miércoles, 26 de febrero de 2014

Desde la tribuna: secuestro de posibilidades

Poco a poco, los Estados van cayendo en ruina y postración.  Ello no es casualidad.  El clientelismo y el modo impropio en que han rebasado sus posibilidades jurídicas ha ido transformando la gestión en un atentado contra la libertad.

Los presupuestos públicos son incapaces de alcanzar las promesas electorales y el clientelismo político.  ¡No hay plata que alcance! Ello lleva a un exceso de gasto, a un irracional aumento de la burocracia y a una fatal inercia que va concentrando giros y actividades en la mano estatal. Cada vez más personas dependen de los presupuestos públicos, pues todo el mundo anda tras las rentas de los presupuestos.

Las garantías constitucionales de libertad han sido irrespetadas sistémicamente, a través de diversos pretextos, eufemismos y trampas:  el impuesto sobre la renta, los deberes públicos que chocan con la libertad, malas interpretaciones del bien común y así sucesivamente.

Algunos de quienes impulsan esta fatal tendencia son fascistas, estatólatras y enemigos de la libertad.  Otros tienen miedo de la libertad, tanto la propia como la ajena.  Pero una buena parte son inescrupulosos buscadores de rentas públicas, promotores del clientelismo político y demagogos. 

Poco a poco los presupuestos públicos ahogan las sociedades, impiden el desarrollo y pujan por más impuestos, más intervención y más Estado. Es un ciclo que lleva a la pobreza general, al desabastecimiento, al desestímulo de la inversión privada, a la fuga de capitales y cerebros, a la migración de empresas y demás posibilidades.

Algunos creen que se trata de un tema meramente ideológico y que tal tendencia es una opción política, no entienden que tal modo de vida y desorganización lleva la ruina sin remedio.  Otros piensan que aprovechándose primero toman ventaja, pero ello es cierto solo en corto plazo, pues a largo plazo la sociedad entera se arruina.  Y muchos políticos creen que pueden arbitrar el asunto y reparten mentira y gollerías a diestra y siniestra, creyendo como aprendices de brujos que luego podrán desfacer el entuerto. Lo que no entienden unos  y otros es que están violentando la libertad, el recto sentido de los derechos, cercenando la vida de las sociedades y jugando con fuego.

Federico Malavassi Calvo

No hay comentarios.: