lunes, 14 de julio de 2014

Tema polémico: de vuelta a la realidad

Una vez finalizado el Mundial, con el fresco recuerdo del gran papel de la Selección Nacional, volvemos a la realidad. ¡Y de qué forma! En estos días de embriaguez futbolística, el precio del combustible llegó a niveles históricos, la Defensora de los Habitantes renunció por un escándalo de supuesta evasión fiscal y corrupción, el Presidente de la República se dio cuenta de que no podía decretar una variación en el precio de los servicios públicos, el Gobierno insistió en buscar más recursos para mantener a flote el respirador artificial para el Consejo Nacional de Producción (CNP), la tarifa eléctrica sigue incrementándose para restarle competitividad al sector productivo y saquear los bolsillos de los consumidores, las perspectivas de generación de empleo no crecen, el Poder Ejecutivo no ha sido capaz de comunicarse eficientemente con las fracciones legislativas para aclaraar sus prioridades y el país valora la posibilidad de incorporarse a Petrocaribe, con lo que no solo comprometería su independencia de criterio en política exterior sino que profundizaría los problemas de RECOPE al darle un premio por ineficiente, entre otras tantas situaciones que ocurrieron en las últimas semanas.

A partir de hoy, nos toca enfrentar de nuevo la dura realidad. Nuestros inconvenientes estructurales persisten y no hay visos de mejoría. Por el contrario, si por la víspera se saca el día, todo hacer prever que, ante la ausencia de acciones, podrían aumentar. Poco a poco los costarricenses comienzan a decepcionarse de un partido que prometió cambios y soluciones de la noche a la mañana, y entre selfies y excusas, demuestra que no sólo no puede hacerlo -como cualquier persona sensata entendería en el corto plazo- sino que ni siquiera tiene claro el rumbo que debe tomar.  Pero tampoco lo tienen claro la mayoría de costarricenses. Al igual que con el fútbol, todos creen saber qué hay que hacer pero nadie lo intenta y, si le toca la oportunidad de dirigir, no lo hace.

Las perspectivas son poco halagüeñas. En este país, pensar en el cambio, cuesta demasiado. No solo por la resistencia de la clase política, amante del statu quo aunque se rasgue las vestiduras por lo que hay que hacer y no se hace, sino también por la retiscencia de la propia ciudadanía, que tiene miedo a dar el paso, especialmente cuando este implica más libertad.Sin duda, parafraseando a Erich Fromm, cuando señalaba que el miedo a la libertad es el miedo a asumir la responsabilidad por nuestras propias vidas, los costarricenses deberiamos ser objeto de todo un análisis psicológico para entendernos.

El tico promedio se queja todos los días sobre miles de cosas que están mal pero no hace nada por cambiarlas. Sigue votando por los mismos, legitimando el mismo tipo de decisiones, privilegiando el nadadito de perro y la tropicalización de las experiencias de otros países. Sigue planteándose excusas para no hacer las cosas como debería sino como cueste menos; continúa justificándose en el "no se puede" a priori sin intentarlo, evade escalar la montaña porque está muy alta. Quizá por eso nos deslumbró tanto la actuación sin precedentes de nuestra Selección Nacional, pues esos gladiadores se comportaron de una forma totalmente diferente a nuestras prácticas culturales comunes: sin miedo, sin mediocridad, arriesgando, creyendo que sí era posible lograr las metas y luchando por conseguirlas. 

Por supuesto que hay excepciones. Siempre hay individuos que rompen esos patrones culturales y destacan, siempre hay personas dispuestas a dar lo mejor de sí y pensar y actuar de forma diferente a la masa. Siempre hay, como decía Ortega y Gasset, hombres y mujeres excelentes, que buscan lo mejor y trabajan por conseguirlo. Pero, lamentablemente, son pocos en nuestro país. El hombre masa, como denominó el filósofo español en su magna obra "La revolución de las masas" a ese hombre mediocre, incapaz de separarse del montón, de actuar y pensar por su cuenta, de exigir y dar excelencia, es desgraciadamente, el común denominador en nuestra tierra. 

¿Servirá el ejemplo de la Selección para inspirarnos? No sabemos, aún es pronto para sacar conclusiones. Pero depende de cada uno de nosotros, ahora que volvimos a la realidad, despertar de ese marasmo. Hay que hacer un análisis a conciencia, aceptar lo que está mal y superar el miedo que nos impide actuar. Sabemos que debemos cambiar; entonces, empecemos por nosotros mismos. Comencemos a exigirnos el máximo esfuerzo, a dar lo mejor de nosotros mismos, a trabajar con disciplina y ahínco, con determinación y creativad. Perdamos el miedo a cambiar, quitémonos el velo que nos impide ver la realidad y dejemos de dar excusas. Menos críticas y más acción para mejorar. 

Al mismo tiempo, exijamos esa excelencia a quienes nos rodean, especialmente a nuestros gobernantes, a quienes les hemos dado el mandato de administrar el país en nuestro nombre. Dejemos de tolerar las excusas, las justificaciones y hagámonos escuchar. No esperemos a que otros cambien las cosas, vayamos a cambiarlas nosotros, reclamando a los gobernantes o participando activamente en la política para impulsar las transformaciones. 

Esa dura realidad que nos encontramos después del Mundial debería hacernos reflexionar. ¿Queremos seguir recibiendo, día tras día, esas noticias? ¿Volveremos el rostro ante lo que sucede en nuestras vidas y nos desconectaremos con cada evento deportivo, cultural, artístico, etc. que encontremos o vamos a hacer algo?

1 comentario:

karla barillas dijo...

Lamentablemente estoy fuera de Costa Rica, sin embargo sigo alerta y pendiente de nuestra realidad nacional. Mi consejo y PLAN DE ACCION a los líderes liberales sería convocar a una huelga legal a los afectados directos (pueblo en general), como reacción ante el desorden estatal que sigue atentando con nuestra económia, libertad y soberanía al pretender nexos con gobiernos totalitarios y en "guerra civil", que carcomen a su pueblo como el cancer que son. La huelga con el objetivo de buscar un cambio positivo definitivo y tangible con el derecho legítimo de ser escuchados. Ojalá!, lograr la apertura de los monopolios através del poder legislativo pues la apertura de todos son prioriodad.