martes, 11 de febrero de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: movilidad y desigualdad en los ingresos

Tal vez algunos de quienes lean este comentario, escucharon en la reciente contienda electoral a algunos candidatos presidenciales hablarnos acerca de su preocupación por la mala distribución de los ingresos y de cómo los ricos (así llaman a los que perciben altos ingresos, pero económicamente son cosas distintas) reciben cada vez mayores ingresos, en tanto que los pobres (los de menores ingresos) son cada día más pobres. El saldo inmediato en su lógica era que, para remedir aquel problema distributivo, se hacía necesario que pagaran más impuestos quienes más tienen (los de mayores ingresos, según ellos) y menos, quienes tienen menos ingresos. Todo esto suena muy bonito, pero el tema debe analizarse con sumo cuidado, pues, de no ser así, podríamos pagar con creces el error de un populismo mal informado o, peor, totalmente equivocado.

En los Estados Unidos –al igual que aquí- se ha escuchado a muchos dirigentes políticos, empezando por Obama, alegar que la concentración de los ingresos en unos pocos constituye un serio problema que debe ser resuelto, principalmente por la vía de los impuestos, además de que dicha inequidad está creando desesperanza entre los pobres para beneficiarse de, lo que denominan, el sueño americano, que no es sino de la posibilidad de progresar económicamente, al poder salir de una situación de pobreza inicial.

El tema de la movilidad de los ciudadanos entre diversos grupos de ingresos, así como de su desigualdad, es sumamente complejo y no es tan fácil de analizar como parece serlo a simple vista.  Por ello resulta muy apropiada la publicación de un reciente estudio de tres economistas, Gerald Auten, Geoffrey Gee y Nicholas Turner, de la Oficina de Análisis Tributario del Ministerio de Hacienda de los Estados Unidos.  Se titula New Perspectives on Income Mobility and Inequality (Nuevas Perspectivas sobre la Movilidad de los Ingresos y la Desigualdad) y apareció en la edición de diciembre de 1973 de la prestigiosa revista especializada en asuntos tributarios National Tax Journal.

No abrumaré a los lectores potenciales con muchas cifras y el análisis estadístico realizado para los Estados Unidos. Tan sólo destacaré sus principales conclusiones, haciendo la advertencia de que se trata de aquél país y que, por tanto, no es directamente aplicable para Costa Rica, si bien la forma y la calidad con que se lleva a cabo el estudio (algo usual en las publicaciones técnicas de economía que se suelen hacer en esa nación), nos dice que en nuestro medio hay muchos bateadores, quienes, con gran desconocimiento, se regodean hablando de estos temas de distribución de los ingresos, sin que el asunto haya sido analizado con la rigurosidad requerida.

Es necesario explicar un par de mediciones usadas en dicho estudio, pues son importantes para entender sus conclusiones.  La primera es la definición de quintil, palabra bien entendida por los estadísticos, pero no es usual que la conozca el lego.  Un quintil son cinco grupos en que se divide una muestra de datos que comprenden aproximadamente un mismo número de observaciones. Usaré un ejemplo: Usted tiene 25 naranjas con distinto grado de maduración (las observaciones) y quiere conocer el promedio del contenido de azúcares en cada grupo. Hay un primer grupo digamos que compuesto por las 5 naranjas más verdes. Esa sería el primer quintil. El segundo quintil sería las siguientes 5 naranjas, aún verdes pero que apenas maduran. El tercer quintil estaría conformado por otras 5 naranjas, pero menos verdes y algo más maduras que las anteriores. El cuarto quintil estaría integrado por las siguientes 5 naranjas, más maduras, pero no plenamente maduras. El último quintil serían las restantes 5 naranjas, totalmente maduras. A partir de esta división en los quintiles que corresponden, uno podría obtener el grado de azúcar promedio para cada 20% de las naranjas, ordenadas según el color de su maduración.

