miércoles, 15 de mayo de 2013

Desde la tribuna: insisto en la pregunta

¿Qué pasa con alguna gente?  Por un lado despotrican contra los políticos, incluso generalizan sus acusaciones acerca de la corrupción, pero … solo confían en el Estado e insisten en atribuirle funciones y giros sociales. Es un terrible contrasentido. Pareciera que una parte del cerebro tiene una información y que la otra funciona con desconocimiento total de la información que se tiene.

Si, además, se percataran de que tienen información suficiente para entender que una de las causas de la corrupción consisten precisamente en llenar al Estado de potestades y funciones, entonces se aprecia que mi pregunta es absolutamente justificada. Hay una contradicción, un problema de razonamiento, un alejamiento de las vías para llegar a conclusiones, una carencia de lógica y consecuencias fatales.

Uno de los focos de corrupción se forma con el exceso de decisiones que se ponen en manos de políticos: contrataciones, servicios, modo de los servicios, permisos, requisitos, regulaciones. No es materia neutral, el político se erige en árbitro de la sociedad y su funcionamiento. Hay que recordar los estudios acerca de “the public choice” (Buchanan) y el viejo decir que “en arca abierta hasta el justo peca”.  ¡Todo eso lo sabe la gente!  Pero… sigue poniendo la vida en manos de los políticos.

Una posibilidad es que  los partidos políticos y las ideologías hayan contaminado su modo de pensar.  ¡A veces pasa! Otra posibilidad, es que el bombardeo de la burocracia tenga a mucha gente confundida (por ejemplo:  “Banco Central, nervio y motor de la economía nacional”, ICE:  “a tu lado”,  BNCR:  “más cerca de usted”, BCR:  “somos el banco de Costa Rica”, CCSS:  “al servicio de la salud”, BPDC:  “el trabajo nos une”; JPS:  “para hacer el bien” y quién sabe cuántas entidades públicas nos atosigan con el “trabajamos para usted”.)  Otra fuente de error es el adoctrinamiento diario de algunos sistemas (banca nacionalizada, Recope, Aresep, MEP, Imas) convenciendo a la gente de que la gestión pública es meritoria, barata, justa y necesaria. También puede ser que algún sector de la gente sea masoquista y requiera de opresión y corrupción para sentirse bien.  No hay que olvidar que alguna gente es dogmática y fascista, estatólatra y estatista.

Aún así, si por otra parte está evidenciado que buena parte de los políticos son corruptos y si la gente no está contenta con el manejo que hacen de las cosas, sigo preguntándome porque les entregan su vida. Otra respuesta es que quizás no hayan conectado una parte con la otra, que en su mente exista una abstracción conceptual que no conecta al Estado con los políticos, con la misma gente a quien en lo particular le tiene desconfianza o con las mismas personas a quienes no quiere reconocer la libertad

En fin … me sigo preguntando.  ¿Usted tiene la respuesta?

Federico Malavassi Calvo 

2 comentarios:

Luis Gutierrez dijo...

Yo creo que las personas de las cuales se habla son así por la evasiva a tomar responsabilidad personal, y prefieren seguir creyendo que su vida es resultado de las malas acciones de otros, cosa que no les resuelve sus problemas, pero les ayuda a justificarse (en cierta forma les hace sentir bien). Es como una droga, cuando ven que su realidad es un porquería, necesitan el refugio de culpar a los demás de ello.

La ASOJOD dijo...

Muy cierto don Luis. Lamentablemente, el costarricense es muy dado a buscar culpables en lugar de asumir la responsabilidad de su vida

Alejandro