo antes posible, bajando los costos de transacción de empresarios y consumidores, lo que podríamos forjar en un futuro cercano es un estancamiento con inflación, desde ya empobrecedor, por añadidura las condiciones del ambiente más propicio para la especulación desenfrenada.

Ya no se trata de interpretaciones, sino de algo muy simple: admitir una realidad que grita y a los cuatro vientos.

Andrés Pozuelo Arce

miércoles, 13 de marzo de 2013

Desde la tribuna: prioridades económicas

Sigue el déficit presupuestarios, sigue el Estado desordenado, sigue la presión para poner más impuestos con el agregado de mayor intervención del Fisco en las finanzas privadas.

Sigue la amenaza del Banco Central en relación con las ganas de manejar el tipo de cambio (ahora le llaman “flotación administrada”) y el abandono de la idea de una liberación cambiaria.  Ello constituye amenaza de inflación, de manipulación del tipo de cambio y de aumento de las pérdidas del Banco Central.

¿Podrá haber prosperidad así?  Es realmente difícil. Hay un leve crecimiento económico porque los costarricenses seguimos trabajando, pero no hay condiciones para una verdadera activación económica.  Hay inflación y ello dificulta el desempeño económico. Hay presión por razón de un serio déficit fiscal y la única ocurrencia del oficialismo es poner más impuestos.

La energía (monopolizada) es muy cara. Los precios fijados son muy altos. En relación con Recope es evidente que hay un abuso de precios y la amenaza de extender el monopolio a la refinadora china es una losa que arriesga caer encima de todos.

El oficialismo, además, quiera la vía de aprobar más leyes (¡obviamente, para poner más impuestos!). El Estado ha monopolizado la moneda, los hidrocarburos, la electricidad y los seguros obligatorios, no hay adecuada apertura de telecomunicaciones ni de seguros: ¿le cuesta a alguien entender que no hay condiciones para desarrollo adecuado?

Es necesario promover libertad y abrir espacios para la iniciativa privada. Asimismo, es elemental que el Estado se concentre en sus tareas básicas y obligatorias (seguridad jurídica, infraestructura pública, hacer buena educación pública) y no se distraiga en tonterías que inutilizan la sociedad.

Federico Malavassi Calvo

martes, 12 de marzo de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: hace bien la Contraloría

No debe existir duda de que las acciones proseguidas por la Contraloría General de la República, en contra de los excesivos montos que algunas entidades estatales pagan por cesantía a sus empleados, son totalmente correctas, apropiadas y pertinentes.

Los detentadores de los privilegios, organizados en sindicatos que sólo buscan el interés de sus asociados y no el de la ciudadanía como un todo, ya han tratado de descalificar a la Contraloría por estas acciones. Cuando observo los acontecimientos, al contrario de esos privilegiados apoyo en su totalidad el esfuerzo del ente contralor, a fin de introducir algún grado de sanidad en la gestión de esos fondos públicos.

No es concebible que, mientras un trabajador común y corriente sólo percibe ocho años de cesantía; esto es, el equivalente de un mes por cada año trabajado, con un límite de ocho años, hay empleados del sector público que reciben beneficios excesivamente mayores al resto de los mortales. Por ejemplo, un trabajador del Banco Popular quien se pensiona después de trabajar allí por 30 años, en vez de recibir una cesantía equivalente a ocho meses de salario, recibe una de treinta meses. Es más, no existe límite alguno para la cesantía de un trabajador de ese Banco. Una situación de idéntico privilegio sucede en la Municipalidad de Turrialba.

La Sala Constitucional definió que el máximo posible de cesantía no podía exceder de 20 años, lo que, en sí, ya constituye un montón de años más de lo que recibe la mayoría de los trabajadores del país.  Ante esta realidad, pronto, quienes ven a la economía de un país como si fuera una vaca a la que sólo hay que ordeñarla lo más posible, nos dirán que ¿por qué no se aumenta a 20 años la cesantía para todos los trabajadores del país? Ante la posible sugerencia, sólo cabe responderla con otra pregunta: ¿De dónde saldrá la plata para mantener ese monto tan desenfrenado? Nos responderán, pues ya el cántico es estereotipado, que “cobrándole más impuestos a los ricos”. Asumen que estos no pueden trasladárselos a los trabajadores y a los consumidores.  Por ello, terminarán por ser estos últimos quienes paguen el privilegio de la cesantía de algunos. 

