jueves, 24 de octubre de 2013

Jumanji empresarial

En 1776, el escocés Adam Smith publica su obra clásica “La riqueza de las Naciones” donde expone una idea que fue un desafío al pensamiento económico de su época y que lo sigue siendo en el siglo XXI. La idea central del libro es que la libertad económica, y no la planificación, es la causa del desarrollo económico.

Los fundamentos de la libertad económica son: libre elección, intercambio voluntario y mercados libres. El argumento de Smith contradice la creencia popular que en el intercambio alguien gana y otra pierde. Según el escocés, todo intercambio voluntario –libre- genera beneficios para ambas partes, caso contrario la transacción no se realizaría. Este es el fundamento generador de la riqueza de las naciones. Por eso es que es absurdo creer que con el libre comercio un país gana y otro pierde porque cuando hay libertad, nadie transa para perder. Las regulaciones en materia económica, el proteccionismo, los impuestos, el gasto público, los obstáculos a la inversión extranjera, los monopolios públicos creados por ley, etc. no hacen más que reducir las ventajas del intercambio voluntario según Smith.

Pero, ¿qué dice la evidencia empírica al respecto? En 1996 se publicó el primer reporte anual del “Economic Freedom of the World” que elabora el Fraser Institute de Canadá en cooperación con el Instituto CATO de los EE.UU. Este primer informe tomó años de investigación con un equipo interdisciplinario que incluyó a varios premios nobel. El informe anual del 2013 clasifica a 152 países utilizando 42 variables en cinco áreas: Tamaño del gobierno, protección a la propiedad privada, libre comercio, una sana política monetaria y regulaciones en los mercados de crédito, negocios y mano de obra. Quien quiera revisar con detenimiento las conclusiones de la publicación le recomiendo visitar la página del CATO y descargar una versión gratuita en formato PDF.

La conclusión del “Economic Freedom of the World” es contundente: Existe una relación directa entre libertad económica y desarrollo económico. Donde los impuestos son más bajos, mayor es la tasa de crecimiento. A menor gasto público, mayor es la tasa de crecimiento de los salarios. Donde hay menos regulaciones en los mercados, existen menores tasas de desempleo. En fin, a mayor libertad económica, más es la riqueza y el bienestar de los pueblos.

José Joaquín Fernández

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