martes, 4 de febrero de 2014

El monopolio de RECOPE en acción

No quisiera pensarlo, pero me imagino que es algo posible, que RECOPE casualmente pidiera en estos días, en que el costarricense está medio sumido en el proceso electoral, un jugoso aumento del 47% en su margen de ganancias, por cada litro de combustible que el monopolio nos venda.

Ya está en manos de la ARESEP resolver acerca del “minúsculo” aumento solicitado por el único vendedor de gasolina que podemos tener en Costa Rica. Sí, a diferencia de cualquier otra empresa nacional o extranjera, RECOPE es la única autorizada para importar combustibles sin tener que pagar arancel alguno. La imposibilidad que tenemos de elegir entre diferentes oferentes de gasolina, es similar a que en estos momentos los electores costarricenses tuviéramos tan sólo un candidato para escoger como Presidente. Ni que fuéramos Nicaragua, en donde ahora tendrán a Ortega Saavedra como presidente vitalicio, aunque de vez en cuando harán simulacros de elecciones, para disfrazar a la real dictadura con ropajes de democracia. Aquellos socialistas sí saben manipular las instituciones democráticas para su propio provecho.

Claro que el golpazo del aumento en el precio de la gasolina no se va a sentir previo a las elecciones. Tal vez habría significado la desaparición del casi difunto partido oficial, si la ARESEP hubiera terminado aprobando el aumentote pedido por RECOPE antes de los comicios. Para decidirlo habrá una audiencia en febrero, en donde los funcionarios de ARESEP, sin rictus de dolor que los delate, terminarán apoyando el aumento pedido por RECOPE, aunque, si es que se avecinaran segundas elecciones, probablemente les devolverán la solicitud para luego -dejándolo para después de esas nuevas votaciones- o bien se le aprobará un poco menos para darnos, eso sí, muestra de su “gran devoción en pro de los maniatados consumidores”. 

¿Se imaginan lo que pasaría en el país si ARESEP decidiera decirles a los costarricenses que la forma, mediante la cual podrían obtener combustibles mejores y más baratos, sería si se abriera a la competencia el cautivo mercado propiedad de RECOPE?  ¡No me imagino cuál sería la reacción de los consumidores nacionales! Por ello creo que la sugerencia es un verdadero sueño de opio de parte mía.

La verdad es que no es posible esperar que esa apertura pueda provenir de burócratas reguladores, quienes al final de cuentas terminan en manos de los regulados y cuyo sueldo depende de la misma vigencia de un monopolio que se les encargó “regular”. Tal vez la apertura que se dé algún día sólo se logrará gracias a la presión que hagamos todos nosotros, los consumidores.

El incremento de un 47% al margen actual que RECOPE nos cobra por cada litro de gasolina que nos vende no significa una cochinada. ¡Resulta ser un platal que irá a manos del monopolio! Nada más vea Usted que en la actualidad paga a RECOPE ₡51.30 por cada litro de gasolina que le compra. Con lo solicitado, lo que RECOPE agarrará de más por litro van a ser ₡24.22. Es decir, pasaremos a pagarle al monopolio ₡75.52 por cada litro. 

Por supuesto que los principales beneficiados con la solicitud de RECOPE serán los trabajadores, quienes laboran bajo una convención colectiva plena de privilegios. Al haber más plata en las arcas de su patrón RECOPE, podrán exigir y conseguir mayores salarios y prebendas.  Con ello se bañarían desde los de abajo hasta los más grandotes, desde obreros sencillos hasta encopetados directivos, gerentes y administradores: el olio es para todos en RECOPE. La falta de competencia permite que este maná les caiga desde los cielos (o desde nuestros bolsillos). 

También saldrá favorecido el angurriento estado, pues ese aumento significa, ni más ni menos, que se dé un incremento automático en el precio de los combustibles, constituyendo de esta manera una forma solapada de ponernos impuestos a todos los consumidores.  Eso sí, quienes saldremos asaltados con el aumentillo del margen de ganancias de RECOPE, seremos nosotros los consumidores, pues no tenemos forma alguna de evitarlo, como, por ejemplo, si pudiéramos comprar el producto a algún otro proveedor que nos lo venda más barato. Ya sabemos a quiénes les sirven los monopolios.

Jorge Corrales Quesada

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