martes, 25 de marzo de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: la intolerancia religiosa en China

China podrá ser ejemplo de muchas cosas, pero no precisamente de tolerancia religiosa.  Recientemente falleció en esa nación el obispo católico de Shanghái, el jesuita Joseph Fan Zhongliang. Lo relevante es que este pastor falleció a la edad de 97 años, tras 14 de arresto domiciliario por parte de las autoridades chinas.  Fang había sido nombrado en el 2000 como obispo de Shanghái por el Papa Juan Pablo II, pero los gobernantes de aquella nación nunca lo aceptaron como tal.  

En China los dueños del gobierno crearon la Asociación Católica Patriota de China, simplemente para impedir que la Iglesia Católica pudiera nombrar autoridades eclesiásticas –religiosas- en aquel país.  El régimen se caracteriza por impedir cualquier cosa que le quite algún grado de poder político; como un monopolista, los gobernantes aborrecen la competencia. En este caso, cualquier competencia en la detentación del poder.

Hace más o menos un año había fallecido el obispo católico de Shanghái, Aloysius Jin Luxian, también a la avanzada edad de 96 años. Este obispo también pasó en el ostracismo carcelario durante 17 años, por la simple razón de oponerse a aquella Asociación Católica Patriota, aun cuando después llegó a ser presidente de ella.

La relación conflictiva entre el estado chino y la Iglesia Católica se había mostrado con toda claridad al fallecer Jin, pues con su mediación (tratando de arreglar su sucesión ante su posible muerte) y la de Fa, Thaddeus Ma Daquin había quedado nombrado, con el beneplácito de Peking y del Vaticano, como obispo auxiliar de Shanghái.

Pero el día en que Ma asumió ese cargo, se alejó públicamente de la Asociación Católica Patriota. Seis meses después el gobierno chino lo destituyó y aparentemente desde ese momento se le mantiene recluido en el seminario católico de Sheshan.

Ahora no se sabe si la Iglesia Católica logrará tener en la importante ciudad de Shanghái un obispo propio y no nombrado por el gobierno chino.

Esta información me ha traído a la memoria las palabras de un eximio pensador liberal, John Locke, las cuales son especialmente relevantes para entender la diferencia entre un régimen que valora la libertad religiosa, de otro que pretende que la religión esté al servicio del estado, como es este caso de China:

“…toda jurisdicción del gobernante alcanza sólo a aquellos aspectos civiles, y que todo poder, derecho o dominio civil está vinculado o limitado a la sola preocupación de promover estas cosas; y que no puede ni debe ser extendido en modo alguno a la salvación de las almas… el poder del gobierno está sólo relacionado a los intereses civiles de los hombres; está limitado al cuidado de las cosas de este mundo y nada tiene que ver con el mundo que ha de venir.” John Locke, Carta sobre la Tolerancia, Estudios Públicos, 28, Santiago de Chile: Centro de Estudios Públicos, 1987, p. 6 y p. 8.

No puede estar mejor expuesta la diferencia entre un gobierno que respeta las libertades individuales y otro que otorga primacía al control político de un grupo sobre esas personas, a la vez que expone al totalitarismo político de China.

Jorge Corrales Quesada

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