jueves, 5 de diciembre de 2013

Jumanji empresarial: la "maldita" política

Las condiciones de la competencia política son tan duras, que los estadistas y los políticos profesionales contemporáneos, no tienen tiempo para dedicar a los estudios filosóficos o históricos, que podrían darles una mayor perspectiva y sabiduría.

Desde luego, los contados políticos de los últimos decenios que estuvieron en términos más íntimos con el pasado histórico ( Jose Figueres Ferrer, Rafael Angel Calderon Guardia) no estaban a salvo de cometer errores. Pero si su influencia fue más profunda y duradera, quizá se debió a que tenían la clara conciencia de vivir dentro de una corriente histórica continua que los impulsaba y que a la vez los limitaba.

Al tomar actitudes y decisiones políticas, la gente puede invocar la ley divina, la ley natural y la teoría del contrato social, o apelar al sentimiento de la continuidad (continuismo) al que son sujetos, aunque no sea de su agrado.

Pero hoy en día, parece que estamos a punto de perder estos puntos de referencia, y nos inclinamos a favor o en contra de las ocurrencias mediáticas del momento.

Vivimos en una sociedad donde la política y el Estado se han vuelto elementos demasiado relevantes en nuestras vidas. Cómo disminuir esta relevancia, para lograr llevarnos mejor es el gran reto que se nos presenta para el futuro.

De manera que, o reducimos la política a las reglas técnicas del éxito, o tratamos de disolver nuestra existencia entregándonos a cualquier devoción fanática y absurda, o, en dado caso, procuramos enajenarnos de la vida a través de una diversidad de acontecimientos insignificantes que nos aturden y que terminaran convirtiéndonos en autómatas del “maldito” sistema político.

Andrés Pozuelo Arce

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