miércoles, 19 de febrero de 2014

Desde la tribuna: picadillo legislativo

Desde la perspectiva de la libertad, ¿hay alguna interpretación del resultado electoral de febrero de 2014? Insisto en que no hay que echarse a morir por los números finales. Hay que intentar comprender la voluntad del electorado. El mayor número se quedó sin votar (30%), ¡ese fue el partido más grande.

Creo que en todos los partidos hubo bienintencionados que tenían como motivo algo encomiable: 

a) unos votaron por el PLN intentando frenar el peligro socialista, estatista o chavista que vieron en el FA, otros votaron por el PLN apreciando la apertura de este partido hacia ciertas necesidades urgentes en torno a la libertad (apertura energética, aprecio por algunos candidatos a ministros y su posición respecto de asuntos específicos), en su ánimo había una opción de libertad;
 
b) buena parte de los votos del PAC son prestados, un sector del electorado optó por este partido como una oportunidad para desplazar al PLN del poder, fin que en sí mismo encarna un importante principio del republicanismo y de la democracia costarricense, cual es la alternabilidad en el poder y evitar la concentración y el vicio del continuismo, no repararon en el estatismo paquiano ni su regodeo en los paquetes tributarios y las vías legislativas abusivas, sino que pensaron que el mensaje del PAC anticorrupción y su probabilidad de derrotar al PLN eran una oportunidad para usarlos con este motivo;

c) indudablemente la mayor cantidad de votos del ML son votos prolibertad, ello es irrefutable; aunque el ML ha quedado como uno de los derrotados de estas elecciones por algunos vicios y prácticas inaceptables (incluso incompatibles con sus supuestas posiciones liberales) es claro que la mayor parte de los votantes que lo favorecieron con el voto lo ha hecho pensando en la libertad;

d) en relación con el PUSC, es evidente que su candidato es uno de los ganadores morales del torneo, pues supero maniobras, traiciones y emboscadas; su mensaje fue perfectamente compatible con la libertad y es evidente que sus planteamientos armonizaron el socialcristianismo con el liberalismo;

e) incluso en el FA, estoy seguro que muchos de sus votos no iban por las propuestas estatistas sino contra la corrupción que ha caracterizado buena parte del actuar de algunos partidos, de alguna gente en el poder y como protesta contra el PLN y algunos problemas del status quo.

f) Y … ¿entre los votos del resto? .  No dudo que encontraremos en muchos de estos votos por minoritarios y emergentes actos de libertad, de decisión individual y de determinación personal que pueden identificarse con libertad y buenos deseos.

Ahora bien, el resultado electoral ha determinado un “picadillo legislativo”.  No ha habido tarta grande para ninguno. El partido que más diputados saca, el PLN, apenas logra una tercera parte de la totalidad de los diputados. El que sacó más votos en la elección presidencial, el PAC, apenas estaría acercándose a una cuarta parte de la totalidad de diputados. Juntos, ambos partidos, lograrían tres votos más que la mayoría absoluta  (29) pero estarían muy lejos de la mayoría calificada (38).

¿Les conviene ir juntos? Históricamente, el mejor socio del PLN ha sido el PAC. Cada vez que el PLN  ha intentado pasar impuestos, incluso por la vía inconstitucional, ha encontrado en el PAC el amigo incondicional. Ello dice mucho, sobre todo a quienes piensan que se trata de un mismo pensamiento estatista y poco inclinado al sector privado.  

Algunos hemos expresado que cada vez que el PAC avala la voracidad fiscal del PLN, reniega de su lucha contra la corrupción. ¿Por qué?  Porque le ayuda a tapar los malos manejos administrativos, la falta de control, la ineficacia y los huecos producidos por dineros mal gastados. 

No obstante, hay un dilema para el eventual ganador, si resulta ser del PAC. Combinarse con el PLN es evidenciarse como más de lo mismo, como pensamiento igual y como retrato del otro. Si resulta ser el PLN, no tendrá sonrojo alguno en echarse al PAC a la bolsa para poner impuestos y seguir en las mismas.  El PLN tiene larga experiencia en absorber diputados y partidos.  

Y … ¿los demás diputados?  ¿Qué harán o qué pueden hacer?  Allí puede estar el meollo del asunto. Si el PLN gana, intentará absorber a todos y comprometerlos con “gobernabilidad” y mucha responsabilidad y demás eufemismos del negociado.  ¡Siempre lo ha hecho!

Si el PAC gana, podría optar por una administración de gallardía y poderes separados, al estilo de los expresidentes Echandi y Trejos  (vetos, concentración en la acción administrativa y respeto a los espacios legislativos propios). También podría apostar al cogobierno (si lo dejan sus propios integrantes, sobre todo los más conspicuos) y convocar a algún tipo de acción cívica o coalición para intentar sacar adelante algunas tareas importantes.  

Pero también puede pensarse que el mandato del pueblo costarricense tiene como resultado el “picadillo”, no para que se pongan de acuerdo sino para que efectivamente haya frenos y contrapesos, crítica y control, dificultad y mucha oposición.

No quería al PAC con presidencia y asamblea, sino como instrumento para desplazar al PLN.  Tampoco quería a éste desarmado sino con la posibilidad de hacer una brava oposición (como con Echandi y Trejos).  

No quiere el  pueblo, mayorías concertadas ni ciertos partidos acomodaticios, apenas les ha dado a algunos para salir adelante y hacer méritos para determinar qué decidirá en el futuro.

No quiere a nadie con comodidad porque está cansado de leyes y leyes, de confundir las funciones con la legislación y no reparar en cuánta coacción y contradicciones se derivan del activismo legislativo.  Quiere un pluralismo que trabaje, que proponga, que discuta, que controle, que estudie y no cómodas mayorías, ni grupos legislativos fuertes.

Tal vez, hasta acaricie la idea de un cuatrienio sin leyes, sin más coacción, sin más impuestos, sin más limitaciones a la sociedad, sin más tareas para un Estado desfinanciado y endeudado, sin más crecimiento del sector público, sin más regulaciones y simplemente como un paréntesis en el torbellino de erradas decisiones y exceso de disposiciones. 

Quizás haya determinado que no quiere más demagogia ni falsas promesas, irresponsabilidades legislativas ni negociados inaceptables, más cargas tributarias ni angurrias impositivas … quizás desea un período de paz sin amenazas a sus bienes y vidas … ¡quizás, quizás, quizás! 

Federico Malavassi Calvo

1 comentario:

Habib Succar Guzmán dijo...

Antes don Federico era más agudo y equilibrado, dentro de sus tesis conservadoras. Hoy no tiene pudor alguno en mostrarse más que dogmático, resentido con la "voluntad estatista" mostrada lor el electorado de manera aplastante --según él--. Ha perdido mucho de esa pluma que antes lo ponía a uno a reflexionar y se ha quedado en un simlle panfletista de una "libertad-libertaria" que ya ni en el papel existe y que ahora maquilla sin éxito como "libertad-socialcristiana" que, sepa Dios cómo se come y qué significa. Perdimos un brillante analista.