lunes, 29 de septiembre de 2014

Tema polémico: mal augurio con el Presupuesto

Recientemente, el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís, señaló que el problema del déficit fiscal es una herencia de las anteriores administraciones y no un problema achacable solamente a la suya. En eso, el mandatario lleva razón, pues la irresponsabilidad fiscal de otras gestiones, en especial durante el gobierno de Óscar Arias con el Plan Escudo, agudizaron la situación. Pero en lo que se equivoca es seguir el mismo rumbo de sus predecesores: más gasto y más impuestos como "arma" contra el déficit. Y eso es precisamente lo que anunció con un proyecto de Presupuesto de la República 20% mayor al del año anterior y una iniciativa que pronto enviará el Ejecutivo al Congreso para cambiar el impuesto general de ventas por el impuesto al valor agregado.

En ASOJOD hemos advertido hasta la saciedad que esta irresponsable práctica de más gasto y más impuestos es perjudicial a todas luces pues generaría un gran daño a la economía, aumentaría los costos de producción, reduciría las oportunidades de empleo y descapitalizaría a los individuos. La consecuencia es que la actividad generadora de riqueza disminuiría y, con ello, la recaudación. En conclusión, la medicina sería peor que la enfermedad.

Definitivamente, la solución debe venir por el lado de los recortes al gasto público. Si se mantiene el mismo nivel de gastos y se aumentan los impuestos, el déficit no se corregiría, pues la irresponsabilidad fiscal sería mayor al contar con más recursos para desperdiciar. Es como darle una tarjeta de crédito sin límite a un comprador compulsivo: el resultado es algo que, de seguro, ninguno de nosotros querrá ver. Si, más bien, disminuye el gasto y los recursos se orientan hacia áreas verdaderamente importantes, que produzcan beneficios para la población en general y no para unos cuantos–sean ciudadanos o funcionarios públicos pagados–, la cosa sería diferente. 

Sin embargo, este no pareciera ser el camino que tomará esta Administración. Recién se presentó un proyecto de Presupuesto de la República mayor al del año anterior, lo cual es un muy mal augurio que se cierne sobre nuestras cabezas. Tanto la Contraloría General de la República, como los partidos de oposición, los centros de pensamiento, asociaciones de empresa privada y centros de investigación y pensamiento, entre ellos ASOJOD, vienen señalando desde hace tiempo que es necesario reducir el gasto, pero don Luis Guillermo parece que dejará pasará esta oportunidad de hacer algo distinto y positivo por seguir las equivocadas sendas de sus predecesores.

Esta Administración podría devolver al Estado costarricense a la senda de la responsabilidad, del manejo prudente de los recursos públicos, de la racionalidad y del respeto a los individuos que trabajan duro para ganar dinero, pero que son despojados para financiar al Leviatán. Lamentablemente, está desaprovechando el momento histórico para demostrar que aquellas críticas que se hacían al PLN y al PUSC, a "los mismos de siempre que utilizan el Gobierno para servirse a manos llenas" no tendrían lugar en esta gestión. Hasta la fecha, parece que con Costa Rica, sí se juega.

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