martes, 18 de marzo de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: RECOPE, el monopolio insaciable

Si no hubiera sido por La Extra del martes 11 de marzo, tal vez no habríamos llegado a saber a tiempo acerca de la ambición monopolística de RECOPE, pues en estos días no he visto que otro medio nos lo haya informado.

Resulta que, insatisfecho con el monopolio de los combustibles, ahora RECOPE, limitado en su poder controlador al mercado doméstico de los derivados de petróleo, ahora pretende que también se le otorgue la exclusividad en la importación, transformación y distribución del gas natural. Es decir, evoluciona en su mente totalizadora hacia ampliar el control de las fuentes de energía en nuestro país. 

Hay mucho de verdad en que el gas natural, tanto usado directamente como a través de su versión licuada, tendrá una enorme relevancia como fuente energética en el mundo, particularmente a partir del enorme desarrollo de su producción en los Estados Unidos y posiblemente México y Canadá.  Ello podría liberarnos, ante la oposición a que Costa Rica busque abastecerse por sí misma de ambos combustibles, de la provisión casi monopólica que hoy nos da Venezuela. Pero, aún más importante, el gas natural en sus diversas formas podría convertirse en un combustible más barato que lo que nos cuestan los derivados de petróleo.

El torpe manejo de RECOPE en el caso de la refinería china ya nos está pasando su factura.  La mala situación financiera de RECOPE, utilizada hace pocos días para pedir a la ARESEP un aumento en el precio de los combustibles, no se debe tan sólo a la reciente devaluación del tipo de cambio y, en algún grado, al alza de los precios internacionales de los derivados de petróleo, sino también a causa de las pérdidas originadas en la decisión de mala hora de RECOPE, para compartir su monopolio con los chinos en una refinería desafortunada –cohonestado el maridaje por una lamentable decisión de la Contraloría General de la República. El costo de esa infeliz aventura lo empezaremos a pagar todos los ciudadanos con el próximo aumento en los precios de los combustibles.

Como si esto fuera poco, el monopolio no se sacia; quiere más, infatigable en sus ansias de poder. Buscará ser el importador exclusivo, el único que transforme el bien importado (si es como la refinería actual, sólo será otro salón de maquillaje más), además de vendedor privilegiado y absoluto del gas natural y sus derivados. Los costarricenses no tendremos otra opción más que comprárselos al monopolista.  

No podremos escoger entre diferentes precios o calidades, sino los que le da la gana brindarnos el único proveedor. La ciudadanía estará sujeta a que RECOPE continúe imponiéndonos sus condiciones de pago, porque, si no estamos de acuerdo con ellas, no tendremos otra posibilidad –un escape- hacia dónde acudir. Incluso, si no hubiera tal monopolio, hasta el precio de la energía eléctrica en el país podría bajar, al ahorrarse el actual gasto en bunker por un combustible más barato. Claro, ese “más barato” sólo se obtendría si hay competencia en los proveedores, en vez del monopolio de RECOPE, que buscará cobrar un precio mayor que el que podría obtenerse en competencia.

Pero, también, un RECOPE puesto a hacer más cosas que ahora (aunque hoy casi no hace nada, excepto expoliarnos), gracias a un monopolio ampliado, podrá aumentar su planilla de privilegiados, incluyendo zánganos de ciertos sindicatos, todo lo cual los costarricenses terminaremos pagando, sólo que esta vez los mayores costos serían cargados a los combustibles, así como también al gas natural y sus derivados. Ese desperdicio de recursos deberá será cubierto por nuestros bolsillos… como si nos estuviera sobrando la plata.

Asimismo, con la ampliación del monopolio no nos podremos beneficiar de la competencia.  Si alguien pensó que en Estados Unidos había un monopolio en los combustibles derivados de petróleo (lo cual no es así), más bien la intrusión en los mercados energéticos de ese país con esta nueva provisión de gas natural, ya ha tenido su efecto positivo, dando lugar a un freno en el alza de los precios del petróleo. La innovación en las técnicas de extracción de combustibles en aquella nación, que se ha reflejado en la moderación de los precios de los energéticos, es resultado de la capacidad empresarial competitiva de ese país.  Aquí no nos beneficiaríamos de esos progresos, porque dependeríamos de la voluntad monopolista de RECOPE. Estará en manos de RECOPE y no de la competencia el que nos beneficiemos como consumidores. RECOPE bien podría escoger que sólo aumenten los ingresos para beneficio de su monopolio y el de sus empleados.

Los costarricenses tenemos que estar muy atentos a estas pretensiones de RECOPE para ampliar su monopolio.  Principalmente los consumidores, para que así los políticos entiendan el mensaje, de que preferimos la eficiencia y el cuidado de operadores privados al de políticos metidos a empresarios, como sucede con los monopolios estatales.  También ante aquella pretensión de ampliar el monopolio, es de esperar que el sector productivo nacional frene el ímpetu de RECOPE, pues, de no hacerlo, pronto estará en manos de aquellos políticos-empresarios, que terminarán por cobrarle más por los insumos que deben adquirir del monopolio.  Deberá lucharse por la apertura de los mercados de combustibles, para así aprovechar las enormes oportunidades que eso abre para suplir adecuadamente a los consumidores, a precios y calidades mejores que las que puede ofrecer RECOPE. La competencia nos beneficia a todos. El monopolio estatal sólo beneficia al estado y a unos cuantos que viven de él. Esa es la diferencia…Debe impedirse que RECOPE amplíe sus fauces monopólicas.


Jorge Corrales Quesada

No hay comentarios.: