martes, 16 de septiembre de 2014

Tema polémico: Sierra Leona, Rwanda y Costa Rica.

El reciente informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial nos ubica como uno de los tres países más competitivos de Latinoamérica, después de Chile y Panamá. 

El informe detalla, en términos generales, que seguimos arrastrando los mismos problemas institucionales que dificultan el entorno de negocios y el inicio de nuevos emprendimientos, como el exceso de trámites y burocracia, el desequilibrio en las finanzas públicas y el gasto del gobierno, así como el difícil acceso al financiamiento. Señala además que Costa Rica posee ventajas competitivas como su mano de obra preparada, así como las capacidades en el campo de innovación y la tecnología de la información y de las comunicaciones. Esto nos ha ubicado en el lugar 51 entre 144 economías evaluadas en el informe.

Existe, según el documento, un punto en el que Costa Rica reporta mayores retrasos cuando de competitividad hablamos: la infraestructura, particularmente la que se refiere a carreteras y puertos, donde rivalizamos con países con los peores entornos productivos del mundo.

¿Qué tiene que ver Costa Rica con Sierra Leona, un país cuyo nombre se asocia a los diamantes de sangre; uno de los países más pobres del mundo asolado por un déficit de alimentos que golpea al 70% de la población que se ubica por debajo de la línea de pobreza y con un 35% de su gente desnutrida, según datos de la FAO? ¿Qué tiene que ver nuestro país con Rwanda, una nación que nos remite a genocidios, matanzas tribales y horrores ocurridos hace veinte años?

Pocas conclusiones podríamos obtener y pocas comparaciones realizar, si no fuese porque el Foro Económico Mundial se encarga de decirnos que cuando de competitividad se trata, estos países alejados de la mano de Dios poseen carreteras y puertos que resultan ser más eficientes que los nuestros. Créalo o no, en términos de infraestructura rivalizamos codo a codo, con lo más bajo del mundo.

Así, cuando de la calidad de los puertos hablamos entre las 144 economías valoradas, encontramos que Rwanda –sin litoral marítimo- se ubica en la posición 98, Sierra Leona se posiciona en el lugar 105, mientras que Costa Rica se ubica en el puesto 115. En términos de calidad de las carreteras encontramos que Rwanda se ubica en el lugar 46 entre las 144 economías, al tiempo que Sierra Leona se ubica en el lugar 111 y Costa Rica, por otra parte, se posiciona en el lugar 119.
                                                                        
¿Qué nos dicen estos datos? ¿Podríamos asegurar objetivamente que las carreteras y puertos de estos países, entre las naciones más pobres del mundo, son mejores que los nuestros?

La respuesta seguramente es no. Pero lo cierto es que para los estándares de los empresarios de estos países, sus carreteras y puertos son suficientes para responder a sus necesidades productivas, pero para el sector productivo costarricense, según nuestros estándares y productos, nuestro nivel de desarrollo, de acuerdo con nuestros requerimientos, las carreteras y puertos de este país son sin duda deficientes.

La competitividad, cuando nos apartamos de los datos duros, se mueve en el plano de las percepciones, y para nuestra economía la percepción del empresario desde hace mucho es que el país perdió el norte en materia de infraestructura vial, gracias a la incapacidad de gestión de los organismos del Estado responsables.

Costa Rica no es un país rico, pero contamos con recursos financieros aprobados por más de US$2000 millones para obra pública desde hace más de cuatro años, los cuales tienen una ejecución de menos del 30%. El problema, sin duda, es la gestión institucional. Peor aún es que existan grupos organizados que defiendan en statu quo de nuestros puertos, y se opongan a la concesión del puerto del Caribe.


¿Es esta una prioridad para el gobierno del presidente Solís? La verdad, como muchas otras cuestiones del gobierno, es que no sabemos, pero al leer el Informe de los 100 Días del presidente podemos deducir que no: a la obra pública le dedicó un párrafo, sin ninguna propuesta concreta. 

No hay comentarios.: