miércoles, 21 de agosto de 2013

Desde la tribuna: vamos por mal camino

Esta semana han aparecido dos informaciones importantes que para el pelo y complican el futuro de todos los costarricenses.

El periódico La Nación señala que la “Carga de la deuda del sector público crece a pasos agigantados”. Por su parte el diario La Prensa Libre consigna que “el gasto del gobierno se disparó en ¢326 mil millones”.

La información combinada demuestra que el gobierno gasta más y que se endeuda más. Esto es grave  para la sociedad costarricense. Es una hipoteca del futuro.

La Administración pública ha deshonrado su ofrecimiento de racionalizar el gasto y, además, está fomentando mayor endeudamiento público.

El hecho, además muy evidente, es que no hay inversión significativa sino aumento del gasto corriente, mayor planilla, mucho gasto en publicidad gubernamental y poco cumplimiento de metas.

Esto implica un círculo vicioso:  mayor gasto corriente, mayor endeudamiento llevará a un mayor servicio de la deuda y menos posibilidad de inversión en el futuro. Menos flexibilidad para tomar decisiones y un gasto comprometido en deuda y planilla.

Casi de modo automático se fomenta un gran daño social.  Una sociedad que mantiene a un Estado, a un inmenso aparato público, que la endeuda, que le impide avanzar, que compromete el progreso, que aumenta el número de empleados sin resultados  significativos, que impone rigidez en el futuro gasto público y que complica el adecuado desempeño de las futuras administraciones.

Tal desmesurado crecimiento del gasto público y del endeudamiento conlleva, además, la amenaza de mayores impuestos y de un difícil desempeño del sector productivo.

Dice la escritura que “por sus hechos los conoceréis”.  Dice la práctica del periodismo, de modo análogo, que “no hay que atender a lo que dicen sino a lo que hacen”.  Expresa el refranero popular que “obras son amores y no buenas razones”.  Esta Administración dice que se había comprometido a bajar el crecimiento del gasto público y a racionalizarlo y ha resultado mentira.  La realidad es que el gasto y el endeudamiento nos atosigan y complican el futuro de todos.

¡Que no digan que nadie lo avisó! 

Federico Malavassi Calvo 

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