jueves, 14 de marzo de 2013

Jumanji empresarial: enfrentar la realidad YA (Parte I)

Para los objetivistas, la realidad no permite contradicciones: las cosas son o no son. Por ejemplo, si uno camina hacia un precipicio, no importa cuánto crea uno que ese precipicio no existe, siempre caerá en él. Esto también es así en la realidad económica. No importa cuánto nos engañemos de que podemos seguir caminando hacia el precipicio sin caer, con más deuda, más gasto corriente, más inflación, más regulación, más coerción fiscal y más intervención estatal generalizada, siempre terminaremos cayendo al precipicio. Solo es una cuestión de tiempo. 

Pero, dado que la arrogancia de la propia certeza y la obsesión de evadir la realidad son la característica de los gobiernos intervencionistas, es poco probable que nuestros líderes políticos logren ver la realidad antes de que todos caigamos al precipicio.

Resumo las ideas de Murray Rothbard sobre la intervención estatal: los déficits y la deuda creciente se han convertido en una carga intolerable sobre la sociedad y la economía porque aumentan la incertidumbre y la carga de impuestos en el futuro y drenan los recursos disponibles para el sector productivo con el fin de entregárselos al sector parasitario improductivo del sector público.
Además, cuando los déficits son financiados por medio de la expansión crediticia -o sea, creando dinero de la nada- es aún peor, dado que la inflación crediticia genera inflación de precios permanente, así como burbujas impredecibles en sectores ya saturados.

Tamaño círculo vicioso es tan real ahora como lo fue hace 30 años; y sin embargo, economistas en puestos de poder como el actual presidente del BCCR, Rodrigo Bolaños, siguen sin aceptar la realidad tal y como se nos presenta. Así nos lo deja ver el propio Bolaños cuando dice, ante las cifras recientes del IPC: “Los factores que acicatearon el crecimiento en el IPC serían transitorios y los indicadores de inflación a más largo plazo todavía se ubican dentro del rango meta de la Autoridad Monetaria”. Pero esta meta, que tanto cita la autoridad monetaria, no toma en cuenta el carácter impredecible del inicio de un ciclo inflacionario, cuando la intervención del Banco Central, aparte de ampliar la masa monetaria de manera progresiva, también ha generado incertidumbre, lo que hace que los empresarios busquen mayores ganancias con menos inversión para contrarrestar una inflación futura, acentuando de tal manera el círculo vicioso.

La economía se mueve gracias a la inversión creativa, así como la innovación que logra vencer la ley de retornos decrecientes y funda el proceso de capitalización que se logra con estabilidad económica. Pero, cuando por intervención del Estado, el capital de riesgo se convierte en "capital sin riesgo" (especulativo) y la economía se descapitaliza por culpa del gasto improductivo estatal, entonces es cuando vemos que la inflación aumenta y la pobreza florece como una mala siembra

Por esta razón, si el gobierno no impulsa medidas que promuevan la inversión y el empleo lo antes posible, bajando los costos de transacción de empresarios y consumidores, lo que podríamos forjar en un futuro cercano es un estancamiento con inflación, desde ya empobrecedor, por añadidura las condiciones del ambiente más propicio para la especulación desenfrenada.

Ya no se trata de interpretaciones, sino de algo muy simple: admitir una realidad que grita y a los cuatro vientos.

Andrés Pozuelo Arce

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