Aplicado a la distribución de ingresos, se puede hablar del 20% (primer quintil) de personas con ingresos más bajos; del siguiente 20% (segundo quintil) con ingresos un poco mayores; del siguiente 20% (tercer quintil) integrado por aquellos con ingresos algo mayores que los previos; del siguiente 20% (cuarto quintil) con ingresos aún mayores que los anteriores, pero no los más altos y del último 20% (quinto quintil), grupo conformado por los de mayores ingresos. Espero así poder haber aclarado la idea de la medición en quintiles.

Similar es una distribución por deciles (mi plural de decil), en donde, en vez de agrupaciones del 20%, se trata de agrupaciones del 10%. Por lo tanto, en una distribución habría diez deciles. Esa es otra forma de “tajadear” el pastel total y de ir separándolo en tajadas, cada una conteniendo el 10% de la distribución total.

Otro concepto importante de aclarar es la mediana, término frecuentemente empleado por estadísticos.  Por ejemplo, se habla de la mediana de ingresos.  La diferencia entre un promedio o media y una mediana es importante tenerla presente cuando, por ejemplo, se habla de la distribución de los ingresos o de los salarios.  Para entenderlo, suponga el siguiente ejemplo: asuma que en una sociedad conformadas por cinco individuos,  uno gana ₡1.000.000 al mes; el segundo ₡500.000; el tercero ₡300.000; el cuarto ₡5.000 y el quinto, ₡1.000. El promedio o media de los salarios en esa economía hipotética es de ₡361.200 al mes. Cierto, pero da la impresión de que hay una distribución “equitativa” en donde cada una aparenta que gana lo mismo que el otro (₡361.200 al mes) y, en realidad, esa distribución no es tan “equitativa”.  Para obtener una mejor idea del fenómeno de la distribución de esos salarios o ingresos, los estadísticos usan la medición conocida como mediana, que es aquel punto en la distribución en donde el 50% de los valores está por encima y el otro 50% está por debajo de tal punto.  En este caso, la mediana de la distribución de los salarios en aquella sociedad es de ₡300.000 al mes. La mediana es inferior a la media y será menor en tanto haya más gente que cobra un salario menor al promedio. Se supone que esta medición daría una mejor idea de la distribución de los ingresos. 

Aclarados esos concepto, pregunto ¿cuáles fueron los principales hallazgos del trabajo de Auten, Gee y Turner? Los indicaré resumidamente y son traducciones de lo que ellos señalan (el texto entre paréntesis que en estas aparezcan son míos, para fines de aclarar mejor al lector lo que exponen los autores).

• (Ellos se basaron en estudios de distribución del ingreso a partir de declaraciones de impuestos en los Estados Unidos, debidamente ajustadas para incorporar otros ingresos diversos no incluidos en las declaraciones). Así, concluyen, “cerca de la mitad de los contribuyentes con edades entre 35 y 40 años en 1987 (primer año del período estudiado) y que se encontraban en el quintil de ingresos más bajo de ese grupo de personas entre 35 y 40 años, ascendieron en comparación con aquellos con edades entre 55 y 60 años en el 2007 (último año del período estudiado)”. 

• Por su parte, cerca de la mitad de los contribuyentes con edades entre 35 y 40 años y que se encontraban en el quintil de ingresos más alto de ese grupo  de personas entre 35 y 40 años, descendieron en comparación con aquellos con edades entre 55 y 60 años en el 2007.

• “La otra mitad de esos contribuyentes con edades entre 35 y 40 años en 1987 en comparación con aquellos con edades entre 55 y 60 años en el 2007, se mantuvo en el mismo quintil de ingresos”.

• “La mediana de los ingresos reales de ese grupo de edad (35 a 40 años en 1987) entre 1987 y el 2007 aumentó en un 19%. Aquellos que inicialmente estaban en el quintil de ingresos más bajo fueron quienes tuvieron el incremento más alto de la mediana de sus ingresos (un 100%).”