Cualquier estudiante de Economía básica sabe que, si la mano de obra se encarece, como sucedería con la imposición de un aumento en la cesantía, como el que ciertos líderes sindicales sueñan opiáceamente con tenerlo, va a descender la cantidad demandada de mano de obra. Su propuesta generará mayor desempleo. Los trabajadores que queden desocupados por el encarecimiento de su trabajo, serán quienes paguen el privilegio de que para algunos haya una mayor cesantía. Todo será para beneficiar a aquellos trabajadores que, al final de cuentas, logren permanecer empleados. Los sindicatos se asegurarán de que no sean despedidos los trabajadores que están afiliados a éste y, si fuere el caso de que haya que despedir trabajadores sindicalizados, serían aquellos que tengan un menor número de años de membresía, por ser posiblemente los menos influyentes y los más débiles.

Vale la pena observar lo que ha venido sucediendo en naciones de Europa, como Grecia y España, en donde las dádivas laborales al amparo sindical reinaban incólumes, hasta que en esos países se acabó la plata de sus gobiernos.  Podrán así darse cuenta de las tasas de desempleo que hoy se tienen en esas naciones, como resultado de tener que poner orden en el despelote financiero en que se encontraban sus gobiernos. Estos no tuvieron ya más plata para seguir pagando privilegios de todo tipo, significativamente asociado con los salarios de los empleados públicos.

Cómo puede ser posible, sino por su naturaleza monopólica, que en RECOPE un trabajador puede tener una cesantía de 24 años.  Si hubiera competencia, eso no se daría, aunque con aquella tal vez los trabajadores podrían lograr mayores salarios, como resultado de una mayor productividad.  Hoy, para pagar ese privilegio, el monopolio simplemente acude a cargárselo a los precios de los productos que nos venden.  Así, todos los consumidores somos quienes terminamos pagando el favorecimiento arbitrario de algunos.  Por supuesto que los sindicatos nos dirán que, si se les elimina esa cesantía privilegiada, tal medida se reflejará tan sólo en una porción muy pequeña del precio que se cobra por los combustibles.  Ese es el viejo argumento de “somos tan pequeños, que no importamos”. Esto es, que si alguien propone eliminar o reducir un gasto gubernamental, se alega que no hay razón para hacerlo, si porcentualmente es muy poco importante en el costo total. Algo igual sucede con el proteccionismo arancelario en el caso del arroz, en que un protegido productor logra que el costo al consumidor doméstico sea mayor en, tan sólo, un colón por kilo, el cual posiblemente “no lo siente tanto” el consumidor final. Lo relevante es el gran volumen que se vende de kilos de arroz protegido en el país.  Por ello, es difícil imaginar el monto total adicional de ingresos que recibe cada uno de los pocos productores nacionales, por ese sobreprecio hipotético de un colón. Entre peso y peso de más por kilo, el total genera una soberbia y sabrosa cantidad de dinero, producto del privilegio proteccionista otorgado a unos pocos.

El trabajador del Consejo Nacional de Producción disfruta de una cesantía de 25 años.  Esa es una institución que casi ni opera. Es muy poco, si algo, lo que hoy hace.  Es tan sólo por un miedo interesado de los políticos, que no se ha podido poner un candado a esa entidad. En tanto, lo que habrá que pagar por cesantía a los trabajadores de esa entidad, sigue subiendo casi sin límite. Allí se siguen utilizando recursos, humanos y financieros, que posiblemente serían mucho más productivos si estuvieran siendo empleados en otras actividades o, al menos, su utilización no generaría pérdidas.  La existencia del CNP se da tan sólo porque, de alguna manera, el dinero de los costarricenses sigue siendo usado por los intermediarios gubernamentales, para mantener abierto lo que nada o poco hace.

