lunes, 19 de agosto de 2013

Tema Polémico: El problema de la prostitución

No lo negamos, el tema de la prostitución es un inconveniente en nuestra y cualquier otra sociedad y claramente deseamos que las condiciones del país puedan mejorar lo necesario para que muchas mujeres necesitadas no tengan que recurrir a esta práctica como fuente de ingreso. Las causas de la prostitución son muchas, en ASOJOD no somos expertos sobre el tema de las causas pero sabemos que entre las principales están la extrema pobreza, falta de educación, maltrato y agresión en el hogar y en algunos casos a debido a desórdenes psicológicos. A nosotros también nos impacta negativamente el artículo publicado por el periódico la nación ayer domingo sobre los prostíbulos de la “zona roja” de San José. Nos causa tristeza, sin embargo, las soluciones que algunos han puesto en debate lejos de ser una solución podría agravar el problema. El día de hoy analizaremos el tema de la penalización de la prostitución.

No ponemos en duda que vender sexo es una medida indeseable para obtener ingresos. Claramente responde a una necesidad muy urgente o un problema psicológico lamentable, sin embargo, ¿Este es el perfil de un delincuente? ¿Será tratar la prostitución como un crimen la mejor forma de disminuir el problema?

El cuerpo de cada persona es propiedad de esa persona y puede hacer con el mismo lo que le plazca. Además, la prostitución no atenta contra la libertad o la integridad de ninguna otra persona y el procedimiento es uno similar al de cualquier otra transacción comercial con un contrato de por medio. Sinceramente, y observándolo desde un punto de vista totalmente imparcial, la prostitución califica más como una transacción comercial que como un crimen. ¿Merece ir a la cárcel alguien que por suplir una necesidad vende unos minutos de placer de manera voluntaria y sin hacerle daño a nadie? Por supuesto que no.

Hay quienes dicen que como esa persona se está haciendo potencial daño, le corresponde al Estado velar por su adecuada integridad como una figura paternal. El mismo principio es usado una y otra vez para penalizar el consumo de drogas, el consumo de licor, el consumo excesivo de alimentos, el fumado, etc. Siguiendo este principio en su máxima expresión nadie debería tener derecho a hacer absolutamente nada sin el consentimiento del Estado pues el peligro de que nos hagamos daño está en todas partes. Estamos seguros que nadie quiere vivir su vida de esa manera. El Estado debe estar en función de los ciudadanos y no de la otra manera.

Además, asumiendo que se penalice la prostitución. ¿Eso disminuirá la prostitución en el país? ¿Sus resultados han sido exitosos en otras actividades penalizadas como las drogas? No. Atacar un problema limitando la oferta lo único que logra es que los precios se incrementen, la actividad se genere en la informalidad y los gastos estatales en la labor de control aumenten sin resultado positivo alguno ¿Cómo penalizar algo que ya de por si hoy en día se maneja de la forma más informal posible? Habrá que colocar un policía en cada esquina y eso es verdaderamente utópico.

Claramente, la prostitución no es la fuente de ingreso más noble ni la más deseada por nadie pero tratarla como un crimen está lejos de ser lo correcto. 

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