• “Cerca de un 30% de quienes dependían de sus familias en el quintil de ingresos más bajo en 1987, permanecieron en el quintil más bajo de sus iguales 20 años más tarde. Cerca de una quinta parte de aquellos se elevó a cada uno de los tres quintiles intermedios y un 11% llegó al quintil más elevado. En otras palabras, la mayoría de los niños de familias de ingresos más bajos (cerca de un 70%), ascendieron a posiciones relativamente más altas en comparación con aquella en que estuvieron sus padres.”

• “Un análisis de la persistencia en el corto plazo de individuos en el 1% más alto durante períodos de cinco años entre los años 2000-2010, muestra que entre un 37% y un 47% se salió de ese grupo después de un año de formar parte de él. (Esto es, entre un 53% y un 63% de los individuos permanecieron en el percentil del 1% de ingresos más altos en el año siguiente). “Después de cinco años, entre un 41% a un 49% se mantuvo en el 1% más alto y  entre un 23% y un 31% se mantuvo en él durante todos los seis años.”

• “La llamada en los Estados Unidos “Generación Mejor de Todos los Tiempos” (que aproximadamente va de 1901 a 1924) y la asimismo llamada “Generación Silenciosa” (que va de 1925 a 1945), las cuales dominaron el 1% más alto de la distribución de ingresos en 1987, fue reemplazada gradualmente por las llamadas Generación Tempranera Post Segunda Guerra (que va de 1946 a 1955) y por la Generación Subsiguiente Post Segunda Guerra (que va de 1956 a 1965).”

Lo que este estudio de Auten, Gee y Turner muestra es la necesidad de entender la movilidad y la desigualdad de los ingresos “en términos dinámicos; esto es, cambios en los ingresos a largo plazo (20 años) en las edades de trabajo primordiales la movilidad intergeneracional de los dependientes, persistencia a corto plazo de contribuyentes en el 1% más alto y el movimiento de generaciones sucesivas a través del 1% más alto desde 1987”. Así, en adición a lo antes expuesto, nos señalan que

• “El cambio de guardia a largo plazo en el 1% más alto se ilustra por el hecho de que las generaciones previas a las que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, esto es, que ambas, las llamadas “Generación Mejor de Todos los Tiempos” y la “Generación Silenciosa”, constituyeron el 79% del 1% más alto de ingresos en 1987, pero su participación decayó a sólo un 22% en el 2010. Sus lugares fueron tomados por las Generaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuyas participaciones en conjunto se elevaron de un 21% a un 59% en todo el período analizado.”

• “Todos los hallazgos expuestos ilustran unas cuantas dimensiones de los ingresos individuales a través del tiempo.  Una implicación es que es importante tener en mente, al pensar acerca de tendencias en desigualdad, que los ingresos de los individuos y de las familias cambian a lo largo del tiempo. Los ingresos pueden variar debido a efectos del ciclo de la vida y como resultado de un trabajo arduo o de la suerte. Como resultado, no podemos asumir que los mismos individuos siempre permanecen, año tras año, en lo más alto de la distribución de ingresos.”

La lección es clara para los que en nuestro medio parecen indicar la inmutabilidad en el tiempo del grupo más alto de ingresos de nuestro país (digamos el 1%).  Lo cierto, al menos para los Estados Unidos en época reciente, es que en dicho grupo de ingresos hay una fuerte rotación de sus miembros componentes. No sólo ocasionado por el cambio de generaciones (llamémoslo el ciclo de la vida), sino por el azar, el esfuerzo, el riesgo, el grado cambiante de los niveles de educación y salud y por toda una diversidad de factores que inciden en los ingresos de los individuos. A veces las palabras, aunque suelen sonar bonitas, en la realidad no reflejan los hechos. Esos políticos deberían medir sus palabras, pero la verdad es que tampoco lo hacen con los hechos.

Jorge Corrales Quesada

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