martes, 24 de junio de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: en camino hacia la destrucción del país

Es inconcebible y aberrante la percepción de ciertos gremios sindicales, unidos a algunos grupos políticos, quienes creen que nuestro país nada en la abundancia, de manera que un óleo de dinero de todos nosotros hacia ellos no tendrá consecuencia alguna.

Dicha irresponsabilidad ronda los salones de la Asamblea Legislativa, pues ya está presentado un proyecto de ley, mediante el cual se devolverá a 4.000 maestros al sistema privilegiado de pensiones del magisterio, provenientes del régimen de la Caja, al cual se habían trasladado voluntariamente con anterioridad. Esto así puede sonar muy bonito, como para decir que por qué no habría de aprobarse en la Asamblea Legislativa, especialmente por aquello de hacer “justicia social”. Sin embargo, tiene el “pequeñísimo” inconveniente de que le costará al país, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda, la “fruslería” de ₡505.000 millones al erario costarricense. ¡Casi nada! Pongamos su plenitud en números; uno tras de otro: 505.000.000.000 colones. Por supuesto que, según los proponentes del proyecto, el monto sería menor, pero, vean cuánto menos: ₡250.000 millones. ¡Por dicha que es tan sólo la mitad de lo que nos dijo Hacienda! Pero, aun así, es un montón de plata que los costarricenses tendremos que sufragar, por medio de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo, con impuestos, a fin de amamantar a un gremio que ya de por sí es privilegiado.

En vez de proceder a resolver la grave situación en que se encuentran los regímenes estatales de pensiones, de aprobarse el proyecto de ley de marras, lo que se logrará es su agravamiento, pues, con aquél, tan sólo la Caja Costarricense de Seguro Social dejaría de percibir una suma multimillonaria, pues incluso esa propia entidad señala que la migración no sería de 4.000 maestros, sino de 8.000.

¿Por qué tanto apuro para volver al régimen de pensiones del magisterio, en vez de permanecer en el de la Caja? La posible explicación es que en el régimen del magisterio, cuando los maestros se pensionan, recibirán el 80% del promedio de sus 48 mejores sueldos percibidos, en tanto que en el régimen de pensiones de la Caja -el de la mayoría de los mortales que formamos parte de él- tan solo obtendrán como pensión un 60% del promedio de los mejores 48 salarios recibidos. 

Lo expuesto en el párrafo inmediato anterior debe llamar nuestra atención, porque en la actualidad dos importantes fracciones políticas de la Asamblea Legislativa, la del Partido Liberación Nacional y la del Frente Amplio, han dicho que respaldan ese traspaso de regímenes de pensiones por los educadores, pero ambas son fracciones que todo el tiempo se rasgan sus vestiduras, desjarretándose cada vez que pueden, para decirnos que apoyan el fortalecimiento de la Caja del Seguro Social. Hipocresía y falsedad es lo que demuestran con los hechos y no con las palabras.

El país debe evolucionar hacia un sistema público de pensiones único, universal, sin diferencias, como sucede hoy, entre muchos de ellos (el de la Corte, el del magisterio, el de Hacienda, el de la Asamblea y el de Correos, creo que entre otros). Si los trabajadores de alguna de esas entidades que tienen regímenes especiales de pensiones desean algo diferente (mayores beneficios, por ejemplo), que lo que obtendrían con la Caja, pues que hagan un régimen aparte, sufragado, eso sí, estrictamente por ellos y no con fondos provenientes de todos nosotros. De esa manera obtendrían lo que desean y están dispuestos a pagar por ello. Nada impediría que coticen para el obligatorio de la Caja y que, por otro lado, además aporten lo que corresponda para su propio régimen exclusivo.  De tal manera se evitaría que, por movidas como las que pretenden lograr en la Asamblea Legislativa, se termine por empujar a la quiebra a nuestro ya de por sí frágil sistema de pensiones de la Caja, así como a toda la hacienda pública. 

He señalado que la posición expresada por ciertas fracciones ante este proyecto de ley es simplemente hipocresía manifiesta. Durante el gobierno anterior del Partido Liberación Nacional, como sus autoridades se daban cuenta de que la aprobación del proyecto de referencia ocasionaría un grave daño a las finanzas de su gobierno, se opusieron firmemente a aquél. Ahora, ya en la oposición, la fracción de ese mismo Partido Liberación apoya su aprobación por la Asamblea Legislativa. Es decir, ya no les importa un bledo que cause una seria lesión a las finanzas del estado, sino que, por el contrario, se afecte la gestión financiero-económica de un gobierno que no es de su color político.

Por ello es que creo que hay algo más de fondo en todo este asunto, pero bien podría ser que estoy equivocado. Ese apoyo legislativo del PLN y del FA hacia la presión de los gremios magisteriales para que se les apruebe el retorno hacia su régimen privilegiado de pensiones, lo dan para retribuir a los sindicatos magisteriales por la tan politizada e insensata huelga que llevaron a cabo hace poco tiempo contra el gobierno recién estrenado y oponente de aquellos dos grupos políticos. Es un “pago” por haberse enfrentado al gobierno del señor Solís con la huelga de los maestros y así avanzar sus propios designios políticos en el marco de un gobierno debilitado por dicho paro.

El problema es que, con ese jueguito político de tan baja ralea, los perdidosos terminaremos, como siempre, siendo el resto de la ciudadanía, quien con la aprobación del proyecto en mención tendrá que pagar más y mayores impuestos, simplemente para evitar que con aquella decisión aumente aún más nuestro ya desmesurado déficit gubernamental.

Jorge Corrales Quesada

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