lunes, 8 de julio de 2013

Tema Polémico: Instituciones públicas

El día de hoy deseamos comentar sobre las instituciones del Estado o instituciones públicas. Como hemos discutido en muchas ocasiones, los liberales si creemos en la existencia de un Estado, sin embargo, también creemos que éste debe ser pequeño y se debe limitar a funciones muy específicas como la administración de un sistema de justicia en que se garantice el cumplimiento de los contratos y el respeto a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Estas funciones se realizan por medio de la administración pública en las instituciones del Estado. 

Las instituciones públicas tienen grandes inconvenientes y esto hace que difícilmente una entidad estatal pueda llegar a ser tan eficiente como una empresa privada en un contexto de mercado. Al igual que una empresa o institución privada, las instituciones públicas se crean para cumplir con ciertos objetivos específicos. Aunque en muchos casos se diferencias de las empresas privadas en el hecho de que no tienen fines de lucro, la gran similitud es que responden a objetivos específicos. Dado esto, mucho se ha dicho sobre la necesidad de manejar las instituciones públicas con la misma rigurosidad con que se manejaría una empresa privada. A pesar de que apoyamos esta forma de pensar, hacemos conciencia de que no es fácil de alcanzar pues las instituciones públicas tienen ciertas características que las diferencian significativamente:

  • Las instituciones públicas son de todos, por lo tanto, no son de nadie: al no ser propiedad específica de alguien o algunos, en estas instituciones se tiende a caer en el error de administrar los recursos de manera desinteresada o cortoplacista pues se trabaja con dinero ajeno.
  • El riesgo de quiebra o cierre es mínimo o nulo: a diferencia de una empresa privada, el Estado no puede cerrar sus puertas y declararse en quiebra por más mal que pueda ser administrado. Ahora bien, una mala administración puede generar crisis financieras, pobreza generalizada, hiperinflación, crisis sociales, endeudamiento extremo; mas sin embargo, algunas instituciones difícilmente llegarán a quebrar pues son esenciales en la administración del Estado. Esta eliminación del riesgo existente en algunas instituciones tiende a facilitar que se tomen decisiones muy riesgosas y en algunas ocasiones desinteresadas. Los sindicatos de trabajadores se aprovechan de esta condición para pedir condiciones absurdas bajo amenaza de cese de labores sin temor de que sus peticiones puedan colocar en riesgo a la institución a un punto de tener que cerrar sus puestas y dejarlos en la calle.
  • Monopolio natural: algunas instituciones como, por ejemplo, la administración de la justicia normalmente es un monopolio que solo le compete al Estado. Como es el caso de cualquier monopolio, es fácil caer en el error de disminuir la calidad del servicio y aumentar los costos de transacción pues el ciudadano no tiene otras opciones para resolver esas necesidades específicas.
  • Visión cortoplacista: en regímenes democráticos es normal que existan cambios de gobierno cada cierta cantidad de años. En muchas ocasiones el cambio provoca que el rumbo de la institución cambie y es fácil caer en el error de perder la visión en el mediano y largo plazo. Esto también tiende a generar que las decisiones respondan únicamente a objetivos con resultados evidentes únicamente en el corto plazo.


En ASOJOD no descartamos que tengan que existir instituciones públicas, sin embargo, por las razones antes mencionadas preferimos que sean la menor cantidad posible de modo que su influencia sobre el funcionamiento natural del mercado en la creación de riqueza sea mínima.

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