En la Municipalidad de San José, en enero la cesantía se redujo de una indefinida eternidad a sólo 20 años, que es el límite máximo que faculta la Sala Constitucional. Dicha cesantía sigue siendo, aunque ya legalizada, muy superior a lo que obtienen la mayoría de los trabajadores públicos y privados. De alguna manera son estos mismos trabajadores públicos y privados, con los impuestos que pagan y con el mayor costo de servicios públicos que deben pagar, los que mantienen el privilegio para unos pocos. Los empleados de esa Municipalidad no parecen estar muy cómodos con el nuevo arreglo (de ser uno de ellos, mejor me quedaría callado: ese privilegio sigue siendo muy alto en comparación con el resto de los trabajadores). De darse una movilización sindical para oponerse al reordenamiento que busca la Contraloría, probablemente lucharán por volver al aún mayor privilegio de su pasado.

Debemos apoyar el loable esfuerzo que hoy lleva a cabo la Contraloría, en defensa de los recursos escasos de todos los costarricenses. Son fondos públicos, recogidos con impuestos o con sobreprecios en los servicios, los que hoy son malgastados para satisfacer esos privilegios para algunos, tal como hemos venido comentando.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 11 de marzo de 2013

Tema polémico: muere Chávez pero no el chavismo

Aunque el título de este artículo pudiera sonar como las líneas de un cántico en memoria del dictador pseudopresidente democrático Hugo Chávez, nada más alejado de la realidad, pues en ASOJOD hemos atacado vehementemente a este payaso y muchos otros que se hacen del poder con el discurso populista, socialista, revanchista y nacionalista para luego conculcar libertades y hacer de su proyecto megalómano una dictadura camuflada con procedimientos democráticos para legitimarse en el concierto de naciones. 

La muerte de Chavez, acontecida formalmente el pasado 5 de marzo, aunque se habla de que ocurrió antes, es positiva, al igual que la caída de cualquier tirano, aunque no suficiente. De ahí la lógica del título: muerto el perro, no ha acabado la rabia; muerto Chávez, no ha muerto el chavismo. 

Ha muerto el caudillo, el líder y, al mejor estilo de Alejandro Magno, no dejó a su heredero claramente definido. Dejó su imperio a sus generales, para que se lo repartieran entre los más fuertes. Maduro y Cabello ya han salido al paso y han exigido que se les reconozca como sucesores. Uno de los dos, el vicepresidente, va ganando la pugna y pareciera que se mantendrá al frente, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Las rencillas y el hambre de poder imperarán y, tarde o temprano, las pugnas serán pan de cada día, sumiendo a ese país es una inestabilidad política peor que la que ya vive. 

Pero además de ellos, están otros. El mismo Capriles, quien se erige como opositor, no lo es. Sus propuestas no parecieran tender hacia un sistema político diferente, respetuoso de la propiedad privada y las libertades individuales, sino a "moderar" el modelo chavista, hacerlo financieramente sostenible y maquillarlo con el respeto de algunos derechos, pero quizá no de todos. Y es que ese es precisamente el problema de fondo, que queremos abordar hoy: Capriles, al igual que muchos otros venezolanos -con notables excepciones, algunos que quedan en esa tierra y otros que han migrado- llevan el gen estatista. Seguirán pensando que le corresponde al Estado resolver los flagelos sociales, proteger a los que tienen menos, regular los recursos naturales y su explotación, definir los términos de intercambio entre los actores económicos y muchas otras cosas más. Es el mismo gen que pulula entre los latinoamericanos, ávidos del discurso proteccionista, amigos de la repartición de la riqueza, amantes de las redes de seguridad que les impidan asumir los riesgos sobre su propia vida. El perfecto idiota latinoamericano, del que hablaba Montaner, no es el líder simbólico sino, como bien lo demostró ese escritor, el ciudadano común y corriente, de a pie, que aplaude y se regocija por tener un hombre fuerte que le resuelva sus dificultades y le haga la vida más fácil. 

Nuestra propia Costa Rica hace mucho tiempo que está infectada de ese virus. El número de personas que espera que el Estado, sea por medio de un mesías o de un entramado institucional, le evite el sufrimiento de levantarse todas las mañanas para ir a trabajar y producir riqueza, de asumir la tarea de tomar decisiones y cosechar las consecuencias positivas o negativas de sus acciones, es cada vez mayor. 

