miércoles, 26 de junio de 2013

Desde la tribuna: el trasfondo de un proyecto

En la corriente legislativa se halla un proyecto de ley (expediente número 18050) denominado “Reforma General de la Ley de Armas y Explosivos Nº 7530 y adición a leyes conexas).  El proyecto oficialista (presentado por el Poder ejecutivo e impulsado por encima de otros que llegaron antes) pretende una excesiva regulación del tema de las armas legales y de la situación jurídica de los  poseedores y dueños legítimos de armas permitidas.

Es uno de esos proyectos utópicos, redactados para quedar bien con públicos que no están en el país ni tienen nada que ver con nuestra realidad.  Pero allí no está el problema principal, con todo y que lo apuntado es muy grave.

El asunto esencial es la arrogancia y soberbia con la que unos cuantos se animan a cercenar derechos, arbitrar la vida social, arrebatar a la sociedad cuestiones elementales y, cual demiurgos, disponer acerca de la vida de los demás.

Tras la utópica pretensión de desarmar y cercenar derechos a la población, se localiza la inaceptable concepción del Estado como un omnisapiente y todopoderoso señor que todo  lo hace bien, que tiene la posibilidad de disponer acerca de la vida de todos y cuyos funcionarios son infalibles iluminados que saben lo que hay que hacer en todos los casos.

A final de cuentas no se trata sino de pasajeros depositarios de competencias públicas que, tras no ser eficientes en lo que hacen (pues la seguridad ciudadana es un desastre), se empeñan en jugar un partido para un público diferente, sin detenerse a pensar en los perniciosos efectos sociales de mal actuar y en la creencia de que los ciudadanos son simples súbditos, incapaces de regir su vida y administrar sus cosas. 

Por eso, de la manera más impropia e irracional, se propone una reforma general de la legislación de armas sin aportar, en su exposición de motivos, ningún motivo válido, ninguna argumentación apropiada, ningún apunte de defectos por superar en la legislación vigente ni razonamiento conveniente.  La exposición de motivos es una colección de frases ilusas, que evidencian una serie de deseos apartados de la realidad cotidiana.  No obstante, sí es clara para evidenciar el estatismo y la soberbia de quienes transitoriamente se encuentran en la gestión pública.

Lo primero que se muestra es la imposición de la voluntad del gobernante para convertir el derecho de usar, portar o tener armas en una especie de concesión o privilegio, de manera que los ciudadanos pierden derecho y el administrador público se coloca encima de todos.

Asimismo, el proyecto, su motivación y sus normas traslucen una serie de discrecionalidades administrativas (por ejemplo, denegar un permiso aunque cumpla con todos los requisitos) y potestades reglamentarias que dejan al ciudadano al amparo de la voluntad administrativa.  Ello es un apartamiento conceptual del principio de legalidad que debería regir las relaciones entre la Administración y los ciudadanos.

El tema de las armas de juguete es de antología.  El proyecto tiene especial aversión por estas armas.  Se justifica en que ha habido asaltos y otros delitos cometidos con armas de juguete y, por ello, impide su fabricación en el país, su importación, interviene a la familia y a los padres de familia y prácticamente quiere proscribir este tipo de juguetes.  

En los mayúsculos deseos de cercenar derechos, el proyecto propone prohibir el ensamblaje de armas en el país (o sea, arma desarmada no se puede volver a armar), la fabricación de armas y “componentes” (de hecho, el redactor no tiene la menor idea de lo que pone en el papel) y, además, de municiones.  

Un hermano mayor, un padre todopoderoso, un Estado que despoja y cercena, porque solo él sabe, solo él puede y solo sus funcionarios están capacitados.

Tras la utopía de desarmar a los buenos (no a los malos, que usan armas prohibidas y que no se inscriben), tras la burrada de afectar seriamente la seguridad de los ciudadanos y los derechos de quienes coleccionan armas o las usan deportivamente, lo que en realidad surge es un estatismo ilimitado, irresponsable, absolutamente arrogante y soberbio, que pretende cercenar derechos y erigirse como el gran sabio de toda la sociedad.

Federico Malavassi Calvo


11 comentarios:

arturo ej dijo...

Simplemente soberbio Don Federico nunca antes habia escuchado una explicación más llena de razon sobre el nefasto proyecto arias 18050...mis respetos

JORU dijo...

Excelente explicación Don Federico.

Andrea dijo...

Gracias don Federico por decir las cosas asi de claras, espero que este pueblo reaccione y se deje de pendejadas con este gobierno que nos quiere atropellar.

Jorge Federico Umaña Segura dijo...

Excelente comentario, totalmente apegado a la lamentable realidad nacional.

David Jimenez dijo...

Felicitaciones don Federico, muy concreto y preciso sobre la realidad imperante en el país.

Mr. Freeze dijo...

Más claro no se puede excelente síntesis!! Una administración desubicada y hoplofóbica!!

Mr. Freeze dijo...

Más claro no se puede excelente síntesis!! Una administración desubicada y hoplofóbica!!

La ASOJOD dijo...

Muchas gracias a todos. Le haremos llegar a don Federico sus comentarios.

Alejandro

kristian julian vasquez gutierrez dijo...

Exc comentario la fundacion arias lo q quiere es fomentar ek mercado negro y dejar expuesto al pueblo a ladrones iguales a los politicos del momento

kristian julian vasquez gutierrez dijo...

Exc comentario la fundacion arias lo q quiere es fomentar ek mercado negro y dejar expuesto al pueblo a ladrones iguales a los politicos del momento

Hernán campos dijo...

Y adivinen de quien es la iniciativa y promotor de esta ley, su majestad el cobarde y egocéntrico Oscar Arias, un oligárgarca que sale con una escuza para desarmar a la población para evitar que le gente se rebele contra el estado de dictadura que esta basura y su partido tienen sobre Costa Rica, un miserable que sólo pretende imponer su egocentrismo saliendo con leyes que al final lo que va lograr es desarmar a la población dejándola aquellos que siempre han portado armas legalmente y las han usado para defender sus hogares frente al hampa, señores cuidado que esta clase de burdo político desea tener a la población así , sin derecho de portar un arma legal pues ellos ven como la gente ya se esta empezando a cansar de esta clase política y no desean tener una población arma y temen que el pueblo se revelé. Mucho cuidado las intensiones de Óscar Arias no son buenas pues de el todo tiene doble sentido....