jueves, 7 de noviembre de 2013

Jumanji empresarial: en el Día de la Constitución

Hoy, 7 de noviembre, se celebra un año más de nuestra Constitución Política.  Aprobada por la Asamblea Constituyente el 7 de noviembre de 1949, nuestra Carta Fundamental está a prácticamente 3 años de alcanzar la vigencia que tuvo la Constitución de 1871.

Lo curioso es que la Constitución del 71, a pesar de las maniobras de la Junta de Gobierno, fue tomada como base de discusión para la actual.  En su esencia, primaron los contenidos de la Carta del 71. 
También es importante cotejar que la Constitución de Cádiz (19 de marzo de 1812) fue el documento de mayor influencia en la Carta del 71.  Vistas las cosas así, se puede apreciar que ha habido continuidad y consistencia en el desarrollo constitucional costarricense.

La Constitución actual recibió, dentro las normas de la Carta del 71, la profunda reforma social aprobada en 1943.  Esta reforma, inspirada en los principios cristianos de Justicia Social es una de las grandes reformas constitucionales de la vida jurídica costarricense.

La Constitución vigente también tuvo su gran par de reformas, la que en 1989 incorpora de pleno la Justicia Constitucional en nuestro sistema, creando la Sala Constitucional y la jurisdicción especializada y la que resulta de la integración de las Leyes de Reforma Constitucional  N° 8281 de 28 de mayo del 2002 y N° 8364 de 01 de julio de 2003) que incorporan al ámbito constitucional los institutos del Referéndum y la Iniciativa Popular en la formación de las leyes y conceptúan al gobierno como participativo, integrando al Pueblo en su gestión. 

Nuestra Carta fundamental está bien concebida y contiene los elementos suficientes para un adecuado desarrollo jurídico y social.  Su adecuada interpretación le permite ser instrumento idóneo para la protección de los derechos fundamentales, para la distinción entre los derechos de libertad y los programáticos y para evitar un gobierno abusivo y expoliador. Contiene un elenco básico de derechos fundamentales y una bien construida división de poderes.

Yo celebro su vigencia e insisto en su adecuada interpretación.  Estimo que es una herramienta básica para la protección de las libertades públicas y los derechos elementales. 

Federico Malavassi Calvo

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