miércoles, 10 de abril de 2013

Desde la tribuna: ¡dos veces y medio peor que la "trocha mocha"!

La noticia es que se han festinado ₡49,000,000,000.oo (cuarenta y nueve mil millones de colones) en estudiantes fantasmas (Administración del Ministerio de Educación).

Si sacamos cuentas, recordaremos que el gasto en la “trocha mocha” era de ₡20,000,000,000.oo (veinte mil millones de colones).  No todo se festinó, lo que se festinó fue la obra.  

He dicho varias veces que algunas desgracias gubernamentales son más fáciles de criticar y descubrir por tratan de asuntos tangibles (huecos en la calle, la trocha, los daños en la carretera a Caldera), pero que hay otros que son casi ocultos y tratan de asuntos relativamente intangibles.

No todos los asaltos y delitos son denunciados y no todos en todos los denunciados se logra determinar al malhechor.  Por supuesto que el nivel de insatisfacción ciudadana en este tema es altísimo. Es obvio que hay inseguridad y que el Estado ha sido ineficiente en sus obligaciones. El gobierno ha mantenido una discusión con la ciudadanía, pues los funcionarios sostienen que se trata de una mala percepción.  Es el problema que tenemos cuando no contamos con todas las cifras y datos.

Hace unos meses se hablaba del desatino del gasto en la Educación pública en relación con los dineros que están en el “limbo” entre la Administración central y las juntas de educación.   El asunto es que se ha logrado determinar que hay miles de millones de colones en ese “limbo”. ¡Administración catastrófica! 
Por supuesto que el asunto se origina en la “creencia” o “fe” que algunos le tienen al Estado y a sus funcionarios. En Costa Rica decimos  “tener más fe que san Roque”  (aquel santo de Montpellier que quedó huérfano, vendió todo para darlo a los pobres, se entregó totalmente al servicio de los demás y murió solo, abandonado y olvidado, lleno de llagas y en prisión).   Pues sí, desdichamente abundan los crédulos que le tienen fe al Estado, al gobierno y a los funcionarios públicos y, de verdad, estos estatólatras  “tienen más fe que san Roque”.  

La educación pública se dedica a las guías sexuales (posiblemente por andar en esas se le han reproducido 41,000 alumnos fantasmas) y se desconcentra de lo elemental.  Ahora acepta que necesitará dos años para enseñar a leer.    ¡Vamos de mal en peor!

¿Cuántos negocios más, de este tipo, anidan en la administración del MEP? ¡Qué difícil va a ser determinarlo, pues es lo que no se ve!  

Los auditores del MEP han externado críticas importantes al funcionamiento de esta Administración, lo que pasa es que no han tenido seguimiento judicial.  No es de extrañar, además, que éstas condiciones administrativas cohabiten con actos de excesivo autoritarismo y abuso (¿recuerdan los temas de “Procesos” y las cartitas de recomendación para Recope?).

¡Eso sí! Cuando se trata de educación privada, entonces aparecen todos los tecnócratas para exigir irracionalmente sujeción a reglamentos inconstitucionales, a instrucciones exageradas y mil detalles que, por supuesto, la administración del MEP no se autoaplica.  ¿Curioso? ¡No! Es parte de la misma manera de ser.  

Si la Presidenta de la República aplica al MEP la misma reacción que tuvo con el MOPT cuando se medio enteró de la trocha mocha, debería pedirle al Ministro dos veces y medio más rápida y fuertemente que se marchara y dejara la educación en mejores manos.  ¿Será así o va a pasar igual que con la cartita de recomendación a “Procesos” que resultó en la contratación torticera en Recope.  ¿Usted que cree?

Federico Malavassi Calvo

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