lunes, 3 de marzo de 2014

Tema polémico: Venezuela, un caso más...

Una vez más, la realidad habló y, al igual que hace décadas, el experimento socialista venezolano sufre su inexorable destino: la caída. Ha sido una caída lenta, tortuosa, que ha costado sangre, que ha despedazado familias, ideas, negocios y ciudades. Ha sido una caída difícil porque miles de venezolanos se creyeron el cuento de un guerrillero bufón que, por el populismo o por la fuerza, implementó una aventura espoleada por los regalos, el facilismo y el revanchismo que prometía llevarlos al paraíso.

Lamentablemente, el venezolano como buen latinoamericano es terco en eso de hacerle caso a la historia, en eso de aprender del pasado. Le cuesta entender que ciertas cosas ya se han hecho y fracasado, por lo que se deja conquistar por la aventura y la esperanza, bastante loca, de que esta vez las cosas serán diferentes.  Al fin y al cabo, nuestras sociedades están infestadas de especímenes del "perfecto idiota latinoamericano" del que hablaba Carlos Alberto Montaner, pues uno tras otro, los países de la región cada cierto tiempo viran hacia el socialismo revolucionario como moda política para implementar en sus tierras y convertirlas en verdaderos infiernos. Ya lo están viviendo Nicaragua, Argentina, Ecuador y Bolivia, mientras que otros como México, Guatemala, Honduras y hasta Costa Rica le han coqueteado de una u otra forma.

Aunque nos entristece profundamente las muertes de cuidadanos venezolanos -ocho según diversos medios internacionales-, nos llena de esperanza que ese pueblo hermano despertara del marasmo en el que lo había sumido la ebriedad revolucionaria, el odio y la manipulación populista. Se ha tirado valientemente a la calle, enfrentando represión -la que no ven los progres cuando es ejecutada por sus regímenes amigos- y sin una solidaridad institucional organizada -diversos gobiernos, entre ellos el costarricense, e instituciones regionales como la Organización de Estados Americanos han guardado silencio cómplice frente a la violación de derechos en Venezuela- que presione por un cambio de sistema que respete la libertad de las personas.

Finalmente, el régimen bolivariano comienza a tambalearse y la protesta popular le dará su estocada. Pronto, las anécdotas absurdas de los Chávez y los Maduro pasarán a la historia como un capítulo triste de la historia venezolana y latinoamericana. Esperamos que esta vez nuestros pueblos al fin comprendan que el socialismo no trae más que muerte, miseria, destrucción, violencia y tiranía.   

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