Muchos siguen esperando que alguien o algo les evite la fatiga. Y más tarde o más temprano, para sobrellevar tan ilusoria empresa, tendrán que conculcarse libertades, desarrollarse políticas arbitrarias basadas en el antojo de un grupo de burócratas que, para tal tarea, deberán asumir la fatal arrogancia de creerse conocedores de lo que los individuos desean y necesitan. Y, de una forma o de otra, el modelo basado en esos principios siempre termina en un totalitarismo bañado en esclavitud, sangre y fracaso.

Decía Rand que "una dictadura tiene que ser caprichosa; tiene que gobernar por medio de lo inesperado, lo incomprensible, lo absurdamente irracional; tiene que tratar no con la muerte, sino con la muerte súbita; un estado de inseguridad crónica es lo que los hombres son psicológicamente incapaces de soportar."

Mientras ese virus, esos valores, esas ideas, mientras ese norte ideológico persista, la muerte de los Chávez no devolverá las libertades. Antes bien, son el alimento de los regímenes totalitarios.

viernes, 8 de marzo de 2013

Aniversario de ASOJOD

Hoy cumplimos 6 años de defender y promover las ideas de la libertad. Gracias al trabajo de nuestros miembros, Alejandro Barrantes, Manuel Echeverría y Arturo Rosabal, así como por la ayuda de nuestros colaboradores, Jorge Corrales, Federico Malavassi y Andrés Pozuelo, hemos podido ofrecerle a nuestros lectores artículos sobre lo que acontece en Costa Rica y el mundo, con una visión claramente liberal, sin tapujos y con toda franqueza. 

Esperamos que sigan acompañándonos por más tiempo y nos honren con su lectura y comentarios.  

Viernes de Recomendación




ANFE y la Fundación Friedrich Nauman-RELIAL le invitan al Seminario

Desafíos para el Liberalismo en Costa Rica

Fecha: 21 de marzo del 2013
Hora: 6:00 p.m. – 9:00 p.m.
Lugar: Hotel Aurola Holiday Inn, Parque Morazán, San José.


Programa

6:00 p.m.: Registro de participantes. 

6:30 p.m.: Palabras de bienvenida y moderación: Óscar Álvarez Araya, Presidente de ANFE 

6:45 p.m.: Primer Panel 
Andrés Pozuelo, Empresario, Presidente de Jack's 
Jorge Corrales, Economista, Ex Presidente del Banco Central 

7:45 p.m.: Coffee Break

8:00 p.m.: Segundo Panel 
Mario Quirós Lara, Empresario y Ex-diputado 
Federico Malavassi, Abogado y Ex Diputado 

Preguntas y discusión abierta de los asistentes.



Inversión: 5,000 colones.
Confirmar asistencia en los siguientes teléfonos: 2253-4460 , 2224-7350 o 8996-6569 

jueves, 7 de marzo de 2013

Jumanji empresarial: alharaca sobre los transgénicos

Toda la alharaca alrededor de los transgénicos nos debe llevar a una juiciosa reflexión sobre las verdaderas raíces de conflicto que genera un tema científico, que como otros, tendría que entusiasmarnos y estimular nuestra participación en la búsqueda y hallazgo de nuevas formas de dominar la naturaleza para beneficio de la humanidad.

Así como el descubrimiento del microchip no nos ha convertido en monstruos, pero sí nos ha hecho más prósperos, de idéntica manera el dominio de la genética vegetal y animal nos ayudará a aumentar el nivel de bienestar del género humano. Lo que necesitamos es más libertad para experimentar y más confianza en que el ingenio y la ética humana nos llevarán por el camino correcto, como hasta ahora lo han hecho.

Pero, ¿qué es lo que hace que las fricciones ideológicas contaminen el ambiente científico, tanto en este como en muchos y variados temas? La respuesta es más vieja que las mismas ideologías: miedo al monopolio del conocimiento y aversión al concepto de ganancia empresarial.

En lo que respecta al monopolio del conocimiento y de las ideas, la solución está en hacer un relevamiento completo de las leyes de propiedad intelectual que promueven la monopolización del conocimiento a favor de grupos económicos con capital, y que tienen acceso a las fuentes de investigación subsidiadas por los gobiernos (universidades e institutos). Es necesario desmitificar las razones para otorgar patentes sobre ideas e invenciones que, de todas formas, se dan en un ambiente de cooperación económica, donde el escenario heurístico es el propio mercado. Ningún descubrimiento o invención surgen de un vacío, sino que siempre son parte de la inercia misma de la destrucción creativa, tarea de la que se encargan muchos creadores independientes al actuar en resonancia espontánea dentro del mercado. De modo que argumentar que alguien tiene un derecho exclusivo para lucrar con la explotación comercial de una idea –por la simple razón de que posee un registro legal arbitrariamente asignado–, no tiene ninguna lógica económica.

La aversión al concepto de ganancia empresarial es un aspecto que requiere de análisis, tanto psicológico como sociológico. La ganancia, además de ser un incentivo para la inversión, constituye un precio por el capital invertido y arroja una señal de mercado importantísima. Pero, por razones de dialéctica ideológica histórica, el concepto de ganancia se ha convertido en un arma de doble filo para la argumentación a favor de la actividad empresarial, que es la base de la conquista y el aumento de la prosperidad de la civilización en general.

Sin un incentivo para transformar el capital, el empresario simplemente no se activa, y por consiguiente la sociedad se ve privada de los beneficios innovadores de estos agentes dinámicos de la economía. Pero estos incentivos deben ser espontáneos y no perversos (por intervención estatal), para que realmente el valor que se agregue en el mercado sea real y no ilusorio.

En la naturaleza todo es transgénico, dado que desde los inicios de la vida celular, la naturaleza no ha discriminado a la hora de experimentar con combinaciones genéticas, seleccionando aquellas que más se adaptan a las condiciones ambientales. La diferencia es que ahora los seres humanos tenemos el conocimiento para hacerlo mejor y más eficientemente.

Así qué no tiene sentido que incorporemos miedos infundados en esta ecuación heurística, por razones ideológicas obsoletas.

Andrés Pozuelo Arce

miércoles, 6 de marzo de 2013

Desde la tribuna: notable jugarreta

Era evidente e innegable que la convocatoria de los Notables era una treta presidencial.  El análisis de su informe (centrado alrededor del Reglamento de la Asamblea Legislativa), sin embargo, muestra una segunda jugada.

Era innegable que la aceptación, por parte de un grupo de Notables, para emitir un informe con propuestas para facilitar la “gobernabilidad” constituía una obvia defensa de la inutilidad administrativa que caracteriza los tiempos.

Sin embargo, la decantación del informe hacia las labores de la Asamblea Legislativa y contra la normativa del Estatuto del Congreso, constituye la jugarreta de la administración.

Encandilados por toda la opereta de la presentación del dichoso informe, muchos se han concitado en contra las normas constitucionales, contra el parlamento y contra la esencia de un congreso.  Otros han tenido miedo de expresar sus dudas y la mayoría ha caído en las expresiones obsecuentes y eufemismos, en lugar de tomar conciencia de la gravedad del asunto.

Ahora la administración Chinchilla, confirmando la gravedad de la situación, empaqueta las propuestas relativas al trabajo legislativo y las propone como reto a un Congreso que se ha dejado tratar de lento, abúlico e intrascendente (con gran aporte de la fracción oficialista).

Tales propuestas son inconducentes, asimétricas y antirrepublicanas. El pueril argumento presidencial de que así como pone plazo de votación a sus proyectos también impulsa los plazos para las fracciones minoritarias evidencia el equilibrio es, en verdad, insostenible y falaz.   Es claro que el plazo de votación solo puede interesar a las mayorías para superar cualquier oposición.  El minoritario no gana absolutamente nada con que se le garantice un plazo de votación. 

La ley es, por regla, una amenaza para la libertad.  La historia muestra que la mayor parte de las leyes se ha hecho para limitar la libertad, limitar los derechos fundamentales, imponer obligaciones, imponer penas y multas y aumentar el poder estatal.   Las leyes que derogan marañas, racionalizan el Estado o devuelven la libertad son no solo muy poco frecuentes sino más bien excepcionalísimas. 

La labor central del parlamento es la deliberación a través del uso de la palabra.    Sus tareas deben concentrarse en el control político y el intercambio de opiniones e intentos de convencimiento.  El debate no es para sentar posiciones sino para convencer, deliberar, analizar y mover voluntades.  Limitar la palabra y la labor legislativa es contrariar no solo la libertad de los diputados sino atentar contra la libertad general.

