lunes, 10 de febrero de 2014

Tema polémico: algunas proyecciones de la próxima Asamblea Legislativa

Pasada la página de las elecciones del 2 de febrero -en la cual no se definió un ganador de la contienda presidencial, siendo necesaria una segunda ronda el 6 de abril próximo- la composición de la Asamblea Legislativa está casi definida: el Partido Liberación Nacional (PLN) tendrá la fracción más grande con 18 legisladores, seguida por el Partido Acción Ciudadana (PAC) con 14, el Frente Amplio (FA) con 9, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) con 8, el Movimiento Libertario (ML) con 3, el Partido Renovación Costarricense (PRC) con 2 y tres unipersonales. Decimos casi porque aún falta acabar el conteo en casos donde la diferencia entre candidatos diputadiles sea poca o existan apelaciones por resolver, pero creemos que la variación será mínima para arriba o para abajo en alguna fracción, lo que no cambia el peso relativo de cada una.

Esta conformación va a implicar un panorama poco halagüeño para las ideas de la libertad, pues solo contarán con tres legisladores del ML para su defensa. Por el tamaño tan pequeño de esa fracción, en ASOJOD consideramos que será muy difícil que se consiga abrir rendijas para que estas avancen, por lo que es de esperar que más bien se de una tarea de contención, de evitar en la medida de lo posible que se afecten. Aunque el PUSC podría ser un aliado en la protección de algunas de ellas, no es un partido confiable, pues la experiencia ha mostrado que se acomoda según la conveniencia de sus Diputados.

Por el contrario, el estatismo sí tendrá un panorama bastante amigable. Prácticamente 41 legisladores se visualizan como impulsores de más gasto, más regulación, más instituciones, más burocracia, más trámites y más impuestos. Precisamente en este último tema, es posible que el Ejecutivo nunca haya tenido un bloque tan cercano para el impulso de un Plan Fiscal que, desde hace tiempo, viene intentando aplicar para financiar al monstruo estatal y, de paso, apretar a la ciudadanía para hacerla pagar por la irresponsabilidad de los gobernantes. La alianza PAC-FA parece que al fin podrá cumplir su sueño revanchista: aumentarle los impuestos a todo el que genera riqueza, a todo el que produce. Ottón Solís, por fin, podrá alcanzar su fantasía: quitarle el dinero que tanto le ha costado ganar a los costarricenses.

Los partidos pequeños probablemente jueguen un papel similar al que han venido desempeñando: el de "turecas". Aportarán su voto a la coalición que más beneficios particulares les genere. Su agenda será totalmente personalista, para la defensa de intereses del grupo que los llevó al poder. Sin embargo, preocupa un Mario Redondo -del que se espera sea un aliado incondicional del PLN- que desde su anterior paso por la Asamblea Legislativa ha venido defendiendo una desarticulación del Reglamento Legislativo para facilitar la aplicación de mayorías automáticas, restringiendo al máximo el ejercicio de contrapeso que puedan tener las minorías, las cuales, para él, no deben ser más que testigos de primera fila de la materialización de aquella frase del ex Diputado Luis "caca" Bonilla: "pa'eso tenemos mayoría". 

En general, será una Asamblea bastante fragmentada que, en sociedades con una cultura política avanzada -cosa que no ocurre en Costa Rica- implicaría un desarrollo de la capacidad negociadora de los actores y un reconocimiento del multipartidismo.  Sin embargo, en nuestro contexto, solo motivará a que unos culpen a otros de impedir la aprobación a golpe de tambor e irreflexiva de cualquier ocurrencia que surja de sus obtusas mentes y, por tanto, se insista en "reformar" el Reglamento para que las minorías no opinen y las mayorías aprueben lo que deseen. No obstante, si en la segunda ronda, el ganador es Luis Guillermo Solís, es presumible pensar que el PLN no insistirá en esta modificación y se dedicará a bloquear la gestión del Ejecutivo. Si se da esto, podríamos esperar que las libertades no se vean fuertemente afectadas, aunque dependerá de las alianzas temáticas y los intereses de cada bloque. 

En todo caso, se vienen 4 años bastante duros, bastante peligrosos. Si los ciudadanos, en las calles, no se preocupe por su bolsillo o por sus libertades, en Cuesta de Moras seguirán avasallándolos. Y nada parece indicar que la actitud de la ciudadanía cambie en este proceso. Ojalá, frente a un avance del estatismo, la ciudadanía se oponga, se manifieste en las calles y se defienda. Ahí veremos la verdadera acción ciudadana. 

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