Denuncio el Informe de los Notables y la jugarreta maliciosa con que se usa.  Llamo la atención de los ciudadanos y solicito a los diputados despertar de la somnolencia en que esta mala administración los tiene sumidos.

Federico Malavassi Calvo

martes, 5 de marzo de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: advertencia ante lo que observo

A mis amigos les he recomendado con gran gusto, que lean el último libro de Mario Vargas Llosa, el cual lleva por título La Civilización del Espectáculo (Alfaguara, México D.F., 2012) y que fácilmente puede ser adquirido en las librerías del país. En este comentario, deseo empezar con una cita amplia de aquél: 

“Tampoco es casual que, así como en el pasado los políticos en campaña querían fotografiarse y aparecer del brazo de eminentes científicos y dramaturgos, hoy busquen la adhesión y el patrocinio de los cantantes de rock y de los actores de cine, así como de estrellas del fútbol y otros deportes. Éstos han reemplazado a los intelectuales como directores de conciencia política de los sectores medios y populares y ellos encabezan los manifiestos, los leen en las tribunas y salen a la televisión a predicar lo que es bueno y es malo en el campo económico, político y social. En la civilización del espectáculo, el cómico es el rey…
Porque un hecho singular de la sociedad contemporánea es el eclipse de un personaje que desde hace siglos y hasta hace relativamente pocos años desempeñaba un papel importante en la vida de las naciones: el intelectual… (L)a participación de hombres de pensamiento y creación en la vida pública, en los debates políticos, religiosos y de ideas, se remonta a los albores mismos de Occidente… En nuestros días, el intelectual se ha esfumado de los debates públicos, por lo menos de los que importan.  Es verdad que algunos todavía firman manifiestos, envían cartas a los diarios y se enzarzan en polémicas, pero nada de ello tiene repercusión seria en la marcha de la sociedad, cuyos asuntos económicos, institucionales e incluso culturales se deciden por el poder político y administrativo y los llamados poderes fácticos, entre los cuales los intelectuales brillan por su ausencia.” (Op. Cit., p. 44-45).

Continúa Vargas Llosa:
 
“Porque otra característica (de la civilización del espectáculo) es el empobrecimiento de las ideas como fuerza motora de la vida cultural. Hoy vivimos la primacía de las imágenes sobre las ideas. Por eso los medios audiovisuales, el cine, la televisión y ahora Internet han ido dejando rezagados a los libros, los que, si las predicciones pesimistas de un George Steiner se confirman, pasarán dentro de no mucho tiempo a las catacumbas…” (Op. Cit. 46-47).

Vargas Llosa continúa exponiendo que:
 
“En la civilización del espectáculo la política ha experimentado una banalización acaso tan pronunciada como la literatura, el cine y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas. El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar una atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios.

Cuidar de las arrugas, la calvicie, las canas, el tamaño de la nariz y el brillo de la dentadura, así como del atuendo, vale tanto, y a veces más, que explicar lo que el político se propone hacer o deshacer a la hora de gobernar.”(Op. Cit., p. 50).

Las opiniones transcritas del Premio Nobel de Literatura podrán servir de substrato a lo que observo hoy en nuestro campo político: la primacía del espectáculo, del show, de la apariencia, de la forma, sobre las ideas, valores, razonamientos y planteamientos, que nuestros políticos deberían formular, acerca de los temas políticos relevantes para estos momentos. Parece que opinar de manera seria acerca de estos últimos, está siendo sustituida hoy por la aparición risueña y oportuna del político, frente a medios embelesados con sólo transmitir el espectáculo a las masas. Lo que tal vez podría ser considerada como una simple distracción local, tiene que ser transmutada en actos públicos de ostentosa grandiosidad, aunque los altos costos nos recuerden festivales palaciegos de otrora. Todo ello se hace con el fin de buscar enajenar voluntades sencillas. Algo así como lo que sucedió cuando los colonizadores traían brillantes bagatelas, todo con el fin asombrar a los indios ante una presunta grandiosidad. Como aquellas chucherías eran novedad, causaba la admiración del indígena y, ante todo, lograban el aprecio del ladino colonizador.

Las luces, el juego de pólvora, los papeles de colores, los movimientos de actores, las poses, las apariencias y las imágenes, de las cuales se rodea el político, no pueden ser sustitutos de la formulación de ideas, pensamientos y opiniones pertinentes acerca del quehacer de nuestra vida en sociedad. ¿Será que no hay nada en esos cuerpos vacíos de mente? Hay algo: la capacidad de usar el juego y la diversión, como nunca antes visto, en la manipulación de la realidad. Sabemos que los gobernantes romanos nos heredaron la idea política del Pan y Circo (Panem et Circenses). Los actuales nos están llevando por caminos aún más alambicados y, a la vez, de mayor sofisticación. Todo para lograr persuadir y convencer a los ciudadanos, de que actúen para el logro de los propósitos personales de esos políticos. La enorme parafernalia usada en la transmisión del espectáculo, efímero y tal vez hasta relativamente poco importante, les ha permitido ampliar los espacios para la acción interesada del político. Si no está presente el show, si no hay espectáculo, si no hay circo, el político sincero no tendría buen ambiente.  Estaría destinado a fracasar, puesto que, alternativamente, en un espacio dedicado a la discusión de ideas, propuestas o planteamientos, sólo exhibiría sus enormes limitaciones intelectuales. Por ello, el nuevo showman de la política tiene que acudir al emperifollamiento, al bien logrado maquillaje de sus debilidades, a la cirugía renovadora, tan sólo para poder sobrevivir en su búsqueda por el poder. 

Jorge Corrales Quesada

lunes, 4 de marzo de 2013

Tema Polémico: Inepta Burocracia


El pasado 21 de febrero dio inicio la Expomóvil, 2013 sin embargo, la carencia de permisos por parte de la Asociación de Importadores de Vehículos y Maquinaria (AIVEMA) y los dueños del recinto ferial provocó que el viernes 22 de febrero la Municipalidad de Belén procediera con la suspensión de la misma. Ésta, que es la principal feria de automóviles del país, y a la que se esperaba que llegaran 60 mil personas, quedo indefinidamente suspendida. El resultado ha sido solo pérdidas. Pérdidas para la comunidad de Belén y ni hablar de las que se generaron para los importadores de automóviles, bancos y patrocinadores.

El artículo de hoy no es con el objetivo de defender ni a AIVEMA ni a Pedregal. De hecho, consideramos correcto que a estas empresas se les haya dado el mismo trato que se les daría a otras empresas más pequeñas o a ciudadanos comunes y corrientes. En ASOJOD siempre hemos defendido la igualdad ante la ley. El objetivo de este tema polémico es poner en evidencia las enormes pérdidas que le genera a nuestro país la tramitología y el exceso de burocracia requerido para hacer prácticamente cualquier cosa.

La razón de la clausura de la feria es que los dueños del recinto ferial no contaban con permisos de construcción para una seria de ampliaciones que se realizaron dentro del campo ferial.  Durante todo el año pasado se estuvieron realizado los trámites y, finalmente, no se logró tener todo listo a tiempo dado que algunos documentos continuaban en trámite ante SETENA. SETENA en este país se ha vuelto prácticamente sinónimo de burocracia e ineficiencia. Pero ojalá fuera solo SETENA; la verdad es que en este país para hacer una simple ampliación hay que cumplir con decenas de requisitos y presentar permisos ante varios ministerios y gobierno local. Ni hablar de permisos para la creación y continuidad de empresas que generan fuentes de trabajo. En ASOJOD no consideraos necesario que haya que solicitar permisos para realizan una ampliación. Todos estos requisitos para lo único que sirven es para ahuyentar la inversión que tanto necesitamos.

Esto se pone en evidencia con el informe de Doing Bussines que el Banco Mundial presenta todos los años. Costa Rica ocupa el puesto 110 de 185 países estudiados. Este puesto deja muchísimo que desear y es prueba explícita de que, en este país, crear y mantener negocios es una labor “titánica”. El Gobierno Costarricense fuera de facilitar la creación de empleo más bien estorba.

Es necesario para que este país algún día prospere que todos entiendan que no es necesario que el Estado esté involucrado en todo para que las cosas se hagan bien y más bien esta burocracia para lo único que sirve es para generar atrasos y fomentar la corrupción.